PETROLEO

América Latina, entre la espada del extractivismo y la pared del ambientalismo

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Por Suhelis Tejero en Connectas – El referendo en Ecuador decidió prohibir la explotación petrolera en la zona de Yasuní y la minería en el Chocó andino. El resultado tiene felices a los ambientalistas y preocupados a los economistas. ¿Hasta dónde es posible dejar atrás el extractivismo sin sacrificar las finanzas de los países?

En Ecuador, el turbulento proceso electoral del 20 de agosto no fue solo el primer paso para elegir al sucesor del presidente Guillermo Lasso. También representó una movida inédita para proteger dos regiones del país que son al mismo tiempo reservas ambientales y  fuentes de materias primas capaces de apalancar una economía que no marcha tan bien.

En dos preguntas distintas, el 59 % de la población ecuatoriana votó a favor de poner fin a la actividad petrolera en el Parque Nacional Yasuní, mientras el 68 % aprobó acabar con toda la minería en el Chocó Andino, tanto artesanal como mediana y a gran escala. Se trató de una victoria de los movimientos ambientalistas luego de una década de lucha por salvar las reservas ecológicas. Pero, ¿cómo quedarán las finanzas del país andino, cuando concreten la medida?

A partir de ahora, Ecuador deberá cerrar en un año la extracción del hidrocarburo en la zona del Yasuní y, en ese lapso, buscar la manera de sustituir los 1.200 millones de dólares –un 7 % de sus ingresos totales– que representa la explotación del bloque petrolero. Y lo peor es que no parece ser el mejor momento para hacerlo.

La nación suramericana tiene una situación económica complicada. La recuperación lograda tras el desplome provocado por la pandemia en 2020 no se ha sostenido y la actividad económica se está desacelerando desde el tercer trimestre de 2021.  Ahora, la reciente medida de cortar la explotación petrolera en el Yasuní, a pesar de ser un alivio para el medio ambiente, podría complicar más su panorama financiero y también el social.

El expresidente Rafael Correa ha defendido la extracción de crudo del Yasuní desde cuando falló su iniciativa para que la comunidad internacional aportara 3.600 millones de dólares a un fondo para evitar que Ecuador sacara el petróleo de la reserva. Días después de conocer los resultados del referendo, Correa criticó la decisión porque “desaparecer una actividad de 1.200 millones (de dólares anuales) tiene un impacto brutal, sobre todo, en los territorios donde actúa”.

El experto petrolero Luis Oliveros considera cuesta arriba que Ecuador logre diversificar su matriz de ingresos en tan corto tiempo y que puede resultar en un mayor declive económico y más inflación. “A Ecuador le puede pasar lo que a Venezuela, con el agravante de que es un Estado dolarizado y le va a costar más diversificarse, le va a costar más competir. La dolarización es una camisa de fuerza muy importante”, señaló.

La disyuntiva entre el medio ambiente y la economía que ha vivido Ecuador reabre el constante debate sobre el extractivismo en América Latina y la necesidad de abandonar la enorme dependencia de las materias primas que sufre la región. Los datos que maneja la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) indican que 53,8% de las exportaciones que la región realizó en 2021 correspondió a productos básicos, y que lo grave es que los países suramericanos “han profundizado su especialización en la exportación de materias primas”.

Cuanto más al sur de América Latina se mire, peor es la situación. Paraguay, Ecuador y Venezuela tienen economías altamente vinculadas a los commodities, aunque prácticamente toda Sudamérica se ha rendido a la trampa del extractivismo y del dinero abundante que llega con los ciclos de altos precios de las materias primas. A ese club suramericano pronto se sumará un nuevo miembro: Guyana, un país pobre, con enormes desigualdades, tiene unas envidiables reservas petroleras y  va directo a convertirse en una potencia de los hidrocarburos, pero con una total –y preocupante– dependencia de los mismos.

México es el país que mejor lleva la diversificación de su economía, pues sus exportaciones de materias primas apenas representan ya el 11 % del total. El enorme tamaño del mercado mexicano y su cercanía geográfica con Estados Unidos han facilitado a esa nación dejar de depender de los commodities.

Si bien la disyuntiva entre protección ambiental y desarrollo económico es relativamente reciente, la necesidad de diversificar las economías del subcontinente siempre ha estado en el tapete. Los organismos internacionales como la Cepal, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, entre otros, han insistido con frecuencia acerca de la urgencia de acabar con el círculo vicioso de riqueza en tiempos de precios altos de las materias primas y de pobreza cuando bajan.

Una fuerza seductora

Una investigación dirigida por Hans-Jürgen Burchardt, politólogo de la Universidad de Kassel y director del Centro de Estudios Latinoamericanos, señaló que la renta fácil generada por el extractivismo es una fuerza muy seductora cuyos beneficios, en realidad, no permean hacia la población. Y varias investigaciones académicas de las últimas décadas advierten que esa renta, aunque innegable, puede ser superada por los enormes costos ambientales y sociales generados por la explotación de las materias primas.

“El argumento de los beneficios económicos sólo es posible si se distorsionan severamente las contabilidades ambientales, dejándose de lado los costos económicos que generan los impactos negativos de los extractivismos”, resaltó Eduardo Gudynas, del Centro Latino Americano de Ecología Social, en su trabajo ‘Hasta la última gota: las narrativas que sostienen a los extractivismos’.

Gudynas advirtió en su estudio  que las comunidades terminan pagando  el peso del extractivismo. Por eso, “la exportación de hidrocarburos siempre es un buen negocio porque es barato y no existe una contabilidad rigurosa por la cual a esos beneficios se les resten los costos económicos. (…) Hay narrativas políticas que sistemáticamente desvinculan esos costos de los extractivismos y los ignoran”, puntualiza.

Al respecto, el exministro de Energía y Minas de República Dominicana, Antonio Isa Conde, sí cree posible la explotación de recursos no renovables de manera sostenible desde el punto de vista ambiental, económico y social. La isla caribeña –cuyos ingresos dependen del turismo– busca desde hace años sacar más provecho a sus recursos naturales mediante la explotación de oro (con la principal mina de América Latina) y la búsqueda de posibles yacimientos de gas en la cuenca del Caribe. “Es posible desarrollar la industria extractiva, pero bajo determinadas condiciones. Si no se puede por razones tecnológicas o ambientales, es mejor dejar los recursos ahí”, dijo Isa Conde.

Pero también es crítico a la hora de analizar el asunto. “Hay una obsesión antiminera que al final habla de la desconfianza que hay en las autoridades”, dijo. Las malas experiencias que ha tenido el subcontinente en las explotaciones de recursos no renovables no le han puesto fácil la tarea a los gobiernos a la hora de convencer sobre lo que se ha empezado a llamar el ‘extractivismo verde’, que es una forma de explotación que busca reducir los impactos al medioambiente.

Sin embargo, también hay un problema de poca voluntad política. Para Oliveros, los países de la región se afanan por sostener el extractivismo debido a la baja calidad institucional de América Latina. “No hay una mentalidad política para diversificar la economía. Muy por el contrario, a los políticos les gusta que la economía dependa de las rentas. Así es más fácil hacerse cargo y decidir hacia dónde van esas rentas”, explicó. El economista añadió que cuanto más compleja e industrializada es una economía, en términos de diversificación, más fuerte es el sector privado y mayor dependencia tiene el fisco de cobrar impuestos a las empresas. De ahí que, como ya el Estado no maneja una renta directa por las regalías de la explotación de recursos, el uso político de los recursos provenientes de las materias primas pierda sentido.

El experto recordó que ser un país productor de materias primas como petróleo, cobre u oro, por ejemplo, no es malo en sí. “Tú no ves a un saudí, a un kuwaití, a un catarí hablar de que es malo depender de los recursos naturales”, enfatizó. Pero el camino debería apuntar al fortalecimiento de la institucionalidad, que es lo que han hecho los países petroleros de Oriente Medio y Noruega con la creación de fondos de estabilización que limitan el uso político de la renta y, al mismo tiempo, dirigen esos recursos al desarrollo de largo plazo.

“Creo que ahí está la clave. ¿Qué hacer con los ingresos petroleros? No dejarle la potestad a cada presidente que llegue, a cada gobierno, de decidir qué va a hacer con el petróleo, sino que haya unas reglas del juego claras”, señaló.

El problema de la dependencia extractivista parece ser de una compleja solución. Lo cierto es que todavía los países no han conseguido un equilibrio para que los beneficios financieros no dependan de afectar el medio ambiente, ni que la ecología robe las posibilidades de desarrollo económico de una región en la que aún subsisten tantas necesidades.

 Suhelis Tejero Periodista venezolana radicada en República Dominicana. Máster en Investigación en Periodismo de la Universidad Complutense

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Los subsidios a los combustibles fósiles se disparan hasta alcanzar un monto histórico de USD 7 billones

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Por Simon Black, Ian Parry, Nate Vernon – La disminución de los subsidios reduciría la contaminación atmosférica, generaría ingresos y contribuiría sobremanera a la desaceleración del cambio climático

Los subsidios a los combustibles fósiles se dispararon hasta alcanzar un monto histórico de USD 7 billones el año pasado, cuando los gobiernos ayudaron a los consumidores y a las empresas durante la escalada mundial de los precios de la energía causada por la invasión rusa de Ucrania y la recuperación económica tras la pandemia.

Mientras el mundo lucha por limitar el calentamiento global a 1,5 ºC y algunas zonas de Asia, Europa y Estados Unidos sufren un calor extremo, los subsidios al petróleo, el carbón y al gas natural están costando el equivalente al 7,1% del producto interno bruto mundial. Es un porcentaje superior al que los gobiernos asignan anualmente a la educación (4,3% del ingreso mundial) y en torno a dos tercios de lo que destinan a la atención sanitaria (10,9%).

Nuestros datos confirman la reciente afirmación de la Organización Meteorológica Mundial: julio ha sido el mes más caluroso desde que se tienen registros, lo que subraya la urgente necesidad de frenar el cambio climático inducido por la actividad humana.

Como muestra el gráfico de la semana, los subsidios a los combustibles fósiles aumentaron en USD 2 billones durante los últimos dos años mientras que los subsidios explícitos (que no consideran en su totalidad los gastos de suministro) se duplicaron con creces hasta los USD 1,3 billones. Así se expone en nuestro documento, que ofrece estimaciones actualizadas de 170 países sobre los subsidios explícitos e implícitos (que no consideran en su totalidad los costos ambientales y los impuestos sobre el consumo no percibidos). Se pueden descargar los datos detallados para los diferentes países y combustibles aquí.

El consumo de combustibles fósiles entraña unos enormes costos ambientales, principalmente debido a la contaminación atmosférica local y los daños causados por el calentamiento global. La gran mayoría de los subsidios son implícitos, ya que no se suelen reflejar los costos ambientales en los precios de los combustibles fósiles, especialmente en el caso del carbón y el diésel.

Nuestro análisis revela que los consumidores no pagaron por los más de USD 5 billones de costos ambientales del año pasado. Esta cifra prácticamente se duplicará si los daños en el clima se valoran a los niveles recogidos en un reciente estudio publicado en la revista científica Nature en lugar de según nuestro supuesto de que los costos del calentamiento global equivalen al precio de las emisiones necesario para cumplir los objetivos de temperatura del Acuerdo de París.

Está previsto que estos subsidios implícitos aumenten mientras los países en desarrollo (que tienden a contar con centrales energéticas, fábricas y vehículos que contaminan más, y presentan una mayor densidad de población, que vive y trabaja cerca de esas fuentes de contaminación) aumentan su consumo de combustibles fósiles y se acercan a los niveles de las economías avanzadas.

Si los gobiernos suprimen los subsidios explícitos y aplican impuestos correctivos, los precios de los combustibles aumentarían. Esto haría que las empresas y los hogares tengan en cuenta los costos ambientales a la hora de tomar decisiones sobre el consumo y la inversión. De esta manera, se reducirían las emisiones mundiales de dióxido de carbono considerablemente, el aire estaría menos contaminado, disminuirían las enfermedades pulmonares y cardiovasculares y los gobiernos disfrutarían de un mayor margen de maniobra fiscal.

Estimamos que la eliminación de los subsidios explícitos e implícitos a los combustibles fósiles evitaría 1,6 millones de muertes prematuras al año, incrementaría los ingresos públicos en USD 4,4 billones y encarrilaría las emisiones hacia las metas establecidas para limitar el calentamiento global. También se redistribuirían los ingresos, dado que los subsidios a los combustibles benefician a los hogares ricos más que a los pobres.

Sin embargo, la eliminación de estos subsidios puede resultar complicada. Los gobiernos deben diseñar, comunicar y emprender reformas de manera clara y detenida, en el marco de un paquete amplio de medidas que resalte los beneficios. Una parte del incremento de los ingresos debería emplearse para compensar a los hogares vulnerables por el aumento de los precios de la energía. La parte restante podría utilizarse para recortar los impuestos al trabajo y la inversión y financiar bienes públicos como la educación, la atención sanitaria y la energía limpia.

Ante la disminución de los precios mundiales de la energía y el aumento de las emisiones, es el momento adecuado para eliminar progresivamente los subsidios explícitos e implícitos a los combustibles fósiles y así lograr un planeta más sano y sostenible.

Simon Blackeconomista del Departamento de Finanzas Públicas del FMI y se especializa en mitigación del cambio climático, tarificación del carbono y fiscalidad ambiental

Ian ParryExperto Principal en Política Fiscal Ambiental en el Departamento de Finanzas Públicas del FMI, y se especializa en el análisis fiscal de la mitigación del cambio climático y la reforma de los precios de la energía

Nate Vernon economista de la División de Política Climática del Departamento de Finanzas Públicas

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La AIE afirma que la energía solar superará al petróleo en 2023

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La AIE sostuvo que este 2023 la energía solar por primera vez superará en inversiones al petróleo, pero aún no es suficiente.

El 2023 marcará un hito en el crecimiento de las energías renovables, la inversión en energía solar alcanzará en todo el mundo la cifra de U$S390000 millones. Por primera vez, será superior a todas las inversiones destinadas al petróleo.

Este dato se desprende del anuncio de la Agencia Internacional de Energía (AIE), considerando este hito como “brillante ejemplo”. Por otro lado, advirtió sobre la “desigualdad” en el crecimiento, donde “más del 90% del aumento de los últimos años se encuentra en las economías avanzadas y China”.

El organismo advierte que es necesario “movilizar una mayor financiación para las economías emergentes y en desarrollo, es fundamental para evitar nuevas líneas divisorias en la energía mundial”.

Ante las preocupaciones a causa de las olas de calor, producto del cambio climático, que se pudieron observar en el hemisferio norte, con temperaturas récord en julio. En países europeos, se puede evidenciar la importancia que ha cobrado la energía solar, ante estos eventos climáticos.

En España, por ejemplo, en 2022 la energía solar permitió hacer frente al 16% de la demanda; este año en el mismo periodo, esta energía aportó el 24% del total. En Grecia el pico de la demanda eléctrica del 24 de julio, la energía solar cubrió el 33,8% de la demanda.

“La invasión rusa a Ucrania obligó a Europa a tomar medidas aceleradas de transición, no por amor al medio ambiente, sino porque dejó de tener gas barato de Rusia y ahí se dieron cuenta de la importancia de las centrales eólicas y solares que tenían”, afirmó Marcelo Álvarez, coordinador del Comité Solar de la Cámara Argentina de Energías Renovables al medio Télam.

Además, sostuvo “La buena noticia es que estamos haciendo más de lo que hacíamos antes, pero la mala es que no es suficiente respecto de lo que deberíamos hacer”.

La AIE, en esta misma línea expreso que “el financiamiento está comenzando a fluir, pero se necesita hacer más para linearse con el Escenario de Cero Emisiones Netas para 2050”.

Además, de acuerdo a este organismo la energía solar fotovoltaica superó en crecimiento a otras tecnologías renovables en 2022, superando a la energía eólica, convirtiéndose en un hito histórico. La agencia destacó que este año tuvo un récord de 270 twh (equivalente a 270 millones de Mwh) alcanzando un nivel de 1300 Twh.

Este crecimiento, actualizó el estado de seguimiento del sector considerándolo “en camino”, en este 2023. Aún así la desigualdad en este crecimiento es una preocupación para la AIE que señala que el desequilibrio se profundiza a medida que el incremento en la capacidad instalada es mayor en los países que son líderes hace años.

China, por ejemplo, en 2022 agregó 100 GW a su capacidad instalada de energía solar, casi el triple que la Unión Europea, que con 38 GW fue su seguidor, nueve veces más que los 11 GW de Brasil.

El desafío es llegar al “Escenario Cero Neto” para el 2050, “requerirá ambición política continua y esfuerzo de los actores públicos y privados, especialmente en el área de integración de la red y para abordar los desafíos de política, regulación y financiación”, sostuvieron de la AIE.

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Petróleo: Acuerdan congelamiento del precio interno

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En acuerdo con las petroleras, el Gobierno redujo y congeló el precio del crudo al que compran las refinadoras en el marco del congelamiento del valor de los combustibles. 

El Gobierno, en acuerdo con las empresas, resolvió recortar y congelar el precio interno del barril de petróleo crudo hasta el 31/10. La medida se tomó en la reunión entre las partes el jueves, tras la que se anunció un congelamiento de los precios de los combustibles hasta la misma fecha.

El ministro de Economía, Sergio Massa, busca una serie de acuerdos en distintos sectores que permitan mitigar la inflación, que se aceleró a partir de la devaluación que convalidó luego de la derrota electoral del oficialismo en las PASO.

Fuentes que intervinieron en las negociaciones confirmaron que el precio del barril que las refinadoras pagaban actualmente US$63 se pagará US$56 durante los próximos 2 meses y medio.

El recorte impactará en las ganancias de las empresas extractoras. “Se entiende la situación y llegamos a un entendendimiento”, dijo una fuente de la industria, citada por la agencia Reu ters. “Es una medida de extrema necesidad y urgencia”, agregó.

“Está muy bien ese valor”, dijeron desde una de las principales productoras de crudo del país.

La agencia Bloomberg agrega que Massa, quien participó de la reunión del jueves, prometió a las extractoras algunos beneficios a cambio, como el aplazamiento de los impuestos a la exportación, un acceso más rápido a moneda fuerte y, potencialmente, el alivio de algunos impuestos a la importación.

El jueves se anunció un acuerdo por el precio de los combustibles que quedará congelado hasta el 31/10, después de las elecciones generales en las que Massa será candidato, luego de que las empresas subieran los valores en los surtidores entre el 12 y el 18%. El Gobierno autorizó a la estatal YPF a ajustar sus precios en un 12,5% desde este viernes. El nuevo valor quedó contemplado dentro del congelamiento.

Fuente Urgente 24

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Vaca Muerta, la Qatar de 2040

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Por Sebastián Cantero, empresario – TBSA Toro Brokers SA. Desde Buenos Aires, Vaca Muerta se ve como un pozo con maquinaria para perforación y un cartel de YPF.

Como si no existieran habitantes, ni mas riqueza que el hidrocarburo, la misma foto se repite en notas periodísticas sobre la esperanza económica que significa esta formación geológica de la Cuenca Neuquina.

Pero de a poco, vamos entendiendo que el Estado y el sector empresario si se dan la mano, como lo vienen haciendo, pueden darle otra vida a Vaca Muerta.

Cuando la percepción general de Vaca Muerta era una gran ubre que da gas y petróleo, algunos empresarios vemos que Añelo, la localidad que es cabecera del departamento del mismo nombre y que está ubicada en la margen izquierda del río Neuquén, será la Qatar de Latinoamérica.

En lo que respecta al sector privado, el desafío principal es forjar una ciudad moderna y sustentable trabajando codo a codo con el estado.

La llegada del tren, el gasoducto Néstor Kirchner y el trabajo en conjunto entre Estado y privados posibilitará que Añelo supere a Qatar en varios aspectos en no más de 15 años porque, como muchos entienden, Neuquén es un desierto con agua dulce y está asentado sobre un colchón de oro verde (petróleo no convencional)

La realidad de Añelo va a ser totalmente distinta. El tren permitirá multiplicar su crecimiento y posibilitará ahorrar a las compañías 80 millones de dólares cada 4 años

Por último, no se puede soslayar que además de los incentivos económicos propuestos por el gobierno, la zona tiene potencial y atractivos naturales como el Lago Cerro Colorado y áreas paleontológicas para el desarrollo del turismo

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