yerba

El debate verde y productivo que excede la coyuntura electoral

Compartí esta noticia !

“Estamos tutelando un bien que es patrimonio de la humanidad”, destacó el gobernador Hugo Passalacqua en un encuentro con propietarios de reservas privadas que conservan y potencian la biodiversidad en Misiones. Son 56 reservas privadas que se suman a otros 60 espacios de conservación, entre parques provinciales, reservas y parques nacionales o federales. Hacen a la identidad de Misiones, con su verde y monte característico. Son también un freno a la expansión de la frontera agrícola, que desde algunos sectores se insiste en potenciar, no como una salida para los productores, sino como una oferta que podría cambiar la matriz identitaria de la chacra misionera. 

Es un debate político que excede lo electoral, pero con consecuencias determinantes para el futuro: qué modelo productivo debe sostener o adoptar Misiones. El debate no es original, pero se recicla con un condimento exógeno y en medio de una profunda crisis de la chacra, fundamentalmente por la desregulación del mercado yerbatero, pero también por la pérdida de rentabilidad de otras cadenas productivas como el té, la madera o la mandioca.

Hace algunos años, el macrismo quería plantar 250 mil hectáreas de maíz para exportar a Brasil. Ahora, la sucesión libertaria ofrece, desembozadamente, volcarse a la soja o el trigo. 

El problema no es qué producto se promociona, sino lo que trae aparejado. El macrismo, que también impulsaba la desregulación yerbatera que concretó la versión libertaria, nunca pudo explicar el impacto ambiental que traería aparejado ampliar la producción de maíz. Serían miles de litros de glifosato, lo mismo que demandaría la incorporación de trigo y de soja, que hoy no aparecen en el mapa productivo de Misiones. La dosis típica de glifosato oscila entre 2 y 4 litros por hectárea para malezas anuales, aunque puede aumentar hasta 15 o más litros en casos de alta resistencia o cultivos específicos 

Misiones inició un camino inverso, con el objetivo de erradicar el uso de agroquímicos. Pero no es el único punto de fricción: el modelo sojero no es compatible con el minifundio misionero y sólo tiene rentabilidad en grandes extensiones. Y la renta no se quedaría en la chacra, sino en los capitales inversores. 

Significaría la expulsión del pequeño productor de la chacra para darle entrada a dos o tres grandes grupos. Y también un profundo cambio de la provincia, tal como se la conoce. 

El ejemplo más cercano es Chaco. Hace una década o un poco más, era impensado que allí se plantase soja. Hoy es uno de los territorios baluartes del agronegocio, con montes totalmente arrasados, grandes extensiones sin agua y poblaciones afectadas por la contaminación de agroquímicos. 

Un poco más lejos, en Brasil, las actividades agropecuarias permanentes siguen siendo el mayor impulsor de la pérdida de bosques primarios (73 % entre 2002 y 2025), en gran parte por la soja y el ganado. Algunos estados del Amazonas han aprobado legislación para debilitar las protecciones ambientales a nivel estatal, lo que amenaza con socavar el progreso.

Por ejemplo, Rondônia, Maranhão y Mato Grosso eliminaron los incentivos fiscales para las empresas que forman parte de la moratoria de la soja, un acuerdo voluntario entre los comerciantes de soja para no comprar soja en áreas deforestadas en el Amazonas. Estos movimientos aumentan la incertidumbre en torno al futuro de la moratoria de la soja, y son una razón por la que a principios de 2026 los principales comerciantes de soja anunciaron planes para retirarse del acuerdo.

La expansión de la frontera agrícola en Brasil se refleja en una foto inversa. Lo que en los 70 u años 80 -y quizás un poco más acá en el tiempo- era un inmenso manchón verde, de la Mata Atlántica, se fue reduciendo por el avance de la soja en Brasil y Paraguay. Esa mancha verde quedó casi exclusivamente en Misiones. “Es el último relicto. Vamos a cuidar lo que está porque es lo último que queda. Como ciudadano siento la inmensa responsabilidad de cuidar ese millón de hectáreas que es la última mancha que queda de la selva paranaense”, describió Passalacqua. En total, Misiones custodia poco más de un millón de hectáreas en distintos grados de protección.  La tasa de deforestación cayó 18 por ciento. 

Un análisis de la Fundación Vida Silvestre Argentina muestra que entre 1985 y 2023 el Bosque Atlántico, uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta compartido entre Argentina, Brasil y Paraguay, perdió 6,6 millones de hectáreas, equivalente al 13,9% de su superficie original. La superficie perdida es comparable a poco más de 320 veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La porción argentina del Bosque Atlántico se encuentra en la provincia de Misiones, también conocida como selva misionera. Allí se registró una reducción del 14,9%, con 318 mil hectáreas menos que hace cuatro décadas. Aun así, Misiones conserva hoy el 52% del Bosque Atlántico que se mantiene en el país, y continúa siendo un sitio clave para la conservación de esta ecorregión trasfronteriza.

El estudio, basado en datos de MapBiomas, una red internacional multiinstitucional integrada por universidades, ONG y empresas tecnológicas que utiliza imágenes satelitales para monitorear los cambios en el uso del suelo, confirma la magnitud de la transformación sufrida por el Bosque Atlántico. Sin embargo, también pone en valor los esfuerzos sostenidos que se realizan en la región para revertir la pérdida de bosque nativo.“Si bien alguna vez cubrió casi una décima parte de Sudamérica, hoy el Bosque Atlántico es un frágil tesoro reducido a fragmentos dispersos. Aun así, sigue siendo uno de los bosques más diversos y fascinantes del planeta, y requiere un enorme esfuerzo colectivo para asegurar su existencia para las generaciones futuras”, señaló Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina. “El Bosque Atlántico siempre fue una prioridad para Vida Silvestre y por ello, además de una oficina y equipo técnico permanente, desarrollamos proyectos de restauración del paisaje forestal de manera sostenida”.

El retroceso del Bosque Atlántico: casi cuatro décadas de pérdida forestal

El mapa animado muestra la transformación del ecosistema compartido por Argentina, Brasil y Paraguay entre 1985 y 2023, con foco en la porción argentina ubicada en Misiones.

Mapa animado real
Mapa animado de la pérdida del Bosque Atlántico entre 1985 y 2023
6,6 M hectáreas perdió el Bosque Atlántico entre 1985 y 2023.
13,9% fue la reducción regional de la superficie del ecosistema.
14,9% fue la pérdida registrada en Misiones, donde se ubica la porción argentina.
318 mil hectáreas menos en la selva misionera en casi cuatro décadas.
52% del Bosque Atlántico remanente en Argentina se conserva en Misiones.
Fuente: elaboración de Economis sobre datos de Fundación Vida Silvestre Argentina y MapBiomas. Imagen animada: Fundación Vida Silvestre Argentina.
“`

La soja y el trigo son transgénicos, con un paquete tecnológico que demanda entre otras cosas el uso indiscriminado de glifosato, urea, fósforo. Aún cuando el productor misionero promedio pudiese acceder al capital para incorporar todo el paquete tecnológico, con los rindes de 25 hectáreas no podría acceder al gran mercado exportador de los cereales en general, que en la práctica, está cartelizado, entre cuatro o cinco corporaciones. 

“Es un modelo en el que es necesaria la expulsión de las familias campesinas para transformar la matriz productiva en latifundios, extractivistas de tipo cerealero y de commodities. Que nada tiene que ver con producir alimentos. Pero incluso el modelo extractivista del agronegocio está absolutamente agotado. Basta mirar a Grobocopatel, que fue a la quiebra. Y así están absolutamente todas las grandes empresas, fundamentalmente los los que se dedican a la producción en sí. El productor hoy está en bancarrota. El año pasado se perdieron, abandonaron la producción de trigo cerca de 5000 productores en zona núcleo. Este año sigue la sangría por el aumento de los insumos, como el gasoil. ¿Entonces, para quién es el negocio?, argumenta Juan Carlos Furlán, historiador y productor orgánico. 

Para Passalacqua la discusión ambiental no puede quedar atrapada en la urgencia económica ni en la tentación de los commodities de corto plazo. Su mirada parte de una advertencia concreta: priorizar únicamente la rentabilidad inmediata puede derivar en daños irreversibles sobre el territorio, como ya ocurrió —según ejemplificó— en países y regiones que avanzaron con procesos intensivos de deforestación para expandir la frontera agrícola.

“Yo entiendo lo de la soja, es un commodity, pero no podemos dejarnos tentar por el hoy; hay que pensar en el mañana”, planteó. En esa línea, citó el caso de Paraguay y también de Brasil, donde la pérdida de grandes superficies de bosque terminó generando consecuencias ambientales severas. “De tener una selva gigantesca se quedaron prácticamente sin nada, con mucha soja, pero sin bosque”, resumió.

El mandatario vinculó esa transformación con fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes. Recordó, por ejemplo, las inundaciones que afectaron al estado de Río Grande do Sul y especialmente a Porto Alegre, donde amplias zonas quedaron bajo agua. También mencionó los procesos de reforestación en São Paulo, donde —según señaló— se impulsan programas de replantación masiva tras décadas de deforestación.

Incluso puso como ejemplo a la provincia de Córdoba, desde donde buscaron apoyo de la Biofábrica Misiones para recuperar especies arbóreas luego de desmontes vinculados al avance agrícola. “Deforestaron para poner soja y después se les inundaba la provincia. Entonces hay que cuidarlo, muchísimo”, insistió.

En ese contexto, Passalacqua defendió el marco normativo ambiental de Misiones y sostuvo que la provincia construyó durante décadas una política de protección forestal y ecosistémica que hoy constituye una ventaja estratégica. Respondió así a sectores opositores que cuestionan algunas regulaciones vinculadas al uso del suelo y la preservación ambiental.

“Hay que conocer las leyes forestales que hay acá. Son muy buenas”, afirmó. Y subrayó que no se trata de una construcción reciente ni partidaria: “Son leyes de hace 40, 50 años, de hace 30, de hace 20, de hace 10; atravesaron todos los gobiernos”.

Para el gobernador, ese consenso histórico representa uno de los principales patrimonios institucionales de la provincia. “No debe haber provincia en el país que tenga tantas leyes de protección no solamente forestal, sino ambiental y ecosistémica”, sostuvo. Aunque admitió que toda norma es perfectible y debe ser debatida, defendió la base conceptual de esa legislación: desarrollo sí, pero con límites claros para preservar el capital natural.

“Eso es un orgullo, porque atraviesa todos los gobiernos”, concluyó, en una definición que busca reafirmar a Misiones como una provincia donde la política ambiental no es un eslogan coyuntural, sino una política de Estado.

La oferta libertaria aparece como seductora para tapar la crisis generada por la desregulación en la producción primaria yerbatera, por la que atraviesan también otras producciones cuya rentabilidad se redujo drásticamente por la suba de costos, energía y dólar planchado, lo que minimiza el impacto de la mejora exportadora. 

En la vereda opuesta al planteo ambientalista del gobernador Hugo Passalacqua, desde el espacio libertario emergen voces que proponen revisar el modelo productivo de la provincia con una mirada más orientada a la expansión agroindustrial y al aprovechamiento intensivo de la tierra.

El referente libertario en Misiones, Adrián Núñez, que hace unos días admitió la crisis en el sector primario por la desregulación yerbatera, ahora sostuvo que la reactivación no será homogénea entre sectores. Señaló que actualmente los rubros energético, petrolero y minero muestran un crecimiento acelerado, aunque admitió que no son actividades con fuerte demanda de mano de obra. En ese contexto, defendió la necesidad de generar condiciones para que sea el sector privado el principal motor de la recuperación.

“La generación de riqueza es del sector privado y el Estado, según nuestra visión e ideología, no tiene mucho que hacer”, remarcó, en línea con la concepción económica promovida por el presidente Javier Milei.

Para Misiones, Núñez planteó que uno de los ejes estratégicos debe ser la expansión del desarrollo agrícola y ganadero. “Hoy hay un boom con la carne, con lo cual Misiones tiene que ser protagonista en el desarrollo agrícola”, indicó, y agregó que la provincia debe “empezar a plantearse la explotación de la tierra”, al considerar que actualmente su aprovechamiento productivo está “muy limitado”.

En ese marco, abrió el debate sobre cultivos históricamente resistidos por sectores ambientalistas. “Habrá que plantearse la soja, habrá que prepararse en trigo, habrá que discutir distintos modelos productivos”, sostuvo, junto con la necesidad de fortalecer sectores como la metalmecánica y la industria metalúrgica.

Para el libertario, el debate de fondo es definir qué tipo de provincia quiere construir Misiones en los próximos años. “Vamos a discutir ideas sobre un modelo de provincia distinto. Se viene otro país, y Misiones no se va a quedar afuera de eso”, expresó.

También vinculó esa discusión con el modelo energético y con la necesidad de reconversión productiva. “El productor tiene que estar dispuesto a reconvertirse, todos tenemos que estar dispuestos a reconvertirnos. La provincia va a cambiar y estamos en ese proceso”, señaló.

Compartí esta noticia !

El endeudamiento avanza mientras se deteriora la capacidad de pago

Compartí esta noticia !

En Misiones, el crédito al sector privado mostró un importante crecimiento durante 2025. En principio, ese fenómeno podría interpretarse como una señal positiva: más hogares y empresas accediendo a financiamiento, con impacto potencial sobre el consumo, la actividad económica y la inversión. Sin embargo, al observar el otro lado del balance aparece una señal de alerta que comienza a crecer silenciosamente: la morosidad avanza a un ritmo mucho más acelerado que el propio crédito.

Los datos muestran justamente esa doble dinámica. De acuerdo con la información suministrada por el BCRA, por un lado se observa un fuerte incremento real de los saldos de crédito (es decir, del total otorgado) en buena parte de los segmentos; pero, al mismo tiempo, los saldos en mora exhiben una expansión muy superior. Veamos caso por caso.

Al cierre de 2025, en Misiones había $1,3 billones en créditos al sector privado, cuando 2024 había finalizado con un saldo de $0,8 billones. Medido en términos reales, el crecimiento fue del 13,6%. 

Sin embargo, mientras que en 2024 el saldo en mora ascendía a $25 mil millones, en 2025 ya trepaba a casi $120 mil millones. En términos reales, el saldo moroso creció 237,3%.

El mayor stock de crédito corresponde a las personas físicas en relación de dependencia, que concentraron el 43,9% del saldo total. En este segmento, el stock de crédito creció 22,8% interanual, pero el saldo en mora avanzó 302,8%. Como resultado, el ratio de morosidad pasó de 2,6% a 8,4%. Aunque el deterioro es significativo, no fue el más pronunciado entre los distintos segmentos de la economía misionera.

La industria manufacturera exhibió el segundo mayor stock de crédito de la provincia, concentrando el 16,6% del total. En este caso, el saldo total otorgado a la industria cayó respecto a 2024, pero el saldo en mora se disparó 1074%, llevando el ratio de morosidad del 0,4% al 7,1% en 2025. 

Dentro de esta actividad, el mayor deterioro se observó en el subsector de elaboración de productos alimenticios y bebidas, donde la mora creció 842%, elevando el ratio del 0,4% al 6,9%. También se registró un fuerte salto en la fabricación de productos textiles y de cuero, donde los saldos en mora crecieron 662,6% real en el año y el ratio pasó de 0,7% a 12,7%.

Por su parte, el comercio explicó el 14% del stock de crédito de la provincia y mostró un desempeño relativamente más favorable. Si bien el saldo en mora aumentó 7,6%, el crédito total otorgado creció a un ritmo mayor (+20,6%), permitiendo que el ratio de morosidad descendiera del 9,9% al 8,8%. 

Sin embargo, hacia el interior del sector aparecen fuertes disparidades. En la venta y reparación de vehículos y expendio de combustibles, el saldo en mora cayó 91,4% y el ratio bajó de 18,2% a 1,3%. En el comercio minorista, el saldo moroso retrocedió 3,7% y el ratio pasó de 12,5% a 9,5%. Pero en el comercio mayorista ocurrió lo contrario: el saldo en mora se disparó 822,8% y el ratio saltó del 1,5% al 12,2%.

En el rubro de servicios, que concentra el 12,6% del crédito otorgado en Misiones, la mora creció 346,2% y el ratio de morosidad escaló al 8,8%, cuando en 2024 era del 3,1%. Los mayores deterioros se observaron en Hotelería y Restaurantes (de 3,1% a 10,5%) y en Transporte y Comunicaciones (de 1,7% a 14,0%).

En otros sectores también se verifican señales preocupantes. En la producción primaria, el crédito otorgado creció 7,6%, pero el saldo en mora se disparó 1473%, llevando el ratio del 1,0% al 14,7%. Dentro de este rubro, la situación más crítica se registra en agricultura, ganadería, caza y silvicultura, donde la morosidad pasó del 1,0% al 15,7%. Finalmente, en la construcción, la mora subió del 1,4% al 6,8%, tras un incremento del 934,5% en los saldos atrasados.

De este modo, el escenario que muestran los datos es mucho más complejo de lo que sugiere una lectura superficial del crecimiento del crédito. Porque detrás de la expansión de los préstamos no necesariamente hay una economía más sólida o una mejora genuina en la capacidad de consumo e inversión. En muchos casos, lo que aparece es una creciente dependencia del financiamiento para sostener gastos corrientes, cubrir costos operativos o incluso compensar la pérdida de ingresos reales. Y cuando ese proceso ocurre en paralelo con una aceleración tan fuerte de la mora, el mensaje de fondo es que cada vez más actores económicos llegan al límite de su capacidad de pago.

El fenómeno es particularmente preocupante porque no se concentra en un único sector, sino que atraviesa de manera transversal a buena parte de la estructura económica misionera. Se observa en hogares asalariados, en industrias, en actividades primarias, en servicios y también en segmentos comerciales específicos. Es decir, no parece tratarse de problemas aislados o coyunturales, sino de una señal más profunda de deterioro financiero. Incluso sectores que lograron expandir el crédito muestran ratios de mora crecientes, reflejando que el acceso al financiamiento ya no necesariamente implica mayor fortaleza económica, sino muchas veces una necesidad creciente de endeudamiento para sostener la actividad.

Además, hay un dato especialmente sensible: varios de los mayores saltos de morosidad se registran en actividades estrechamente ligadas al mercado interno y al consumo cotidiano. Esto permite inferir que el debilitamiento del poder adquisitivo y la desaceleración económica empiezan a trasladarse con fuerza a la cadena de pagos. Cuando las familias pierden capacidad de compra, el impacto no queda solamente en el consumo: termina afectando ventas, capital de trabajo, capacidad de reposición de stock y cumplimiento financiero de empresas y comercios.

Compartí esta noticia !

Passalacqua sobre la yerba mate: “Esta desregulación no es libertad, es una asimetría profunda”

Compartí esta noticia !

El gobernador Hugo Passalacqua marcó distancias con la Nación en varios pasajes de su discurso en la apertura de las sesiones de la Legislatura. En el capítulo yerbatero, fue mucho más enfático. “Esta desregulación no es libertad, es una asimetría profunda”, remarcó. 

El titular del Ejecutivo insistió en un precio para la materia prima en torno a los 50 centavos de dólar -piso marcado hace unos años por Carlos Rovira-. 

“Nuestra postura es clara: el productor yerbatero debe recibir un precio justo por su trabajo. Hace exactamente un año pedíamos en este mismo lugar $505 y ese valor hoy sería $700 el kilo de hoja verde”, puntualizó. 

También le dio una respuesta tácita al presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, el libertario Rodrigo Correa, quien ninguneó la queja de los productores y la existencia de una crisis yerbatera. “La crisis SI EXISTE, pero no la están pagando todos por igual; el ajuste castiga al eslabón más vulnerable, el productor, mientras el sector industrial mantiene sus márgenes. Estamos hablando de 400 mil millones de pesos que dejan de ingresar a nuestra economía. Es dinero que ya no llega a la despensa, a la carnicería del barrio. La plata que siempre da vueltas, ya no gira porque no hay, deja de llegar, el yerbatero la deja de percibir”, enumeró Passalacqua. 

El mandatario recordó que la Provincia interpuso un recurso de amparo en contra del DNU con el que Javier Milei desreguló el mercado yerbatero y destacó que sigue acompañando las medidas judiciales de los productores. 

“La yerba mate forma parte de nuestra propia historia, cultura y eje central de la economía de cientos de miles de familias. La relevancia productiva del tarefero representa el 85% del volumen destinado a la producción, quienes sólo reciben alrededor del 8% del valor final. Este modelo actual de retiro del Estado Nacional, golpea al corazón productivo de Misiones: nuevamente nos dejan sin un precio consensuado o laudado para la hoja verde al negar las atribuciones históricas al INYM”, detalló. 

“Esta desregulación no es libertad, es una asimetría profunda que deja el escenario donde se permite que el pez grande se devore al más chico”, remarcó. 

La decisión final quedará en manos de la Justicia Federal, que por lo pronto, no hizo más que dilatar el avance de la causa: ante la demanda de los productores, ordenó dividir la causa por jurisdicción, entre Oberá e Iguazú, donde están los domicilios de los productores firmantes de la demanda. Aunque fue apelada, la decisión le da tiempo a la continuidad del DNU y su impacto en el mercado. 

“No sólo acudimos a la justicia por este tema sino que acompañamos al sector primario con soluciones reales, como “descuentos al cheque”: en los casos donde los secaderos les pagaban a 60 o 90 días a los productores, estos llevaban los cheques al banco y la Provincia se los cambiaba, absorbiendo el interés del descuento de 90 días y los productores cobraban casi al contado. Tanto al sector tealero como al yerbatero dimos constante apoyo con créditos a tasa subsidiada que sirvieron especialmente para que las cooperativas pudieran realizar el acopio y secanza de hoja verde. Además, impulsamos el Centro de Transacciones de la Yerba Mate (CETYM) como mecanismo de trazabilidad y mayor transparencia en las operaciones comerciales”, remarcó.

Compartí esta noticia !

La Soberana, otra yerba que nace al calor de la crisis

Compartí esta noticia !

En medio de la crisis que atraviesa la cadena yerbatera por la desregulación del mercado y la caída del precio de la hoja verde, más de 200 pequeños productores de Misiones nucleados en la Unión de los Trabajadores de la Tierra (UTT) y comunidades de pueblos originarios lanzaron “La Soberana”, una nueva marca de yerba mate con la que buscan garantizar un precio justo para los colonos, evitar el quebranto productivo y sostener el trabajo rural.

La iniciativa surge como respuesta directa al deterioro del sector primario tras la pérdida de poder regulador del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en un contexto donde los productores denuncian que los valores actuales no alcanzan siquiera para cubrir los costos de producción y donde la cosecha, lejos de generar rentabilidad, implica trabajar a pérdida.

El proyecto fue impulsado por la UTT junto a Productores Independientes de Piray (PIP) y otras organizaciones territoriales, con el objetivo de avanzar hacia una integración más directa en la cadena comercial, reduciendo intermediarios y fortaleciendo el modelo asociativo.

Una de las referentes del proceso es Miriam Pena, productora misionera e integrante de PIP, quien explicó que el principal objetivo es “que haya un precio justo para los productores, los tareferos y todos los servicios que rodean a esta economía”, en referencia a una actividad que moviliza miles de familias en la provincia.

De la protesta a la marca propia

La crisis del sector no solo derivó en tractorazos, protestas y reclamos por mejores precios en distintos puntos de Misiones. También empujó a los productores a buscar alternativas propias para sostener la actividad.

“Se está pagando muy poco la hoja verde y se está esclavizando la mano de obra. Eso es lo que buscamos cambiar con La Soberana”, resumió Pena, al explicar el espíritu del proyecto.

Hace dos años, los socios comenzaron a trabajar en conjunto. En la primera cosecha lograron reunir 17.000 kilos de yerba mate; actualmente ya alcanzan los 23.000 kilos, que fueron industrializados gracias a un acuerdo con el secadero Pérez Hermanos, de San Pedro.

Ese volumen permitió avanzar en el envasado y la distribución inicial de la nueva marca, que ya comenzó a presentarse en distintos espacios de alto valor simbólico y comercial.

Uno de los primeros desembarcos fue en La Plata, durante la inauguración del Centro Cultural Amaranto, donde se distribuyeron los primeros paquetes y se organizó una gran mateada. Luego, la marca llegó a la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, en el marco de un trabajo conjunto que sostienen desde hace tiempo con esa casa de estudios.

Una respuesta al derrumbe de precios

El trasfondo económico es contundente. Tras casi dos años sin precios de referencia oficiales, los productores denuncian una fuerte pérdida de rentabilidad y una creciente concentración en favor de grandes actores industriales.

Según los testimonios recogidos en el lanzamiento, el precio que hoy ofrece buena parte del sector molinero ronda los 160 pesos por kilo de hoja verde, un valor muy por debajo de los costos reales de producción. Frente a eso, La Soberana busca construir una alternativa comercial que mejore la retribución al productor y fortalezca el arraigo rural.

La experiencia también pone en discusión el modelo de comercialización tradicional y revaloriza el esquema cooperativo como herramienta de defensa económica.

“Nos costó mucho, pero nos da la certeza de que vamos por el camino correcto y eso nos fortalece mucho. Estamos muy felices”, sostuvo Pena.

Más que yerba: un modelo de soberanía alimentaria

El objetivo no termina en la yerba mate. Los productores ya proyectan extender la marca “La Soberana” a otros alimentos que forman parte de su red productiva, como harinas, panificados y conservas.

Además, el acuerdo con el secadero prevé al menos dos años de producción asegurada, mientras avanzan en la incorporación de nuevos asociados y en la consolidación de una red comercial más estable.

Para los impulsores, la experiencia representa mucho más que una marca: es una estrategia de supervivencia económica y una apuesta política por la soberanía alimentaria.

“Es muy triste lo que está pasando y genera mucha bronca, pero el camino es trabajar en conjunto, de manera organizada y comprometida. Así el sector le va a ir encontrando la vuelta. No todo está perdido”, concluyó la referente.

En un escenario donde la crisis yerbatera sigue profundizando tensiones entre productores, secaderos, molinos y exportadores, La Soberana aparece como una señal de resistencia desde la base productiva: una marca nacida en la chacra para disputar precio, mercado y futuro.

Compartí esta noticia !

Rossi y Herrera Ahuad piden informes al Ejecutivo sobre el impacto del DNU 70/23 en el sector yerbatero

Compartí esta noticia !

Acompañado por el misionero Oscar Herrera Ahuad, el diputado nacional Agustín Rossi presentó en el Congreso un proyecto de pedido de informes dirigido al Poder Ejecutivo Nacional con el objetivo de obtener precisiones sobre las medidas adoptadas en relación al sector yerbatero, en particular a partir de la implementación del DNU 70/2023.

En el marco de una reciente visita a Posadas, Rossi mantuvo reuniones con productores yerbateros, quienes le transmitieron la crítica y angustiante situación que atraviesa el sector. A partir de estos encuentros, se impulsó la presentación del pedido de informes en la Cámara de Diputados de la Nación.

El proyecto fue acompañado por el ex gobernador de Misiones y actual diputado Oscar Herrera Ahuad, la diputada correntina Nancy Sand y las diputadas de Unión por la Patria, Victoria Tolosa Paz y Roxana Monzón, quienes ya habían presentado el año pasado un proyecto vinculado a la situación del sector yerbatero.

El proyecto se estructura en dos ejes. Por un lado, solicita información detallada sobre los fundamentos, objetivos y criterios que motivaron la inclusión de modificaciones vinculadas a la actividad yerbatera dentro del DNU 70/23, así como las instancias de consulta -si las hubo- con los actores del sector. Es un argumento similar a la demanda presentada por los productores para que la Justicia declare la inconstitucionalidad del capítulo yerbatero del DNU, ya que a la hora de su dictado, el Presidente no exhibió argumentos sobre la necesidad y urgencia de modificar una cadena que venía funcionando con estabilidad. 

En este punto, se pone especial énfasis en los cambios introducidos en el funcionamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate, particularmente en lo referido a sus facultades para regular la actividad, fijar precios de la materia prima y ordenar el mercado, y su impacto en el equilibrio de la cadena productiva, especialmente para pequeños y medianos productores.

Por otro lado, la iniciativa requiere al Ejecutivo un relevamiento exhaustivo de la cadena productiva de la yerba mate, incluyendo antecedentes recientes, niveles de producción, condiciones de comercialización y el impacto económico y social de las medidas adoptadas en cada uno de los eslabones.

En ese sentido, Rossi solicita información precisa sobre cómo las decisiones del Gobierno nacional afectan a productores, cooperativas, trabajadores rurales e industriales, en una actividad estratégica para las economías regionales, particularmente en provincias como Misiones y Corrientes.

“El sector yerbatero cumple un rol central en el entramado productivo del noreste argentino. En ese sentido, resulta fundamental contar con información precisa sobre el impacto de las modificaciones introducidas por el DNU 70/23 y los cambios en el funcionamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), a fin de evaluar sus consecuencias y garantizar condiciones de desarrollo equitativas para todos los actores involucrados”, señala el texto del proyecto.

En síntesis, la información solicitada resulta indispensable para evaluar de manera integral los efectos de las recientes modificaciones normativas sobre la cadena productiva de la yerba mate, específicamente en relación al impacto que las decisiones adoptadas tuvieron sobre esta economía regional, sus productores y el bienestar de los trabajadores involucrados.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin