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EEUU acusa a Putin de intentar “sacar ventaja” de guerra en Medio Oriente

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El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, acusó hoy al presidente ruso, Vladimir Putin, de intentar utilizar la guerra entre Israel y el movimiento islamista Hamas para reducir el apoyo de Occidente a Ucrania

“El presidente ruso, Vladimir) Putin trata de sacar ventaja del ataque de Hamas a Israel con la esperanza de que nos distraiga y que lleve a Estados Unidos a retirar sus recursos” de Ucrania, dijo Blinken ante un comité en el Senado.

Durante la audiencia en el Senado, dedicada a la ayuda a Ucrania e Israel y que fue interrumpida por manifestantes que pedían un alto el fuego en Gaza, el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, afirmó que Putin tendrá éxito en su intento de apoderarse del territorio ucraniano si Estados Unidos deja de apoyar a Kiev.

“Puedo garantizarles que sin nuestro apoyo, Putin saldrá victorioso”, dijo Austin, replicó la agencia de noticias AFP.

“Si los dejamos sin base ahora, Putin solo se fortalecerá y conseguirá hacer lo que quiere: apoderarse del territorio soberano de su vecino”, pronosticó el funcionario estadounidense.

Estados Unidos es el mayor proveedor de ayuda militar a Ucrania y desembolsó decenas de miles de millones de dólares desde la invasión rusa en febrero de 2022. 

El presidente demócrata Joe Biden se comprometió a seguir apoyando a Ucrania, pero algunos republicanos se oponen.

Blinken dijo que cualquier recorte en la ayuda corre el riesgo de incitar a otros países a hacer lo mismo. 

“El mensaje que esto enviaría a cada uno de estos países es que Estados Unidos abandona el barco, así que podemos hacer lo mismo”, dijo.

Durante su argumento, Blinken también reveló que el Gobierno estadounidense confía en que la inmensa mayoría de la ayuda humanitaria enviada a la Franja de Gaza llegue a la gente más necesitada, aunque admitió que parte de ella caerá en manos del movimiento radical palestino Hamas.

“¿Puedo prometerles en este comité que habrá entrega del 100% a los destinatarios designados? No, inevitablemente habrá algún derrame. No lo hemos visto hasta la fecha, pero tenemos que anticiparlo. Pero la abrumadora mayoría de la asistencia hasta ahora está llegando a las personas que la necesitan”, dijo Blinken, según recogió la agencia de noticias Sputnik.

Hasta la fecha, ni la ONU ni el Gobierno de Israel vieron que la asistencia humanitaria se haya desviado a Hamas o a cualquier otro actor en la región, agregó.

También sostuvo que deben considerarse “pausas humanitarias” en medio de las hostilidades en curso en Gaza, después de que Israel comenzara a realizar operaciones militares terrestres en el enclave palestino.

“Los alimentos, el agua, las medicinas y otra asistencia humanitaria esencial para los civiles deben poder llegar a Gaza. Los civiles deben poder mantenerse fuera de peligro, una tarea que se vuelve aún más difícil a medida que Hamas utiliza a los civiles como escudos humanos. Y se deben considerar pausas humanitarias”, manifestó el funcionario.

Más de 130 camiones con ayuda humanitaria entraron en la Franja de Gaza desde Egipto por el cruce fronterizo de Rafah desde el 21 de octubre, informó ayer el periódico egipcio Shorouk, que citó al jefe de la Media Luna Roja de ese país en el norte del Sinaí, Raed Abdel Nasser.

El 7 de octubre, Hamas lanzó un ataque contra Israel en el que murieron unas 1.400 personas, en su mayoría civiles, y más de 200 fueron secuestradas por el movimiento islamista palestino, según las autoridades.

En represalia, Israel comenzó una oleada de bombardeos contra la Franja de Gaza, a la que mantiene bloqueada. Más de 8.500 personas, la mayoría civiles y entre ellos más de 3.500 niños, murieron por esos ataques aéreos en el territorio palestino.

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Putin y Kim Jong-un: friends are friends

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Rusia fue testigo de una cumbre con un peso histórico y geopolítico enorme: Vladimir Putin y Kim Jong-un, el líder de Corea del Norte, una de las potencias asiáticas más temidas. Un encuentro de pesos pesados con la guerra entre ceja y ceja. 

Los mandatarios tuvieron su reunión bajo todos los flashes. Entre el traslado del norcoreano en su tren blindado hasta el recorrido por una plataforma de lanzamiento de misiles en suelo ruso. El ideario de ambos líderes tiene un eje en común puesto en lo militar y está claro que eso quedó expresado en las necesidades de ambos. 

Lo que trascendió de este icónico encuentro es que, en pocas palabras, Rusia espera que Corea del Norte le brinde armamentos de todo tipo, siempre pensando en que esto tiene el fin de robustecer las filas de las tropas que marchan hacia Ucrania desde hace un año y medio aproximadamente. A cambio, Pyongyang espera los submarinos nucleares, algo en donde el Kremlin tiene mucha cancha. Hasta ahí, la relación bilateral pareciera ser meramente militar, casi recordando a los años de la Guerra Fría. 

Sin embargo, Kim Jong-un está interesado en otro apartado, y es que Rusia le pueda dar una mano con su diezmada economía. Corea del Norte atraviesa una crisis humanitaria de difícil experiencia en otra parte del mundo. Dentro de ese contexto, la hambruna y la mala alimentación están a la orden del día en el país asiático, pese a que no hay cifras oficiales por el hermetismo con el que se manejan las cosas y Norcorea, además de la manipulación de datos. Lo que se conoce es por las personas que se escapan del país norcoreano y relatan lo triste de su vivencia. 

Más allá de la rudeza con la que se muestra en público Kim Jong – un, el mandatario sabe que esto es un problema interno a resolver.

Ambos países pueden proveerse de las exigencias del otro, no parece ser ese el grueso de la reunión. Este encuentro tiene un trasfondo más grande y es un mensaje de Rusia hacia el mundo. En criollo, Corea del Norte es el gran “demonio” de Occidente, de hecho, formó parte del denominado “eje del mal” que planteó Estados Unidos en la década de los 90. 

La connotación negativa hacia Corea del Norte que le dio el bloque occidental, más allá de las realidades del país asiático y que son muy cuestionables, lejos de ser una descripción que altere a las potencias emergentes de Oriente, el Kremlin lo está usando como un arma de comunicación. En este sentido, pocos políticos son tan inteligentes como Vladimir Putin. Es un estratega, un estadista, un ex espía de la KGB. Putin conoce de momentos en la política y está claro que esto forma parte una “arma blanda”. No siempre se necesita un misil para atacar al enemigo, a veces solo basta con una reunión o unas cuantas fotos, y esto es lo que está haciendo con Kim Jong – un.

Putin fue demonizado en Occidente por su invasión y posterior campaña bélica en Ucrania. Al saber esto, el mandatario ruso, lejos de amigarse con Occidente e intentar caerles bien, se acercó al “diablo” para Estados Unidos y compañía. El mensaje es claro, pese a que son aliados un tanto equidistante, mostrarse juntos (Rusia y Corea del Norte), dando una conferencia de prensa juntos, e intercambiando sus “chiches” militares, es una táctica para generar miedo. El estadounidense promedio cree que la chocolatada proviene de vacas marrones, con esa lógica de supina ignorancia, ver a Putin con Kim Jong – un es símil a ver al anticristo, y eso se explicita en el fuerte descontento social interno en Estados Unidos. Otra jugada maestra de Putin. 

No todo es manipulación del Kremlin sobre Pyongyang. Los asiáticos también tienen sus intereses, y más allá de lo palpable de la reunión, hay una premisa comunicativa. Corea del Norte demostró con esta cumbre que tiene un respaldo importante. Japón y Corea del Sur, sus principales enemigos geopolíticos, vieron el encuentro entre Putin y Kim Jong – un con temor. Saber que el vecino que vive tirando misiles al mar tiene las espaldas cuidadas por el país que está batallando contra Occidente en Ucrania es una advertencia importante. Es el as que tiene el “tío Kim”. 

Por otro lado, no es un contexto cualquiera este acercamiento. La desglobalización y la multipolaridad juegan su partido. El hecho de haber visto una debilidad en la hegemonía occidental, es suficiente como para que las potencias emergentes y varios países postergados históricamente, puedan volver a salir a la luz. No es casualidad los nuevos ingresos al BRICS, las revueltas anticoloniales en África, la cercanía de países árabes que tuvieron sus diferencias tiempo atrás y ahora el posicionamiento de Corea del Norte, recordando que Putin y Kim Jong – un no se reunían desde 2019. Cabe destacar que la relación entre Rusia y el país asiático no era tan fluida como si lo fue, en mayor medida, con la Unión Soviética. 

Tal vez debamos acostumbrarnos a esto. La geopolítica es un juego de intereses que se expresa no siempre de manera directa. Hoy todos son amigos que desconfían el uno del otro. Hoy Rusia se junta con Corea del Norte, dialoga con África y le vende gas a Europa, pese a la guerra en Ucrania. Además, Putin envió su respaldo indirecto a Trump, diciendo que es víctima de una persecución política, eso también es un mensaje. La multipolaridad tiene esto, amigos siempre son los amigos… siempre que haya intereses de por medio.

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África mía

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El dolor es colectivo cuando las imágenes de las crisis migratorias y alimentarias en este continente terminan ocupando lugar en noticias rutilantes. Sin embargo, parece tan natural el vaciamiento africano que nadie se cuestiona la actualidad de esta región.

Actualmente, África tiene 54 países, cada uno con sus particularidades étnicas, religiosas, sociales y culturales, aunque, en gran medida con un factor en común: pobreza. Justamente, según el Índice de Pobreza Multidimensional, el top ten de los países más afectados económicamente está en el continente africano, se trata de Níger, República Centroafricana, Chad, Sudán del Sur, Burundi, Mali, Eritrea, Burkina Faso, Sierra Leona, Mozambique y República Democrática del Congo. Salvo algún caso particular, como el de Sudáfrica, esta parte del mundo tiene la penosa condición de crisis total. 

Exceptuando las causas geográficas o que dan cuenta de situaciones que, sin decisión política, pueden ser incontrolables por el ser humano, el resto se resignifica en la historia. En principio, la expansión ultramarina llevó a cabo un shock de dominio de naciones europeas sobre las africanas. Ya a finales del siglo XIX, el viejo continente se dividió África tal y como si fuese una torta de cumpleaños, mediante la Conferencia de Berlín entre 1884 y 1885. 

Esa partición tuvo como ejes dominantes a Gran Bretaña y Francia, principalmente. Ya en el siglo XX, hay tres grandes conceptos históricos que hacen de África un verdadero desmán: panafricanismo (construcción de un entramado político que tenga la cuestión continental como primaria), panislamismo (construcción de una mancomunidad de naciones que adopten al Islam como su religión oficial y mayoritaria) y el panarabismo (intento de unión que responda a los lazos culturales, lingüísticos y de herencia en común con el mundo árabe). El problema de estas tres tendencias es que África tiene países árabes, musulmanes y, obviamente, africanos. Algunos comparten todas estas características, otros solo dos y los que solamente son africanos por definición. Este fue el gran problema de la descolonización. 

Pero pese a todo esto, hay un verdadero culpable al cual no se le puede escapar y que tiene incidencia casi en cualquier etapa de la historia: Occidente. Sea en el rol de Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos, la piedra angular del poder occidental siempre fue el principal causante del daño en África. En la modernidad, la extracción de metales preciosos y la esclavitud, hoy en día recursos como el coltán son los que mantienen tantas bases militares en el continente africano. 

El hecho de que el Tío Sam haya pisoteado sin desdén el crecimiento exponencial de diversas naciones africanas, solamente propició a un empobrecimiento generalizado de toda la zona, situación que trasciende cualquier barrera geográfica. Ya sea aplicando medidas económicas restrictivas en cuanto a la producción, como imponiendo regímenes políticos autoritarios que defiendan los intereses de Washington en África, sacando del mapa cualquier intento de rebelión que pueda poner en tensión a las ganancias de los peces gordos occidentales. Y cuando un líder se posicionó, le hicieron la vida imposible hasta pregonar intentos de desestabilización e inclusive asesinatos a sangre fría como el de Gadafi en Libia en 2011. 

No es un tema menor el de las dictaduras y regímenes satélites que propicia Estados Unidos en esas zonas del mundo, terminando con toda intentona guerrillera y básicamente financiando a líderes déspotas que sólo acrecientan más la brecha de extrema pobreza que se extiende de manera endémica en un continente al que le sobran recursos, que, siendo bien administrados, serían de gran utilidad para el crecimiento y desarrollo económico. 

Por otra parte, y hablando de potencias, Rusia y China también tienen su cuota de participación. De hecho, cada apoyo de Putin a una facción política en África, es motivo de más de un dolor de cabeza en la Casa Blanca, y si hablamos de China, el gigante rojo también utiliza un modus operandi similar al de Estados Unidos, aunque con la cuota de inmensas inversiones económicas en los frentes extractivos, principalmente del tan valioso coltán.

Este mineral es tan importante que es el recurso principal en la creación de smartphones, así que básicamente, cada vez que compartas un meme, lo haces mediante un dispositivo que funciona a fuerza de la sangre del trabajo casi esclavo en África, impuesto por los mega – poderosos del mundo. 

Las consecuencias de este vaciamiento son evidentes: los africanos, sean del país que sean, huyen hacia Europa y Asia. Son contingentes humanos que cruzan grandes extensiones marítimas y territoriales, arriesgando su vida para que sus pequeños hijos tengan un mejor porvenir económico. Asimismo, los que se quedan padecen las impericias de la clase política y del imperialismo galopante. La falta de estructuras es algo normal, aunque aún peor es la nula inversión en recursos para obtener agua potable, por ejemplo. Esto produce una pésima alimentación, y lo que es peor aún, la propagación de enfermedades que terminan siendo letales. Hasta aquí, hay crisis migratorias, crisis alimentarias y crisis sanitarias, pero hay un agregado aún más siniestro. 

Las guerrillas y movimientos armados (religiosos o políticos) siembran el terror en diversos países. Lastimosamente, Somalia se transformó en un país en donde los “piratas” y los “yihadistas” conviven entre delincuencia y atentados. Los que terminan pagando siempre son los inocentes. Ni hablar de genocidios brutales como el de Ruanda en 1994. Tan cruel como esto es la actual práctica de la ablación del clítoris en niñas que se extiende en lugares como Gambia, Mauritania y Djibouti, entre otros. Esta horrenda  práctica tiene un fuerte condimento cultural y religioso. 

En síntesis, ¿Quién o quiénes son los grandes culpables? La respuesta es fácil: el poder occidental y los líderes corruptos aspiracionistas. Esta sensación de entreguismo africano es tan grave que solo aumenta la desigualdad. Aunque en este mundo multipolar naciente, podrían tener un mejor pasar. Putin deslizó que el futuro del mundo está en África. Solo resta esperar para analizar entrelineas como se da esa recomposición de una región del mundo, históricamente bastardeada por Estados Unidos y Occidente.

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BRICS, el temor de Estados Unidos

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Un bloque contrahegemónico, que tiene una misión: plasmar el multilateralismo vigente. La experiencia de este grupo de países termina evidenciando el fin de la era del dominio absoluto de Washington. 

Para darle más contexto, el BRICS es una comunidad de Estados que comparten acuerdos y lazos diplomáticos, económicos y agenda internacional en común, con un disparador que en pleno 2023 se acrecentó. Se basa en intentar consolidar un bloque en detrimento de los intereses de Estados Unidos y los países encolumnados a rajatabla detrás de las decisiones de la Casa Blanca y el Pentágono.

Este colectivo de economías emergentes fue fundado en 2009, formado por Brasil, Rusia, India y China, dos años más tarde se uniría Sudáfrica. Su trabajo fue paulatino, casi como un paso a paso para no provocar medidas agresivas por parte de Estados Unidos con el fin de sofocar a un bloque emergente. 

Las disyuntivas internacionales provocaron un posicionamiento distinto del BRICS. Sobre todo, por China y su descomunal crecimiento que decantó en el enfrentamiento contra la potencia norteamericana en la denominada “Guerra comercial”. Rusia, por su parte, de la mano de Putin llevó adelante una serie de intervenciones bélicas, en Chechenia, Georgia y Ucrania. En el caso de India, fue el posicionamiento como potencia asiática en el marco productivo. Estos agregados, fueron proponiendo una dinámica distinta, año a año, en lo que respecta al BRICS. 

Ahora bien, este grupo termina siendo una amenaza para Estados Unidos. Básicamente, esto se comprende así porque desde la desintegración de la Unión Soviética, el mundo giró en torno a la hegemonía estadounidense total, sin tener algún otro país o modelo que le dispute la puja por el dominio mundial. El arribo del BRICS es un golpe bajo a las ambiciones históricas del país, hoy en día, dirigido por Joe Biden, por la simple premisa de que creció a la sombra del accionar norteamericano. Además, el papel de este grupo de economías emergentes pone sobre la mesa otra cuestión, que es la materialización del multilateralismo, la desglobalización y la regionalización. 

Vamos por partes, el primer concepto responde a la necesidad de que el poder mundial se vaya a dividir en varios modelos de distintas regiones del mundo que puedan, a su vez, tener lazos o acuerdos con países que no formen parte de su bloque. La desglobalización es el principio del fin de este estadío del capitalismo, pasando a un sistema más bien regionalista, en donde la aglomeración, más grande o más pequeña, de países, termina siendo el determinante de las relaciones internacionales. 

De esta forma, Brasil puede integrar el BRICS pero hacer acuerdos con Estados Unidos, y a la vez, como miembro del Mercosur, comerciar con la Unión Europea. Esto marca el fin de esa política “tóxica” de lazos diplomáticos heredados de la Guerra Fría.

Asimismo, la retaguardia de Estados Unidos está vigente, no tanto porque le preocupe que existan estas relaciones, de alguna manera todas responden al capitalismo y no lo cuestionan de cuajo, sin embargo, el problema es financiero. El dolor de cabeza de Washington tiene una parada obligatoria en Wall Street, ya que más allá de lo “lindo” que pueden sonar los conceptos como regionalización, traen involucrados un cimbronazo a la economía yankee. 

Es justamente Brasil, el país que puso primera al proponer una moneda común en el BRICS. Sumar más billetes no es un dilema en sí, sino que evitar al dólar sí puede ser contraproducente para los intereses del Tío Sam. Es esa la idea, el puñal de las economías emergentes pasan por ese punto, buscar hacer un “puente” y evitar al dólar estadounidense. 

Dejar de comerciar en la moneda más conocida del mundo puede provocar un golpe tremendo en la economía mundial. Los países que integran el BRICS cuentan con reservas diversificadas, es decir que no solo cuentan con dólares en sus bancos centrales, sino que con distintas monedas fuertes. A Estados Unidos esto le preocupa, porque básicamente se le podría “terminar el curro”, como se dice en el barrio. El traspaso de un comercio mundial explicitado en distintas monedas es la expresión más evidente del multilateralismo, y lo viene advirtiendo Putin desde que arrancó la guerra en Ucrania y las sanciones a su economía. El mandatario del Kremlin exige que le paguen en rublos, no en euros y menos en dólares. Este golpe provocó que los cerdos de Wall Street tengan que juntarse más de una vez para trazar acciones conjuntas, con el aval del Pentágono. A esta altura, la respuesta es inútil porque la maquinaria ya está en marcha y el multilateralismo es una realidad a la cual no se puede escapar. Inclusive el BRICS puede sumar a otros países como Argentina o Argelia, cada uno con sus puntos a favor. 

Más allá de este panorama, si algo saben los estadounidenses es acomodarse a los vaivenes del capital, es justo decir que esa característica camaleónica le valió un poderío contundente desde fines de la Primera Guerra Mundial hasta la actualidad. Estados Unidos no está en condiciones de tomar medidas agresivas o invasivas con el BRICS, de hecho, el mundo no toleraría otra guerra de cualquier índole. Sin embargo, así como el Estado de Bienestar nace como una respuesta al fin del capitalismo de libre concurrencia y a la par de los avances del comunismo en otras partes del mundo, es posible pensar en un Washington más laxo en sus lazos diplomáticos. Hay un rasgo que puede dar cuenta de que Demócratas y Republicanos abandonan esa postura “hardcore” a nivel internacional. El hecho de que la OTAN se canse de decir que no va a entrometerse directamente en la defensa de Ucrania, dice mucho, como así también el aislacionismo al cual está prácticamente sometido Europa desde el arranque de la conflagración. Estados Unidos dejó de consentir al viejo continente, y es por eso que Macron comenzó a acercar posturas con China. 

La política internacional es como un partido de fútbol. Tiene sus momentos, idas y vueltas e inclusive un dominio total. Sin embargo, tener la pelota los 90 minutos bajo control no significa que una sola jugada no se pueda perder el partido. Esto lo saben Estados Unidos y el BRICS, en donde en tiempo agregado, comienzan a preguntarse si hay tiempo extra o se van directamente a penales, mientras tanto, el mundo está expectante a este verdadero concierto del poder global.

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El gran hermano del fútbol vacía los estadios en Rusia

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Moscú (EFE).- El Fan ID, el sistema de identificación de aficionados al fútbol, ha logrado lo que ni siquiera pudo lograr la campaña militar rusa en Ucrania, dejar los estadios vacíos de Rusia.

Como ejemplo, sólo 207 aficionados acudieron al partido disputado el pasado sábado en las afueras de Moscú entre el histórico Torpedo y el Ural (0-1).

Ése fue el segundo aforo más bajo en la historia de la liga rusa desde su inicio en 1992.

El Ministerio de Deportes y la federación esgrimen que el Fan ID permitirá convertir el fútbol en un pasatiempo familiar, al igual que en otros países como España o Italia, al tiempo que se reduce la presencia de radicales y la violencia en los campos.

El argumento oficial no ha convencido a los aficionados, que desconfían de cualquier método de control por parte de las fuerzas de seguridad y mantendrán su boicot hasta la retirada del conocido también como pasaporte de aficionado.

Estadios vacíos en Rusia

Las asociaciones de aficionados ya habían boicoteado el Fan ID antes de la pausa invernal al considerar que los trataba como delincuentes, pero su incidencia se ha hecho notar precisamente ahora, cuando este método se ha aplicado a los dieciséis clubes de la división de honor.

En el caso del Spartak Moscú, el club con más aficionados de Rusia, la afluencia de público en los últimos dos partidos ha caído casi tres veces en comparación con otoño.

Al mundialista estadio Otkritie Arena, con capacidad para más de 45.000 espectadores, acudieron el fin de semana 5.002 hinchas del equipo moscovita.

“¿Cinco mil personas en el Spartak? No recuerdo cuando en el Spartak había ese número de aficionados. ¡Es el Spartak! Jugamos para los aficionados, pero no están”, comentó Alexandr Sóbolev, delantero del Spartak, al término de un encuentro.

Cuando un funcionario arguyó que el motivo son las bajas temperaturas y no el Fan ID, Sóbolev respondió: “Incluso con este tiempo antes habría un mínimo de 20.000 personas”.

En el caso del CSKA, sólo 2.680 aficionados vieron cómo el equipo del Ejército ruso destrozaba al Krilia Sovétov (4-0), la entrada más baja desde 2011.

El Dinamo atrajo a menos de 5.000 aficionados, frente a los más de 16.000 habituales para el equipo de la “Araña Negra”, Lev Yashin.

El Zenit, ni con techo retráctil

El techo retráctil del Gazprom Arena de San Petersburgo (68.000 asientos), que protege a los asistentes del crudo frío invernal, no ha impedido que la presencia de aficionados del líder de la liga rusa, el Zenit, cayera un 48 %.

Una media de 17.835 personas asistieron desde principios de marzo a las dos victorias de su equipo con cuatro goles del brasileño Malcom, exjugador del Barcelona.

En un intento de incrementar la presencia de público, el club de la antigua capital imperial incluso repartió entradas gratuitas entre los aficionados.

Además, redujo a diez los minutos necesarios para solicitar y recibir el Fan ID en el propio estadio, pero únicamente atrajo a un millar de seguidores.

El Krasnodar congregó en su casa a 11.000 aficionados menos de lo habitual, mientras al estadio olímpico de Sochi (mar Negro) acudieron 1.664 personas.

Incluso el Akhmat de Grozni, el único club cuyos aficionados no boicotearon el Fan ID, la afluencia ha caído un 22 % con respecto al pasado año.

Karpin y la prensa, en contra

El seleccionador ruso, Valeri Karpin, también entrenador del Rostov, aseguró que ya había advertido que la introducción del Fan ID causaría problemas.

La prensa deportiva también ha tomado claramente partido. No pocos periodistas han calificado de vergüenza el aspecto de los estadios justo cuando el fútbol ruso ha sido excluido de las competiciones internacionales por la intervención militar en Ucrania.

“No conozco ni a un solo periodista que esté a favor del Fan ID”, comentó a Efe un reportero.

Otro conocido columnista admitió que su director le habría prohibido hacer comentarios al respecto, lo que demuestra la importancia que el Gobierno concede a este asunto.

Por de pronto, el Kremlin asegura que la retirada del Fan ID “no está en la agenda”.

Una demostración de que el Fan ID es el causante de los estadios sin un alma es que dicho método no se aplica a los partidos de la Copa de Rusia, donde la afluencia es mayor, pese a disputarse entre semana.

Los aficionados del Krasnodar casi llenaron el estadio en la copa con más de 26.000 aficionados, por escasos 8.000 en liga; igual que el Rostov, con 6.300 en liga y 21.000 en copa.

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