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Mercados de carbono en Argentina: ¿dónde estamos y hacia dónde vamos?

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La Mesa de Carbono Forestal Nacional – MCFN – presenta oficialmente su documento “Aportes para el desarrollo de los mercados de carbono en Argentina” que tiene como objetivo aportar y enriquecer a la discusión para la construcción de las condiciones que permitan el desarrollo y fortalecimiento de los mercados de carbono en el país. Conformada actualmente por más de 30 empresas, es la entidad más representativa a nivel nacional y la que sienta las bases para impulsar este negocio en todo el país y en la región.

Argentina tiene hoy una oportunidad única para posicionarse en el mundo a través del desarrollo de los mercados de carbono, los cuales crecen rápidamente a nivel regional y global, generando un impacto ambiental, social y económico muy importante. “A pesar de que se han hecho avances a nivel internacional en acordar las reglas para los mercados de carbono, en nuestro país aún hay muchas incertidumbres para que se desarrolle un mercado que sea atractivo y confiable para el desarrollo de este tipo de proyectos” explica Juan Pedro Cano, Coordinador General de la Mesa (*).

“Observamos que el contexto argentino dista mucho de brindar la seguridad jurídica y certidumbre mínima necesaria para promover e incentivar el desarrollo, certificación e implementación de proyectos de captura y reducción de emisiones, como así también la consecuente comercialización de los certificados, créditos o bonos de carbono que dichos proyectos generen” continúa Cano. “Los instrumentos de política actuales son más bien restrictivos y, los marcos normativos vigentes, son interpretados de manera sesgada, especialmente en el plano discursivo por parte de actores gubernamentales de nivel nacional y provincial, lo cual genera desconfianza a la hora de invertir tiempo, dinero y energía en el desarrollo de este tipo de proyectos de importante impacto ambiental, social y económico”.

Hoy la Mesa de Carbono Forestal Nacional (MCFN) está conformada por aproximadamente 30 empresas, personas e instituciones enfocadas en el sector forestal argentino, pero con una visión futura multisectorial para un trabajo mancomunado e integrador. De hecho, sus miembros trabajan en la conservación, manejo mejorado y restauración de bosques nativos y en la producción forestal, representando en este último caso el 80% de las plantaciones forestales del país.

Efectivamente, en Argentina se desarrollan proyectos de carbono forestal desde hace más de 15 años en distintas regiones y con diferentes tipos de abordajes, en 20.000 hectáreas aproximadamente y con un potencial de mitigación de más de 1.600.000 toneladas de CO2 de los cuales ya se llevan mitigadas más de 500,000 tn. de carbono. Hoy existen proyectos en desarrollo y certificación por una superficie de más de 90.000 hectáreas por distintos miembros de la MCFN, lo cual equivale a más de tres veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires.

LAS SOLUCIONES BASADAS EN LA NATURALEZA y EL CAMBIO CLIMÁTICO

El mundo se enfrenta a un tremendo desafío: no sobrepasar los 1,5/2°C de calentamiento global durante el siglo XXI, por las graves consecuencias ambientales, sociales, económicas y climáticas que traerá aparejado este aumento de la temperatura, a menos que se logren reducir profundamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de forma urgente. En este contexto, y como fruto de la implementación de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), los mercados de carbono surgen en el mundo como una vía para canalizar financiamiento, principalmente privado, para la acción climática. Es un mecanismo que busca ser complementario y económicamente viable al compromiso asumido por muchos países, empresas e individuos para disminuir las emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero, una de las principales causas del cambio climático que está sufriendo el planeta y con los consecuentes impacto negativos sobre la salud de los seres humanos, su seguridad alimentaria, la actividad económica, el agua y otros recursos naturales.

Los mercados de carbono son sistemas en donde gobiernos, empresas e individuos pueden comprar y vender unidades (créditos), ya sea para respaldar las emisiones de GEI o bien para compensarlas. De esta manera se busca, mediante mecanismos de mercado, generar incentivos para la captación o disminución de emisiones, volviéndolo viable económicamente. “Hoy hay una gran demanda de proyectos de captura y reducción de emisiones por parte de empresas que quieren equilibrar su huella de carbono, especialmente orientada a soluciones basadas en la naturaleza. La oferta de este tipo de proyectos está muy por debajo de la demanda internacional, lo cual se presenta como una oportunidad para atraer inversión en este sector. Esta inversión implica no sólo réditos económicos para los titulares de las tierras sino para los trabajadores necesa rios para el desarrollo y el mantenimiento de estos proyectos y para las comunidades locales, además de los beneficios ambientales locales y globales ya mencionados” comenta Juan Pedro.

“En nuestro país, el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen del cambio de uso de la tierra y la silvicultura, es decir de la pérdida y degradación de los bosques y su uso intensivo”. Es por eso que los bosques son clave en este contexto: brindan importantes funciones de la naturaleza para la sociedad, contribuyen a la seguridad hídrica mediante la regulación del ciclo del agua, mitigan fenómenos extremos de inundaciones y sequías, preservan los suelos contra la erosión y purifican el aire, y son centrales para la biodiversidad y la preservación de flora y fauna. Asimismo, en relación al cambio climático cumplen un destacado rol en la regulación de temperatura y en el almacenamiento de carbono. “Es por ello que, los proyectos de captura o reducción de emisiones de carbono son una opor tunidad para generar ingresos económicos a quien, por ejemplo, conserve, haga un uso mejorado o restaure o reforeste bosques. Ante la necesidad de conservar, recuperar nuestros bosques y ecosistemas, este mecanismo se presenta como una alternativa o complemento económico para el sector agroforestal, y de esta manera, una vía para aportar al logro de los compromisos de reducción de emisiones de los países signatarios de la CMNUCC, como lo es Argentina” expresa Cano. 

LOS MERCADOS DE CARBONO A NIVEL INTERNACIONAL

En el marco de la CMNUCC se acordó la necesidad de establecer un compromiso global para reducir las emisiones de GEI con miras a mitigar el cambio climático. Para ello, se han definido distintas herramientas, entre ellas se crearon los mercados de carbono como una vía para generar financiamiento, principalmente desde el sector privado, para promover acciones que impliquen una reducción o una captura de GEI.

“Bajo los mecanismos de compensación, los créditos de carbono son generados por proyectos que buscan evitar, reducir o eliminar emisiones de GEI de la atmósfera. Estos proyectos pueden ser desarrollados por actores del sector privado, público y de organizaciones no gubernamentales. Además, pueden involucrar distintos tipos de actividades, como las relacionadas con energías renovables, la conservación y reforestación de bosques, las medidas de eficiencia energética y la reducción de emisiones de metano (otro potente GEI)” agrega. “Para que un proyecto pueda participar en un mercado de carbono deberá cumplir con los estándares del mercado regulado o del voluntario y así certificar los créditos de carbono que el proyecto genera. Cada tonelada de emisiones evitada, reducida o eliminada y certificada gen era un crédito de carbono. Existen diversos programas y estándares internacionales que buscan garantizar la calidad y veracidad de los créditos, como el Mecanismo de Desarrollo Limpio, el Verified Carbon Standard de Verra, y la certificación The Gold Standard”.

Actualmente existen al menos 170 tipos de tecnologías para generación de créditos de carbono a través de la captura y reducción de emisiones, tanto del sector forestal y del uso del suelo, como de los sectores de las energías renovables, la eficiencia energética, los hogares y comunidades, la producción industrial, el transporte, la gestión de residuos y la agricultura.  

POTENCIAL ECONÓMICO

Estudios indican que tan sólo aproximadamente el 6% de los proyectos de reducción de emisiones son del sector de la Agricultura, Bosques y Usos del Suelo (AFOLU, por sus siglas en inglés), lo que pone en evidencia que el potencial de crecimiento del sector es enorme, especialmente considerando que en el año 2021 este sector comercializó el 46% de todo el volumen de transacciones del mercado voluntario. “La demanda por proyectos de captura y reducción de emisiones certificables y verificables con impacto no sólo en carbono sino en otros servicios ecosistémicos, es evidentemente cada vez mayor” apunta Juan Pedro. “De hecho, este volumen está aumentando rápidamente a medida que aumenta la demanda. El valor de los mercados voluntarios globales de carbono casi se cuadruplicó en 2021 hacia USD 2 mil millones, impulsado por pr oyectos NBS y un aumento de los precios de mercado. Según los últimos informes, los precios de los créditos de carbono han ido variando en los últimos años, con una marcada suba desde el año 2017 hasta el momento. En los mercados voluntarios, los precios aumentaron en 2021 casi un 60% con respecto a 2020 hasta un punto que no se veía desde 2013, alcanzando un precio promedio ponderado mundial anual por tonelada de USD4,00 para todas las transacciones informado por los encuestados de mercados emergentes, en comparación con USD2,52 en 2020” revela Cano.

LA SITUACIÓN EN ARGENTINA

En términos de proyectos registrados, de los 11.800 proyectos registrados a nivel global, tan sólo 61 fueron en Argentina, lo cual representa el 0.5% del total de ellos. Ello refleja que el marco político y normativo actual no estaría promoviendo e incentivando el desarrollo de proyectos de captura y reducción de emisiones a pesar de las grandes posibilidades que existen, y a pesar de las experiencias que ya se han desarrollado en el país.

“En comparación con la distribución sectorial a nivel global, en Argentina existen actualmente sólo 2 proyectos del sector forestal certificados bajo estándares internacionales como los de Verra, Gold Standard, Mecanismos de Desarrollo Limpio, Climate Action Reserve y Plan Vivo, lo cual representa el 3% del total de proyectos certificados en el país. La mayor parte de los proyectos certificados hasta el momento en Argentina son de los sectores de las Energías Renovables, Producción Industrial y Gestión de Residuos. Esto no quita que existan iniciativas de certificación y verificación en base a mismos estándares, pero certificados por organismos nacionales, dado que la inversión necesaria para una certificación internacional es costosa y suele no ser accesible para muchos desarrolladores de proyectos y propietarios/usu arios de tierras con potencial para la captura y reducción de emisiones” interpreta el ejecutivo.

En tal sentido, a la hora de proyectar posibles abordajes para realmente promover el desarrollo de los mercados de carbono en Argentina, se considera que deberían sentarse las bases mínimas para el desarrollo de un mercado amplio y flexible. “Se recomienda la elaboración de instrumentos para promover, apoyar y dar reconocimiento al desarrollo, certificación e implementación de proyectos de carbono y la comercialización de las capturas y reducciones que se generen. Es preciso contar con seguridad jurídica para atraer inversiones que permitan desarrollar proyectos a distintas escalas y con distinto impacto ambiental, social y económico, especialmente para promover proyectos de captura y reducción de emisiones que puedan complementar modelos productivos actuales por parte de pequeños y medianos propietarios o usuarios de tierras, como as&iac ute; también traccionar proyectos de gran escala que, de no haber garantías mínimas para su implementación y comercialización, probablemente no se realicen. Por otro lado, acciones que permitan reducir costos serían un incentivo al desarrollo de proyectos tanto de gran escala, como de mediana y pequeña escala. Sumado a todo esto, es necesario haya claridad en la distribución de competencias y roles entre los distintos niveles de gobierno federal (nivel nacional y nivel provincial) dentro del marco normativo e institucional de los mercados de carbono” manifiesta el directivo. 

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Faima y Mercado Libre capacitan a PyMes en venta online

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La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) firmó un acuerdo con Mercado Libre a través del Instituto del Mueble Argentino (IMA), para dar inicio a una serie de capacitaciones y asesoramiento a vendedores de la industria mueblera.

El pasado viernes 14 de abril, representantes de ambas entidades formalizaron el acuerdo que da inicio al “Programa Desarrollo de Vendedores Hogar y Muebles”, que consiste en el acompañamiento a un grupo de fabricantes y vendedores muebleros en el proceso de comercializar sus productos a través del marketplace de Mercado Libre.

Con el objetivo de profesionalizar el proceso de comercialización del sector y que puedan comenzar la digitalización de sus concesionarios en el e-commerce, todas las tiendas de muebles que se sumaron contarán con un servicio de asesoría personalizada, gratuita y virtual, a cargo de un recurso interno de Mercado Libre, durante el plazo de 6 meses. 

FAIMA, desde el Instituto del Mueble Argentino, busca contribuir en la capacitación, generación de valor e innovación en toda la cadena productiva y comercial del mueble, promoviendo la sinergia entre las partes y así revalorizar el mueble argentino. Para ello, brinda capacitaciones y asesorías, entre otros beneficios, a sus socios. En ese marco, surgió la alianza con Mercado Libre para potenciar la venta online”, describió Cesar Federici, Vicepresidente del FAIMA, Vicepresidente de IMA y Secretario de la Cámara de la Industria Maderera y Afines de Cañada de Gómez.

Se identificó que había una oportunidad de crecimiento en ciertas categorías y que existían vendedores con alto potencial que no estaban aprovechando al máximo la plataforma o que necesitaban un acompañamiento para dar los primeros pasos. Alineado a nuestra misión de democratizar el comercio electrónico y con el objetivo de ayudar a esas empresas a desarrollar su potencial y mejorar sus habilidades para operar en Mercado Libre, diseñamos este programa”, indicó Juan Manuel Carretero, Head de Home&Industry para Mercado Libre Argentina. 

Este tema no es una cuestión menor, debido a la baja tasa de conversión (venta) que posee el mueble en relación con las vistas de las ofertas publicadas. Desde Mercado Libre identificaron como falencia la falta de conocimiento por parte de las fábricas y distribuidores sobre las distintas plataformas de e-commerce. “Muchas veces, las fábricas no tienen suficiente conocimiento o experiencia en cómo funcionan, lo que puede dificultar el proceso de publicación, venta y distribución de sus productos”, precisó Carretero. 

A su vez, Federici explicó: “Actualmente, la industria mueblera encuentra inconvenientes en la venta a través de tiendas virtuales vinculados a la logística, debido a que los productos en general son voluminosos y pesados, y el embalaje es un tema crucial. La falta de capacitación o de herramientas dentro de las Pymes también es una barrera importante, y vemos en esto una oportunidad para profesionalizar este tipo de venta”. 

Un mercado a desarrollar

El e-commerce continúa creciendo y se instala como un hábito de compra cada vez más común entre los consumidores. Según la CACE, en 2022 se vendieron 422 millones de productos, un 11% más que en el año anterior. En ese universo, la industria mueblera tiene un gran potencial.

En primer lugar, es una de las categorías más populares en la Marketplace de MELI, con más de 25 millones de visitas mensuales a productos de la categoría. Esto indica una gran demanda y un interés significativo por parte de los consumidores en este tipo de productos. “Además, se venden casi 200 mil muebles por mes, lo que demuestra que existe un mercado establecido y en crecimiento para los productos de la industria”, detalló Carretero.

En ese sentido, Federici apuntó: “No podemos dejar de mirar el mundo virtual, que es una oportunidad de crecimiento. Hay mucho por explotar. Entendemos que hay un interés del consumidor pero que por falencias nuestras no se efectúa la venta en los niveles en que podría hacerlo. Este programa nos brinda herramientas para entender cómo conviene publicitar este tipo de productos y cómo funciona la plataforma”.

Otro factor que destaca el potencial de esta industria es la presencia que tienen en grandes eventos comerciales, momentos en los que recibe un tráfico extra muy relevante debido al interés de los consumidores. “Estos eventos brindan una excelente oportunidad para que los vendedores de muebles aumenten sus ventas y generen más visibilidad para sus productos”, argumenta Carretero.

Desde Fabril Maderera S.A, una de las empresas que participan del Programa, Juan Ignacio Lutaif, su Gerente Comercial, cuenta cómo es su experiencia con el e-commerce: “Nuestra empresa está recién iniciando en la venta online. Hemos realizado algunas publicaciones a través de Mercado Libre y redes sociales, pero para la industria del mueble es particularmente complicado porque tenemos la barrera logística”. 

Para el empresario, “participar en este programa nos brinda la posibilidad de conocer la plataforma desde adentro con un asesor que nos guía sobre las herramientas, parámetros, tendencias, y eso nos brinda una capacidad superior a la que tendríamos si lo hiciéramos solos”.  

Un programa a medida 

Alrededor de 25 empresas se sumaron a este programa enfocado exclusivamente en el mueble, pudiendo aprovechar sus beneficios.

Entre los objetivos generales del Programa, se pueden mencionar: 

  • Conocer el ECOSISTEMA MELI en su totalidad, desarrollar y explotar todas sus herramientas. 
  • Ofrecer una vidriera completa con publicaciones de calidad, sabiendo lo que prioriza el algoritmo.
  • Entender el Mercado, sabiendo analizar la competencia y entendiendo los deseos y necesidades de los compradores.
  • Entender la importancia de cuidar la Reputación y cómo mantenerla en el tiempo.
  • Leer y analizar métricas para realizar ajustes y mejoras mes a mes.
  • Profesionalizar la cuenta.
  • Mejorar la performance de la cuenta con herramientas de tracción y aprovechamiento del tráfico orgánico.
  • Analizar estrategias de tráfico inorgánico con Pads según los objetivos.
  • Aumentar exponencialmente las ventas, visitas y porcentajes de conversión.

Las asesorías incluyen capacitaciones grupales, en las cuales se trabajan herramientas de adopción del Ecosistema MELI. También reuniones 1-1 semanales entre el vendedor y el Asesor, dónde se trabajan estrategias comerciales de mejoras y de potenciación de la cuenta. Los vendedores deberán ir cumpliendo con hitos semanales para el desarrollo profesional de su cuenta, donde se irá poniendo en práctica la adopción total del Ecosistema MELI.

Entre las acciones que genera el IMA, se encuentran capacitaciones, herramientas de Financiación, Certificaciones, catálogos, Información de interés del sector, acuerdos y convenios colaborativos con instituciones públicas y privadas, y beneficios económicos/financieros para socios. Y, por supuesto, la promoción de ferias y eventos nacionales e internacionales.  Para conocer más sobre esta y otras actividades, ingresa a https://institutodelmuebleargentino.com.ar/

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Forestales esperan que el dólar diferencial para economías regionales ayuden a reactivar el sector

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A través del Decreto de Necesidad y Urgencia 194/2023 publicado en el Boletín Oficial, el Gobierno Nacional puso en marcha una nueva edición del Programa de Incremento Exportador, con un tipo de cambio diferencial temporal de $300 por dólar para el complejo sojero y economías regionales. Román Queiróz, presidente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) analizó la medida y consideró que “las expectativas son buenas, siempre y cuando esta medida sea extendible”. 

En diálogo con Radio Open 101.7, Queiróz explicó que buscan soluciones a largo plazo: “Hay algunos productos que ya estábamos dejando de exportar porque el dólar a 205 pesos no nos convenía. Ahora con un dólar a 300 cambia sustancialmente”. Desde el sector esperan que el Programa se renueve después de la fecha límite, puesto que necesitan hacer inversiones para exportar y una medida de 4 meses no es lo ideal. 

En referencia a la realidad que debieron enfrentar varias empresas en este tiempo, el presidente de la FAIMA contó que hubo empleados que debieron ser despedidos pero que seguramente van a volver a tomar. “Hubo empresas grandes acá en el Alto Paraná que han tenido que despedir personal. Otros no despidieron pero bajaron días u horas de trabajo. Ahora, seguramente van a volver a la normalidad”, señaló.

El hecho de que el 2023 sea un año electoral hace que todas las medidas del gobierno sean analizadas desde este punto. En este sentido, Queiróz comentó que “habrá que ver si están esperando el resultado de las elecciones para ver qué medidas tomar. Desde el sector se ve poca previsibilidad. No sabemos si esto en agosto se corta y volvemos a un dólar oficial de 210 pesos o vamos a poder continuar con un dólar diferenciado”, opinó.

Respecto a la adquisición de productos importados, Queiróz comentó que el sector “está muy mal”. En primer lugar, por un dólar no competitivo; y en segundo lugar, porque los mercados internacionales están sobre estoqueados y están comprando menos que antes. 

Sin embargo, el contexto internacional de la guerra en Rusia favorece al sector porque es el país que exporta el 14% de la madera en el mundo y hoy tienen los mercados bloqueados, permitiendo que Argentina pueda reemplazarlos.

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Aseguran que la certificación de madera estructural impulsará el desarrollo de la construcción

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El sector maderero está avanzando en un consenso para concretar “en los próximos meses” un sistema voluntario de certificación de madera, un paso necesario para impulsar la construcción con ese producto, en un proceso que ya cuenta con un importante desarrollo en varios países.

Así lo señaló Daniel Vier Zanelli, presidente de la Cámara Argentina de Aserraderos de Madera (Cadamda) y vicepresidente primero de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima), días después del encuentro de empresarios, profesionales y funcionarios del área en la reunión técnica llevada a cabo en la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial.

Vier consideró que la certificación significará “con total seguridad” un impulso a la actividad de la construcción con madera y enfatizó que “es un cambio de paradigma inexorable, va a llegar sí o sí”.

“En el mundo se está construyendo cada vez más y mejor con madera, con una arquitectura de calidad y características técnicas infinitamente superiores a otras tradicionales”, agregó.

“Cuándo va a ocurrir, eso va a depender de nosotros”, puntualizó, en referencia a la necesidad de no desaprovechar las ventajas ambientales y de eficiencia energética que la actividad muestra en relación con la construcción húmeda tradicional.

Uno de los principales obstáculos que la construcción con madera tiene para impulsar su desarrollo en el país pasa por la falta de una normativa uniforme sobre certificación o rotulado.

“Hace mucho tiempo, unos 30 años, que en el sector maderero tratamos de desarrollar algún sistema para que el comprador sepa qué tiene que buscar y adquirir, para que el producto le de las prestaciones que pretende por diseño, estructura o cálculo”, expresó Vier, quien planteó las dificultades “que van desde lo cultural”.

En ese sentido, sostuvo que “por la cercanía que todos tenemos con la madera, nadie se pregunta cuáles tienen que ser sus características técnicas; a nadie se le ocurre hacer una viga de hormigón sin hacer los cálculos, pero con la madera se cree que una viga tiene que aguantar, y eso no es lo correcto, porque así como hay un cálculo exacto para una viga de hierro u hormigón, también tiene que haberlo para la madera”, remarcó.

“Hay una clasificación muy cercana a lo subjetivo, algo que no pasa con el cemento u otro insumo para la construcción tradicional”, insistió, para completar señalando que el proceso que en algún momento derivará en una normativa uniforme y obligatoria “no es un camino fácil, pero ya hay bastante recorrido transitado”.

La falta de una normativa uniforme “es un problema, sin lugar a dudas -reconoció-, sobre todo para los que pertenecen al ámbito de la construcción (arquitectos, maestros mayores de obras, etc), aunque para los que venimos del mundo de la madera es más simple”, debido a la acumulación de “años de prácticas individuales”.

Esas prácticas, indicó, “tratamos de congeniarlas en una normativa” en especial para ayudar al comprador, que cuando llegar al mostrador de un corralón “no sabe qué producto es el adecuado para lo que necesita y comienza a haber una puja por los precios antes que por la calidad”.

“Eso va en desmedro del producto y quizás la construcción no queda en buenas condiciones, pero porque no se usó el material adecuado”, explicó.

Vier indicó que “existe mucha nomenclatura, literatura y normativa internacional que pueden ser una base para el desarrollo de una normativa nacional”, si bien advirtió que no puede tratarse de una traslación automática “porque las maderas en la Argentina tienen características diferentes a las de otros países” e incluso diferencias entre las distintas cuencas forestales dentro del país.

Una normativa uniforme, aclaró, “no depende sólo del acuerdo entre los participantes de una determinada cadena productiva sino de las instituciones que se dedican a esa tarea”, que en nuestro país es el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM).

Las normas del IRAM, sostuvo Vier, “llevan mucho tiempo, porque son muchos los actores que tienen que trabajar en ellas” y en el caso de la madera estructural se choca con una dificultad adicional, que es la clasificación por especie.

Por tal razón -y mientras se aguarda que llegue el momento de la certificación uniforme y obligatoria- la normativa voluntaria acordada entre profesionales y empresarios del sector podría ser un paso intermedio para no detener el avance de la construcción con madera y permitir que la Argentina desarrolle esa actividad a la par de muchos otros países, aprovechando los recursos naturales que posee.

“Estamos abocados a tratar de sacar algún tipo de sello o rotulado que avale que la calidad y dimensiones del producto, tanto para el arquitecto como el constructor o el consumidor. Es algo que se va a resolver en los próximos meses, sólo hay que consensuarlo”, anticipó.

Vier destacó el rol de Sabina Vetter desde marzo del año pasado al frente de la Dirección Nacional de Desarrollo Foresto Industrial, en un área históricamente caracterizada “por las dificultades para programar una mesa de trabajo, cuando los interlocutores cambian permanentemente”.

Ponderó que Vetter “es una persona que viene de la industria maderera (fue gerente de Bioenergía de la maderera Lipsia durante doce años) y conoce las complejidades particulares del sector, algo que nos ha dado muchísimo aliento para impulsar una agenda activa”.

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Madereros reclamaron dólar diferencial para compensar caída de demanda internacional

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La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), realizó un diagnóstico de la situación que atraviesa el sector, y afirmó que se encuentra “en una grave crisis que podría derivar en despidos si no hay soluciones en el corto plazo”.

El empresario misionero Román Queiroz, titular de FAIMA, encabezó una conferencia de prensa en la sede de la entidad, en la Ciudad de Buenos Aires, en la cual explicó que hay una fuerte caída de las exportaciones y la demanda interna no alcanza para resolver la sobreoferta de madera.

Actualmente, en el mercado hay más oferta que demanda. “Hay una producción de 60 millones de pies cúbicos por mes en el NEA y en Argentina se consumen solamente 40 millones, por lo cual hay 20 millones que no tienen destino”, explicó Queiroz. 

“Hay aserraderos medianos y chicos en Misiones, Corrientes y parte de Entre Ríos que están con problemas graves. Algunos están parados y no han vuelto a arrancar tras la parada de fin de año, están sobrestockeados y ya hay plantas paradas en Misiones. Si no encontramos soluciones en el corto plazo va a empezar a haber despidos”, indicó. 

El empresario mencionó algunas medidas que están pidiendo al Gobierno, como “un dólar más competitivo” para exportar y el efectivo cumplimiento del compromiso al que en 2017 se llegó con la industria forestal argentina, por el cual el 10 por ciento de las viviendas sociales iban a realizarse en madera. También se refirió a las dificultades para importar “insumos y maquinarias” con el sistema de las SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina). 

Además, se desarrolló el potencial de la industria maderera en términos de construcción de viviendas, la importancia de los Bosques Nativos para el sector, y la producción y venta de bienes finales como muebles. 

De la presentación participó Román Queiroz, Presidente de FAIMA, Mercedes Omeñuka (Asociación de Madereros y Afines de Corrientes o AMAC), Daniel Loutaiff (Centro de Obrajeros del Norte, Salta), Daniel Vier (CADAMDA), Fernando Couto (Director Ejecutivo de FAIMA) y Soledad Milajer (Dto. Mueble de FAIMA). También acompañó Guillermo Fachinello, titular de APICOFOM.

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