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Posadas es el aglomerado con la menor tasa de pobreza del Norte  Grande

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Al segundo semestre del año 2023, de acuerdo con la Encuesta Permanente de  Hogares del INDEC, la pobreza en el aglomerado urbano de Posadas alcanzó al 38,4% de las personas. El fuerte deterioro de la situación económica con depresión de ingresos generalizada generó que esa tasa suba 2,5 puntos porcentuales (p.p) en relación con el semestre anterior (1° del 2023). Además, en la comparación interanual  se observa un alza de las personas pobres de 1,7 p.p. Aún con ello, el aglomerado  misionero es el que exhibe la menor tasa de personas en situación de pobreza de todo  el Norte Grande argentino, destaca un informe de la consultora Politikon Chaco basado  en datos del INDEC. 

Evolución de la pobreza e indigencia en Posadas 

En el aglomerado misionero se registraron al segundo semestre de 2023 unas 148.404 personas en situación de pobreza, que corresponden a 42.224 hogares. Así, la  incidencia de la pobreza llega al 38,4% de las personas y al 29,7% de los hogares. Además, se registraron 39.970 personas en situación de indigencia en 10.044 hogares, por lo que la incidencia de la indigencia alcanzó al 9,6% de las personas y al 7,1% de los hogares. 

Analizando la evolución de las tasas de pobreza e indigencia para el aglomerado  misionero durante el período 2016-2023 (a partir de la nueva serie de medición iniciada  en ese año) se observa que la pobreza en Posadas marcó un récord en el segundo  semestre del 2019, cuando llegó al 41,3% de las personas. Ese fue el único período  en el que la tasa de pobreza fue superior al nivel regional del NEA en toda la serie analizada y también la única vez en la que se registran niveles de pobreza por encima del 40% para  el aglomerado de Posadas.  

Con ciertos vaivenes, la situación mostró fuertes mejoras entre 2020 y 2022, aunque ya  se observó desmejoras entre finales del 2022 y principios del 2023, de la mano de un contexto macroeconómico altamente inestable y problemático agravado por el incremento de los ingresos por debajo del alza del valor de las canastas básicas.

Así, Posadas cerró el 2023 con un incremento en las tasas de pobreza e indigencia,  aunque fueron relativamente menores que las observadas en el NEA. Comparado con  el semestre anterior, la tasa de personas en situación de pobreza de Posadas se  incrementó en 2,5 p.p., pero en Corrientes lo hizo en +4,6 p.p.; en Formosa en +17,2  p.p.; y en el Gran Resistencia en +4,9 p.p. A nivel regional, la tasa de pobreza creció en  6,4 p.p. intersemestral.  

En el aglomerado de Posadas, el ingreso medio per cápita familiar creció 67,4%  semestral, mientras que el valor de la canasta básica alimentaria creció en 82,7% y la  canasta básica total en 76,9%. A nivel interanual, creció en Posadas 157,6% contra  178% de la canasta básica alimentaria y +162,7% de la canasta básica total. Ello explica la suba en la tasa de pobreza pero, aún en ese contexto, Posadas volvió a mostrar los  mejores ingresos del NEA, tanto en la media del ingreso per cápita familiar como en la  media de ingreso por adulto equivalente 

En términos de población, la evolución observada en Posadas implica que, en los  últimos seis meses, hay 10.248 nuevas personas consideradas pobres. 

En el NEA, las personas en situación de pobreza representaron el 48,4%. Dentro de la  región, Posadas tiene el menor registro de pobreza del NEA, siendo además la única en  mostrar una tasa inferior al 40%. Por su parte, el Gran Resistencia continúa mostrando la mayor tasa de pobreza de la región (y de país) con 65,2%, seguida por Formosa con  46,9% y Corrientes con 41,0%. Se destaca que en todos los casos se verifican incrementos de la incidencia de la pobreza respecto al semestre anterior. 

Respecto a la indigencia en la región, el registro de 9,6% de Posadas la posiciona como el aglomerado con la segunda menor tasa en el NEA, quedando detrás de Corrientes (8,6%) mientras que Gran Resistencia vuelve a registrar los mayores niveles en este  indicador (24,4%) seguida de Formosa (14,9%). El promedio regional fue del 14,5%.  

En el plano nacional, Posadas exhibe un nivel de pobreza inferior al promedio país y registra  la 10° tasa de pobreza más baja del país, además de mostrar la más baja en el Norte  Grande. Dicho ranking, que agrupa a los aglomerados urbanos medidos por el INDEC,  está encabezado por el Gran Resistencia (65,2%) y lo cierra CABA (21,4%).

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La UCA estima que el gobierno de Milei habría disparado la pobreza de 44.7% a 57.4%

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El Observatorio de la Deuda Social midió el impacto que tuvo en la población el efecto Inflacionario posdevaluación.

Por la devaluación y el fuerte aumento del valor de la canasta básica, con los ingresos de la población casi estancados, en los dos primeros meses de la Gestión de Javier Milei se produjo un salto en los niveles de indigencia y pobreza.

El Observatorio Social de la UCA (Universidad Católica Argentina) estima que la población en situación de indigencia pasó del 9,6% en el tercer trimestre de 2023 al 14,2% en diciembre de 2023 y al 15% en enero de 2024. Y el nivel de pobreza, pasó del 44,7% observado en el tercer trimestre de 2023 al 49,5% en diciembre y al 57,4% en enero, de acuerdo al Informe “Estimación de los efectos del Impacto Inflacionario posdevaluación. Escenario a diciembre 2023 y enero 2024″.

El 57,4% es el nivel más alto de la serie iniciada en 2004, cuando fue del 54%.

Proyectado a todo el país habría casi 27 millones de personas pobres, de los cuales 7 millones serían indigentes.

Se descuenta que en febrero estos indicadores sociales podrían haber retrocedido aún más porque los haberes de jubilaciones y pensiones se mantuvieron sin cambios con relación a diciembre y enero, no hubo hasta ahora actualización de salario mínimo ni de la prestación por desempleo, hubo aumentos salariales en muy pocos gremios y se agravó la caída de la actividad económica, con un descenso de los niveles de empleo. Por su parte, hubo aumentos en las tarifas del transporte de pasajeros y los precios de la carne volvieron a pegar un estirón.

El Informe de la UCA explica que las proyecciones de pobreza para diciembre 2023 y enero 2024 se realizaron ajustando los ingresos laborales y no laborales del tercer trimestre 2023 en función de las variaciones reales en los salarios y las modificaciones en los programas de ingresos y transferencias monetarias. A su vez, las canastas de consumo (CBA y CBT) se actualizaron en función de la variación de los valores correspondientes al incremento de las mismas según estimaciones del INDEC”.

Al considerar solo los hogares que reciben ayudas sociales, el nivel de indigencia en el tercer trimestre de 2023 se ubicaba en el 19,7% de las personas, en diciembre se incrementó al 28,8% y en enero decreció al 23,8%, como consecuencia de las políticas compensatorias, dice el Informe. Por ejemplo, el aumento del valor de la AUH y de la tarjeta alimentaria.

En tanto, los que viven en hogares beneficiarios de políticas sociales presentaron un nivel de pobreza del 76,5% en el tercer trimestre de 2023, un 81,9% en diciembre de 2023 y un 85,5% en enero de 2024.

En enero, en la Región Metropolitana la canasta de pobreza para una persona adulta fue de $ 193.146 y para una familia tipo de $ 596.823, sin considerar el alquiler.

El Informe de la UCA destaca que “para ponderar el agravamiento de la situación social se realizaron dos ejercicios de simulación en función de los ajustes aplicados a los microdatos de la EDSA (Encuesta de la Deuda Social Argentina) del tercer trimestre de 2023. El primero recalcula el nivel de indigencia y pobreza en la situación de incremento de canastas y actualización de ingresos laborales y no laborales de diciembre de 2023. El segundo de los ejercicios reproduce la situación de costos de canastas y los ingresos laborales y no laborales de los hogares de enero de 2024”.

Martín Rozados, director de la Maestría en Econometría de la Universidad Di Tella, proyectó para enero una pobreza de 46,8%, equivalente a a 21,8 millones de personas a nivel nacional. Según sus estimaciones -que utilizan una metodología sobre la base de los microdatos del INDEC, a diferencia de la UCA que proyecta sobre una encuesta propia-, la pobreza subió del 38,5% en el tercer trimestre del año pasado, al 46,3% en el cuarto trimestre de 2023 y a 46,8% en enero.

El INDEC no difunde las cifras trimestrales de indigencia y pobreza por la alteración que provoca en la medición el cobro del medio aguinaldo, en junio y diciembre. Por eso da a conocer esas cifras cada seis meses, tomando en cuenta los periodos enero-junio y julio-diciembre.

El último dato oficial, correspondiente al primer semestre de 2023, arrojó un 40,1% de pobreza. La situación a diciembre se difundirá el próximo 27 de marzo.

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Cómo luchar eficazmente contra la pobreza

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Por Olivier De Schutter y Luis Felipe López-Calva – Revelar puntos ciegos y conocimientos críticos para luchar eficazmente contra la pobreza

La pobreza es multidimensional. Si pensamos en los pensadores clásicos, Adam Smith se refirió a las bases del respeto a uno mismo y a la importancia de poder “aparecer en público sin vergüenza”, mientras que John Rawls escribió sobre los “bienes primarios”, que incluían derechos y libertades además de ingresos y riqueza. Amartya Sen, avanzando en la formalización, trajo la noción de “funcionamientos” como los “seres y haceres” efectivamente disponibles para las personas en su conjunto de capacidades, para que puedan “perseguir los planes de vida que tienen razones para valorar”.

Hoy en día es común argumentar que la pobreza es multidimensional y va más allá del simple acceso a bienes y servicios.  Pero explorar qué dimensiones son “apropiadas” en cada contexto ha sido una búsqueda fundamental de los analistas y profesionales del desarrollo en las últimas décadas.

Han pasado casi 30 años desde que Sabina Alkire dedicó su trabajo a la comprensión, clasificación y medición de las múltiples dimensiones de la pobreza, particularmente aquellas que están “ocultas” en nuestros conceptos e indicadores. De hecho, hay algunas dimensiones asociadas con experimentar la condición de pobreza que no pueden observarse tan fácilmente y no se han medido adecuadamente, pero que son muy importantes cuando se trata de la eficacia de las políticas . Esas dimensiones incluyen aspectos relacionados con las emociones que desencadenan respuestas conductuales: sentimientos de aislamiento, discriminación, efectos sobre el sentido de la dignidad y el respeto por uno mismo, y desempoderamiento. Hemos recorrido un largo camino en nuestra manera de pensar acerca de la pobreza, pero nuestras acciones para abordarla y comprender las complejas interacciones entre dimensiones siguen sin desarrollarse.

En el Banco Mundial, el proyecto “Voces de los pobres (i),” iniciado hace casi 30 años, se esforzó por pensar de manera diferente sobre la pobreza. Se basó en las opiniones de 60 000 personas que viven en la pobreza en 60 países para comprender mejor los desafíos que enfrentan, ayudando a ampliar nuestra comprensión de la pobreza para incluir no solo los ingresos y el consumo sino también la falta de acceso a la educación y la salud, la indefensión, la falta de voz,  la vulnerabilidad y el miedo. Posteriormente, en 2012, el proyecto del Observatorio Social (i) utilizó una visión más amplia de las dimensiones de la pobreza para hacer que los proyectos de lucha contra la pobreza fueran más adaptables y, en última instancia, más eficaces. Desde 2018, la medida multidimensional de pobreza del Banco Mundial ha ido más allá de la privación monetaria para incluir otras dimensiones (i) como el acceso a la educación, la salud, la nutrición y los servicios básicos de infraestructura. Y en 2023, el Banco Mundial comenzó a publicar el índice de pobreza multidimensional, un esfuerzo de la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de Oxford y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que es especialmente pertinente para los países de bajos ingresos.

Más recientemente, investigadores de la Universidad de Oxford y el movimiento mundial contra la pobreza ATD Cuarto Mundo descubrieron un conjunto de “dimensiones ocultas de la pobreza” (i) a través de un proyecto de investigación participativa de tres años de duración en seis países (Bangladesh, Bolivia, Francia, Tanzania, Reino Unido y Estados Unidos) que buscaba refinar aún más nuestra comprensión de la pobreza.

Los equipos identificaron nueve dimensiones de la pobreza que eran comunes en todos los países, a pesar de las circunstancias muy diferentes en cada uno, usando la metodología de “fusión de conocimientos” (i). Este enfoque reúne a personas en situación de pobreza (con su conocimiento de la realidad de la pobreza), académicos (con su conocimiento científico) y profesionales (con su conocimiento basado en la acción). Las dimensiones identificadas incluyeron la falta de trabajo o ingresos decentes, por supuesto, pero también sentimientos de impotencia, falta de control y experimentar “pobrismo” (i) (actitudes y comportamientos negativos hacia las personas que viven en la pobreza).

Estas dimensiones de la pobreza menos reconocidas y menos visibles no son menos importantes para las políticas diseñadas para combatir la pobreza que los ingresos de una persona o el acceso al empleo. Escapar de la pobreza será mucho más difícil si no se aborda también la discriminación (i) que enfrentan las personas que viven en la pobreza, la vergüenza (i) que experimentan o la “brecha de aspiraciones” (i) que resulta de haber crecido en un hogar de bajos ingresos. Pero hasta ahora, los formuladores de políticas han carecido de las herramientas prácticas que necesitan para capturar y combatir adecuadamente estas dimensiones ocultas y, por lo tanto, en gran medida ignoradas, de la pobreza.

La herramienta de Elaboración y Evaluación de Políticas Inclusivas y Deliberativas (IDEEP) (i), que se presenta esta semana en la conferencia de ATD Cuarto Mundo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial sobre Abordar las dimensiones ocultas de la pobreza en el conocimiento y las políticas, es la primera de este tipo para ayudar a los responsables de las políticas a transformar los resultados de esta investigación en acción.

Creada en colaboración entre el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema y los derechos humanos y ATD Cuarto Mundo, la herramienta IDEEP ayuda a los responsables de las políticas a diseñar, implementar y evaluar políticas de lucha contra la pobreza en colaboración directa con las personas que viven en la pobreza, garantizando que todas sus dimensiones, incluidas las que están “ocultas” se tengan en cuenta.

Esto es crucial, dado que las políticas que no tienen en cuenta las opiniones y experiencias vividas por las personas que viven en la pobreza tienden a estar plagadas de puntos ciegos, particularmente en torno a estas dimensiones ocultas. La herramienta IDEEP, por ejemplo, identificó el aislamiento social entre comunidades desfavorecidas como un resultado no deseado de un proyecto de vivienda en Mauricio, y el maltrato institucional que resultó en que menos personas accedieran (i) a beneficios de protección social en Francia.

El derecho a la participación es un derecho humano. Sólo si lo defendemos lograremos una formulación de políticas mejor informada, más eficaz y más imaginativa.  Sin embargo, el historial de los procesos participativos en la formulación de políticas contra la pobreza es mixto: los formuladores de políticas a menudo simplemente “informan” o “consultan” a las personas en situación de pobreza, en lugar de reconocerlos como los verdaderos expertos en los obstáculos que enfrentan.

Para combatir esto, debemos dar un paso más en nuestros esfuerzos por cumplir el derecho a la participación introduciendo la idea de “deliberación”, que se define en la herramienta IDEEP (i) como reunir a diferentes grupos, incluidas personas en situación de pobreza, que se reúnen, presentan argumentos basados en sus ideas únicas, los sopesan y proponen soluciones viables. 

La herramienta IDEEP ofrece un enfoque nuevo y deliberativo para la formulación de políticas contra la pobreza, que reconoce los desequilibrios de poder inherentes a los procesos participativos tradicionales y reúne a diferentes grupos como iguales para debatir posibles soluciones antes de llegar a un consenso. Esta es una verdadera fusión de conocimientos.

Este enfoque es especialmente urgente a medida que nos acercamos rápidamente a 2030, el año objetivo para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluido el objetivo de erradicar la pobreza extrema para todas las personas en todo el mundo (ODS 1). Si continuamos como hasta ahora, no lograremos este ambicioso objetivo. Necesitamos ampliar nuestra perspectiva y repensar cómo podemos impulsar un proceso de crecimiento inclusivo y sostenible para todos ; esto incluye colaborar con quienes han vivido experiencias de pobreza en la búsqueda de soluciones políticas significativas e integrales. Si no se acepta esto, los esfuerzos para combatir la pobreza (y sus dimensiones ocultas) fracasarán.

  • OLIVIER DE SCHUTTER Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos
  • LUIS FELIPE LÓPEZ-CALVA Director global, Práctica Global de Reducción de la Pobreza y Promoción de la Equidad
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Dura carta de la Iglesia a Milei: “La comida no puede ser una variable de ajuste”

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La Conferencia Episcopal Argentina emitió un comunicado en reclamo del recorte de alimentos para los centros asistenciales. Afirmaron que “la comida no puede ser una variable de ajuste” y exigieron medidas para que “no profundice la crisis alimentaria.

En este sentido, destacaron el rol de los comedores comunitarios, de parroquias, Iglesias evangélicas, y de movimientos populares que brindan alimentos a las personas que lo necesitan y sostuvieron que “el estado nacional, provincial y municipal, tienen que aprovecharla para que nadie se quede sin el pan de cada día”.

“Todos los espacios de cuidado que dan de comer, todos los comedores comunitarios, de parroquias, Iglesias evangélicas, y de movimientos populares deben recibir ayuda sin dilación. Ningún sector de los que hoy están actuando, ninguna institución o Iglesia, podría hacerlo solo“, agregaron.

En este sentido,  desde la Comisión Ejecutiva de la CEA, cuyo presidente es monseñor Oscar Ojea, remarcaron que “como obispos, en el trato pastoral con la gente sencilla, hemos aprendido que ‘Un plato de comida no se le niega a nadie‘”. Sostuvieron que “en nuestra patria nadie debería pasar hambre, ya que es una tierra bendita de pan”. Sin embargo, “hoy, a cientos de miles de familias se les hace cada vez más difícil alimentarse bien”.

En ese documento, titulado “El pedido del pan de cada día es un clamor de justicia“, y difundido a una semana de que el papa Francisco reciba en el Vaticano al presidente Javier Milei, la CEA resaltó que “es necesario anticiparse para que esta situación no profundice la crisis alimentaria”, y en ese sentido consideró que “se debe facilitar a las personas, las comunidades y al pueblo aquello que se necesite para ayudar a los más frágiles, especialmente a niños, niñas, adolescentes y adultos mayores”.

Ante una crisis -mencionó el texto- no son suficientes los paradigmas tecnocráticos, sean estadocéntricos, sean mercadocéntricos, es necesaria la comunidad“, afirmó.

El documento indicó que “la inflación desde hace años crece día a día y pega fuertemente en el precio de los alimentos”, una situación que “siente claramente la clase media trabajadora, los jubilados y aquellos que no ven crecer sus salarios”.

“Ante este escenario de trabajo sacrificado y de bajos ingresos, las familias se privan de muchas cosas. Por ejemplo, una mamá puede privarse de tomar un colectivo y camina para ahorrar, pero de ninguna manera puede no darle de comer a sus hijos. Es decir, la comida no puede ser una variable de ajuste“, sostuvo.

El documento citó un fragmento del libro sapiencial de Tobías, en el Antiguo Testamento, que señala que “entre las necesidades primarias está el alimento”, un motivo por el cual, continuó el texto, “Jesús se identifica con los últimos en la fila de la vida que padecen hambre, y dice: ‘Tuve hambre y me diste de comer'”.

La CEA recordó que el tiempo de la pandemia de Covid-19 “enseñó el valor de la respuesta comunitaria organizada” y que en aquel tiempo de emergencia sanitaria “se multiplicaron los comedores” en las parroquias, las Iglesias evangélicas y los movimientos populares. Así, destacó que “las grandes protagonistas fueron las mujeres”, porque “cada una se acercó a la olla pensando no sólo en sus hijos, sino también en los de los vecinos”, mencionó la CEA.

La entidad católica valoró que “esa reserva” social “está todavía presente”, y por eso “el Estado nacional, provincial y municipal tienen que aprovecharla para que nadie se quede sin el pan de cada día”.

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En la matemática del desarrollo mundial, la multiplicación vence a la división

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Escribe Akihiko Nishio del Banco Mundial – El financiamiento en condiciones concesionarias —esto es, las donaciones y los préstamos con bajas tasas de interés— es más importante que nunca para los países con los índices más altos de pobreza. Sin embargo, la actual arquitectura de la ayuda es sumamente compleja, fragmentada y ofrece niveles de concesionalidad limitados. En este contexto, es importante encontrar maneras de movilizar los recursos disponibles para un impacto mayor y más eficaz. 

La Asociación Internacional de Fomento (AIF) es la mayor fuente de financiamiento en condiciones concesionarias para los países en desarrollo. Alrededor del 30 % de sus flujos de fondos se proporcionan en forma de donaciones, y la cantidad restante se destina a préstamos con bajas tasas de interés. La AIF es una parte fundamental de la visión del Banco Mundial de crear un mundo sin pobreza en un planeta habitable. El financiamiento en condiciones concesionarias otorgado por la AIF ayuda a los países a impulsar el crecimiento económico para crear empleos y prosperidad, superar crisis y emergencias, y llevar a cabo acciones climáticas eficaces.

A principios de este mes, participé en una mesa redonda sobre financiamiento en condiciones concesionarias en el Foro de la Paz de París (i). En el evento se abordaron cuatro cuestiones generales: la importancia de movilizar el financiamiento en condiciones concesionarias, la forma de asignar los fondos en condiciones concesionarias para lograr el máximo impacto posible, la diferenciación de la concesionalidad entre sectores y la complejidad de la actual arquitectura de la ayuda.

En un contexto de necesidades de desarrollo enormes y recursos limitados, lo más sensato es movilizar fondos en condiciones concesionarias siempre que sea posible. El modelo híbrido de la AIF, en vigor desde 2017, permite multiplicar los recursos en condiciones concesionarias: por cada USD 1 que recibe la AIF se obtienen casi USD 4 en financiamiento para los países en situación de pobreza. Sin embargo, pese a la eficiencia financiera que implica la movilización de recursos escasos, la proporción de la asistencia oficial para el desarrollo que se destina a mecanismos que no movilizan fondos de terceros —que reciben USD 1 de los donantes y lo utilizan para entregar USD 1 a los países receptores— dentro del total de los flujos financieros oficiales ha ido creciendo. Por lo tanto, los donantes deberían considerar si disponen de un equilibrio adecuado entre financiamiento movilizado y no movilizado.

También parece claro que los recursos en condiciones concesionarias deberían asignarse donde la necesidad es mayor y donde se utilicen de manera más eficaz . La AIF hace esto de forma transparente equilibrando las necesidades de un país con su desempeño, por ejemplo calificando sus políticas e instituciones. Las necesidades se miden según el tamaño de la población y el ingreso nacional bruto per cápita, y estas se consideran al momento de la asignación del financiamiento.

Durante más de una década, la AIF ha proporcionado donaciones en función del riesgo de sobreendeudamiento y no por sectores. Las donaciones de la AIF se entregaron por primera vez en 2002 en el marco de la AIF-13 y se asignaron a ciertos sectores, pero eso no funcionó bien. El actual enfoque de la AIF es focalizarse mejor dado el empeoramiento del riesgo de sobreendeudamiento a lo largo de los últimos años. Sin embargo, la proporción de financiamiento en condiciones concesionarias en los flujos financieros oficiales para los países con alto riesgo de dificultades ha disminuido en años recientes.

La AIF respalda los esfuerzos para reducir la actual fragmentación y complejidad del financiamiento en condiciones concesionarias.  Hemos analizado las últimas tendencias de la arquitectura de la ayuda mundial, utilizando principalmente datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Nuestras investigaciones indican que dicha arquitectura se caracteriza por una creciente fragmentación, en que los flujos financieros oficiales se dividen cada vez más en porciones más pequeñas; una proliferación de canales de donantes, que obliga a algunos países a tratar con más de 200 organismos donantes; un porcentaje cada vez mayor de mecanismos que no movilizan fondos externos, y altos niveles de evasión, ya que solo el 40 % de los flujos financieros oficiales se asigna a través de los presupuestos nacionales de los receptores.

En vista de lo mucho que está en juego para nuestro planeta, es necesario ampliar el financiamiento en condiciones concesionarias y aumentar su eficiencia . Podemos hacerlo multiplicando el valor de cada dólar, en lugar de dividir nuestros esfuerzos en medio de una proliferación de canales, y focalizando nuestros esfuerzos de colaboración entre los asociados para ser transparentes y lograr el máximo impacto.

El próximo mes, se realizará una reunión de la AIF en Zanzíbar para llevar a cabo un examen de mitad del período del ciclo de reposición en curso, la AIF-20, que incluye USD 93 000 millones para apoyar a los países en situación de pobreza. La magnitud de la crisis mundial que tenemos ante nosotros exige que fijemos metas más ambiciosas para la AIF-21. Cuando en los próximos meses se inicien las consultas de la próxima reposición de recursos, la comunidad del desarrollo no debe perder de vista el objetivo de maximizar el impacto y la eficacia de cada dólar que se ha recaudado para los países con los índices más altos de pobreza.

Akihiko Nishio, Vicepresidente de Financiamiento para el Desarrollo, Banco Mundial

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