Colombia

“El Cubo: historias tridimensionales”, una serie transmedia con un toque misionero

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Hace unas semanas se estrenó en Colombia una novedosa propuesta audiovisual e interactiva que se puede disfrutar gratis a través de RTVC Play. Se trata de ‘El cubo: historias tridimensionales, una serie en la cual se unen lo teatral y lo audiovisual, entrelazando seis historias contadas desde diferentes puntos de vista a través de un proyecto único de su tipo en América Latina.

Las plataformas online son el espacio natural de la innovación. Claro, se puede innovar desde plataformas tradicionales también, pero el mundo online abre infinidad de posibilidades de interactividad y transmedialidad que los medios tradicionales no ofrecen. ‘El Cubo’ es precisamente eso, una forma de contar una historia de tal forma que el usuario pudiera explorar el amplio universo narrativo que tanto en ficción como en documental, da coherencia a las historias contadas.

Allí es donde va la industria audiovisual, con las plataformas de streaming y el incremento de los servicios on demand a través de los smartphones. Y Misiones que se está posicionando como un polo audiovisual en el país y la región debe prestar atención y aprovechar el creciente recurso humano que se está formando en las nuevas tecnologías.

En este aspecto es destacable la labor de los misioneros José María Guaimas, Marcos Henning,  Guillermo Colotti y Santiago Semhan, en la serie “El Cubo”. Quienes colaboraron con el estudio Interfaz.co en el desarrollo multimedia. Una experiencia novedosa para los trabajadores misioneros que puede significar un gran avance a la hora de volcar esa experiencia en la producción audiovisual local.

El Cubo, historias tridimensionales

¿Cuántas veces se ha afirmado que una misma historia puede tener diferentes significados dependiendo desde donde se mire? ¿Y qué tal si esa historia tiene que ver con la percepción sobre el poder, la honestidad, los valores y la moral? Pues, según El Cubo, que dirige Fabio Rubiano  siempre hay diversas posibles verdades en una misma situación.

La producción cuenta con 105 cortos audiovisuales de entre cuatro y seis minutos en los que los destinos cruzados de Alba, José Carey, Marina, Félix Mercado, Elvira y Sales, los personajes protagónicos de esta experiencia digital, se tiñen entre el abuso, la manipulación, la doble vida y los secretos para que quien navegue la historia se cuestione sobre sus ideas preconcebidas frente a diversas situaciones.

Fue una experiencia audiovisual insólita en la región. La parte actoral fue realizada en el Teatro Petra de Colombia con un equipo de 40 personas que trabajaron durante un mes y medio. La posproducción y edición llevó casi 9 meses y un trabajo interdisciplinar de casi un centenar de personas incluidas los misioneros.

El espectador tiene el control. La razón es que hay tres formas diferentes para armar la historia. De esta manera, el usuario deberá seleccionar uno de los seis personajes y, posteriormente, uno de los tres modos narrativos: cronológico, que inicia por la acción principal de cada personaje; laberinto, que permite saltar de un personaje a otro y de una historia a otra; o reflexivo, en el que se le harán preguntas que se responderá según sus creencias o convicciones.

De acuerdo con el recorrido libre que decida realizar, el usuario podrá tener una postura según su ‘lógica’ o ‘sentido común’ frente a las situaciones que viven los personajes. La idea al final de la experiencia es que cada navegante se convierta en un personaje más, de acuerdo con la interpretación que haga de cada situación.

El aporte misionero

Para que la serie despliegue todo su potencial, más allá de lo actoral requirió un gran trabajo interdisciplinario que amalgamo la labor de los guionistas, la parte técnica y el trabajo del equipo de multimedia, que se encargó de que las escenas fueran como mosaicos que puedan rearmarse según la experiencia que desea elegir el espectador.

Tal como en los libros de “arma tu propia historia” la parte de posproducción debió diseñar toda una estructura digital donde el espectador disfrute las distintas experiencias a partir de sus apetencias. Allí entro el trabajo de los misioneros José María “Josi” Guaimas como It Director; Marcos Henning, Drupal API; Guillermo Colotti, React Developer y Santiago Semhan, Javascript Developer.

El Analista de sistemas e Ingeniero en informática, José “Josi” Guaimas fue uno de los cuatro misioneros que participaron de esta experiencia. El joven radicado en Oberá respondió el llamado de Economis y comentó como fue ser parte de esta experiencia.

Destacó que los cuatro profesionales se formaron en la provincia, dos residen en Posadas y dos en Oberá. Recordó que el trabajo lo realizaron a través de la Agencia Interfaz.co “estuvimos realizando un trabajo muy interesante incorporando ingeniería y trabajos con tecnologías de última generación en la conceptualización de una narrativa interactiva”.

“El Cubo es una serie muy interesante, dirigido por Juan Baquero Romero, el guion literario y la dirección escénica estuvo a cargo de Fabio Rubiano, la dirección de interactividad por Arnau Gifreu, la producción por Carolina Aponte y Margarita Herrera”, contó.

Explicó que las “narrativas interactivas” están siendo utilizadas en algunas producciones de las plataformas como Netflix o Amazon, que “incorporan el concepto de transmedia y lo interesante  de esta serie que tiene un equipo genial de técnicos, artistas y actores es que plantea una narrativa que puede ser adaptada desde el punto de vista del observador o del  usuario”.

“Son seis historias que se entrecruzan a través de una línea de tiempo y uno puede navegar a través de tres modos narrativos”, explicó.

Destacó que “este fue un trabajo muy arduo que se realizó en medio de la pandemia, con todos los problemas que esto conlleva. Se filmó en un teatro hermoso en Bogotá con un trabajo de artística muy interesante”.

“Nuestra labor fue crear soluciones digitales que ayuden a llevar adelante la experiencia para el observador que ingrese a través de una computadora o un Smartphone. Enfocándonos en un diseño con la atención en los detalles, la interacción y la usabilidad”, indicó Guaimas.

El joven misionero explicó que se encargaron de desarrollar la infraestructura y la plataforma para el servicio de streaming de forma en que los más de 100 capítulos estés disponibles y se muestren en la forma narrativa que elija el observador. “Fue un enorme laburo de montaje, mi rol fue el de Director de Tecnología, bajo la dirección creativa de Juan Marin y Andrés Cano que se encargo del Diseño Gráfico y la animación”, comentó.

Marcos Henning estuvo como encargado del sistema de gestión de contenidos; Guillermo Colotti estuvo a cargo del desarrollo de las  interfaces de usuario con el objetivo de facilitar el desarrollo de la página y Santiago Semhan estuvo a cargo del desarrollo de JavaScript.

“Fueron ocho meses de trabajo técnico, hubo un feedback infinito entre los desarrolladores, los guionistas y la parte artística y escénica”, contó Guaimas. Quien remarcó que la pandemia y las protestas en Colombia complicaron aún más el trabajo.

“Fue un trabajo raro” describió. Tuvieron que desarrollar un sistema informático que acomode los diferentes audiovisuales para que la experiencia de cada persona sea particular, en especial en los modos narrativos Reflexivo y Laberinto donde la respuesta del observador va disparando la historia. Esto sumado a la complejidad de armar un soporte con audiovisuales que se adapten a las diferentes pantallas sin que la calidad del audiovisual genere un problema por el peso o velocidad de transmisión y eso dañe la experiencia del observador.

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Esther Anaya te hace “La Propuesta”

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La talentosa colombiana Esther Anaya presenta “La Propuesta”, una combinación de música urbana, con sonidos electrónicos y un aire notorio de medio oriente. Una canción para bailar con un poco de picardía.

Esta canción nació en el estudio de 574 dirigido por Pope, “Jose Rivera” en la ciudad de Medellín. “La Propuesta” fue el resultado de la unión de talentos del team 574: Nao Btz, Suena eso, YouAndy, Slay Fox y la versatilidad de la artista Esther Anaya quien desde el primer momento generó la química necesaria para dar vida a esta producción.

“Al escuchar el ritmo me sentí super identificada. Siempre había pensado que la primera canción que lanzara en 2021 fuera de festival y en la que pudiera tocar el violín y cantar al mismo tiempo. Esta canción me dio la oportunidad de hacerlo. La Propuesta es una canción que sin duda alguna refleja mi lado sexy y atrevido sin perder mi valor femenino” explico Esther.  

El video musical fue grabado en Los Ángeles – Estados Unidos. La realización de este video marca una experiencia única para la artista quien dirigió su participación dentro del mismo.

Todos los cambios de vestuario y la moda de esta gran producción estuvieron dirigido de la mano de la gran diseñadora Sky Dryan de la reconocida marca de alta costura Dulce Bestia.

“El video de La Propuesta me muestra en un ambiente de seducción hacia el protagonista dentro de una ilusión. Alejandro mortecino (el modelo) aparece en mi mundo a través de la pantalla del televisor el cual experimenta literalmente los que es la propuesta través de mi baile y canto” comento la artista.

Finalmente cabe añadir, que esta nueva producción musical sigue sumando dentro del prontuario de producciones con el sello al que Esther Anaya nos tiene acostumbrados como artista.

Esther esta lista para comenzar durante los próximos meses, una residencia en uno de los mejores hoteles de Las Vegas donde ofrecerá un show de primera calidad.

Esther Anaya, nacida en Montería, Colombia es violinista, DJ, compositora, productora y cantante de formación clásica, pero tras su experiencia mezcla el sonido clásico del violín con un amplio repertorio musical que incluye pop, música latina y ritmos internacionales.
 
En el 2002, Esther viajó a los Estados Unidos junto a su familia, donde continuó preparándose como violinista, compositora y cantante.
 
Durante el año 2017 Esther formo parte del dúo que abrió toda la gira de Maluma en Europa visitando nueve países y presentándose en 21 shows.
 
Durante su carrera musical, Esther ha tenido la oportunidad de estar en el escenario junto a figuras como Rihanna, Kanye West, Christian Castro, los DJ’s David Guetta, Calvin Harris, entre otros; sumando que fue parte de grandes festivales de México y Europa como Rosarito Baja Beach y Coca Cola Fest con su show de DJ y violin , sin olvidar que sus shows personales como violinista, DJ y cantante son un viaje de emociones con producciones de alta calidad junto a actos con bailarines y acróbatas. De sus shows más recordados está el del Ford Amphitheater en Hollywood, California.
 
En su última presentación abrió un concierto histórico de Ana Gabriel celebrando sus 45 años de carrera, en la ciudad de Cali, Colombia ante más de 40 mil personas donde presento su primera canción cantada “Maracambé” con un show inigualable compuesto con 16 bailarines, la banda y su violín.
 
Durante marzo 2019 Esther lanzo su primera canción electrónica compuesta por ella junto a su violín, “Viola “la cual promociono por la unión Américana.
 
El 30 de agosto 2019 Esther lanzo su primera canción cantada con mezcla de ritmos entre el Pop, Latino y reguetón dejando el toque único de su violín en la sinfonía.

Esta canción fue compuesta por su padre Jorge Anaya y la propia Esther hace más de 15 años.
MARACAMBÉ fue producida por los reconocidos Breakfast & Vegas y se presentó en vivo por primera vez en Cali, Colombia el 7 de septiembre ante más de 40 mil personas en el Estadio Pascual Guerrero con mas de 16 bailarines en escena.

Su video oficial se grabó en su ciudad natal Montería, Colombia donde se hizo participe a la gente de la ciudad como parte de la producción.
 
Hoy 25 de septiembre lanza “BYE” su primer sencillo en el género urbano dándole un toque sofisticado con su violín la cual incita a las mujeres a no quedarse donde no las valoran.

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Colombia se prepara para una jornada de protestas masivas a un mes del estallido contra Duque

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El estallido social de Colombia, el mayor de su historia reciente, cumple este viernes un mes, y se espera una jornada de protestas antigubernamentales masivas en momentos en que, sin una salida a la vista, las fuerzas de seguridad siguen reprimiendo el movimiento que dejó decenas de muertos, miles de heridos y cientos de desaparecidos.

Marchas, bloqueos de rutas, actos culturales y musicales, “plantones” y cacerolazos están previstos para este viernes en Colombia, todas variantes de las manifestaciones convocadas por el Comité Nacional del Paro (CNP), el conglomerado de organizaciones que promueve las protestas.

El Gobierno del presidente Iván Duque, en tanto, muestra ambigüedad sobre la pretensión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de visitar el territorio para relevar las frecuentes denuncias de violencia institucional y policial contra manifestantes.

La vicepresidenta y canciller Marta Lucía Ramírez dijo el jueves que la CIDH puede venir a Colombia “sin ningún problema”, un cambio de postura respecto de lo anunciado días antes, pero el presidente fue más esquivo y evitó dar fechas, apenas una jornada después de un duro informe del organismo sobre abusos de las fuerzas de seguridad.

Al menos 60 personas fueron asesinadas en el marco de las manifestaciones, según la ONG IndepazAl menos 60 personas fueron asesinadas en el marco de las manifestaciones, según la ONG Indepaz

La visita de la CIDH quedó en el centro de la escena porque el cuerpo había pedido llegar a Colombia y el Gobierno prefería esperar a fines de junio para ese paso, un dato que la misma Ramírez le dio a los delegados de la organización en Estados Unidos, pero la noche del jueves, después del documento crítico, pareció cambiar de opinión.

La visita de organismo es clave cuando se conocen nuevas cifras de víctimas de todo tipo.

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, entregó un informe a una representante del Alto Comisionado para los derechos humanos de Naciones Unidas, y la ONG Indepaz difundió el propio, que habla de unos 60 muertos, casi 40 casos de agresiones sexuales de diversa modalidad cometidas por las fuerzas de seguridad del Estado.

El informe registra asimismo 715 personas heridas por el “accionar desproporcionado de la Policía Nacional y en particular por el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad)”.

Duque rechaza las críticas y ratifica que no hay abusos policialesDuque rechaza las críticas y ratifica que no hay abusos policiales

Al menos 60 personas fueron asesinadas en el marco de las manifestaciones, según Indepaz, y al menos 43 de estos crímenes fueron con presunta autoría de la Fuerza Pública, a la que también se responsabiliza por 46 personas víctimas de heridas oculares.

La ONG defensora de los derechos humanos sostiene que esta metodología, presente también en el estallido social iniciado en Chile en octubre de 2019, evidencia que no se trata de daños colaterales del control de los disturbios en la protesta, sino de un “modus operandi” de las fuerzas de seguridad en algunos países de la región.

El jueves, el Gobierno se anotó un pequeño -y previsible- triunfo cuando el ministro de Defensa, Diego Molano, atravesó con éxito en el Congreso una moción de censura alentada por la oposición, que lo acusó de darle “un tratamiento de guerra” a la movilización social.

El respaldo a Molano sumó 69 votos de senadores –de la alianza oficialista: Centro Democrático, Partido de la U, Cambio Radical, conservadores- contra 31 de la oposición, y el ministro celebró en la red Twitter que con esa decisión la Cámara alta “expresó su apoyo a soldados y a policías que ofrecen su vida por Colombia”.

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Anticipar la agenda

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El estallido de Colombia vuelve a poner sobre el tapete demandas sociales que la pandemia no hizo más que exacerbar. Las desigualdades históricas quedaron más en evidencia con la crisis sanitaria y dejaron al desnudo a tradicionales países considerados “ejemplo” de economías saludables, pero con frágiles cimientos. Le pasó a Chile. Le pasó a Ecuador. Le pasa al país cafetero, gobernado por Iván Duque, un joven emergente del conservadurismo que intentó imponer una reforma tributaria que cargaba sobre las espaldas de los trabajadores, el peso de un nuevo ajuste. 

Duque, un entusiasta promotor de la frustrada reelección de Mauricio Macri, respondió con violencia y más de 30 muertos a la protesta social ante un nuevo golpe al bolsillo: la reforma fiscal pretendía recaudar dinero para hacer frente a los gastos de la pandemia.

El 75 por ciento lo pagaban los trabajadores y solo el 25 por ciento las empresas. También subía el IVA para insumos básicos como el agua, la electricidad o el gas. Colombia es uno de los países más desiguales de Latinoamérica según el Banco Mundial y aunque se selló la paz con las Farc, las heridas están lejos de cicatrizar. La violencia sigue latente.

Pero no es la única. En Brasil, las favelas de Río volvieron a teñirse de sangre en un violento operativo policial que dejó a 25 muertos. El presidente Jair Bolsonaro celebra el militarismo mientras sigue empeñado en ningunear las consecuencias de la pandemia que ya dejó a más de 420 mil muertos, convirtiendo a Brasil en el segundo país con más víctimas del mundo.  “Os brasileiros estão morrendo sem vacina, de fome e pela violência”, dijo Lula Da Silva. 

Brasil es uno de los países que se opone a que se liberen las patentes de las vacunas, idea que cobró fuerza nuevamente después del sorpresivo acuerdo de Joe Biden, quien se plegó a una propuesta se Sudáfrica e India, con el respaldo de la Argentina y ahora Rusia y Francia, con la negativa de Alemania y los principales laboratorios, que se resisten a sacrificar un negocio millonario. 

Pero la pandemia reconfigura al mundo más allá de las ideologías. Biden está proponiendo una agenda radical que incluye cobrar impuestos a los más ricos y fortalecer la red de contención social que incluye salud y el acceso a la educación superior de miles de jóvenes que hoy no tienen ninguna oportunidad. Hubiese sido impensado en otro contexto, aún con un presidente en las antípodas de Donald Trump. 

Argentina también retomó la iniciativa social, pese a que escasean los recursos. Quizás fue por la presión interna del ala dura del kirchnerismo dentro del Gobierno. 

Como sea, el plan de contingencia que anunció el presidente Alberto Fernández para ampliar el alcance de la tarjeta Alimentar a chicos de hasta 14 años implicará una inversión de 250 mil millones de pesos solo este año. 

Pero es ahí, en la niñez, donde no se puede perder tiempo ni ahorrar recursos. La Universidad Católica Argentina calculó que sin los planes sociales, la indigencia hubiese escalado a 27,7 por ciento y la pobreza a 53,9 por ciento. Punto para los programas sociales. La parálisis provocada por la pandemia combinada con una curva de inflación que no se ameseta, son enemigos implacables. 

La red de contención social que tejió Misiones en los últimos años resulta vital en este momento. El Estado está presente y atiende la dinámica del momento con rapidez. Inversiones directas para dinamizar el empleo y alquimia financiera para aliviar el bolsillo, como con los programas Ahora, que solo en 2.020 generaron ventas por más de dos mil millones de pesos. 

Esa ingeniería financiera, la inversión económica y la infraestructura sanitaria que en un año duplicó las camas de terapia intensiva, convierten a Misiones en una tierra con una calma que no sobra en provincias que reciben más recursos del país central.

“No se trata sólo de sumar camas de terapia intensiva, sino también implica la incorporación de 40 personas como recurso humano. Porque muchas veces se cree que habilitar un área crítica es comprar equipamiento y no, es equipamiento, es tener la infraestructura, pero también la formación del recurso humano que va a trabajar en un lugar como este”, explicó el gobernador Oscar Herrera Ahuad durante la habilitación de las nuevas camas del Samic de Eldorado. En apenas unos días, Misiones cuenta con decenas de camas distribuidas de Norte a Sur.  

Misiones no ceja en el reclamo de un reparto más equitativo de los recursos y el reconocimiento de las desigualdades internas y externas, pero no se queda en la queja lastimera. Hasta ahora, las respuestas llegan a cuentagotas. La gran novedad será el acuerdo para duplicar la inversión en los Ahora, con el objetivo de bajar hasta 35 por ciento los precios en las ciudades de frontera. De este modo se equilibrarían los precios con productos similares en Encarnación. 

El programa misionero tuvo un doble éxito. Por un lado potenció las ventas y al mismo tiempo le puso un techo de competencia a los productos de consumo diario, lo que hizo que la inflación se desacelere en los últimos meses. Es un combo virtuoso que el Presidente reclamó el viernes a los formadores de precios en la Argentina. No alcanza solo el esfuerzo del Estado si no hay sinergia con el sector privado y lo cierto es que los precios no paran de subir. 

El escenario en Misiones es otro. La actividad económica está casi en pleno, con la excepción del turismo, actividad que todavía no tiene parámetros de recuperación. La yerba, en cambio, está en plena cosecha, aún esperando los precios oficiales, la madera está en su esplendor y se encuentra con escasez de mano de obra calificada. El comercio, tiene buen ritmo, aunque se nota una retracción en relación con los meses previos, con una migración del consumo hacia fuera de los locales céntricos, en busca de ofertas más generosas. 

Pero de todos modos, el buen andar de la economía misionera se respalda en los datos oficiales. En febrero, el empleo registrado en el sector privado formal misionero experimentó el mayor incremento de todo el país en la comparación mensual. Mientras en el país el mercado laboral no registró cambios -lo que en sí es una buena noticia-, en Misiones creció 0,8 por ciento, el movimiento más alto entre las distintas provincias. Se crearon 814 puestos de trabajo privados formales durante febrero y en comparación con diciembre 2020, ya se crearon 1.485 empleos en la provincia. 

El viernes se conoció una medida de la Agencia Tributaria Misiones, que beneficia directamente a la actividad económica local: 

  • Se incrementó el monto mínimo para actuar como agente de retención a 85 millones de facturación bruta anual.  Es decir, se incrementa en un 70 por ciento el monto de facturación para ser agentes de retención, pasando de 50 millones a 85 millones anuales.
  • Se incrementó el monto mínimo para practicar retenciones y percepciones a 9600 pesos por operación comercial. Se trata de un aumento del mínimo en un 500 por ciento.
  • Se incrementaron los topes para tomarse bonificaciones en el impuesto a los Ingresos Brutos hasta en un 75 por ciento.

Las medidas fueron solicitadas por la Confederación Económica de Misiones en una mesa de diálogo inédita. “Es un importante primer paso”, destacó el presidente de la entidad, Alejandro Haene. “Seguimos pensando en políticas fiscales estratégicas para poner en primer lugar a los misioneros”, completó Rodrigo Vivar, el titular de la ATM. Quedaron como agentes de retención 868 contribuyentes, el uno por ciento del padrón.

A menos de un mes para las elecciones legislativas, la coyuntura permite que la campaña transcurra con inusual fluidez. Los candidatos que ofrece la Renovación recorren cada rincón de la provincia con la idea de fortalecer el concepto “primero Misiones”, una variante del misionerismo que diferencia a los principales aspirantes de la oposición, pendientes de lo que manden desde Buenos Aires, desde el Gobierno nacional o de la alianza Cambiemos. Está explícito hasta en sus expresiones. Pichi Perié, delegado de la Anses y candidato a diputado del Frente Encuentro Popular Agrario y Social para la Victoria, dijo que para ellos la pulseada es entre “Cambiemos o Frente de Todos”.

Ambos espacios comparten la dependencia que genera problemas de identidad y la debilidad de los problemas internos. El radicalismo juega dividido y el peronismo está acompañando a la Renovación. 

El Frente de Todos perdió jugadores de peso y nutrió sus listas de funcionarios con escasa territorialidad. Cambiemos repite nombres y expone a allegados ante la dificultad de armar listas representativas. El peso de la frustración de Cambiemos en el Gobierno de Macri hace difícil la tarea militante. ¿Podrá la combativa Patricia Bullrich despertar entusiasmo en la visita de este domingo a Posadas? La presidenta del PRO se muestra como presidenciable, aunque todavía no se anima a desafiar abiertamente a su jefe. 

Los candidatos de la Renovación, en cambio, están en contacto directo y permanente. Hay territorialidad en la distribución de las candidaturas y representatividad hasta en el último aspirante. Salud, economía, educación, empresas y emprendedores, intendentes y jóvenes conforman el abanico electoral del oficialismo. Quedan menos de 30 días. Serán vertiginosos.

El médico Martín Cesino destaca que en la Renovación no hay apuros. ““Misiones siempre se adelantó a los tiempos con sus acciones. Eso está en el día a día de la gestión, en el hacer, la ventaja que tenemos en Misiones es el cuidado y la responsabilidad social que se vio en este tiempo, lo cual nos permite recorrer la provincia y estar cerca de la gente”.

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¿Por qué estalló Colombia?

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Los jóvenes de Colombia hoy están en la primera línea de las protestas contra el Gobierno de Iván Duque. Son esos manifestantes los que han arrinconado al Ejecutivo, al punto de forzarlo a retirar la fallida propuesta de reforma tributaria que desencadenó las movilizaciones. 

Las encuestas coinciden en que Duque ha perdido decididamente el apoyo de los jóvenes. El 74 % de los consultados entre 18 y 25 años tenía una imagen desfavorable del mandatario en una encuesta de Cifras y Conceptos. 

A sus 44 años, Duque es el presidente más joven en la historia reciente de Colombia y, aunque llegó al poder con 42 años recién cumplidos, siempre ha exhibido, desde la propia campaña, sus credenciales conservadoras. Esa paradoja estuvo presente durante todo su mandato, y lo ha hecho, una vez más, durante la última semana de caos. 

Aunque el Gobierno se abrió a un proceso de diálogo político en busca de una nueva reforma consensuada, la movilización no cede y los jóvenes son un componente central del cóctel de descontento que cerca al Ejecutivo del Centro Democrático, el partido de Gobierno fundado por Álvaro Uribe.

La estrategia del presidente colombiano Iván Duque durante los últimos días dista mucho de ser la adecuada para superar el impasse actual de conflictividad social. Mantiene un discurso beligerante, de categorías binarias y resuelto bajo el uso de la fuerza. Duque confía en que la mala prensa y la popularización de este tipo de lecturas pueden, per se, desescalar paulatinamente el conflicto.

Pero sucede todo lo contrario. 

Desde hace tiempo, Colombia es una bomba que en cualquier momento puede explotar. Y no lo es solo por el nivel de pobreza, la exclusión social y el abandono que sufren millones de personas y buena parte de la geografía del país. Lo es porque, una vez finalizado formalmente el conflicto armado, la movilización social tiene ante sí una serie de carencias y necesidades en términos de precariedad laboral, vulnerabilidad y desposesión de derechos que, sin el soporte del conflicto armado, tienen todo a su disposición para visibilizar, problematizar y politizar numerosas necesidades maltrechas durante décadas. 

Es decir, ahora más que nunca la conflictividad social juega con todo a su favor para hacer gravitar la agenda política por fuera del tradicional esquema paz/seguridad que durante décadas dominó las agendas de gobierno acontecidas en Colombia y que invisibilizó una marcada violencia estructural.

A estos jóvenes los une el desencanto, el rechazo a la clase política y un profundo malestar frente al Gobierno. En la oleada de protestas que ya habían sacudido al país a finales de 2019, los jóvenes de universidades públicas y privadas fueron destacados protagonistas.

Pero la actual oleada de movilizaciones marca diferencias. La pandemia y el confinamiento han contribuido al aumento de la desigualdad y han hecho más difícil acceder a la educación, la salud, e inclusive, el acceso a la vivienda -un problema que atraviesa a la generación millennial-, con protestas sociales muy difíciles de controlar.

La búsqueda de un modelo económico y una policía distintos tiene que ver con la idea de un país nuevo. La generación que lidera las protestas en las calles creció en un país en guerra, bajo los discursos completamente polarizantes de la Guerra Fría; y hoy su mayor anhelo es que la política supere esos traumas del conflicto y permita, incluso a través de la protesta pacífica, hablar de temas como educación, derechos sociales, inclusión de minorías y legalización de las drogas, entre otras cosas prohibidas en el debate en Colombia durante décadas.

Así que un cambio de ese modelo desigual y excluyente —que para muchos requeriría una mayor democratización de la salud y la educación— está en el corazón de este movimiento.

También exigen el retiro de un proyecto que busca privatizar la salud, un mejor manejo de la pandemia de coronavirus y un salario básico acorde a la canasta de alimentos para paliar a uno de los países más desiguales del continente. Actualmente el desempleo en Colombia es del 16,8 por ciento y la pobreza alcanza al 42,5 por ciento de la población.

Las protestas actuales comenzaron con una huelga general por una reforma fiscal impopular contra un gobierno profundamente polarizador, en defensa de los líderes de derechos humanos amenazados, por un aumento de la red de seguridad social durante la pandemia y por la reforma policial.

Y las calles ya lograron dos efectos inesperados en un país donde la movilización social, que fue tachada de “subversiva”, rara vez tuvo consecuencias políticas: las retirada de la reforma tributaria y la caída del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, aun así, ninguna de las medidas ha sofocado el descontento social.

Lo que es difícil de pronosticar es si este movimiento sumamente heterogéneo, que en origen se mostró fresco y novedoso, terminará en una situación que sí tiene precedentes en Colombia: la de una violencia desbordada. Más de 24 muertes, 89 personas desaparecidas, 140 denuncias de violencia según la Defensoria del Pueblo de Colombia y según la ONG Temblores, se reportaron más de 200 intervenciones violentas hacia mujeres, entre ellas, 10 denuncian agresión sexual. 

Desde la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos expresaron el martes pasado su profunda preocupación por la reciente actuación de las fuerzas del orden en la ciudad de Cali que finalizaron con varios muertos y heridos.

La actual es una situación sin precedentes. Y que mucho se explica porque el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016 abrió una caja de pandora de demanda.

La reforma rural integral planteada en el acuerdo, suponía admitir la realidad de una violencia estructural de la cual el Estado fue corresponsable durante décadas. En Colombia, la reforma agraria resultó siempre una promesa incumplida por parte de las élites políticas, a lo que se sumaba una suerte de política territorial que siempre gravitó en torno a una “bogotanización” de la agenda pública. 

Es decir, la reforma rural implicaba reconocer que la periferia olvidada de Colombia necesitaba de mayores recursos e inversiones si verdaderamente se quería abordar un proceso de construcción de paz estable y duradero.

Y este fue el punto de partida del comienzo del desastre.

Desde el partido del presidente Ivan Duque, nunca aceptaron que la paz debía llegar al país por medio de una solución negociada y que, entre otras cuestiones, ello obligaba a repensar los límites de la democracia colombiana y de su Estado de Derecho.

Durante sus primeros años en el gobierno, Duque se ha encargado de deslegitimar el Acuerdo de paz. Homologando el término “paz” al término FARC. Ha instrumentalizado el Poder Judicial, evitó aumentar el presupuesto del Plan Nacional de Desarrollo, ha obstaculizado el avance de la Jurisdicción Especial para la Paz y ha criminalizado, bajo la etiqueta de “guerrillera” o “terrorismo”, cualquier reivindicación o protesta social, por muy ajena que resulte a la cuestión del Acuerdo.

De nada sirve un Acuerdo de Paz si no se acompaña de medidas que transformen las condiciones de vulnerabilidad y exclusión social, y de intervenciones que resignifiquen un imaginario social colectivo, preparado para lo que supone, desde todos los extremos, un proceso de construcción de paz. Allí están los resultados a la vista: el quinto país más desigual del mundo, con unos niveles irresueltos en cuanto abandono territorial e institucional de las zonas con mayor presencia del conflicto armado, y en donde la necesaria presencia del Estado en aquellos lugares que abandonan las FARC para asumir el proceso de entrega de armas nunca se cumplió. 

Muchos esperaban que ese acuerdo, junto con el fin formal de cinco décadas de guerra civil que mató a más de 250 mil personas y obligó a más de 7 millones a huir de sus casas, abriría un nuevo espacio para la izquierda en el espectro político de Colombia, pero la realidad dista de ser así y los resultados están a la vista: crisis de representación, desconfianza hacia el sistema político en aumento y alta desconexión entre la juventud y la política.

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