Diarios de Misiones

CAME: “Para salir del deterioro socioeconómico es necesario generar empleo genuino de calidad”

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El titular de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Alfredo González, señaló ayer en el marco de la Semana Social de la Iglesia en la Ciudad de Mar del Plata que “el crecimiento económico requiere estabilidad macroeconómica y previsibilidad” y que la Argentina “no podrá salir del estancamiento estructural ni del deterioro socioeconómico si no se genera empleo genuino de calidad”.

Durante el evento, que es organizado por la Comisión Episcopal de Pastoral Social y que este año tiene el lema “Integración y trabajo para una Patria de hermanos”, González se refirió de este modo al contexto actual del sector pyme que representa la entidad y que da trabajo a 4,5 millones de personas y aseguró que ”el crecimiento económico es el resultado del crecimiento de cada una de las unidades económicas que componen el universo pyme” y que “el mismo requiere estabilidad macroeconómica y previsibilidad”.

“Los empresarios Pyme queremos y debemos lograr que nuestras empresas crezcan. Pero para eso, necesitamos financiamiento. No hay crecimiento sin inversión y no hay inversión sin financiación. Ni aquí, ni en ningún lugar del mundo”, manifestó, y agregó: “No podremos salir del estancamiento estructural, ni resolver el deterioro socio económico, si no se genera empleo genuino de calidad y de alta productividad, cuestión que no sucede desde el año 2011”.

En este sentido, precisó que “no se puede generar empleo de alta productividad si no se estimula al sector privado, al desarrollo productivo, a la creación de empresas y no se impulsa a los emprendedores”, del mismo modo que “no se pueden crear empresas ni impulsar el emprendedurismo si no se pone a la inversión del sector privado como motor fundamental del proceso de crecimiento y desarrollo”. Sobre este concepto sostuvo que “no se puede sostener un proceso de inversión y crecimiento si no es acompañado por el crecimiento de las exportaciones que permite financiar genuinamente ese proceso”.

“Las Pymes no solo somos el motor de la economía al ser los responsables de más de la mitad del PBI de nuestro país. También somos el motor del crecimiento con inclusión. Crecer, crear puestos de trabajo y distribuir equitativamente la riqueza generada: eso es una economía pyme y desde CAME estamos 100% comprometidos en construir un país con inclusión”, concluyó.

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“La fe de Noé”

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El Pastor Guillermo Decena destacó que Noé tenía delante de Dios una fe sencilla e inocente. Creía como un niño y esto es totalmente necesario, pues la incredulidad se fortalece en la lógica. Aquí está la fe verdadera, veamos lo que dice la Palabra de Dios. 

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos” (Hebreos 11:1-2 RVR). 

Es necesario que nos demos cuenta que nuestro testimonio es el legado que vamos a dejar a las futuras generaciones. 

Este legado es una herencia espiritual que no claudicará en el tiempo. Por la fe, cada uno será recordado en el cielo y en la tierra y también por causa de la fe será olvidado en el cielo y en la tierra. Lo que desata nuestra fe en la descendencia es más importante de lo que podamos imaginar. Contrastemos las generaciones de dos personajes de finales del siglo XVIII y sus generaciones:

– Max Jukes y Jonathan Edwards. Max fue un hombre de la frontera, descendiente de los primeros colonos holandeses, nacido entre 1720 y 1740. Nació y vivió en Nueva York. Él no creyó en Jesucristo, ni educó a sus hijos en el camino del Señor. Se negó a llevar a sus hijos a la Iglesia, incluso cuando probablemente ellos le pidieron que lo hiciera. De sus 1,026 descendientes: 300 murieron de forma prematura; 100 fueron enviados a prisión y estuvieron presos un promedio de 13 años: 120 fueron prostitutas; 100 fueron alcohólicos; 76 criminales convictos; 18 dueños de burdeles; 200 beneficiarios de asistencia social del gobierno; Dos casos de “debilidad mental”. Su familia costó a los Estados Unidos USD 1.308.000 y no hizo ninguna contribución a la sociedad. 

– Por otra parte, tenemos a un siervo de Dios llamado Jonathan Edwards, que nació en 1703 y también vivió en Nueva York en la misma época que Jukes. Él, sin embargo, vivió en continuo contacto con las cosas de Dios. Se casó con una mujer con los mismos ideales cristianos. A pesar de su apretada agenda escribiendo, enseñando, y pastoreando en su iglesia, tenía el hábito de pasar una hora entera con sus hijos al día. Él también llevó a sus hijos a la Iglesia cada domingo. De sus 729 descendientes: 300 fueron ministros religiosos; 65 fueron profesores universitarios; 13 fueron decanos universitarios; 60 autores de buenos libros; 3 fueron congresistas electos de Estados Unidos; 1 fue vicepresidente de los Estados Unidos. La familia de Edward nunca costó ni un céntimo al Estado. 

“Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan” (Salmo 37:25 RVR). 

Esto es un claro ejemplo de cómo la fe desata bendición. 

En este marco, el Pastor Guillermo Decena, propuso analizar la fe de Noé, la cual tiene algunas características especiales para enseñarnos: 

I) Para Noé todo era posible si Dios lo dijo. 

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían” (Hebreos 11:7 RVR). 

Este es el punto de la extraordinaria fe de Noé: nunca había llovido, nunca se había visto, nunca había escuchado de semejante cosa, pues un vapor le daba humedad a la tierra. En todos los antiguos pueblos hay historias de un diluvio universal: en China, en India, en los antiguos pueblos de la Mesopotamia, Persia, etc. Hasta en el pueblo guaraní hay historias de un diluvio mundial. Evidentemente esto es un indicio de que algo grande ocurrió. 

“Y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, Sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra” (Génesis 2:5-6 RVR). 

¡Dios habla de algo nuevo que nunca Noé había visto! No obstante, fue anunciado por el Creador y Noé lo creyó. Este tipo de fe es importante, porque la Biblia habla de innumerables eventos futuros que nosotros no hemos vivido todavía. 

Aquí está la fe verdadera, cuando los eventos son conocidos, familiares y lógicos son de alguna manera más fáciles de creer. Noé tenía delante de Dios una fe sencilla e inocente. Creía como un niño, y esto es totalmente necesario, pues la incredulidad se fortalece en la lógica. 

“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?” (Jeremías 32:27 RVR). 

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman” (1° Corintios 2:9). 

Estas cosas extraordinarias están descriptas en la Biblia, algunas entendemos y otras no totalmente, pero lo creemos ciegamente porque la fe sobrenatural está en nuestro corazón. 

Los niños son un modelo casi perfecto de aquellos discípulos que Jesús busca: estos creen con simplicidad, con un corazón manso y confiado. Jesús muestra una especial atención a los que son vulnerables como niños. 

“Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían…” (Marcos 10:13-16). En el libro de Marcos capítulos del 5 al 10, se habla de los diversos milagros de Jesús a los niños. Cristo muestra una atención especial en los niños—más específicamente, en los niños marginados, porque son el modelo del discípulo que Él desea y busca. Jesús busca discípulos con una confianza incuestionable y una obediencia sencilla. 

II) La Fe de Noé estaba en su boca. 

“Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos” (2 Pedro 2:5). 

La fe que no sale por la boca es una fe pequeña y débil, pero “cuando de la abundancia del corazón habla la boca” entonces empezamos a declarar, nuestra fe se agiganta y somos aquellos que cumplimos el deber que nos dejó Jesús antes de partir, la gran comisión: “id por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura, el que crea y se bautice será salvo, el que no crea será condenado…”. 

Por esto en un sentido Noé condenó a esa generación, pues nadie pudo decir que no había recibido una advertencia. Jesús es una imagen del arca de Noé que sin dudas todavía trae salvación, pero “Buscad a Dios mientras pueda ser hallado” porque llegará un tiempo en que la puerta se cerrará y ya no habrá oportunidad para la salvación. Por esta razón, la fe en Jesús se debe declarar, proclamar, predicar, enseñar de todas maneras y allí mismo podemos decir que nuestra fe crece a alturas considerables. 

Acuérdate de las palabras de Jesús “el que me confiese delante de los hombres, yo le confesare delante de los ángeles”, es decir que los ángeles se movilizaran a raíz de una fe madura. “Que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9-10). 

III) La Fe de Noé estaba viva. 

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7). 

Con el temor santo que produce la fe, Noé se puso en marcha en un gran operativo para preparar el arca, un inmenso barco de tres pisos. Pero todo este formidable emprendimiento habla del corazón sincero de Noé, que no solo hablaba de lo que creía, sino que también accionaba. 

Por tanto, su fe estaba viva, como bien lo enseña el Espíritu Santo a través de Santiago: 

“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?” (Santiago 2:14). 

IV) La Fe de Noé se ve en medio de una generación perversa. 

La fe de Noé se mantuvo pura en medio de una atmosfera de oscuridad espiritual. Es aquí donde sucumben muchos cristianos que son influenciados en medio de una sociedad llena de oscuridad moral. 

“Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra” (Génesis 6:12-13 RVR).

¡Es el contexto perfecto para predicar un mensaje de arrepentimiento! Qué mejor que este mensaje viniera de la boca de Noé, el hombre que halló gracia ante Dios en aquella generación y cuyo nombre significa “consuelo” o “descanso”. 

Jesús dijo: “Pues, así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27-38). 

Tenemos certeza de que el mayor llamado para todo cristiano es predicar el evangelio a toda criatura. En su misericordia, ahora Dios nos llama a conocer el mensaje de salvación en Cristo. 

Que Dios te bendiga, te guarde de todo mal y tengas una semana de completa victoria! 

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El protagonismo correcto

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Posadas es una de las diez ciudades con menor desempleo de la Argentina y es el tercer aglomerado de mayor tasa de empleo, solo por debajo de CABA y Gran Mendoza, por encima de santafesinos, rosarinos, cordobeses, bonaerenses y otros. En los últimos doce meses, la población desocupada se redujo en casi dos mil personas. La transformación de la ciudad en los últimos años atrae a inversiones que generan empleo y la amplia oferta educativa -la sexta mejor del país- atrae a estudiantes de toda la región. La capital misionera tiene además a uno de los intendentes mejor valorados de la Argentina, en una encuesta que mide el grado de satisfacción de la sociedad con sus dirigentes. Leonardo Stelatto se mantuvo siempre entre los más destacados.

Es el corolario de una construcción política que lleva años y que tiene a Misiones como protagonista de los principales indicadores económicos en la Argentina.

Sin embargo, de la noche a la mañana, la ciudad fue tomada por un conflicto del que no hubo advertencias. Violencias, oficinas bloqueadas y sindicalistas enardecidos que desoyeron incluso una conciliación obligatoria.

No estaba en juego siquiera una negociación salarial. La excusa fue la muerte [accidental] de un trabajador municipal. Pero una fatalidad no puede justificar la desmedida reacción ni la toma de rehenes de toda una ciudad por un grupo de trabajadores que cree que el diálogo es imposición. 

Hay que escarbar un poco y despejar la hojarasca, incluida la rapiña de la oposición, rauda para sacar tajada de los conflictos ajenos y solidarizarse con quienes desprecian cuando son gobierno. 

De fondo, la elección de autoridades del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales. Preguntas de manual. ¿Un sindicalista que aparece solo cuando se debe revalidar cumple cabalmente su función? ¿Si sólo se discute la formalidad cuando hay elecciones internas, se protege realmente a los afiliados? ¿O es simplemente la expresión de un mecanismo cuasi extorsivo? Los dirigentes que conducen a los empleados municipales están enquistados en el aparato burocrático desde hace años con varios intendentes en su haber. Los mecanismos de “negociación” siempre son los mismos. Revuelta, amenazas, ciudad paralizada y acuerdo. 

El derecho a huelga está garantizado, pero conlleva obligaciones y no puede ser ejercido únicamente cuando me conviene. 

El acuerdo alcanzado estipula que en julio 300 trabajadores pasarán a planta temporaria y 200 a planta permanente, mientras que para fin de año, otros 200 pasarían a planta temporaria y 200 más a planta permanente. En definitiva, se aceleró un plan que ya estaba en marcha. ¿No se podía discutir de otra manera? El propio intendente dijo que el diálogo siempre estuvo abierto.

Sin embargo, sin siquiera aviso previo, se desconocieron las elementales normas sindicales, como acatar una conciliación obligatoria. ¿Por qué la ciudad debe ser sometida a ese nivel de violencia? ¿Por qué dirigentes que dicen querer gobernar la ciudad, estando en la oposición aparecen aplaudiendo y fogoneando actitudes absolutamente reñidas con la convivencia que debe tener una sociedad

Los que se identifican con la alianza Cambiemos son los más contradictorios: cuando estuvo en el poder, Mauricio Macri hizo un culto del desprecio al empleo público, cerró organismos y ajustó salarios. Los funcionarios de su Gobierno combatían a la “mafia sindical” con un manto épico. 

Son los mismos que ahora dicen tener todas las respuestas ante la escasez de resultados que exhibe Alberto Fernández, cuya administración pierde más tiempo enfrascado en la estéril interna con Cristina Fernández que en consolidar una gestión que, de todos modos, muestra datos mucho mejores que los que dejó el macrismo, antes de la pandemia. 

La política de la grieta ahora es también la de la interna. Los roces del Gobierno se exhiben en prime time. Las chicanas de la oposición se juegan en las redes sociales. Se retroalimentan. Mientras tanto, millones de argentinos buscan cómo sobrellevar el día a día, agobiado por precios que escalan mucho más rápido que los ingresos o salarios. 

En el colmo del cinismo, el PRO intentó burlarse de una expresión de Cristina (“Militamos la felicidad del pueblo) con un dato económico: hoy Argentina tiene el salario en dólares más bajo de la región. Obivaron, los community manager de la política, un pequeño detalle: en 2015 el salario en Argentina era de 589 dólares. La Argentina encabezaba el podio de los salarios mínimos en dólares en países latinoamericanos, sólo seguido de cerca por Costa Rica. Brasil, por su parte, se posicionaba con una cifra menor a la mitad que en ese entonces tenía el país.

Devaluaciones, reperfilamiento y deuda récord y eterna. Cuando se fue Macri, el salario equivalía a u$s268, lo que ubicaba a la Argentina en el 11º puesto en el ránking regional. La paradoja es que el deterioro fue sólo comparable con la situación de Venezuela en donde el salario sufrió un retroceso del 70% en el mismo período.

Ahora, en pandemia y con una aceleración de la inflación, el salario se ubicará en unos US$ 437 dólares. Pero la pérdida de poder adquisitivo es evidente, tanto que opacan los datos positivos, como la caída del desempleo al 7 por ciento, desde el 10 por ciento del año pasado. 

La caída de la desocupación no logra ocultar el problema asfixiante de los precios. El Presidente no encuentra antídoto. La vicepresidenta Cristina Fernández le pide a viva voz ir a fondo, incluso desairando a sus ex aliados. Muchos dirigentes de organizaciones sociales están que trinan porque quedaron expuestos por sus palabras, cuando dijo que  “el Estado nacional debe recuperar el control, la auditoría, y la aplicación de las políticas sociales, que no pueden seguir tercerizadas”. La vicepresidenta generó un sismo al poner en cuestionamiento el manejo de los planes sociales, que en muchos casos erige a dirigentes por encima de las necesidades de los beneficiarios. 

No se trata de eliminarlos ni de que desaparezcan. El debate es necesario, la política carroñera sobra. Para que se reduzcan, hay que generar empleo real, con una economía real. Nuevamente, el contraste. Néstor Kirchner recibió el Gobierno con 2.200.000 planes sociales. Cristina se fue con 253.000. Macri dejó su gobierno con 641.000 planes. Para septiembre de 2021 los beneficiarios de planes de cooperativas ya eran 1.223.537. No desaparecerán mágicamente y mucho menos con una economía tan frágil. 

La distancia entre el debate político nacional y las necesidades de la sociedad de a pie asombra. En el Congreso “nueva mayoría” opositora celebra cambios en la ley de Alquileres en los que persisten la desprotección del inquilino y la balanza inclinada hacia el propietario: “Libertad entre partes ajustable cada tres meses”, es una quimera de igualdad inaplicable. Contratos de dos años e incentivos tributarios para los dueños, justo cuando la AFIP avanza en el revalúo fiscal, lo que, en definitiva, desfinanciaría al Estado en beneficio de unos pocos. Los diputados misioneristas ya anticiparon que la actualización debe darse cada seis meses y otros ítems en beneficio del inquilino. En el Senado se esperan otros cambios, como la actualización por índices regionales, en lugar de un sólo indicador nacional. Las asimetrías internas también son relevantes y perjudican especialmente a las provincias más alejadas del centro. En el precio del combustible, en el desabastecimiento, en las obras. Un desequilibrio que no cambia con eufemismos. 

Es elocuente el mensaje de las provincias, que cada vez cobra más protagonismo. La liga del Norte Grande se amplió. Ahora es la Liga de los Gobernadores, a secas.

En la reunión del viernes en Resistencia, Chaco, reclamaron “mayor federalismo en la toma de decisiones” acordaron un texto que lleva por título “En defensa de los argentinos”, donde se recuerda que “las provincias son preexistentes a la Nación”, y por lo tanto, reclaman “ser partícipes ante decisiones que nos afecten”.

La Liga de Gobernadores no es un espacio sólo de mandatarios del PJ, sino una convocatoria a “saltar la grieta”. “Convocamos a todos y todas. Sin exclusiones”, dice el texto, que agrega: “Nuestra patria nos convoca a todos. Para construir los consensos necesarios y para administrar los disensos en el marco de la diversidad y el pluralismo”.

También mostraron la intención de “unir a todos para construir futuro”, al asegurar que mantienen “el propósito” de trabajar “por una Argentina justa y federal, en unidad nacional que permita aprovechar las oportunidades que un mundo lleno de incertidumbres nos depara”.

El documento, firmado por el vicegobernador Carlos Arce en representación de Misiones apunta a que “se necesita sancionar iniciativas legislativas que nos permitan el desarrollo de la industrialización con valor agregado en origen de nuestra producción primaria”.

“Esto implica avanzar en la sanción de un marco jurídico que garantice previsibilidad e incentivos para lograr más inversiones y exportaciones diversificando la penetración a mercados múltiples”, remarcaron.

En la Liga se mantiene el reclamo de “una justa y equitativa distribución de los recursos de la coparticipación federal”, le han agregado un pedido de “mayor protagonismo” a la hora de aplicar medidas “que nos afecten”.

La toma de distancia de los gobernadores no es momentánea. Los debates “centrales” no representan a las provincias y nadie quiere atar su suerte a la interna o al experimento fallido de la grieta.

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Festival Mujeres Tierra Roja, un encuentro con el arte

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Se llevó a cabo este sábado, en el Espacio Multicultural Costanera de Posadas con la presencia del Vicegobernador Carlos Arce, la cuarta edición del festival Mujeres Tierra Roja: Guardianas de la Biodiversidad, un evento de integración vivencial y motivacional que, desde su primera edición en el 2017, reúne a mujeres profesionales, emprendedoras y artistas, que abrazan el arte, y con gran talento y entrega, comparten sus saberes con el resto de la comunidad.

Con la presencia del vicegobernador, Carlos Arce, y demás autoridades provinciales, su creadora, la Embajadora Social, Artística y Cultural de la Provincia de Misiones, Miuki Madelaire, encabezó la apertura del evento, que se extendió durante toda la jornada del sábado con diferentes actividades para grandes y chicos.

El encuentro, propiciado de manera conjunta con la Municipalidad de Posadas, fue un espacio de expresión y entrega artística, del que participaron exponentes de la pintura, la danza, el teatro, la música, entre otros, ofreciendo a un nutrido público, que se acercó durante toda la jornada una multiplicidad de opciones para vivir una jornada en pleno contacto con el arte.

Artistas pintando en vivo importantes murales, con la biodiversidad como temática inspiradora; feria de artesanos; espectáculos en vivo, paseo gastronómico-, charlas y talleres, fueron algunas de las actividades que ofreció el encuentro, del que participaron artistas y disertantes de Argentina, Brasil y Paraguay.

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Petro y Colombia ¿hay un giro progresista en Sudamérica?

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Con el reciente triunfo de Gustavo Petro en Colombia, la región sudamericana se ha resignificado a nivel ideológico, de tal manera que no se apreciaba hasta hace al menos una década. Colombia dio un paso histórico al elegir a la izquierda en una elección democrática, algo que no había ocurrido previamente y que puede ser tomado como un síntoma de la época y el contexto global con un impacto regional. 

El batacazo colombiano 

Gustavo Petro, de la mano de la coalición política Pacto Histórico, trastocó la realidad colombiana, regional y americana. Su triunfo, plasmado en una segunda ronda contra Rodolfo Hernández, significa un giro de 180 grados en el seno del entramado político colombiano. Petro proviene de la izquierda revolucionaria, explicado desde las acciones guerrilleras del Movimiento 19 de abril, inclusive participando de los conflictos armados en Colombia entre 1974 y 1990. 

Fue tan grande la influencia del socialismo en la vida de Gustavo Petro, que había recibido el apodo de “Petrosky”, haciendo alusión a un apellido de origen soviético. Más allá de lo anecdótico del seudónimo de Gustavo Petro, el flamante mandatario colombiano llevó adelante un proceso de institucionalización de sus prácticas políticas, materializadas en distintas participaciones de espacios políticos de que provienen de la vertiente revolucionaria, de una izquierda plenamente latinoamericana y con claras influencias en la gesta de Castro y Guevara en Cuba. 

Sin embargo, Petro, desde la concepción del entendimiento de la construcción de una imagen política y del conocimiento de los engranajes del sistema, comprendió que la moderación era una cualidad necesaria para acceder a un cargo de decisión política. En ese último punto, la influencia del socialismo del siglo XXI en sus distintas experiencias latinoamericanas, ha sido un puntapié para el accionar de Gustavo Petro. 

Con poco más del 50% de los votos del balotaje, Pacto Histórico se quedó con la presidencia de la Nación colombiana, y en este sentido cabe analizar a su rival político: Rodolfo Hernández. 

Este último es presentado como un outsider, una persona alejada de la política tradicional, con una verborragia demagógica que se transformó en su leitmotiv, y con severas intenciones de profundizar en políticas económicas neoliberales o de monetarismo estatal. 

Con esto se busca aclarar que Colombia pasó por elecciones verdaderamente históricas, no solo por su resultado, sino por sus máximos representantes: un izquierdista revolucionario y un outsider con aires bolsonaristas. Esto, a las claras, simboliza el quiebre político en el que se encuentra inmerso el país cafetero. 

Los extremos, representados en las figuras de los candidatos presidenciales, hablan de la situación actual por la que pasa Colombia, en donde dos respuestas fueron las expuestas por la población. Una, era ampliar y radicalizar las prácticas derechistas ejercidas desde el Estado (cuestión que Colombia la conoce bien), y, por otro lado, un cambio de paradigma ideológico que rompa con todos los esquemas que, históricamente, fueron construidos en Colombia. 

Este escenario lleva a la necesidad de la comprensión del panorama en el que se encuentra la sociedad colombiana, y que expresa, en el voto popular, la necesidad de un cambio trascendental. Colombia es un bastión de la derecha y del Tío Sam en América Latina. Desde los albores de la problemática del narcotráfico, Estados Unidos marcó su presencia en el país sudamericano, llevando adelante la bandera de la lucha contra los narcos, la cual, en décadas, no obtuvo ningún resultado positivo, sino que, por el contrario, profundizó la virulencia social que gira en torno a la producción y comercialización de estupefacientes. Esa sensación de cuidado, impregnado por la idealización del destino manifiesto estadounidense, le permitió tener una constante presencia de Washington en suelo colombiano, ya desde las primeras acciones de Pablo Escobar como expresión máxima del narcotráfico. El arribo estadounidense en Colombia también se traslado al marco político y económico, generando una tradición de presidentes derechistas, más conservadores o más moderados, pero siempre pujando por los intereses de la acumulación del capital y por las relaciones carnales con EEUU y sus instituciones amigas. Ante esto, es simple de reconocer que los años de hartazgo de la sociedad colombiana, se gestaron a partir de la ingeniería social plasmada por la derecha en ese país. Situaciones claves que son parte del día a día de Colombia: la falta de salud y educación pública, que genera la dificultad al acceso de los mismos y la consecuente marginación de los sectores menos pudientes hacia servicios tan necesarios; por otro lado, la falta de seguridad generada por un marco policial corrupto, la creación de un narcoestado y el accionar de los paramilitares; y, finalmente, el hecho de la integración regional. En este último punto cabe la posibilidad de ahondar analíticamente, entendiendo que Colombia limita geográficamente con Venezuela, atravesada por una experiencia totalmente distinta. Aunque, la historia reciente en Sudamérica, es más que influyente

¿Patria Grande 2.0?

La llegada de Gustavo Petro, además de las promesas preelectorales, como así también su propia postura e imagen como un representante de izquierda en el poder político, significa la reconfiguración del mapa ideológico de América del Sur. Para comprender cabalmente esto, es necesario comenzar a analizar cómo queda la conformación geopolítica de nuestra región. Es posible realizar una división entre progresistas y conservadores. Esta referencia no pretende caer en la simplificación de la izquierda y la derecha, sino que pretende comprender los fenómenos políticos con las contradicciones que presentan, aunque, casi como por descarte, es posible relacionar a la centroizquierda con el progresismo y al conservadurismo con la centroderecha. Más allá de esto, y de los avances y retrocesos de una América Latina con una dinámica producida a nivel macro y micro, es posible realizar la división conceptual previamente establecida. 

Por un lado, el progresismo, plasmado en fuerzas políticas con puntos de contacto y desconexiones. En principio, en este grupo se puede sumar a Venezuela de Nicolás Maduro, Bolivia de Luis Arce, Chile de Gabriel Boric, Argentina de Alberto Fernández, Perú de Pedro Castillo y el ferviente ascenso de Gustavo Petro en Colombia. Hablar de puntos de contacto que lleva al hecho de establecer una agenda de intereses en común a nivel regional, que involucren al crecimiento de los mercados y las industrias, haciendo frente a una situación económica y energética completamente adversa, generada por la guerra en Ucrania. En ese sentido, los países previamente nombrados gozan de una producción diversa y significativa, la cual es un punto a favor si pensamos en el concepto de multilateralismo como horizonte al que se aproxima el globo. También hay características políticas que hacen propia a la región. Cabe pensar que gran parte de estos países, salvo Venezuela, vienen de experiencias derechistas verdaderamente destructivas en términos políticos, económicos, sociales e inclusive culturales. Esta característica compartida genera cierta identidad interna entre los nuevos progresismos sudamericanos. Sin embargo, también cabe recordar las contradicciones que se presentan en este bloque. Ante esto, el ejemplo se puede demostrar en las políticas de género. Argentina y Chile mantienen una fuerte presencia estatal en ese ámbito y con un constante discurso de resarcimiento histórico con las mujeres y las diversidades. Sin embargo, Perú bajo el gobierno de Pedro Castillo, ha mantenido una reacia postura reaccionaria con la Educación Sexual Integral, el matrimonio igualitario y el aborto. Estas prácticas y políticas sociales han sido material de la agenda de los países progresistas, pero en Perú genera rechazo, aunque el mismo Pedro Castillo provenga de la izquierda. Una contradicción que se genera en el seno ideológico peruano y que levanta dudas acerca de la veracidad del manejo político izquierdista de Castillo en Perú.

En el otro lado del “ring” se encuentran los abiertamente conservadores de Sudamérica. Hablamos de Jair Bolsonaro de Brasil, Luis Lacalle Pou en Uruguay, Mario Abdo Benítez en Paraguay y Guillermo Lasso en Ecuador. Estos países presentan una serie de características en común: conservadurismo político, presencia religiosa en las decisiones estatales, neoliberalismo y desfinanciamiento del aparato público, y líderes carismáticos con un discurso que apela a la construcción de relatos posverídicos, alejados del análisis científico y académico, con una fuerte reminiscencia en el sentido común. Estos puntos de encuentro responden a una agenda integral de los intereses empresariales en Sudamérica, y con un claro desencuentro y descalificación del socialismo, y de aquel concepto tan manoseado, como lo es el populismo. Sin embargo, también existen los desencuentros en el ala conservadora de América del Sur. Por ejemplo, Jair Bolsonaro mantiene una fuerte presencia del evangelismo político en el marco del manejo estatal, e incluso en la sanción de leyes. En contraposición, Lacalle Pou maneja un país en donde el aborto y el consumo recreacional de la marihuana es legal. En este último punto, el mismo gobierno nacional uruguayo piensa en la ampliación de la comercialización de cannabis para turistas, ampliando aún más el rango de consumidores que pueda tener el país. Eso también se explica por la postura más bien liberal de Luis Lacalle Pou.

Ahora bien, hay una situación que remite a un contexto internacional mucho más abarcador que refiere a su relación con Estados Unidos y la presencia hegemónica de la política occidental en Sudamérica. 

En ese sentido, los dos “bombos” de modelos políticos que se han propuesto antes, marcan una gran diferencia en ese rubro. Por un lado, los países con líderes políticos conservadores y una clara reivindicatoria de la presencia estadounidense en suelo sudamericano, como así también de una evidente relación cercana con las instituciones económicas con los intereses del Tío Sam. Asimismo, un ejemplo enorme acerca de la presencia de la hegemonía occidental la da la mismísima Colombia, con su estatus de país asociado a la OTAN. 

Por otro lado, en el grupo de los progresismos, es posible ver una situación de rechazo, sea moderada o evidente, a las políticas de capitalismo salvaje y a la presencia estadounidense en la región. Claro está, que no es lo mismo la situación de Venezuela con más de dos décadas de presencia socialista, que el contexto argentino con un refinanciamiento de la deuda externa con el Fondo Monetario Internacional, generado por la gestión de Mauricio Macri, en donde Argentina debe mediar constantemente con el fin de lograr un desendeudamiento paulatino, con el menor riesgo para los sectores más carenciados.   

En base a lo previamente expuesto, ¿es posible pensar en un retorno del concepto de la Patria Grande? Nos referimos al momento histórico comprendido entre el principio del siglo XXI hasta mediados de la década del 2010, en donde América del Sur conformó un bloque regional, a nivel político, económico y social con una clara agenda de centroizquierda. Este momento histórico se caracterizó por las figuras de Hugo Chávez, Evo Morales, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Fernando Lugo, Pepe Mujica, Rafael Correa y Lula Da Silva. 

Es decir, si uno traza una comparación equivalente a la actualidad, ve que hay una mayoría progresista. Pero está claro que no son los mismos contextos. Sin embargo, sí es cierto que esta nueva reconfiguración del mapa ideológico sudamericano remite fuertemente a esa época y permite visualizar en una conjunción de políticas integrales de relaciones internacionales entre los países, y por qué no pensar en un bloque emergente en un contexto de crisis global. 

El futuro sudaca 

Para generar aún más incertidumbre en el plano geopolítico de América Latina, próximamente hay países que afrontarán nuevos comicios, en donde el plano del poder político central puede cambiar, y con ello, nuevamente tener un sesgo de dinamismo ideológico en la región. En principio, hay que hablar de Brasil. El país verdeamarelho enfrentará elecciones presidenciales el próximo 2 de octubre. Esto enfrentará a dos líderes natos y referentes yuxtapuestos de las controversias de una sociedad compleja como la brasileña: Jair Bolsonaro y Lula da Silva. Un conservador, evangelista y derechista, y por otro lado, un progresista, de la vieja guardia de la Patria Grande e izquierdista. Una dicotomía que demuestra una vez más, las dos caras de una sociedad fragmentada como la de Brasil. 

Asimismo, hablamos del enfrentamiento de dos grandes potencias, ambos llegarán con el peso de haber dirigido el rumbo de su país y de ser representantes de la voluntad popular. Jair Bolsonaro, por su parte, cuenta con la ventaja de la dinámica de la gobernabilidad, entendiendo que es el actual presidente de Brasil. Esto significa que llegará con ruedo, prensa, poderío mediático y con la posibilidad de dar un último “manotazo de ahogado”, con alguna ley o medida que realce su imagen pública. 

Lula, tiene a su favor el contexto regional. Es decir, el impulso de los líderes que conforman el bloque progresista en Sudamérica, casi como si fuese una oleada centroizquierdista, puede ser un factor que beneficie a la figura de Lula da Silva. El expresidente lo sabe, y, de hecho, su discurso preelectoral hace una breve reminiscencia a los años de preponderancia y dominio de Brasil, como la potencia sudamericana que fue bajo su mandato y en conjunto con la Patria Grande. Es cierto, que varias cuestiones han cambiado, y que hoy en día enfrenta a un rival poderoso y sin escrúpulos a la hora de encarar las elecciones. 

Si seguimos analizando el futuro que le depara a Sudamérica, podemos ver dos elecciones importantes donde puede haber cambios: Argentina y Paraguay. Si arrancamos por el último, cierto es, que hay pocas posibilidades de un nuevo arrebato progresista en el país guaraní, aunque las dinámicas políticas pueden hacer un cambio de 180 grados en el tiempo que aún queda por delante. Es menester recordar que, las próximas elecciones paraguayas, tendrán un nuevo agente social, expresado como candidato a la presidencia: José Luis Félix Chilavert. El ex arquero de la selección paraguaya en posición de outsider, contestatario e irreverente, buscará ser una opción más para el pueblo de Paraguay. Asimismo, también habrá una puja de poder entre los partidos considerados como tradicionales en ese país. Todo indica que el país paraguayo mantendría una posición mas cercana al conservadurismo sudamericano.

Por el lado argentino, el Frente de Todos, representando al histórico frente peronista que, en este caso, se presenta con tintes centroizquierdistas y que, hoy en día, aún cuenta con la figura de Cristina Fernández de Kirchner en sus filas. Del otro lado se asoman dos fantasmas, un viejo conocido y un nuevo representante del pensamiento político. Hay que hablar de Juntos por el cambio, el partido político que lidera el expresidente Mauricio Macri, y que presenta en su espacio a representantes que podrían erigirse como opciones a la hora de ser los representantes de la centroderecha nacional. Por otro lado, lo que no puede faltar, el ala libertaria. Javier Milei y José Luis Espert, dos representantes del liberalismo con ideas fuertemente basadas en la derecha conservadora, en la liberalización de la economía y en un ajuste brutal del financiamiento estatal. Es un panorama donde Argentina puede mantener su posición progresista o ceder ante el conservadurismo.

En el hipotético caso que Sudamérica se mancomune en la bandera de centroizquierda podría pensarse en la proyección de una zona de influencia e integración económica y política que represente a nivel global. Esto podría traer beneficios si uno comprende la fragilidad diplomática de Estados Unidos en la figura del presidente Joe Biden, e incluso la influencia del BRICS en Sudamérica. Recordemos que este último bloque está integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, y justamente representa a las economías emergentes no occidentales o, que al menos, no dependen directamente de las decisiones tomadas en la Casa Blanca. 

Esta aparición del BRICS en el mapa geopolítico sudamericano puede ser una vía de escape de la dependencia estadounidense y también beneficioso para los países productores y más desarrollados de la comunidad en el marco de acuerdos bilaterales con Sudamérica. 

El ruido siempre está en el sur 

Con todas sus vicisitudes y controversias, esta región del mundo mantiene una dinámica política que, a las claras, es característica identitaria. América del Sur ha sido el escenario de disputas ideológicas desde el desarrollo del capitalismo de libre concurrencia, y aún más polarizado desde los años de la Guerra Fría. Esta disputa entre izquierda y derecha, entre progresismo y conservadurismo, es un capítulo más de la vorágine con la que se convive en Sudamérica. Indudablemente, siempre está en los planes, la planificación a largo plazo y para ello, hay que conseguir unidad y estabilidad. Podría ser la posibilidad de un crecimiento sostenido de América Latina, incluyendo a Centroamérica y a México, en el marco de una serie de países con intereses compartidos y con una agenda global. Sin embargo, mucho depende de los procesos eleccionarios, y, sobre todo, por los vaivenes económicos generados en el capitalismo. No es casualidad que, durante mayor crisis económica, crecen las figuras conservadoras o los discursos demagógicos, y tampoco es casualidad que la historia de Latinoamérica pareciera ser cíclica de cierta forma. 

Misiones podría sacar ventaja en un mercado internacional donde interesen los productos y bienes generados y elaborados en la tierra colorada. Solo basta con pensar en la forestoindustria, la yerba mate y el té, como los elementos de exportación más trascendentales de Misiones. De hecho, Chile es uno de los compradores más importantes de la provincia misionera, y a eso hay que agregar el constante flujo de una frontera dinámica con Paraguay y Brasil. 

Dicho esto, pareciera lógico que, a mayor integración a nivel subcontinental, mayor provecho de una zona que, geopolíticamente, es un enclave internacionalista, comprendido como una ecúmene desde la perspectiva del análisis del espacio geográfico. Todo indica que el futuro de toda una región, vasta y extensa como América del Sur, siempre depende de las elecciones nacionales y de las consecuencias de la misma.

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