CAMBIO CLIMÁTICO

La ONU confirmó la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París

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La Organización de las Naciones Unidas (ONUconfirmó hoy que recibió una notificación oficial de Washington sobre su retirada del Acuerdo de París sobre cambio climático.

“Estados Unidos notificó al secretario general, en su calidad de depositario, sobre su retirada el 27 de enero de 2025, del Acuerdo de París del 12 de diciembre de 2015”, dijo en la conferencia de prensa cotidiana Stephane Dujarric, vocero del jefe de la ONU, António Guterres.

“De acuerdo con el Artículo 28, párrafo 2, del Acuerdo de París, la retirada de Estados Unidos entrará en vigor el 27 de enero de 2026”, dijo.

El vocero reiteró el compromiso de la ONU con el Acuerdo de París y su apoyo a todos los esfuerzos efectivos para limitar el aumento en las temperaturas globales a 1,5 grados centígrados.

En su primer día de regreso a la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para retirar por segunda ocasión a su país del Acuerdo de París.

La primera administración Trump permitió oficialmente a Estados Unidos salir del Acuerdo de París en noviembre de 2020, lo cual constituyó un duro golpe a los esfuerzos internacionales por combatir la crisis climática. Joe Biden, quien sucedió a Trump en enero de 2021, había firmado una orden ejecutiva después de tomar posesión para llevar a su país de nuevo al acuerdo.

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Posadas contra el cambio climático: el tratamiento de residuos es clave para mitigar emisión

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Misiones es la primera provincia del país en ser certificada como carbono negativa, con 3,5 millones de toneladas excedentes de captura de carbono por sobre las emisiones. Es un dato que permite cuantificar el valor de cuidar la selva y la biodiversidad y que exige a las ciudades ponerse a tono. Posadas está en ese camino: presentó el segundo inventario de acción climática, que permite fortalecer la toma de decisiones.

El primer dato saliente es que en comparación con el primer inventario, con datos de 2018, hay una reducción muy marcada en donde la Municipalidad puso mucho énfasis: el tratamiento de los residuos. Sin embargo, en las otras áreas sensibles, la emisión aumentó. La energía emitió 319.960,3 toneladas de CO2, un 10 por ciento más que en 2018. Así, energía representa el 34 por ciento de las emisiones. 

El transporte pasó de 349.085 toneladas a 581.519,29, con un crecimiento del 66 por ciento y un 62 por ciento del total. El 85 por ciento de la emisión se explica por los vehículos particulares, mientras que el transporte público aporta siete. Para la reducción de las emisiones es clave el uso del Sistema Público, los 50 kilómetros de ciclovías y bicisendas y la conectividad barrial. 

En cambio, en la gestión de residuos, la emisión pasó de 223.358 toneladas de CO2 a 35.230,56, con una caída del 84,23 por ciento. En el sector residuos, las emisiones principales se generan en la gestión de efluentes líquidos cloacales (62.24%) mientras que la gestión de residuos marca 37.02%. 

El intendente Leonardo Stelatto contó que el plan de ciudad sustentable comenzó a diseñarse incluso antes de haber asumido. Fue clave para la reducción de emisiones el programa de RSU Voluminosos (Vertedero con clasificación y sin quema), más los doce Puntos Limpios y la puesta en marcha del Centro Verde Municipal (tres Plantas de separación, recolección diferenciada y educación ambiental).

En los dos primeros casos, la emisión supera al promedio provincial, mientras que Posadas está mejor en tratamiento de residuos, aunque para evaluar la situación ambiental debe ampliarse la lupa a la región metropolitana, con Encarnación, en Paraguay y Garupá, hacia el sur. 

El estudio permite saber dónde enfocarse: los edificios residenciales implican más emisión ahora que hace cuatro años, lo mismo que las industrias de fabricación y construcción. De todos modos, Posadas está entre las ciudades de menor emisión de la región.

Posadas registra una generación de 3,03 toneladas per cápita frente a los 2,6 registrados por estudio 2018 de Misiones y los 8,22 per cápita registrados por el inventario 2018 de Argentina; ubicándose entre las ciudades de menor generación como Curitiba, Barcelona, San Pablo, Tokio y Berlín frente ciudades con registros intermedios como son Nueva York y Moscú; y bastante lejos de casos con registros altos como Dubai que supera las 20.

La certeza de los datos permite tomar decisiones en tiempo real para atender un cambio climático que está sucediendo: se registran incrementos significativos de las temperaturas máximas (entre 36°C y 42°C) y récords anuales de picos de temperatura máximas. También un incremento en la cantidad de días con  temperaturas máximas mayores a 30° de un promedio de 139 a 155 días al año

En paralelo, se registra un incremento en la cantidad de días con temperaturas máximas mayores a 30° de un promedio de 139 a 155 días al año y un aumento en la cantidad de noches tropicales al año, de 94 a 123 días, con temperaturas mínimas de 20°.

El otro dato saliente del informe presentado por Valeria Mariel Jacquemin es el aumento en el Índice simple de Intensidad diaria de precipitaciones, con un récord de lluvias registrado el 2 de mayo con 228,6 milímetros, superando al 15 de febrero de 1983.

Una de las propuestas para mitigar el cambio climático es fortalecer el arbolado urbano, con 20 mil nuevos árboles para el 2035 -ya se plantó un número similar-, corredores verdes, barrios verdes y más bicisendas, además de acuerdos con el sector privado para la forestación y padrinazgo de áreas ambientales y riego con la comunidad. Hoy el 22 por ciento del ejido municipal es de espacios verdes. 

Los datos fueron presentados en las instalaciones del Parque de la Ciudad. El intendente Leonardo Stelatto encabezó la presentación del Inventario de Gases de Efecto Invernadero, una herramienta fundamental para conformar el plan de acción climática, dentro del Plan Estratégico Posadas 2035 (PEP) y el Plan Provincial de Respuesta al Cambio Climático. Lo acompañaron en la apertura el secretario de Estado de Cambio Climático de Misiones, Gervasio Malagrida; el secretario de Planificación Estratégica y Territorial comunal, Marcelo Mazur, y el gerente de Ambiente, GIRSU y Cambio Climático de la Municipalidad de Posadas, Alejandro Valenzuela.

Este Inventario es el segundo que se realiza a nivel local, con un corte de datos al 2022, mientras que el anterior se realizó en 2020 con un corte de datos al 2018; es decir las emisiones totales de GEI generadas por la ciudad durante el año 2022 y 2018, proporcionadas por los siguientes sectores o actividades locales: energía, transporte, residuos, procesos industriales, agricultura, ganadería y otros usos del suelo (denominado AFOLU).

“Estamos presentando el Plan de Acción Climática para Posadas 2024, una acción respaldada por la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (RAMCC). Nuestra ciudad fue beneficiada con el acompañamiento en todos los estudios necesarios para recopilar datos futuros y trabajar contra el cambio climático. Contar con la experiencia de consultoras especializadas y colaborar con diversos actores es fundamental para obtener los datos requeridos y enfrentar este desafío”, remarcó Stelatto.

Asimismo, puntualizó iniciativas en curso y reconoció la importancia de explorar otras perspectivas y sectores para avanzar; entendiendo  que “la evolución y la innovación constante son clave para abordar este desafío a largo plazo. Por ello, trabajamos en la sustentabilidad de la ciudad, incluyendo la gestión de residuos y la promoción de la separación y recolección diferenciada. Además, implementamos puntos limpios y un Centro Verde para fomentar la reutilización de materiales”, recalcó el jefe comunal.

En tanto, respecto a los resultados del trabajo que se viene realizando, hizo foco en que los números son alentadores, pero el progreso también requiere concientización y solidaridad por parte de los ciudadanos; por cuanto “es fundamental que se respeten las planificaciones establecidas, ya que esto contribuye a mejorar. Estamos comprometidos en reducir las temperaturas de la ciudad, mediante la plantación de árboles y la reforestación en áreas clave como el microcentro y las avenidas principales”, puntualizó.

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Las venas de Gaia se detienen: Europa bajo hielo y la Amazonía en llamas

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Quizá usted ya esté al tanto del inminente colapso global provocado por el “cambio climático” del que tanto se ha hablado en las últimas décadas. Un derivado mas que obvio de nuestro inhumano trato para con los recursos naturales, las flora, fauna y la contaminación abusiva por parte de los medios utilizados en la extracción indiscriminada de materiales energéticamente densos como el petróleo, el litio o el uranio. Pero ¿De qué manera y en que medida repercute esto en el planeta? Y ¿Por qué debería de importarme a mí?

Las emisiones excesivas de CO2 agravan la ya complicada condición del calentamiento global, el cual implica subas en la temperatura a nivel planetario, provocando desequilibrios protagonizados por las sequías y los desastres naturales imprevistos. Estas subas de temperatura provocan el derretimiento de los glaciares en cada esquina del globo, vertiendo cantidades monumentales de agua dulce sobre el océano. Es justo aquí donde usted se pregunta ¿Y que tiene? La respuesta es AMOC

La AMOC (Circulación de Retorno Meridional del Atlántico) es una corriente oceánica que se caracteriza por un desplazamiento superficial hacia el norte de agua cálida y salada que se hunde al norte como agua fría y fresca (menos salada), y que luego se mueve hacia el sur hasta emerger en el océano Austral a lo largo de la Corriente Circumpolar Antártica (ACC, por sus siglas en inglés). Pero esta definición aburre y, a nadie le genera el interés suficiente como para investigar al respecto. Incluso sin importar lo importante que sea y las implicancias que tenga, así que, pongámoslo de esta manera:

Si nuestro planeta fuese un organismo vivo, esta corriente sería su sistema circulatorio, llevando la sangre a todos los extremos de nuestro cuerpo. Además, cada algunos años, las aguas de las profundidades emergen e intercambian gases con la atmósfera, asemejándose a un sistema respiratorio, pero a escala global. A esta corriente se le atribuye el equilibrio térmico del que gozamos como mamíferos. La funcionalidad de este extenso sistema se ve estrechamente ligado a su propia “salinidad” la cual repercute directamente en su densidad y, por consiguiente, en su flujo natural. Al verter agua dulce, producto del deshielo, influimos dicho sistema, conduciendo hacia su colapso total. 

Es tal la influencia del AMOC sobre las condiciones climáticas que habitamos que, de verse afectado, las consecuencias podrían ser apocalípticas. Si bien el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) pronostica un posible colapso para mediados o fines del siglo XXI, el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) ha desarrollado tecnología de última generación capaz de predecir los eventos termohalinos con una precisión nunca antes vista, dándonos un pronóstico no tan alentador. Se estima que el AMOC podría colapsar antes de mediados de siglo, como lo podría hacer mañana (pero de que lo hará, lo hará). Si las predicciones son correctas, ya estamos padeciendo los primeros síntomas del colapso, implicando, solamente en Europa, un descenso equivalente a no menos de tres grados por década, representando un total de 30 grados menos. Los científicos, con fría certeza, comparan a la Europa colapsada con la hoy Siberia, con no menos de 40 grados Celsius bajo cero.

La selva amazónica, el Congo y la India quedarían reducidos a sabana, luego de padecer incendios forestales sin precedentes y sequías mortales… De haberse iniciado el proceso de colapso de la AMOC, este no tendría vuelta atrás y, de poderse, serían necesarios al menos mil años, que es lo que tarda la AMOC en cerrar su ciclo, debido a la velocidad de 7km/h.

Lo más preocupante de esta coyuntura no es que dicho evento vaya a darse o no, sino el desinterés colectivo que, en últimas, es el principal impulsor de este colapso mundial. Si bien el CSIC no tiene total certeza de que el colapso haya comenzado, éste nos dice que aún tenemos chances de evitar la catástrofe. Lo curioso es que, si bien ellos saben esto y lo comunican, descartan absolutamente la posibilidad de que seamos capaces de llevar a cabo lo necesario para frenar esto. Comenzando por la necesidad de establecer parámetros gubernamentales no inferiores a una “economía de guerra”, hasta frenar absolutamente las emisiones de CO2 a la atmósfera en los próximos 5 a 10 años. 

Es tal el desafío, que aún no sabemos que hay que hacer realmente, dejándonos guiar por las ideas prefabricadas, como lo es la fachada de las energías “renovables” sostenidas por los ya escasos minerales como lo es el litio, el cobre y las “tierras raras”. Sumado a la criminal cantidad de petróleo usado en su extracción. Pero, qué fácil es seguir creyendo que todo se soluciona tapándolo de paneles solares. 

Me urge expresar mi indignación en este sentido, porque veo que el posible motivo de nuestra extinción no genera más movimiento que la ruptura de Peso pluma con Nicki Nicole. Veo los precios de la harina en la góndola y veo el triste sueldo del obrero municipal, pero esto se supone que es normal. Veo a representantes sacrificar su osadía y su empatía para ser más “políticamente correcto”. Es en este contexto en el que es más necesario que nunca volver a lo real, a los problemas reales y, por consiguiente, a las soluciones reales. Nos toca ser la generación que tome la plaza por huerta y las armas por escombro, ser serios y crear soluciones constructivas. Hay quienes nunca tuvieron interés por estas cuestiones y, quizá nunca la tengan, dejando a unos pocos, quienes aún son capaces de poner las barbas en remojo y de afrontar los desafíos venideros con seriedad. Es a estos pocos que les hablo, porque son estos pocos quienes necesitan empoderarse, darse cuenta de lo que son capaces al poder cambiar el rumbo de las cosas. Porque ya lo dijo Bertolt Brecht “…los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”.

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Tecnología: ¿villana o socorrista ante el cambio climático?

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Por Janeth Rodriguez, VP Revenue Latam. No hace mucho que estábamos reunidos en nuestra oficina de Bogotá algunos de los líderes regionales de Infobip, discutiendo en torno a distintas innovaciones y estrategias de negocio, al tiempo que desde la ventana de nuestra sala de conferencia podíamos ver cómo se enmarcaba un atroz cuadro: nuestros cerros orientales ardiendo presos de voraces incendios forestales que no parecían dar tregua. Fue allí, en medio de la ironía que se tambaleaba entre presentaciones de Power Point y de un pesado olor a humo, que entendí -una vez más- que, sin importar nuestros privilegios, ante la naturaleza nadie es realmente intocable.

En medio del calor -literal y metafórico- del momento, las noticias y las contrastantes imágenes de personas irresponsables provocando incendios versus heroicos bomberos apaciguándolos, los ánimos se dividían entre el repudio y el afecto por la especie humana. Sin duda, aquel desastre climático era un llamado inequívoco a reflexionar que nos dejaba situados en una vía con dos caminos posibles: el de la queja o el de la acción.

Tecnología uniformada de socorrista

En los últimos años, el cambio climático se ha convertido en una especie de película de terror en la que el villano es nuestro consumo tecnológico desbordado – y sí, claro, lo es en gran medida. Podemos entonces optar por quejarnos o podemos abandonar esa postura de víctimas para adoptar una nueva narrativa mediante la cual resignificar a ese personaje, oscuro y frío, que hemos creado en torno a la tecnología. No por nada, organizaciones de todo el mundo han acudido al uso de la inteligencia artificial (IA) y del aprendizaje automático (ML) en busca de ayuda para la gestión y prevención de desastres naturales de distintas índoles.

Análisis predictivo en acción

Bien dicen que de los errores se aprende y, en este sentido, la IA de hoy permite a investigadores y científicos analizar patrones de actividades sísmicas pasadas y emplear datos e historiales meteorológicos para, por ejemplo, alertar sobre potenciales huracanes o movimientos telúricos. Adicionalmente, al procesar grandes volúmenes de data de regiones o poblaciones específicas, la IA es capaz incluso de predecir el impacto económico y humano de muchos de estos desastres naturales, para así fomentar integrales planes de acción y de prevención y destinar recursos de manera informada.

En medio de todo este preocupante panorama, SMS se posiciona como un canal muy sólido ante la prevención de casos de emergencia, por ser compatible con la mayoría de dispositivos móviles y no requerir de una conexión a internet. Debido a lo anterior, importantes clientes de Infobip, como lo es el Gobierno de México, han adquirido este servicio con nosotros para así poder efectuar alarmas sísmicas vía SMS, de forma oportuna y rápida.

Gestión orientada a datos

Al presentarse desastres naturales de gran escala, la IA es capaz de gestionar y de analizar grandes volúmenes de data, evitando de este modo que se pierda información crítica a manos de números de emergencia colapsados (ej. 911). Además de optimizar la comunicación entre los distintos organismos de ayuda y de orientar la toma de decisiones de los trabajadores humanitarios de primera línea, la IA y el machine learning pueden incluso ayudar a acelerar la entrega de ayudas a las personas y lugares afectados.

Por su parte, disponer de chatbots de IA permite educar a la ciudadanía en torno a temas medioambientales y de prevención y, lo que es más importante, posibilita compartir información capaz de salvar vidas. En este sentido, los bots pueden permitir que las organizaciones de socorro se comuniquen más ágilmente con las víctimas para así poder asistirlas. Adicionalmente, el uso de chatbots permite acceder rápidamente a información gubernamental, desmentir fake news que propagan el caos y el miedo, responder a preguntas frecuentes y enviar actualizaciones en tiempo real mediante el uso de notificaciones push.

Asistencia postraumática

¿Quién no ha sentido que se le mueve todo, días o incluso semanas, después de experimentar un sismo? A lo anterior se le conoce como ‘temblor fantasma’ y, al igual que muchos otros síntomas postraumáticos derivados de desastres naturales, debería ser tenido en cuenta por las distintas organizaciones de la salud pública.

Respecto del cuidado de la salud mental, las apps conversacionales orientadas hacia el campo de la psicología podrían hacer las veces de aliadas al momento de lidiar con la ansiedad y el estrés de quienes han tenido que experimentar eventos traumáticos y no cuentan con los recursos suficientes para poder gozar de tratamientos y terapias integrales.

Reescribiendo el guion tecnológico

No únicamente los desastres naturales ponen a prueba nuestro uso, social y empático, de las distintas herramientas tecnológicas; de hecho, todo evento desafortunado podría ser una oportunidad agridulce para resignificar y reescribir el rol que juega la inmediatez en medio de la incertidumbre.

Para la muestra, un botón. Ante la súbita aparición del Covid-19, Redes da Maré (organización no gubernamental que busca implementar políticas públicas de inclusión social en las favelas de Maré, en Río de Janeiro) dio forma a su campaña “Maré Dice No al Coronavirus”. A través de dicha iniciativa y mediante el uso de un chatbot de WhatsApp dispuesto por Answers de Infobip, la campaña permitió distribuir -de forma eficaz y escalable- comida a más de 70 mil personas impactadas por una pandemia que llegaría para remover las vidas de muchos – por no decir de todos.

¿Villana o socorrista? Cabe entonces preguntarse qué rol preferimos que juegue la tecnología en los próximos capítulos de la humanidad.

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El turismo crece más rápido que la economía y debe revisar su impacto sobre el cambio climático mundial

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El turismo crece más rápido que la economía global y también está contribuyendo a una cantidad más significativa de emisiones de carbono. Una evaluación global reciente ha puesto de relieve los logros y las deficiencias de la industria a la hora de abordar el cambio climático. Además, la industria está en riesgo por los efectos del cambio climático.

Para abordar estas cuestiones, un equipo de expertos de más de 30 países ha investigado exhaustivamente la protección del clima y el turismo. El resultado es un inventario de los avances y fracasos de la industria y un marco que comprende 40 criterios cuantitativamente mensurables para guiar los esfuerzos futuros para lograr un mejor equilibrio climático en este sector económico.

El turismo está creciendo más rápido que la economía global

El informe ha recopilado tendencias y datos sobre la industria del turismo. Revela que el negocio de la pasión por los viajes está creciendo más rápido que la economía global, con una tendencia hacia viajes más largos y con mayor emisión de emisiones.

Desafortunadamente, la industria es directa e indirectamente responsable del 8% al 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Además, los puntos turísticos suelen sufrir problemas regionales como escasez de agua u olas de calor, y los turistas desperdician recursos escasos como agua o energía para enfriarse. A pesar de estas cuestiones, muchos países promueven el turismo porque contribuye al desarrollo económico.

Sin embargo, el aumento del turismo también genera más emisiones de gases de efecto invernadero y cambio climático. Entre 1995 y 2019, las emisiones procedentes del tráfico turístico aumentaron un 65 por ciento. Los viajes aéreos son el principal culpable: representan el 26 por ciento de todos los viajes turísticos nacionales e internacionales y causan el 75 por ciento de las emisiones.

Por otro lado, el ferrocarril es el medio de transporte con menores emisiones en el turismo, aunque muchos lugares todavía utilizan combustibles fósiles. La descarbonización del transporte ferroviario requiere electricidad limpia, de la que, lamentablemente, faltan muchos países.

Aunque la intensidad de los gases de efecto invernadero de las operaciones hoteleras está mejorando gradualmente en algunos mercados regionales, no podrá reducir las emisiones en un 50 por ciento para 2030 como es necesario sin aceleración y expansión global. La demanda de energía por habitación se mantuvo constante, lo que sugiere que la reducción de emisiones se debe a la descarbonización del suministro eléctrico más que a un menor consumo de energía en el hotel.

Sólo unos pocos países y destinos de altos ingresos son responsables de la mayoría de las emisiones turísticas mundiales. Italia, México y Tailandia se encuentran entre los principales emisores entre los 50 países con sectores turísticos vitales.

La justicia climática queda en el camino

La gente de los países ricos tiende a contribuir a muchas emisiones de carbono, lo que puede perjudicar a los países que no tienen los recursos para hacer frente a las consecuencias. Los países que ya luchan contra problemas como la pobreza, el turismo insostenible y los peligros del cambio climático a menudo encuentran difícil alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Esto puede empeorar los efectos del cambio climático en destinos insulares y montañosos en países de ingresos bajos y medianos. En los casos en los que no hay otras opciones para el desarrollo económico más allá del turismo, es esencial brindar apoyo a quienes han perdido sus medios de vida debido a la disminución del turismo.

La industria del turismo está en riesgo por el cambio climático

Las consecuencias del cambio climático han impactado a la industria turística. Se ha concluido que en algunos destinos las formas actuales de turismo ya no serán posibles debido a los efectos del cambio climático. Si bien se están implementando medidas de adaptación y resiliencia en planes y estrategias, tienden a ser fragmentadas, de corto plazo y no distribuidas uniformemente entre regiones y tipos de destino.

Según un informe, la política turística aún no está integrada sistemáticamente en los marcos mundiales y nacionales sobre el cambio climático. No se considera en los planes de protección del clima en muchos países donde el turismo representa una parte importante de sus economías. Las políticas tampoco abordan la necesidad de reducir las formas de turismo intensivas en emisiones y no alientan el desarrollo y la selección de productos bajos en carbono.

La aviación se integrará en los planes de protección del clima

El desafío de una política eficaz para reducir las emisiones se debe al tratamiento separado de la aviación y los cruceros nacionales e internacionales a nivel internacional y nacional. Aunque la sostenibilidad se está volviendo más crítica en el destino, a menudo se descuidan los viajes para llegar a él.

Además, los gobiernos de todo el mundo están invirtiendo miles de millones en infraestructura que es altamente vulnerable al cambio climático y produce altas emisiones de gases de efecto invernadero. La mayoría de estos fondos se asignan a proyectos aeroportuarios. Además, la transición de la industria de viajes hacia una economía baja en carbono se ve obstaculizada por 732 mil millones de dólares en subsidios a los combustibles fósiles otorgados a nivel mundial.

La industria de viajes debería proteger sus activos – Naturaleza

El informe afirma que ningún país o destino ha podido reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, existe una necesidad urgente de aprovechar los avances y las soluciones innovadoras identificadas en el inventario.

Isabel Hill, ex directora de la Oficina Nacional de Viajes y Turismo de EE.UU., cree que la industria de viajes debe comprender los importantes riesgos del cambio climático para sus activos fundamentales, como las personas, el planeta y la infraestructura.

El sector debería priorizar la adopción de medidas para adaptarse a las condiciones que cambian rápidamente y evitar daños mayores.

Ésta es la única manera de que la industria siga siendo económicamente sostenible y siga siendo una fuerza para el bien.

En 2021, la cumbre sobre el clima de Glasgow formuló objetivos climáticos para la industria del turismo. Estos objetivos incluyen reducir a la mitad las emisiones para 2030 y hacer que el sector sea climáticamente neutro para 2050. Para avanzar en el conocimiento y las acciones sobre protección del clima en la industria de viajes y turismo, una asociación internacional de científicos y expertos en turismo, conocida como el Panel de Turismo sobre el Cambio Climático (TPCC, por sus siglas en inglés), se constituyó en 2022.

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