Jubilaciones

Veto presidencial: por qué Milei rechazó los proyectos de aumento previsional, moratoria y pensiones por discapacidad

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El presidente Javier Milei firmó el Decreto 534/2025, publicado este lunes en el Boletín Oficial, por el cual vetó en su totalidad los proyectos de ley N° 27.791, 27.792 y 27.793, aprobados por el Congreso el 10 de julio pasado. Las iniciativas incluían un aumento extraordinario del 7,2% para jubilaciones y pensiones, una nueva ayuda previsional de hasta $110.000, la prórroga de la moratoria previsional y la declaración de la emergencia nacional en discapacidad con nuevas prestaciones y beneficios.

Según el Poder Ejecutivo, estas normas “implicarían para el Estado un gasto adicional superior a $7 billones en 2025 y cerca de $17 billones en 2026”, lo que representa el 0,9% y el 1,68% del PBI, respectivamente. “Su promulgación afectaría profundamente la sostenibilidad del sistema previsional y pondría en riesgo las metas fiscales”, señala el decreto firmado por Milei.

¿Qué preveían las leyes vetadas?

El proyecto más amplio (27.791) otorgaba un incremento excepcional del 7,2% a todas las jubilaciones y pensiones con movilidad por la Ley 24.241 y una ayuda económica previsional de hasta $110.000, actualizable por el índice de movilidad jubilatoria. También disponía transferencias adicionales a las provincias con cajas previsionales no transferidas y establecía modificaciones al financiamiento, como la eliminación de ciertas exenciones de IVA a directores de sociedades y a contratos de garantía recíproca.

Por su parte, el proyecto 27.792 prorrogaba por dos años el plan de pagos de la deuda previsional (moratoria) y reducía de 65 a 60 años la edad mínima para que las mujeres accedan a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), compatibilizándola con otras prestaciones e ingresos laborales.

Finalmente, el proyecto 27.793 declaraba la emergencia nacional en materia de discapacidad hasta 2026, creaba una nueva Pensión No Contributiva por Discapacidad equivalente al 70% del haber mínimo y garantizaba la actualización mensual de aranceles del Sistema de Prestaciones Básicas de Atención Integral, entre otras medidas de apoyo a personas con discapacidad y prestadores del sistema.

Las razones del veto: “Gasto exorbitante e insuficiente financiamiento”

El decreto firmado por Milei califica las normas como “técnicamente deficientes” y “manifiestamente inviables” por carecer de fuentes de financiamiento adecuadas.

Solo la ayuda económica previsional prevista en el proyecto 27.791 demandaría $1,3 billones este año (0,16% del PBI) y $3,2 billones en 2026. Sumando todas las medidas, el gasto adicional asciende a $4,45 billones en 2025 (0,54% del PBI) y a $8,9 billones en 2026 (0,89% del PBI). El impacto total de los tres proyectos eleva el gasto en 6% del gasto primario anual previsto.

“El Congreso no cumplió con el artículo 38 de la Ley 24.156, que exige especificar fuentes concretas, específicas, actuales y suficientes de financiamiento. Pretender cubrir estos gastos con reasignaciones presupuestarias o eliminación de exenciones marginales es irresponsable”, sostiene el texto.

Además, el Ejecutivo cuestiona la prórroga de las moratorias previsionales, señalando que el 55% de las jubilaciones actuales corresponden a regímenes por moratoria, y que estas medidas “socavan los incentivos a la formalidad laboral y generan inequidades frente a quienes aportaron durante 30 años”.

Más allá del aspecto económico, el decreto denuncia “graves vicios” en el procedimiento legislativo del Senado. Según el Ejecutivo, los proyectos fueron tratados sin una citación formal a los senadores, con dictámenes “careciendo de los requisitos reglamentarios” y con votaciones que deberían haber requerido dos tercios de los presentes.

“La sanción de estos proyectos constituyó un atentado directo contra nuestra Constitución. No resulta tolerable que una mayoría circunstancial manipule las reglas del Congreso para imponerse sobre las minorías”, afirma el texto presidencial.

Milei: “El equilibrio fiscal es innegociable”

El veto se enmarca en la estrategia fiscal del Gobierno. “El equilibrio fiscal constituye uno de los principales compromisos asumidos por el Presidente y fue refrendado en el Pacto de Mayo firmado con 17 gobernadores”, señala el decreto, que reitera el objetivo de “emisión monetaria cero” y la defensa del valor de la moneda.

“El gasto aprobado por el Congreso aumentaría año tras año, condenando a nuestros jóvenes a más emisión, inflación y pobreza”, advierte el texto.

Con el veto, los proyectos regresan al Congreso, que podrá insistir con una nueva votación por dos tercios de ambas cámaras para convertirlos en ley. Sin embargo, en el oficialismo confían en que no existen los votos para revertir la decisión presidencial.

Desde la oposición, algunos bloques anticiparon que buscarán insistir, mientras que organizaciones de jubilados y de personas con discapacidad cuestionaron la medida por “afectar a los sectores más vulnerables”.

El Gobierno, por su parte, sostuvo que seguirá “generando las condiciones necesarias para evitar el deterioro de los haberes, la solvencia fiscal y el crecimiento genuino, basado en la sustentabilidad y la búsqueda de fuentes de financiamiento reales”.

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Milei vetó el aumento a jubilaciones y la ley de emergencia en discapacidad

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Este sábado, el presidente Javier Milei firmó los vetos a las leyes aprobadas en el Congreso que establecían mejoras para jubilaciones y para el sector de discapacidad. Las resoluciones se publicarán en el Boletín Oficial el lunes, cumpliendo con los plazos legales. A partir de allí, la oposición necesitará reunir dos tercios de los votos para insistir con su sanción.

Si bien las normas habían sido aprobadas por el Senado a comienzos de julio, el Poder Ejecutivo demoró la firma del rechazo con una estrategia política: evitar que el debate regresara rápidamente a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo teme una derrota si la oposición logra los votos necesarios para revertir el veto presidencial.

La Casa Rosada mantiene una intensa ronda de negociaciones con gobernadores y bloques aliados para sostener el rechazo a las leyes. El oficialismo busca blindar su respaldo con ofrecimientos que incluyen el reparto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y acuerdos políticos de cara a las elecciones nacionales del 26 de octubre.

El Ejecutivo argumenta que ambas leyes son “fiscalmente inviables” en el marco del plan de ajuste estructural que impulsa la administración libertaria, orientado a alcanzar el déficit cero. Milei ya había anticipado públicamente que vetará cualquier norma que implique un aumento del gasto público.

Los proyectos vetados

  • Ley de Movilidad Jubilatoria: impulsada por la oposición dialoguista y el peronismo, proponía una fórmula que combinaba aumentos por inflación y por mejoras salariales, con un piso de incremento mensual superior al esquema de actualizaciones por decreto que utiliza actualmente el Gobierno.
  • Emergencia en Discapacidad: declaraba la emergencia en el sector por el recorte de fondos y buscaba garantizar prestaciones básicas, transporte y atención integral. La iniciativa respondió a los reclamos de organizaciones que denunciaban la discontinuidad en pagos y servicios.

El escenario en Diputados
El veto presidencial puede ser revertido si ambas cámaras lo rechazan con mayoría especial (dos tercios). Sin embargo, el oficialismo confía en que la oposición no alcanzará ese número en Diputados, donde La Libertad Avanza cuenta con mayor margen de maniobra gracias a sus aliados circunstanciales.

Mientras tanto, crece la tensión política, en especial entre los sectores vulnerables que habían celebrado la aprobación de ambas leyes. Organizaciones sociales y de discapacidad ya anticiparon movilizaciones frente al Congreso si no se avanza con una solución alternativa.

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Cajas previsionales: una pulseada entre Nación y las provincias que avanza en la Justicia

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Una decena de distritos tiene frentes abiertos con el Gobierno por los regímenes jubilatorios. Córdoba agenda audiencia con la Corte Suprema a la espera de lograr un acuerdo.

Más allá de los chispazos coyunturales entre Javier Milei y los gobernadores, algunas problemáticas de antaño vuelven a percutir en el vínculo con las provincias. Una de las principales es la deuda millonaria que Nación mantiene con las cajas previsionales de diversos distritos, cuestión billonaria con novedades en el frente judicial.

La génesis del tema data de la década de 1994, durante el gobierno de Carlos Menem, cuando 13 jurisdicciones decidieron no transferir sus cajas previsionales a la órbita del Estado. Se trata de Buenos Aires, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Formosa, La Pampa, Misiones, Chaco, Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

Con altas y bajas, la pulseada entre los jefes provinciales y la Casa Rosada se profundizó a partir de la llegada de la gestión libertaria y sus recortes en numerosos ítems que, sumados a las acreencias jubilatorias, pusieron en jaque a las arcas distritales. Así las cosas, los reclamos se mantienen a la orden del día.

La dificultad del caso para llegar a un número concreto consiste en que las provincias informan un déficit y Nación, vía auditoría con la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), tiene que ratificar o modificar lo que reconoce como déficit. A la vez, las administraciones no suelen publicar a tiempo la información.

Dentro del grupo mencionado, la Región Centro es una de las que suele elevar la voz por la cuestión. Allí coexisten tres provincias en la misma situación: Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba. Ante la consulta de este medio, en la gestión del santafesino Maximiliano Pullaro señalaron que el Gobierno debe $850 mil millones para su caja previsional.

La deuda total, en tanto, incluyendo los tres créditos principales, las obras en la Autovía Ruta Nacional 19 y el alojamiento de presos federales en cárceles provinciales, trepa a $1,1 billones.

Similar escenario atraviesa el cordobés Martín Llaryora, quien estima acreencias cercanas a los $700.000 millones con actualizaciones. La puja fue judicializada por su antecesor, Juan Schiaretti; posteriormente el propio Llaryora amplió la demanda. Ahora, la Corte Suprema convocó a una audiencia conciliatoria para el 23 de abril, donde las partes buscarán alcanzar un acuerdo.

En tanto, la gestión entrerriana de Rogelio Frigerio hizo valer a fines de 2024 su buena sintonía con la gestión libertaria y alcanzó un acuerdo para que el fisco se haga cargo de $2.000 millones mensuales correspondientes a la caja jubilatoria de la provincia. “Logró reducir a la mitad el déficit de la caja”, indicaron desde su gestión.

La firma fue rubricada en diciembre por el gobernador litoraleño junto al vicejefe de Gabinete del Interior, Lisandro Catalán, el titular de la ANSES, Mariano de los Heros, y el Secretario de Hacienda, Carlos Guberman. Se trata de un adelanto a cuenta de la deuda total, que se determinará una vez que finalice la auditoría ordenada por el Gobierno para establecer el monto exacto adeudado. El pedido de la provincia se estima en 9 mil millones de pesos por mes, a fin de cubrir el déficit mensual de la caja de jubilaciones entrerriana.

Mismo camino eligió su compañero de escudería, el chubutense Ignacio Torres. El patagónico consignó que ANSES mantiene un déficit de más de $60.000 millones con el distrito.

En septiembre, Torres y el ministro de Economía, Luis Caputo, firmaron un acuerdo de compensación de deuda que incluye al Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial; y estipula compensar dicho monto con las deudas que mantiene la ANSES con el Instituto de Seguridad Social y Seguros (ISSyS) por el Financiamiento del Déficit Previsional; el dinero que se debe del Consenso Fiscal y la reactivación de obras públicas nacionales postergadas. En el Chubut, sin embargo, aclaran que Nación todavía no empezó a pagarlo.

Por su parte, en noviembre pasado, la provincia de Buenos Aires realizó un desagregado sobre los pasivos que el Gobierno mantiene con su caja jubilatorio y los estimó en más de $1 billón. “El total adeudado por el Gobierno nacional a las y los bonaerenses llega a los 7,8 billones de pesos”, comentó el ministro de Gobierno, Carlos Bianco.

Y agregó: “Entre muchas otras, se trata de deudas en obra pública, en programas de salud, en fondos que le corresponden a la Provincia de Buenos Aires y en los salarios de nuestros trabajadores de la policía y de la educación”.

En Misiones sostienen que, según estimaciones propias, el rojo con su caja jubilatoria es de $200.000 millones, aunque la falta de cálculos por parte desde ANSES desde el 2018 dificulta tener precisiones. Se está trabajando con ANSES con intercambio de información, pero va muy lento. No solo ahora, también en la gestión anterior”, apuntaron. A la par, La Pampa calcula que la deuda es $850.000 millones, mientras que Corrientes habla de más de $156.000 millones.

Al coctel de pedidos que llega desde los distritos se suma la falta de Presupuesto 2025, que dificulta tener coordenadas precisas sobre las finanzas del Estado y sus partidas. Cabe recordar que actualmente rige la ley de leyes del 2023, postergada en 2024 y nuevamente ahora. La misma fue redactada en el 2022, por lo que desfasaje es de casi tres años.

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Con el voto radical, Milei logró frenar aumentos a las jubilaciones

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Con el voto clave de cinco radicales que mutaron su voto original, entre los que se encontraba el misionero Martín Arjol, la Cámara de Diputados ratificó esta tarde el veto del presidente Javier Milei a la ley de reforma jubilatoria sancionada por la oposición y que buscaba aumentar los haberes del sector previsional. El Gobierno necesitaba 85 votos. Consiguió 87.

Fue clave el cambio en el sentido del voto de varios legisladores nacionales de la UCR. Fueron los cinco diputados radicales visitaron el martes a Javier Milei en la Casa Rosada. Se trata de Mariano Campero, el correntino Federico Tournier, el cordobés Luis Picat, el neuquino Pablo Cervi y el misionero Martín Arjol. Salvo Tournier, el resto votó a favor de la reforma en junio.

Mientras que también colaboraron las ausencias. La radical santacruceña Roxana Reyes que había votado a favor en junio ahora no estuvo en el recinto. La misma actitud tomó el radical chaqueño Gerardo Cipolini. Pedro Galimberti, diputado de la UCR por Entre Ríos, renunció a su banca para ir a ocupar una silla en la comisión técnica que administra la represa Salto Grande y su lugar fue ocupado por una diputada del PRO que votó a favor del veto.

La ley vetada establecía una recomposición del 8,1% en las jubilaciones, de modo de complementar el 12,5% de incremento adicional otorgado en abril por el DNU 274/24 del Gobierno, de modo de alcanzar a compensar lo que fue la inflación más alta del año, la de enero, con 20,6%.

Asimismo, se establecía una fórmula de movilidad para la actualización de los haberes previsionales que contemplaba el índice de inflación como referencia, al igual que el DNU. En estos dos aspectos el oficialismo se había mostrado a favor con un dictamen de minoría en el Senado, y se llegó a pensar que el veto podría haber sido parcial, sosteniendo el Poder Ejecutivo estos artículos. Pero finalmente no pasó.

Además, la norma establecía un aumento del 50% por variación salarial (RIPTE) en marzo de cada año; y una garantía para el haber mínimo en 1,09% lo equivalente al valor de la Canasta Básica Total.

Por otro lado, se instruía a la ANSeS a cancelar la totalidad de las deudas que mantiene con las provincias cuyos sistemas previsionales no fueron transferidos al Estado nacional, como así también con los beneficiarios del SIPA que cuentan con sentencia firme dentro de un plazo de seis meses, prorrogable por seis más.

El pasado 2 de septiembre, a través del decreto 782/24, el Poder Ejecutivo vetó totalmente la ley y fundamentó que el proyecto sancionado por el Congreso “es manifiestamente violatorio del marco jurídico vigente en tanto no contempla el impacto fiscal de la medida ni tampoco determina la fuente de su financiamiento”.

“Dar cumplimiento a la medida sancionada por el Honorable Congreso de la Nación dificultaría gravemente la sostenibilidad de las finanzas públicas de la República Argentina, ya que significaría la necesidad de obtener una fuente de financiamiento extraordinaria, imprevista, a efectos de afrontar su costo, sea a través de deuda pública o aumento de impuestos”, agregó el Gobierno. 

Una serie de incidentes se registraban esta tarde en las inmediaciones del Congreso después de que la Cámara baja confirmara el veto presidencial a la ley que buscaba incrementar las jubilaciones.   

Los manifestantes, entre los que había jubilados y organizaciones políticas, fueron reprimidos con gases lacrimógenos por la Policía Federal después de haber tirado las vallas de seguridad que rodeaban la zona.

Organizaciones de jubilados, la CGT, movimientos sociales y hasta periodistas fueron hoy reprimidos en las inmediaciones del Congreso tras la ratificación de la Cámara de Diputados del veto del presidente Javier Milei a la ley de movilidad jubilatoria.

Si bien el clima de tensión se vivió durante toda la mañana, los incidentes se registraron por la tarde, después de la ratificación del veto en la sesión de la Cámara de Diputados, cuando los manifestantes fueron reprimidos con gases lacrimógenos por la Policía Federal después de haber tirado las vallas de seguridad que rodeaban la zona.

La protesta se realizaba frente al anexo del Parlamento en la Plaza Congreso, ubicada sobre la Avenida Entre Ríos entre Callao e Hipólito Yrigoyen.

Organizadores sociales, piqueteras y sindicales desafiaban a las fuerzas de seguridad, que tenían la orden de aplicar el protocolo antipiquetes, como sucedió durante las movilizaciones de las últimas semanas. 

La cartera de Seguridad tenía desplegado un megaoperativo con fuerzas federales para evitar el corte de arterias y la circulación vehicular.

Según pudo saber la agencia Noticias Argentinas, había apostados efectivos de la Policía Federal, la Prefectura Naval, la Gendarmería y la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

También, a modo de prevención, se encontraban apostados oficiales de la Policía de la Ciudad.

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Las jubilaciones siguen corriendo de atrás a la inflación

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El poder adquisitivo de los jubilados que no perciben bonos cayó 14% en el último año mientras que en el caso de los que cobran el refuerzo bajaron 65, según surge de cifras oficiales.

Quienes perciben un haber mínimo y suman a ese ingreso el bono mensual de $70.000, el poder adquisitivo de mayo fue 6% más bajo que el de seis meses atrás. 

En ete grupo está casi la mitad de los jubilados y pensionados, de acuerdo con datos de la Subsecretaría de Seguridad Social publicados por LaNación.

Las prestaciones pagadas por la Anses acumularon una pérdida de poder adquisitivo desde 2017, que se profundizó en los primeros meses de este año, antes de que comenzaran a reajustarse primero por la fórmula de movilidad que perdió vigencia y, desde abril, por inflación y con frecuencia mensual. 

En 2023, la caída del poder de compra fue de 14,2% para quienes cobran el haber mínimo más bono; de 32,3% para los que nunca tuvieron refuerzo (sin tener necesariamente ingresos que puedan considerarse medios o altos), y 37,4% para el grupo de quienes percibieron un adicional durante un año y dejaron de cobrarlo en septiembre del año pasado.

No obstante, en los primeros cinco meses del año la suba de haberes fue de 79,9% y la inflación, de 71,9%. 

En julio se aplicará un alza de 4,2% y el ingreso más bajo de sistema (incluido el bono de $70,000) se ubicará en $285.600, aproximadamente.

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