La orquesta de cumbia más famosa de la argentina se estará presentando este domingo en la capital.
Embarcados en una gira nacional en la cual están presentando su último disco “El Tiempo y la Serenata”; lanzado el 24 de julio de 2021. La orquesta se presenta este domingo en Posadas en el complejo UMMA (Maipú 2060). El ingreso estará habilitado a partir de las 19:30 horas, el show será a las 21:00 horas.
Para quienes todavía no consiguieron sus ingresos lo pueden hacer en: Kiosco Piturro, o en la boletería del complejo el día del show a partir de las 16:00 horas.
La Delio Valdez (LDV) se apropia y le da su impronta a este ritmo de la región, retomando la formación de las grandes Orquestas Colombianas pero con un formato más moderno, combinando lo eléctrico y lo acústico. Un sonido internacional y contemporáneo donde se reflejan las identidades mestizas de la región. El repertorio de la banda combina obras originales con arreglos propios de cumbias pertenecientes al cancionero latinoamericano. Posee una sonoridad variada que combina recursos de géneros como la tradición andina, salsa, rock, jazz o reggae.
La Gira y la Serenata
Este disco nace del gran potencial que tienen los shows de La Delio Valdez en vivo, donde queda demostrado el especial vínculo con el público y el interés de la banda por recorrer distintos paisajes y culturas de la mano de fiestas, festivales populares, y obviamente, de sus propios shows. De esta manera se convirtieron en un fenómeno popular más allá de Buenos Aires: microestadios del interior del país, como el Quality en Córdoba y el Arena Maipú de Mendoza, recibieron con un soldout este tour..
Historia
La Delio Valdez (LDV) es una orquesta de cumbia nacida en Buenos Aires, Argentina, en el año 2009. Se trata de una cooperativa de músicos que viene desarrollando una propuesta propia a partir de este ritmo que surca Latinoamérica, como una lengua común en clave musical propia de la región.
LDV retoma la gran tradición orquestal del continente. Su especial organización cooperativa está inspirada en las Orquestas Nacionales de Tango, así como su distinción y teatralidad sobre el escenario, manteniendo también una mirada en las grandes Orquestas Caribeñas de antaño, transforma el baile y el sonido potente y arrollador en una de las características principales de su estilo.
Malvinas, siempre Malvinas como causa geopolítica argentina. El rebenque terminó en el rostro británico con un comunicado de los 27 europeos en donde reconocen el nombre original, y no el improperio imperialista de “Falkland”.
Un documento de la Unión Europa y la CELAC terminó nombrando a Malvinas como tal, siendo un hito simbólico histórico en términos de política exterior. Sobre todo, por el rol europeo que fue inusitado, dado el contexto de apego ideológico con las huestes británicas. Rishi Sunak y compañía se vieron embravecidos. Claro está, repudiaron y rechazaron el hecho de que lleven la denominación que el pedido de soberanía argentino viene reclamando con vital efervescencia desde el fin de la guerra, pero que previamente ya era materia discusión territorial, básicamente desde 1833.
Desde las pretensiones de construcción de poder en el plano geopolítico, para Argentina esto fue un avance. En un mundo multipolar, con distintas luchas en paralelo, que un aliado tan vital como la Unión Europea haga mella en la cuestión Malvinas a favor de nuestros intereses nacionales es la piedra angular en el reclamo incansable. Por otro lado, esta situación también devela la eficiencia y necesidad de una institución como la CELAC, entendiendo la defensa como bloque regional, pensando en una construcción soberana a futuro.
El divorcio europeo
Esta decisión de la Unión Europea, más allá de toda buena intención en la comprensión de la lucha argentina por el reconocimiento de las islas arrebatadas finalmente en 1982, también guarda un contexto endógeno. La separación del Reino Unido de la UE fue congraciada en 2020, y lejos de traer sendos beneficios para Londres, solo recrudeció algunas rispideces previas, además de debilitar al continente europeo en sí. El movimiento en el tablero geopolítico, entre tantas aristas, vino imponer una cohesión no unilateral en el manejo de las cuestiones europeas, a partir de la diferencia explícita entre Downing Street y Bruselas. Entre todo ello, gran parte de la débil hegemonía europea tiene como respuesta a la fragmentación. Como dice el Martin Fierro “Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera, si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”. Aquí, los ajenos, y lejos de ser Argentina y la CELAC son los estadounidenses, los rusos y los chinos, quienes mantienen reglas estrictas de la mantención del poder internacional, y claramente, los 27 no son prioridad.
En dicha disputa, Malvinas es una daga en el corazón de los intereses británicos, razón por la cual la Unión Europea la utiliza como un arma. Asimismo, Bruselas está pasando por un momento histórico de supina debilidad, en comparación a otras épocas. Hoy, para el viejo continente es prioridad poder enlazar acuerdos y alianzas con la mayor cantidad de regiones del mundo. El cono sur de América Latina, desde la postura del Mercosur, es un nicho económico importante. Esto lo sabe Lula da Silva, quien, desde su retorno al escenario político latinoamericano, busca concretar un acuerdo que beneficie a ambas partes, sin bajarse los pantalones ante la necesidad europea. Este guiño hacia Argentina, en realidad es un cachetazo geopolítico al Reino Unido, mientras, indirectamente, le está diciendo a Sudamérica que, por primera vez en muchas décadas, podrían comenzar a ponerse de su lado, más allá de que sea en un juego de intereses.
Malvinas, siempre argentinas
El reclamo tenaz por la soberanía de las islas es una tarea de Estado. Variando ideológicamente entre gobiernos en los últimos 30 años, nuestro país tiene un condimento aún más fuerte y en este caso perenne que la simple praxis política: el pueblo. Esta enquistado en el imaginario colectivo nacional que la lucha por Malvinas es una necesidad, es bandera, es símbolo y es futuro. Desde diplomáticos e intelectuales hasta los trapos y las canciones en canchas de fútbol, la causa Malvinas goza del beneplácito popular, cuestión que no toda guerra parece tener como punto favorable. Esto significa, que más allá de las medidas políticas e inclusive de la obsecuencia de algunos sectores entreguistas, gran parte de los argentinos comprende la dimensión del sentimiento por Malvinas.
Paralelamente a esto, el reclamo también es económico. La exploración científica está en pañales aún en esa zona y en la Antártida. Quizás, debajo de las gélidas aguas del Atlántico, se esconde algún material de vital importancia para el crecimiento y desarrollo económico. Entregar territorio, además de renunciar al sentir del ex combatiente y de sus familias, es entregar los recursos que tanto bien le pueden hacer a una nación.
Más allá de lo significativo del reconocimiento europeo a Malvinas, en términos de la soberanía nacional, esto no debe nublar la postura autónoma. Lastimosamente, la historia indica que “acarician el caballo antes de pegarle”, es decir, que el guiño europeo hay que tomarlo por donde viene: un juego de intereses del viejo continente. Dar por sentada una posición sería infantil, si uno habla de geopolítica, ya que sería reducir el ángulo de análisis. Argentina, en su afán del reconocimiento soberano, tiene una tarea de respaldo de su historia e identidad, y una persona que niega su pasado en común es claramente tildado como una ser humano sin convicciones, por ende, el trabajo debe continuar, contra viento y marea y ante todo contexto que pueda parecer tibiamente positivo. Las islas australes son celestes y blancas por designio natural, la lucha por el designio político y social siempre va a estar en manos del pueblo.
Las tecnologías basadas en inteligencia artificial son ya un hecho. Han planteado ya toda una revolución en múltiples aspectos de la cotidianeidad y la ciencia, por ejemplo, gracias a ellas se desarrollan fármacos “a la carta” y personalizados; se han creado máquinas autónomas capaces de realizar tareas mejor que los humanos; apoyan los diagnósticos médicos con una precisión nunca antes vista; nos permiten conocer que hay detrás de algunos comportamientos animales y favorecer su conservación y cría; o aprenden estadística, cooperación, negociación o gestión de empresas gracias a simples juegos de mesa tradicionales en los que ya son mejores que nosotros, sus creadores.
Si bien los innumerables beneficios de esta tecnología son visibles en nuestro día a día, los riesgos que presentan son impredeciblemente relativos, tornando así imposible un análisis completo al respecto. Según Seth Lazar, filósofo australiano y quien dirige el Laboratorio de Inteligencia de Máquinas y Teoría Normativa de la Universidad Nacional de Australia; y Alondra Nelson; presidenta del Consejo de Investigación de Ciencias Sociales de la Universidad de Columbia. “La adopción rápida y generalizada de los últimos modelos de lenguaje ha despertado entusiasmo y preocupación por la inteligencia artificial avanzada”, argumentando además que los países ya están tomando cartas en el asunto.
Sin embargo, señalan que las medidas a tomarse por parte de los gobiernos debiesen apuntar a considerar un englobe más bien social que técnico. Si bien ya gran parte de la población ha considerado la posibilidad de que una inteligencia artificial “aniquile” a la humanidad, pocos han evaluado la verdadera factibilidad para con la que este asunto pueda llevarse a cabo, desarrollando posibles soluciones a la problemática y diagnosticando la situación real que alcanza este sistema computacional. Gran parte de estas medidas se extienden desde la supresión absoluta de toda investigación en el rubro, hasta simplemente oprimir el botón de “apagar para siempre”.
“Un sistema de inteligencia artificial capaz de aniquilar la humanidad, incluso si lográramos evitar que lo haga, seguiría estando entre las tecnologías más poderosas jamás creadas y tendría que cumplir con un conjunto mucho más rico de valores e intenciones”, señalan los científicos. Es decir, que para llegar al extremo de que un arma tan potente nos destruya, primero deberemos de crearla. Y, una vez creada, se sumará a las tecnologías que pueden determinar el devenir de toda la humanidad, como la mismísima bomba atómica.
Lazar se aventura aún más allá y señala que mucho antes de llegar a construir un equipo que nos destruya, antes habrá otros sin esa capacidad, pero que puedan ser usados por las personas para su propio interés. “Años de investigación sociotécnica muestran que las tecnologías digitales avanzadas, si no se controlan, se utilizan para obtener poder y ganancias a expensas de los derechos humanos, la justicia social y la democracia. Hacer que la Inteligencia Artificial avanzada sea segura significa comprender y mitigar los riesgos para esos valores también”.
Por estas razones, afirman que ningún grupo de expertos (mucho menos uno formado por tecnólogos) debe de tomar decisiones unilaterales sobre “que riesgos cuentan, que daños importan y con que valores debe tener una inteligencia artificial segura”. Y para que sea segura, debe haber “un debate público urgente sobre todas estas incógnitas y sobre si deberíamos intentar construir Inteligencia Artificial parecidos a Dios”
De esta manera, ponemos sobre la mesa un nuevo y amplio debate, que abarca todos los aspectos de la sociedad en lugar de meras estadísticas de cómputo. Donde no podemos seguir poniendo nuestro futuro y el de las siguientes generaciones en manos de técnicos especializados, llevándonos a rever la importancia de poner el sentido común por encima de nuestra fascinación incondicional por la tecnología y la innovación.
Clasificación de los países elaborada por el Grupo Banco Mundial según los niveles de ingreso para el año fiscal 24 (1 de julio de 2023- 30 de junio de 2024)
El Grupo Banco Mundial clasifica las economías del mundo1 en cuatro grupos de ingresos: bajo, mediano bajo, mediano alto y alto. Las clasificaciones se actualizan cada año el 1 de julio, y se basan en el ingreso nacional bruto (INB) per cápita del año anterior. Las medidas del INB se expresan en dólares estadounidenses2 usando factores de conversión derivados de acuerdo con el método Atlas (i), que en su forma actual se introdujo en 19893. La clasificación de ingresos del Banco Mundial tiene como objetivo reflejar el nivel de desarrollo de un país, basándose en el Atlas INB per cápita como un indicador de capacidad económica ampliamente disponible.
La clasificación de los países en categorías de ingresos ha evolucionado significativamente desde finales de los años ochenta. En 1987, el 30 % de los países informantes fue clasificado como de ingreso bajo, mientras que en 2022 solo el 12 % cayó en esta categoría. El alcance de esta disminución es diferente entre las regiones del mundo, cayendo una proporción de países de ingreso bajo de la región de África subsahariana del 74 % al 46 % en 2022, Asia oriental y el Pacífico del 26 % al 3 % y Asia meridional del 100 % al 13 % a medida que las economías pasaban a categorías más altas durante este período. Esto se representa visualmente en el siguiente diagrama, que muestra los patrones de ingresos por región.
Cambios en la clasificación
Las clasificaciones actualizadas de los ingresos de los países para el año fiscal 24, basadas en el INB per cápita de 2022, están disponibles aquí (i).
Desde una perspectiva estadística, las clasificaciones pueden modificarse por dos motivos:
Cambios en el INB del Atlas per cápita: En cada país, hay diversos factores que influyen en el INB per cápita, como el crecimiento económico, la inflación, los tipos de cambio y el crecimiento demográfico. Las revisiones para mejorar los datos y métodos también pueden influir. Los datos actualizados del INB per cápita correspondientes a 2022 pueden consultarse aquí (i).
Cambios en los umbrales de clasificación: Para que los umbrales de las categorías de ingreso se mantengan fijos en términos reales, se ajustan anualmente por inflación utilizando el deflactor de los Derechos Especiales de Giro (DEG) (i), un promedio ponderado de los deflactores del PIB de China, Japón, el Reino Unido, los Estados Unidos y la zona del euro. Los nuevos umbrales para el INB del Atlas per cápita son los siguientes:
El siguiente gráfico muestra las economías que pasan a una nueva categoría de ingresos este año:
No sorprende que de los países que cambiaron de categoría de ingresos en 2022, pasaran prácticamente todos a una categoría superior a medida que continuaba la recuperación de la pandemia de COVID-19. En términos del INB per cápita del Atlas, aproximadamente el 80 % de los países mostraron una mejora en 2022 con respecto al período anterior a la pandemia (2019).
Tanto Guyana como Samoa Americana están pasando de la categoría de ingreso medio alto a la de ingreso alto este año. El gran aumento en el INB per cápita del Atlas de Guyana se debe al aumento del volumen de producción de petróleo y gas, que se duplicó con creces en 2022. El aumento nominal se amplió aún más por los precios más altos del petróleo y el gas, y a pesar de los fuertes aumentos en las salidas de ingresos primarios al exterior, el INB nominal de Guyana aumentó un 86,2 %, llevando a un aumento del 60,0 % en el INB per cápita del Atlas. En Samoa Americana, el aumento del INB per cápita del Atlas en 2022 se debió principalmente a una revisión a la baja sustancial (-18,3 %) de las estimaciones de población de la División de Población de las Naciones Unidas, reflejando los nuevos datos disponibles del censo de 2020.
El Salvador, Indonesia, Ribera Occidental y Gaza tenían un INB de Atlas muy cercano al umbral de ingreso mediano alto en 2021, por lo que un modesto crecimiento del PIB en 2022 fue suficiente para llevar a estas economías a la nueva categoría. La economía salvadoreña experimentó un crecimiento del PIB real del 2,6 %, mientras que Indonesia continuó con su fuerte recuperación posterior a la pandemia y el PIB real aumentó un 5,3 %. Tras un fuerte crecimiento pospandémico en 2021 (7,9 %), un crecimiento del 3,9 % en 2022 fue suficiente para que Ribera Occidental y Gaza cruzaran el umbral de la categoría de ingresos mediano altos.
Guinea y Zambia pasaron este año de la categoría de ingreso bajo a la de ingreso mediano bajo. A pesar de la inestabilidad política y las interrupciones del suministro en la agricultura, la economía de Guinea creció un 4,7 % en 2022, impulsada por un fuerte sector minero. La economía de Zambia creció un 4,7 % en 2022, en combinación con una inflación del 8,6 % (medida por el deflactor del PIB), lo que hizo que el INB nominal aumentara un 17,7 % y el INB per cápita de Atlas un 13,6 %.
Jordania fue el único país con un cambio de clasificación a la baja este año, principalmente como resultado de una gran revisión al alza (+8,6%) de las estimaciones de población publicadas por la División de Población de las Naciones Unidas que refleja nuevos datos del último censo de población.
Más información
Información más detallada acerca de la manera en que el Banco Mundial clasifica a los países se puede encontrar aquí (i). En la página de grupos de países y financiamiento (i) se proporciona una lista completa de las economías clasificadas por ingreso, región y situación crediticia, y enlaces a las clasificaciones de los años anteriores. En los cuadros de las clasificaciones se incluyen todos los países miembros del Banco Mundial, además de todas las otras economías con poblaciones superiores a los 30 000 habitantes. Estas clasificaciones reflejan las mejores cifras de INB disponibles para 2022, que pueden revisarse a medida que los países publiquen estimaciones finales mejoradas.
Los datos del INB, (i) INB per cápita, (i) PIB, (i) PIB PPA (i) y población (i) para 2022 se encuentran disponibles en el Catálogo de datos de libre acceso del Banco Mundial. Tenga presente que estos datos son estimaciones preliminares y pueden ser objeto de revisiones. Para obtener más información, escriba a data@worldbank.org.
[1] El término “país”, usado en forma intercambiable con “economía”, no implica independencia política, sino que se refiere a cualquier territorio respecto del cual las autoridades informen estadísticas sociales o económicas por separado.
[2] En los países donde se utilizan tipos de cambio duales o múltiples, el tipo de cambio utilizado para convertir unidades de moneda local a dólares estadounidenses es un promedio de estos tipos de cambio, siempre que se disponga de los datos necesarios.
[3] Para datos a partir del año de referencia 1987.
Importante: La clasificación de los países descrita aquí tiene fines analíticos y los cambios no tienen impacto directo en la eligibilidad para recibir recursos del Banco Mundial. En la clasificación utilizada para fines operativos del Banco Mundial, se considera una variedad de criterios adicionales para determinar la elegibilidad de los países y los términos y condiciones del financiamiento del Banco. Para obtener más información, consulte la Directiva sobre Términos y Condiciones Financieras del Financiamiento del Banco (PDF, en inglés).
Faltan pocas semanas para la fiesta de la tradición más arraigada de los argentinos. MATEAR, el evento exclusivo del mate y de la yerba mate, reunirá variedad, versatilidad e innovación, accesorios y actividades los días sábado el 26 y domingo 27 de agosto próximo en La Rural, en la ciudad de Buenos Aires.
Fue el tema recurrente entre el público que visitó el Camino de las Infusiones en Caminos y Sabores, que el finde semana reunió, en ese mismo lugar, a 12 productores, cooperativas y empresas yerbateras con sus marcas y al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Hubo charlas e información sobre los productos que se presentarán y sobre las actividades que ofrecerá el evento que rinde honor a la Infusión Nacional. Sorprendió gratamente el interés demostrado por los visitantes y en ese marco, el recuerdo expresado de su participación en las ediciones anteriores.
Este año MATEAR se concretará en agosto, en el salón Ocre de La Rural, y, como siempre, la entrada será gratuita.
“Hay mucha expectativa, principalmente porque esta feria une lo tradicional – recordemos que el mate tiene más de 500 años de historia- con lo nuevo, con la innovación”, expresó María Marta Oria, subgerente de Promoción y Desarrollo del INYM. En ese sentido, continuó, “queremos destacar al sector yerbatero que está generando nuevos productos y acompañando la tendencia, los gustos de los consumidores, actualizándose y produciendo en forma agroecológica, posicionándose en el mercado cada vez más con este alimento sano y natural”.
En la última edición, en diciembre de 2022, el evento se destacó precisamente por la variedad e innovación de productos, tanto en formas de consumir la yerba mate, como en diseños de packaging y de accesorios, y en tecnología aplicada a la tradición argentina, además del crecimiento de marcas que ponen el acento en la producción cuidando la naturaleza.