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El año que vivimos en peligro

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Datos oficiales: 196.400 empleos registrados menos en los últimos diez meses. 120 mil menos en la comparación entre octubre y octubre. Y una marcada destrucción del empleo desde mayo, en el pico de la devaluación, en el mismo tiempo en que el país volvía a someterse al plan económico del Fondo Monetario Internacional. Tarifas que suben casi lo mismo que se reducen los salarios y una enorme, pero no nueva, transferencia de recursos desde los sectores medios y bajos hacia los más acomodados. Junto a una perversa coincidencia de un nuevo aumento en el transporte público mientras se bajan los impuestos a los autos de alta gama.
Fueron horas de furia para el Gobierno nacional, que acumuló anuncios negativos para cerrar un año que no fue para el olvido, sino que quedará grabado en la memoria como uno de los peores de los últimos años, emparentado casi con la onda expansiva del estallido de 2001, tras el fracaso de la fugaz alianza.
Las ventas navideñas pueden dar fe: fueron las peores en la última década. Fue el año de la megadevaluación, de la vuelta al Fondo Monetario como único manotazo del equipo de CEOs que traía todas las soluciones. De una inflación del 45 por ciento o más. De un trienio con mayor suba de precios que en todo el último periodo del gobierno anterior.
La acumulación de anuncios negativos encontró al país en medio de los preparativos para celebrar el fin de año, mientras el presidente goza de unas extensas vacaciones que lo tendrán fresco en el año electoral. ¿Error táctico la suma de malas noticias? Quizás sea lo contrario. Una mancha más al tigre… Cerrar un año malo con cuatro o cinco elementos negativos más, para entrar a 2019 con aire y algunas piezas frescas.
Pero al mismo tiempo, puede que el mejor equipo peque de un exceso de confianza. El humor social no es el mismo y, aunque diciembre se fue en paz y sin chalecos amarillos en la calle, la paciencia parece estar al límite. El bolsillo no miente y sufre síntomas de agotamiento.
La electricidad subió más del 60 por ciento sólo en 2018, y cuesta en promedio 1.768% más desde que Macri llegó al poder, contra una suba de salarios que no estuvo siquiera cerca.
El secretario de Energía, Javier Iguacel, fue el último en irse del mejor equipo. Renunció después de anunciar un nuevo tarifazo. El ministro de Transporte también se fue, pero de vacaciones a Punta del Este, después de confirmar la quita de subsidios para el transporte público, lo que obligará a las provincias a hacerse cargo y a los usuarios a pagar un pasaje más caro.
No es sino la letra chica del contrato firmado con el FMI, que obliga a los usuarios a absorber los costos de la quita de los subsidios. Pero ni cumpliendo a rajatabla con las promesas a madame Lagarde, Macri y su equipo económico parecen poder frenar la caída. Siquiera el FMI confía en la capacidad del Gobierno de revertir la tendencia y proyecta que la economía sufrirá en 2019 una nueva caída de 1,62 por ciento del PBI, lo que relegará a la Argentina al puesto 188 de “crecimiento” mundial. Solo cinco países estarán peor: Sudán, Guinea Ecuatorial, Irán, Sudán del Sur y… la Venezuela que no fuimos.
El FMI no es el único que desconfía de la sustentabilidad económica. Las principales economistas del país cuestionaron la aplicación del impuesto a “la renta financiera” que engloba desde un alquiler hasta un plazo fijo.
“Con una tasa a 60 por ciento e inflación a 50 por ciento, ¿si invertís en pesos, te cobran un impuesto y si compras dólares, no? No logro entenderlo. Desalienta el ahorro y empuja a la compra de dólares”, definió el economista Alejandro Rodríguez. Este impuesto es del 5% si las inversiones son en pesos sin cláusula de ajuste y del 15% en moneda extranjera o con cláusula de ajuste por el incremento del valor del tipo de cambio. Y se aplica sobre las rentas obtenidas en 2018 por encima de $ 66.918. En consecuencia al tomar en cuenta los ahorros o las inversiones en pesos a valores nominales, en momentos de alta inflación, el impuesto del 5% en pesos es muy superior al 15% en dólares o cualquier otra moneda extranjera, explica el Instituto Argentina de Análisis Fiscal.
 
“Si el Gobierno no presenta un plan económico realista y sincero para el período 2020-23, que inspire confianza a los inversores argentinos y extranjeros y logre bajar el riesgo país, corre el riesgo de perder la elección, por más campaña 4.0 que proponga Durán Barba”, pronosticó Domingo Cavallo, a quien no se le puede reprochar que piense distinto.
La recesión arrastra casi todo a su paso y son escasos los sectores que pueden brindar por un buen año. Es innegable la influencia de la política económica. Ahí donde el Estado más se corrió, es donde se encuentran las peores caídas.
La contracara es Misiones. El Estado nunca dejó de tener una decisiva actitud en la economía. No se corrió. Interviene cuando debe hacerlo y estimula aquellos sectores más complejos. La caída en la venta de alimentos ha sido brutal en todo el país y en los supermercados provinciales la debacle fue morigerada por los programas derivados del Ahora Misiones, como el Góndola, Pymes, Pan o Gas. En los primeros diez meses del año pasado, los supermercados misioneros -quince son los que entran en el relevamiento- vendieron por 4.023.058 millones, contra 5.280.084 millones de los primeros diez meses de este año. La caída más profunda de ventas se da en los lácteos, con 17,9 por ciento. Las carnes y panadería también sufrieron pérdidas de -9,5% y -9,7%, respectivamente. Sin los Ahora, la caída hubiese sido más dramática.
La caída de los subsidios nacionales al transporte significó otro duro revés para las finanzas provinciales, pero el Gobierno pronto confirmó la continuidad de aportes propios para garantizar que el aumento sea el menor posible: los pasajes aumentarán cinco pesos en promedio, cuando en otras latitudes las subas fueron mucho más fuertes: en Corrientes los concejales de Cambiemos votaron un aumento del 70 por ciento, en Buenos Aires, un 40 por ciento.
La certidumbre en el actual contexto, resulta un elemento clave para obtener mejores comportamientos de la economía”, describió para Economis el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán. “Si el empleado público sabe CUANDO va a cobrar, si los proveedores del Estado tienen certeza en la regularidad de los pagos, a su vez sus proveedores y comercios pueden planificar mejor sus compromisos y la rueda de la economía se mueve más rápido”, graficó.
“Poner en marcha programas de fomento al consumo y la producción local, que cuiden los precios al consumidor, y que promuevan el empleo en Misiones –con los programas Ahora, entre otros- genera el optimismo fundado para que las expectativas económicas sean alentadoras: mientras en el día de la madre las ventas a nivel país exponían una caída de 4%, en Misiones las Cámaras de Comercio destacaban el efecto del Ahora Mamá que disparó las ventas en esa fecha tan especial”, comparó el economista.
“En economía, el optimismo genera optimismo, y el pesimismo más pesimismo. A las preocupaciones de un año complicado, los misioneros mostraron orgullosos el optimismo de las ventas locales”, se diferenció.
No sorprende entonces que antes de empezar 2019 ya se confirmara la continuidad del Ahora Góndola, hasta junio inclusive y del Ahora Misiones, inicialmente hasta marzo.
En el ámbito nacional la única certeza es que los aumentos de tarifas seguirán y que muy difícilmente los salarios le empaten a la inflación, allá por mitad de año. El Gobierno especula con moderar la inflación y que el campo llegue a tiempo para salvar la necesidad de dólares para satisfacer la obligación de reducir el déficit fiscal. Es un riesgo elevado, pero las chances electorales de Cambiemos dependen de otra variable que crece al ritmo del malhumor: Cristina Fernández. Macri y Cristina se necesitan. El Presidente puede soñar con su reelección si la ex Presidenta quiere recuperar el sillón y ella aumenta sus chances cuanto más se profundiza el modelo Cambiemos. Ese juego de espejos dominará el escenario electoral dejando poco espacio para un tercero, aunque la polarización puede generar un efecto rechazo a ambos, con lo que sueñan Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Alternativa Federal, el espacio liderado por los gobernadores.
Misiones entra al año electoral con varias certezas. Elecciones en la primera semana de junio, con el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad como referente natural de la Renovación y varios dirigentes de primera línea como posibles vices. Es una oferta de continuidad de políticas de Estado que transformaron la provincia en los últimos años. No es al azar la elección: el hoy vice viene de la salud, una de las prioridades de la última década y media.
Lentamente el oficialismo comienza a aceitar la maquinaria. Al intenso trabajo desarrollado por distintos equipos políticos, se sumó al filo de fin de año una convocatoria realizada por el senador Maurice Closs que atrajo a medio millar de dirigentes, entre intendentes y ex alcaldes, dispuestos al cara a cara con la sociedad.
En Cambiemos todavía no hay certezas de quienes serán los elegidos para defender las banderas amarillas. El senador Humberto Schiavoni y el diputado nacional Luis Pastori son los que están en la primera línea, pero hay dudas sobre la voluntad del ex director de Yacyretá de ser quien tenga que encabezar una campaña en medio de la agonía de la recesión y los bolsillos flacos. El radical es más optimista: “Juntos en el nuevo año para consolidar los cambios”, pronosticó.
El partido Agrario se anota en la pelea por la Gobernación con la segura postulación del abogado Isaac Lenguaza, mientras que se discuten acuerdos con Unidad Ciudadana que tiene a la diputada nacional Cristina Britez como referente del kirchnerismo “no contaminado”. La candidatura del abogado pretende conseguir una expansión territorial hasta ahora concentrado en el Alto Uruguay y por eso, la sociedad con los espacios kirchneristas podría ampliar la base electoral.
En medio de los “grandes” los jóvenes de Podemos se ilusionan con lograr una mejor perfomance después de un debut auspicioso. A favor tienen que no han dejado de trabajar y de sumar jóvenes influyentes aún en un año no electoral y sin contar con estructuras.
Pero más allá de posicionamientos, la discusión política tendrá dos ejes dominantes: la economía y la novedosa paridad de género que abrazó Misiones después de intensos debates. Las mujeres ganarán espacios y la política tendrá que reconvertir algunos usos y costumbres del patriarcado. Del otro lado, la paridad de género representa una enorme oportunidad, pero también una responsabilidad para ganar representatividad. Pero a no desesperar, habrá tiempo para prueba y error.

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¿Macri y Cristina o hay lugar para un tercero?: qué dicen las principales encuestas a diez meses de las elecciones

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A pocas horas de iniciarse el año electoral que definirá el futuro de la alianza gobernante, la imagen del presidente Mauricio Macri está por el piso, pero ningún encuestador se anima a dar por vencido a Cambiemos. Por el contrario, algunos sondeos lo proyectan como vencedor de la contienda, siempre y cuando la rival sea Cristina Fernández, quien, pese a su intacto caudal de votos, es al mismo tiempo la más rechazada.
La foto de las encuestas puede cambiar en los primeros meses de 2019, pero en el cierre de 2018 la situación económica impacta de lleno en el humor y las preferencias. Una enorme mayoría, 85 por ciento en algunas encuestas, considera que la crisis generada por los CEOs es el talón de Aquiles del Gobierno. Incluso, una abrumadora mayoría reconoce ahora que con el Gobierno anterior la situación general y personal, estaba mejor… pero no volverían a elegir a la ex Presidenta.
El consultor Gustavo Córdoba cuenta que “la imagen de Mauricio Macri cierra el año con su máxima negativa desde que asumiera en el 2015”.
“Nuestro último estudio del mes de diciembre, refleja que la aprobación de la gestión presidencial, se mantiene en 35% mientras que la negatividad o rechazo, superan el 60%.
El 46,1 por ciento de sus encuestados considera que la situación empeorará en 2019 y el 19,4 que seguirán “igual de mal”.
La presencia de José Luis Espert, Alfredo Olmedo y Ricardo Alfonsín, como candidatos de derecha e izquierda, le pueden restar más a Macri que a Cristina, lo que reconfigura el escenario electoral: Cristina se acerca más a los 40 y Macri no sube del 30. Son candidatos que no van a ganar la elección, pero la pueden condicionar e incluso, hacer que se defina en primera vuelta”, explicó Córdoba a Economis. El último sondeo de Córdoba marca que el 55 por ciento votará por un cambio del Gobierno actual, mientras que solo 30 quiere una continuidad.

La encuestadora Isonomía sostiene que Cambiemos se impone como espacio preferido, con 34 por ciento, por encima de Unidad Ciudadana con 23 y el partido justicialista con apenas 11 por ciento.
Para esta consultora, Cristina perdería en primera vuelta con Macri, María Eugenia Vidal u Horacio Rodríguez Larreta, pero si hubiera una segunda vuelta, Sergio Massa resultaría ganador ante Macri. Sin embargo, la misma consultora revela que el 67 por ciento de sus encuestados considera que con Cristina estaba más controlada la inflación, 57 por ciento su situación personal, 55 por ciento había menos pobreza, estaba mejor la situación del país y… el funcionamiento de las instituciones del país. El Gobierno anterior sólo pierde, en forma abrumadora, en la lucha contra el narcotráfico.

Federico González y Asociados coincide en que Macri puede salir victorioso en la búsqueda de la reelección. Hoy tiene una intención de voto del 29,2 -su núcleo duro-, contra 27,7 de Cristina y 14,1 de Massa.Sin Cristina candidata, el camino sería sin espinas: Massa apenas sube tres puntos, pero el tigrense tendría una oportunidad en el balotaje. En tanto, Alternativa Federal, el espacio que pulen los gobernadores, cosecharía hoy un nada despreciable 21,8 por ciento como opción entre Macri y Cristina.
Esta encuestadora advierte que el 43 por ciento cree que la situación económica empeorará y el 34,4 por ciento, que la inflación será mayor a la de este año.

El 21 por ciento de los entrevistados por la Universidad de San Andrés habla bien del Gobierno, mientras que 43 por ciento habla mal y el 76 por ciento se muestra insatisfecho con la marcha general de las cosas y el 62 por ciento desaprueba al Gobierno. Pero el descontento se eleva al 85 por ciento cuando se analiza la situación económica.
El 65 por ciento reconoce que está peor que cuando asumió Macri y el 38 por ciento cree que la situación empeorará en 2019.
 

Por último, el Observatorio de Encuestas Electorales elaboró un informe en base al relevamiento de encuestas realizadas entre octubre y diciembre. El promedio de diez encuestas sostiene que Cristina tiene una intención de voto de 32,1 por ciento, contra 28,8 de Macri y un lejano Massa con 10, por debajo de los indecisos.
En este trabajo, Cristina se impone también en segunda vuelta ante Macri.

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Esperemos que no sea sólo un año menos malo

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En esta Argentina que nos toca vivir hacer pronósticos es muy aventurado. Ahora, siempre vale ensayar algunas posibilidades para el escenario 2019.
 
Suelo escuchar que muchos afirman que el año será mejor que este que se termina, y quienes afirman esto, lo hacen diciendo que el año que viene NUNCA PUEDE SER PEOR que este.
 
Coincido plenamente en que este ha sido un año malo, INESPERADAMENTE malo. Esto es así porque el Gobierno nacional preveía una senda de crecimiento y terminamos en un caos de la economía y todo, o casi todo, por errores no forzados del “mejor equipo de los últimos 50 años”.
 
Ahora, que el año sea malo, no es garantía de que el próximo seguro vaya a ser mejor, es sólo una sana expresión de deseos.
 
Política y económicamente el Gobierno espera que el País tenga una clara diferencia entre el primer semestre y el segundo.
Siiiii! Otra vez el segundo semestre!
 
El primer semestre va a ser muy duro, mucho más duro que el primer semestre de este año. Vamos a arrancar el año en el valle de la caída recesiva, donde se empiezan a agudizar los problemas en la economía y donde la crisis en las empresas empieza a traducirse en desocupación, esa desocupación que camina lenta pero segura hacia los dos dígitos.
Nada, pero nada indica que las cosas vayan a mejorar en este primer semestre, al contrario, los efectos de la crisis se van a ver en la vida cotidiana de los Argentinos y en especial de los Misioneros.
 
La política monetaria seguirá siendo muy restrictiva, las tasas seguirán por las nubes y nada de nada ayudará a crecer.
En este escenario la Política será adversa para el Gobierno nacional, se irán definiendo recién las candidaturas presidenciales y seguramente algunas provincias opositoras y sólidas irán a elecciones para elegir Gobernador.
Este caso vale para Misiones, es previsible que volvamos a votar en el primer semestre y es una realidad que nadie puede refutar, que la Renovación Misionera se vuelve a destacar por la sana, prolija y eficiente administración del Estado Misionero.
No habrá ola amarilla, al contrario, los candidatos de Cambiemos tendrán que salir a caminar la provincia y les tocará explicar lo MAL QUE VIENEN LAS COSAS.
 
Vista así la situación, el primer semestre será como atravesar un desierto, difícil en lo económico, triste en lo social y muy calculador en lo político.
 
Insisto, en Misiones una vez más el Proyecto Misionerista aparece con muchas ventajas comparativas, no sólo por sus aciertos, sino también por la pesada mochila que deberán cargar los candidatos de Cambiemos.
 
Casi como un mantra el Gobierno nacional vuelve a apelar al “Segundo Semestre”.
Nada lo garantiza, pero hay algunos elementos que hacen probable una mejoría, que por más que pueda ser apenas leve, será explotada al máximo por el Gobierno Nacional para intentar retener el Poder.
 
Son tres elementos los que hacen posible un hipotético mejor segundo semestre.
 

  1. Por efecto de una mejor cosecha en la zona núcleo de la Pampa húmeda.
  2. Por la autorización del FMI para tener más flexibilidad en la Política Monetaria
  3. Por el simple efecto comparativo con un segundo semestre de 2018 que viene siendo bien malo.

 
Las PASO y las Generales se darán en este mítico segundo semestre, y el Gobierno nacional espera que a medida que vayan avanzando los meses, vaya sintiéndose la mejoría en la economía y esto haga que de agosto a noviembre también vayan subiendo los votos de Macri para así de menor a mayor volver a ganar en segunda vuelta allá por fines de noviembre.
 
Cuesta para algunos creer, pero un gobierno que no ha pegado una en más del 90 por ciento del tiempo de su mandato, se juega a que el humor social del último mes de la gestión le permita volver a alzarse con el triunfo presidencial.
 
No se le puede negar a Cambiemos una moderna capacidad para afrontar elecciones y ganarlas, está claro a lo que juegan y cómo juegan, está claro que juegan todas sus fichas a que mejore la economía al final del año y a que el balotaje encuentre a Macri en un mano a mano con CFK. De ocurrir esto, el libreto ya está escrito, demonizar aún más a la ex presidenta para ganar una elección pese a tan malos resultados de gobierno.
 
Esto tiene dos riesgos, pero ambos dependen de cómo juegue la oposición. Esos riesgos son, en primer lugar, que pese a tanta demonización, CFK logre que la mayoría de los Argentinos reconozca que en su gobierno estaba mucho mejor y le vuelva a poner la Banda Presidencial.
En segundo lugar, lo que sería más lógico y esperanzador, que el arco opositor, con eje en el Peronismo, logre una propuesta unificada o una estrategia acordada que permita poner en Segunda Vuelta a un candidato que pueda capitalizar el rechazo que hoy tiene el Presidente Macri.
 
Esperemos tengan razón quienes dicen que se viene un año mejor, que no sea sólo un año menos malo, y tengamos la confianza que en Democracia los Argentinos y en especial los Misioneros, podamos elegir el mejor de los caminos hacia el futuro.
 
Felices fiestas

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Año récord

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Habrá que remontarse a 1991 para encontrar un año con una inflación tan elevada en la Argentina. Pero aquel año, Carlos Saúl Menem había puesto en marcha el plan de Convertibilidad y la inflación estaba en baja para cerrar con 84,0 por ciento, en el último capítulo de la hiper que empujó Raúl Alfonsín y fue un problema en los primeros dos años de su gobierno.
En la memoria más reciente, después del estallido de la Convertibilidad y la fuga del radical Fernando De la Rúa tras la fallida alianza, 2002 cerró con una inflación de 40,9 por ciento, durante el primer año del interinato de Eduardo Duhalde, con devaluación y dólar a 1,40 pesos.
La inflación de Mauricio Macri en 2018 será superior al 45 por ciento y para que no alcance el 50, la suba de precios del último bimestre deberá ser inferior al 3,7% mensual. Misión difícil, porque la inflación núcleo sigue alta y la confianza en el modelo económico está cada vez más baja. Argentina se ubicará, según los datos del amigable Fondo Monetario Internacional, entre los cinco países con mayor suba de precios del mundo: Venezuela, con una hiperinflación de 2,5 millones por ciento, Sudán del Sur (99,4%), Sudán (64%) e Irán (48%), todos países, salvo el latinoamericano, que atraviesan conflictos bélicos. Argentina además le agrega una extensa recesión que hunde en picada todos los indicadores de consumo y actividad. Pero por suerte no fuimos Venezuela.
Por eso no sorprende que el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, festeje: “Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud sin que caiga el Gobierno”, dijo, desafiante en un mensaje más dirigido a los “mercados” en los que se deposita la esperanza para recuperar “normalidad”, que a la sociedad que espera alguna señal de recuperación.
La inflación ya es un problema generalizado, que atraviesa a todas las escalas sociales, con mayor daño en las más bajas.
El transporte aumentó 68,7 por ciento en los últimos doce meses, los gastos de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, 65,2. Los alimentos y bebidas no alcohólicas, 46,4 por ciento. Los dos primeros rubros dependen en gran medida de las decisiones que tomó el Gobierno nacional, al suprimir subsidios, lo que provocó una enorme transferencia de recursos desde los usuarios a las empresas proveedoras. El último, afecta con dureza a buena parte de la sociedad, que perdió poder adquisitivo y tiene problemas para poder alcanzar algo tan básico como el alimento. La canasta básica en Misiones aumentó 45,81 por ciento en los últimos doce meses. Los salarios, no tanto.
Por eso, la preocupación ya no es sólo del que no llega a fin de mes, sino de los empresarios que sufren una caída en las ventas de las que hay pocos puntos de comparación, siempre en los peores momentos de la Argentina. La recesión afecta a todos, pero en Misiones se da una particularidad: la suba del dólar, que ilusionó como herramienta para ponerle fin a las asimetrías con Paraguay y Brasil, terminó siendo una ilusión difusa.


Con el tipo de cambio se está diluyendo la única herramienta para dar respiro al comercio fronterizo. Necesitamos medidas urgentes como la reglamentación del artículo 10 de la Ley Pyme que otorgaría beneficios impositivos para mejorar la competitividad en estas zonas” alertó Gerardo Díaz Beltrán, el misionero que preside la Confederación Argentina de la Mediana Empresa. Es que el dólar a 40 ya es recuerdo y después de la baja, se estabilizó. Pero no acompañaron ni la inflación ni los costos internos. Paraguay se acomodó rápido a los precios argentinos. Brasil puede dar un golpe de gracia con la ley de lojas tax free, una ley de 2012 que terminó de ser reglamentada y que hará brotar free shops en una decena de ciudades fronterizas con Misiones.
En Posadas la preocupación, en cambio, la preocupación sigue siendo Encarnación. Los comerciantes advierten que no hubo despegue de ventas pos devaluación y señalan que es cuestión de tiempo para que vuelvan las filas al puente San Roque González de Santa Cruz. Los beneficios de la devaluación quedaron relegados por la inflación desbordada y los costos impositivos y laborales que no se redujeron. Para colmo, el bono de fin de año que impuso el presidente Mauricio Macri implicará un gasto extra de cinco mil pesos por empleado que pocos empresarios están en condiciones de asumir. En la capital misionera varios ya anticiparon que el aguinaldo es la única certeza.
¿Artículo 10 reclamó el presidente de la Came? ¿Alguien se acuerda de eso? El Presidente cuando vino en abril no sabía de qué le hablaban cuando se le preguntó por la reglamentación de ese artículo de la ley Pymes, sancionada en octubre de 2016, pero con escasa relevancia en las empresas de Misiones, que viven una realidad distinta a la del resto del país.
El artículo 10 había sido una promesa de los candidatos de Cambiemos en Misiones, pero pasó el tiempo y nunca pudieron “imponer” el tema en la agenda presidencial. La suba del dólar sepultó cualquier posibilidad de cambio. Y aunque ahora se haya licuado la flaca competitividad, en Cambiemos aseguran que no hay motivos para actuar diferente.
El artículo 10 seguirá siendo una olvidada promesa de campaña. ¿Alguna otra compensación? Habrá que estudiar, responden en la alianza gobernante. Al ritmo en el que se toman las decisiones, la respuesta no llegará en este mandato. Las elecciones ocuparán el espacio en la agenda de 2019. Por estas horas, el G20 es la preocupación del Gobierno, con recomendaciones insólitas, como decirle a los porteños que abandonen la ciudad por “cuestiones de seguridad”, en medio de una caza de tontos anarquistas y terroristas con arcabuces.
El hallazgo del Ara San Juan tapará, por unos días, cualquier otro tema, por lo menos hasta que empiecen a llegar los presidentes para la cumbre.
Curioso lo del Ara San Juan. Los argentinos ansiaban confirmar el hallazgo, pero la reacción a las pocas horas de la confirmación, ha sido primero de dolor y después de escepticismo: el submarino fue encontrado donde se dijo que podría haber estado apenas unos días después de la desaparición. Pero pasó un año y pocos creen en la versión oficial, justo dos días después de que el Presidente asegurara un “compromiso absoluto e innegociable con la búsqueda de la verdad”.
En Misiones, el gobernador Hugo Passalacqua decretó cuatro días de duelo por los misioneros Eliana Kraxczyk y Jorge Isabelino Ortiz.
Volviendo a la economía, los empresarios misioneros reconocen que la planificación del Estado provincial se convirtió en una aliada esencial para sostener la actividad. El Ahora Misiones sumó el capítulo dedicado a las Pymes para que puedan recuperar financiamiento barato con un subsidio a las tasas, y eludir la confiscatoria política impuesta por el Banco Central para -sin éxito a la vista- aplacar la inflación. Con el aporte de la Provincia, las tasas promedio para descontar un cheque a 90 días serán de 56 por ciento -30 puntos más abajo que la media nacional-, mientras que a través de las Sociedad de Garantía Recíproca, el canje será más barato, con un 40 por ciento promedio.
“De este estado de crisis, no se sale solos, sino juntos como ahora y hacia adelante”, dijo Passalacqua al presentar el inédito programa, rodeado por los ministros del ala económica y las principales cámaras empresarias.

El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene, calificó al Ahora Pymes como “una buena noticia más que nos da el Gobierno de la Provincia, porque sin lugar a dudas, colaborar con la cadena de pagos que hoy está seriamente dañada, para que tome otro cariz, es una noticia muy importante”.
Con una política económica que está en las antípodas de la nacional, la Renovación pretende a través de estas medidas, fomentar la actividad y cuidar el empleo. Y el efecto se nota en la recaudación de las empresas: “Los lunes y martes, el 50 por ciento de mi facturación obedece al Ahora Misiones”, señaló un joven empresario del rubro textil, uno de los más golpeados por la crisis.
El Ahora Turismo también será un aliciente para el rubro hotelero y gastronómico, pero especialmente para el público misionero que quizás no tenga resto para vacacionar fuera del país. Hasta junio, el primer fin de semana de cada mes, habrá descuentos y reintegros para hacer turismo interno. Hay que aprovechar la propuesta, Misiones es un destino repleto de sofisticados hoteles o posadas rurales con una atención cinco estrellas. Para el turismo foráneo también hay incentivos, como las low cost y las nuevas líneas que se suman: desde este lunes, Norwegian tocará suelo en Puerto Iguazú, con un vuelo diario que después se puede replicar en Posadas. Pero, más importante aún, Norwegian en su plan de expansión tienen a Iguazú como posible hub para un despliegue de vuelos hacia Brasil y otras ciudades de la región. Eso significa empleo. Local.
La marcha de la economía tendrá un rol clave en el año electoral. En medio de la recesión, el Gobierno nacional se hunde en las encuestas con la inflación y el desempleo como principales preocupaciones.
El crecimiento de Cristina Fernández y su acercamiento con el peronismo ya dejaron de ser un objetivo para convertirse en una preocupación. Antes, crear al enemigo servía como aglutinador de las propias fuerzas ante el espanto por el pasado. Hoy quizás el pasado haya acumulado mucha fuerza. La ex Presidenta aparece en varias encuestas liderando la intención de voto y con una imagen negativa menor a la de Mauricio Macri, que ostenta un 40 por ciento de negatividad. María Eugenia Vidal, el eventual recambio, tiene solo 19 por ciento de imagen positiva. Pero los tres tienen un punto en común: casi la mitad de la sociedad no los votaría. Tanto que terceros opacos se entusiasman con un batacazo. El salteño Alfredo Olmedo mandó a hacer sus propias encuestas y jura que está tercero. En Misiones, según la consultora Dattalab.com, tiene un potente 24,79 por ciento, con una fuerte inserción en el Alto Uruguay donde predominan las iglesias evangélicas, en una geografía muy similar al sur brasileño, donde Jair Bolsonaro cosechó la mayor cantidad de adhesiones.

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Los cuatro cuartos

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Hace unos días un misionero me preguntaba que creía yo que iba a pasar… ¿quien iba a ganar las elecciones de 2019?
Convencido, le dije: “Mauricio Macri”.
Este amigo me empezó a refutar casi ofendido, entonces le dije: “Vos me preguntaste que creía yo que iba a pasar, no que quería yo que pasara”.
Más allá que algunos se ofendan, creo que si las cosas siguen así, la Política y las Matemáticas llevan a un ballotage entre el Presidente Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner, y en ese escenario el Presidente lleva las de ganar.

 

Entiendo que sobran los argumentos…, en especial luego de Brasil y el rol del círculo rojo. En todo caso me conformo conque se acepte que en este escenario de tres tercios, lo más probable es que CFK y Mauricio Macri lleguen a segunda vuelta y el final es, por lo menos, abierto.
Esto se da en una lógica de tres tercios, donde guste o no ambos referentes irán al ballotage.
¿Como se rompe esto? Algunos dicen que con la unidad del peronismo.
Pero ¿De que unidad me hablan? Claramente hay posiciones imposibles de conciliar.
¿Cuál es la idea, entonces?
Romper los tres tercios y jugar a los cuatro cuartos. En los tres tercios el Presidente Macri puede superar el 40% más 10% en primera vuelta, o juntar votos del otro tercio para la elección final.
A Macri hay que llevarlo al ballotage, para eso no debe llegar al 40 en primera vuelta y debe competir en segunda, con alguien que tenga menos rechazo que él.
La idea es generar cuatro cuartos, esto alejaría al Presidente del 40% en primera vuelta y permitiría que los que no se quieren juntar jueguen para ser los elegidos para llegar a la segunda vuelta.
¿Cuáles serían los cuatro cuartos?
1- Obviamente Mauricio Macri.
2- El espacio K sin Cristina Fernández de Kirchner. Si ella juega polariza y si o si va a la segunda vuelta incierta con el Presidente.
3- Un PJ y aliados conservadores, con anclaje federal que pueda restar votos al espacio de Cambiemos.
4- Un aglomerado progresista con radicales desencantados con Cambiemos, socialistas, peronistas y otras yerbas más.
El Presidente Macri, llega a segunda vuelta si o si, a juzgar al menos hoy.
Ahora, los otros tres tendrán la virtud de no tener que acordar para unificar candidatos, y además, todos arrancarán con la expectativa de llegar a la segunda vuelta electoral.
Luego, con menores niveles de rechazo que Macri, llegar a la segunda vuelta y ganar con la Matemática y la virtud de la política.
Por ahí suena sencillo el planteo, simplista…
Póngale usted los nombres que quiera a cada uno de los cuatro cuartos, pero es el camino donde la política, la Matemática y una estrategia adecuada, pueden llevar a romper de una vez por todas la grieta.
Si pese a todo esto, Macri gana en primera vuelta porque llega al 40 más diez, o gana el balotaje, evidentemente habrá sido porque así lo desea el Pueblo Argentino.

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