CAMBIO CLIMÁTICO

¿Cuál es la oferta académica que forma a los profesionales de impacto?

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Cada vez, se necesita más oferta académica que forme a profesionales en los nuevos paradigmas. De esta forma, se contribuye a la construcción de una sociedad más sustentable, inclusiva y justa. La educación superior es clave para incidir en la formación de los profesionales que pueden generar cambios en el mercado laboral.

Con este objetivo, la Universidad Austral cuenta con diversas propuestas. Como carrera de grado, se encuentra la Licenciatura en Negocios Digitales. Esta formación combina la rigurosidad y multidisciplinariedad del mundo de los negocios, con el conocimiento y el manejo de las herramientas digitales más potentes, para transformar el mundo de los negocios. Asimismo, aporta el espacio para desarrollar las competencias humanas necesarias para lograr impacto en este nuevo escenario.

Luego, cuenta con un programa en Cambio Climático, que tiene una duración de 10 clases y es de modalidad virtual. El programa presentará las herramientas actuales que se están implementando en diversas partes del mundo.

La universidad también cuenta con el Programa WISE (Women in Stem Entrepreneurship Latin America). La iniciativa se encuentra dentro del IAE Business School y se realiza en alianza con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a través de su Laboratorio de Innovación BID Lab. Busca impulsar la creación de emprendimientos de alto impacto de base STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés) dirigidos por mujeres latinoamericanas.

NAVES Nacional es un programa de formación para emprendedores. Consta de ocho seminarios de cursada online que abarcan temas centrales para emprender: modelo de negocio, marketing, finanzas, recursos humanos, legales, entre otros. Una vez finalizada la etapa de formación, comienzan las instancias finales de competencia de planes de negocio. Los ganadores obtienen recursos y herramientas para continuar con el desarrollo de su proyecto y un viaje de inmersión internacional. Hay un seminario por mes, dura ocho meses y es presencial.

La universidad Torcuato Di Tella ofrece un programa en Política Ambiental y Recursos Naturales, que tiene el objetivo de brindar una visión general y herramientas para el diseño, evaluación e implementación de políticas públicas orientadas a atender la problemática ambiental, con especial foco en los aspectos vinculados al cambio climático y la energía. Comienza en septiembre, la cursada es de tres meses y la modalidad es online.

La Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés cuenta con la Dirección y Gestión de Organizaciones Sociales. Esta especialización está pensada para personas que trabajan en iniciativas sociales y ambientales. Brinda las habilidades necesarias para estructurar un pensamiento estratégico, desarrollar iniciativas innovadoras, efectivas y eficaces y tomar decisiones basadas en las necesidades de la población. Comienza en marzo y tiene una duración de 15 meses.

En la misma universidad, el Programa de Capacitación Ejecutiva en Responsabilidad Social y Sustentabilidad Empresaria (PROCARSSE) propone una visión estratégica acerca de la RSE y la Sustentabilidad en las empresas; así como una perspectiva integral orientada a comprender sus implicancias para la gestión empresarial. Durante 2023, las clases se dictarán los días jueves de 9 a 12.30 en formato virtual. Además, habrá jornadas presenciales (transmitidas vía streaming para quien no pueda asistir personalmente).

El Centro de Innovación Social de la Universidad de San Andrés cuenta con el Programa de Fortalecimiento de Negocios de Impacto. Este programa incluye talleres, asesoramiento, construcción de redes y vinculación con actores claves que contribuirán a potenciar a las empresas participantes. El programa finaliza con la elaboración e intercambio, entre pares y con expertos, de sus planes de acción para el fortalecimiento y crecimiento de sus empresas.

La Facultad Socioambiental es un espacio de Eco House de formación académica en articulación con distintas universidades del país. Allí se ofrecen diversas propuestas de formación sobre temáticas vinculadas a la sostenibilidad, como por ejemplo activismo, ecofeminismo, nuevas economías, transición energética, entre otras. Próximamente estarán actualizando la oferta académica para este año en su sitio web.

Diplomaturas para cambiar paradigmas

También hay opciones de diplomaturas que buscan formar profesionales que piensen en otros modelos de sociedad.

Aquí van algunos ejemplos.

PINE (Plataforma de Introducción a Nuevas Economías) es una Diplomatura Universitaria que aborda las principales propuestas emergentes en torno a la economía del futuro, de la mano de referentes internacionales con una fuerte impronta latinoamericana. Las inscripciones tempranas están abiertas hasta el 30 de enero en su web y no requieren de formación o conocimientos previos para participar. Se dictará de manera virtual los días martes desde el 7 de marzo hasta el 4 de julio de 2023.

La diplomatura está certificada por la Universidad Nacional de Córdoba y cuenta con el aval de ONU Medio Ambiente.“PINE brinda un espacio donde reflexionar individual y colectivamente sobre la realidad latinoamericana y los retos a los que se enfrenta la sociedad y el medioambiente. Buscamos explorar y difundir nuevas maneras de habitar/nos y fomentar sistemas económicos que respeten la vida en todas sus formas y en consonancia con el buen vivir”, cuenta Melisa Diaz Acuña, la Co-Directora de la diplomatura.

La universidad Torcuato Di Tella cuenta con una diplomatura en Desarrollo Económico, que ofrece una perspectiva concreta y actual sobre los principales desafíos que enfrentan las economías de ingreso medio y en vías de desarrollo. La innovación productiva, el comercio internacional, el desarrollo de un sistema financiero y el financiamiento público, el mercado de trabajo, la política energética y el cambio climático, entre otras, son las áreas cruciales donde se hará énfasis para pensar las problemáticas existentes y las posibles salidas. Comienza el 30 de mayo, tiene una modalidad virtual y la cursada dura seis meses.

La Diplomatura en Desarrollo Sostenible, Responsabilidad Social y Nuevas Economías del Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios (IUEAN) abrirá la inscripción en febrero. La duración total es de 101 horas distribuidas en 27 encuentros sincrónicos de tres horas cada uno de desarrollo teórico virtual, foros de debate, trabajo de campo y evaluación; y 20 horas asincrónicas de tutoría de trabajo individual o grupal con orientación y apoyo de los docentes. El dictado online de las clases sincrónicas será los días miércoles de 19 a 22. La fecha de inicio es el 19 de abril de 2023. Por consultas, pueden escribir a capacitacionean@ean.edu.ar.

La Universidad Austral tiene dos propuestas. La diplomatura en Innovación para la Economía Circular propone generar un espacio de encuentro y reflexión en el que los participantes adquieran el conocimiento y las técnicas necesarias para diseñar y desarrollar propuestas de valor sostenibles que contribuyan a resolver los grandes desafíos glocales de la humanidad. Esta diplomatura tiene una modalidad online, se dicta en la segunda mitad del año, tiene una frecuencia de dos veces por semana y una duración de 120 horas.

Y la Diplomatura en Gestión Ambiental Sostenible es un programa interdisciplinario de modalidad virtual, que pone al alcance de los cursantes, el conocimiento de herramientas con las cuales podrán diseñar, gestionar, implementar y evaluar tareas inherentes a la preservación del medio ambiente en diversas organizaciones. Tiene una frecuencia de una vez por semana y dura siete meses.

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Cambio Climático difunde datos sobre el valor de los residuos urbanos en Misiones

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Se trata de una iniciativa de la Subsecretaría de Economía Circular del Gobierno de la Provincia denominada “Mercado de Valores de Residuos de Misiones”. “A partir de ahora, todos los meses iremos actualizando el valor que tienen los residuos, con el objetivo de concientizar y seguir aumentando las tasas de reciclado en Misiones” dijo el subsecretario, Fernando Santacruz.

Este miércoles 21 de diciembre se subió al sitio web del Ministerio de Cambio Climático, el primer listado de residuos urbanos con sus valores de mercado en la Provincia de Misiones. La iniciativa denominada Mercado de Valores de Residuos de Misiones se propone difundir los residuos que hoy tienen comercialización en toda la provincia de Misiones, con el objetivo de concientizar no solo sobre la importancia ambiental del Reciclado, sino también su aporte económico.

“Todas las acciones de gobierno que realizamos nos deben llevar a seguir aumentado las tasas de reciclado en Misiones” manifestó el Subsecretario de Economía Circular Fernando Santacruz.

Contar con un Mercado de Valor de Residuos posibilita que empresas y cooperativas de recicladores, recuperadores urbanos y sociedad civil, puedan tener conocimiento de cuales materiales no deben ser desechados ya que cuentan con una vía de reinserción a la industria, que genera cientos de empleos en Misiones y puede generar miles más.

La información está a disposición de los misioneros a través de www.cambioclimatico.misiones.gob.ar pudiendo acceder a ella desde cualquier dispositivo con internet. Los datos están establecidos de acuerdo al valor mínimo que se paga por kilo a cada material, que será actualizado cada mes de acuerdo a los costos estimados que informen las empresas que están adheridas a la Guía de Compradores de Residuos. 

La lista de residuos está descrita en la página web, en ella también encontrarán la Guía de Compradores de Residuos de Misiones, la cual posee información de contacto de cada empresa y cooperativa recicladora que compra residuos en Misiones, tipos de materiales que comercializan y método de trabajo.

Los residuos que se comercializan en Misiones con sus respectivos valores mínimos pagados por kilo al mes de Diciembre de 2022 son los siguientes:

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La Niña está embarazada de transhumanismo

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El cambio  climático  se impone como un fenómeno multidimensional y complejo a un ritmo de transformaciones climáticas severas cuya velocidad no tiene precedentes.

Independientemente de los enormes avances existentes en materia de ciencia y tecnología, la ciencia en sí, como conjunto de modelos y procedimientos de observación que requieren compilación de datos, contrastación, hipótesis, ensayos, etc., no ha experimentado mayores cambios de los existentes hace un siglo. Instrumentales de precisión, imágenes satelitales, sofisticados sensores y complejos software han ayudado y mucho a la hora de reunir evidencias en pos de acreditar alguna hipótesis, sin embargo esto es apenas una fracción del método científico, ya que los datos en sí no prueban nada, si no están conforme a una hipótesis que avale alguna teoría de investigación que, luego deberá ser consensuada por la comunidad científica. Consenso que desgraciadamente está articulado, administrado y financiado por poderosos intereses económicos que han convertido a la ciencia en un mero engranaje de su compleja mercadotecnia. La ciencia necesita muchos años para probar una teoría y la vertiginosidad de los cambios en materia de meteorología han venido a dejar en este incierto siglo XXI una suerte de vacío teórico en el que se conjugan diferentes elementos. El “fenómeno de el niño y la niña” aparece por primera vez a los ojos de los científicos a finales del año 1989, y desde entonces se pudo saber que se trataba de un fenómeno aparentemente natural, en el que, fruto de las variaciones en la temperatura en la superficie del agua del Pacifico Ecuatorial se manifestaron excesos o escasez de lluvias en un proceso cíclico e intercalado en períodos estimados entre 5 a 7 años. Este fenómeno “natural” aún estaba bajo investigación cuando, décadas atrás, el cambio climático irrumpe en el escenario, de manera que a falta de una nomenclatura  mejor, a los excesos de lluvia se siguió llamando “el niño” y a las sequías “la niña”, aun cuando las nuevas características de los fenómenos no terminaban de corresponderse con los estudios originales. 

Podemos decir que lo único que queda de la teoría original es que aún parecen responder los fenómenos actuales a las variaciones de temperatura ocasionadas por los vientos Alisios en el Océano Pacifico. Sin embargo, las ciencias meteorológicas clásicas aún se aferran casi con exclusividad a los datos provenientes de los gradientes de temperatura, siendo que existen innumerables estudios que apuntan a la necesidad de tomar en cuenta una multitud de otros fenómenos simultáneos en el afán de llegar a comprender lo que sucede.

Gabrielle Lipton, investigador del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), advierte que “Para entender el ciclo del agua, se pueden pensar en varios niveles. Están los diagramas colgados en las escuelas primarias que muestran cómo el agua del océano se evapora formando nubes y luego vuelve a caer a la tierra. Un nivel más arriba, está la comprensión general que toma en cuenta la evaporación de los árboles, los patrones de viento y otros fenómenos similares.

Luego, están los enfoques sumamente técnicos que observan una gran variedad de minucias y contingencias: los flujos de savia nocturna, las emisiones de isopreno, las partículas de nucleación de hielo liberadas por las hojas en descomposición, e incluso las fases de la luna”.

Claramente, hablar de una  segunda y hasta tercera niña no tiene ningún sustento en el plano teórico, y mucho menos de consenso en la comunidad científica, en tanto y en cuanto todos los análisis se restringen a las variaciones de temperatura. La dolorosa verdad es que como humanidad no estamos entendiendo qué es esto a lo que hemos dado en llamar cambio climático, a qué responde, y cómo nos afecta.

Dado esta suerte de vacío teórico por falta de consenso, lo que domina en materia de pronósticos del tiempo está hoy día bajo la órbita de organismos supranacionales tales como “Climate Prediction Center”, o la “National Oceanic and Atmospheric Administration” (NOAA), ambas, agencias del gobierno de los Estados Unidos. 

Prácticamente todos los países del mundo adecuan y circunscriben sus predicciones sobre los informes que dichas agencias emiten. Tal es, por ende, el caso de nuestro Servicio Meteorológico Nacional.

Todo análisis y proyección de dicho organismo, dista mucho de ser soberano, fruto de que, como vimos, no sólo estamos bajo total dependencia de agencias de gobiernos extranjeros con enormes intereses económicos en nuestra región, sino que las mismas 

 se rigen, a su vez, sobre modelos de análisis no consensuados por la comunidad científica internacional, dado entre otras cosas a que no toman en consideración más que los muy cuestionables gradientes de temperatura en el océano, frente a los cuales no queda más que la mera expectación impotente.

La Teoría de la Bomba

Biótica de Humedad Atmosférica (BPT por sus siglas del inglés: Biotic Pump Theory), es una hipótesis que Anastassia Makarieva y Víctor Gorshkov, del Instituto de Física Nuclear de San Petersburgo, propusieron en 2006 y argumenta que el mayor impulsor de los vientos es la capacidad de los bosques para condensar la humedad, en lugar de la temperatura. Se plantea como la consecuencia de una interacción particular de cuatro conocidas leyes físicas:

la ley de Clausius-Clapeyron,

la ley de los gases ideales,

la ley de la gravitación

la ley de conservación de la energía.

A través de la transpiración, las plantas sueltan vapor de agua en la atmósfera. A medida que el vapor se eleva, se encuentra con capas de aire frío y se condensa en gotas formando nubes. En el paso de gas a líquido, disminuye el volumen de agua dejando un vacío en el aire, con lo cual reduce su presión. Esto provoca que el aire por debajo en donde la presión es relativamente alta, sea aspirado, arrastrando con ella el aire más húmedo del océano o de la superficie forestal. Una bomba que produce vapor, modificando la presión atmosférica y que al final, genera la lluvia. 

La BPT, contradice los parámetros que imponen las agencias de los Estados Unidos y está dentro de las teorías con mayor consenso a nivel científico mundial dado que todos los datos compilados hasta el presente lo avalan.

Esto tiene una significación enorme, ya que al poner el eje en la deforestación para explicar nuestro presente, en vez de los gradientes de temperatura en el océano, queda a la vista la importancia de darle prestigio y preponderancia a los servicios meteorológicos nacionales a nivel continental y hacer de ellos verdaderos abanderados de planes y estrategias para mitigar y hasta revertir el cambio climático. Son las agencias de cada Estado las responsables de apuntalar, sobre la base de investigación en territorio, respuestas útiles, realizables y certeras, al tiempo que dicha encomienda soberana ya no podría estar sobre la aceptación genuflexa de modelos impuestos por intereses foráneos.

No es un mero debate teórico lo que aquí se expone, sino que se trata, como vemos, de un elemento central en el plano de la geopolítica de dominación planetaria. 

Hablar de segunda y tercera Niña hoy es anti científico, anacrónico y apátrida. En otras palabras, no hay posibilidad de hacer absolutamente nada frente al cambio climático sin soberanía meteorológica.

Si nos detenemos a ver qué pronósticos ofrecen las agencias de los Estados Unidos respecto a La Niña, podemos apreciar que se habla de que ésta llegaría a su fin recién para otoño de 2023 y hasta entonces no habría nada que hacer más que ser testigo del derrumbe económico y productivo del país con las pérdidas que ya hoy carecen de precedentes. 

Pero, realmente no podemos hacer nada?

Las lluvias escasean sólo por la dirección de los vientos Alisios del Pacifico Ecuatorial según NOAA, pero  por qué la humedad del Océano entra o deja de entrar al continente no está explicado en los modelos convencionales. Si la teoría de las Agencias de Estados Unidos es correcta, entonces sólo debería llover, y de manera descomunal, en las costas de Colombia, Ecuador y Perú. Estas agencias descuidan intencionalmente los Ríos Voladores que hoy se hallan quietos al interrumpirse la succión de la Bomba Biótica, y que por ende coloca a Sudamérica en franco proceso de desertificación. 

La Mata Atlántica es quien garantiza las lluvias hasta Tierra del Fuego (hoy bajo asedio de incendios incontrolables) y se estima que, si pudiésemos frenar hoy la expansión de la frontera agrícola, la selva y la consecuente Bomba Biótica, tardaría no menos de 500 años en reponerse.

No obstante, esto sería así, sin que hagamos nada. Con los estudios pertinentes y la planificación consecuente, realizada por equipos conformados por investigadores meteorológicos nacionales sería posible saber con precisión, dónde, cómo y cuándo reforestar, tal y como ya se está haciendo, por ejemplo, en África para frenar la expansión del Sahara, o en China para frenar las tormentas de arena que azotan Pekín. 

El cambio climático se puede frenar y hasta revertir pero con soberanía verdadera y, en este milenio, sin autonomía de investigación meteorológica no habrá lugar para planificar nada más que la distribución de ansiolíticos a granel.

El fenómeno de La Niña es un invento norteamericano para montarse en un futuro de tierra arrasada sobre el cual asegurarse la venta de paquetes tecnológicos  transgénicos y carne impresa en sus laboratorios.

La Niña está embarazada de transhumanismo colonial posmoderno y se espera de Latinoamérica un neo fascismo ecologista en el que tendremos la culpa de todo, porque no separamos la basura en casa.

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Misiones es la única provincia argentina en absorber más Gases de Efecto Invernadero de lo que emite

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En la mañana del viernes, la Secretaría de Estado de Cambio Climático presentó el Plan de Respuesta Provincial al Cambio Climático. Se trata de planes desarrollados a través de un proceso participativo y en el cual incluyen diferentes líneas de trabajo.

La presentación se llevó adelante en el Auditorio de la Tierra sin Mal, en el cuarto tramo de la Costanera de Posadas y estuvo a cargo del equipo técnico del organismo. También estuvieron presentes funcionarios de otras carteras, como así también el vicegobernador Carlos Arce, que participó como oyente activo de toda la presentación

Inventario Provincial y Balance Energético

La presentación inició con la presentación del Inventario Provincial de Gases de Efecto Invernadero (GEIs) y un balance energético por parte de los ingenieros Franco Cabrera y Adrián Kunz. La misma está enmarcado normativamente en el artículo 41 de la Constitución Nacional Argentina, convenios con Naciones Unidas, entre otros decretos y leyes concernientes a la problemática del cambio climático.

Los especialistas coincidieron en que, en Misiones, es mayor la absorción de GEIs, que la emisión del mismo. En ese sentido, la Agricultura, el Sector Forestal y Cambio de Uso de Suelo (AFOLU), significan un 46,7% de la emisión, mientras que la energía un 42,6% y en tercer lugar, los residuos con un 10,6%.

En contraparte, el 86,3% de las absorciones de los GEIs son por parte de las tierras forestales, es decir, bosques nativos como así también implantados. Asimismo, el 13,7% restante corresponde a la variación de carbono en el suelo.

Los resultados de estos estudios reflejaron que Misiones es la única provincia argentina que cuenta con Carbono Negativo. El informe representa también una herramienta útil para la gestión pública, que permitirá diagramar y promulgar acciones ambientales amigables, económicamente rentables y adaptativas para los requerimientos futuros.

Componente de mitigación

Para el componente de mitigación, el equipo técnico de Cambio Climático realizó una hoja de ruta del Componente de Mitigación del Plan de Respuesta. Se trató de un documento vivo, de revisión periódica que buscaba responder con celeridad y velar por el cumplimiento de las funciones, responsabilidades y obligaciones designadas en los organismos.

En esta, se puso a disposición los datos generados, acciones llevadas a cabo e informes técnicos obtenidos en los diferentes sectores y organismos, siendo este el paso primario para establecer herramientas de observación de datos integrales.

Estas medidas de mitigación fueron discriminadas por sector: Transportes, Energía, Bosques, Industria, Salud, Agro y Ganadería, además de Infraestructura y Territorio.

Para avanzar en esta etapa, los especialistas trabajarán en la formación, construcción y fortalecimiento continuo de equipos técnicos especializados en temáticas de mitigación. También asumir responsabilidades y compromisos de implicancia en la agenda territorial, con metas claras, temporalidad definida y construcción de indicadores con su posterior monitoreo para el logro de los objetivos y metas a alcanzar en la hoja de ruta.

Por último, trabajar con metas, objetivos, indicadores propuestos, y compatibilidad de los datos y actividades, que aún no responden a metodologías planteadas en el marco de acciones de mitigación y construir espacios genuinos de agenda política basados en acciones concretas y en convicciones y prioridades alcanzables y verdaderas.

Componentes de adaptación

La última parte de la presentación estuvo a cargo de la ingeniera Cecilia Puchalski, quien habló de los pasos a seguir a través de un trabajo interministerial e interseccional, además de la ejecución de un Plan de Participación Ciudadana.

A partir de ello, la especialista aseguró que se debe buscar establecer las estrategias, medidas, políticas e instrumentos relativos al estudio del impacto, la vulnerabilidad y las actividades de adaptación al Cambio Climático que pueden garantizar el desarrollo humano y de los ecosistemas.

También reducir la vulnerabilidad humana de los ecosistemas y de los sistemas naturales ante el Cambio Climático, protegerlos de sus efectos adversos y aprovechar sus beneficios.

Amenazas y riesgos climáticos para Misiones

Una de las manifestaciones más contundentes de las consecuencias del cambio climático, tiene que ver con el aumento de la temperatura media anual, como así también el aumento de olas de calor y del número de noches tropicales. Esto deriva en enfermedades respiratorias, cardiovasculares, demanda creciente de agua, aumento de la demanda de energía para la refrigeración y disminución de la productividad.

Por otra parte, también aumentaría la cantidad de días de precipitaciones intensas, algo que genera afectación de infraestructuras de transporte, erosión de suelo e inundaciones. En contrapartida, también se prolongarían los días secos, generando reducción de acceso al agua para riego y consumo, afectación en las cosechas y la ganadería, mayor impacto en los recursos hídricos de la descarga de aguas residuales y mayor riesgo de incendios.

Por último, también aumentarían la intensidad de los vientos que generarían tornados, además de granizos, fenómenos naturales de fuerte impacto en la comunidad, el ambiente y las infraestructuras, además de la economía.

A partir de esto, se presentaron líneas de acción en tres ejes fundamentales: Sociedad, Ambiente y Economía, por lo cual se han identificado al menos 24 posibles medidas de adaptación que son estudiadas y llevadas adelante por instituciones y órganismos provinciales, como ser el Ministerio del Agro y la Producción, el IProDHa, Fondo de Crédito de Misiones, EPRAC, entre otras.

Algunas de estas se encuentran en la fase de identificación de la idea, otras en ejecución y otras en busca de financiamiento.

Entre las reflexiones finales, se estableció que es necesario trabajar en la capacitación sobre Adaptación al Cambio Climático y la oportunidad que significa para Misiones, como así también, llevar registros que puedan vincular los impactos de las amenazas climáticas en los distintos sectores de la Provincia.

Además, se resaltó la importancia de que todos los ministerios e instituciones puedan aportar ideas y proyectos para el Plan de Respuesta, de manera que la misma pueda tener una mirada integral e intersectorial de la Adaptación en la Provincia.

Por último, todo el equipo técnico de la subsecretaría coincidió e insistió en la importancia de los aportes de la sociedad civil, que resultan claves para validar el Plan de Respuesta.

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El rostro humano del cambio climático

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Escribe Mari Elka Pangestu – Para Haliya AI-Jalal, una madre de seis hijos que vive en Al-Adn (Yemen), caminar grandes distancias para recoger agua potable era una tarea diaria que compartía con su familia. “Ir a buscar agua al arroyo era muy duro para nosotros”, comentó. “Muchos niños abandonaban la escuela para dedicarse a esta tarea todos los días”.

Un simple plan de recolección de agua de lluvia (i) ahora alivia parte de esa carga. Sin embargo, en Yemen, donde el cambio climático amenaza con hacer que las precipitaciones sean aún más escasas y que las sequías sean más frecuentes, mujeres como Haliya Al-Jalal y personas de innumerables comunidades rurales siguen siendo vulnerables. Los niños se enfrentan a un futuro incierto en el que la deserción escolar puede ser la opción obligada para sobrevivir.

Sequías, tormentas intensas, olas de calor mortales. Estas aterradoras escenas provocadas por la crisis climática se han vuelto demasiado comunes en todo el mundo.  Detrás de estos fenómenos meteorológicos extremos, el cambio climático está erosionando el capital humano —la salud, los conocimientos y las habilidades que las personas necesitan para desplegar todo su potencial—, lo que afecta en mayor medida a los pobres y vulnerables. Como queda claro en la experiencia de Haliya  Al-Jalal, el cambio climático tiene un rostro muy humano. Y no debemos olvidarlo.

El clima está perjudicando el bienestar y el potencial de las personas de todas las edades. El calor extremo, por ejemplo, aumenta las hospitalizaciones durante el embarazo y la malnutrición crónica y aguda en la primera infancia.Además, se relaciona directamente con resultados de aprendizaje más bajos, como los puntajes de las pruebas, y en 2021 provocó una pérdida mundial estimada de 470 000 millones de horas de trabajo entre los adultos en actividad.  

Las personas pobres, en particular, están expuestas a mayores riesgos, ya que a menudo viven en casas de baja calidad, tienen un nivel de ahorro escaso o nulo y carecen de acceso a sistemas de apoyo, como la atención de salud.El análisis del Banco Mundial muestra que el cambio climático tiene un impacto considerable y desproporcionado en la pobreza y las oportunidades económicas (PDF, en inglés), sobre todo en el caso de los miembros más vulnerables de la sociedad. 

Pero las personas no son víctimas pasivas. Son las personas las que impulsarán las innovaciones y adaptaciones necesarias para aliviar los impactos del cambio climático en todas partes.

Invertir en capital humano —educación, nutrición, salud y redes de protección social en tiempos difíciles— es la mejor manera de que los países generen resiliencia ante las crisis climáticas, mejoren la capacidad de las personas para adaptarse a un clima cambiante y eviten una mayor erosión del capital humano. Con inversiones focalizadas y políticas inclusivas, es posible lograr una transición verde y justa.

Con el fin de desarrollar el capital humano y garantizar que las personas tengan las habilidades necesarias para prosperar en una economía con bajas emisiones de carbono, el Grupo Banco Mundial está trabajando con sus asociados para brindar apoyo a través de tres canales clave:

1. Sistemas de salud más sólidos

Contar con sistemas de salud más sólidos ayuda a los países a responder mejor a la contaminación, los fenómenos meteorológicos extremos y los desastres naturales. La evaluación de la vulnerabilidad de la salud climática y la valoración económica, climática y sanitaria del Banco Mundial son herramientas que permiten identificar posibles crisis sanitarias relacionadas con el clima, describir sus costos e ilustrar la manera en que los países pueden fortalecer sus sistemas para responder a ellas.

2. Sistemas educativos climáticamente inteligentes

Los sistemas educativos inteligentes desde el punto de vista climático pueden ayudar a las personas a desarrollar habilidades para la mitigación del cambio climático. La formación técnica y profesional adecuada también puede permitirles contribuir a la transformación económica y al consumo de energía más limpia. En Nepal y Pakistán, por ejemplo, el Banco está apoyando varias iniciativas que brindan educación a más niñas y mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y las preparan para conseguir empleos ecológicos. A través de programas como Energy2Equal en África y Powered by Women (Impulsado por Mujeres) en Asia y el Pacífico, la Corporación Financiera Internacional (IFC), la institución del Grupo Banco Mundial que se ocupa del sector privado, apoya a las mujeres en puestos de trabajo y funciones de liderazgo ecológicos. Las inversiones en infraestructura resiliente al clima también están ayudando a minimizar las alteraciones que tienen un impacto considerable en la escolarización.

3. Programas bien focalizados de protección social y de apoyo a los medios de subsistencia

Los programas de protección social bien focalizados no solo ayudan a proteger a las personas en épocas de crisis, sino que también alientan a las personas a diversificarse adoptando medios de subsistencia menos vulnerables al cambio climático. En América Latina y el Caribe, África subsahariana, y Asia oriental y el Pacífico, el Banco brinda apoyo a los hogares pobres a través de 157 programas de inclusión económica resiliente al cambio climático (i), que van más allá de los beneficios en efectivo, dado que ayudan a generar resiliencia a largo plazo mejorando la gestión de los recursos y las habilidades empresariales, y generando medios de subsistencia y empleos ecológicos. En nuestra actual respuesta a la crisis alimentaria, la asistencia que se brinda a los agricultores para que puedan acceder a insumos para la producción se combina con prácticas agrícolas sostenibles, incluido el uso de fertilizantes.

La comunidad mundial debe unirse para poner a las personas en el centro de la agenda del cambio climático. Para evitar impactos a largo plazo en el capital humano que pueden echar por tierra décadas de avances, se deberán adoptar medidas concertadas en todos los niveles y en todos los sectores. De cara al futuro, la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono ofrecerá nuevas oportunidades. Será necesario contar con personas saludables que estén preparadas para asumir los empleos del futuro con las habilidades adecuadas, y contribuir al aumento de la productividad y el crecimiento.

Debemos poner a las personas en el centro de la respuesta mundial al cambio climático , de modo que personas como Haliya Al-Jalal y su familia puedan beneficiarse con un desarrollo verde, resiliente e inclusivo.

*Mari Elka Pangestu Directora gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial

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