CAMBIO CLIMÁTICO

La Niña está embarazada de transhumanismo

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El cambio  climático  se impone como un fenómeno multidimensional y complejo a un ritmo de transformaciones climáticas severas cuya velocidad no tiene precedentes.

Independientemente de los enormes avances existentes en materia de ciencia y tecnología, la ciencia en sí, como conjunto de modelos y procedimientos de observación que requieren compilación de datos, contrastación, hipótesis, ensayos, etc., no ha experimentado mayores cambios de los existentes hace un siglo. Instrumentales de precisión, imágenes satelitales, sofisticados sensores y complejos software han ayudado y mucho a la hora de reunir evidencias en pos de acreditar alguna hipótesis, sin embargo esto es apenas una fracción del método científico, ya que los datos en sí no prueban nada, si no están conforme a una hipótesis que avale alguna teoría de investigación que, luego deberá ser consensuada por la comunidad científica. Consenso que desgraciadamente está articulado, administrado y financiado por poderosos intereses económicos que han convertido a la ciencia en un mero engranaje de su compleja mercadotecnia. La ciencia necesita muchos años para probar una teoría y la vertiginosidad de los cambios en materia de meteorología han venido a dejar en este incierto siglo XXI una suerte de vacío teórico en el que se conjugan diferentes elementos. El “fenómeno de el niño y la niña” aparece por primera vez a los ojos de los científicos a finales del año 1989, y desde entonces se pudo saber que se trataba de un fenómeno aparentemente natural, en el que, fruto de las variaciones en la temperatura en la superficie del agua del Pacifico Ecuatorial se manifestaron excesos o escasez de lluvias en un proceso cíclico e intercalado en períodos estimados entre 5 a 7 años. Este fenómeno “natural” aún estaba bajo investigación cuando, décadas atrás, el cambio climático irrumpe en el escenario, de manera que a falta de una nomenclatura  mejor, a los excesos de lluvia se siguió llamando “el niño” y a las sequías “la niña”, aun cuando las nuevas características de los fenómenos no terminaban de corresponderse con los estudios originales. 

Podemos decir que lo único que queda de la teoría original es que aún parecen responder los fenómenos actuales a las variaciones de temperatura ocasionadas por los vientos Alisios en el Océano Pacifico. Sin embargo, las ciencias meteorológicas clásicas aún se aferran casi con exclusividad a los datos provenientes de los gradientes de temperatura, siendo que existen innumerables estudios que apuntan a la necesidad de tomar en cuenta una multitud de otros fenómenos simultáneos en el afán de llegar a comprender lo que sucede.

Gabrielle Lipton, investigador del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), advierte que “Para entender el ciclo del agua, se pueden pensar en varios niveles. Están los diagramas colgados en las escuelas primarias que muestran cómo el agua del océano se evapora formando nubes y luego vuelve a caer a la tierra. Un nivel más arriba, está la comprensión general que toma en cuenta la evaporación de los árboles, los patrones de viento y otros fenómenos similares.

Luego, están los enfoques sumamente técnicos que observan una gran variedad de minucias y contingencias: los flujos de savia nocturna, las emisiones de isopreno, las partículas de nucleación de hielo liberadas por las hojas en descomposición, e incluso las fases de la luna”.

Claramente, hablar de una  segunda y hasta tercera niña no tiene ningún sustento en el plano teórico, y mucho menos de consenso en la comunidad científica, en tanto y en cuanto todos los análisis se restringen a las variaciones de temperatura. La dolorosa verdad es que como humanidad no estamos entendiendo qué es esto a lo que hemos dado en llamar cambio climático, a qué responde, y cómo nos afecta.

Dado esta suerte de vacío teórico por falta de consenso, lo que domina en materia de pronósticos del tiempo está hoy día bajo la órbita de organismos supranacionales tales como “Climate Prediction Center”, o la “National Oceanic and Atmospheric Administration” (NOAA), ambas, agencias del gobierno de los Estados Unidos. 

Prácticamente todos los países del mundo adecuan y circunscriben sus predicciones sobre los informes que dichas agencias emiten. Tal es, por ende, el caso de nuestro Servicio Meteorológico Nacional.

Todo análisis y proyección de dicho organismo, dista mucho de ser soberano, fruto de que, como vimos, no sólo estamos bajo total dependencia de agencias de gobiernos extranjeros con enormes intereses económicos en nuestra región, sino que las mismas 

 se rigen, a su vez, sobre modelos de análisis no consensuados por la comunidad científica internacional, dado entre otras cosas a que no toman en consideración más que los muy cuestionables gradientes de temperatura en el océano, frente a los cuales no queda más que la mera expectación impotente.

La Teoría de la Bomba

Biótica de Humedad Atmosférica (BPT por sus siglas del inglés: Biotic Pump Theory), es una hipótesis que Anastassia Makarieva y Víctor Gorshkov, del Instituto de Física Nuclear de San Petersburgo, propusieron en 2006 y argumenta que el mayor impulsor de los vientos es la capacidad de los bosques para condensar la humedad, en lugar de la temperatura. Se plantea como la consecuencia de una interacción particular de cuatro conocidas leyes físicas:

la ley de Clausius-Clapeyron,

la ley de los gases ideales,

la ley de la gravitación

la ley de conservación de la energía.

A través de la transpiración, las plantas sueltan vapor de agua en la atmósfera. A medida que el vapor se eleva, se encuentra con capas de aire frío y se condensa en gotas formando nubes. En el paso de gas a líquido, disminuye el volumen de agua dejando un vacío en el aire, con lo cual reduce su presión. Esto provoca que el aire por debajo en donde la presión es relativamente alta, sea aspirado, arrastrando con ella el aire más húmedo del océano o de la superficie forestal. Una bomba que produce vapor, modificando la presión atmosférica y que al final, genera la lluvia. 

La BPT, contradice los parámetros que imponen las agencias de los Estados Unidos y está dentro de las teorías con mayor consenso a nivel científico mundial dado que todos los datos compilados hasta el presente lo avalan.

Esto tiene una significación enorme, ya que al poner el eje en la deforestación para explicar nuestro presente, en vez de los gradientes de temperatura en el océano, queda a la vista la importancia de darle prestigio y preponderancia a los servicios meteorológicos nacionales a nivel continental y hacer de ellos verdaderos abanderados de planes y estrategias para mitigar y hasta revertir el cambio climático. Son las agencias de cada Estado las responsables de apuntalar, sobre la base de investigación en territorio, respuestas útiles, realizables y certeras, al tiempo que dicha encomienda soberana ya no podría estar sobre la aceptación genuflexa de modelos impuestos por intereses foráneos.

No es un mero debate teórico lo que aquí se expone, sino que se trata, como vemos, de un elemento central en el plano de la geopolítica de dominación planetaria. 

Hablar de segunda y tercera Niña hoy es anti científico, anacrónico y apátrida. En otras palabras, no hay posibilidad de hacer absolutamente nada frente al cambio climático sin soberanía meteorológica.

Si nos detenemos a ver qué pronósticos ofrecen las agencias de los Estados Unidos respecto a La Niña, podemos apreciar que se habla de que ésta llegaría a su fin recién para otoño de 2023 y hasta entonces no habría nada que hacer más que ser testigo del derrumbe económico y productivo del país con las pérdidas que ya hoy carecen de precedentes. 

Pero, realmente no podemos hacer nada?

Las lluvias escasean sólo por la dirección de los vientos Alisios del Pacifico Ecuatorial según NOAA, pero  por qué la humedad del Océano entra o deja de entrar al continente no está explicado en los modelos convencionales. Si la teoría de las Agencias de Estados Unidos es correcta, entonces sólo debería llover, y de manera descomunal, en las costas de Colombia, Ecuador y Perú. Estas agencias descuidan intencionalmente los Ríos Voladores que hoy se hallan quietos al interrumpirse la succión de la Bomba Biótica, y que por ende coloca a Sudamérica en franco proceso de desertificación. 

La Mata Atlántica es quien garantiza las lluvias hasta Tierra del Fuego (hoy bajo asedio de incendios incontrolables) y se estima que, si pudiésemos frenar hoy la expansión de la frontera agrícola, la selva y la consecuente Bomba Biótica, tardaría no menos de 500 años en reponerse.

No obstante, esto sería así, sin que hagamos nada. Con los estudios pertinentes y la planificación consecuente, realizada por equipos conformados por investigadores meteorológicos nacionales sería posible saber con precisión, dónde, cómo y cuándo reforestar, tal y como ya se está haciendo, por ejemplo, en África para frenar la expansión del Sahara, o en China para frenar las tormentas de arena que azotan Pekín. 

El cambio climático se puede frenar y hasta revertir pero con soberanía verdadera y, en este milenio, sin autonomía de investigación meteorológica no habrá lugar para planificar nada más que la distribución de ansiolíticos a granel.

El fenómeno de La Niña es un invento norteamericano para montarse en un futuro de tierra arrasada sobre el cual asegurarse la venta de paquetes tecnológicos  transgénicos y carne impresa en sus laboratorios.

La Niña está embarazada de transhumanismo colonial posmoderno y se espera de Latinoamérica un neo fascismo ecologista en el que tendremos la culpa de todo, porque no separamos la basura en casa.

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Misiones es la única provincia argentina en absorber más Gases de Efecto Invernadero de lo que emite

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En la mañana del viernes, la Secretaría de Estado de Cambio Climático presentó el Plan de Respuesta Provincial al Cambio Climático. Se trata de planes desarrollados a través de un proceso participativo y en el cual incluyen diferentes líneas de trabajo.

La presentación se llevó adelante en el Auditorio de la Tierra sin Mal, en el cuarto tramo de la Costanera de Posadas y estuvo a cargo del equipo técnico del organismo. También estuvieron presentes funcionarios de otras carteras, como así también el vicegobernador Carlos Arce, que participó como oyente activo de toda la presentación

Inventario Provincial y Balance Energético

La presentación inició con la presentación del Inventario Provincial de Gases de Efecto Invernadero (GEIs) y un balance energético por parte de los ingenieros Franco Cabrera y Adrián Kunz. La misma está enmarcado normativamente en el artículo 41 de la Constitución Nacional Argentina, convenios con Naciones Unidas, entre otros decretos y leyes concernientes a la problemática del cambio climático.

Los especialistas coincidieron en que, en Misiones, es mayor la absorción de GEIs, que la emisión del mismo. En ese sentido, la Agricultura, el Sector Forestal y Cambio de Uso de Suelo (AFOLU), significan un 46,7% de la emisión, mientras que la energía un 42,6% y en tercer lugar, los residuos con un 10,6%.

En contraparte, el 86,3% de las absorciones de los GEIs son por parte de las tierras forestales, es decir, bosques nativos como así también implantados. Asimismo, el 13,7% restante corresponde a la variación de carbono en el suelo.

Los resultados de estos estudios reflejaron que Misiones es la única provincia argentina que cuenta con Carbono Negativo. El informe representa también una herramienta útil para la gestión pública, que permitirá diagramar y promulgar acciones ambientales amigables, económicamente rentables y adaptativas para los requerimientos futuros.

Componente de mitigación

Para el componente de mitigación, el equipo técnico de Cambio Climático realizó una hoja de ruta del Componente de Mitigación del Plan de Respuesta. Se trató de un documento vivo, de revisión periódica que buscaba responder con celeridad y velar por el cumplimiento de las funciones, responsabilidades y obligaciones designadas en los organismos.

En esta, se puso a disposición los datos generados, acciones llevadas a cabo e informes técnicos obtenidos en los diferentes sectores y organismos, siendo este el paso primario para establecer herramientas de observación de datos integrales.

Estas medidas de mitigación fueron discriminadas por sector: Transportes, Energía, Bosques, Industria, Salud, Agro y Ganadería, además de Infraestructura y Territorio.

Para avanzar en esta etapa, los especialistas trabajarán en la formación, construcción y fortalecimiento continuo de equipos técnicos especializados en temáticas de mitigación. También asumir responsabilidades y compromisos de implicancia en la agenda territorial, con metas claras, temporalidad definida y construcción de indicadores con su posterior monitoreo para el logro de los objetivos y metas a alcanzar en la hoja de ruta.

Por último, trabajar con metas, objetivos, indicadores propuestos, y compatibilidad de los datos y actividades, que aún no responden a metodologías planteadas en el marco de acciones de mitigación y construir espacios genuinos de agenda política basados en acciones concretas y en convicciones y prioridades alcanzables y verdaderas.

Componentes de adaptación

La última parte de la presentación estuvo a cargo de la ingeniera Cecilia Puchalski, quien habló de los pasos a seguir a través de un trabajo interministerial e interseccional, además de la ejecución de un Plan de Participación Ciudadana.

A partir de ello, la especialista aseguró que se debe buscar establecer las estrategias, medidas, políticas e instrumentos relativos al estudio del impacto, la vulnerabilidad y las actividades de adaptación al Cambio Climático que pueden garantizar el desarrollo humano y de los ecosistemas.

También reducir la vulnerabilidad humana de los ecosistemas y de los sistemas naturales ante el Cambio Climático, protegerlos de sus efectos adversos y aprovechar sus beneficios.

Amenazas y riesgos climáticos para Misiones

Una de las manifestaciones más contundentes de las consecuencias del cambio climático, tiene que ver con el aumento de la temperatura media anual, como así también el aumento de olas de calor y del número de noches tropicales. Esto deriva en enfermedades respiratorias, cardiovasculares, demanda creciente de agua, aumento de la demanda de energía para la refrigeración y disminución de la productividad.

Por otra parte, también aumentaría la cantidad de días de precipitaciones intensas, algo que genera afectación de infraestructuras de transporte, erosión de suelo e inundaciones. En contrapartida, también se prolongarían los días secos, generando reducción de acceso al agua para riego y consumo, afectación en las cosechas y la ganadería, mayor impacto en los recursos hídricos de la descarga de aguas residuales y mayor riesgo de incendios.

Por último, también aumentarían la intensidad de los vientos que generarían tornados, además de granizos, fenómenos naturales de fuerte impacto en la comunidad, el ambiente y las infraestructuras, además de la economía.

A partir de esto, se presentaron líneas de acción en tres ejes fundamentales: Sociedad, Ambiente y Economía, por lo cual se han identificado al menos 24 posibles medidas de adaptación que son estudiadas y llevadas adelante por instituciones y órganismos provinciales, como ser el Ministerio del Agro y la Producción, el IProDHa, Fondo de Crédito de Misiones, EPRAC, entre otras.

Algunas de estas se encuentran en la fase de identificación de la idea, otras en ejecución y otras en busca de financiamiento.

Entre las reflexiones finales, se estableció que es necesario trabajar en la capacitación sobre Adaptación al Cambio Climático y la oportunidad que significa para Misiones, como así también, llevar registros que puedan vincular los impactos de las amenazas climáticas en los distintos sectores de la Provincia.

Además, se resaltó la importancia de que todos los ministerios e instituciones puedan aportar ideas y proyectos para el Plan de Respuesta, de manera que la misma pueda tener una mirada integral e intersectorial de la Adaptación en la Provincia.

Por último, todo el equipo técnico de la subsecretaría coincidió e insistió en la importancia de los aportes de la sociedad civil, que resultan claves para validar el Plan de Respuesta.

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El rostro humano del cambio climático

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Escribe Mari Elka Pangestu – Para Haliya AI-Jalal, una madre de seis hijos que vive en Al-Adn (Yemen), caminar grandes distancias para recoger agua potable era una tarea diaria que compartía con su familia. “Ir a buscar agua al arroyo era muy duro para nosotros”, comentó. “Muchos niños abandonaban la escuela para dedicarse a esta tarea todos los días”.

Un simple plan de recolección de agua de lluvia (i) ahora alivia parte de esa carga. Sin embargo, en Yemen, donde el cambio climático amenaza con hacer que las precipitaciones sean aún más escasas y que las sequías sean más frecuentes, mujeres como Haliya Al-Jalal y personas de innumerables comunidades rurales siguen siendo vulnerables. Los niños se enfrentan a un futuro incierto en el que la deserción escolar puede ser la opción obligada para sobrevivir.

Sequías, tormentas intensas, olas de calor mortales. Estas aterradoras escenas provocadas por la crisis climática se han vuelto demasiado comunes en todo el mundo.  Detrás de estos fenómenos meteorológicos extremos, el cambio climático está erosionando el capital humano —la salud, los conocimientos y las habilidades que las personas necesitan para desplegar todo su potencial—, lo que afecta en mayor medida a los pobres y vulnerables. Como queda claro en la experiencia de Haliya  Al-Jalal, el cambio climático tiene un rostro muy humano. Y no debemos olvidarlo.

El clima está perjudicando el bienestar y el potencial de las personas de todas las edades. El calor extremo, por ejemplo, aumenta las hospitalizaciones durante el embarazo y la malnutrición crónica y aguda en la primera infancia.Además, se relaciona directamente con resultados de aprendizaje más bajos, como los puntajes de las pruebas, y en 2021 provocó una pérdida mundial estimada de 470 000 millones de horas de trabajo entre los adultos en actividad.  

Las personas pobres, en particular, están expuestas a mayores riesgos, ya que a menudo viven en casas de baja calidad, tienen un nivel de ahorro escaso o nulo y carecen de acceso a sistemas de apoyo, como la atención de salud.El análisis del Banco Mundial muestra que el cambio climático tiene un impacto considerable y desproporcionado en la pobreza y las oportunidades económicas (PDF, en inglés), sobre todo en el caso de los miembros más vulnerables de la sociedad. 

Pero las personas no son víctimas pasivas. Son las personas las que impulsarán las innovaciones y adaptaciones necesarias para aliviar los impactos del cambio climático en todas partes.

Invertir en capital humano —educación, nutrición, salud y redes de protección social en tiempos difíciles— es la mejor manera de que los países generen resiliencia ante las crisis climáticas, mejoren la capacidad de las personas para adaptarse a un clima cambiante y eviten una mayor erosión del capital humano. Con inversiones focalizadas y políticas inclusivas, es posible lograr una transición verde y justa.

Con el fin de desarrollar el capital humano y garantizar que las personas tengan las habilidades necesarias para prosperar en una economía con bajas emisiones de carbono, el Grupo Banco Mundial está trabajando con sus asociados para brindar apoyo a través de tres canales clave:

1. Sistemas de salud más sólidos

Contar con sistemas de salud más sólidos ayuda a los países a responder mejor a la contaminación, los fenómenos meteorológicos extremos y los desastres naturales. La evaluación de la vulnerabilidad de la salud climática y la valoración económica, climática y sanitaria del Banco Mundial son herramientas que permiten identificar posibles crisis sanitarias relacionadas con el clima, describir sus costos e ilustrar la manera en que los países pueden fortalecer sus sistemas para responder a ellas.

2. Sistemas educativos climáticamente inteligentes

Los sistemas educativos inteligentes desde el punto de vista climático pueden ayudar a las personas a desarrollar habilidades para la mitigación del cambio climático. La formación técnica y profesional adecuada también puede permitirles contribuir a la transformación económica y al consumo de energía más limpia. En Nepal y Pakistán, por ejemplo, el Banco está apoyando varias iniciativas que brindan educación a más niñas y mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y las preparan para conseguir empleos ecológicos. A través de programas como Energy2Equal en África y Powered by Women (Impulsado por Mujeres) en Asia y el Pacífico, la Corporación Financiera Internacional (IFC), la institución del Grupo Banco Mundial que se ocupa del sector privado, apoya a las mujeres en puestos de trabajo y funciones de liderazgo ecológicos. Las inversiones en infraestructura resiliente al clima también están ayudando a minimizar las alteraciones que tienen un impacto considerable en la escolarización.

3. Programas bien focalizados de protección social y de apoyo a los medios de subsistencia

Los programas de protección social bien focalizados no solo ayudan a proteger a las personas en épocas de crisis, sino que también alientan a las personas a diversificarse adoptando medios de subsistencia menos vulnerables al cambio climático. En América Latina y el Caribe, África subsahariana, y Asia oriental y el Pacífico, el Banco brinda apoyo a los hogares pobres a través de 157 programas de inclusión económica resiliente al cambio climático (i), que van más allá de los beneficios en efectivo, dado que ayudan a generar resiliencia a largo plazo mejorando la gestión de los recursos y las habilidades empresariales, y generando medios de subsistencia y empleos ecológicos. En nuestra actual respuesta a la crisis alimentaria, la asistencia que se brinda a los agricultores para que puedan acceder a insumos para la producción se combina con prácticas agrícolas sostenibles, incluido el uso de fertilizantes.

La comunidad mundial debe unirse para poner a las personas en el centro de la agenda del cambio climático. Para evitar impactos a largo plazo en el capital humano que pueden echar por tierra décadas de avances, se deberán adoptar medidas concertadas en todos los niveles y en todos los sectores. De cara al futuro, la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono ofrecerá nuevas oportunidades. Será necesario contar con personas saludables que estén preparadas para asumir los empleos del futuro con las habilidades adecuadas, y contribuir al aumento de la productividad y el crecimiento.

Debemos poner a las personas en el centro de la respuesta mundial al cambio climático , de modo que personas como Haliya Al-Jalal y su familia puedan beneficiarse con un desarrollo verde, resiliente e inclusivo.

*Mari Elka Pangestu Directora gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial

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La Provincia y el PNUD presentaron la iniciativa BIOFIN para la preservación de la biodiversidad

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En el mediodía del viernes, autoridades de la Secretaría de Cambio Climático, junto a representantes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), presentaron la iniciativa BIOFIN. La misma es una iniciativa global del PNUD que ya se desarrolla en 40 países y que tiene como objetivo de financiar la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, trabajar en identificar con qué recursos se cuenta y cuáles son los recursos y herramientas necesarias para cubrir lo que falta.

El lanzamiento estuvo a cargo del secretario de Cambio Climático, Gervasio Malagrida, la coordinadora para Argentina del PNUD, María Eugenia Di Paola y el coordinador Nacional de BIOFIN, Nicolás Xanthopoulos. Estuvieron presentes también funcionarios provinciales e integrantes de los equipos técnicos que llevan adelante la iniciativa.

“Lo que hoy lanzamos aquí en Misiones es una iniciativa que venimos desarrollando en Argentina junto con el ámbito nacional, el Ministerio de Ambiente de Nación, de Economía de Nación, en la provincia de Misiones y en la provincia de Chaco, para identificar con qué políticas y con qué presupuesto se cuenta para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, cuáles son las brechas, es decir lo que hay que cubrir lo que falta, y cómo generar un análisis de posibles herramientas para hacer frente a lo que falta”, indicó Di Paola a Economis.

Para llevar adelante estos trabajos, desde BIOFIN trabajan con un equipo técnico constituido por profesionales de diversas disciplinas, como ser la economía, del ámbito del derecho, las finanzas y la biología. Los profesionales analizarán los datos recabados con los ámbitos públicos, donde la primera misión técnica es analizar las políticas públicas que se implementan en el lugar en materia de biodiversidad, los programas, planes y el presupuesto.

Esto producirá dos productos, que serán los dos análisis: , desde el punto de vista de las políticas y de las herramientas normativas y desde el punto de vista de las herramientas financieras, para después poder generar ya un primer menú de posibilidades para la Provincia, en herramientas financieras concretas.

“Con herramientas financieras nos referimos a aquellas políticas públicas que promuevan promuevan la inversión en materia de biodiversidad, como ser los bonos verdes, seguros inclusivos y desde diferentes opciones que puedan darse para hacer que los flujos financieros que hoy no se destinan a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad puedan ir a esa finalidad y puedan hacer que, una provincia que es muy rica en materia de biodiversidad, siga haciéndolo y a su vez que pueda contar con una economía sostenible y positiva para para la población”, remarcó la representante del PNUD.

Este programa tiene un plazo de trabajo de tres años, donde el año próximo empezará con los primeros diagnósticos iniciales de los estudios, para analizar los siguientes pasos a seguir, ya sea con propuestas o profundizando las investigaciones y ya trabajar en una primera propuesta de herramientas posibles de acuerdo a la realidad de la provincia.

“Fruto de eso va a haber una primera propuesta que se va a dar. Creemos parte en 2023 y luego se va a continuar en 2024, porque el programa en sí va a tener tres años más de desarrollo. Pero la idea es diagnóstico, propuesta y después continuar profundizando diagnóstico y más propuestas no esta sería un poco”, explicó.

Por último, Di Paola destacó el trabajo que se realiza en la provincia, con políticas que considera asertivas para el cuidado de la biodiversidad y protección del medio ambiente, con la conformación de un Ministerio de Cambio Climático, una Ley de Humedales, entre otras políticas públicas. “Todo esto es un gran acervo con la que cuenta la Provincia, entonces, no es sólo capital natural, como se le dice a los bienes, no naturales, sino que también hay un gran capital social y que eso tiene que traducirse en un una vía de cambio de paradigma para una economía que sea cada vez más sostenible”.

El PNUD trabaja de manera articulada con la Provincia hace ya un tiempo con el desarrollo de varios proyectos en uso sostenible de la biodiversidad, también en materia de servicios de valoración de servicios ecosistémicos y ahora puntualmente que está próximo a presentarse el plan de respuesta de la provincia en materia de adaptación y mitigación al cambio climático.

“Es un plan que venimos apoyando desde PNUD, junto con el Ministerio de Ambiente de Nación, el Fondo Verde para el Clima y el Programa de Apoyo a las Contribuciones Nacionales Determinadas, pero que claramente es una línea que consideramos muy importante para para la provincia y para nosotros es un honor poder acompañarlos en ese camino muchas gracias”, concluyó.

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Misiones diseñó un plan de Salud y Cambio Climático que será replicado en otras provincias y países

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Misiones presentó su Plan Provincial de Salud y Cambio Climático, diseñado por el equipo de especialistas de Salud Pública y con recursos del Fondo Verde del Clima de las Naciones Unidas. El programa se desarrolla a través de una mesa de trabajo interinstitucional que involucra a los ministerios de Salud y Cambio Climático, como así también el Instituto Misionero de Biodiversidad y el Ministerio de Ecología de la Provincia.

El Plan Provincial de Salud y Cambio Climático se basa en tres pilares estratégicos que van de, el fortalecimiento de las capacidades del sector salud, del sistema de salud frente al cambio climático, a la transversalización de la salud en la política climática provincial.

Para ello, busca tomar medidas de adaptación y mitigación, a través de siete ejes de intervención. El primero es el fortalecimiento de la gobernanza, que tiene como fin instalar y consolidar una política de estado de salud y cambio climático, acorde a la realidad y viable según los principios de la sustentabilidad, mediante herramientas de gestión que propicien la participación, apertura y consenso entre los actores responsables de los distintos niveles (mesas de trabajo, mesas de diálogo, mesas de consulta).

Sensibilización del personal de salud y la comunidad, donde se expondrá a la comunidad en general y al personal sanitario, la importancia de la problemática de la salud y el cambio climático, mediante acciones que tiendan a la generación de una conciencia ambiental integral.

En el tercer eje de intervención, abordarán el fortalecimiento de la respuesta ante eventos climáticos extremos y consistirá en dotar al servicio sanitario, de herramientas operativas básicas y específicas, para dar respuesta a las consecuencias de los eventos climáticos extremos (infraestructura, equipamiento y personal).

También, durante el cuarto eje, se trabajará sobre el fortalecimiento de la respuesta ante problemáticas generales sensibles al clima, que, al igual que el eje anterior, se dotará al servicio sanitario, de herramientas para afrontar los desafíos relacionados a las enfermedades agravadas o generadas por el cambio climático (Ej. Estudio de la incidencia de los cambios en los patrones climáticos sobre la salud de los grupos vulnerables, a fin de mejorar las acciones de prevención y adecuar la respuesta del sistema de salud).

Para el quinto eje, trabajarán en el fortalecimiento de la vigilancia y el análisis integrado de datos. Esto consistirá en el fortalecimiento de la sala de situación vigente de salud, incorporando la perspectiva del cambio climático, con información específica que permita el análisis de datos aplicable a acciones de prevención o tratamiento de enfermedades.

El sexto eje, más abocado a las acciones climáticas, buscará reducir los gases de efecto invernadero. Para ello, trabajarán en el diseño e implementación de medidas tendientes a reducir la emisión de gases de efecto invernadero, en los establecimientos de salud.

Por último, se abordará la transversalización de medidas de adaptación y mitigación implementadas con otros organismos. Para ello, buscarán desarrollar de manera intra e intersectorial, mecanismos para la aplicación consensuada e integral de las medidas de adaptación y mitigación de cambio climático que constan en el Plan.

La presentación tuvo lugar en Auditórium de “La tierra Sin Mal” Ministerio de Cambio Climático (IV Tramo Costanera) y contó con la participación de la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, el gobernador, Oscar Herrera Ahuad, además de otras autoridades provinciales y locales.

Durante el acto, Vizzotti destacó la importancia que se le brinda a la salud y al cambio climático en Misiones, lo que la convierte en “pionera en la región en contar con organismos exclusivos que trabajen la problemática”.

“Tenemos que valorar este encuentro, todo el esfuerzo que se hizo para que estemos hoy acá y redoblar los esfuerzos para seguir vacunándonos, con los refuerzos y seguir sosteniendo esta situación epidemiológica, igual que la campaña de sarampión y rubeola, polio, que estamos llevando adelante”, advirtió.

Respecto al encuentro, la titular de la cartera de salud a nivel nacional, reiteró la importancia de contar con áreas como el Ministerio de Ecología, Cambio Climático y el Instituto de Biodiversidad que trabajan de manera activa y articulada. “Misiones es pionera en todo esto y para eso hay que tener una mirada en lo que se viene”, aseguró.

Por su parte, el gobernador, Oscar Herrera Ahuad, agradeció el compromiso de todos los funcionarios que lo acompañaron en los últimos años de pandemia atendiendo la salud y llamó a la reflexión sobre la problemática del cambio climático. “¿Por qué hablamos ahora de la salud, asociada al cambio climático? Porque es donde pega más fuerte“, remarcó.

“Hace muchos años caminamos a un ambiente sustentable y sostenible en nuestra Provincia”, expresó y aseguró que de nada sirve alargar la esperanza de vida con las ciencias de la salud, si no se cuida “la casa común”. “Antes, el paradigma era de la salud a la enfermedad, hicimos un montón con la atención primaria de la salud, con las vacunas, con programas y hoy el cambio de paradigma es no solamente prevenir las enfermedades inmunoprevenibles, sino también por factores externos, todo lo que tiene aparejado el cambio climático”, aseveró.

Por su parte, la representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS, Eva Jane Llopis, felicitó el trabajo realizado durante los últimos seis meses para llevar adelante el programa. “Misiones demuestra, a través de sus políticas ambientales, un liderazgo importante y es lo que ha hecho que el Fondo Verde haya financiado este proyecto, que es el primero en relacionar salud y cambio climático”, enfatizó.

“Desde la OMS estamos esperando ansiosos y viendo el progreso que se hace en Misiones, porque ya tenemos resultados que podemos mostrar a otros países para que tomen acciones parecidas y sigan este camino”, agregó.

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