MILEI

El poder de Mayo

Compartí esta noticia !

¡El Cabildo no nos mira, hagamos oír nuestra voz! La sentencia, breve, de Carlos Rovira, representa un sentimiento que atraviesa a todo el país, que observa cómo el poder concentrado en el puerto de Buenos Aires se fagocita al país en una pelea inconducente cuyo ganador únicamente podría disfrutar de una victoria pírrica.

Esa desazón tiene argumentos históricos. Desde la Revolución de Mayo, el federalismo quedó inconcluso, una deuda pendiente de la patria naciente que con el paso de los años no hizo más que agudizarse. Por eso cobra cada vez mayor relevancia el grito del Norte Grande, el conglomerado de fuerzas de diez provincias que no distingue colores políticos y que dice, por primera vez con mucha fuerza  “Aquí estamos nosotros”. Ese factor de poder inédito, se mete en el tablero político y despierta incluso otras voces, quizás un poco más acomodadas del centro y sur del país.

La sentencia pendiente en manos de la Corte Suprema tensiona los nervios de todos los gobernadores. Si los cuatro cortesanos fallan a favor de Horacio Rodríguez Larreta en la discusión por el reparto de los recursos de coparticipación, el andamiaje “federal” se irá definitivamente al traste. El planteo extorsivo del alcalde porteño desnuda la obscenidad del sistema: Larreta prometió “bajar impuestos” si la Corte le devolvía el generoso aumento de coparticipación que le regaló por decreto Mauricio Macri y que Alberto Fernández le quitó apenas asumió. 

El gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, acusó a Rodríguez Larreta, de haber enviado un mensaje en “porteño unitario básico” a la Corte Suprema. “Ah muy bien!!… Un hermoso y contundente mensaje a la CSJN y al resto del país, por parte del centralismo porteño”, escribió Zamora en las redes sociales, al referirse a las declaraciones formuladas por Rodríguez Larreta.

El alcalde reconoce que ni siquiera están en disputa los fondos para financiar la Policía -que ya recibe por otra ley-, sino simplemente un modo de seguir financiando con los recursos de todos, a la ciudad más rica del país. Los gobernadores estiman que son más de 500 mil millones los que están en juego. O se reparten o terminarán financiando el embellecimiento de algún barrio porteño. Es decir, no se modificará el statu quo. Que las provincias -las otras, el resto, la de los caciques- se financien como puedan. Con más impuestos.  

La paradoja es que el distrito que más repele a los “planeros”, es al mismo tiempo el más subsidiado de la Argentina. Con la plata de todos. 

Por eso no debe sorprender la reacción de los gobernadores. Se sienten asfixiados por disputas lejanas que no involucran más que a un puñado de personas, convivientes del Obelisco y alejados de los problemas cotidianos del resto del país. A saber, Alberto Fernández y la ineficacia para controlar los precios, en medio de su pulseada con Cristina Fernández y la fractura expuesta con la dirigencia de La Cámpora. Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, los intereses del PRO y un radicalismo irresoluto. La propia Corte Suprema, con cuatro juristas -dos de ellos entraron por decreto- que con sus decisiones tomadas en cómodos despachos, comprometen el destino de todo el país. 

Fuera de foco. El Presidente no logra controlar la inflación ni mejorar las expectativas económicas.

Son nombres que se repiten en la última década. Son responsables en mayor o menor medida por la inflación, el endeudamiento crónico y el sometimiento nuevamente al Fondo Monetario Internacional. No ofrecen nada nuevo pensando en 2023 y, por el contrario, son cómplices del surgimiento de una ultraderecha outsider con chances de disputar el poder de la mano del impredecible Javier Milei. 

Los candidatos de Cambiemos, literalmente, prometen insistir en lo que hicieron entre 2015 y 2019, cuando dejaron al país con récord de inflación, pobreza, desempleo y una deuda impagable. María Eugenia Vidal, en su paso por Misiones acompañada por el senador Humberto Schiavoni, prometió una reforma laboral, sobre la que insisten en la alianza. 

En el Frente de Todos la interna eterna no permite vislumbrar siquiera en qué condiciones se llegará a 2023, con un grado de fragmentación interna inédito para una coalición de distintas vertientes del peronismo, con el peligro incluso de perder las elecciones. Alberto sueña con la reelección. El kirchnerismo duro quiere una tercera oportunidad para Cristina. 

En ese hastío debe leerse la avanzada de los gobernadores -entre ellos el misionero Oscar Herrera Ahuad-, para intentar, desde el Congreso, equilibrar un poco la balanza. Dos proyectos tienen ese sello: el del nuevo modelo de reparto de los subsidios para el transporte público y, el esencial, la reforma de la Corte por un sistema más federal, con representantes de cada una de las provincias. Una Corte ampliada con 25 representantes, cada uno con el mismo peso que el otro. No será una empresa sencilla, pero más allá del resultado final, la voluntad quedó explícita. 

En el Senado ya hay cuatro proyectos que contemplan una ampliación de los cortesanos -16 es el máximo número proyectado-, pero con la incorporación por regiones y con paridad de género.

La lógica de los gobernadores es que la Corte actual concentra un exceso de poder, más político que jurídico. Y son cuatro hombres que no son elegidos por la sociedad, no rinden cuenta de sus actos y siquiera tributan como el resto de la sociedad. Se parece más a un resabio del virreinato que a una construcción democrática 200 años después. 

Misiones tiene claros ejemplos de cómo ese poder cortesano se para por encima de los intereses provinciales: rechazó sin más la ley de Envasado en Origen de la Yerba Mate y la custodia del río Iguazú superior al que se pretendía convertir en Parque Provincial. En ambos casos primó un interés centralista por sobre los de la provincia. 

Ahora mismo será esta Corte la que defina otra disputa clave: el límite de plantaciones de yerba mate, fijado para evitar una sobreproducción que derrumbe los precios como ocurrió en los 90, cuando se libró todo al poder del libre mercado. En esa resolución se juega mucho más que la supervivencia de los pequeños productores yerbateros: se juega la autonomía de Misiones para fijar las reglas de su modelo productivo. Cuatro cortesanos tienen en sus manos ese poder. Más poder que los miles de productores misioneros que protagonizaron el tractorazo, que acaba de cumplir dos décadas.

Contra ese centralismo está decidido a luchar Misiones. Uno de los próximos pasos será reclamar un punto más de coparticipación –pasar de 3,43% a 4,43%, lo que implicaría percibir aproximadamente cuatro mil millones de pesos más por mes-. El argumento será el Censo 2022, cuyos datos definitivos mostrarán un crecimiento por encima del promedio -20 por ciento, contra 17- y una población superior a los 1,3 millones de personas, lo que coloca a Misiones por encima de Chaco y Corrientes y prácticamente tres veces Formosa. Misiones es la novena provincia más poblada, con la octava economía del país, pero recibe recursos como si fuera la 21. 

Esa batalla es central. Y sólo se puede dar desde el convencimiento y la identificación. La Renovación se embandera con esa premisa. La sociedad también parece identificar quién está en cada posición. 

Una encuesta de la consultora Analía del Franco revela que los dirigentes de la Renovación le sacan una amplia distancia a los de la oposición.

Según el sondeo, Hugo Passalacqua encabeza la intención de voto, seguido por el vicegobernador Carlos Arce, ambos con más del 50 por ciento de las adhesiones. Arce también es un potencial candidato a senador, que también obtendría un elevado caudal de votos.

La Renovación también tiene figuras de recambio con alta intención de votos, como el joven diputado Lucas Spinelli y la experta en Educación, Sonia Rojas Decut, cuya trayectoria profesional es mucho más extensa que la política, pero no menos valorada. 

En Posadas la encuesta de Analía Del Franco no deja dudas sobre el respaldo que cosecha el intendente Leonardo Stelatto. El 80 por ciento de los consultados lo votaría. En la oposición no se identifica a algún candidato con potencial. . 

En la alianza Cambiemos el que mejor se posiciona es el radical Martín Arjol, pero por debajo de los diez puntos. El ex director de Yacyretá, Martín Goerling anda cerca, pero le iría mejor por fuera de Cambiemos. La parábola de Arjol es que parece haber encontrado su techo en las legislativas pasadas, pero su voto en contra del Presupuesto nacional, que le privó a Misiones de obras por casi cien mil millones, parece haber calado hondo en los votantes. También perdió peso específico por las guerras internas del radicalismo, enfocadas más en el reparto de cargos que en el fortalecimiento colectivo. 

El Frente de Todos no tiene mejor suerte. No asoman candidatos distintos a los ya ofertados. Cristina Brítez y Héctor “Cacho” Bárbaro juegan distanciados, pero juntos no suman el diez por ciento de las preferencias. Al partido Agrario le iría mejor en soledad. Si alguna expectativa tenía Martín Sereno de seguir como candidato, el incidente de tránsito en el que murió un joven, parece haber sepultado definitivamente sus chances.

La suerte de los candidatos locales de la oposición también está atada a lo que les suceda a sus dirigentes nacionales, riesgo que no corre la Renovación. En el caso del Frente de Todos, según el Directorio Legislativo, Alberto Fernández está en el podio de los presidentes con peor imagen, con un 60 por ciento de negatividad, detrás de Pedro Castillo de Perú e Iván Duque, de Colombia. Será de mala su gestión que por primera vez un candidato de la izquierda tiene la oportunidad de ganar las elecciones en Colombia de la mano de Gustavo Petro. 

En la Argentina, el 58,8 por ciento rechazaría una candidatura de Cristina Fernández, mientras que el 61,1 por ciento descarta votar un segundo tiempo de Mauricio Macri, según una encuesta de Raúl Aragón y asociados. Sin embargo, Cristina le ganaría a Alberto y sin Cristina el FDT perdería las elecciones. Macri se impondría en una interna de Cambiemos, salvo que enfrente tenga a Patricia Bullrich. A un año de las elecciones y en soledad, Milei cosecha hoy 20 por ciento de los votos con posibilidades de seguir creciendo.

Compartí esta noticia !

Condenan a José Luis Chilavert por difamar a Alejandro Domínguez

Compartí esta noticia !

El Tribunal de Sentencia Unipersonal, en un juicio oral, condenó al exjugador internacional José Luis Chilavert a un año de prisión, con suspensión de la condena, por el caso de difamación comprobada.

A través de la red social Twitter, Chilavert realizó varias denuncias contra el presidente de la Conmebol Alejandro Domínguez, quien tomó medidas legales por ello.

En el juicio oral aclararon que Chilavert podrá ejercer su derecho a la crítica y opinión.

El día de lectura será el miércoles 1 de junio a las 12:30 en la secretaría del juzgado. Se determinará si se aplicará la prohibición de salida del país y también se estiman otras reglas como firmar un libro de comparecencia cada tres meses.

Sobre los G. 100 millones solicitados como compensación se determinó que primeramente deben analizar la solvencia de Chilavert. “No por ser una persona mediática de gran alcance no pueda fijar esa compensación”, detalló el presidente del Tribunal.

El abogado Claudio Lovera, representante legal del querellante Alejandro Domínguez, afirmó en el juicio oral quedó probado que José Luis Chilavert cometió los hechos punibles de calumnia, difamación e injuria contra el titular de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) mediante 13 publicaciones que el excapitán de la Albirroja realizó en su cuenta de Twitter @JoseLChilavert_ acusando de “corrupto” al dirigente del fútbol sudamericano.

En consecuencia, solicitó que Chilavert sea condenado a 2 años de pena privativa de libertad o una compensación de G. 100 millones, en concepto de reparación de daños y perjuicios, que Domínguez se comprometió a donar para el tratamiento médico de Sara Chilavert Ayala, quien padece una enfermedad oncológica.

La querella también había solicitado al Tribunal de Sentencia Unipersonal que, en caso de la suspensión de la condena, Chilavert tenga prohibida la salida del país, comparezca mensualmente ante el Juzgado de Ejecución y preste algún servicio comunitario, de manera de “garantizar su reinserción a la sociedad”.

En su declaración al inicio del juicio oral, Domínguez dijo que tomó conocimiento de los tuits de Chilavert el 13 de setiembre de 2019, cuando le mostraron que el exportero publicó una foto en la que el titular del organismo rector del fútbol sudamericano aparece junto a sus antecesores Juan Ángel Napout y Nicolás Leoz, procesados por #FIFAGate.

Por su parte, el abogado Pedro Wilson Marinoni, defensor de Chilavert, afirmó en sus alegatos finales que en el juicio oral no se probó que su cliente haya cometido los delitos de difamación, calumnia e injuria, por lo que solicitó la absolución de culpa y reproche de su defendido.

El exjugador José Luis Chilavert había anunciando su candidatura a la presidencia de la República para las próximas elecciones generales. Aclaró que se candidateará desde un partido independiente.

Compartí esta noticia !

Horacio Rodríguez Larreta adelantó que aplicará una reforma laboral y previsional si llega a la presidencia

Compartí esta noticia !

El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, habló este lunes en “modo campaña” y comenzó a proyectar su candidatura. Lo hizo al referirse a las medias que tomaría en el caso de llegar a ser Presidente en las elecciones 2023. En ese sentido planteó la posibilidad de aplicar una reforma laboral y previsional.

Si bien el referente de Juntos por el Cambio evita hablar de su candidatura y su futuro, las expresiones y demostraciones no dicen lo mismo. En declaraciones a Radio Mitre, Larreta dejó en claro qué acciones tomaría en caso de ser Presidente: “Hay que replantear el sistema laboral. Hay gente que trabaja desde su casa, a la noche, horarios más flexibles”, aseguró.

Para ello, indicó el Jefe de Gobierno porteño este lunes, “se requiere cambiar la legislación, así como estamos no se genera trabajo, no hay laburo estable, privado, en la Argentina”, expresó. Por lo tanto, en esa línea, Horacio Rodríguez Larreta habló de “replantear” tanto la legislación laboral como la previsional en Argentina, si fuera Presidente. “Para que el equilibrio fiscal sea sostenible en el tiempo hay que replantear el sistema jubilatorio”, sostuvo.

Por otra parte, hizo referencia al sistema impositivo argentino, al que cuestionó por los altos costos que genera para quien ofrece trabajo. “Tomar un trabajador cuesta una fortuna”, por eso se necesita un sistema de impuestos que “promueva el empleo”, expresó.

Aunque Larreta es bastante reticente en sus afirmaciones sobre si competirá o no en 2023 por la presidencia, en sus declaraciones empieza a empaparse de la dinámica electoral, a tan solo un año de los comicios. “El kirchnerismo concentró mucho poder en el Gobierno nacional para tenernos agarrados a todos, hay gobernadores que parecen más delegados del gobierno nacional que una provincia autónoma”, consideró el alcalde porteño.

En tanto, afirmó que YPF “debería funcionar como empresa privada” y aclaró: “Puede ser de capitales del Estado, obviamente. Pero tiene que funcionar como empresa privada, es de la única manera que se consiguen inversiones e YPF requiere una inversión enorme porque tiene un rol rector en la política energética, debe tener la mayor eficiencia posible”, indicó.

Por último habló de las retenciones, otro de los temas sensibles para el Gobierno, en el marco de la discusión por el ingreso de divisas y el desacople de los precios internos respecto del mercado internacional y la inflación. “ No hay que aumentar las retenciones. Me preocupa que el Gobierno tenga esa iniciativa, pero para eso tenemos división de poderes. Es importante la unidad de Juntos por el Cambio: no se aumentan impuestos gracias a esa unidad, no pudieron sacar leyes sobre las instituciones gracias a esa unidad”, concluyó.

Compartí esta noticia !

El PRO en su encrucijada: Que vuelvan los globos

Compartí esta noticia !

Por Julio Montero, Ilustración, Leo Achilli, revista Seúl. Estamos al borde del precipicio. Otra vez. Como en el Rodrigazo, como en la híper, como en el 2001. Y esta nueva crisis podría ser, como las anteriores, un punto de inflexión. No tanto por la inflación galopante y los inéditos niveles de pobreza, sino porque el ciclo populista parece agotado. Estuvieron 12 años, se fueron, volvieron. Modelaron el país a su imagen y semejanza y les siguen echando la culpa a otros, por supuesto: pero sus recetas ya no funcionan. Ni las económicas ni las discursivas. En el lenguaje de Laclau, estamos transitando un momento contra-hegemónico. La cadena de equivalencias K se está desintegrando: las reivindicaciones que la mantenían unida se desgajan una a una y van quedando vacantes, a la espera de nuevos liderazgos. Solo los fanáticos se mantienen firmes en la fábula. En la práctica esto significa que amplios sectores de la sociedad están preparados para depositar sus expectativas en un nuevo espacio y asumir nuevas identidades y nuevas agendas.

Capitalizar esta ventana contra-hegemónica es crucial para convertirnos en una democracia inclusiva y madura. Fue la hegemonía peronista la que fraguó la Argentina que conocemos y el país solo cambiará cuando renueve sus imaginarios y su cultura pública. Como muchos han señalado, el autoritarismo anti-pluralista y el nacionalismo económico fueron una marca registrada del Partido Militar en sus dos variantes: la peronista y la supuestamente neoliberal (con Onganía, con empresas estatales, con intervención del tipo de cambio, inflación, déficit fiscal, plata dulce, etcétera.) El problema es que por una razón o por otra —por socialdemócratas de la Pampa húmeda, por demócratas de Nueva York, por pereza o por miedo a la nomenclatura— todos terminamos internalizando el pobrismo y el dogma del Estado presente. Esos son los 70 años de los que hablaba Macri mientras buena parte de la dirigencia miraba para otro lado y lo planteaba como su límite. ¡70 años culturales! La clase política también encontró su modesto lugar en la Argentina de las corporaciones. No iba a ser este niño rico el que les arruinara la fiesta.

Esos son los 70 años de los que hablaba Macri mientras buena parte de la dirigencia miraba para otro lado y lo planteaba como su límite. ¡70 años culturales!

Naturalmente, y contra lo que muchos creen, los verdaderos cambios culturales no se producen solos. A las condiciones objetivas, que en Argentina están maduras, o madurando, deben sumarse las condiciones subjetivas de las que hablaba Lenin y que tan bien teorizó Gramsci. Y esas condiciones subjetivas se generan mediante nuevos horizontes de sentido y nuevas gestualidades. El desafío para el arco democrático es imponer un relato propio que amalgame a los que abandonan el barco nacional y popular. Y, en lo posible, esa amalgama debe volverse estable y resistente a los sinsabores de una gestión que deberá cruzar el desierto. También habrá que reemplazar el léxico de la política y redefinir conceptos, sustituyendo la idea de justicia como distribución por un ideal de justicia como movilidad social ascendente, igualdad de oportunidades y progreso a través de las generaciones. A la Argentina de los planes y los subsidios habrá que contraponerle la de los inmigrantes y las clases medias reales o aspiracionales, sin correr como locos detrás de las encuestas y los focus groups. En las operaciones hegemónicas la oferta crea su propia demanda. El resto son burócratas de la política. ¿Existe en Argentina algún espacio capaz de asumir esta trascendental tarea?

EL PRO COMO PARTIDO DEL CAMBIO

En sus inicios, tal vez de manera deliberada, tal vez espontáneamente, el PRO se concibió como un espacio con ambiciones contra-culturales. Para bien o para mal, y más allá de los gustos, no se puede negar que el partido tuvo un impulso innovador. Se atrevió a romper los moldes de lo aceptado, tanto en el plano de las formas como de los contenidos. Y aunque por propia decisión dejó intacta la trama profunda de los símbolos, cultivó una sensibilidad distinta, con los globos de colores, el vecinalismo y los cierres de campaña estilo disco. Superficial y anti-político para muchos, el PRO fue altamente disruptivo para la política vernácula. Hizo política contra la política del bombo y el comité. Este espíritu renovador, me parece, es lo que explica por qué en pocos años el PRO consagró un presidente y se convirtió en el segundo partido a nivel nacional. De hecho, fue la alianza con Macri lo que salvó a un radicalismo que languidecía sin pena ni gloria y que iba camino de realizar su sueño: reducirse a una fuerza meramente testimonial sin capacidad de disputar el poder. Ese radicalismo que coqueteaba con Binner y jugaba al peronismo bueno de modales europeos fue el compañero de viaje perfecto para el populismo. Ahora les molesta ser “furgón de cola”. Era eso o la extinción.

Si el éxito del PRO tuvo mucho que ver con su estilo, ese estilo tuvo mucho que ver con Macri. Le pese a quien le pese. Llano y directo, Macri siempre logró ubicarse en la peligrosa pero redituable coordenada del outsider. Se atrevió a decir lo que muchos piensan pero callan por cobardía o convicción, y en muchos momentos logró conectar con sectores con los que la política tradicional no quería conectar: trabajo, mérito, competitividad y progreso fueron nociones clave en su mapa discursivo. Palabras malditas y olvidadas. Fue esa trama axiológica, sustantiva y potente, la que lo llevó al poder. Las tecnologías electorales y la revolución de la alegría fueron mero decorado de fondo. Fue Macri, no sus asesores; y fue lo que dijo, no lo que le enseñaron a callar.

Entre las virtudes que Macri le inyectó al PRO hay una que se destaca sobre el resto: durante mucho tiempo fue un partido sin vergüenza. No se avergonzaba de sí mismo pero, sobre todo, no se avergonzaba de sus votantes. Se atrevía a representarlos sin disimulos, sin culpa y sin ambigüedades. En eso el PRO fue muy distinto de la UCR, siempre obsesionada con el voto progresista de las grandes ciudades. Lamentablemente, ésta es una virtud que no todos cultivaron en el partido y que desapareció durante el gobierno de JxC. Como era de esperar, pronto llegó la factura. “Voto castigo”, le pusieron. Lo que se castigaba no era el fracaso de la gestión, sino la traición simbólica y la retórica misionera y pobrista.

¿PARTIDO DEL STATUS-QUO?

El PRO tiene una misión clara: reinaugurar la era de la Argentina liberal. No la era del liberalismo a secas, ni la del liberalismo libertario o el liberalismo de la UCeDé, sino la era de un liberalismo social que genere inclusión mediante la escuela pública y un Estado que actúe de manera selectiva y estratégica. Ese fue, con variantes y matices, el liberalismo del período constitucional que la reacción corporativa sepultó y que nadie quiso recuperar. No quisieron recuperarlo el “campo popular” ni la derecha conservadora. Pero tampoco quiso recuperarlo la UCR. En el fondo, los radicales nunca superaron la herida narcisista que les propinó el peronismo: todavía sueñan con volver a su lugar de gran partido popular. No por nada, en su momento de mayor esplendor concibieron la entelequia de un tercer movimiento histórico que los acercaba al General Perón. Sarmiento y Roca, los más progresivos de todos, no formaban parte de su panteón. Recelosos del mercado, proclives a las regulaciones, al Estado protector y al solidarismo, sólo lograron diferenciarse mediante un anodino programa institucionalista que condena a los corruptos y deja el resto como está. Mucho de Yrigoyen, mucho de Alfonsín, nada de Alem o Marcelo T. A veces es difícil diferenciarlos de Alberto: así lo ve Ricardito, hermano de la democracia, cómodamente instalado en su embajada de Madrid, dando clases de igualitarismo y cobrando en dólares.

Aquel impulso renovador que fue el sello originario del PRO es el que Juntos por el Cambio parece dispuesto a sepultar con pésimo timing y movidas de principiante. Justo en el momento de mayor desprestigio de la clase política desde 2001 la coalición se encadena al barco que se hunde, y en un error no forzado, casi infantil, lanza dardos al candidato que mejor canaliza el descontento y el ansia de cambio radical. No solo expele a su electorado sino que potencia activamente el clivaje que más lo favorece: el del mesías heroico que lucha contra la casta perversa. Milei de un lado, del otro todos los demás. Mitad del padrón. Sin embargo, no lo queremos: despreciamos a sus votantes, no nos hacemos cargo de su agenda. Alimentamos al monstruo que más daño nos puede hacer. Mientras Milei anuncia un plan de salida mágico e indoloro y ofrece una narrativa de reemplazo, JxC se regodea en la moralina y la interna. Milei no crece por lo que hacen o dicen los halcones; crece por lo que no dicen y no hacen las palomas. Y si no interpretan rápido el momento, va a seguir creciendo. Brutal, rudimentario, populista, para muchos Milei es el cambio: los otros solo están juntos.

Brutal, rudimentario, populista, para muchos Milei es el cambio: los otros solo están juntos.

En las decisiones que el PRO tome mientras el ciclo populista agoniza, se juega no sólo el futuro de la Argentina sino también el futuro de la coalición, su identidad y su supervivencia. El PRO puede mantener vivo el impulso transformador y conducir a JxC por el camino de la contra-hegemonía, dejando atrás a los que se aferran a sus bancas y su zona de confort. O puede, por el contrario, convertirse en el gran garante del statu quo: un amplio consenso con lugar para las corporaciones, los kirchneristas arrepentidos y la burguesía nacional de la prebenda. Evita seguirá en los billetes y la 9 de Julio, Darío en la TV Pública y los compañeros se quedarán con las universidades, la ciencia y la cultura. Esa película ya la vimos. No tuvo final feliz. No habrá problemas con los ex ministros de Cristina, ni con el amigo Massa, ni con los amigos del amigo Massa. Tampoco con los que votaron la ley de alquileres. El único excluido será el libertario de malos modales que los insulta. El outsider, el disruptivo: ¿el que más se parece a Macri? Ya lo dejaron claro: ahora Milei es el límite. ¿Se cerrará la grieta por asimilación de los polos? ¿Será, como decía el general, que al final somos todos peronistas?

Compartí esta noticia !

¿Sorpresa?: Milei es el político que mejor mide en Misiones, por encima los candidatos de ambos lados de la grieta

Compartí esta noticia !

El economista Javier Milei es el candidato de proyección nacional mejor posicionado en Misiones, con una imagen positiva de 54,7 por ciento y una negativa que solo llega al 28 por ciento. El outsider se impone a Patricia Bullrich, del grupo de los halcones de la alianza Cambiemos, que ostenta una imagen positiva del 54 por ciento, pero al mismo tiempo, en Misiones es donde sufrió la mayor caída (-7,9 puntos).

El tercer mejor valorado es Horacio Rodríguez Larreta, que tiene una imagen positiva del 53,3 por ciento. Todos ellos están a más de diez puntos de la valoración del gobernador Oscar Herrera Ahuad, que se mantiene entre los mandatarios calificados como sobresalientes, con una puntuación, en el último sondeo de CB Consultora, de 66,7 por ciento.

Según CB Consultora, los dirigentes oficialistas mejor valorados en Misiones son Alberto Fernández con 43,1 por ciento y Sergio Massa con 42,5. 

Detrás aparece el ex presidente Mauricio Macri, con 37,9 por ciento de imagen positiva y una negativa que trepa a 59,3 puntos

En Misiones, Cristina Fernández tiene la misma imagen positiva que Macri, con 37,9 puntos y una negativa casi idéntica, con 59,5.

El ministro del Interior, Eduardo de Pedro, quien vino a Misiones a hacer un acto de campaña con La Cámpora, ostenta sólo un 27,2 por ciento de imagen positiva en la tierra colorada. Pero la particularidad es que Misiones es la tercera provincia donde mejor imagen tiene, detrás de Chaco y Santiago del Estero. 

Escenarios provinciales

– El Presidente Alberto Fernández posee su imagen positiva más alta en Santiago del Estero (62,9%) y su imagen positiva más baja en Córdoba (24,2%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es en Neuquén (+2,6%), mientras que en Salta  es donde sufrió la mayor caída (-7,3 puntos ).

– La Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner obtiene al igual que el presidente su imagen positiva más alta en Santiago del Estero (55,9%) y su imagen positiva más baja en Córdoba (19,8%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es Neuquén (+4,6%), mientras que en Salta es donde sufrió la mayor caída (-4,8 puntos ).

-Sergio Massa por su parte, presenta a Santiago del Estero con (52,2%) como el distrito con la imagen positiva más alta y Córdoba (24,7%) como el más bajo. Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es Santiago del Estero (+6,7%), mientras que en San Luis es donde sufrió la mayor caída (-6,8 puntos ).

– Eduardo “Wado” de Pedro muestra su imagen positiva más alta en Santiago del Estero (28,3%) y en Córdoba su imagen más baja (17,0%).  Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es Neuquén (+6,5%), mientras que en Córdoba es donde sufrió la mayor caída (-2,3 puntos).

-Este mes se suma a este estudio el Jefe de Gabinete Nacional, Juan Manzur, que presenta en su provincia, Tucumán, la  imagen su imagen positiva más alta (62,6%) y la imagen más baja en Córdoba (12,4%).

– El Ex Presidente Mauricio Macri llega a Mayo con su imagen positiva más alta en Córdoba (54,3%) y su imagen positiva más baja en Río Negro (25,8%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es Santiago del Estero (+7%), mientras que en Salta es donde sufrió la mayor caída (-5,2 puntos ). 

– Horacio Rodríguez Larreta mantiene su imagen positiva más alta en CABA (69,7%) y su imagen positiva más baja en Neuquén (44,1%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es Santiago del Estero (+4,3%), mientras que en Neuquén es donde sufrió la mayor caída (-7,8 puntos ). 

– Este mes Patricia Bullrich presenta con (59,7%) en Córdoba su imagen más alta, y la imagen más baja en Santa Cruz (35,4%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es San Luis (+5,6%), mientras que en Misiones es donde sufrió la mayor caída (-7,9 puntos ). 

– Por el lado libertario, Javier Milei presenta en Mayo su imagen más alta en Salta (61,7%) y la más baja en La Pampa (42,5%). Donde más aumentó su imagen positiva con respecto al mes anterior es en Santa Cruz (+5,8%), mientras que en Tierra del Fuego es donde sufrió la mayor caída (-7,4 puntos).

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin