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Fuerte baja de la pobreza durante el primer trimestre en Misiones

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El efecto fronteras cerradas tuvo un impacto directo en la reactivación de la economía misionera y la creación de empleo, particularmente en la capital provincial. Al mismo tiempo, varios meses de desaceleración de la inflación se conjugaron para que esos recursos que quedaron en Misiones, tengan correlato en una caída de la pobreza en medio de la pandemia.

Según los datos oficiales del Instituto Provincial de Estadística y Censos, durante los primeros tres meses de este año se produjo un importante descenso de la pobreza multicausal, así como una notoria caída de la indigencia. Los datos deben complementarse con el informe semestral que emitirá este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

En el último trimestre de 2020, la pobreza e indigencia multicausal alcanzó al 29,1% y 13,5% de los hogares del aglomerado Posadas, respectivamente. Esto significó un descenso de la pobreza de 4,5 puntos porcentuales (pp), comparándolo con trimestre inmediatamente anterior. 

Asimismo, la indigencia multicausal disminuyó 1,3 pp, de acuerdo con el último informe del IPEC al respecto.

Por otro lado, si se compara el último dato disponible con el del primer trimestre de 2020 (variación interanual), se observa un descenso de la pobreza de 3,0 puntos porcentuales en Gran Posadas. 

En cuanto al indicador de indigencia, y en contraste con el mismo período de 2019, el decrecimiento también fue de 0,3 puntos porcentuales. 

En términos absolutos, en el primer trimestre de 2021 la cantidad de hogares pobres en el aglomerado Posadas fue de 35.114. Por su parte, la cantidad de hogares indigentes fue de 16.350.

Respecto al cuarto trimestre de 2020, la cantidad de hogares pobres disminuyó en 6.830 hogares, lo que implica que esos hogares pasaron de ser “hogares pobres” a ser “hogares no pobres”. A su vez, 2.125 hogares pasaron de ser pobres indigentes a pobres “no indigentes”.

Al respecto, es necesario recordar que un hogar puede ser pobre o no pobre. Pero aquel hogar que es considerado pobre puede ser no indigente o indigente.

En el primer trimestre de 2021 la pobreza mostró una disminución de 4,5 puntos porcentuales; la indigencia a su vez registró una disminución de 1,3 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior, es decir, respecto al cuarto trimestre de 2020. En cuanto al análisis interanual, es decir, respecto al primer trimestre de 2020, la pobreza cayó 3,0 puntos porcentuales en el aglomerado Posadas; mientras que la indigencia, también registró una disminución, pero de 0,3 puntos porcentuales.

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Pobreza, coronavirus y cambio climático, en la agenda de la Asamblea General de la ONU

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Gran parte de los líderes del mundo volvió hoy a encontrarse en Nueva York tras casi dos años de pandemia de coronavirus para la apertura de la Asamblea General de la ONU, en la que se debaten las múltiples crisis que enfrenta el planeta, y por las que el titular del organismo, António Guterres, advirtió que está “al borde de un abismo”.

Guterres señaló que esta Asamblea -que tendrá la vista puesta en Afganistán, la desigual distribución de vacunas, los efectos del cambio climático y la profunda crisis económica, entre otros temas- lanzará un “grito de alarma” por la situación “muy peligrosa” en la que está el mundo.

“Pasamos la prueba de ciencia, pero sacamos una F en ética”, agregó, según la transmisión oficial de la ONU.

En total, más de 30 Estados estaban inscriptos en la lista de oradores de hoy, primer día de la 76ta. Asamblea General. Algunos representantes participaron presencialmente y otros a través de mensajes grabados.

Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil, país que tiene la tradición de abrir todas las asambleas de la ONU, seguido por el país anfitrión, Estados Unidos, retomó en su discurso la aspiración de tener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad del organismo.

Además, repitió las tesis atribuidas al negacionismo de que existen remedios preventivos contra la Covid-19, repudió la existencia de los “pasaportes de vacunas” y acusó por la inflación en su país a los gobernadores e intendentes que aplicaron cuarentenas.

También defendió sus políticas hacia la selva amazónica: “Nuestra agricultura moderna y sostenible con bajas emisiones de carbono alimenta a más de 1.000 millones de personas en el mundo y utiliza solo 8% del territorio nacional; ningún país tiene una legislación ambiental tan completa”, sostuvo.

El discurso de Biden, en cambio, fue más conciliador, pues se centró en la reivindicación del multilateralismo y el fortalecimiento de las organizaciones internacionales.

Aseguró asimismo que no busca “una nueva Guerra Fría”, en medio de la creciente tensión con China e incluso con algunos de sus socios tradicionales por su nuevo acuerdo militar en el Indo-Pacífico, “una de las regiones más significativas para el presente y para mañana”.

“Estoy aquí para reafirmar el compromiso de mi gobierno hacia un futuro más pacifico y próspero para todas las personas”, dijo y agregó: “Trabajaremos para salvar vidas frente la Covid-19, enfrentaremos la amenaza del desafío ambiental y defenderemos la dignidad humanidad y los derechos que se forjaron en esta institución, o dejaremos esos valores universales en la búsqueda del poder político”.

Biden, quien destacó sus políticas dirigidas a una “transición verde”, llamó a defender los derechos de las mujeres, comprometió 10.000 millones de dólares para “terminar con el hambre” y prometió respetar el acuerdo nuclear con Irán si la república islámica “hace lo mismo”.

Irán, por su parte, también se refirió a las conversaciones con las potencias mundiales para que se eliminen las sanciones impuestas por el entonces presidente Donald Trump cuando decidió retirar a Estados Unidos del acuerdo en 2018.

“La república islámica considera las conversaciones útiles” siempre y cuando el resultado sea “el levantamiento de todas las sanciones opresivas (estadounidenses)”, sostuvo el presidente Ebrahim Raisi en un discurso grabado.

Las conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos para reactivar el pacto nuclear de 2015 se detuvieron dos días después de que Raisi fuera elegido presidente en junio y aún no fue anunciado cuándo se reanudarán.

Otro que interpeló a Estados Unidos fue el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-In, quien pidió una “rápida reanudación” del diálogo entre Estados Unidos y Corea del Norte.

Los diálogos entre Pyongyang y Washington están estancados desde el fracaso en 2019 de una cumbre entre el líder Kim Jong Un y Trump.

Mediante un discurso grabado, el presidente de China, Xi Jinping, anunció que su país dejará de construir centrales de carbón en el extranjero para luchar contra el calentamiento climático.

“China va a reforzar su apoyo a otros países en desarrollo para favorecer las energías verdes o de bajo contenido de emisiones, y no construirá nuevas centrales de carbón en el extranjero”, explicó, en respuesta a las demandas de varias organizaciones de defensa del ambiente, según la agencia de noticias AFP.

Por otra parte, el presidente Alberto Fernández afirmó por teleconferencia que la pandemia “impone” al mundo “trabajar en un esquema solidario” que permita “avanzar hacia un desarrollo sostenible” con el fin de “construir sociedades más justas e igualitarias”.

Fernández advirtió que “la justicia climática será una quimera sin justicia financiera que contribuya a una justicia social”.

Asimismo, calificó como “tóxico e irresponsable” al crédito tomado por la Argentina ante el FMI durante el gobierno anterior, sostuvo que “gran parte” de esos recursos fueron “fugados” en la administración que lo precedió, y respaldó “un acuerdo global sobre las reestructuraciones de deudas soberanas”.

El presidente de Colombia, Iván Duque, remarcó que el acuerdo entre el Gobierno y las ex-FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) “es débil”, pidió mayor distribución equitativa de vacunas, y cuestionó los diálogos entre el oficialismo y la oposición venezolanos.

El presidente de Perú, Pedro Castillo, respaldó y se comprometió con la construcción de “una agenda común global que en el mundo pospandemia establezca un nuevo contrato social, que asegure la gobernabilidad democrática, con paz y cohesión social, y que logre reducir la pobreza y eliminar la pobreza extrema”.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, se sumó a la cruzada contra el cambio climático durante la pandemia del coronavirus y a evitar un “apocalipsis ambiental”.

“La pandemia nos obligó a restringir nuestras libertades pero el cambio climático no está en cuarentena”, afirmó, y prometió que en 2030 el 70% de la matriz chilena estará “basada en energías limpias y renovables”.

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En julio una familia necesitó cerca de $67.600 para no caer en la pobreza

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En comparación al mismo mes del año pasado, la canasta básica registró una disparada de casi el 52%. Para no caer en la indigencia, una familia necesitó más de $ 29.000.

En un dato que refleja la crisis de ingresos que atraviesa el país, el Indec reveló que una familia precisó de más de $ 67.000 para no ser considerada pobre en julio. En comparación al mismo mes del año pasado, la canasta básica registró una disparada de casi 52%.

El costo de la canasta básica total (CBT), que marca la línea de situación de pobreza, fue en julio de $ 67.576, con un aumento del 1,6% mensual. Desde una comparación interanual se incrementó 51,8%, mientras que en lo que va de 2021 acumuló una suba del 24,7%.

Por su parte, el costo de la canasta básica alimentaria (CBA), que marca el umbral por debajo del cual se cae en la línea de la indigencia, marcó en julio un incremento de 2,1% para una pareja con dos hijos, que necesitaron percibir ingresos por un monto estimado en $ 29.002. En lo que va del año, el indicador acumuló un alza del 27,9%.

Qué pasó con los precios en julio
De acuerdo al último informe del Indec, la inflación de julio se desaceleró nuevamente y fue del 3%, la menor marca desde noviembre de 2020. De todos modos, en los primeros siete meses del año, los precios de la economía acumularon un alza del 29,1% e interanualmente aumentaron casi 52 %.

Según el informe oficial, el registro de julio marcó la cuarta caída intermensual desde el pico de 4,8% que marcó el mes de marzo. En términos interanuales, la variación de precios fue del 51,8%. El tan mencionado “shock internacional de los alimentos” sacudió los planes del Gobierno durante fines de 2020 y el primer cuatrimestre de este año. Sin embargo, con los datos de julio se espera que durante el segundo semestre se profundice una curva descendente que desacelere la inflación y los salarios terminen por encima.

Por su parte, los alimentos esta vez registraron un alza promedio superior al del nivel general, con un de aumento del 3,4%. En los últimos 12 meses, reflejaron un crecimiento del 56,4%.

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Más de un millón de niños y adolescentes en situación de pobreza en Paraguay, según informe oficial

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Más de un millón de niños y adolescentes están en situación de pobreza en Paraguay y unas 264.000 personas ingresaron a la pobreza total, alertó hoy el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

La cantidad de niños y adolescentes llega a 2,5 millones, representan el 35% de la población total del país y más del 40% de ellos viven en situación de pobreza y pobreza extrema, según el INE.

Se estima que la población de Paraguay, sin incluir a Alto Paraguay y Boquerón, asciende a alrededor 7,2 millones de personas en 2020, y el 35% son niños y adolescentes, que equivale a 2,5 millones de personas entre 0 y 17 años, de acuerdo con un informe sobre niñez y adolescencia publicado hoy por el INE.

Según el estudio, alrededor del 36,3% de los niños, niñas y adolescentes (cerca de 911.000) vive en hogares en condiciones de pobreza, mientras que el 5,9% (alrededor de 147.000) se encuentran en situación de pobreza extrema, reprodujo el diario local ABC.

Unas 264.000 personas ingresaron a la pobreza total 2020, alertó el mismo informe.

Otro dato relevante es que, del total de la población de 15 a 17 años (438.053), se estima que alrededor de 3 de cada 10 realizan actividades económicas, es decir, están clasificados dentro de la Población Ocupada.

Del total de niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años, que llegan a 1.843.859, el 92,8% asiste a una institución de enseñanza formal, mientras que la asistencia escolar de la población de 5 a 9 años es del 95,0% y alrededor del 96,4% entre los que tienen 10 a 14 años.

El análisis reveló que esta brecha se reduce a un 83,5% entre los que tienen 15 a 17 años, que incluye a la educación media.

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La Argentina dual: corazón de clase media, bolsillo de clase baja

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Un estudio de Ecolatina hace foco en como impactó la pandemia de Covid-19 en el bolsillo de los argentinos y ¿qué pesa más, el corazón de clase media o el bolsillo de clase baja?

En todos los ámbitos, la pandemia, más que crear tendencias, aceleró y profundizó las que ya estaban delineadas. Ahora que podemos apreciar y dimensionar los acontecimientos con mayor precisión, esta conclusión resulta evidente. Del mismo modo que no es una sorpresa la velocidad exponencial con la que se integraron el mundo físico y el digital en una única fuente de sentido y realidad, tampoco debería serlo que la nueva configuración social de la Argentina ahora esté a la vista de todos.

Su carácter bifronte se viene gestando desde hace años. La pandemia más la extensa cuarentena lo único que hicieron fue cristalizarlo.

Como todo ser dual, es complejo de definir y de predecir. Sus conductas resultan paradójicas, erráticas, en apariencia contradictorias. No encajan dentro de las características clásicas del juicio y del prejuicio. Y es justamente por ello que pueden conducir a errores de interpretación.

A un extremo de la grieta se preguntan: ¿cómo es posible que un laburante vote a la derecha?, sin llegar a comprender que para ese trabajador no se trata de derecha o izquierda. Del otro lado sucede lo mismo, solo que en sentido inverso. ¿Cómo se explica que un profesional formado, educado, con acceso a una vida confortable pueda adherir a propuestas que a la larga pueden terminar atentando contra su propio confort?

Parafraseando a Pascal, ¿de qué manera ese corazón de clase media tiene razones que la razón no comprende? Interrogando desde el otro lado del fenómeno cabe recordar a Juan Carlos Pugliese, aquel ministro de Economía de Alfonsín que asumió en plena hiperinflación de 1989 y dejó para la historia una frase arquetípicamente argentina: “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”.

El problema de la hibridez es que siempre se torna complejo dilucidar la proporción de carga genética de cada una de las partes. ¿Qué pesa más, el corazón de clase media o el bolsillo de clase baja? ¿El acervo cultural y la carga de valores o los apremios de la economía cotidiana? ¿Cómo se influencian mutuamente lo uno con lo otro? ¿Hasta dónde el problema son las siempre ascendentes expectativas de la clase media, que por lógica no hay bolsillo que pueda satisfacer? ¿Es la clase media una construcción simbólica e identitaria que siempre se corre el arco a sí misma y por eso “nunca llega”? ¿O en realidad estamos asistiendo a un proceso de degradación en cámara lenta donde nos encontramos pidiendo siempre lo mismo en un espiral descendente?

Por ser un espiral no llegamos a percibir que aunque el requerimiento sea el mismo, en cada ocasión lo hacemos desde un escalón más abajo y eso nos aleja más y más del objeto de deseo.

¿Tiene la sociedad argentina, por su configuración dual, una insatisfacción crónica, o en realidad la velocidad del deterioro es superior a la de readecuación de sus demandas?

En pocas palabras: ¿siempre queremos más de lo que podemos o a pesar de querer cada vez menos no llegamos ya ni siquiera a eso?

Números para el análisis
Si le ponemos números al análisis, tal vez quede más claro el dilema.

Entre 2012 y 2020, la economía de la Argentina cayó 13%, la inflación fue del 1438% y el desempleo subió 3,5 puntos porcentuales.

A pesar de haber caído 7 puntos, como lo demuestra el estudio publicado recientemente por el Banco Mundial, la clase media sigue abarcando en nuestro país al 45% de las familias. Y si lo vinculamos ya no con lo fáctico, sino con el imaginario, lo que expresa la clase media continúa siendo atractivo para 3 de cada 4 argentinos. Tanto nuestros estudios como los del Observatorio de Psicología Social de la UBA lo confirman. El 75% de la población se autopercibe integrando este gran colectivo social.

El punto hoy es cómo se articulan el componente simbólico con la realidad constante y sonante de la economía cotidiana. Corazón y bolsillo.

Al cierre del cuarto trimestre de 2020, para considerarse como parte de la clase media alta, una familia de la Argentina tenía que tener ingresos mensuales totales “piso” de $120.000 y “techo” de $250.000. El promedio, $150.000. Con esos valores se pertenecía al 17% de la familias que en la pirámide social se ubican en el segundo escalón, inmediatamente debajo de la clase alta. A la cotización del dólar blue del cierre del año, esos valores eran: US$720 piso, US$1500 techo, y US$900 promedio.

Si nos detenemos a analizar el otro segmento que integra la clase media, que es la clase media baja, mucho más frágil y vulnerable, la situación resulta más apremiante. El piso de ingresos era $60.000, el techo $120.000 y el promedio, $75.000. Llevado a dólares blue, US$360, US$720 y US$450 respectivamente.

La conversión de los ingresos familiares de la clase media a dólares está lejos de ser trivial. Responde a que justamente sus expectativas de consumo están vinculadas en gran medida con bienes icónicos que tienen “dólares adentro”. Simplificando, y a riesgo de ser demasiado lineales, para la clase media alta, el viaje, el auto, la tecnología y la ropa. Para la clase media baja, el celular, la computadora y las zapatillas.

Podrá decirse, con razón, que esos bienes, en el caso de ser importados o tener componentes que llegan del exterior, entran al país a dólar oficial, lo cual es cierto. Pero no puede desconocerse que en la Argentina lo que sucede con el dólar blue se filtra en todas las cadenas de valor disfrazado de inflación. Al fin de cuentas es lo mismo, o bastante parecido.

El shock de los precios
Es lo que, al “salir de la caverna” en la que hibernaron buena parte del año pasado llevó a los consumidores a shockearse con ciertos precios haciéndose una pregunta simple y casi infantil: ¿qué pasó? ¿Un celular cuesta entre $150.000 y $250.000? ¿Un par de zapatillas, entre $10.000 y $20.000? ¿Un kilo de asado entre $600 y $800? ¿Qué pasó?

Buena parte de la explicación hay que buscarla justamente en el dólar blue. Entramos a la cuarentena con un dólar de $86 y salimos con uno que valía casi el doble.

Si no queremos tomar este parámetro y pasamos a pesos, basta registrar que hoy la inflación interanual es del 50%, según la medición del Indec de junio. Por donde se lo que quiera mirar el problema es similar. El poder adquisitivo de los hogares argentinos se redujo 8% en promedio durante el primer trimestre de 2021. Medido en pesos, considerando ingresos de los hogares e inflación publicados también por las estadísticas oficiales. Y medido en dólares blue, la caída fue del 19%, con un dólar “contenido”.

La Argentina dual le está encontrando sus propias respuestas al dilema. Son de orden práctico más que filosófico.

Se consolidan patrones de consumo más sajones que latinos. Prima la sensatez, la austeridad y la conveniencia. Lo que antes se escondía ahora se socializa. La cultura low cost gana cada vez más adeptos. Crecen los outlets, los mayoristas, las ferias, los showrooms, las segundas marcas y, por supuesto, el comercio electrónico, propio de la nueva era donde físico y digital ya son una única cosa.

Otro símbolo de la época es que muchos consumidores ya no hablan tanto de segundas marcas, sino de “primeras marcas desconocidas”, sutileza que busca calmar a ese corazón de clase media que se inquieta cuando siente que su bolsillo ahora es de clase baja. Al menos para su percepción y sus expectativas.

¿De qué manera esta dualidad que se venía gestando, pero que ahora se transparentó y quedó expuesta, reconfigurará la narrativa de nuestra identidad nacional? ¿Será aceptada con resignación o, por el contrario, provocará enojo? ¿Se procesará el dolor que produce un movimiento descendente de este calibre o se manifestará en el decir y el hacer de los ciudadanos?

Interrogantes que se abren ahora que todo está a la vista.

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