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Una pyme cordobesa exporta sistemas de mantenimiento 4.0 al mercado europeo y asiático

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La empresa STI Developments se convirtió en proveedora de servicios de Industria 4.0 para 23 sedes de una multinacional alimenticia. Se trata de sistemas de mantenimiento predictivo que, mediante un programa desarrollado por el organismo tecnológico, se nutren del intercambio automático de información entre sensores de distinta codificación y origen.


STI Developments es una firma dedicada a ofrecer servicios de Industria 4.0 para gestión productiva, control de calidad y confiabilidad, mediante equipamiento del Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés). Lo hace a través de sensores que monitorean el estado de dicho equipamiento y producen, en tiempo real, información para optimizar la toma de decisiones.

Sin embargo, para poder interpretar y aprovechar los datos que producen estos instrumentos, es necesario procurar que todos hablen “el mismo idioma” y que, de esa manera, puedan dialogar. Es en esa instancia que la pyme cordobesa recurrió al área de Informática del INTI en la región Centro para vincular sensores de distinto origen – provenientes de China y Suecia – y que su información se pueda procesar en un solo lugar, de manera automática, uniforme, centralizada y segura.

Esta asistencia técnica le permitió a la firma oriunda de Alta Gracia, Córdoba, exportar su servicio de mantenimiento predictivo a 23 sedes de una multinacional alimenticia, ubicadas en distintos países de Europa y Asia. En rigor, STI Developments proveerá la sensorización y el monitoreo de los activos más críticos de su cliente, con especial énfasis en la detección temprana de fallas a través de sensores de vibración especiales para muy baja velocidad.

“Siempre recurrimos a INTI porque tenemos una muy buena respuesta de una altísima calidad, y en este caso era muy importante no dejar en el camino nada de lo relacionado con ciberseguridad, cuestiones propias de los dos sistemas y demás. Por suerte hace varios años que, cuando hay algo muy especial o muy específico, recurrimos a INTI como material de consulta o desarrollo”, expresó el CEO de la empresa, Pablo Boggio.


Un mismo idioma

En el marco de un paradigma como el del Internet Industrial de las cosas, cada nuevo dato que se obtiene puede volverse un valioso insumo para conocer el estado de una planta de grandes dimensiones. Es así que se pueden tomar mediciones en puntos críticos con sensores de alta performance y en puntos no críticos mediante sensores de bajo costo para conocer, con esos nuevos datos, los parámetros de funcionamiento de, por ejemplo, una cinta transportadora o cualquier componente de una línea de producción. Así, se pueden caracterizar las condiciones de un funcionamiento normal y diferenciarlas de uno defectuoso, prediciendo mediante tendencias una futura falla.

El mantenimiento predictivo es una de las formas en que se echa mano a esos grandes volúmenes de datos de distinta procedencia. En términos generales, la industria 4.0 utiliza un ecosistema muy diverso de sistemas informáticos que operan en lenguajes distintos y generan lo que se conoce como “silos de datos” aislados. En ese sentido, para poder operar de forma coordinada todos esos paquetes de información es necesario lograr que, en principio, puedan interactuar y realizar un intercambio de su contenido.

Para que los datos emitidos por los sensores de origen chino pudieran ser interpretados por los sensores suecos, el organismo tecnológico desarrolló un servicio que integra los valores de un sistema en el otro, permitiendo la conversión automática de información y el diálogo dentro de la estructura de servidores y la red de la empresa.
“La idea de nuestro sector es tratar de acompañar a las empresas para que den sus primeros pasos y que realmente puedan ser competitivas a nivel internacional, generando empleo e ingreso de divisas”, señaló Javier Jorge, ingeniero del área de Desarrollos del INTI y encargado de la asistencia.

“Es un orgullo y un alivio sentirse acompañado por un instituto que tiene los conocimientos técnicos y los avales para brindarnos este tipo de solución, con la calidad de trabajo y de lo humano con la que lo brindan. Como política, me parece excelente esta integración entre los organismos públicos y las pymes, es algo que a la sociedad le viene muy bien”, concluyó Boggio.

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El INTA realizó una capacitación sobre la producción de seda como herramienta de desarrollo

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Orientada a la agricultura familiar, la sericultura es una herramienta de diversificación que permite el agregado de valor. Por esto, en el marco del Programa Adelante –de cooperación triangular de la Unión Europea– el INTA y el INTI organizaron una capacitación sobre el cultivo de morera y la cría de gusanos, en la localidad misionera de Eldorado.

La seda, uno de los elementos más resistentes de la naturaleza, es una fibra natural que produce únicamente el gusano de la especie Bombyx mori L. Se trata de un producto costoso, de propiedades distinguidas y comercialización especializada, que se puede producir en superficies pequeñas, requiere baja inversión inicial y posibilita el agregado de valor. Por esto, en el marco del Programa Adelante –de cooperación triangular de la Unión Europea– el INTA junto con el INTI organizaron una capacitación sobre el cultivo de morera y la cría de gusanos.

“La seda tiene una producción sencilla y un nivel de escala modular, además, se obtiene una fibra textil muy valorada en el mercado”, mencionó Francisco Pescio –coordinador de Extensión del INTA Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA)–. Esto significa que se puede comenzar con poca cantidad de capullos e ir aumentando la producción.

La cría del gusano se realiza en un tiempo reducido y no se utilizan productos contaminantes ni riesgosos. “Al ser tareas sencillas y livianas, las pueden realizar jóvenes y adultos mayores”, indicó Pescio. Esto permite abordar la actividad con un enfoque agroecológico y con una perspectiva inclusiva.

Vista como herramienta de desarrollo, la sericultura permite diversificar los riesgos y generar productos innovadores en la agricultura familiar. Con este objetivo se creó el Proyecto Seda, que aspira a contribuir positivamente en el fortalecimiento del ecosistema de la seda, así como también agregar valor a las materias primas y avanzar en el desarrollo industrial de bienes de consumo finales que incorporen en su producción diseño y calidad.

El proyecto se da en el marco del Programa Adelante, de cooperación triangular de la Unión Europea en el cual también están participando Cuba, México, Colombia, Ecuador, Brasil, España, Portugal e Italia. En América Latina y el Caribe, es coordinado por el INTI y cuenta con la participación del INTA y la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.

Entre las actividades, se llevó a cabo la capacitación nacional sobre Cría de Gusanos de Seda, en donde participaron 30 productores de las provincias de Misiones, Salta, Catamarca, Santiago del Estero y Buenos Aires, quienes recibieron asesoramiento y clases teórico-prácticas sobre el proceso productivo.

Además, se destinaron 480 mil euros a 31 experiencias de la región para la compra de herramientas, ampliación de locales o producción de artesanías. “El objetivo de la capacitación y la entrega de financiamiento es fortalecer la producción de seda”, agregó Pescio.

“Como la larva se alimenta exclusivamente de las hojas de las moreras (Morus sp.), también se pueden aprovechar los subproductos de la especie”, explicó el especialista. Los frutos para el consumo fresco, la elaboración de dulces, licor o vinagre, y las hojas como forraje para animales o como infusión, ya que tiene múltiples beneficios para la salud.

En este aspecto, en los Centros Demostrativos en INTA y grupos vinculados, se iniciaron bancos de germoplasma en morera y gusanos de seda, así como capacitaciones y formación a técnicos y productores, y la coordinación de una red de investigadores en sericultura de América Latina y el Caribe a través de reuniones, intercambio de líneas de trabajo, transferencia de conocimientos y desarrollos.

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La industria avícola argentina, entre las más sustentables del mercado internacional

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Así lo reveló el análisis de huella de agua y de carbono realizado por el INTI junto al Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) en 12 plantas industriales de Entre Ríos, Córdoba, Buenos Aires y Río Negro. Los resultados representan al 46 por ciento de la faena de pollos a nivel nacional y son el puntapié inicial para crear el primer inventario ambiental del sector en la Argentina.
En sintonía con las tendencias mundiales en materia de sustentabilidad industrial, que impulsan el conocimiento de la huella ambiental de un producto en todas las instancias de su cadena de valor, el entramado nacional de la avicultura ya cuenta con datos para armar su primer inventario ambiental.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial presentó los resultados de un análisis de huella hídrica y de carbono realizado junto al Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) en 12 plantas de faena ubicadas en distintas provincias. El informe concluyó que, en todos los casos relevados, la huella de carbono calculada es significativamente menor a los valores informados en estudios internacionales.

El análisis, que fue llevado a cabo por los equipos de las sedes del INTI de Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires, determina el valor de dichas huellas ambientales para un kilo de carne de pollo faenado y envasado con menudo, de producción intensiva, con un ciclo de aproximadamente 52 días y destino a consumo interno, en la puerta del frigorífico. Además, identifica los puntos críticos o hotspots de cada etapa productiva, con el fin de generar mejoras orientadas a una mayor sustentabilidad, por ejemplo, en el consumo de energía y en el transporte.

Se trata de un reporte de gran utilidad para un sector productivo que en los últimos años incrementó significativamente su oferta de proteínas de origen animal y logró posicionarse en los mercados internacionales más exigentes a nivel ambiental. Según un estudio del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, tan solo en 2020 se faenaron 757,9 millones de aves en la Argentina, de las cuales 356 millones fueron procesadas en las plantas frigoríficas que participaron de este proyecto.

Una radiografía ambiental de la avicultura argentina

El trabajo realizado junto a CEPA constituye, por el volumen de la muestra, un primer paso para conocer el impacto de toda la cadena productiva de esta industria en el país, from cradle to gate (de la cuna a la puerta). Para ello, los especialistas incluyeron tanto los insumos requeridos como las emisiones generadas para la producción de los diferentes tipos de alimentos utilizados en la crianza de los pollos parrilleros y las ponedoras.

También contemplaron los recursos energéticos y materiales utilizados en la postura e incubación de los huevos, engorde del pollo parrillero, faena y procesado en la planta frigorífica, que incluyen energía eléctrica, combustibles, materiales para la cama de pollo, envases, productos de limpieza y desinfección, entre otros. Para su análisis, el sistema productivo fue dividido en subsistemas: producción agrícola, producción de alimento balanceado, producción de carne, producción de padres y transporte.

Los resultados indican que la huella de carbono fue de 1,50 kg de CO2eq/kg de carne de pollo (unidad funcional elegida) para el promedio ponderado de los 12 casos de estudio, distribuido en las etapas del frigorífico (25 por ciento), granjas de parrilleros (29 por ciento), plantas de alimentos balanceados/piensos (42 por ciento), granjas de postura (1 por ciento), granjas de recría (0,5 por ciento) y plantas de Incubación (2 por ciento).

Respecto a la huella de agua por escasez, el resultado fue de 0,54 m3eq/kg de carne de pollo, distribuido en las etapas del frigorífico (38 por ciento), granjas de parrilleros (10 por ciento), plantas de alimentos balanceados/piensos (47 por ciento), granjas de recría (0,6 por ciento), granjas de postura (1,3 por ciento) y plantas de Incubación (2,3 por ciento).

Según el informe, uno de los principales puntos críticos aparece en la producción de los granos para alimento de las aves. En tanto, los traslados hasta la planta de piensos también representan un hotspot, pero que puede verse reducido si se incentiva la compra a productores ubicados en cercanías de las plantas.

En lo que respecta al subsistema incubador, el mayor aporte a la huella se detectó en el consumo de energía eléctrica y, sobre todo, de combustible. Para el subsistema granja, se destacan los aportes de los alimentos para engorde de las aves, la fermentación entérica y gestión del estiércol, el consumo de energía eléctrica y el transporte de insumos, principalmente, de cama de pollo. Dentro del subsistema frigorífico, el uso de energía eléctrica, las emisiones de la laguna de tratamiento de efluentes y el transporte son los puntos que generan mayor huella.

Por otra parte, en lo que tiene que ver con el análisis de huella de agua por escasez, los piensos, la energía y el transporte explican la mayor contribución en el impacto de las granjas de recría, reproductoras y parrilleros.

En tanto, el subsistema incubador muestra un ligero aporte al total en el que se destaca el consumo de energía eléctrica. Por último, la huella de agua del subsistema frigorífico se explica, en suma, por el consumo energético, los productos de limpieza y el cartón utilizado para el packaging.

Con estos datos, el sector cuenta con un diagnóstico exhaustivo de su impacto ambiental y con herramientas para realizar mejoras en los procesos y consumos, de manera eficiente y sustentable.

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Tango, el proyecto INTI financiado por Japón que beneficia a Misiones y otras provincias

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Se realizó el seminario en el que se lanzó el cuarto año de la iniciativa que busca capacitar a profesionales y pymes a nivel nacional para potenciar su competitividad. El titular del INTI, Ruben Geneyro, encabezo el evento junto al embajador de Japon en la Argentina, Takahiro Nakamae.
El “Proyecto Kaizen TANGO” -desarrollado entre la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), el Ministerio de Desarrollo Productivo, el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI)- anunciaron la continuidad de su programa en 2022, luego de la experiencia que vienen acumulando desde el año 2018 y que ya ha beneficiado a 57 empresas argentinas, 76 asesores argentinos entrenados, más de 2700 personas capacitadas en Argentina y en América Latina y 8 publicaciones de divulgación técnica. Este año se espera alcanzar a 20 nuevas pymes con el objetivo de ayudarlas a mejorar en su productividad y como plataforma de formación y entrenamiento de nuevos profesionales.

Durante el seminario de lanzamiento del cuarto año del programa, que se realizó el 12 de abril en el Parque Tecnológico Miguelete (PTM) —sede del INTI en San Martín, provincia de Buenos Aires—, estuvieron presentes el titular del instituto tecnológico, Ruben Geneyro; el subsecretario de Productividad y Desarrollo Regional Pyme, del ministerio de Desarrollo Productivo, Pablo Bercovich, y el representante de JICA en la Argentina, Hiroyuki Takeda. También asistieron la directora de Cooperación Bilateral de la Cancillería, Alicia Barone, y el embajador del Japón en la Argentina, Takahiro Nakamae.
“Es muy significativo para nosotros poder aprovechar la experiencia de los expertos del Japón y transferirla a nuestro entramado productivo. Cuando visitamos las empresas que fueron parte del proyecto, vemos cómo han generado un gran cambio en la producción y en su mirada estratégica, por lo cual valoramos que el INTI pueda ser un referente de la metología kaizen para la Argentina y Latinoamérica”, expresó el titular del organismo, Ruben Geneyro.
“Son más de 10 años de trabajo en conjunto entre JICA e INTI en la temática Kaizen, y junto con el Ministerio de Desarrollo Productivo y la Cancillería Argentina, seguiremos impulsando el proyecto Kaizen TANGO para mejorar la calidad, productividad y competitividad de las PyMEs argentinas y de la región”, destacó Takeda.

Por su parte, Nakamae expresó: “Estoy muy emocionado de estar hoy en el lanzamiento del quinto año del Proyecto Kaizen TANGO. Los últimos dos, han sido muy difíciles de implementar, pero con originalidad e ingenio se realizó un uso muy provechoso de la tecnología y de manera remota se pudo continuar de alguna manera con las actividades programadas. Mi más sincero y profundo agradecimiento y respeto a tanto a la parte argentina como japonesa por todos sus esfuerzos. Espero que Argentina pueda así desplegar todo su potencial para convertirse en un país proveedor de productos de alta calidad y en un importante receptor para que más empresas japonesas puedan instalarse en este país”.

Se trató de un evento abierto a todos aquellos que interesados en participar y aprender más sobre esta herramienta de management japonés, así como escuchar los diversos casos de implementación en la Argentina con el objetivo de tener un intercambio de experiencia para la mejora de la productividad.

En el “Proyecto Kaizen TANGO”, Japón está invirtiendo 6,5 millones de dólares durante cinco años en asistencias técnicas que alcanzan a 100 empresas de toda la Argentina y programas de formación que llegan a miles de profesionales afines a la mejora de la productividad en toda la región. Este proyecto es una iniciativa conjunta del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, el INTI y JICA que tiene como objetivo mejorar la productividad de las pequeñas y medianas empresas a través de la capacitación en este modelo de management japonés mundialmente conocido.
“Proyecto Kaizen Tango” en números hasta el 2021⦁ 57 empresas asistidas
⦁ 12 provincias participantes: 1° año: AMBA, Buenos Aires, Córdoba, San Juan, Santa Fe, Neuquén. 2° año: AMBA, Buenos Aires, Mendoza. 3°: AMBA, Santa Fe, Chaco, Corrientes, Jujuy, Salta, Misiones, Neuquén, Río Negro;
– 8 sectores productivos alcanzados: textil, agroalimentos, metalmecánica, automotriz, cuero y calzado, línea blanca y equipamiento médico, proveedores de gas y petróleo;
⦁ 76 asesores en tecnologías de gestión del INTI;
⦁ 20 expertos japoneses en Kaizen, Finanzas, Cadena de Valor, Certificación, Promoción a la exportación, Evaluación y Transformación Digital.Realización de capacitaciones y formaciones, tanto nacionales como internacionales.⦁ 40 seminarios abiertos de sensibilización y formación en Kaizen, Finanzas, Promoción a la exportación;
⦁ 30 actividades de capacitación para los asesores en tecnologías de gestión del INTI;
⦁ 20 capacitaciones en Japón con la participación de 10 instituciones argentinas;
⦁ 90 profesionales capacitados de organismos de América Latina, el Caribe y África;
⦁ 4 ediciones del curso para Terceros Países: “Tecnologías de gestión de la producción en PyMES”.
Acerca del Método Kaizen

La palabra “kaizen” proviene de dos ideogramas japoneses: Kai refiere a “cambio” y zen es “para mejorar”. Es por ello que su traducción es “mejora”.

El “kaizen” propiamente dicho tiene una base muy sencilla: se trata de la suma de pequeñas mejoras que se van introduciendo en forma sistemática e ininterrumpida.

• Selección de mejores medios o cambio del método actual para lograr un objetivo• Acumulación de pequeños cambios
 
Se desarrolló como una metodología para el mejoramiento operativo, sobre todo, la producción, pero su concepto es aplicable incluso al mejoramiento de la administración de una empresa.

Hoy en día, muchas organizaciones de todo el mundo, desde manufactureras, hospitales, bancos, industrias de servicios, gobiernos, etc., están haciendo una diferencia por adoptar esta filosofía.

Implementar esta nueva metodología, conlleva un nuevo modo de pensar y hacer las cosas, permitiendo alcanzar nuevos horizontes, generando una ventaja competitiva a aquellas que lo adopten.

El Kaizen, mejoramiento continuo, se vincula mucho con la “Ingeniería industrial”, por lo que, las dos comparten una variedad de conceptos comunes, sobre todo, la importancia de identificar la situación y los problemas actuales para tomar las medidas necesarias.

Si una empresa desea mejorar la productividad a través de Kaizen, los requisitos son:
I. compromiso de la alta gerencia (empresario);
II. asegurar beneficios para cada colaborador, empleado y/o obrero como resultado del mejoramiento de la productividad;
III. aceptar la participación de los colaboradores, empleados y obreros en la solución de los problemas administrativos y operativos.

En la fase (P) de planificación se establece el plan de acciones para desarrollar la mejora. Las actividades que normalmente integran esta etapa son:
A_ Definir la situación actual del problema, en términos cuantitativos
B_ Definir el objetivo de mejora a alcanzar
C_ Recolectar los datos relevantes
D_ Realizar un diagnóstico de causas raíz
E_ Definir un plan de acciones de consecuencia
En la fase (D) de implementación se lleva a la práctica el plan desarrollado
En la fase (C) de control se determina si los resultados alcanzados satisfacen o no el objetivo planteado en la fase (P).
En la fase (A) de estandarización se procede a tomar todas aquellas acciones necesarias para mantener las mejoras logradas a lo
largo del tiempo.

La mejora continua propone un ataque sistemático de los problemas (u oportunidades de mejora) que, debidamente priorizados, permitirán utilizar la potencialidad de los métodos de análisis, para mejorar los resultados organizacionales. En definitiva, y como puede apreciarse, la mejora continua es un proceso que tiene principio pero no final.
En la implementación de mejoras se pueden distinguir dos niveles de trabajo:
1_ Proyectos de Kaizen
2_ Kaizen diario.
 
Los denominados “Proyectos de Kaizen” buscan grandes mejoras en la eficiencia de los procesos e involucran a la dirección de la empresa en su coordinación y a los mandos medios como ejecutores. En el caso del “Kaizen diario” los ejecutores y propulsores de las mejoras son los trabajadores de línea, y los supervisores y mandos medios actúan como coordinadores y evaluadores de las mismas. El objetivo de este tipo de mejoras debe ser bien comprendido, se apunta a mantener alta la motivación y acumular muchas pequeñas mejoras. Por ello se debe prestar especial atención en estimular, evaluar y dar reconocimiento a este trabajo que luego dará sustento a la mejora lograda por la empresa.
 
Los puntos más resaltantes en este concepto incluyen:
El Kaizen se fundamenta en 4 principios: (a) eliminación, (b) unificación, (c) reajuste y (d) simplificación.
Es posible aplicar estos 4 principios de la siguiente manera:
 
Los puntos más resaltantes en este concepto incluyen:
• Mejoramiento sin interrupción.
• Optimización y racionalización de los procesos de trabajo.
• Identificación de la relación causa-efecto en los asuntos
defectuosos y problemáticos.
• “Haga ahora lo que piensa”.
• Participación de todos los integrantes de la organización.
• Motivación. Principalmente a los responsables de ejecutar las
operaciones.
• Incremento del aprendizaje organizacional.
 
La filosofía de Kaizen incluye diversas metodologías como, 5S (organización, orden, limpieza en el puesto de trabajo, mantenimiento y autodisciplina), TQM (Calidad Total), TPM (Mantenimiento Productivo Total), JIT (Justo a Tiempo), SMED (Single Minute Exchange to Die), eliminación del desperdicio (siete pérdidas de la producción), etc.. Se considera que la implementación de la herramienta 5S es la base o el punto de partida hacia el camino de la mejora continua.
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Trabajarán en la determinación de los impactos ambientales de la carne vacuna argentina

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El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) firmaron hoy un convenio para llevar adelante el proyecto “Determinación de impactos ambientales de la carne bovina conforme al sistema de Declaración Ambiental de Producto” .

El convenio fue rubricado este 14 de marzo en la sede del IPCVA por Juan José Grigera Naón, presidente del Instituto, Ruben Geneyro, presidente del INTI, y Nacira Muñoz, vicepresidenta del INTA en representación de Mariano Garmendia, su presidente.

Existe un creciente interés de los consumidores a nivel mundial sobre el desempeño ambiental de los productos, en particular para el caso de los alimentos. La propuesta técnica a desarrollar contempla la modelización y análisis tanto del sistema productivo primario, como del industrial y de consumo, incluyendo también a la logística y el transporte, entendiendo al análisis de ciclo de vida desde la cuna hasta la tumba (from cradle to grave) para la carne bovina sin hueso, refrigerada y envasada al vacío.

En el proyecto participan 28 establecimientos industriales y 84 de producción primaria representativos de todas las regiones productivas de nuestro país. El conocimiento de los impactos ambientales permitirá a los diferentes actores de la cadena de valor diseñar y ejecutar acciones orientadas a su reducción y asimismo certificar a futuro sus declaraciones ambientales con el INTI, en su rol de hub regional del sistema EPD International.

El estudio tendrá una duración de 18 meses y será coordinado técnicamente por el Dr. Javier Echazarreta por parte del INTI, y por el Dr. Rodolfo Bongiovanni por parte del INTA. El Jefe del Departamento de Promoción Interna del IPCVA, Ing. Adrián Bifaretti, será el responsable técnico del convenio por parte del IPCVA. Es importante destacar que esta iniciativa constituye una experiencia de interacción público-privada que registra pocos antecedentes a nivel internacional. Si bien existen algunas iniciativas privadas que demuestran la aplicación de esta metodología en empresas de distintos países, el estudio resulta inédito a nivel de cadena de valor sectorial.

Ruben Geneyro, presidente del INTI, subrayó que “la sustentabilidad y la contabilidad ambiental tienen una importancia creciente: los consumidores demandan productos más sustentables e información rigurosa, las empresas exigen a sus proveedores información ambiental sobre la cadena de suministro y los gobiernos utilizan la contabilidad ambiental para proteger sus mercados. En este contexto, desde el INTI consideramos que el Análisis del Ciclo de Vida y las Declaraciones Ambientales de Producto son herramientas de gran valor para aumentar la competitividad de nuestra industria mediante la mejora de su desempeño ambiental y una comunicación objetiva, científica y confiable”.

Por su parte, Grigera Naón aseguró que “de este estudio van a surgir las pruebas indiscutibles de la sostenibilidad de la producción de carne vacuna argentina, un aspecto fundamental en la discusiones que se dan en los distintos foros internacionales”. “Y ello conllevará a una más sólida inserción de nuestro país en los mercados internacionales de carnes”, concluyó.

En tanto, Muñoz destacó el aporte técnico y científico del INTA para desarrollar e implementar mejoras en toda la cadena. “Es sumamente importante conocer el estado actual de situación en términos de trazabilidad y del impacto ambiental”, explicó.

Además, agregó que “esta información de diagnóstico permitirá corregir, de ser necesario, las perspectivas” y subrayó que “la corrección y el abordaje siempre es parte de una propuesta de desarrollo e implementación”.

Este proyecto a desarrollar por el IPCVA conjuntamente con el INTI y el INTA tiene una importancia estratégica para nuestro país, dado que la posibilidad de contar con información sobre el desempeño ambiental es clave para la construcción de nuevos pilares de competitividad que fortalezcan el prestigio de la carne vacuna argentina en los principales mercados del exterior y asimismo para facilitar la adopción de métodos de producción sustentables que satisfagan las crecientes preocupaciones ambientales de los consumidores.

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