pobreza

Los ingresos de Posadas son los más altos del NEA pero la inflación apremia

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Casi cuatro de cada diez argentinos es pobre, según los últimos datos del INDEC que conocimos esta semana. El dato es grave, alarmante y decepcionante, pero es aún peor cuando pensamos en el hecho de que se trata de un dato que quedó viejo, ya que corresponde al segundo semestre del 2022 y en este inicio de 2023 los indicadores económicos que determinan la pobreza (como inflación y valores de las canastas básicas) se aceleraron todavía más. El 6,6% de inflación que marcó febrero parece ser bueno al lado de lo que se espera para marzo, cuando las proyecciones más optimistas se ubican en 7% como piso. 

En el NEA, la inflación acumulada del primer bimestre fue del 14,1% siendo el primer año, desde 2016, en que la suba de precios ya llega al doble dígito en apenas dos meses. Las proyecciones para marzo indican que el primer trimestre terminaría en torno al 22% acumulado. La Canasta Básica del NEA muestra un alza del 19% en dos meses, por lo que al primer trimestre cerrará por encima del alza de precios. 

En este contexto, el aglomerado de Posadas, que es el que mide el INDEC para determinar la incidencia de la pobreza, no estuvo exento de los problemas y, al igual que pasó a nivel nacional y regional, vio incrementar las tasas de pobreza hacia finales del 2022. Sin embargo, aun asumiendo el problema, hay ciertos factores a tener en cuenta. 

En primer lugar, Posadas presenta niveles de pobreza inferiores al país y a la región, en un contexto donde el NEA tiene la mayor tasa del país medida por regiones. A lo largo de la medición de la pobreza, Posadas muestra volatilidades: hubo períodos en los que se ubicó por encima del total país, otros por debajo. Al segundo semestre del 2019, pico máximo de la crisis económica provocada por la administración Macri, el aglomerado misionero exhibió su mayor tasa de pobreza: alcanzó al 41,3%, por encima del total regional (40,1%) y por encima del total nacional (35,5%).

A partir de allí, la posición posadeña cambió: en todo 2020, 2021 y 2022, los niveles de pobreza que registró Posadas fueron sistemáticamente menores a los promedios nacional y regional y, además, nunca volvió siquiera a acercarse a ese pico mostrado a fines del 2019. Es decir, nunca más volvió a superar el 40%. Esto no es casual, sino que se trata de un proceso de mejoramiento de indicadores provinciales que tiene como trasfondo un nivel de crecimiento económico superior a la gran mayoría de las provincia del país.

Posadas, aun con la desmejora exhibida a finales del 2022 (que fue generalizada a nivel país) presenta indicadores sociales que, lejos de ser deseables, son significativamente mejores que las provincias hermanas del nordeste e incluso que muchas del Norte Grande. 

La pobreza en Posadas es casi veinte puntos más baja que la del Gran Resistencia y casi diez puntos menor a la de Corrientes. Los números de Formosa no son sujetos de incluir en este análisis, por una simple razón metodológica: sus altas variaciones semestrales del último año la hacen sujeta a revisión, ya que excede los niveles de confianza convencionales. Esto no significa que sean datos manipulados, simplemente se trata de posibles errores en la medición, tal como ya ocurrió en el Gran Resistencia en el segundo semestre del 2019 y razón por lo cual INDEC, en este momento, decidió no publicar los datos correspondientes. Similar caso pasó con el aglomerado Ushuaia-Río Grande en el 2020. 

Volviendo a la región, el aglomerado de Posadas mostró los mayores ingresos del NEA de acuerdo al reporte del organismo estadístico nacional. El ingreso medio por cápita familiar se ubicó en los $ 47.935, siendo el único aglomerado de la región con valores por encima de los cuarenta mil pesos en este concepto. A su vez, el ingreso medio de un adulto equivalente (valor de referencia para estimar los consumos necesarios de una persona a los fines de medir los valores de las canastas básicas) fue de $ 59.288 en Posadas y repite posición como el más alto del NEA, además de ser, nuevamente, el único aglomerado del NEA con valores superiores a los cincuenta mil pesos. Por su parte, el ingreso medio de la ocupación principal en Posadas fue de $ 70.629, el mayor del NEA y el único por encima de los setenta mil pesos. 

Por ende, en términos de ingresos, el liderazgo posadeño es innegable. El problema viene en la variación. El ingreso medio per cápita familiar en Posadas creció, semestralmente, 29,8%, por debajo del alza de la canasta básica alimentaria regional (42,8%) y de la canasta básica total regional (43,6%). Aquí radica el principal eje de la cuestión. No se trata solamente de ingresos que deberían crecer de manera más fuerte, se trata también de valores de suba de las canastas que generan que toda política social orientada a reducir la pobreza sea insuficiente. Si esto no se resuelve, toda acción queda corta. 

El rol de las provincias, en este punto, es limitado. La acción más concreta y eficiente que pueden realizar es incrementar salarios en niveles por encima de la inflación actual pero sobre todo, de la proyección. Fuera de esto (que es altamente difícil en un contexto como el actual) quedan acciones más vinculadas a parches que a soluciones concretas. La pobreza es, ante todo, un fenómeno macroeconómico. O quizás sea mejor decir que es la consecuencia de los desequilibrios macroeconómicos. 

Pero no por ello las provincias deben quedarse de brazos cruzados. Un buen ejemplo de esto es lo que conocimos esta semana en esta nota de Economis que detalla que la combinación de los programas Ahora Misiones puede generar un ahorro de casi $28 mil mensuales en productos de la canasta básica. Esto permite que muchas familias consuman más y que se logre sortear las limitaciones que produce un escenario de alta inflación. No es una medida antiinflacionaria, es una medida de fomento al consumo que busca que las personas consuman más de lo que podrían hacerlo sin estas herramientas. 

Este tipo de programas provinciales no impactan en los números de pobreza, ya que las Canastas regionales medidas por el INDEC se elaboran en base a precios de mercado, pero permite que muchas personas consideradas estadísticamente pobres, según el organismo nacional, consuma por encima de lo que podría hacerlo. Bienvenida sea toda medida que se orienta en esta línea. Pero más bienvenida serán las medidas que desde el Estado nacional se tomen (si algún día deciden tomarlas) para poder ir al hueso de la cuestión y comenzar a ver un camino de reducción de la pobreza.

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Pobreza: la recuperación post pandemia no tuvo una distribución del ingreso equitativa

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El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analizó la evolución de la incidencia de la pobreza y la indigencia en el segundo semestre de 2022: análisis de los principales indicadores vinculados a su evolución

Conclusiones al segundo semestre 2022 y proyecciones para el primer semestre de 2023

  • La incidencia de la pobreza alcanzó al 39,2% de las personas y la incidencia de la indigencia al 8,1% de las mismas. Estos datos muestran un incremento de la pobreza en 2,7 p.p respecto al primer semestre de 2022 y de 1,9 p.p respecto al semestre equivalente de 2021. En el caso de la indigencia, el dato muestra una reducción de 0,7 p.p respecto al primer semestre de 2022 y de 0,1 p.p. respecto al segundo semestre de 2021. Vale mencionar que la comparación con el primer semestre de 2022 es a modo de referencia dado que metodológicamente no es adecuado la comparación entre semestres no equivalentes.
  • El resultado actual se explica por (la referencia gráfica es sólo a modo ilustrativo en la comparación con el primer semestre 2022):
  • Precio de alimentos y CBA/CBA: se mantuvieron en niveles similares a los del primer semestre, pero en niveles sensiblemente superiores a los del segundo semestre 2021.
  • Salario de los trabajadores/as no registrados/as y SMVM: el primero se redujo 3,5% respeto del primer semestre (producto de bonos abonados en este último período) mientras que en la evolución del SMVM, se percibe un incremento de su poder adquisitivo de casi 1%, que se incrementa hasta 13,7% si se toman en cuenta los bonos de $22.500 abonados en noviembre y diciembre. Estos bonos sólo alcanzaban a aquellas personas sin ningún tipo de ingreso, lo cual implica que debe haber impactado positivamente en el segmento de indigencia y explicarían, en buena medida, la reducción del indicador respectivo. Respecto al período equivalente de 2021, el salario de las y los trabajadoras/es no registrados, se redujo 1,2%, mientras que en el SMVM se percibe un incremento de 6,4% considerando los bonos mencionados.  
  • RIPTE: muestra, en el segundo semestre de 2022, una desmejora en términos reales de 3,8% respecto al primer semestre del año y de 3,5% respecto al período equivalente del año anterior.
  • Indicadores de empleo: durante el segundo semestre de 2022 mejoraron los indicadores de empleo. La desocupación se ubicó en 6,3% (IVT2022), el menor valor desde 2015, mientras que paralelamente se incrementó la tasa de empleo que pasó de 43,2% en el segundo semestre de 2021 a 44,4% en el mismo período de 2022.
  • AUH: en el segundo semestre de 2022, el valor real de la AUH se redujo sensiblemente respecto del nivel del primer semestre de 2022. La desmejora se explica principalmente por el impacto de los bonos otorgados en la primera parte del año (durante los meses de mayo y junio, se abonaron sendos bonos de $9.000 para aquellas personas sin trabajo formal, AUH, y otros). El valor del segundo semestre 2022 resulta 9,7% menor al del período equivalente del año anterior.
  • Tarjeta Alimentar: se percibe una desmejora en la evolución real de los ingresos de la Tarjeta Alimentar que, en el segundo semestre de 2022, se reduce casi 10% respecto al primer semestre de 2022 y 14% respecto al semestre equivalente de 2021.
  • Planes sociales: el escenario muestra una reducción de su poder adquisitivo de 5% respecto al primer semestre de 2022 (como resultado el impacto de los bonos de mayo y junio de 2022) y de 6% respecto al semestre equivalente de 2021.
  • Jubilación mínima: durante el segundo semestre de 2022, la jubilación mínima muestra una desmejora de algo más de 5% en relación al primer semestre y de 7% respecto al mismo período de 2021. No hubo variaciones sensibles en cantidades.
  • Al comparar la mediana de salarios con la CBT se observa que no logra recuperarse lo perdido durante la gestión de Cambiemos. Los datos muestran que la mediana salarial neta pasó, entre finales de 2017 y hasta finales de 2019, de superar a la CBT en 12,2% a quedar por debajo de la misma en 12% (una retracción de casi 25 puntos). Ese proceso se profundiza levemente con la pandemia: la mediana queda por debajo de la CBT en 15 puntos. Luego, en la pospandemia, la situación mejora llegando en diciembre de 2022 a 93,1%.
  • Respecto La pobreza y el nivel de actividad económica, se concluyó que en el segundo semestre de 2022 se logra recuperar los niveles de actividad del segundo semestre de 2017 pero no se vuelve a los niveles previos de pobreza. Esta evolución permite confirmar, por enésima vez, que la recuperación post pandemia no tuvo una distribución del ingreso equitativa.
  • Respecto al primer semestre de 2023, los datos disponibles muestran niveles elevados de inflación (inercia, especulación, tensiones cambiarias), y CBA y CBT moviéndose por encima del segundo semestre de 2022 (7,2% y 11,7% la CBA en enero y febrero y 7,2% y 8,2% la CBT en el mismo período). En relación con los ingresos, el SMVM, en el primer trimestre el incremento de 12,2% “se quedó corto” y perdió contra la inflación, que alcanzó 19,4; pero en el segundo, el incremento de 26,6% (15,6%, 6% y 5% para los meses de abril, mayo y junio respectivamente) supera la inflación esperada de 18,3%. La jubilación mínima tendrá un mejor desempeño en el primer semestre 2023 como resultado de los bonos de $10.000 y $15.000 implementados al menos hasta mayo de 2023. En términos de empleo, el trabajo registrado muestra, aun en 2023, crecimiento sostenido. Finalmente, es menester mencionar que los impedimentos para realizar política fiscal resultantes del acuerdo con el FMI, limitan sensiblemente la capacidad del gobierno para realizar políticas de ingresos que combatan la pobreza.
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Posadas se mantiene entre las ciudades con menor índice de pobreza e indigencia

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La disparada inflacionaria de los últimos meses tuvo un impacto directo en la línea de pobreza. Con ingresos que cada vez valen menos, la pobreza aumentó en todo el país y Posadas no fue la excepción. Sin embargo, la capital misionera se mantiene entre los distritos con menor índice de pobreza y es la segunda con menor tasa detrás de Formosa, con 18 puntos menos que Chaco y nueve puntos menos que Corrientes.

Al segundo semestre del año 2022, de acuerdo con la Encuesta Permanente de  Hogares del INDEC, la pobreza en el aglomerado urbano de Posadas alcanzó al 36,7% de las personas, una suba de 2,6 puntos porcentuales (p.p) en relación con igual semestre del año anterior y de 8,0 p.p contra el semestre anterior explicada por un fuerte  incremento de precios y de las canastas básicas que crecieron por encima de los  ingresos de los hogares. De este modo, hay 11.523 nuevas personas en situación de  pobreza respecto al segundo semestre del 2021 en el aglomerado misionero. 

Dentro del conjunto de personas en situación de pobreza, se distingue un 4,8% de  personas en situación de indigencia en el aglomerado misionero, incrementándose a  nivel interanual 1,0 p.p, según un informe de la consultora Politikon Chaco basado en  datos del INDEC.

Evolución de la pobreza e indigencia en Posadas 

En el aglomerado misionero se registraron al segundo semestre de 2022 unas 140.314 personas en situación de pobreza, que corresponden a 34.844 hogares. Así, la  incidencia de la pobreza llega al 36,7% de las personas y al 26,3% de los hogares. Además, se registraron 18.480 personas en situación de indigencia en 4.573 hogares, por lo que  la incidencia de la indigencia alcanzó al 4,8% de las personas y 3,5% de los hogares. 

Analizando la evolución de las tasas de pobreza e indigencia para el aglomerado  misionero durante el período 2016-2022 (a partir de la nueva serie de medición iniciada  en dicho año) se observa que la pobreza en Posadas marcó un récord en el segundo  semestre del 2019 (llegando al 41,3% de las personas siendo el único período donde la  tasa de pobreza fue superior al nivel regional del NEA) y luego fue disminuyendo durante 2020. Si bien dio un leve salto hacia el primer semestre 2021, volvió a disminuir sus niveles sobre finales de ese año. En los primeros seis meses del 2022, a partir de una fuerte suba del empleo y la recuperación parcial de salarios -aunque de manera desigual según sectores- Posadas vio una significativa reducción en las tasas de pobreza. 

Sin embargo, el fuerte incremento de precios registrado en el segundo semestre del  2022 arrastró también, y en mayor nivel, a los valores de las canastas básicas,  determinantes estas de las líneas de pobreza e indigencia. En el aglomerado de  Posadas, el ingreso medio per cápita familiar creció 78,1% interanual y 29,8% semestral, pero el valor de la canasta básica alimentaria creció 85,3% y 43,6% respectivamente, situación que indefectiblemente genera un salto en la incidencia de pobreza en el  aglomerado misionero, de igual forma que se dio a nivel país.  

En la comparación contra igual semestre pero del año 2021 (interanual) la tasa de  pobreza en Posadas se incrementó en 2,6 puntos porcentuales. Esto representa que  unas 11.523 personas pasaron a situación de pobreza en los últimos doce meses. La variación semestral, a su vez, mostró una suba más importante: +8.0 p.p. que  representan 31.085 nuevos pobres.

En el NEA, las personas en situación de pobreza representaron el 43,6%. Dentro de la  región, Posadas tiene el segundo menor registro de pobreza del NEA, detrás de  Formosa que exhibió un 34,4% de personas consideradas pobres. Por su parte, Gran  Resistencia continúa mostrando la mayor tasa de pobreza de la región (54,0%), seguida  por Corrientes (45,2%). Se destaca que todos los aglomerados de la región como el total  del NEA experimentan un incremento semestral en la incidencia de la pobreza. 

Respecto a la indigencia en la región, el registro de 4,8% de Posadas la posiciona como el aglomerado con la menor tasa en el NEA; Gran Resistencia, en la región, vuelve a registrar los mayores niveles en este indicador (14,0%), seguida de Formosa (13,2%) y  Corrientes (9,4%). El promedio regional fue del 10,3%.  

En el plano nacional, Posadas exhibe un nivel de pobreza inferior al total país y registra  la 11° tasa de pobreza más baja del país, en un ranking que agrupa a 32 aglomerados  urbanos y que encabeza el aglomerado de Concordia (Entre Ríos) 

Además, a nivel nacional, Posadas tiene la sexta menor tasa de indigencia de todo el  país.  

En relación con los ingresos, el aglomerado de Posadas mostró el mayor ingreso medio per cápita familiar en el NEA con $ 47.934,6 exhibiendo un incremento del 78,1% interanual y 29,8%. Sin embargo, la Canasta Básica Alimentaria en la región se  incrementó 91,2% interanual y 42,8% semestral, mientras que la Canasta Básica Total lo hizo en 85,3% y 43,6% respectivamente, lo que genera indefectiblemente una suba  en los niveles de pobreza ante un escenario de caída real de los ingresos. 

En el NEA, además de tener el ingreso medio per cápita familiar más alto de la región,  Posadas exhibió el segundo mayor incremento (interanual y semestral), por debajo del  Gran Resistencia (creció 91,0% y 39,5%); sin embargo, en los cuatro aglomerados que  conforman la región los ingresos no lograron posicionarse por encima del alza de las  líneas de pobreza e indigencia.

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Idesa: la estructura del mercado de trabajo profundiza la pobreza

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En Argentina, la estructura en el mercado de trabajo está fuertemente marcada por la informalidad laboral.
1 de cada 2 personas en edad de trabajar es informal, ya sea porque trabaja como asalariado no registrado o cuentapropista. Esto trae fuertes consecuencias en los niveles de pobreza porque son trabajadores de bajos niveles de ingresos.

Si se compara cómo han evolucionado los salarios de estas personas con el valor de la canasta básica total que define, en términos económicos, si una persona es o no pobre, se observa que:

 Según los datos de Indec para el tercer y cuarto trimestre del año 2022 la variación de la canasta básica total se encuentra por encima de la tasa de variación de los salarios no registrados, siendo este un fuerte indicio de que los niveles de pobreza para el fin de año están lejos de mejorar.

En octubre del 2022 la diferencia se ensancha en 22 puntos porcentuales, generando una pérdida del poder adquisitivo del 11%.

Altos niveles de inflación que generan que las actualizaciones en los salarios no logren equipararse, acompañado de empleos de baja calidad es una combinación sumamente dañina para el crecimiento y desarrollo social de un país.

En consecuencia, Idesa propone que:

En primer lugar, el control de la inflación tiene que ser una política de Estado prioritaria. Para ello, solucionar el grave problema del déficit fiscal y realizar un ordenamiento integral del Estado es el paso que hay que realizar para no tener que recurrir a fuentes alternativas de financiamiento como el endeudamiento y la emisión monetaria, que presiona fuertemente en los precios.

En un segundo lugar, es necesario un estado que incentive la creación de empleos en el sector productivo de mayor calidad. Para ello es importante contar con instituciones laborales que no castiguen a las empresas que generan empleos asalariados registrados.

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La pobreza en Brasil alcanzó un récord de 62,5 millones en 2021, según informe oficial

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Los niveles de pobreza y extrema pobreza de Brasil alcanzaron niveles récord durante el 2021, advirtió el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) en su informe anual publicado hoy.

De acuerdo con el documento publicado en la web de organismo estadístico, el año pasado 62,5 millones de personas eran pobres en ese país, lo que equivale al 29,4% de la población total (212,6 millones),

Este grupo trepó un 22,7% en 2021, lo que implica un salto de 11,6 millones de personas comparadas con el año anterior (2020), cuando la cifra alcanzaba los cerca de 51 millones.

El salto equivale a la población de todo el estado de Paraná, en el sur de Brasil.

En relación a la extrema pobreza, el registro fue de 17,9 millones en ese período, lo que representa un 8,4% de la población total y un crecimiento de 5,8 millones más respecto a 2020, cuando era de 12 millones, destaca el informe.

Ambos porcentajes son los más altos de una serie histórica que comenzó en 2012, subraya el periódico Folha de San Pablo.

Según el IBGE, el aumento de los indicadores en 2021 puede estar asociado a la disminución del público atendido por las ayudas de emergencia y la recuperación incompleta de mercado laboral, es decir que el retorno de las actividades económicas tras la pandemia de Covid-19 no fue suficiente para evitar la pérdida de ingresos.

En 2020, año inicial de la pandemia, la ayuda de emergencia de 600 reales, dirigida a un público más amplio, ayudó a llevar la tasa de pobreza al 24,1%, por debajo del porcentaje de 25,9% que había registrado en 2019.

El análisis del IBGE también desagrega las desigualdades regionales en el gigante sudamericano.

En 2021, el Nordeste, la región que incluye nueve estados, entre ellos Bahía, Pernanbuco y Río Grande del Norte, concentra más de la mitad de los pobres extremos de Brasil, un 53,2%, mientras los pobres llegan al 44,8%.

El Sudeste, el más poblado del país, compuesto por San Paulo, Minas Gerais, Río de Janeiro y Espírito Santo, concentra el 25,5% de los pobres extremos y el 29,5% de los pobres.

El informe oficial también aborda el tema de la pobreza infantil.

El año pasado, el porcentaje de niños de hasta 14 años por debajo de la línea de pobreza alcanzó el 46,2% en el país sudamericano, otro récord de la serie iniciada en 2012.

Este indicador estaba en 38,6% en 2020.

En números absolutos, la población de hasta 14 años en situación de pobreza creció de 17 millones a 20,3 millones entre 2020 y 2021, lo que representa el 19,3%.

El IBGE destaca asimismo las diferencias en el análisis por color o raza.

En 2021, el 11% de los negros eran considerados extremadamente pobres en Brasil, una cifra que entre los blancos era del 5%, menos de la mitad.

También, según el instituto, el 37,7% de los negros vivían en la pobreza, el doble de la cifra registrada entre blancos.

Hace dos semanas, durante la en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP27, en presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que la lucha contra la pobreza será una de las prioridades de su Gobierno que se iniciará el próximo 1 de enero.

“No habrá futuro mientras sigamos cavando un pozo sin fondo de desigualdades entre ricos y pobres”, manifestó

Durante su Gobierno anterior de dos períodos que duraron desde el 2003 hasta el 2010, Lula logró sacar de la pobreza cerca de 30 millones de personas, y surgió la llamada “nueva clase media” en los brazos de una bonanza económica que generó empleos y ubicó al país entre las economías emergentes de mayor crecimiento.

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