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Calma cambiaria: ¿válida por el período electoral o hasta agotar el stock de Reservas?

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En muchos análisis suele afirmarse que i) la coyuntura económica no será un activo para el oficialismo y ii) que el gobierno de Macri priorizó las políticas estructurales y de mediano plazo por sobre aquellas de impacto inmediato pero transitorio. En este informe nos interrogaremos sobre la veracidad estos puntos: si bien al mirar la dinámica general puede aceptarse su validez, al analizar la coyuntura electoral estos postulados no se condicen con la realidad.

Cambiemos recibió una economía que demandaba correcciones apremiantes. Sin embargo, luego de cuatro años de gestión, aquella que legará también será muy compleja. Al cierre de 2015, casi el único activo que presentaba la economía argentina era un bajo stock de deuda pública relevante (es decir, con el sector privado y organismos internacionales). Por el contrario, acumulaba un importante atraso cambiario y tarifario, que desembocaba en un creciente déficit externo y fiscal.

En respuesta, durante este gobierno tuvieron lugar algunas correcciones poco rentables políticamente pero necesarias para que la economía pueda seguir su marcha: reducción del rojo primario del Sector Público y mejora de la competitividad cambiaria.

Ahora bien, producto del salto cambiario del año pasado y los importantes compromisos de deuda pública en moneda extranjera asumidos habrá grandes urgencias por el lado financiero. Además, si bien los precios relativos estarían más alineados para impulsar el crecimiento económico, es necesario dinamizar la demanda interna para que dichas mejoras se materialicen. Por lo tanto, por más que estén los “incentivos adecuados” faltará un componente central: garantizar un volumen adecuado de ventas, sobre todo en un mundo de difícilmente ayude por el lado de las exportaciones.

Más allá de este análisis, al poner la lupa sobre la coyuntura electoral –es decir, sobre los meses que van desde el cierre de listas hasta un potencial balotaje-, la situación cambia radicalmente. Luego de que el Banco Central anunciara que podía vender Reservas dentro de la Zona de No Intervención cambiaria, ahora llamada de Referencia, las presiones en este frente se desinflaron significativamente y el Peso incluso se apreció en términos nominales.

En respuesta, uno de los principales motores inflacionarios se apagó. Si a esto le sumamos que las correcciones tarifarias se concentraron al principio del año (según el IPC Ecolatina GBA, en el período enero-mayo los Servicios Públicos treparon alrededor de 30%, a la par que subirían cerca de 5% en los próximos seis meses), el alza de precios se atenuaría en la segunda mitad del 2019.

Dado que las paritarias se firmaron proyectando un escenario de aceleración inflacionaria, poder adquisitivo de los trabajadores formales (que representan dos tercios del total empleado) se recuperaría levemente en los meses pre-electorales. En consecuencia, la demanda interna crecería mínimamente antes de las elecciones. Si sumamos además la ansiedad que provoca casi un año de “consumo reprimido” y los estímulos no salariales que viene implementando el gobierno –Ahora 12, Plan Junio 0 km, créditos Argenta, Precios Esenciales, etc.-, podemos afirmar que en este año impar también tendremos un veranito electoral, aunque más corto que en las ocasiones anteriores.

Por lo tanto, al poner la lupa sobre la coyuntura, la economía deja de ser un punto –tan- flaco para Cambiemos. Ahora bien, para que este escenario optimista se concrete es necesario que la calma cambiaria de las últimas semanas se profundice. Durante mayo y lo que va de junio bastó con la amenaza de que el Banco Central podría vender Reservas para que las presiones se atenuaran; sin embargo, cuando el proceso electoral sea inminente no alcanzará con ello: la fuga de capitales del sector privado alcanzará su pico. En ese entonces, habrá que ver de qué poder de fuego efectivo dispone la autoridad monetaria: aunque las Reservas brutas rondan los USD 70.000 millones (11% del PBI), las netas rozan los USD 20.000 millones (3% del PBI), de modo que son acotadas y, además, necesarias para cancelar deuda pública en moneda extranjera por la imposibilidad de acceder a los mercados de crédito.

A modo de conclusión, podemos afirmar que esta “promoción” de calma cambiaria tiene un límite: será válida hasta que terminen las elecciones o hasta agotar el stock de Reservas. Veremos qué ocurre primero.

 

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Dass advierte que la importación de Asia está ahogando la producción interna

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Por Alejandro Spivak. El gerente de Recursos Humanos de la fábrica de zapatillas brasileña Dass de la ciudad de Eldorado afirmó que el calzado deportivo asiático ingresa al país en forma indiscriminada con precios por debajo del costo laboral que las zapatillas que se fabrica en la Argentina. Aseguró que su planta homónima ubicada en la localidad de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires está pasando por la misma situación. No obstante, el gerente aseguró que los dueños no tienen previsto cerrar las plantas porque “confían que la situación se revertirá en algún momento”

 


Producción: 55 por ciento menos
La fábrica de zapatillas Dass ubicada en la ciudad misionera de Eldorado no está ajena a la crisis que está viviendo la industria del Calzado desde la apertura indiscriminada de las importaciones. Desde el año 2016 a la fecha la producción de ensamble y fabricación de zapatillas para las firmas Nike; Fila; Umbro; Converse y Tryon se redujo en casi un 55 por ciento; lo que obligó a los directivos a despedir en tan sólo tres años a 880 trabajadores. Hoy la planta produce unos 9.000 pares de zapatillas diarias y dejó de fabricar para las firmas Umbro; Converse y Tryon debido a la falta de pedidos.
En las mejores épocas llegó a trabajar hasta en tres turnos; ya que la producción se ubicabas en torno a los 22 mil pares de zapatillas diarias entre fabricación y ensamble.
Dass Eldorado al igual que la planta homónima ubicada en la localidad de Coronel Suarez, provincia de Buenos Aires están pasando por una grave situación comercial. En el caso particular de la planta situada en Eldorado, tras los despidos de los últimos 15 días (150), el Ministerio de Trabajo de la Nación conjuntamente con el de Producción llamó a conciliación obligatoria para la reincorporación del personal cesanteado. “Nos obligan a reincorporar al personal; pero no estamos en condiciones de hacerlo. No tenemos trabajo para la gente. A nosotros nos gustaría volver a contar con más de 1.400 empleados; pero no tenemos producción. ¿Qué hacemos con los trabajadores; los regresamos a la planta y los mantenemos sentados sin hacer nada las ocho horas de jornada laboral?; se preguntó el gerente de Recursos Humanos Flavio Olea.
En Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires la empresa brasileña Dass tiene la planta “hermana” que también está pasando una situación similar.
En declaraciones al sitio web Informateacá de Coronel Suárez el empresario Eduardo Bakchellian, quien fue el fundador de la empresa Gatic (Adidas), de Coronel Suárez y que años más tarde la traspasó a la brasileña Dass recordó que la planta se fundó en 1976 y que en la década del 90 “llegamos a tener 160.000 metros cuadrados con la última tecnología mundial y un total de 8.200 empleados, de las cuales 6.000 eran del interior”.
“A la empresa Dass, sostuvo, hoy en día se le hace muy difícil competir con el alto precio del dólar y la natural caída en las ventas producto de la crisis económica”
Hoy estas plantas trabajan unas 600 personas con una producción que superan los 7.000 pares diarios de zapatillas; ensamblado y encapellado para las firmas Nike; Tryon y Umbro
En Eldorado

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En la ciudad de Eldorado, Misiones La empresa brasileña Dass Argentina, comenzó a funcionar en septiembre de 2007 en la ex planta industrial maderera Comalpa Madera. El predio pertenecía a la provincia de Misiones. El entonces gobernador Carlos Rovira ante el pedido del intendente Norberto Aguirre y de los empresarios otorgó en comodato el predio, para la instalación de la planta. El único requiso fue que los empresarios contraten jóvenes eldoradenses otorgándoles la posibilidad de primer empleo.
En diciembre de 2009 El entonces gobernador Maurice Closs firmó el traspaso de otro sector de la planta totalizando así 13.600 metros cuadrados. Dos años más tarde la planta se expandiría los 3.400 metros cuadrados restantes; totalizando 17.000 metros cuadrados cubiertos.
En 2016 comenzó la crisis en el sector de la industria del calzado que obligó a los empresarios que hasta día de hoy se despidiese despedís unas 800 personas y ocupar solamente el 40 por ciento de la planta; según informó el gerente de Relaciones Humanadas Flavio Olea.
Cierres en La Rioja

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La crisis en la industria del Calzado se extendió a la provincia de La Rioja.
En marzo de 2017 la empresa Unisol que fabricaba zapatillas e indumentaria deportiva para la empresa alemana Puma tuvo que cerrar su planta en la ciudad de Samagasta. En tanto que hace tres días hizo lo propio con la planta fabril situada en la ciudad de Chilecito.
¿El motivo? El mismo. La masiva importación de zapatillas, principalmente de Asia.
“La crisis comenzó a principios de 2016”; afirmó Olea
Mantuvimos una entrevista para http://www.misionesplural.net con el gerente de Recursos Humanos Humanas Flavio Olea de la planta de Dass ubicada en la ciudad misionera de Eldorado, cuyos conceptos principales se transcriben a continuación:

¿Qué producción de zapatillas tiene la planta en forma diara?
“Hoy estamos produciendo 9000 pares de zapatillas diarias; para las marcas Fila y Nike. Dejamos de fabricar y ensamblar zapatillas para las marcas Umbro, Converse y Tryon debido a la falta de ventas de estas firmas”

¿Cuál fue el máximo de producción?
“El promedio de producción de zapatillas diarias en el mejor momento de la planta se ubicaba en torno a los 22.000 pares de zapatillas diarias para las marcas que le mencioné

Para producir esa cantidad de zapatillas. ¿Cuántos empleados trabajaban en la planta de Dass de Eldorado?
“El plantel de trabajadores de operarios se ubicaba en 1.460 que cumplían funciones en tres turnos”.

En la actualidad para producir 9.000 pares de zapatillas; ¿con cuántos empleados cuenta la planta?
“Hoy redujimos el plantel en casi un 55 por ciento; ya que contamos con 620 trabajadores”

¿Cuándo comenzó la crisis de producción?
“Hace varios años que comenzamos a reducir la producción por el problema generalizado que vive el país. Concretamente desde los primeros meses del año 2016”

¿La empresa Dass vende solamente en el mercado interno?
“Sí. Nuestros clientes están en todo el país. No exportamos. En realidad; no podemos hacerlo por un problema monetario. No nos cierran los números. La importación de zapatillas de Asia nos está ahogando porque son mucho más económicas que las que fabricamos aquí. Por tal motivo el imposible competir en el mercado externo porque las fábricas asiáticas están inundando de zapatillas a varios países; inclusive la Argentina.

Por lo que dice la industria del calzado fue uno de los mayores perjudicados con la apertura de las importaciones…
“Si. Junto a la textil. Dass se dedica a fabricar y ensamblar zapatillas ante los pedidos de los clientes y, esos pedidos bajaron considerablemente. Reitero, la importación nos perjudico y mucho. El precio de venta de las zapatillas asiáticas es, inclusive menor que el precio de costo que tenemos nosotros. Insisto, nosotros dependemos de los pedidos y trabajamos con proyecciones de hasta tres meses. Si hoy las empresas para las cuales trabajamos nos solicitan incrementar la producción automáticamente incorporaríamos más personal”.

Si esa proyección vuelve caer, automáticamente deberán despedir más personal…
“Sí. Todo depende de la producción. Si llegase a bajar nuevamente la producción deberemos reducir personal. Esperemos que esto no suceda. Hoy tenemos proyectado la cantidad de personal por línea de producción cada línea cuenta con entre 30 y 40 personas para la fabricación de cada modelo”

¿En algún momento los directivos de la planta pensaron en cerrar la planta en forma definitiva?
“No. La empresa insiste en continuar e inclusive se realizaron importantes inversiones en maquinarias y se cambiaron los techos de los casi 18.000 metros cuadrados cubiertos que tiene la planta. Confiamos en una recuperación de la crítica situación que estamos pasando. Lamentablemente la planta está en un 60 por ciento inutilizada. Tenemos todas las máquinas dispuestas, lo único que nos falta es que ingresen más pedidos para reincorporar personal”

La empresa también cuenta con una planta similar en la localidad de Coronel Suarez, provincia de Buenos Aires. ¿Está pasando por la misma situación?
“Sí. Es una planta más chica que está pasando por una situación similar a Dass Eldorado”

Del 2007 a la fecha; ¿La actual es la peor época?
“Sí. En 2007 iniciamos, en Eldorado la producción de ensamble de zapatillas con unas 30 personas entre personal administrativo y operarios. A partir de la instalación comenzamos a crecer. Hubo épocas en que tomábamos entre 200 y 300 personas de una sola vez, hasta que, como le dije en el primer trimestre de 2016 comenzamos a despedir personal por la reducción de pedidos. Creemos que este es un ciclo y que vamos a salir adelante”.

La reitero la pregunta. ¿Pensaron los directivos en cerrar la planta en forma temporaria o definitivamente?
“La reitero: no”, seguimos pensando que la situación se revertirá”

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Inflando el consumo para llegar a octubre

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Siendo consciente de la relevancia del consumo en la actividad, pero fundamentalmente leyendo en clave política la importancia de esta variable en el humor social, el Gobierno implementó una serie de medidas con el objeto de reactivar el consumo en la previa electoral. En términos económicos, no sólo se busca una mejora del poder adquisitivo que traccione la actividad comercial e industrial, que sume al impulso del agro, sino que se espera que las empresas recompongan sus márgenes a través de mayores cantidades vendidas y no vía aumentos de precios.

En este sentido, se puede argumentar que la principal política que favorece el consumo es la estabilidad del tipo de cambio. De mantenerse esta calma iniciada luego de que el BCRA anuncie que podría intervenir en el mercado cambiario, la inflación podría continuar su sendero decreciente. De este modo, la suba de precios alcanzaría la zona de 2-2,5% mensual en la segunda mitad del año, señala la consultora Ecolatina.

Por su parte, a diferencia del año pasado cuando las paritarias se fijaron en base a una inflación esperada que resultó significativamente mayor, este año las negociaciones salariales buscaran recomponer el poder adquisitivo perdido en 2018. Como resultado, las paritarias se están acordando en torno al 30%, lo que sumado a las subas del primer trimestre, llevarán a que los salarios acumulen un alza de al menos 40% hacia el cierre del año.

Si bien esta dinámica no impedirá que el salario real permanezca deprimido en la comparación interanual (en promedio caerá más de 6% i.a.), sí ayudará a que el poder adquisitivo se recupere lenta pero sostenidamente mes a mes, lo que será central para las aspiraciones electorales del oficialismo.

Por otro lado, buscando mejorar los ingresos reales de los sectores de menores recursos, el gobierno decidió adelantar todos los aumentos del año de la AUH a marzo, lo que implicó un incremento de 46% de la asignación que (por cuestiones contables) comenzó a abonarse en abril. Si bien la medida tiene efectos sobre el consumo masivo, dado que estos sectores tienen una elevada propensión al consumo, el impacto en el agregado será limitado, ya que el incremento es de apenas $450 por asignación y afecta aproximadamente al 25% de los hogares. No obstante, se debe destacar que los perceptores de la asignación –gracias a este adelanto- cerrarán el año con una mejora real promedio de 4% i.a. en sus ingresos.

Consumados los malos resultados del primer cuatrimestre, el Ejecutivo acudió a viejas recetas para estimular el consumo en el corto plazo. En primer lugar, estableció el programa de Precios Esenciales (una nueva versión de Precios Cuidados), que consiste en congelar el precio de 64 productos de primera necesidad por seis meses. Si bien esto puede ser un aliciente a la hora de llenar el changuito, los problemas de abastecimiento existen y el impacto desinflacionario es prácticamente nulo debido a que representan una pequeña canasta en comparación a todos los bienes y servicios que releva INDEC.

En segundo lugar, la ANSES abrió la posibilidad de otorgar créditos a jubilados y perceptores de AUH, con tasas que van desde el 40 y al 50%, aproximadamente la mitad de la que se ofrece en bancos. Si bien se espera que esta medida también aporte al crecimiento del consumo masivo –el impacto en los bienes durables sería mínimo-, el organismo prevé que parte de los préstamos también tendrá como fin arreglos para la vivienda. Adicionalmente, en las últimas semanas también se anunció una significativa mejora del programa “Ahora 12”, destinado en mayor medida a hogares de ingresos medios.. Concretamente, se ofrece una tasa de 20% -en cuotas fijas- en lugar de una de 45% con el objetivo de incentivar el consumo hasta fin de año. El impulso sería nada despreciable ya que no sólo podría estimular las deprimidas ventas de algunos rubros como indumentaria, electrodomésticos o motos, sino que al brindar la posibilidad de postergar el pago en un contexto de elevada inflación (prevemos que los precios suban en torno al 35% doce meses vista), libera ingreso disponible que puede ser volcado a consumo adicional.

Por otra parte, el gobierno recientemente decidió también dar impulso a la Construcción, sector que cerró con una contracción de casi 6% i.a. el primer trimestre del año. En este sentido, para estimular la toma de créditos hipotecarios, se relanzó el crédito Procrear con la perspectiva que pueda ayudar a los sectores medios y bajos a adquirir una vivienda propia.

Por último, junto a estas medidas pro-consumo, se debe mencionar dos cuestiones que también aliviaran el deterioro del poder adquisitivo: el pago de medio aguinaldo en junio para los trabajadores formales y el incremento de los haberes jubilatorios (casi 11% en junio y superior a 12% en septiembre) gracias a la nueva fórmula de movilidad. Esto último otorgará un empuje a los ingresos reales (en promedio crecerán 1,3% i.a. en el segundo semestre del año) de un sector que posee una elevada propensión al consumo.

 ¿Serán suficientes estas medidas?

El éxito de estas medidas descansa en la capacidad que tenga la autoridad monetaria de controlar el mercado cambiario. En este sentido, si la demanda de dólares provoca una nueva corrida cambiaria, cualquier acción en pos de favorecer el consumo será insuficiente, ya que la inflación se aceleraría nuevamente derrumbando el salario real. Por el contrario, de reinar la estabilidad del tipo de cambio, el consumo de las familias repuntaría en la previa electoral debido a la mejora en el margen del poder adquisitivo y al impacto positivo de las medidas.

Sin embargo, no esperamos un avance explosivo debido a la incertidumbre política que atravesará al país en los próximos meses. Al mismo tiempo, aunque el consumo se reactive, el impacto sobre la producción no será lineal debido a los altos stocks que mantienen algunos rubros, por lo que también su incidencia sobre el empleo será acotada. Sin embargo, la sensación de mejores perspectivas elevan las chances del gobierno de reelegir, por lo que las presiones cambiarias podrían atenuarse y así aumentar la probabilidad de éxito del “Plan Alivio”.

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Entre la crisis y los imitadores que le aparecieron, cerró Código Cerveza, un emprendimiento misionero destacado a nivel regional

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“La situación es más que crítica, hay que revisar impuestos, bajar impuestos nacionales, provinciales y municipales y hay que hacerlo ya, sino va a ser muy difícil evitar los despidos y cierres”, dijo en marzo. “Este ahora es el peor momento en los últimos 10 años, es mucho peor que en 2016. Y el problema es que va ser cada vez peor”, insistió hace unas semanas Guillermo Poujade, dueño y fundador de Código Cerveza.

Hace unos días finalmente bajó sus persianas el emblemático comercio dedicado a la venta de cerveza importada que marcó un hito a nivel provincial y regional.

La noticia fue confirmada oficialmente hoy en las redes sociales, el local de Roque Pérez y Rivadavia seguirá abierto este mes sólo por la mañana ofreciendo su stock con descuentos del 50 por ciento. En tanto, las franquicias de Posadas, Santo Tomé y Resistencia, seguirán operando bajo la marca al menos hasta fin de año.

Fundada por el posadeño Guillermo Poujade en 2010, Código Cerveza marcó una novedad en la ciudad desde el arranque y a lo largo de casi 10 años de vida: modificó hábitos de consumo de esa bebida, generó una marca con franquicias en tres provincias y proyección regional y convirtió a su creador -que ya era un experto en marketing con una carrera destacada en multinacionales- en un conferencista habitual en muchos encuentros sobre emprendedurismo en todo el país.

Sin embargo, la crisis económica pudo más y la caída del consumo le pegó fuerte a Código Cerveza, un rubro suntuario, que padecen más que los de primera necesidad los recortes en el bolsillo.

El peso de los costos fijos, incluida la fuerte presión impositiva, terminó gatillando la decisión de Poujade de cerrar su negocio. Hace dos meses, Poujade le dijo a Economis: “Hay que hacer algo ya”, refiriéndose a la necesidad de aliviar la presión impositiva a nivel nacional y provincial.

El planteo de este emprendedor -que es un orgullo para Misiones- es bastante simple y parecido al de otros empresarios pyme. Un emprendedor arranca un negocio, deja “la vida” para hacerlo funcionar y crecer y apenas empieza a generar algo, viene el Estado y empieza a asfixiar con sus impuestos y regulaciones (a veces, el Estado ni siquiera espera a que el emprendimiento genere algo).

Poujade le apuntó también a la mentalidad del consumidor local, que muchas veces no comprende que en la Argentina se cobra más por la presión impositiva y no porque el empresario “se llena de plata”.

“El empleado público cobra su sueldo que sale de los impuestos que pagamos los empresarios y se va a consumir a Paraguay. Acá van a quedar solamente empleados públicos si seguimos así”, dijo hoy en una entrevista radial, donde confirmó la noticia del cierre.

También, víctima de su propio éxito

A esos condimentos, hay que sumarles la fuerte competencia que le apareció a Código Cerveza, que impulsó e inspiró a una gran variedad de “imitadores” que abrieron locales similares pero con costos fijos mucho más bajos y se dedicaron a ofrecer algo parecido a mejor precio.

En Posadas se abrieron varios locales de despacho de cerveza importada, por un lado. Por otro lado, los drugstore y almacenes, incrementaron visiblemente su oferta de cerveza en latas (marca registrada de Código), así como también su variedad de marcas. Hoy es común entrar a cualquier almacén y encontrar una cerveza holandesa o alemana. Eso no existía antes de la llegada de Código Cerveza, que deja sin dudas un legado en la forma de entender el negocio de la venta de cerveza en la región.

Poujade no estuvo errado con su audaz visión allá por 2010: el misionero puede sofisticarse en el consumo de cerveza y probar más allá de Brahma, Quilmes o Budweiser. Hoy parece una obviedad, pero en aquella época no lo era tanto. Eso es lo que hacen emprendedores-transformadores de este tipo. Influyen para el cambio de hábitos a un nivel tal que, una vez que se modificaron esas costumbres, ya nadie se acuerda de cómo era la mentalidad anterior a su irrupción.

Historia exitosa

La historia de Código Cerveza arrancó en 2009, cuando Poujade renunció como gerente de marketing de IBM en Buenos Aires para venir a emprender a su ciudad natal. El experto en marketing no tenía en claro en qué negocio arrancar, pero tras una exploración de las oportunidades decidió meterse en el rubro de la cerveza importada.

Código Cerveza llegó a ser la cerveteca con mayor variedad de marcas de esa bebida en toda Latinoamérica. También, fue pre-seleccionado por la editorial británica Phaindon para concursar como uno de los diez lugares emblemáticos del mundo relacionados a la cerveza.

De entrada el concepto de la marca fue “tomar poco pero con calidad”. En una ciudad acostumbrada a no salir de las 3 o 4 grandes marcas, la llegada de Código Cerveza fue bien recibida. Poco tiempo después, Poujade y un antiguo socio pusieron una sucursal en Iguazú, que no funcionó como esperaban. De ahí se inspiraron en parte las “Fuck up Nights”, un formato de charlas sobre emprendedurismo donde se repasan errores comerciales que muchas veces dejan grandes enseñanzas.

Desde el inicio, Poujade trabajó en crear un concepto más que un local de venta de cerveza. Una marca que pudiera ser franquiciada. Recién hace dos años abrieron las franquicias de Código Cerveza en Posadas, Santo Tomé y Resistencia.

Otra nota distintiva de Código Cerveza fue el cuidado estilo del local, donde se realizaron recitales con bandas de jazz y soul y hasta un novedoso recital silencioso (en el que cada espectador lleva auriculares). El lugar ayudó a fomentar también el concepto de after-office, desconocido en Misiones, pero que es furor en Buenos Aires desde finales de los 90. Se trata de salir a tomar una cerveza y compartir un buen momento inmediatamente después de la jornada laboral. Código Cerveza fue gran impulsor de San Patricio, la tradicional fiesta de origen irlandés que crece año a año en la ciudad.

También realizó innovadoras iniciativas en materia de reciclado de latas y tapitas de cerveza, sólo por citar algunos de sus aportes a la comunidad.

Sin embargo, hasta los emprendimientos más exitosos o novedosos muchas veces perecen. Así es el mundo comercial. A veces es por cambios de hábito en los consumidores o malas decisiones empresariales. Esta vez, el factor de mayor peso parece ser la persistente crisis económica y la caída del consumo. Y también, ¿por qué no?, los imitadores que aparecieron y se inspiraron en Código Cerveza.

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Surfear en la buena ola

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Se acomodó el Mercado, cinco semanas de calma cambiaria y todo el proceso de recuperación de confianza se empieza a activar. Es verdad que es muy lento y que cualquier mala noticia puede echar todo por la borda, pero esto es así. Las tasas de las Leliqs siguen y seguirán siendo muy altas para tentar a que los depósitos en pesos se direccionen hacia allí y no al dólar, con todo lo malo para la economía real que es tener tasas muy altas, es importante mantenerlo porque no existe factor más recesivo que la volatilidad cambiaria.

Lógicamente al encontrar mejor estabilidad en el tipo de cambio, los activos financieros comienzan muy lentamente a querer recuperarse, pero muchos de ellos siguen realmente muy castigados ya que el riesgo es muy alto. ¿Cuál es el riesgo? El político claramente, invertir financieramente hoy en Argentina es básicamente hacer una apuesta a quién va a ganar las elecciones de octubre y es por eso que casi todas las novedades económico-financieras lamentablemente suceden en torno a la política.

El ruido seguirá in crescendo hasta octubre, pero al menos en estos próximos días hasta que se decidan las listas y los competidores de las PASO no tendremos muchas certezas. Pero si bien no vamos a estar exentos de volatilidad, es probable que lo peor haya pasado. Hace un par de semanas el único jugador político era Mauricio Macri y su economía despedazándose y ahora la cosa puede empezar a cambiar con una inflación que insinúa una tranquilidad (se cree que mayo estuvo en torno al 3% contra los 4,7% de marzo y 3.4% de abril) y el resto de los jugadores políticos ya en cancha mostrando también sus virtudes y debilidades, pero colaborando quizá a desviar un poco la atención.

De todas maneras, habrá que ser cautos a partir de los próximos meses ya que puede que gran parte de la oferta de los “agrodólares” comience a mermar y eso active un poco la demanda de dólares para que el BCRA también se ponga la camiseta y cambie de posible interventor a interventor en el tipo de cambio y ver quién gana en ese tiroteo.

Algunos economistas son bastante optimistas ya que aseguran que una dolarización severa de carteras se llevaría unos 15 mil millones de dólares, monto que el BCRA tiene con qué enfrentar, pero si a eso le sumamos la fuerte devaluación que ya hubo el año pasado más los pocos pesos que hay hoy en la calle es más difícil que la historia se repita. Mi humilde análisis (y no niego que sea un deseo) es que otra posible escalada fuerte del tipo de cambio se puede quedar sin nafta y las tasas actuales sigan siendo atractivas ya que necesitamos un dólar de unos $60 en diciembre para empatar el rendimiento de dichas tasas. Aunque insisto en que todo esto sigue cargado de un tinte político muy difícil de adivinar qué es lo que va a pasar.

Queda seguir surfeando semana a semana, por ahora no podemos hablar ni de mediano ni de largo plazo, porque con tanta volatilidad no hay economía que pueda activarse, pero decididamente estamos mejor que a fines de abril.

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