CAMBIO CLIMÁTICO

Las acciones ante el cambio climático que Misiones puso sobre la mesa en el COP27

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La cumbre mundial del cambio climático culminó -otra vez- con acuerdos difusos y límites grises. El lobby petrolero y energético se hizo sentir en la COP27, que terminó con histórico acuerdo por el que los países ayudarán a pagar los daños que el calentamiento global provocó en las naciones más pobres, aunque sin un plan concreto para contener la causa de esos desastres, que es el uso de combustibles fósiles. Sin embargo, el balance para Misiones fue más positivo. Por segunda vez en forma consecutiva, Misiones estuvo presente en la Conferencia de la ONU sobre cambio climático y dio a conocer seis proyectos de mitigación, que van más allá de la custodia de la mayor porción de biodiversidad de la Argentina.

Misiones trabaja silenciosamente en proyectos de alto impacto ambiental y social. Fue también uno de los estados subnacionales que envió un equipo numeroso, ya que hay varios organismos involucrados en la lucha contra el cambio climático y una agricultura sustentable. Los proyectos presentados en Egipto dan cuenta de ello, detalla Silvia Kloster, subsecretaria del ministerio de Cambio Climático. 

La especialista señala que Misiones fue parte de dos agendas: la propia y la del Norte Grande, dentro de la Argentina. “La agenda propia la seguimos trabajando desde el año pasado. El balance para nosotros es positivo, aunque en general la COP viene repitiendo patrones. No es, digamos, satisfactorio para todas las partes, en esta hubo mucho lobby petrolero, con el tema de hidrocarburos, se suavizaron los términos. Pero sí estuvo bueno en cuanto a ese fondo que salió para pérdidas y daños, que es un reclamo ya de varias COP y de países que están sufriendo el cambio climático con más seriedad. Argentina, dentro de todo, si bien tenemos procesos complicados, no padece lo mismo que otros países. Obviamente se sigue dilatando la reducción de emisiones, Hay toda una problemática entre China y la posición  de Estados Unidos y la comunidad Europea”, detalló.  

En ese contexto reaparece Lula. “Ya cuando ganó habló claramente del cambio climático y del compromiso que debía tener Brasil, con una postura muy diferente a la de Jair Bolsonaro. Brasil tuvo fuerte presencia en la COP27, con una posición bien clara que nos ayuda y nos fortalece la postura climática. Argentina está en el grupo BAU -Brasil, Argentina y Uruguay-, donde se negocian este tipo de disposiciones y en lo que son las COP a nivel grupal. Brasil con esta impronta de Lula nos da la esperanza de que la región tenga fuerza, con un país muy fuerte, con mucho compromiso ambiental.  Sabemos que se está deforestando mucho el Amazonas”, define Kloster. 

En ese escenario, Misiones se posiciona no solo por el cuidado de la biodiversidad, sino por la gestión de acciones contra el cambio climático. La COP27 sirvió para que el mundo conozca esos proyectos. “Son aportes que queremos hacer, por supuesto buscando una asistencia económica, una colaboración, para eso también se va a las COP, para hacer vinculaciones, para plantear proyectos. Llevamos estos seis proyectos, por eso tuvimos muchas reuniones ya con una agenda preestablecida, con fundaciones o bancos, o organismos subnacionales que estuvieran trabajando en esto, además de fortalecer el vínculo con otras provincias, que también es muy importante, porque las regiones están tomando mucha importancia en las COP, para unificar proyectos, para armar regiones cada vez más fuertes, porque la adaptación va a venir de las provincias. Acá tenemos compromiso, pero la responsabilidad es territorial. Si bien Nación tiene compromisos, no hay un financiamiento, una asistencia para las provincias, así que las jurisdicciones están saliendo a buscar esto, a ver colaboración y aportes a la mitigación”, enumeró.

Misiones firmó un nuevo acuerdo en la COP27 ¿De qué se trató?

Cerramos un acuerdo nuevo, con la desarrolladora ALLCOT, con la que ya veníamos trabajando en el mercado del carbono, o de los servicios ecosistémicos. Con ellos vamos a trabajar en lo que es energía, plásticos, también todo lo referente a la agricultura familiar. El ministerio que conduce Marta Ferreira es sumamente importante. En esta COP uno de los temas centrales fue el de la adaptación, sobre todo en la agricultura, pensando en la soberanía alimentaria, pensando en lo que es la agricultura familiar, en nuevos métodos para conservar los suelos, así que fue bastante dirigido a esto. Uno de los proyectos que llevamos está dirigido a esto y estamos buscando financiamiento.

¿Cuáles fueron específicamente estos proyectos misioneros?

Llevamos proyectos de la Secretaría de Cambio Climático y otros generados por otros organismos. Nosotros somos gestores.

* Diez líneas de producción de secado y pelletización de aserrín con capacidad de una tonelada por hectárea para pequeños y medianos aserraderos, lo que permitiría armar una red de proveedores de biomasa. Con una inversión de 1,5 millones de dólares, en dos años se puede lograr una reducción de emisiones de 38,2 mil toneladas al año.

* Pequeños aprovechamientos hidráulicos multipropósito: El objetivo es desarrollar cinco represas menores a 5MW. Se trata de obras que sumarán energía, agua potable, agua de riego y espacios verdes. Además de disminuir a la vez la huella de carbono regional. Con una inversión de 250 mil dólares en la zona centro-norte de Misiones, en 18 meses se puede lograr una reducción de emisiones por 56,7 mil toneladas al año

* Generación y distribución de blends de Hidrógeno verde y GLP envasado. La inexistencia de gas natural ofrece la oportunidad de generar y utilizar hidrógeno verde para consumo residencial e industrial. Resolver esta demanda energética con blends pretende disminuir 30% en emisiones de carbono y un objetivo de utilizar 100% hidrógeno para 2035 obteniendo cero emisiones netas. El proyecto se basa en una planta de 150Nm3/h a 700bar. Con una inversión estimada en 2.8M USD y un plazo de ejecución de 1 año.

* Mujeres líderes defensoras del ambiente y la soberanía alimentaria: Conservación de la biodiversidad, agroecología, soluciones basadas en la naturaleza, y producción climáticamente inteligente y aliada de la biodiversidad.  Fortalecimiento de la producción, el trabajo y la economía de las mujeres rurales, integrantes de comunidades mbyá guaraní, productoras, tareferas, feriantes, artesanas, integrantes de organizaciones de la agricultura familiar. Inversión de catorce millones de dólares para un plan de cinco años. En la misma línea, el ministro de Cambio Climático, Gervasio Malagrida, presentó el proyecto Hábitat sustentable para las comunidades guaraníes: Equipar con una vivienda que responda a criterios de sustentabilidad a las familias pertenecientes a las comunidades guaraníes Mbya. Agrupación de familias pertenecientes a pueblos originarios, que llevan adelante su vida comunitaria en nuestra provincia.  Inversión de un millón de dólares.

* Extensión de la Red de Agua y de Cloacas en Misiones: Se plantea la expansión de la red de provisión de agua potable en las ciudades de Posadas y Garupá. Se espera un aumento en las necesidades hídricas de la población de Misiones, debido al aumento local de las temperaturas y disminución de las precipitaciones, como consecuencias del cambio climático. Inversión de dos millones de dólares. 

* Reconversión de gas de relleno sanitario con aprovechamiento energético: El proyecto trata sobre la captación y reconversión de los gases generados en un relleno sanitario que se encuentra operando desde 2002, ocupando una superficie de 20,55 hectáreas que contienen 2.580.000 toneladas de residuos sólidos domiciliarios. Con una inversión de U$D 2.775.000 dólares, se puede reducir emisiones por 90 mil toneladas al año. 

* Declaración del Primer Sitio Ramsar de Misiones: Declarar la cuenca del lago Urugua-í y áreas de influencia para la biodiversidad, como un sitio Ramsar para la protección de Humedales. Los humedales son un ecosistema fundamental para mitigar los efectos del cambio climático. La cuenca del lago Urugua-í alberga diferentes especies endémicas de peces, como también es el hábitat donde se conserva aún poblaciones establecidas del pato serrucho y yacutinga, especies en peligro extinción. La declaración del sitio comprende a cinco  municipios, siete áreas naturales protegidas, cuatro reservas privadas, un área natural protegida municipal y dos áreas naturales sin estatus de conservación. Con cinco millones de dólares de inversión, se pretende realizar un relevamiento de fauna y flora, restauración ecosistémica, talleres y capacitaciones educativas, vinculación y trabajo con comunidades originarias, turismo sustentable y agricultura regenerativa.

Esos temas son los que impulsó Misiones en la Cop27 y ahora quedarán en análisis de diversos partners globales. En paralelo, Misiones sigue adelante con el objetivo de generar los certificados por reducción de emisiones.

¿El tema bonos de carbono cómo está?

Ese tema lo está trabajando específicamente Hacienda con Ecología, es un proyecto participativo. Es un proceso que lleva su tiempo, tiene que desarrollarse una metodología de análisis que está avanzada y hay dos consultoras trabajando en esto. Eso está yendo con carriles normales.

¿Ese nuevo acuerdo que se firmó, no tiene que ver con eso?

No. Son otras certificaciones. Por ejemplo, tema plásticos, por el tema de los residuos, estamos buscando otra alternativa a la que sean las reducciones por bosques.

El INTA acaba de publicar un informe que detalla la captación de carbono de Misiones, tanto en bosques como en agricultura…

Sí, si bien tenemos una agricultura con una dimensión menor que otras provincias, hay que trabajar con ganadería, con sistemas nuevos. En esto del cambio climático, todo el tiempo están surgiendo proyectos pilotos, metodologías nuevas, hay que ver en qué podemos participar y qué opciones concretas hay. Porque se hablan de muchas cosas, pero a la hora de la verdad ajustarlos es difícil, entonces llevamos una identificación de proyectos que consideramos importantes para la provincia. Con ese pequeño menú hicimos contactos. Ahora tenemos que ver la información más concreta, porque acá nadie te regala nada. Gustó el proyecto, pero deben aprobar el informe, las metodologías, el detalle técnico y después el nivel de asistencia. Por eso, hay que estar presente e ir con una agenda preestablecida. Nosotros generamos vínculos con consultoras, con fundaciones, con legisladores de Estados Unidos, interesados en la normativa ambiental de Argentina, y sobre todo la del Norte Grande. En Argentina falta mucho en materia normativa. No estamos hablando de ningún mercado de carbono, de ninguna facilitación económica a nivel interno, como tienen Colombia, u otros países, México. Argentina tiene que decidirse a abrirse, está muy ceñida, muy cerrada en algunos temas. Falta una decisión. Falta el tema de las contribuciones, cómo vamos a reportar las contribuciones.

Ni siquiera estamos hablando de cumplir con la ley de bosques…

Por ejemplo. Cecilia Nicolini -secretaria de Cambio Climático-  habló del canje de deuda con los países emisores, de esta idea que tiene Argentina, pero hay que ver cómo participamos las provincias, porque todas aportan a la mitigación y es la que tiene que padecer la adaptación.

Mencionaste acuerdos dentro de la Argentina, ¿qué se puede aprovechar ahí?

Dentro del Norte Grande debemos armar un proyecto que sea de la región, porque tenemos muchas más posibilidades de conseguir financiamiento. Hay provincias que tienen muchos temas en común, como el tema del litio en el NOA, nosotros por ahí tenemos otros temas más de bosques, ese tipo de cosas, pero hay que buscar algo que sea regional porque acá impactan los grandes proyectos. Nosotros hicimos un convenio de cooperación con la secretaría de Ambiente de Jujuy porque tenemos cosas parecidas y también estamos pensando en un mercado de carbono. Tenemos similitudes porque somos pequeños y tenemos problemas de bosques. Hay que empezar en esas ligas internas, porque sino es muy difícil.

Hay que empezar a pensar, con toda la experiencia, no digo fracasos, pero sí pocos avances de la COP dejar de pensar el cambio climático como ambiente, selva, monte, sino pensarlo como acciones.

Exactamente, esta COP se pensaba como algo de agricultura familiar, por cómo el cambio climático ha impactado en lo que es el alimento. La agricultura regenerativa, plásticos que es otro tema, yo pensé que iba a salir una convención de Naciones Unidas sobre plásticos sobre todo aquellos que van a parar a los océanos. Hubo mucho de la problemática de los océanos, porque en realidad es crítico y es un problema. Nosotros estamos buscando alternativas y en esto hay que ver cómo calificamos. Entonces hay que buscar proyectos que impliquen, sobre todo la generación de energía renovable, que es un tema que todo el mundo quiere aportar, sobre todo a nosotros que vamos a mitigar. Por supuesto que hay todo un lobby con el tema del petróleo, pero hay un impulso de la transición en el gas, hasta que podamos tener mayor generación con renovables. Nosotros a las renovables tenemos que apoyar muchísimo, hay que seguir apoyándolo y generando oportunidades. Esto creo que es una visión política clara que tiene la provincia.

Misiones está gestionando las plantas de energía solar…

Son una medida de mitigación, además de la generación de biomasa. Misiones tiene esas grandes potencialidades, puede también pequeñas hidroeléctricas, pero son más pequeñas. Hablando en términos más globales o de más impacto, hay que hablar de temás globales, de más impacto esas serían las más importantes. Hay que resolver cosas internas como país. Aparte del hidrógeno, porque no hay regulación sobre el hidrógeno.

O sea, hoy Misiones tiene herramientas que no puede usar…

Misiones está generando hidrógeno verde, pero no hay una normativa de Nación, por eso es importante armar ligas con las provincias. Jujuy también está trabajando el hidrógeno, además del litio, pero nosotros nos podemos unir con hidrógeno y bosques. Nos parece fundamental trabajar con otras provincias, hay que empezar a patear el tablero, a exigir a Nación que genere cosas. Esto no es sencillo, en un marco político complejo, en una situación económica compleja. Pero Misiones está generando hidrógeno, estamos buscando cómo financiar una generación mayor, pensando en un abastecimiento domiciliario.

Las comparaciones siempre son odiosas, pero cómo estamos con nuestro propio país, que está estandarizado y en lo regional también, Paraguay, Brasil.

Estamos en un punto muy intermedio. Argentina podría salir con los tapones más de punta, por ahí un poco más ofensivo, no esperar tanto y abrir la jugada para que las provincias puedan tener su propia financiación, con una metodología clara. No hay que tener miedo a las contribuciones. Nosotros vamos a medir nuestra reducción de emisiones, vamos a tener un control provincial, hay que facilitar esto y dejar de decir: Nno, todavía no’. 

¿Cómo estamos en eso de la medición de nuestras emisiones?

Vamos a presentar un informe próximamente en nuestro inventario. Estamos haciendo unos ajustes. Vamos a presentar las propuestas para adaptarnos, La problemática del cambio climático es algo que viene de hace mucho tiempo, pero todavía es nueva en muchos sectores de gobierno, así que por ahí no se entiende el por qué tenemos que hacer un inventario, por qué necesitamos tener estos valores. Necesitamos tener en cada área de trabajo en cada ministerio, sobre todo en los 5D que son energía, transporte, bosques y agricultura, industrias e infraestructura, tener nuestros inventarios en cada área, no podemos seguir nutriéndonos de información nacional. 

¿Misiones retiene más carbono de lo que emite?

Sí, en nuestro inventario ha dado casi negativo, neto. Debemos destacar el trabajo de la consultora que nos está ayudando y también de nuestros técnicos, que  son impecables. Y debemos seguir formando, por eso cerramos un acuerdo con la fundación de Al Gore para formar a los jóvenes en la problemática del cambio climático. Necesitamos líderes jóvenes, como también hay que trabajar mucho en la cuestión de género.

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Democracias y colapso

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La sociedad industrial nos ha transformado en nuestras costumbres y percepción de una manera inaudita, si prestamos atención a la magnitud, profundidad y velocidad con la que los nuevos sistemas de creencias, basados en la sociedad de consumo vinieron a sustituir las construcciones ideológicas precedentes en nuestra historia como humanidad. 

La superestructura jurídica, política e institucional vigente es el fruto de cambios revolucionarios acaecidos en sólo un par de centenios y valores tales como “la maximización de la ganancia” parecen hoy día más cercanos a nuestra cualidad natural que a un modelo impuesto por aculturación.

La burguesía, como clase social dominante y dirigente, logró impulsar el desarrollo de formidables fuerzas productivas en plan de un crecimiento indefinido y en una batalla sin tregua atizando un conflicto que el capitalismo albergó siempre en sus entrañas: el hombre versus la naturaleza. Fenómeno muy poco observado por círculos intelectuales hasta que, frente a las últimas décadas, la aparición en escena de los límites físicos del planeta puso una barrera que contempla una nueva disyuntiva histórica. 

Lo que la antropóloga e ingeniera, Yayo Herrero Lopez explica como “momento de Cambio Climático, de declive de la energía fósil y de los minerales, de pérdida de biodiversidad en el que la materialidad de la tierra se va a constituir como agente político. No vamos a poder negociar con esta materialidad y las humanidades futuras van a ser humanidades que tengan que aprender a vivir a partir de un aterrizaje forzoso de los límites físicos del planeta tierra”.

La crisis asoma como global, hegemónica y estructural dado que aún con paradigmas pseudo novedosos como el de “capitalismo del desastre”, la imposición de estos límites físicos van arriando todas las contradicciones del sistema hacia un inevitable decrecimiento, poniendo en jaque el modo de producción en un tablero sobre el cual ya no basta con la mera destrucción de fuerzas productivas en pos de apostar a un renacimiento.

Así es como se están creando las condiciones para lo que da en llamarse “ecofascismo”, un modelo que apunta a la creación de políticas autoritarias globales que permitan dar garantías de preservación de privilegios a las élites, cercano a una suerte de “feudalismo pos industrial” entendiendo que, como señala Yayo Herrero “el decrecimiento material de la economía va a hacerla funcionar con menos energía, con menos materiales, con menos agua, con menos recursos de la tierra sí o sí, por puro agotamiento, es un dato de la realidad, no es una opción…” 

De esta manera, una proposición no distópica tendría que pensar en un potente avance de restauración democrática urgente, donde al decir de Yayo, “la clave que hay que plantearle al ciudadano es cómo quiere asumir ese decrecimiento”, es decir “con o sin desigualdad”. La propia científica advierte, en este sentido, que “la salida de esta crisis es a través de una redistribución de las riquezas, sin crecimiento”. 

Es decir, sociedades que ya no busquen la realización personal sobre la persecución del éxito individual entendido como capacidad de consumo sino sobre valores de cooperación y solidaridad que se plasmen alineados con las limitaciones ecosistémicas.

Pero, ¿podemos poner en debate estas cuestiones frente a una sociedad fragmentada, colapsada, deprimida, desinteresada y apolítica? Décadas de crisis política y destrucción sistemática de órganos de participación e involucramiento, tales como los partidos políticos profundizaron dramáticamente el descreimiento y la apatía, obligando a las democracias contemporáneas a transitar por un lento proceso de adaptación en el que el vacío de ciudadanía fue reemplazado por la racionalidad de la maximización de la intención del voto. 

Como vemos, la complejidad de tamañas circunstancias, hacen de nuestro presente un conglomerado de intrincados mecanismos que componen, a su vez, una bomba de tiempo lista para detonar en cualquier momento. Más aún mientras vemos que las nuevas generaciones no vislumbran más senderos que el de miembros de la ya  inconmensurable masa de desposeídos, al tiempo que los propios sistemas educativos, fosilizados y recalcitrantes, no dejan de programarlos para un propósito que ya es menos que una quimera.

¿Cómo pueden las instituciones sortear tales dificultades, siendo que todo el andamiaje del Estado hoy es poco menos que simbólico, después de años de vaciamiento humano y financiero impulsado por el neoliberalismo? ¿Cómo pueden las democracias decir la verdad si el poder ciudadano es apenas ir a votar? ¿Cómo decir la verdad cuando el electorado se ha resignado a esperar los comicios en pos de ver “que le pueden sacar a los políticos ahora que están dulces”? ¿Cómo decir la verdad, cuando el mensaje es decrecimiento, algo que nadie quiere oír, que nadie está deseando para sí, mientras la propaganda de superfluos y absurdos artículos siguen erosionando la sensatez?

Un mapa realmente desolador que inevitablemente todos deberemos afrontar, sea por la espontánea diseminación de conflictos sociales ultra legítimos, sea por el forzoso desmantelamiento de las economías petro dependientes, sea por los desplazamientos humanitarios que fomenta el cambio climático, sea por lo que sea. La orfandad civilizatoria de 8 mil millones de personas es, a todas luces, una realidad frente a la cual no estamos preparados y no lo estaremos tampoco en la medida de que la clase política siga siendo un timorato barquito de papel sin timón ni mapa, en el torrente de aguas servidas con destino a la alcantarilla de la historia. 

Si bien no hay precedentes de todo lo expuesto en ningún libro ni en hallazgos arqueológicos, no deja de ser esperanzador un dato que Antonio Artxavala -prestigioso geólogo Español- aporta al recordarnos que las actuales democracias surgen por cambio climático. En el año 1783, el volcán Lucky en Islandia explota, mata todo el ganado y muere la mitad de la población. Durante tres años consecutivos no pudo haber buenas cosechas en Europa debido a la enorme nube de cenizas y humo que, desde Islandia emanaba dicho volcán, mueren así muchos animales, los frutales quedan apestados con hongos y se genera una hambruna brutal que afecta a Inglaterra, España y Francia. El hartazgo de la gente termina con la toma de la Bastilla.

Apuntalemos hoy, que aún hay tiempo, a un fortalecimiento de las democracias, trascendiendo los límites del mero parlamentarismo. Ocupemos los espacios del Estado con propuestas e involucramiento ciudadano. Pongamos manos a la obra en pos de un proyecto de humanidad resiliente que conduzca a la conformación de organizaciones genuinas de la gente y cuyo propósito esté signado por el empoderamiento en la resolución de sus propios problemas territoriales y que dicha labor obligue a la institucionalidad al acompañamiento. Salgamos del infantil adoctrinamiento que se nos impuso, en el que se espera de nosotros ser meros espectadores de nuestros designios. Apuntaremos verdadera ciudadanía con verdadera democracia ya que no hay condiciones en este presente para tomas de Bastilla, sino más bien para Ríos revueltos en los que privilegiados pescadores llevan hace tiempo fermentando sus carnadas desde la orilla. No se trata de prehistóricos debates entre Reformistas y Revolucionarios. Ni uno ni otro tienen cabida en este contexto. No hay reformas posibles cuando la crisis energética y la escasez de insumos estratégicos lograron entrar en escena, como tampoco hay margen para otro modelo desarrollista como el comunismo. El siglo XXI impone desafíos nunca vistos que son de tal magnitud que sólo podremos ser capaces de vislumbrar el camino al caminar. La suerte está echada y de las pocas certezas que imperan hoy, de la que seguro debemos partir, es aquella que recientemente tuvo amplio impacto en las redes: “los ricos son un lujo que ya no nos podemos permitir”.

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COP27: ¿por qué el financiamiento es el corazón de esta conferencia climática?

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Escribe Tais Gadea Lara* – Mientras todos están expectantes por el inicio del Mundial de Fútbol, otro evento internacional se está desarrollando y exige que pongamos nuestra mirada sobre él. Porque si en este evento no se avanza en acción climática ambiciosa, sostenida y justa, no habrá próximo mundial de fútbol que sea posible. Desde Sharm El-Sheikh, Egipto, he aquí un repaso por lo más destacado que dejó esta primera semana de conferencia climática.

Es sábado en la tarde en Sharm El-Sheikh, parece mentira pero ya estamos en la mitad de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la COP27. Siento que fue ayer que les empecé a hablar de las expectativas para esta conferencia y aquí estamos, ya en la mitad del evento internacional anual más importante de acción climática. Porque en definitiva aquí se busca -o se debe buscar- eso: avanzar en una implementación ambiciosa y justa del Acuerdo de París para actuar ante el cambio climático.

Ya pasó eso que más llama la atención: el evento de alto nivel donde los jefes de Estado dan discursos sobre lo maravillosas que son sus políticas climáticas y sobre los reclamos o pedidos que tienen para la acción climática. Fueron dos días con mayor presencia de jefes de Estado de países africanos, con una escasa participación latinoamericana y con algo de presencia de los de Europa. Después de eso vino lo más importante: las negociaciones per sé. De eso se tratan las COP, de negociar.

¿Y cómo viene eso? Lento, con el conocimiento de que la próxima semana muchas diferencias van a surgir sobre la mesa, muchos temas van a explotar y muchas horas en la noche pasaremos en el predio esperando por definiciones. Y el tema que puede significar todo eso es ese sobre el cual los países más vulnerables quieren llevarse resultados concretos, y no cualquier resultado: financiamiento para pérdidas y daños.

“Esta no es una COP africana, es una COP de pérdidas y daños”. Escuché decir a alguien en los pasillos de la conferencia. A cualquier persona que le preguntes, te dirá que EL tema en conversación, disputa y debate es pérdidas y daños. El propio representante de la presidencia de la COP, el embajador Ambassador Wael Aboulmagd, lo calificó como uno de los temas más complejos de las negociaciones. Y complejo en las negociaciones significa una cosa: hay posturas muy distintas y no se están llegando a poner de acuerdo.

Ya en la previa a la conferencia, habíamos profundizado en una edición especial sobre lo importante que este tema sería en Sharm El-Sheikh. Pérdidas y daños fue el tema con el que los países más vulnerables salieron disgustados, disconformes, dolidos de Glasgow. Pérdidas y daños es el tema que vienen reclamando hace años. Pérdidas y daños es, ni más ni menos, que la consecuencia de no haber reducido las emisiones lo necesario, de no destinar dinero a más y mejores políticas de adaptación a los impactos del cambio climático. Pérdidas y daños son la cara más visible de la crisis climática, pero que venía siendo invisibilizada por algunos (pocos) en la esfera de la política internacional.

Bueno, la COP27 empezó con algo histórico. El tema fue incluido como un ítem en la agenda de trabajo para estas dos semanas. Ello, claro, no se realizó de forma tan sencilla, fue el resultado de más de 40 horas de discusiones. La agenda de temas sobre la cual las Partes están trabajando estas dos semanas, dice expresamente trabajar en:

“Cuestiones relacionadas con arreglos de financiación que respondan a pérdidas y daños asociados con los efectos adversos del cambio climático, incluido un enfoque para abordar pérdidas y daños”

¡Bien! El tema está siendo trabajado y discutido en la conferencia climática. Ahora bien, con eso no se acaba la cuestión. El propio secretario general de la CMNUCC, Simon Stiell, expresó en lo que es su primera COP en el cargo: “El hecho de que el tema esté en la agenda demuestra que hubo progreso y una actitud constructiva de la Partes. Lo que espero ahora es que las Partes continúen con ese espíritu. Cómo se resuelva el tema dependerá de la calidad de las discusiones. Es un tema complejo, muy complejo”.

Y esa complejidad viene, en parte, porque quiénes se rehusan a avanzar en un financiamiento específico para pérdidas y daños. El protagonista en este sentido es quien Harjeet Singh, jefe de Estrategia Política Global de CAN International, describe como el país no sólo más emisor históricamente, sino también el que históricamente ha bloqueado las negociaciones en pérdidas y daños: “Estados Unidos intentó matar el mecanismo de pérdidas y daños muchas veces. Ha sido un obstáculo siempre. Hemos visto negación, retraso, decepción. Lo he visto yo mismo bloqueando históricamente. Es tiempo de que Estados Unidos cambie el curso de su postura”.

¿Y la cambiará?

Esa fue la pregunta que nos hicimos todos ayer ante el discurso del presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Incluso nos preguntábamos si, dada la histórica postura, llegaría a mencionar siquiera el tema. Bueno, ¡surprise! Biden mencionó, a su modo, las pérdidas y los daños: “Amigos, también estamos apoyando el Global Shield, una iniciativa del G7 para proteger mejor a los países vulnerables en todo el mundo de las pérdidas relacionadas con el clima y responder rápidamente a los daños relacionados con el clima”.

Al escucharlo, lo primero que pensé fue cómo hablar del tema que están hablando todos sin mencionarlo porque no nos gusta, no? Ahora bien, ¿lo que dijo Biden significa que apoya lo que reclaman los países más vulnerables? No precisamente…

Los países más vulnerables exigen la conformación de un mecanismo que, bajo el paraguas de de la CMNUCC, destine financiamiento exclusivamente a pérdidas y daños para todo país que lo necesite. Los países desarrollados están trayendo sobre la mesa una propuesta de una suerte de “mosaico de soluciones” que integre distintas iniciativas de recursos económicos para las pérdidas y los daños. Una de esas iniciativas sería el Global Shield mencionado por Biden y ahora apoyado por Estados Unidos. Se trata de una creación de Alemania que, con el apoyo del G7 y en cooperación con una red de países vulnerables, busca responder a los riesgos climáticos a través de, por ejemplo, seguros.

Los países vulnerables no se oponen a ello, les parece que son iniciativas necesarias. Pero lo que ellos están reclamando es otra cosa. Es un mecanismo que no dependa de países, sino que estén bajo el marco de la Convención; que no sea una posibilidad para quienes pueden pagar un seguro, sino que esté accesible a todo aquel que lo necesite; que sirva para diversificar las fuentes de financiamiento incluso impulsando nuevas innovadoras fuentes.

En conferencia de prensa hoy el enviado especial para el Clima de Biden, John Kerry, dijo que “nadie sabe lo que el mecanismo de financiamiento sería, qué forma tendría. Ningún país firmaría sobre algo que está definido”. Llevé estos dichos a la conferencia de la sociedad civil y se mostraron contundentes.

Eddy Pérez, director de Diplomacia Climática Internacional de CAN Canadá, fue claro: “Estados Unidos siempre ha sido el bloqueador sobre este tema. No tenemos que esperar a que nos diga lo que tenemos que hacer. Hemos ya resuelto algunas preguntas sobre el mecanismo. Hemos resuelto el por qué lo necesitamosy el qué de los cambios en las instituciones. Los países desarrollados, especialmente Estados Unidos, siempre quieren hablar del quién paga. Acá se trata del cómo, de tener una visión. La Convención también debe ser adecuada a su propósito, tiene que tener un espacio equitativo para pérdidas y daños, a fin de que tampoco los países tengan que depender de iniciativas externas. Lo único que están pidiendo los países es que el sistema responda. Kerry es parte de un sistema que, hasta el momento, no respondió a los países vulnerables cuando se trata de abordar las pérdidas y los daños”.

Las negociaciones sobre pérdidas y daños tienen una semana por delante para definir una respuesta consensuada de abordaje de las pérdidas y los daños que se ajuste a las necesidades de los países más vulnerables y no a las imposiciones de los países más emisores. El hecho de que todos estén hablando de pérdidas y daños, incluso aquellos que no querían hablar, creo que es un enorme logro de los países que sufren los impactos del cambio climático de la peor forma.

Laurente Taubiana, arquitecta del Acuerdo de París, contextualiza el debate: “La discusión hoy es diferente porque la crisis climática impacta también lo económico. No hay suficiente presupuesto en los países desarrollados. Hay una discusión entre lo que hay que hacer y en el darse cuenta que la economía no puede responder. Por eso es que estamos hablando de hacer cambios en la arquitectura financiera, en el modo en que trabajan los bancos multilaterales, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial”.

Todo esto no es sólo de interés y necesidad para África, sino también para América Latina…

“Miren lo bien que actúa África como bloque, ¿por qué no hacemos lo mismo?”. Probablemente éste fue el interrogante que muchos representantes latinoamericanos se hicieron al ver cómo los países del continente africano trabajan en conjunto en las negociaciones, mientras ellos -por múltiples y complejas diferencias históricas, ideológicas, políticas- están en distintos grupos y hasta se pelean entre ellos. Bueno, esta COP27 dio algunas primeras señalas positivas de lo que podría ser la unión de América Latina y el Caribe como un bloque único en las negociaciones.

Uno de los primeros pasos lo dieron los países de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) al presentar una posición común en la necesidad de recibir financiamiento para acelerar la acción climática en sus territorios. El documento incluye el pedido de cumplimiento de las promesas financieras hechas, pero no cumplidas por los países desarrollados (hola US$100.000 millones) y nuevos apoyos económicos para eso que conversábamos antes, pérdidas y daños. En el documento está, además, un pedido que vienen haciendo algunos países de la región y que resonó aún más aquí en Sharm: el canje de deuda financiera por acción climática.

Entre corridas, seguridad y fotos con activistas, le pregunté al recientemente electo presidente de Colombia, Gustavo Petro, qué posibilidades había de un trabajo conjunto en la región para ese pedido de canje y esto respondió: “Tiene que haber una posición unificada. En estos eventos, estamos solitarios. Se escucha, pero no se entiende. Sólo la unificación de grandes bloques mundiales puede permitir transformar la inercia que hoy existe alrededor del tema climático. América Latina tiene que unirse, cruzada por intereses diferentes, por economías que dependen mucho de la economía fósil del mundo, no ha sido lo suficientemente vanguardia alrededor de la humanidad para que las acciones alrededor del cambio climático se vuelvan realidad. Creo que América Latina tienen que juntarse en una sola voz. Y uno de los temas de consenso que podría unificarnos, incluso con África y con parte del Asia, es el canje de deuda por acción climática, por políticas financiadas de adaptación y mitigación de nuestros propios presupuestos si liberamos espacios que hoy se dedican a pagar deuda. Y el Fondo Monetario Internacional tiene ahí un papel que cumplir. No necesitamos que nos regalen dinero de los presupuestos de los países ricos, necesitamos que se libere del pago de deuda a muchos de los países pobres, a todos los países en desarrollo para que ese dinero que hoy va al sector financiero vaya a la acción climática”.

En línea con el presidente colombiano, la secretaria de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e Innovación del Ministerio de Ambiente argentino, Cecilia Nicolini, ve con buenos ojos la posibilidad y la necesidad de una unificación de la región. Esto me dijo aquí en Sharm El-Sheikh: “Es una propuesta que venimos hablando. Cómo podemos traducir eso que tiene África a la hora de negociar, que nos va a beneficiar para ser más potentes, nos va a beneficiar porque nuestras delegaciones también a la hora de negociar somos menos. Es un desafío que tenemos, pero una oportunidad sobre la cual estamos dando la discusión”.

Siendo América Latina y el Caribe una de las regiones más ricas en biodiversidad en recursos, más atractivas para los intereses extractivistas, más vulnerables a los impactos del cambio climático, resultaría un paso enorme si los gobiernos de sus países comienzan a trabajar en conjunto con la acción climática como la agenda en común. La presencia del recientemente elegido presidente de Brasil, Lula da Silva, la próxima semana aquí en la COP27 quizás sume algo más de esperanza sobre este tema.

Un punteo sobre otras cositas de esta semana. Mucho, pero mucho ocurre en cada edición de las COPs y saben que luego volveré a muchas de ellas y profundizaré en otras en las ediciones venideras de PLANETA. ¿O acaso creen que no conversaremos sobre cambio climático durante el Mundial? Aquí les dejo algunas cosas que tengo también marcadas en mi cuaderno de cobertura como interesantes.

 No todas las negociaciones son sobre pérdidas y daños. Los países discuten distintos elementos para avanzar en la implementación del Acuerdo de París. Las conversaciones de Koronivia sobre agricultura y las de mercados de carbono del artículo 6 se están poniendo tensas y extendiéndose más horas incluso que las de pérdidas y daños. Volveremos sobre ellas en la próxima edición.

 Un montón de reportes se presentan durante cada COP. El que me resultó más interesante en esta semana fue el de Naciones Unidas que busca que haya transparencia en los compromisos de carbono neutralidad de entidades no estatales. Esto incluye al sector privado, las instituciones financieras, las ciudades, las regiones. En pocas palabras, lo que busca es que un compromiso de carbono neutralidad sea cierto. Realizado por un grupo de 17 expertos independientes, ofrece 10 recomendaciones prácticas para mejores estándares y criterios en los compromisos. También da advertencias para evitar el greenwashing. La que más me gustó: greenwashing es decir que sos carbono neutral y sigues invirtiendo en combustibles fósiles. Se puede acceder al reporte, en inglés, aquí.

 ¿A qué estar atentos esta segunda semana de COP27? Definitivamente a cómo se resuelva pérdidas y daños, pero también es importante cómo el texto de Decisión Final de la conferencia representa las voces de todos los países, especialmente la de los países más vulnerables. Como nos dijo hace unos meses la ex secretaria ejecutiva de la CMNUCC; Patricia Espinosa: “El ritmo de las negociaciones climáticas tiene que acelerarse para que haya una correspondencia con el sentido de urgencia”. Y esta COP27 no puede perder tiempo…

En siete COPs que cubrí, ésta es la primera en que la movilización climática de la sociedad civil no se puede realizar, en la que las limitaciones a la libertad de expresión se hacen sentir, en la que hay un miedo previo a las escasas garantías de seguridad. Las voces de la sociedad civil no pudieron hacer eco en las calles, pero encontraron en una autorización de Naciones Unidas el terreno para movilizarse dentro del predio. Así que hoy sábado marcharon en un espacio de Naciones Unidas en suelo egipcio para exigir acción climática con justicia. La marcha la encabezó Sanaa Sief, hermana del activista egipcio preso político Alana Abdel-Fattah.

Detrás de ellas, el tradicional cántico que se repetirá hasta que se haga realidad.

¿Qué queremos? Justicia climática. ¿Cuándo la queremos? Ahora.

*Tais Gadea Lara – periodista de Red Acción

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COP27: Misiones suma socios en el mercado de créditos de carbono

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Misiones firmó un convenio de cooperación con la desarrolladora ALLCOT, con gran trayectoria mundial para la asistencia y financiamiento de proyectos vinculados a mitigación y adaptación al Cambio Climático.

Como inicio de esta sociedad se presentaron los seis proyectos que Misiones llevó como aporte concreto a la COP27. En la firma del acuerdo estuvieron presentes el ministro de cambio climático provincial Gervasio Malagrida y Alexis Leroy, fundador y CEO de ALLCOT, luego del panel “Iniciativa de Mercados de Carbono Justos, una cooperación voluntaria Sur-Sur para superar la barrera de la financiación climática”.

El documento tiene como principal objetivo establecer trabajo cooperativo entre ambas instituciones en vista a responder a los compromisos asumidos “Net Zero” de corto, medio y largo plazo. Esto se dará a través del fomento en conservación de los bosques, uso de suelo y agricultura regenerativa, gestión de eficiencia energética, entre otros. 

La alianza estratégica fortalecerá las políticas misioneras de conservación de la Selva Paranaense y biodiversidad.

Miembro de la Asociación Internacional de Comercio de Emisiones (IETA), ALLCOT es conocida por ser una empresa pionera en el desarrollo de proyectos y servicios sostenibles. Ofrecen conocimiento, experiencia y gestión a iniciativas que reducen la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) para combatir activamente la crisis climática en el marco del artículo 6 del Acuerdo de París, alineándose con la Agenda 2030 con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Carrera hacia el Net Zero.

Misiones en la Conferencia de las Partes

La COP 26 -celebrada en el año 2021- con sede en Glasgow, Reino Unido jugó un rol clave para la provincia. Cabe destacar que Misiones se unió a la “Declaración para la Equidad en los Mercados de Carbono”, documento nacido en la Cumbre del Clima de Cartagena – Colombia, impulsado por los Ministros de Ambiente de 14 países de América Latina y África Occidental, entre ellos el Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, Carlos Correa; Ministro de Ambiente de Ecuador, Gustavo Manrique y el ex Ministro de Ambiente de República Dominicana Orlando Jorge Mera.

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COP27: Misiones se posiciona como pulmón verde

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Sharm El-Sheikh, Egipto.- La delegación misionera conformada por un equipo interdisciplinario y expertos en sus áreas, está representando al Gobierno Provincial en la COP 27 organizada por las Naciones Unidas en el país Africano. Defendiendo los intereses de la provincia y avances de gestión, en desarrollo sostenible y liderazgo ambiental, con el objetivo de colocarla una vez en agenda global y destacar los esfuerzos para continuar protegiendo nuestros recursos.

La comitiva acompaña a los representantes del Norte Grande y de Argentina, gracias a la articulación entre las diferentes áreas del gobierno provincial. Hoy asistirán a la Reunión con el Ministro de Desarrollo Local de Egipto, General Hesham Amna, para tratar apertura de mercados y cooperación. Luego, tendrá lugar el Equipo de Negociación Argentina de la COP 27, en la cual los expertos pondrán sobre la mesa los intereses misioneros para la negociación. Seguido de ello, se reunirán con autoridades del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y con Autoridades del programa EuroClima+, de Unión Europea que provee financiamiento para proyectos relacionados al cambio climático y la resiliencia energética.

Forman parte de la delegación el Ministro de Cambio Climático, Gervasio Malagrida; Subsecretaria de Relaciones Internacionales y Cambio Climático, Carla Brizuela; Subsecretaria de Gestión, Desarrollo Sostenible e Innovación, Silvia Kloster; Presidente del Parque Industrial y la Innovación de Posadas, Ing. Christian Piatti; Asesora Ejecutiva del Parque Industrial de Posadas, Silvia Gastelaars y Alicia Penayo, Responsable de Financiamiento Externo del Polo TIC.

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