Estados Unidos

Irán amenaza con cerrar el Estrecho de Ormuz y Estados Unidos responde que sería “un suicidio”

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El parlamento iraní considera necesario cerrar el Estrecho de Ormuz como represalia por los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos contra sitios nucleares en territorio iraní, según declaró el legislador Esmail Kosari, miembro de la comisión parlamentaria de seguridad nacional.

La declaración fue difundida por la agencia rusa Tass y deja la decisión final en manos del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el órgano que concentra el poder en situaciones de conflicto en la República Islámica.

Desde Washington, el vicepresidente estadounidense J.D. Vance reaccionó con dureza ante la posible medida y advirtió que sería “un suicidio” económico para Irán. “Toda su economía pasa por el Estrecho de Ormuz. ¿Por qué harían eso? No creo que tenga ningún sentido”, expresó.

El Estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta, por donde transita cerca del 20% del petróleo comercializado a nivel mundial. Su cierre, aunque sea parcial, podría tener un fuerte impacto global en los precios de la energía y agravar aún más la tensión en Medio Oriente.

Estados Unidos se unió este sábado a Israel en los ataques contra Irán, marcando una escalada significativa en el conflicto de Medio Oriente, que podría desestabilizar la región y tener impactos globales.

Los bombardeos golpearon con precisión las instalaciones nucleares de Fordo, Natanz e Isfahán, informó el gobierno estadounidense.

Israel y Estados Unidos han informado que su objetivo es detener el programa nuclear de Irán, que afirman estaba próximo a construir armamento nuclear.

“Nuestro objetivo era la destrucción de la capacidad de enriquecimiento de uranio de Irán y darle un freno a la amenaza nuclear planteada por el Estado patrocinador del terror número uno del mundo”, dijo el presidente estadounidense, Donald Trump, en una alocución televisada luego de los ataques.

El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, reaccionó a los hechos calificándolos como una “grave violación” a la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.

El diplomático añadió que Irán se reserva el derecho de tomar represalias.

Los sucesos de este fin de semana se suman a una ofensiva de mayor escala iniciada por Israel el pasado 13 de junio. Desde entonces, ambos países han intercambiado ataques.

Pese a sus ataques, Estados Unidos afirma que no está en guerra con Irán y que no desea cambiar el actual régimen de gobierno del país. Y urgió al gobierno de Teherán a continuar con el diálogo para poner fin a su programa nuclear.

Esto, sin embargo, es incierto ante los hechos del fin de semana, que el mismo presidente estadounidense calificó de un “éxito militar espectacular” que produjo la destrucción “completa y total” de las tres instalaciones nucleares en Irán.

¿Qué ha bombardeado EE.UU. y qué armas utilizó?

El general estadounidense Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., declaró que la Operación Martillo de Medianoche involucró a 125 aeronaves militares, incluidos siete bombarderos furtivos B-2.

Uno de los objetivos fue Fordo, una planta de enriquecimiento de uranio oculta en una remota ladera montañosa, vital para las ambiciones nucleares de Irán.

Washington afirmó que también atacó otras dos instalaciones nucleares: Natanz e Isfahán.

Caine explicó que las evaluaciones iniciales indican que los tres objetivos nucleares iraníes sufrieron daños y destrucción extremos.

Debido a la profundidad de Fordo, solo Estados Unidos cuenta con una bomba antibúnkeres lo suficientemente potente como para penetrar en el sitio: el penetrador de municiones masivo (MOP) GBU-57A/B.

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La guerra menos pensada: Trump vs Musk

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Un pleito que sorprende, por el tono de la comunicación y por la capacidad de amplificar sus mensajes, pero no por el origen de la relación. Algo que parecía difícil de sostener en el tiempo finalmente muestra su verdadera cara: la de la enemistad cuando el poder está en juego. La disputa entre el político más importante del mundo y el hombre más rico del mundo.

Elon Musk formó parte del gobierno de Donald Trump hasta hace apenas unos días, y tras su salida, esa relación que parecía conjugar el epicentro más concentrado del poder mundial comenzó a desmoronarse. El dueño de Tesla (entre otras empresas) estuvo al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental, casi como una parodia estadounidense de la cartera dirigida por Federico Sturzenegger en Argentina. El área de Musk fue la encargada de ejecutar miles de despidos y el cierre de organismos en Estados Unidos, con el único fin de alcanzar el tan deseado equilibrio fiscal.

Cierto es que la llegada de Musk al gobierno de Trump le valió una ola de críticas a nivel mundial y boicots a sus empresas, al punto de comprometer el valor de sus acciones. En pocas palabras, el negocio no estaba cerrando. Más allá de eso, nunca se involucró demasiado en la política.

La salida del gobierno fue pacífica y todo hacía creer que la relación personal con Trump, así como los gestos públicos mutuos, se mantendrían en el tiempo. Pero el viraje fue rápido y abrupto. Elon Musk lanzó una serie de críticas directas a Donald Trump y a su nueva política fiscal, lo que provocó la ira política del mandatario y una inmediata respuesta, escalando el conflicto hasta acusaciones comprometedoras que, además, generaron un sismo interno en la política estadounidense y una incertidumbre propia de crisis institucional.

Todo comenzó con la ley presupuestaria que impulsa el presidente Trump y que espera sea aprobada lo antes posible. Dicha norma incluye la ampliación de exenciones tributarias, un mayor recorte en el gasto social y un aumento en el techo de deuda. Para Musk, es una abominación; para Trump, es grande y hermosa.

La crítica textual de Elon Musk fue la siguiente:
“Lo siento, pero ya no aguanto más. Este proyecto de ley del Congreso, enorme, escandaloso y repleto de gastos superfluos, es una abominación repugnante. Qué vergüenza para quienes lo han votado: saben que han hecho mal. Lo saben.”

La respuesta de Trump apuntó directamente a la quita de subsidios para la industria automotriz eléctrica, insinuando que esa fue la verdadera razón de la ofuscación de Musk. Literalmente, le metió el dedo en la herida. Nada peor que cuestionar subsidios ante alguien que dirigió un área encargada de recortar gastos. Trump disparó con artillería pesada y con pleno conocimiento de sus acciones.

Musk redobló la apuesta y vinculó al actual presidente con los oscuros encuentros de Jeffrey Epstein, condenado por abuso, trata y prostitución de menores. El golpe fue durísimo para Trump, abriendo la posibilidad de que la situación escale hasta el ámbito judicial en Estados Unidos.

¿Promesas incumplidas?

Más allá de los idas y vueltas y de los trending topics que derivan de este pleito, hay una cuestión que merece un análisis más profundo: el trasfondo internacional de esta pugna por el poder, entre promesas incumplidas y alianzas de cartón.

Una de las aristas menos exploradas del distanciamiento entre Trump y Musk está relacionada con la guerra en Ucrania. A primera vista puede parecer que no hay vínculo entre ambos asuntos, pero como dice el dicho: “todo tiene que ver con todo”.

Trump hizo del fin de la guerra en Ucrania una de sus principales promesas de campaña y, desde el primer minuto, trabajó en acercar posiciones para poner fin a la conflagración. Sin embargo, entre tensiones y distensiones, ese objetivo se fue diluyendo. Cabe destacar que es muy posible que Trump logre la paz en Europa del Este, incluso más que un eventual acercamiento directo entre Putin y Zelenski. Pero la espera agotó la paciencia de Musk.

El fin del conflicto y una eventual partición del territorio ucraniano delineaban una ocupación rusa por un lado y una injerencia económica estadounidense por el otro. Esta última no implicaba asentamientos, pero sí una estrategia clara: Ucrania debía comenzar a pagar los préstamos y el apoyo militar brindado por Washington. A cambio, entraba en juego la explotación de las tierras raras y minerales estratégicos del país, y allí es donde Elon Musk entraba en escena.

Entre manganeso, grafito, hierro, litio, uranio y titanio, Ucrania alberga cerca de 10 mil yacimientos de tierras raras y minerales, lo que la convierte en una de las reservas más grandes del mundo. Estos recursos son materia prima clave para la industria tecnológica y de comunicaciones.

Con este panorama, todo empieza a cuadrar. La alianza entre Trump y Musk tenía un componente económico desde el lado del magnate, y uno geopolítico desde el presidente. Musk creyó en la promesa de una resolución rápida del conflicto para que sus empresas pudieran acceder a los minerales ucranianos, potenciando al máximo sus ganancias y las de otros grandes jugadores que apoyaron a Trump, como Mark Zuckerberg y Jeff Bezos.

Para Trump, lo redituable era la estrategia geopolítica. Buscaba que las empresas aliadas crecieran, escalaran su producción y dominaran mercados, utilizándolas como arma de competencia directa frente a China en la guerra comercial.

Si lo analizamos en perspectiva, ambos tenían mucho por ganar. Trump, al reposicionar a Estados Unidos en el tablero global; Musk, al incrementar sus beneficios económicos. Sin embargo, los tiempos se estiraron, las promesas no se cumplieron, y el magnate terminó perdiendo más de lo que ganó durante su paso por el gobierno. Ante la falta de resultados, la alianza de cartón se rompió, y hoy vemos un cruce público donde ambos se reprochan abiertamente.

El poder es difícil de compartir. Se ejerce o se padece. Y cuando dos figuras de peso entran en juego, las alianzas suelen basarse más en intereses que en pactos de caballeros. Lo romántico de las promesas y las amistades es propio de quienes aún no han sido completamente corrompidos. Para Trump y Musk, como en la geopolítica misma, todo se trata de intereses.

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Inflación en Estados Unidos: cómo afecta a las proyecciones económicas de Argentina

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Por Agustín Bilinskis, director de Desarrollo de Negocio de VT Markets. La inflación de Estados Unidos actúa como un termómetro clave para la política monetaria de la Reserva Federal (Fed). Si los datos publicados este martes indican una inflación por encima de lo esperado, es probable que se mantenga o incluso se refuerce el sesgo restrictivo de la Fed. 

Esto podría derivar en mayores rendimientos para los bonos del Tesoro, fortalecimiento del dólar y, en consecuencia, mayor presión para los activos de riesgo en mercados emergentes, incluyendo acciones, bonos soberanos y monedas.

En el caso argentino, donde el riesgo país sigue siendo elevado y el acceso al crédito internacional es limitado, un endurecimiento del entorno financiero internacional genera efectos negativos inmediatos. 

La presión sobre el tipo de cambio, la fuga hacia activos refugio y el debilitamiento de los precios de commodities clave (como la soja o el maíz) pueden agravar la fragilidad externa.

Por el contrario, si la inflación estadounidense resulta inferior a lo esperado, los mercados podrían descontar una política monetaria más laxa en el corto plazo. Esto abriría una ventana para cierta recuperación de activos argentinos, alivio en el tipo de cambio paralelo y mejor clima para los inversores que operan con instrumentos ligados a mercados globales.

Finalmente, para quienes operan desde Argentina con activos de inversión internacional —como brokers offshore, cuentas en dólares o estructuras como LLCs—, este tipo de anuncios representa una oportunidad para reposicionar carteras en función de las expectativas de tasas y dólar global.

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Habemus Papam: es de Estados Unidos y se llamará León XIV

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El cónclave eligió este jueves, 8 de mayo, al cardenal Robert Francis Prevost como nuevo Papa. El prelado estadounidense, de 69 años, escogió el nombre de León XIV, evocando al papa León XIII, una figura asociada al compromiso social y a la apertura diplomática en la historia reciente de la Iglesia.

Nacido en Chicago el 14 de septiembre de 1955, Prevost fue hasta hace poco prefecto del Dicasterio para los Obispos, uno de los cargos más influyentes del Vaticano. Su elección representa una continuación parcial del legado de Francisco, con quien compartía una visión pastoral centrada en el servicio, el cuidado de los marginados y la presencia misionera. Aunque su perfil no era el más mencionado entre los favoritos del cónclave, fue considerado una figura de consenso tras varias votaciones sin mayoría clara.

Robert Francis Prevost, es un cardenal estadounidense de 69 años, nacido en Chicago y con una destacada labor pastoral en Perú. Fue elegido Papa en la cuarta elección del cónclave en el Vaticano y eligió como nombre León XIV.

Prevost ingresó a la Orden de San Agustín en 1977 y realizó sus votos solemnes en 1981. Fue ordenado sacerdote en Roma en 1982. Posee una sólida formación académica, incluyendo títulos en Ciencias Matemáticas, Divinidad y Derecho Canónico. En 1985, inició su labor misionera en Perú, donde trabajó en la formación de seminaristas y en roles pastorales y administrativos, destacándose por su compromiso con la comunidad y su liderazgo.

Un perfil internacional con raíces latinoamericanas

Prevost, miembro de la orden de los agustinos, vivió más de 18 años en Perú, donde desempeñó funciones desde su congregación y, desde 2015, como obispo de Chiclayo. En 2023, el Papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos del Vaticano y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.

Conocido por su carácter afable y enfoque moderado, Prevost combina experiencia pastoral, formación académica y habilidades de gestión. Su perfil discreto y su compromiso con las comunidades latinoamericanas lo han posicionado como una figura respetada dentro del Vaticano. Tras el fallecimiento del Papa Francisco en abril de 2025, su nombre era mencionado entre los posibles sucesores.

En 2014, el papa Francisco lo nombró administrador apostólico de la diócesis de Chiclayo, en el norte de Perú. Un año después fue consagrado obispo de esa diócesis, donde también se desempeñó como vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana. Su papel fue relevante durante un periodo de inestabilidad política en el país, en el que los obispos buscaron mantener la institucionalidad democrática.

Entre 2020 y 2021 fue administrador apostólico del Callao, y en 2023, el papa Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos, encargado de supervisar el nombramiento de obispos en todo el mundo. En septiembre del mismo año fue creado cardenal.

Prevost es conocido por su estilo reservado, pero con buena recepción entre los obispos por su capacidad de escucha y síntesis. Compartía con el papa Francisco posiciones sobre temas como el medioambiente, la atención a los pobres y el acompañamiento pastoral de los fieles. Apoyó también la aplicación pastoral de Amoris Laetitia y la apertura a los divorciados vueltos a casar.

Sin embargo, su trayectoria ha estado marcada por algunas controversias relacionadas con la gestión de casos de abuso sexual en el clero. Una de ellas se remonta a su etapa como provincial en Chicago, donde se permitió que un sacerdote condenado por abuso residiera en una casa cercana a una escuela. Aunque Prevost no habría autorizado esa situación y el caso ocurrió antes de la Carta de Dallas, ha sido citado con frecuencia. Más recientemente, enfrentó cuestionamientos en Perú por su manejo de denuncias de abuso contra dos sacerdotes durante su mandato en Chiclayo. Las acusaciones incluyen retrasos en la investigación y un supuesto pago a las víctimas, aunque la diócesis defendió que Prevost actuó conforme a los protocolos canónicos y animó a las denunciantes a acudir a la justicia civil.

El nuevo Papa también ocupaba cargos en siete dicasterios vaticanos y formaba parte de la Comisión para el Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano, lo que indicaba la confianza del papa Francisco en su perfil organizativo y su criterio eclesial.

Con la elección de León XIV, la Iglesia Católica se prepara para una etapa de continuidad matizada, en la que se espera que el nuevo pontífice combine su experiencia misionera, su conocimiento del mundo latinoamericano y su prudencia institucional al frente de una Iglesia global enfrentada a desafíos internos y externos de gran calado.

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El secretario del Tesoro de EEUU elogió el plan económico de Milei, pero negó una línea de crédito

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El presidente Javier Milei se reunió este lunes en Casa Rosada con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien elogió el avance del plan económico luego de la salida del cepo y de acuerdo con el FMI y resaltó las negociaciones para lograr un acuerdo de libre comercio en el medio de la guerra de aranceles desatada por Donald Trump. Su visita es considerada como un “fuerte respaldo” a la gestión que lleva a cabo el Presidente.

El Presidente recibió a Scott Bessent, que previamente había mantenido un encuentro a solas con el ministro de Economía y otro con empresarios

En el primer día sin cepo en la Argentina, después de años de restricciones cambiarias, el presidente Javier Milei se reunió este lunes por la tarde con el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, en un clima de expectativas por un posible anuncio de cooperación bilateral.

“Durante la reunión, el secretario Bessent reafirmó el pleno apoyo de EEUU a las audaces reformas económicas del Presidente Milei y lo elogió por la pronta acción de su gobierno para reducir las barreras al comercio recíproco“, destacó el organismo norteamericano.

Además, lo felicitó ”por las recientes y exitosas negociaciones de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI)“ y reiteró la confianza de la administración republicana “para continuar impulsando el positivo impulso económico de Argentina”.

De la conversación participaron también el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo; el titular del Banco Central, Santiago Bausili; el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, y su par de Políticas Económicas, José Luis Daza.

No estuvo, sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores, Gerardo Werthein, quien venía llevando adelante las negociaciones bilaterales.

Por parte de la comitiva extranjera, asistieron la Encargada de Negocios, Lydia Barraza; el subsecretario Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kaplan, y el jefe de Gabinete, Dan Katz.

Luego de un encuentro que duró aproximadamente una hora y media, Milei y el secretario del Tesoro estadounidense grabaron un mensaje conjunto que se emitirá en las próximas horas. Milei y Bessent también grabaron una declaración conjunta. Más tarde, el estadounidense brindará una entrevista periodística y dejará el país alrededor de las 19.

Por su parte, finalizado el encuentro en la Rosada, Milei se cruzó hacia el Ministerio de Economía para analizar junto al equipo económico los resultados en los mercados y en el comportamiento del dólar tras la primera jornada sin cepo.

La comitiva que acompaña a Bessent está integrada por Matt Schlapp, presidente de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) y Soledad Cedro, CEO de CPAC Argentina. También se sumó Rod Citrone, amigo del secretario del Tesoro; es un importante empresario norteamericano, fundador de Discovery Capital Management y uno de los dueños de Pittsburgh Steelers.

Citrone fue recibido a las 13.30 por el presidente Milei y la visita responde al interés del empresario en invertir en la Argentina. Se habla de una cifra superior a los u$s5.000 millones, aunque “puede ser más aún”, comentan allegados Citrone

Cabe señalar que en el entorno presidencial no dejó de llamar la atención la sorpresiva visita de Bessent.

De dialogo frecuente con el ministro Caputo, el secretario del Tesoro le habría preguntado “sirve de ayuda que vaya a la Argentina”, la respuesta de Caputo no se demoró: “Si, por supuesto” y así es como se pautó el viaje.

Su llegada se produce luego del anuncio del acuerdo alcanzado con el FMI, del apoyo crediticio otorgado por el Banco Mundial y el BID. Asimismo, este lunes comienzan a regir las prior actions acordadas con el Fondo. Entre ellas la flotación del tipo cambio oficial entre bandas y la eliminación de numerosas restricciones del cepo cambiario.

En realidad, esta visita de Bessent podría no ser la única ya que la consultora Tactic, representados por Soledad Cedro y Barry Bennet viene conversando con el funcionario para contar con su asistencia a un evento empresario a llevarse a cabo en Buenos Aires a mediados de año

Bessent, que es uno de los más influyentes dentro del gabinete de Donald Trump, arribó por la mañana a Buenos Aires para su visita relámpago en el país, que durará cerca de 12 horas.

Su llegada, además, se da en un contexto complejo a nivel internacional: mientras la gestión del republicano lleva adelante una guerra comercial y sube los aranceles para las importaciones, la administración libertaria intenta negociar un tratado de apertura económica.

Según trascendió, Bessent habría avanzado con el ministro de Economía en un nuevo préstamo por parte de los Estados Unidos, como parte de la ofensiva de Trump contra China.

El gobierno norteamericano busca reducir la influencia del gigante asiático en la región y ve en Milei un aliado en el camino, por lo que estaría analizando ofrecer un crédito especial.

La llegada del influyente integrante del gabinete republicano podría incluir un refuerzo de financiamiento para la Argentina a través de una línea de crédito especial, una idea que está en la mesa de conversaciones con la gestión libertaria.

No es la primera vez que ocurre esto: en 1995, EEUU le dio a México unos USD 20.000 millones en medio del crisis del Tequila a través de su Exchange Stabilization Fund (ESF, o Fondo de Estabilización Cambiaria); y en 2002 el mismo esquema, aunque con menos dinero, se usó para rescatar a Uruguay. Según el documento ESF Credit Arrangements, 1972-2002, del Tesoro estadounidense, el país accedió a ese esquema en 1995, por USD 1.000 millones, pero como garantía para un crédito del Banco de Pagos Internacionales (BIS); y algunas veces en los ‘80, pero por montos menores.

Hasta el momento, el Gobierno alcanzó acuerdos para diferentes préstamos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y con otros organismos multilaterales, lo que posibilitó la salida del cepo.

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