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¿Qué hacemos con la yerba mate?

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¿Qué hacemos con la yerba mate? El 2018 cerró con un récord de exportaciones y un consumo por el techo en el mercado interno. El último laudo de la Nación fue superior a la inflación acumulada en el año. Pero el productor sigue penando miserias y el sector industrial está a un peso o dos de diferencia de no poder cerrar un balance, con deudas acumuladas por 3.627 millones, 50 por ciento más que en 2017, como consecuencia de las tasas por las nubes para contener la inflación.
Parece eterna la pelea por el precio, pero este último acuerdo tuvo la particularidad de tener a los dos extremos de la cadena acosados por la suba de precios, que dispara los costos de producción y al mismo tiempo le pone techo al consumo con precios que pesan en bolsillos cada día más deprimidos.
¿Cómo salir de la coyuntura? ¿Cómo recuperar el esplendor del bautizado oro verde? Las respuestas son múltiples y este artículo de Economis no pretende darlas todas, sino generar nuevas preguntas y nuevos debates en un sector que tiene dos o tres elementos externos de riesgo: la yerba es hoy un incipiente commodity cuya producción se expande en Paraguay, Brasil y… en Kenia (a modo de prueba). Como toda commodity, compite por precio en un mercado global.
Como punto de partida, el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad -candidato a gobernador por la Renovación- sugiere, en tiempos de alta volatilidad financiera, establecer un mecanismo de actualización permanente de costos y precio, para eludir discusiones perennes sobre el valor de la materia primera y evitar que se paralice la actividad. Sería un mecanismo similar al índice de la construcción, que permite, mediante los valores de insumos, determinar un promedio que rige para toda la actividad. Despejado ese debate, se podrán sentar las bases para fortalecer al sector.
“No puede ser que vos tengas un precio anual fijo con una volatilidad cambiaria e inflacionaria del 50 por ciento. Obvio que eso se ajusta solo en las áreas superiores y las intermedias quedan relegadas, porque todas sus variables se ajustan a la base de precio”, argumenta Herrera Ahuad.
Un directivo de una de las principales firmas yerbateras tiene una idea revolucionaria en el contexto actual: fijar el precio en planta y dejar el resto de la cadena al libre mercado. ¿Por qué? “Porque el precio de la materia prima se fija teniendo en cuenta una producción de 2.496 kilos por hectárea y la mayoría hoy produce seis mil por hectárea. Un promedio ideal sería 4.875 kilos por hectárea. Menos que eso es ineficiente y a ese productor hay que asistirlo para que mejore su productividad, no subsidiarlo”, explica. Lo mismo sucede con los secaderos: el precio se fija tomando en cuenta una productividad de dos mil kilos por hora, cuando la mayoría está consiguiendo diez mil kilos/hora. Y eso eleva los costos, encareciendo el producto.
En el sector industrial consideran que sin una reforma impositiva de fondo, la situación seguirá siendo endeble en todo el sector, ya que hay mucha informalidad laboral -en la escala más baja se calcula que hay 4.500 tareferos en negro- e impositiva, en la más alta, ya que un productor con buenos rindes, queda atrapado rápidamente en el impuesto a las Ganancias y termina ganando menos que el que está más abajo en la escala. “No hay una solución sola. Hay que empezar a hacer cambios estructurales”.
El ministro del Agro, José Luis Garay está convencido de que el primer paso es transparentar toda la cadena. El Centro de Transacción Electrónico -como ocurre con el trigo o la soja- permitirá seguir las operaciones online y ahí termina el 90 por ciento de los problemas, sostiene Garay. También advierte que los representantes de cada sector sentados en el Instituto Nacional de la Yerba Mate, deben ser “genuinos”, es decir, elegidos por el voto directo para que voten en defensa de sus intereses, al mismo tiempo que se debe quitar la unanimidad en la definición del precio dentro del organismo. “Que sea por dos tercios o tres cuartos en un directorio de doce”, indica. “Con estas medidas se transparenta el mercado y se termina con la marginalidad, que perjudica al resto”, insiste. Para Garay, la transparencia en el sector y culminar el registro de productores, son pilares fundamentales para pensar en la yerba del futuro. El mapa de la yerba indica que hay 166.737 hectáreas, pero puede haber más no incorporadas.
El presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Alberto Re, deja varias definiciones. La primera, contundente, es que la yerba no nos salva”. Lo que quiere decir es que no se puede pensar a la yerba como si fuera la cosecha que esperanza al Gobierno nacional con la lluvia de dólares, sino como la parte de una chacra que debe producir otras cosas.
“Cuando digo que no podemos vivir solo de la yerba, digo que tenemos que analizar el tema yerbatero en un contexto de desarrollo industrial también de las otras actividades agrícolas y forestales”, insiste.
Re lamenta que parezca que el sector yerbatero siempre esté intentando apagar incendios, en lugar de proyectarse a futuro. Pero trae algunos elementos a la mesa. Hay un plan maestro, desarrollado en 2013, con una visión de largo plazo, con algunos puntos que se están cumpliendo y otros todavía en proceso. Sin embargo, pocos recuerdan ese trabajo.
Entre las misiones de ese documento, aparecen ser proveedores confiables y trabajar por condiciones sociales que hagan al desarrollo del productor.
Re reconoce que “falta una mirada integral para alcanzar metas comunes”.
“Vivir (sólo) de la yerba, no es posible. No somos el ombligo del mundo. Y al mismo tiempo, hay que defender una producción que le genera a Misiones, a precios actuales, ingresos por cerca de ocho mil millones de pesos. El tabaco es un tercio de eso”, argumenta.  El presidente del INYM admite que la ley sancionada en 2002 puede revisarse, pero
“La idea del oro verde no es del todo buena. No es petróleo. Ya no estamos solos en el mundo. Hace unos años, en un Congreso de Brasil sobre la yerba mate se planteó que hoy es una commodity y que se globalizó. Varios países plantan y compiten por precios. En Chile, la yerba de Brasil entra más barata que la nuestra y es una competencia agresiva. Es decir, el mercado también fija el precio”.
Por eso, insiste en que es necesario posicionar a la producción yerbatera como una alimenticia, con los mejores estándares de calidad. Pero, advierte, “eso no necesariamente paga más”.
“Para el futuro, es necesario que el colono tenga mayor productividad y defienda el precio asociado en cooperativas”, proyecta. Y alienta. “Es necesario incorporar tecnología y crear nuevos productos a base de la yerba mate. Hay mercados potenciales en bebidas, energizantes, cosmética y hasta en la salud”, explica. “Pero hay que animarse a experimentar e invertir”, pide.
“La publicidad tácita de tener a Messi, Dybala, Ronaldo, Antoine Griezmann, el Papa, Obama o Xi Jinping es invalorable y hay que saber aprovecharlo. Pero entre todos”, sentencia.


No es el único que plantea la necesidad de una concertación. Juan José Szychoski sostiene que la clave del futuro pasa por dejar de lado las ambiciones sectoriales. “De otro modo, las crisis va a ser cada vez peor. Con la modificación del código alimentario, estamos yendo a un producto de mejor calidad, que aumenta lentamente el consumo local e internacional. Pero trabajando juntos podemos encontrar un mercado mayor en el que el único límite es el mundo. Pero lamentablemente caemos en la pelea del día a día”, reflexiona.

Para Szychoski, el pedido de 13,50 pesos para la hoja verde era irracional “para el momento”, pero quizás en un par de meses, si la inflación sigue desbocada, puede ser justo. Pero no quiere decir que el productor no deba recibir un mejor precio, aclara, sino que al plantear precios sin justificaciones técnicas, lo que hace es dispararse hacia arriba los valores en la cadena productiva. “Cuando se comenzó a hablar de ese precio, los supermercados aumentaron para cubrirse y los molinos aumentaron su stock a precio más bajo. ¿Quién pierde?”, argumentó.  Según sus datos, la yerba aumentó en góndola a 120 pesos el kilo porque los supermercados se cubrieron de los 13,50 pesos eventuales, es decir, por expectativas que no se cumplieron, pero que perjudican al consumidor y, en última instancia, al mismo productor si caen las ventas. 

“Debemos ponernos de acuerdo en cosas básicas, no más trabajo en negro, mejorar calidad, nos faltan controles, muchos y buenos. Con eso, tenemos las dos puntas de la cadena solucionadas”, indica.
El candidato a gobernador del Frente Popular, Agrario y Social, Isaac Lenguaza, discrepa con el precio laudado y asegura que los 13,50 pesos eran razonables. “Dos pesos menos es una barbaridad que mata al sector”, cuestiona.
El abogado coincide en que hay que eliminar la unanimidad para fijar el precio en el INYM y sostiene que es necesario un estudio de costos más objetivo, con intervención del Estado provincial. “Después se respetar y controlar. Por eso insistimos en rápida puesta en funcionamiento del Mercado Concentrador para asegurar el precio fijado y si es necesario, que suba el precio en góndola”, sentencia.
El delegado de Agricultura Familiar de la Nación, Jerónimo Lagier, también quiere que el INYM fije el precio de salida de molino porque “la competencia entre marcas por el mercado hace que el precio a salida de molino sea mas bajo. Esto origina el “planchar” el precio”. Considera que si no hay cartelización, toda la cadena puede mejorar su situación.

El precio actual es razonable, implica un 67 por ciento de incremento interanual. Pero es probable que a fin de mayo los secaderos y molinos estén pagando incluso por encima de ese precio, porque hay poca yerba en stock (canchada), entonces van a salir a pagar por encima del valor oficial”, dijo Lagier, miembro de la Asociacion Rural de la Yerba Argentina (ARYA).

Desde la chacra, Cristian Klingbeil, es la nueva camada de la histórica Apam (Asociación de Productores Agrícolas de Misiones) plantea otra revolución para pensar en la yerba de las futuras generaciones. “Hay que eliminar los agroquímicos e ir hacia una producción orgánica, como está haciendo el té, que consigue insertarse en mercados más exclusivos y caros. También plantea que hay que asistir a los pequeños productores, pero con mejor genética y conocimiento para que se puedan equiparar a los más grandes. “No es lo mismo el tratamiento de un secadero al productor de menos de cinco hectáreas que al resto”, explica.
“Hay que buscar darle valor agregado a la yerba tradicional. Hay que buscar nuevos mercados y productos y que la política escuche más a los productores que conocemos lo que pasa en la chacra. El productor tiene miedo a la diversificación porque ya está quemado con planes que no llegan a nada. Quienes tienen yerbales de baja productividad, apenas sobreviven con bajos precios. Por eso debemos ir hacia una producción de mayor densidad, orgánica, que genera mayor valor agregado y se puede cobrar más, al mismo tiempo que protege el ambiente. que todos debemos cuidar”, culmina.

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Klingbeil, de APAM: “No veo viable para la pequeña chacra el plan para plantar maíz”

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Cristian Klingbeil, vicepresidente de APAM y productor tealero y yerbatero se sumó al debate por el plan de la Nación para plantar 250.000 hectáreas de maíz transgénico en la provincia para exportar a Brasil.
Klingbeil manifestó su oposición a la idea y argumentó que “no es viable para la pequeña chacra de 25 hectáreas reemplazar su cultivo, yerba o té por el maíz”. Además, pidió generar valor agregado acá en lugar de plantear la exportación de maíz para engordar animales en el vecino país: “Seguimos exportando cuero y no zapatos”.
El dirigente, que también fue contratista en la cosecha té en campos de terceros, señaló que el colono no va a poder tener la maquinaria necesaria para cosechar maíz y si en cambio arrienda su tierra a un tercero, será este el veradero “dueño de la chacra”.
“Si vas a plantar tus 25 hectáreas con maíz, esto tiene muchos costos previos de limpieza del terreno, muy pocos pueden plantar 25 hectáreas mecanizados, tenes que tener macquinarias, arados, discos, grandes sembradoras, ¿cómo haces la cosecha?, ¿qué costo tiene todo esto?”, explicó el dirigente de APAM.
“¿Y si el producto se pone a arrendar la tierra, qué número (dinero) le queda al productor? Si arrendás, pasa lo mismo que con el té, tenés tu te pero no sos dueño, tenes tu chacra y no vas a ser dueño, no tenes herramientas o maquinarias, porque no se justifica tener maquinarias (por tan poca superficie)”, señaló Klingbeil.
“Esto puede funcionar quizás paraalgunos grandes terratenientes, como Arauco, que ya no le ven rentable al pino, entonces terminan de cosechar y empiezan a plantar maiz. Ellos si tienen parcelas de 500 o 600 y 1.000 hectáreas también, pero a un pequeño productor solo para vender el grano no es rentable”, manifestó.
Cultivo adicional
En cambio, el productor oriundo de Guaraní, señaló que sí podría considerarse al maíz como un cultivo adicional a los que ya tiene el pequeño chacarero misionero.
De todas formas, advirtió que en lugar de pensar en exportar maíz para que Brasil engorde su ganado y produzca con valor agregado, Misiones tiene que pensar primero en autoabastecerse de pollo y carne.
“Misiones también tiene un déficit de carne vacuna y pollo, se trae de Corrientes, Buenos Aires, Entre Ríos, veo pasar por día equipos (camiones) para abastecer consumo en Misiones. Por qué no planteamos algo para tener nuestro autoabastecimiento de carne primero, antes de ver, ¿qué necesita Brasil. Acá estamos ciegos con los dólares que puedan entrar, así le ponemos retenciones y les cobramos impuestos”, señaló.
 
 

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Fondo Yerbatero: Industria y producción lo rechazan y coinciden en que más vale “malo conocido, que bueno por conocer”

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Esta mañana en una reunión que se celebró en una oficina del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), un grupo de importantes dirigentes de la producción yerbatera firmaron una carta donde expresan su enfático rechazo a la creación del Fondo Especial Yerbatero.
El Fondo Especial Yerbatero es una iniciativa que se encuentra en el Congreso Nacional y se trata de un proyecto de ley que busca modificar el INYM dando lugar a lo que sería una suerte de INYM “paralelo”. Se trata de un proyecto para cobrar más dinero por la estampilla que lleva cada paquete de yerba y que hoy financia al organismo yerbatero. Además, impondría cambios en los actuales mecanismos del INYM para fijar los precios, fiscalizar que se cumplan y regular la oferta de hoja verde.
Según cálculos de la industria, el FEY recaudaría, si se sanciona tal cual está en el Congreso, unos $1.000 millones a valores de este año. El proyecto de ley, impulsado por el diputado Jorge Franco, está a punto de perder estado parlamentario porque nunca fue tratado en comisiones.
Esta mañana los dirigentes de la producción firmaron una carta donde expresan su rechazo y se unieron a las cámaras que aglutinan a la molinería de Misiones y Corrientes.
¿El argumento? Tanto productores como industriales quieren evitar que ese dinero sea manejado con fines políticos. La idea del FEY es que el INYM no toque ese dinero y los recursos sean administrados por algún organismo que siempre dependerá del poder político de Misiones y Corrientes. Los productores reunidos hoy dejaron en claro que no desean esa injerencia.
¿Esto significa que el INYM funciona bien para los productores y molineros? Para nada.
Productores e industriales -habitualmente enfrentados- coinciden en reconocer que el organismo tiene muchas falencias, pero ante la duda prefieren defender lo que se consiguió hasta ahora y pensar en reformas que estén más consensuadas con los eslabones de la cadena.
Lobby conjunto de productores y molineros
“Tras más de 15 años de funcionamiento del INYM, los loables objetivos para los que fue creado no fueron alcanzados en su mayor parte”, reconoció en una nota fechada el lunes pasado (17/9) Claudio Anselmo, titular de la Asociación de Productores Molineros de Corrientes y gerente de la yerbatera número 1 del mercado.
En tanto, su contraparte misionera, la Cámara de Molineros de la Yerba Mate de la Zona Productora (CMYMZP) emitió una nota similar ayer, firmada por su titular, Victor Saguier. En la nota se opone a otras modificaciones del proyecto en cuestión, que por ejemplo modifica el reglamento del INYM para que las decisiones sobre el precio se tomen por mayoría simple y no por unanimidad.
Este cambio sería la llave para destrabar la mayoría de las discusiones en el INYM e inclinar la balanza un poco más en favor de los productores, dicen algunos. Sin embargo, los productores no quieren cambios, al menos los contemplados en este proyecto de ley.
Por eso, este miércoles los representantes de la producción también rechazaron el proyecto en la nota que firmaron. Estuvieron en la reunión esta mañana Hugo Sand (APAM), Julio Peterson (ACPYN), Jorge Haddad, Nelson Dalcolmo, Hector Biale y Juanjo Szychowski. Algunos de ellos, protagonistas de grandes “peleas” contra la molinería y el “statu quo” en el sector yerbatero que perjudica a los más débiles eslabones de la cadena.
El único que marcó diferencias fue Carlos “Cacho” Ozeñuk, quien a pesar de escuchar todos los fundamentos de los industriales y productores mantuvo su postura a favor del FEY.
En la nota, los productores dicen que “el proyecto presentado por el diputado Jorge Franco fue realizado sin consultar a las entidades representativas del sector”. Dice en otro fragmento que los productores lograron “a través de años de lucha” la creación del INYM y que se sienten “avasallados” por el proyecto de ley.
La toma del INYM
Lo que no menciona la nota es que algunos de esos dirigentes el año pasado tomaron por la fuerza el INYM que ahora defienden a capa y espada. Fue en esa protesta que tomó fuerza el proyecto de ley que hoy está por sufrir el golpe mortal en este lobby conjunto entre productores y molineros. La idea es darle el “tiro de gracia” a este proyecto, barajar y dar de nuevo.
“Coincido plenamente con el pronunciamiento de hoy, no queremos que se le cobren más cosas a la producción de yerba, en vez de cobrar 5 pesos más para un fondo, que se ponga 1 peso más y vaya directo al productor, si se hace ese FEY nos va a perjudicar”, dijo a Economis, Cristian Klingbeil, vicepresidente de APAM, que no fue a la reunión de hoy, pero apoya plenamente lo actuado.
Al final del día, es como si todos supieran que el INYM -tal como está-, no funciona correctamente, pero tampoco quieren que venga alguien de afuera a aspirar los recursos de la yerba mate y manejarlos con discrecionalidad política.
Lo ven como una salida cómoda por parte de los dirigentes políticos, que ponen una estampilla más cara y le “cuelgan el muerto” a la cadena yerbatera. Si hay más costos en esta cadena, normalmente, los que se tienen que ajustar son los eslabones más débiles, razonan algunos. Distinto sería si el proyecto contempla sacarle recursos a un sector del Estado para darle a la cadena yerba.
En otras palabras. Industria y producción coinciden en lo básico. En materia de instituto yerbatero, más vale malo conocido, que bueno por conocer.

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El INYM quiere dar marcha atrás con una medida que prometió a los productores

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A pedido de la industria yerbatera, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) quiere dar marcha atrás con una medida que prometió a los productores y que le permitió negociar la terminación de las protestas y los piquetes hace dos meses en la misma puerta del organismo.

En un comunicado emitido este mediodía, el INYM anunció que está evaluando dar marcha atrás con la resolución 29/7 que establece la suspensión de cosecha y secanza de hoja verde durante el mes de septiembre.

Esta medida apunta a sacar yerba de la plaza y apuntalar un poco el cumplimiento efectivo del precio, principal reclamo de los productores. En general, estas medidas afectan a la industria y a los secaderos y el INYM se ha mostrado siempre más receptivo a ese lado de la mesa de negociación.

“Nuestro no es rotundo, una vez que logramos equilibrar un poco la oferta y la demanda, tenemos que seguir adelante con esta medida”, dijo a Economis, Cristian Klingbeil, vicepresidente de APAM.

Una de las asociaciones más fuertes y representativas del malestar yerbatero junto con la Asociación de Productores de Zona Norte, que encabeza Julio Peterson.

En el Gobierno provincial también anticipan que se opondrán.

Sin embargo, sectores empresarios advierten que la suspensión de cosecha no redundará en que los incumplidores paguen mejores precios y, en cambio, genera enormes problemas de empleo en un sector azotado por la informalidad.

Fuentes del INYM dicen que la decisión está tomada, pero este comunicado sirve para preparar el terreno. El organismo explicó que la marcha atrás “surge tras recibir solicitudes en ese sentido de ocho organizaciones distintas, y todas fundamentadas, en líneas generales, en que han cambiado significativamente las condiciones en que se viene desarrollando la zafra yerbatera.

¿Quiénes son los que pidieron la revisión de esta medida? Exactamente los que están en el otro lado de la mesa de los productores que hicieron el acampe.

En su comunicado, el INYM cita a “la UATRE delegación Misiones; Asociación de Productores Molineros de Corrientes; Sindicato Trabajadores Industrial de la Alimentación filial Apóstoles; Asociación de Plantadores del Nordeste Argentino; UATRE delegación Corrientes; Cámara de Molineros de Yerba Mate de la Zona Productora; Cooperativa de Trabajo La Hoja; y Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores delegación Corrientes”.

En rigor, todas asociaciones con posiciones que más o menos reflejan la postura de la industria yerbatera, en especial la de Corrientes.

Como consecuencia de las manifestaciones, los paros y más acá en el tiempo, las lluvias constantes, la zafra yerbatera registró una fuerte caída y es la menor en los últimos años, como informó Economis a principios de mes.

El INYM dice que a partir de ese hecho, ya no es necesario suspender la zafra en septiembre. Cabe recordar que la cosecha gruesa de yerba se da entre abril y septiembre y tras las protestas, el INYM acordó con los productores yerbateros suspender la zafra en el mes de la primavera y circunscribirla al período abril-agosto.

Los productores querían más, solicitaron la cupificación de la yerba, una medida drástica jamás tomada por el INYM en sus 15 años de vida, a pesar de que está contemplada en los estatutos y es la herramienta principal para equilibrar la oferta-demanda y generar precios más justos.

“La zafra de verano iniciada en diciembre de 2016 y finalizada el 31 de marzo pasado, fue de escasa actividad, registrándose los menores ingresos de hoja verde de la última década”, dijo el INYM, sobre la llamada zafriña.

También recuerda cifras contundentes, que ya había publicado, sobre la cosecha gruesa y también cita el problema de las lluvias, que afectaron los volúmenes en abril y mayo. “Se complica día a día” la situación, dijo el INYM.

Es por eso que el INYM sostiene que esta realidad afecta a todos (productores, secaderos y molinos) y perjudica a los trabajadores rurales por lo cual “solicitan reconsiderar la Resolución 29/2017 y volver al calendario” original.

El INYM presenta todo como un pedido en el que va a ser el árbitro y promete que “evaluará las solicitudes en base a los Datos Estadísticos del mes de mayo, actualmente en proceso”.

“Si ellos quieren levantar eso, van a tener que aprobar limitación de plantaciones, cupos de cosecha y demás cosas que garanticen que el próximo año tengamos los precios que corresponden y no que el año que viene nos estén pagando 3 mangos el kilo de hoja verde”, señaló Klingbeil.

Sin embargo, como dicen algunas fuentes del organismo, la decisión ya está tomada. Habrá que esperar y ver. Lo cierto es que el INYM -cuestionado como nunca en los úlimos tiempos-, volvió a meterse en el ojo de la tormenta.

Epigrafe: A principios de mes el INYM difundió cifras elocuentes. Es la menor cosecha de hoja verde en diez años. Esto tiene un impacto en la actividad, pero también es el comienzo de la solución al problema en un mercado sobreofertado, dicen algunos.

 

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Tras protestar ante el INYM, los productores se fueron con amenazas de un “yerbatazo”

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Después de protestar y manifestarse durante toda la mañana frente al edificio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), un grupo de productores yerbateros apoyados por organizaciones sociales se fueron dejando un ultimátum: si no son escuchados, se viene el “yerbatazo”.

Una protesta más grande, con tractores y camiones, y muchos más chacareros. Los productores le dejaron una nota a Gerónimo Laggier, director en representación de la producción, quien cerca de las 11 bajó a la vereda (Rivadavia casi Santa Fe) para escuchar los reclamos en un diálogo no excento de tensión. “Vos no sabés la ley”, le decía un productor, que reclamaba por la cupificación de la yerba.

Laggier le respondía que no se terminaban de poner de acuerdo la manera de implementar la cupificación. El productor pidió una copia de la ley, todos hicierno silencio, y el hombre le leyó los mecanismos que contempla la norma, para cupificar la entrega de yerba y evitar la sobreoferta que tira aún más abajo el precio.

La protesta fue pacífica, había representantes de APAM y de una nueva asociación de productores del Norte de la provincia. También había representantes de comedores de Posadas y otras organizaciones como Pays, Movimiento Evita y CTEP. Entre productores y manifestantes sociales no eran mucho más de 100, que cortaron Rivadavia durante buena parte de la mañana. Todo sin ningún incidente.

Los productores estaban enojados porque Laggier bajó a atenderlos y pidió que subieran solo cuatro, “por seguridad”. “Esta es nuestra casa, o debería ser nuestra casa, acá nadie corre peligro”, le respondió otro chacarero bastante enojado.

Los ánimos están caldeados porque hace 10 días hubo una reunión con responsables del INYM donde les hicieron promesas parecidas a las de hoy, que no se cumplieron.

En el petitorio que le dejaron a Laggier, nuevamente los productores insisten con los siguientes puntos:

-Suspensión de la cosecha (total) hasta tanto se concrete el precio solicitado, que es de 50 centavos de dólar por kilo de hoja verde (hoy serian unos 8 pesos, aproximadamente).

-Hacer respetar el citado precio de 50 centavos de dólar por kilo de yerba

-Solicitar a Rentas y la AFIP una exhaustiva revisión de las transacciones yerbateras, con el fin de verificar el correcto funcionamiento de la cadena comercial

-Hacer cumplir la ley 25.564

-Aplicación del punto C del articulo 9 (cupificación), con disminucion de entrega de hoja verde para los productores más grandes (encima de 100.000 kilos).

-Cumplimento de lo pedido en la asamblea de San Vicente.

Así los productores terminaron su protesta y se fueron cada uno a su casa en el interior, con la sensación de que se viene una protesta más grande. Salvo que tengan algunas respuestas favorables a lo que están pidiendo.

“Nos gustaría evitar el yerbatazo, esperemos que el Gobierno se ponga a trabajar con las herramientas que ya existen, y que las tiene y alcanzan para alcanzar las soluciones”, comentó a Economis, Cristian Klingbeil, vicepresidente de APAM y uno de los firmantes del petitorio entregado hoy.

MB

 

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