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El gas en el eje de las disputas de la guerra en Ucrania

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 Sin duda, el conflicto de Ucrania tiene un claro componente principal geopolítico, con las fuertes presiones de la OTAN sobre el flanco principal del nada despreciable poder militar, económico y político, de la renacida Rusia. 

La misma milenaria Rusia hoy resurgida como gran potencia, con su fuerte impronta eslava ortodoxa arraigada en su población que hasta hace poco más de dos décadas estaba en claro rumbo de disolución, ante el accionar del mega poder político económico mundial y su herramienta principal, el neoliberalismo en su más cruda versión. 

En ese contexto, en un mundo multipolar con fuertes trazas de renacido bipolarismo en creciente evolución, los dos grandes bloques bien definidos – Atlantismo y Continentalismo-, juegan sus improntas en el este europeo, hoy con Ucrania como epicentro.

En el Atlantismo, el Poder de Decisión Real evidencia estar en manos de EEUU, con su centenaria alianza con Gran Bretaña y su “poder en las sombras” de las Grandes Finanzas con sede en Londres. El bifronte Poder Anglosajón evidencia dejar en un segundo y mucho menos relevante rol, al poder multifacético y relativamente fragmentado de la Unión Europea, pese a contar este, con dos potencias de considerable peso, como Francia y Alemania; potencia nuclear neocolonialista y económica una, mega potencia económica la otra. 

En el Continentalismo, el núcleo duro lo forman los gigantes chino y ruso, que evidencian coincidencias mucho más sólidas que aquella entente de la ex Unión Soviética y la ex China Comunista en las fenecidas épocas de la Guerra Fría. Resulta muy evidente, pese a ser omitido cuidadosamente por el Poder Mediático Concentrado al servicio del Atlantismo, que Ucrania fue empujada a una actitud confrontativa, bajo promesas de apoyos incluso bélicos de la OTAN, que en los hechos se difuminaron. Aun y pese al riesgo latente de una apocalíptica guerra nuclear, en el marco de las tensiones actuales, aflora una posible y ya casi visible nueva configuración del tablero geopolítico mundial, con una acentuación del poder en Asia y el oriente europeo; mientras que el núcleo anglosajón -poderoso sin duda- no parece encontrar como detener su relativo deterioro.

Brevemente descripto, eso evidencia ser en lo esencial lo que motivó el enfrentamiento en Ucrania; guerra que es la ampliación de las hostilidades que datan de 2014, luego del golpe de Estado perpetrado bajo formato de “revoluciones de colores” instigado por las redes sociales tras bambalinas manejadas por EEUU y sus socios. 

Pero algo solapado por la violencia desatada, aparece el siempre relevante tema energético, en este caso casi excluyentemente centrado en el abastecimiento de gas a la energéticamente dependiente Europa, sobre todo al núcleo del poder económico centrado en el occidente de ese continente. 

Hay varios grandes gasoductos que conectan a Rusia con diversos países de la Unión Europea (UE), principalmente con Alemania, gran consumidor de gas. El último de ellos, que por el Báltico conecta punto a punto a Rusia con Alemania, se terminó, pero no se habilitó, por presiones de EEUU, y ahora por “solidaridad” exigida por la OTAN.

El gas ruso abastece el 40 % del total consumido en la UE, siendo eso más acentuado en el gigante industrial y económico germano. En un marco de paz, esos acuerdos energéticos son positivos para todos los involucrados; para el proveedor (Rusia) al ser un gran mercado para colocar parte de su enorme capacidad de producción de gas natural; para la UE, por recibir un energético poco contaminante, a precio económico, y con provisión segura y previsible. EEUU, al poner en producción sus grandes reservas de petróleo y gas no convencional (o de fracking, similares a Vaca Muerta en Argentina), se transformó de gran importador, a ser hoy uno de los principales exportadores.

Pero EEUU no tiene ningún país potencial consumidor de gas en sus cercanías, por lo que no puede exportar por gasoductos, que es el medio más económico y seguro para enviar el valioso fluido. EEUU para exportar gas, debe utilizar los grandes buques metaneros, para lo cual previamente el gas se transforma a GNL, licuándolo a muy alta presión; proceso que debe invertirse en el puerto de destino.

El transporte en barcos en sí mismo, es por lógica mucho más costoso respecto a los costos operativos de gasoductos. Y a eso deben agregarse los nada despreciables costos de presurización y despresurización, previos y posteriores a los embarques, respectivamente. Y la logística es mucho más complicada, en el GNL respecto al gas transportado por gasoductos.

Se deben tener puertos con las instalaciones adecuadas, y con las capacidades para los grandes volúmenes de gas, del energéticamente sediento mercado consumidor de la UE. Ya hubo fuertes incrementos en los precios del gas, en la UE, y es muy factible que se acentúen, si no vuelve a primar la cordura. Incluso, aun con altos y crecientes precios, es posible que escasee el gas en la UE, sobre todo en el actual período invernal, en el cual la calefacción a gas es vital. 

Dentro de algunas medidas erráticas, que autolimitaron la de por si carencia de alternativas técnicamente lógicas para abastecer de Energía (en su amplia acepción, principalmente eléctrica), en alguna publicación afín a las “renovables” se difundió que Alemania planea invertir en más eólicas y solares, para suplir el gas ruso. Eso tiene limitaciones insalvables. 

Esas supuestas inversiones tienen un lapso de ejecución, no son inmediatas, y las carencias son urgentes, de hoy. Además, las energías eólica y solar, son INTERMITENTES, por lo que son poco confiables, además de inútiles para operar como Energías de Base; y necesitarán ampliar la oferta de estas últimas (Energía Firme), no precisando de donde la obtendrán.

Además, son energías caras, mucho más que la producida con gas natural. Europa Occidental no puede ampliar la oferta de hidroelectricidad, pues ya construyeron todas las hidroeléctricas posibles. Como energías de base, quedan entonces dos alternativas: la nuclear y la termoeléctrica. Irracionalmente, Alemania canceló su Plan Nuclear (pero importa energía nuclear de Francia, notable contrasentido). Justamente, Francia anunció un importante plan de construcciones de centrales nucleares. Pero eso lleva tiempo.

Queda la tercera alternativa, generar quemando combustibles o importar electricidad producida en base a petróleo o carbón, eventualmente biocombustibles, de sus vecinos, lo cual está en contra del ultra ambientalismo de los sectores “verdes” germanos y europeos en general. Y contra las “sugerencias” (léase imposiciones) del Acuerdo de París.

Como se puede constatar, las claras presiones de EEUU (y sutilmente de Gran Bretaña), para dejar de comprar gas ruso, pone a la UE ante un abanico de opciones, todas más costosas y varias de ellas logísticamente complicadas o inaplicables en el corto plazo.

En contrapartida, la disminución o eventual cancelación total de venta de gas a la UE, producirá disminuciones en los ingresos de Rusia, los que parecen haber sido sopesados con antelación, teniendo el gigante eslavo espaldas suficientes para aguantar el cimbronazo en el corto plazo.

En el mediano y largo plazo, China puede suplir, incluso con creces, la demanda de la UE. En todos los casos, la eventual cancelación de las compras de la UE, del gas ruso, producirá mayores problemas, algunos de ellos considerables, a los países compradores y al núcleo de la UE; desproporcionadamente altos respecto a los inconvenientes económicos y financieros que puede preverse le ocasionarán a Rusia. 

Es la Energía, subordinada a los intereses de la Alta Geopolítica. Eso con los consecuentes costos sociales y económicos, que en principio no afectarán a EEUU ni a Gran Bretaña, que parecen haber influenciado fuertemente en todo este complejo contexto. 

EEUU incluso puede beneficiarse exportando GNL, mientras que Gran Bretaña no recibe gas ruso, pues se sigue abasteciendo de los yacimientos del Mar Del Norte, en sociedad con Noruega. Mientras tanto, en Argentina, omitiéndose los problemas que evidencia Alemania al apostar a las falsas “soluciones” de las “renovables”; y bajo el neocolonialismo energético del Acuerdo de París COP21, que de hecho impulsa a ultranza las costosas e ineficientes energías eólica y solar, se las sigue impulsando desmesuradamente y ocultando sus costos bajo una montaña de ventajas prebendarias que cuestan mucho al erario público, y nos llevan a empujones hacia un cuadro de pobreza energética y altos costos que tornarán no competitiva a nuestra economía. 

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Acuerdo en la ONU: primer tratado para frenar la contaminación por plásticos

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Los Estados Miembros de la ONU en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA-5.2) acordaron por unanimidad desarrollar un tratado legalmente vinculante para poner fin a la contaminación por plásticos, lo que la convierte en una de las acciones ambientales más ambiciosas del mundo desde el Protocolo de Montreal de 1989, que eliminó por completo las sustancias que extinguen la capa de ozono.

La reciente resolución adoptada por la ONU establece el desarrollo de un instrumento robusto que permitirá establecer reglas y obligaciones globales a lo largo de todo el ciclo de vida del plástico, extendiendo además la responsabilidad hacia los países, el sector privado y los consumidores de eliminar la contaminación por plásticos en la naturaleza.

Organizaciones ambientales y de la sociedad civil, como la Organización Mundial de Conservación (WWF por sus siglas en inglés), entidad que Fundación Vida Silvestre Argentina representa en nuestro país, celebraron esta decisión e invitaron a los gobiernos del mundo a aprovechar este poderoso impulso para eliminar la contaminación por plásticos y actuar con la misma fuerza y decisión en el desarrollo del contenido completo del tratado, para el 2024.

“Nos encontramos en un momento histórico donde las decisiones ambiciosas que se tomen hoy pueden evitar que la contaminación por plásticos contribuya al colapso del ecosistema de nuestro planeta. Al acordar desarrollar un tratado global legalmente vinculante sobre la contaminación por plásticos, nuestros líderes mundiales están allanando el camino para un futuro más limpio y seguro para las personas y el planeta”, comentó Marco Lambertini, Director General de WWF Internacional.

“Pero nuestro trabajo está lejos de terminar: los líderes mundiales ahora deben mostrar aún más determinación en el desarrollo e implementación de un tratado que aborde nuestra actual crisis de contaminación por plásticos y permita una transición efectiva a una economía circular para este material. Ello requiere no cualquier tratado, sino uno con estándares y objetivos globales claros y ambiciosos que cree las condiciones necesarias para incentivar a las naciones a cumplir con reglas y regulaciones comunes al tiempo que prohíbe los productos y prácticas dañinos”, expresó Lambertini.

La conciencia pública y la preocupación por la crisis han cobrado fuerza en el último tiempo, a medida que el problema del consumo excesivo de plástico y la contaminación crece exponencialmente. A su vez, la presión social sobre los gobiernos para lograr un tratado legalmente vinculante que aborde la crisis de la contaminación plástica aumentó en los últimos años: más de 2,2 millones de personas en todo el mundo se sumaron a peticiones, mientras que más de 120 empresas globales y más de 1.000 organizaciones de la sociedad civil  también han respaldado los llamados para la firma de un tratado.

Considerando este termómetro social, IPSOS, multinacional de investigación de mercado líder en el segmento, encuestó a más de 20.000 personas a fines de 2021 a pedido de Plastic Free Foundation y en asociación con WWF, quienes realizaron el análisis de los resultados. Se trató de la primera encuesta global integral sobre la necesidad de un tratado legalmente vinculante para combatir la contaminación plástica. Los países de América Latina lideraron: el 93% de los encuestados de la región reconocieron la importancia de alcanzar un tratado global sobre plásticos, seguidos por Europa y la región de Asia Pacífico.

En la Argentina, 9 de cada 10 personas indicaron que es importante que nuestro país sea parte de este acuerdo global sobre contaminación plástica; un tercio de los encuestados lo señalaron como esencial. Los datos son contundentes: el 85% de los participantes piensa que los fabricantes y el sector privado deberían ser responsables de reducir, reutilizar y reciclar los envases de plástico, mientras que al 84% le gustaría poder comprar productos que utilicen la menor cantidad posible de envases.

Sin dudas, el rol activo de la Argentina durante la reciente UNEA y la participación en diferentes talleres previos, organizados por WWF y el gobierno de Perú, permite abrir el camino para continuar trabajando sobre esta problemática a nivel local.  Manuel Jaramillo, Director General de Fundación Vida Silvestre Argentina, señaló que “desde Fundación Vida Silvestre celebramos el voto positivo de nuestro país para iniciar negociaciones para un tratado mundial sobre plásticos, de carácter vinculante. Argentina ha sido pionera en la región con la sanción de una ley que prohíbe la incorporación de micro-plásticos añadidos en productos cosméticos y de higiene oral. La implementación de esta ley, que debe regir a partir de finales de 2022, será un aporte relevante a los compromisos que deriven de este tratado. No obstante, nuestro país todavía adeuda una ley de envases que establezca estándares mínimos para su gestión integral, promoviendo su reducción, reutilización, reciclado, valorización y, en última instancia, su disposición final, y que incorpore el principio de responsabilidad extendida del productor”.

Los próximos pasos requieren que los líderes mundiales aprovechen este abrumador apoyo y el momento decisivo ante el que se encuentran, para establecer un ambicioso tratado global sobre la contaminación plástica para el 2024 que:

  • Sea jurídicamente vinculante con normas y regulaciones comunes que permitan ampliar las soluciones para una economía circular en todo el mundo;
  • Incorpore regulaciones globales a lo largo de todo el ciclo de vida de los plásticos, incluidas las prohibiciones globales de productos y acciones nocivas, los estándares de diseño de productos y las medidas que reducen la producción y el consumo del plástico virgen;
  • Reconozca el papel fundamental de los recuperadores informarles en el impulso de una economía circular, y permita la participación de este sector en las negociaciones.
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Cafiero solicitó al Reino Unido que informe sobre el transporte de armas nucleares durante el conflicto del Atlántico Sur

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El canciller Santiago Cafiero participó hoy de la Conferencia de Desarme en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza, donde sostuvo que “El Reino Unido todavía les debe a la Argentina y al mundo la información sobre cuántos kilotones transportó exactamente al Atlántico Sur en 1982 y cuál fue el destino que le dio a ese material nuclear”.

Y amplió: “Además de tratarse de una significativa cantidad, la mera presencia de esas armas implicó, no sólo para la Argentina sino para toda la región, un grave riesgo nuclear tanto en términos de contaminación radioactiva en el Atlántico Sur, como por las catastróficas consecuencias humanitarias asociadas al armamento nuclear”.

El jefe de la diplomacia argentina recordó que “recientemente tomaron estado público documentos desclasificados en los Archivos Nacionales de Londres que prueban que, durante el conflicto del Atlántico Sur de 1982, el Reino Unido envió a la región buques equipados con 31 armas nucleares, lo que representaba en ese entonces el 65 por ciento de su stock de bombas nucleares de profundidad”.

Y enfatizó: “El Reino Unido todavía les debe a la Argentina y al mundo la información sobre cuántos kilotones transportó exactamente al Atlántico Sur en 1982 y cuál fue el destino que le dio a ese material nuclear.”

Cafiero detalló durante su exposición que “El Reino Unido negó categóricamente poseer armas nucleares en la zona del conflicto del Atlántico Sur en el ámbito de Opanal y del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La Argentina repudia la falsedad de la información provista en su momento por el Reino Unido en dichos foros. Esa conducta es violatoria de la obligación de obrar de buena fe y demuestra la falta de garantías de transparencia acerca de la presencia de armas nucleares en el Atlántico Sur”. “En nuestro caso, y como ha sido reconocido por las Naciones Unidas en numerosas Resoluciones, existe una disputa de soberanía entre mi país y el Reino Unido sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes que debe ser resuelta de forma pacífica y negociada”, aseguró Cafiero, y remarcó: “Esta situación se ve agravada por la presencia militar británica que con traviene la resolución 41/11 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reconoce la región del Atlántico Sur como zona de paz y cooperación”.

En esa línea, el canciller argentino señaló que “En lo que refiere a los usos pacíficos de la energía nuclear, quisiera destacar que mi país mantiene un programa nuclear de más de siete décadas en las que ha demostrado con claridad su vocación pacífica y comprometida con el desarme y la no proliferación nuclear. Un ejemplo de ello es el rol asumido como Presidencia de la Décima Conferencia de Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares. Esperamos que el encuentro pueda realizarse prontamente y que sea una oportunidad para reafirmar su relevancia”.

“Es fundamental avanzar en pasos concretos para los que este foro adquiere singular relevancia, como lo es a través de la entrada en vigor del Tratado para la Prohibición Completa de Ensayos Nucleares y las negociaciones para arribar a un tratado sobre la producción de material fisionable”, dijo.

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Bajo la presidencia de Argentina, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU inició la 40º sesión del EPU

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Bajo la presidencia argentina, representada por Federico Villegas Beltrán -el embajador de nuestro país ante los organismos internacionales en Ginebra-, el día 24 de enero se dio comienzo al 40° período de sesiones del Grupo de Trabajo del Examen Periódico Universal (EPU) con todos los Estados miembro que conforman el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y que se desarrollará hasta el día 4 de febrero próximo.

Se trata de un mecanismo que consiste en una revisión universal de la situación de derechos humanos de todos los Estados miembro de la organización, cuyo objetivo central es ofrecer a cada Estado la oportunidad de declarar qué medidas ha adoptado para mejorar la situación de los derechos humanos en el país y cumplir con sus obligaciones en la materia, siendo un procedimiento institucional previsto como uno de los pilares centrales del sistema universal de promoción y protección de derechos humanos.

Con este mecanismo, la situación de derechos humanos de todos los países miembro de la ONU es revisada cada 5 años. Argentina comenzará su próximo período de examen en octubre. De este modo, 42 Estados son revisados cada año durante 3 sesiones del Grupo de Trabajo dedicadas a 12 Estados cada una.

Durante esta sesión, celebrada desde el 24 de enero y hasta el 4 de febrero de 2022 próximo, se analizarán las situaciones de Togo, Siria, Islandia, Venezuela, Lituania, Zimbabwe, Uganda, Sudán del Sur, Moldavia, Timor Oriental, Sudán y Haití.

En ese sentido, Argentina y otros Estados miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU realizaron recomendaciones a Venezuela e Islandia, que eran los únicos países que se trataba en la sesión finalizada este martes 25 de enero, mientras que mañana será el turno de Lituania y Zimbabwe.

Con respecto a Islandia las recomendaciones argentinas fueron ratificar la Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas; Establecer una Institución Nacional de Derechos Humanos y Ratificar el Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica (Convenio de Estambul).

Por su parte, en el caso de Venezuela, las recomendaciones argentinas mantuvieron consistencia con las posiciones que nuestro país viene expresando tanto en el Consejo de Derechos Humanos como en otros foros multilaterales y regionales con respecto a ese país. Así, propusimos que se coopere plenamente con el Consejo de Derechos Humanos y con todos sus mecanismos, incluyendo los Procedimientos Especiales relevantes, y se implemente íntegramente las recomendaciones hechas por la Alta Comisionada en sus informes; se concrete el llamado de la Alta Comisionada a que se conduzcan investigaciones prontas, exhaustivas, independientes, imparciales y transparentes sobre las alegaciones de violaciones a los derechos humanos, se lleve a los perpetradores ante la justicia y se garantice una reparación adecuada a las víctimas; se refuerce la instalación de una misión permanente de la Alta Comisionada en el país, dotada de los recursos humanos y materiales que le permitan desarr ollar su s tareas adecuadamente; y se ratifique la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas.

El embajador Federico Villegas Beltrán, Representante Permanente de la República Argentina ante los Organismos Internacionales con sede en Ginebra, fue elegido Presidente del Consejo de Derechos Humanos para el presente año. De este modo, se constituyó en el primer funcionario de nacionalidad argentina en presidir este cuerpo, más allá de la participación que en el pasado hayan tenido otros funcionarios argentinos en el Sistema de las Naciones Unidas de los Derechos Humanos.

Como Presidente del Consejo de Derechos Humanos es su responsabilidad dirigir las sesiones y, por lo tanto, debe asumir los compromisos atinentes a esa función. Al mismo tiempo, como miembro del Consejo de Derechos Humanos, la Argentina sigue conservando su banca, y cuando asume posiciones nacionales, debe expresarlas desde la banca. Atento a que el Embajador argentino se encuentra ejerciendo la Presidencia, la banca es ocupada por uno de los funcionarios del Cuerpo Permanente del Servicio Exterior de la Nación, que integran la Representación argentina en Ginebra, y que deben actuar en el marco de las instrucciones impartidas por el Gobierno Nacional a través de la Cancillería y bajo la conducción del Representante Permanente.

Nuestro país, desde su establecimiento, reconoció la relevancia del Examen Periódico Universal como principal ámbito de diálogo con otros países y de identificación de las áreas de protección de derechos humanos que necesitan ser reforzadas. Por ello, participa en los EPUs de todos los Estados y efectúa recomendaciones. Asimismo, el fortalecimiento de dicho mecanismo es parte de los compromisos de nuestro país como miembro del Consejo y como actual presidente del mismo.

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Quién es el argentino que presidirá, por primera vez, el Consejo de DDHH de la ONU

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Argentina fue electa este lunes por primera vez en su historia para presidir durante 2022 el órgano dependiente de las Naciones Unidas. El diplomático de carrera que estará a cargo, Federico Villegas Beltrán, ingresó con honores al servicio exterior en 1993.

La presidencia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU durante 2022 estará por primera vez a cargo de Argentina y será ejercida por el abogado y embajador de carrera Federico Villegas Beltrán, quien ingresó con honores al servicio exterior en 1993 y tiene casi veinte años de experiencia en la actividad diplomática.

La larga carrera de Villegas Beltrán

En marzo de 2020, Villegas Beltrán fue designado representante permanente ante los Organismos Internacionales en Ginebra, Suiza, adonde en ese momento se trasladó desde Mozambique, país en el que desde 2016 se desempeñaba como embajador de la Argentina tras inaugurar una sede diplomática en la capital, Maputo.

En la Cancillería, el funcionario comandó la Dirección de Seguridad Internacional, Asuntos Nucleares y Espaciales entre 1993 y 1995, y antes ejerció como Director General de Derechos Humanos en dos oportunidades (2005-2007 y 2012-2015), lapso en el que lideró muchas veces la delegación argentina en foros y organismos internacionales de DDHH.

Además, estuvo a cargo de la coordinación del proyecto con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los DDHH, con el objetivo de elaborar el Primer Plan Nacional contra la Discriminación y establecer en el país el Centro de Políticas Públicas de DDHH del Mercosur y el Centro Internacional de DDHH de Unesco.

Además, Villegas Beltrán representó a la Argentina ante la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto y ante la Global Action Against Mass Atrocities Crimes (Gaamac).

En tanto, en el exterior, el diplomático fue representante alterno ante la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington entre 1995 y 2003 y allí coordinó asuntos referidos a derechos humanos y cooperación internacional.

Por otra parte, fue representante alterno para el Mercosur y la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) en Montevideo entre 2008 y 2011, donde coordinó asuntos sobre “pequeñas y medianas empresas, temas sociales y políticos del proceso de integración regional”, y motorizó la aprobación de proyectos regionales en el marco del Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem).

En materia de estudios, el designado titular del Consejo de DDHH de las Naciones Unidas tiene un master en Artes en Estudios Liberales (Arts in Liberal Studies) Cum Laude (máxima distinción) de la Universidad de Georgetown, EEUU, y se especializó en Desarme en el United Nations Disarmament Fellow, como así también en Derechos Humanos en New College de la Universidad de Oxford, Reino Unido.

También se especializó en el Instituto Internacional de DDHH de Estrasburgo en Francia.

Por último, Villegas Beltrán escribió artículos en publicaciones nacionales e internacionales sobre “desarme, derechos humanos y seguridad internacional”.

En relación con la problemática del desarme, en 2020 y 2021 presidió la sexta Conferencia del Tratado de Convenio de Armas (ATT) y la comisión de comercio y desarrollo de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad).

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