Unión Europea

Economistas, gremios e industrias, en guerra contra el TLC Mercosur-Europa

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La contracara del festejo oficial es la preocupación de cámaras empresarias y sindicatos, que temen ser la “variable de ajuste” y sucumbir a la competencia

El Gobierno celebró el fin de una negociación histórica, que demandó más de 20 años de gestiones, entre idas y vueltas. Y un hecho que grafica cómo caló hondo en las filas de Cambiemos la culminación de las tratativas puede ser el audio que el canciller Faurie le envió, desde Bruselas, al presidente Macri, quien en esos momentos estaba en la cumbre del G20, en Japón.

Tratando de contener la emoción y las lágrimas y dejando largos silencios, Faurie felicitó al Jefe de Estado por haber logrado sellar el Tratado de Libre Comercio durante su gestión, ese que le fuera negado a los anteriores gobiernos.

Faurie luego llamó al Presidente y, mientras le daba detalles, abrazó al ministro de Producción, Dante Sica, quien estaba a su lado. Sica fue uno de los funcionarios que con más firmeza defendió la decisión de poner quinta a fondo y cerrar esta dilatada negociación.

Además de asegurar que el pacto entre ambos bloques “es clave porque genera calidad institucional, reglas claras, transparencia y previsibilidad”, aseguró que traerá grandes oportunidades para las empresas argentinas.

“Se alcanza el 30% del PBI mundial, lo que significa que nuestras Pymes podrán llegar a un mercado de 500 millones de personas”, recalcó el funcionario, quien consideró que se trata de “un paso fundamental de nuestra política de inserción inteligente en el escenario internacional”.

Posteriormente, desde la consultora Abeceb –que supo dirigir el propio Sica durante años- aseguraron que el acuerdo -que elimina más del 90% de los aranceles en el comercio entre ambos bloques-, “es una oportunidad para nuestro país, pues asegura el ingreso a un mercado con un ingreso per cápita promedio de u$s36.000”.

Además, en un contexto en el que el mundo está en vilo por el avance de una guerra comercial entre Estados Unidos y China, para los analistas de Abeceb, el TLC a futuro facilitará la atracción de inversiones.

Todos estos son diagnósticos optimistas que, sin embargo, chocan con la visión que tiene otro sector del aparato productivo y que es compartida por algunos analistas, sindicatos, cámaras sectoriales y figuras de la oposición.

Lo que observan no es tanto la oportunidad que se abre a nivel exportaciones sino los riesgos de sufrir una avalancha importadora, al tiempo que se podría generar una mayor competencia en el mercado brasileño, el destino natural para los productos de Pymes nacionales.

Alberto Fernández fue uno de los primeros en criticar el pacto, al considerar que traerá “perjuicios a nuestra industria y el trabajo argentino”

Desde Red Observar, un think tank conformado por el Centro de Economía Política y el Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior, entre otras agrupaciones- también advirtieron sobre los términos del acuerdo.

A grandes rasgos, el bloque europeo eliminará aranceles para el 93% de las exportaciones que realiza el Mercosur y otorgará un trato preferencial para casi todo el 7% restante. El bloque sudamericano, en tanto, eliminará aranceles para el 90% de los productos que llegan desde el mercado europeo.

El problema –advierten desde Red Observar- es que la UE “no reconoce en ningún tramo el concepto de asimetría entre las partes”.

“Pese a que quintuplica en PBI al Mercosur y más que duplicó sus exportaciones a la región en los últimos diez años, ha obtenido un sinnúmero de concesiones en materia de desgravación de bienes, reglas de origen, compras públicas, servicios y establecimiento y propiedad intelectual”, alertaron.

La conclusión que hacen, es que el objetivo primordial de las potencias europeas fue el de asegurar la apertura del Mercosur para sus productos industriales, mientras que el TLC genera que la Argentina se convierta en un mero proveedor de materias primas.

En la misma línea, un reciente trabajo realizado por el Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior (ODEP), que conduce Paula Español, ya había alertado sobre los riesgos de alcanzar el libre comercio con estas potencias: en concreto, proyectan que entran en zona de riesgo 186.000 puestos de trabajo en el sector industrial por la baja de aranceles.

¿Oportunidades o amenazas?

Desde Abeceb reconocen que el cierre de la negociación entre ambos bloques supone algunas amenazas para el entramado productivo.

De acuerdo con la consultora, los sectores que podrían sufrir una mayor competencia importada son aquellos relacionados con la metalmecánica, como por ejemplo la industria automotriz y la autopartista, así como también las empresas productoras de bienes de capital y productos metálicos.

Además, advierten que otras ramas de actividad que podrían sufrir mayores presiones competitivas a mediano plazo son las vinculadas a la industria química, principalmente los laboratorios.

En otro párrafo, los analistas reconocen que un acuerdo de estas características “tiene más chances de ser aprovechado por grandes empresas que por Pymes”.

“Para estas últimas, la integración con la UE puede significar un reto, dado que cuentan con menores recursos para insertarse en los mercados globales y hacer frente a la competencia”, advirtieron.

En paralelo, desde Brasil, el analista Gustavo Segré se manifestó a favor del acuerdo, pero igualmente planteó que “las Pymes van a sufrir si en la Argentina no se avanza con reformas estructurales”, especialmente a nivel carga tributaria, retenciones, leyes laborales y costo del financiamiento.

Desde Red Observar plantearon que la posibilidad de que los gigantes europeos puedan entrar al mercado argentino y brasileño sin aranceles, “debilitará profundamente y hasta podrá desintegrar el tejido industrial del Mercosur”.

Entre las numerosas críticas, por ejemplo, el documento señala que los negociadores argentinos aceptaron eliminar el 100% de los aranceles a todas las autopartes que llegan desde la Unión Europea, que se desgravarán de manera lineal en 15 años.

“Fuimos moneda de cambio”, disparó en diálogo con iProfesional un directivo de AFAC, la principal cámara autopartista.

“El Mercosur quería bajar los aranceles para los bienes agrícolas y lo lograron entregándoles nuestro mercado a los europeos”, se quejó, evidenciando su preocupación.

“Ya con los aranceles que tenemos estamos teniendo muchos problemas para competir, por la carga impositiva, las leyes laborales y los costos logísticos. Imaginate cuando empiecen a llegar los componentes sin aranceles”, agregó.

“Esto, a la larga va a generar que se pierdan inversiones y que las terminales automotrices se provean directamente desde Europa”, sostuvo.

Desde el ODEP estimaron que en el sector autopartista hay en riesgo unos 32.500 empleos. En paralelo, advirtieron que en las terminales se podrían recortar hasta 9.500 puestos.

En paralelo, también hicieron referencia a los efectos que habría a nivel laboral en los llamados sectores sensibles, como textil, calzado, muebles y marroquinería, donde estiman que se podrían perder hasta 47.000 empleos.

Si bien desde Bruselas el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevere, se encargó de llevar tranquilidad, afirmando que el TLC beneficiará a las economías regionales, hay sectores que también están anticipando efectos colaterales.

Tal es el caso de la industria del aceite de oliva, con fuerte presencia en San Juan, Mendoza, La Rioja y Catamarca.

“Temblamos ante el ingreso sin arancel del 31,5% de los aceites europeos en nuestro mercado interno, en donde ya los encontramos muchas veces a igual precio que lo nuestro, a pesar de la tasa que abonan”, reclamaron desde la Cámara Olivícola de San Juan.

La entidad agregó que están en desigualdad de condiciones, dado que la UE subsidia a ese sector, lo que pondría en riesgo a unas 40.000 familias que dependen de este sector.

Pero no sólo las Pymes o las agrupaciones de economistas K están preocupados por este TLC. Desde la Unión Industrial Argentina también alzaron su vos, dado que hasta último momento nunca supieron qué es lo que se estaba negociando con los delegados europeos, algo que consideran un “disparate”.

En los últimos meses, desde analistas hasta directivos de alto rango de la entidad fabril, si bien siempre recalcaron que era importante integrarse de manera inteligente al mundo, no ocultaron su preocupación de tener que salir a competir contra países con otras realidades muy diferentes a nivel leyes laborales, financiamiento, costos logísticos e índices de inflación.

Los sindicatos, en pie de guerra

A través de un duro comunicado, desde la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, integrada desde el lado argentino por la CGT y las dos CTA, plantearon que el pacto con la UE tendrá “un funesto impacto” sobre el sistema productivo.

Tras criticar lo que consideraron fue una negociación poco transparente, agregaron que la misma no tuvo en cuenta las sensibilidades que existen en materia de empleo, especialmente del lado del Mercosur.

Uno de los puntos señalados es el que se refiere a las reglas de origen flexibles que tienen en la UE. Esto es, ni más ni menos, que la posibilidad que tienen hoy las empresas europeas de utilizar insumos de otros países –como por ejemplo, los asiáticos-. Para los gremios, esto generaría un riesgo de “triangulación” a partir de mercados con “bajísimos salarios y en donde no se respetan los derechos laborales más básicos”.

Desde Red Observar coincidieron con el mismo diagnóstico: son elevados los riesgos de una mayor competencia importada desde el momento en que el bloque europeo tiene criterios flexibles que permiten que mercadería ingresada desde Asia y con un mínimo proceso de terminación obtenga el sello de la UE, pudiendo a futuro ingresar a la Argentina sin aranceles.

Desde la Coordinadora de Sindicatos, consideraron además que es llamativo haber alcanzado un TLC sin haber realizado estudios previos que estimen el impacto a nivel empleo. De modo que plantearon su “absoluto rechazo al acuerdo, en lo que respecta tanto a sus formas como a sus contenidos”.

Frente a las voces críticas que comenzaron a alzarse por parte de algunos sectores industriales y sindicales, desde Cancillería aclararon que el pacto “no implica una apertura inmediata: el 60% de la oferta del Mercosur se desgravará en un plazo de 10 años o más, un porcentaje muy relevante si se considera que otros países con acuerdos con la UE lograron plazos más breves para la mayoría de los productos”.

Además, agregaron que “el acuerdo consiguió plazos extensos para la entrada en vigor de las mejoras arancelarias, lo que permite continuar el programa de transformación productiva y mejora de la competitividad del Mercosur”.

Además, ratificaron que el acuerdo no implica apertura sin contención, dado que le mismo prevé “mecanismos para evitar el fraude en materia de origen y aduanero y establece mecanismos de salvaguardias bilaterales que permiten suspender temporalmente las preferencias arancelarias o reducirlas, en caso de amenaza o daño grave a un sector industrial e implementa un mecanismo de solución de controversias”.

Fuente iProfesional

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Acuerdo Mercosur-UE: Para la consultora Abeceb “es una oportunidad para nuestro país”

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Tras 20 años de negociaciones se logró cerrar el acuerdo comercial entre MERCOSUR y la Unión Europea. Desde la consultora Abeceb lo considera un “acuerdo histórico”.

Tras más de dos décadas de diálogo con avances y retroceso, en el día de hoy finalmente se lograron cerrar las negociaciones entre el MERCOSUR y la Unión Europea (UE) para alcanzar un acuerdo comercial que elimine la mayor parte de los aranceles en el comercio entre ambos bloques. Si bien, aún deben pulirse algunas cuestiones técnicas que se irán definiendo antes de fin de año, este cierre, sin dudas es un premio al fuerte dinamismo que retomaron las negociaciones desde 2016 y que fueron profundizadas desde mediados de 2018

Se trata de una interesante oportunidad para nuestro país, pues le asegura el ingreso a un mercado de 510 millones de habitantes con un ingreso per cápita promedio de US$ 36 mil. Por otra parte, en un contexto de guerra comercial entre las potencias globales, se trata de una señal en cuanto al compromiso con una mayor integración internacional, lo cual permite mejorar el ambiente de  negocios y puede facilitar la atracción de inversiones productivas y la inserción en cadenas globales de valor que, paulatinamente,
comienzan a relocalizarse.

Para arribar al acuerdo, fue crucial el entendimiento entre los países del MERCOSUR, el liderazgo de Argentina y Brasil fue el que logró impulsar la negociación, que tuvo buena receptividad por parte de países como Alemania y España, que, a primera vista, lograron vencer la oposición de Francia y otros países con interese agrícolas.

Cabe señalar, que más allá de conclusión de las negociaciones comerciales, la plena vigencia y operatividad del acuerdo comercial puede demorarse, pues debe refrendarse por los gobiernos de ambos lados del Atlántico. En el caso europeo, debe ser aprobado el Parlamento Europeo. En el caso del MERCOSUR, los Congresos de todos los socios deben dar el visto bueno.

La concreción del acuerdo ha sido muy compleja, pues si bien ambas economías son relativamente complementarias y existe un fuerte potencial para incrementar el comercio de bienes y servicios derivado de la reducción de aranceles, barreras y obstáculos, también existen ciertos desafíos para los sectores sensibles que deberán adaptarse a una mayor competencia.

Uno de los principales logros a destacar es que los plazos y niveles de apertura favorecen a la región. Es que tratándose de economías de desarrollo económico disimiles se ha establecido un esquema de reducción/eliminación de aranceles diferenciado. Mientras que la UE desgravará gran parte de sus aranceles de forma inmediata y brindará cuotas de acceso a algunos productos agrícolas de gran sensibilidad para su mercado, para el MERCOSUR los plazos de reducción arancelaria se extenderán, en promedio, entre 10 y 15 años.

Si bien aún resta conocer la letra chica del acuerdo para extraer conclusiones definitivas, es inevitable tratar de empezar a dar respuestas a las preguntas que hoy se está haciendo el mercado:

1. ¿Cuáles son los principales ganadores y perdedores a nivel sectorial en Argentina? 

Los sectores que más chances tienen de aprovechar el acuerdo son aquellos en los que Argentina se muestra competitivo actualmente. Así, en el corto plazo, las mayores oportunidades se le presentan al sector agroindustrial y pesca. Argentina tiene posibilidades de incrementar las ventas de productos agrícolas, productos de molienda y carne bovina. También se abre una importante oportunidad para diversas economías regionales, entre ellos frutas, miel, pesca y algunas variedades de vinos.

Entre los más desafiados se encuentran mayormente productos industriales. En particular, los relacionados a la metalmecánica, como ser la industria automotriz, los autopartistas, las empresas productoras de bienes de capital y productos metálicos. Aunque en menor medida, también podrían enfrentar mayores presiones competitivas a mediano plazo, algunos productos químicos, tales como los medicamentos.

El sector servicios y el del biodiesel merecen una mención especial. En el primer caso, donde Argentina se destaca como exportador en muchos segmentos, entre ellos software y servicios profesionales, el acuerdo no implica una baja del arancel, pero el sector podría verse favorecido por una mayor interacción entre ambas economías, tanto en materia de comercio como de inversiones. En cuanto al biodiesel, el tratado no implica el levantamiento de la cuota establecida (dado que el mismo se dio en el marco de una investigación antidumping) pero es dable pensar que con el correr del tiempo se logre un mejor acceso.

2. ¿El acuerdo es más beneficioso para grandes empresas o para pymes?

En general un acuerdo de estas características tiene más chances de ser aprovechado por grandes empresas que por pymes. Para estas últimas, la integración con la UE puede significar un reto, dado que cuentan con menores recursos para insertarse en los mercados globales (la exportación implica enfrentar costos fijos y desafíos que van más allá de superar una barrera arancelaria) y hacer frente a la competencia.

Sin embargo, la buena noticia es que el acuerdo contempla mecanismos e instrumentos específicas para pymes, entre los cuales pueden mencionarse el financiamiento, la cooperación técnica, la transferencia de know-how, la creación de joint-ventures y el apoyo para lograr su inserción en las cadenas de valor como proveedores.

A su vez, sí puede haber un beneficio importante para pymes que no exporten de manera directa pero que vendan bienes y servicios a los exportadores. Es el caso de muchas empresas de agroalimentos (especialmente en economías regionales), en las pequeñas empresas exportan sus productos a través de intermediarios.

3. ¿Qué cambios y desafíos implicará esto para las empresas locales? ¿Qué deberán hacer para adaptarse a los cambios?

Para aprovechar la oportunidad, será de suma importancia trabajar en el tema de normas de calidad, reglamentos técnicos, medidas sanitarias y fitosanitarias, una materia pendiente en el MERCOSUR que no logró avanzar en la convergencia reglamentaria. El hecho de que la disminución de aranceles sea gradual y plantee un período de transición, ofrece una importante ventana de tiempo que será clave para que las empresas argentinas puedan prepararse y adaptarse a una mayor competencia externa. En definitiva, nos “levanta la vara” y nos tracciona a dar el salto en materia de estándares internacionales.

Otra tendencia que seguramente refuerce este acuerdo es la de la especialización, no solo entre sectores sino también a nivel intra-sectorial. Por ejemplo, el sector automotriz probablemente consolide su especialización productiva. Lo mismo puede ocurrir en el sector químico e incluso en algunos segmentos de la industria de alimentos y bebidas como es el caso de los lácteos.

En conclusión

Más allá de los desafíos que pueden plantearse en un primer momento, que en gran parte serán aminorados con mayores plazos para la reducción de aranceles para los productos sensibles, reglas de origen que aseguren que los bienes no sean simples ensambles de insumos de bajo valor y normas de calidad que aseguren estándares adecuados, el acuerdo es una gran oportunidad.

Durante mucho tiempo, los países del MERCOSUR se cerraron al resto del mundo, con la ilusión de incrementar su integración productiva, mejorar su competitividad y perfil tecnológico. A pesar de los esfuerzos, el comercio intra-regional no logró dar un salto, y los niveles de inversión no lograron despegar.

Es hora de intentar nuevos caminos y potenciar la internacionalización de nuestras economías, Argentina cuenta con los recursos naturales y el talento necesario para dar un salto que le permita mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

El acuerdo va en línea con una política pública que apunta a transformar la configuración económica y sectorial de Argentina potenciado a los sectores en los que el país posee ventajas comparativas y los nichos donde argentina se ha mostrado competitiva, gracias al dinamismo, adaptabilidad y eficiencia de sus empresas. A su vez, tiene en cuenta la situación actual y la necesidad de contar con un plazo de adaptación para aquellos sectores en los que este proceso requiera una reconfiguración de sus productos, reduciendo los potenciales conflictos que se derivan de los acuerdos de integración comercial .

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El Mercosur y la Unión Europea cerraron histórico acuerdo de libre comercio

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El Mercosur logró hoy en Bruselas concluir las negociaciones para la firma de un histórico Acuerdo de Asociación Estratégica con la Unión Europea, acuerdo sin precedentes para ambos bloques y uno de los más importantes en la historia a nivel mundial.  Así, culmina un proceso negociador que se extendió durante más de 20 años y que cobró un renovado impulso desde 2016.

La Asociación Estratégica entre Mercosur y la Unión Europea implica la integración de un mercado de 800 millones de habitantes, casi una cuarta parte del PBI mundial y con más de US$ 100.000 millones de comercio bilateral de bienes y servicios.  Es un hito para la inserción internacional de la Argentina ya que aumenta la posibilidad de exportaciones de las economías regionales, consolida la participación de empresas de la región en cadenas globales de valor, promueve la llegada de inversiones, acelera el proceso de transferencia tecnológica y “aumenta la competitividad de la economía”, señala un documento de la Cancillería, “todo lo cual generará un incremento del Producto Bruto Nacional y el aumento del empleo de calidad, además de un sello institucional que da carácter permanente a la relación estratégica con la UE, garantizando transparencia, previsibilidad y reglas claras para los actores económicos”.

El acuerdo alcanzado asegura los principales objetivos trazados por los países del Mercosur ya que mejora las condiciones de acceso en bienes y servicios para las exportaciones argentinas, a la par que permite un tiempo de transición para la apertura comercial de los bienes y servicios europeos y preserva herramientas de desarrollo industrial en campos como propiedad intelectual, compras públicas y defensa comercial.

El acuerdo trasciende los fines meramente comerciales y marca un antes y un después en la integración internacional de la Argentina y en el proceso de desarrollo económico nacional. Es, además, el resultado de un esfuerzo de diálogo, coordinación y entendimiento tanto entre los países miembros del Mercosur, así como entre sus gobiernos y el sector privado, cámaras sectoriales y asociaciones sindicales de cada uno de ellos. Asimismo, “fortalece internamente al Mercosur y consolida y amplía el horizonte de su agenda de inserción internacional#, ya que tanto el presidente Mauricio Macri como su par brasileño, Jair Bolsonaro, consideran que el Mercosur debe buscar nuevos socios.

La UE es el primer inversor global, con un stock de inversiones supera el 30% del total mundial. Importa el 17% del total de las compras mundiales de bienes y servicios y representa el 20% del producto de la economía internacional. El acuerdo dará oportunidades para exportar a un mercado con más de 500 millones de habitantes con un PBI per capita promedio de USD34.000 y acceder a una oferta más diversa y de mayor calidad de productos a precios más competitivos para nuestra industrias y consumidores.

Entre los principales ejes del acuerdo se destacan los siguientes logros para el Mercosur:

– Brinda mayor calidad institucional: establece un vínculo político, cultural y económico estratégico y permanente con la UE.  Asimismo, presenta una normativa transparente y consensuada que reduce la discrecionalidad en la aplicación de las políticas económicas.

– Mejora la competitividad de la economía argentina: dinamiza las condiciones de acceso a bienes, servicios e inversiones, al reducir y eliminar restricciones.  A su vez, simplifica procedimientos de operatoria comercial, facilita el acceso a tecnología, insumos y bienes intermedios que son necesarios para producir bienes con valor agregado.

– Contempla un tiempo de transición: el acuerdo se implementará en forma gradual en tiempos que garantizan un proceso de adecuación de la economía argentina a la competencia internacional.  Para los países del Mercosur los plazos de desgravación arancelaria se extenderán, en promedio, en períodos de 10 y hasta 15 años, mientras que la UE aceptó plazos de desgravación con el Mercosur de forma inmediata, situación sin precedentes en otras negociaciones del bloque europeo.

– Favorece la integración regional: implica una nueva etapa en la relación de los países del Mercosur, dinamizando el comercio intrarregional y asumiendo nuevos compromisos en materia de circulación, armonización normativa y simplificación de procedimientos internos.

– Establece beneficios para PyMES: contempla programas especiales que facilitan su integración en cadenas de globales de valor, asistencia técnica, participación en compras gubernamentales, joint ventures, partenships, business networks, transferencia de know how y asistencia financiera.

– Promueve la atracción de inversiones: facilita el incremento de la inversión extranjera al otorgar certidumbre y estabilidad de las reglas de juego. Otros países o bloques que firmaron acuerdos con la UE incrementaron significativamente la captación de IED.

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El Parlamento Ingles rechazó nuevamente el plan del brexit

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Por tercera vez, los diputados británicos han rechazado este viernes 29/03 el plan del Brexit de Theresa May. La derrota, por 58 votos de diferencia (344 votos en contra y 286), aunque menor que las 2 anteriores, supone que el Reino Unido no podría acceder a la prórroga acordada por la UE hasta el 22/05. Londres deberá solicitar cuanto antes a los 27 una prórroga larga si no quiere exponerse nuevamente a un Brexit duro el 12/04, un escenario rechazado por la mayoría de los Comunes, aunque “probable”, según ha valorado la Comisión Europea.
En Londres, la Cámara de Comunes ha vuelto a votar, por 3ra. vez, contra el acuerdo de salida de la Unión Europea (UE) negociado por la primera ministra Theresa May con Bruselas (Bélgica, sede de la UE).
El resultado fue de 344 votos negativos y 286 favorables, un resultado más ajustado que en las 2 ocasiones anteriores pero que acorta de manera dramática la prórroga de la fecha del Brexit, que queda fijada ahora el 12/04.
La UE estaba dispuesta a un aplazamiento hasta el 22/05, siempre que el Parlamento aprobara antes de la noche de hoy (29/03, fecha prevista inicialmente para el Brexit) el acuerdo de salida.
Con 344 votos en contra y 286 a favor, es decir 58 votos de diferencia, el plan de May queda en vía muerta. Y cualquier opción es posible, desde un Brexit duro en 2 semanas (el 12/04, el peor de los escenarios) a una prórroga que puede ser de meses (o años) y que obliga a Reino Unido a participar en las elecciones europeas en mayo.
El resultado no ha causado ninguna sorpresa en Bruselas. Se esperaba la nueva derrota de Theresa May y la prueba es que la reacción ha sido inmediata. Segundos después de que se anunciara el rechazo el parlamento británico al acuerdo de Retirada, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha tuiteado: “A la vista del rechazo del Acuerdo de retirada por parte de la Cámara de los Comunes, he decidido convocar un Consejo Europeo el 10/04”.
Para acordar una nueva prórroga del Brexit, y evitar la salida brusca de Reino Unido, los 27 líderes europeos tendrán que dar visto bueno, por unanimidad, a esa extensión del plazo.
Tras certificarse su derrota, May aseguró que continuará luchando por un “Brexit ordenadado”.
Ella reconoció que las implicaciones son “graves” porque “Reino Unido tiene que abandonar la Unión Europea el 12 de abril”, un plazo que “no es suficiente para acordar, legislar y ratificar un acuerdo. Y sin embargo, la cámara ha dejado claro que no permitirá irse sin un acuerdo. Tendremos que acordar un camino alternativo para seguir adelante”, dijo.
Londres tiene hasta el 12/04 para pedir una prórroga o exponerse a un Brexit sin acuerdo
Los plazos implican “casi con toda seguridad”, según ha reconocido May, que Reino Unido participará en las elecciones europeas de mayo. “Me temo que estamos llegando a los límites de este proceso en la Cámara”, ha asegurado.
La decisión de May de dividir en 2 el acuerdo y someter el 29/03 únicamente a votación el plan de salida (un texto jurídicamente vinculante que regula los derechos de los ciudadanos, la factura millonaria de Reino Unido a la UE, y la polémica salvaguardia para impedir una frontera dura entre las 2 Irlanda), dejando fuera la declaración sobre la relación futura (un texto político no vinculante que sienta la bases de los futuros lazos comerciales) no obtuvo el efecto esperado entre determinados legisladores laboristas, ya que muchos eran partidarios de una relación comercial mucho más cercana con la UE, y la permanencia en la Unión aduanera.
Durante la sesión legislativa, varios diputados cambiaron el sentido de su voto (habían votado en contra las 2 veces anteriores) y eso alentó las expectativas de que el plan de May pudiera salir adelante.
A ello se sumaron 2 prominentes euroescépticos y ex ministros, Dominic Raab y Boris Johnson, que anunciaron que votaban a favor.
A la vez, los medios de comunicación británicos informaron de que un grupo de laboristas (elegidos en distritos pro Brexit) podrían también cambiar de opinión.
Pero no movieron su posición los 10 diputados norirlandeses del DUP, socios de Gobierno de Theresa May: “No vamos a permitir que la posición de Irlanda del Norte dentro de Reino Unido, su economía, y la voluntad de todo el país sea un juego en manos de los burócratas de Bruselas”, criticóel diputado norirlandés Sammy Wilson.
Para conseguir el acuerdo, May hubiera necesitado el respaldo de 317 diputados.
Esta vez logró que 47 diputados cambiaran el sentido de su voto. Pero necesitaba que 75 cambiaran el sentido de su voto.

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Brexit: Aumentan las presiones para que Theresa May renuncie

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BRUSELAS — Desde que su plan para el brexit fue rechazado de manera abrumadora el mes pasado, Theresa May, primera ministra del Reino Unido, ha partido en repetidas ocasiones a Bruselas, ostensiblemente para negociar nuevos términos para la salida de su país de la Unión Europea.

Cada misión ha concluido sin un acuerdo, ni siquiera indicios de progreso, lo que ha causado que los observadores se cuestionen sobre qué, exactamente, May y los funcionarios europeos conversan durante estas reuniones. Ahora, un documento confidencial del lado europeo que resume un encuentro sostenido el 7 de febrero ofrece una respuesta: “Nada”.

Después de cada ronda de negociaciones, altos funcionarios europeos ofrecen una lectura privada a diplomáticos europeos séniores, los cuales la transcriben para su propio uso. Un diplomático europeo brindó una copia de su documento a The New York Times, el cual es una mezcla de citas directas y comentarios. Un vocero del gobierno británico en Bruselas decidió no hacer comentarios.

 

La lectura muestra que May usó la reunión del 7 de febrero con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para solicitar nuevamente algo que en repetidas ocasiones ha sido rechazado: una fecha límite en la llamada cláusula de salvaguarda (backstop) respecto a la frontera irlandesa, la cual podría mantener al Reino Unido en la unión aduanera de la Unión Europea de manera indefinida.

May sugirió que existía una posible alternativa, pero aparentemente no ofreció ningún detalle sobre cuál podría ser. “May no explicó a qué se refería con acuerdos alternativos a la salvaguarda. En lo absoluto”, señala el documento.

El sumario revela lo que muchos observadores han concluido desde hace tiempo: que para toda la retórica política, las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea no han logrado nada. El documento subraya la convicción creciente en Europa de que May no tiene ninguna propuesta para resolver el actual punto muerto en las negociaciones y está demasiado restringida políticamente para proponer una. El documento presenta un panorama de un proceso de negociación que básicamente no ha rendido frutos en los últimos meses y que es mantenido con vida en gran parte para hacer tiempo para la política de riesgo de May en el Reino Unido.

“En este momento, solo hay cabida para la discusión dentro del Reino Unido, pero no con nosotros”, señala el sumario del 7 de febrero, y subraya la conclusión de que los problemas de May son nacionales, políticos y que es poco probable que se resuelvan al hablar con líderes europeos.

Después de hablar con Juncker, May se reunió con Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo. El documento describe el encuentro como “en su mayoría una repetición de la conversación con Juncker”.

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May y Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, en una cumbre en Sharm el Sheij, Egipto, el domingoCreditFoto del pool por Stefan Rousseau

Tusk alentó a May a trabajar en conjunto con Jeremy Corbyn, el líder de izquierda del opositor Partido Laborista, para forjar un compromiso. Sin embargo, May respondió que, aunque ambos han estado en contacto, era poco probable que miembros del Partido Conservador, al cual pertenece, respaldaran cualquiera de sus ideas, de acuerdo con el sumario.

Tusk sugirió que, sin importar el trato que May vislumbró, consiguiera respaldo para él en Londres antes de pedir el apoyo de los líderes de otras naciones europeas. Eso evitaría una repetición de la espectacular derrota del mes pasado, en la que el parlamento rechazó rotundamente un trato del brexit que May había acordado con Europa.

“Deberías primero obtener el voto o hacer un trato con Corbyn”, dijo Tusk, de acuerdo con el documento.

“May apenas mostró alguna reacción”, indica el documento.

Expertos dijeron que la ambigüedad de May era de alguna manera estratégica, para reflejar una postura política difícil. “Cuando el gobierno anota cualquier cosa o da algunos detalles, produce una reacción negativa”, dijo Tony Travers, profesor de Gobierno en la London School of Economics. “Así que la gran belleza de tener una posición ambigua y no declarada es que mantiene a todos de su lado en Londres”.

El resultado, dijo él, era que May acudió a las negociaciones sin una postura y sin nada que solicitar. “Ella dice: ‘Necesito que me des algo. Dime qué es’”, dijo Travers.

No obstante, el tiempo se acaba. Está programado que el Reino Unido abandone la Unión Europea el 29 de marzo; los líderes empresariales, economistas y otros expertos advierten que salir sin un acuerdo sobre comercio, fronteras y otros asuntos podría ser desastroso.

Sin el apoyo del acuerdo para retirarse que negoció, y sin señales de que pueda negociar uno mejor en las próximas semanas, May tiene pocas opciones. Miembros del partido de oposición la han acusado de hacer tiempo, con lo que apostaría a que los legisladores finalmente respaldarán su acuerdo al enfrentarse a la posibilidad de un brexit sin trato o de que no haya brexit.

Muchos funcionarios europeos también ven la utilización de ese cálculo. El documento obtenido por el Times concluye que la visita de May fue esencialmente una táctica dilatoria.

“La visita fue solo para ganar tiempo, porque en cuestión de contenido fue nada”.

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