El 73% de los trabajadores argentinos confía en usar inteligencia artificial en su empleo
El 73% de los trabajadores argentinos confía en usar IA en su empleo. Randstad analiza impacto, productividad y desafíos del mercado laboral.
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La adopción de la inteligencia artificial avanza con fuerza en el mercado laboral argentino. Según el último informe Workmonitor de Randstad, el 73% de los trabajadores del país se siente confiado en su capacidad para utilizar herramientas de IA en su actividad laboral, un nivel que supera en cuatro puntos porcentuales el promedio global y posiciona a la Argentina entre los países con mayor predisposición a incorporar esta tecnología como aliada de la productividad y la empleabilidad.
El dato surge de una encuesta realizada a 26.824 personas en 35 países, incluida Argentina, y refleja una mirada pragmática del talento local frente a la transformación tecnológica. Lejos de percibirse como una amenaza inmediata, la IA aparece asociada a la optimización de procesos, la mejora del desempeño individual y la adaptación a un mercado de trabajo cada vez más dinámico.
Confianza y productividad: una adopción pragmática de la IA
El estudio muestra que la confianza en el uso de inteligencia artificial no es solo una percepción abstracta, sino que se traduce en impactos concretos en el día a día laboral. En Argentina, el 63% de los trabajadores afirma que la IA contribuye a mejorar su productividad, un valor alineado con el promedio global (62%) y consistente con la idea de que estas herramientas permiten organizar mejor el trabajo, optimizar tiempos y aumentar la eficiencia en la ejecución de tareas.

En la comparación regional, Argentina se ubica junto a Chile con el mismo nivel de reconocimiento del impacto positivo de la IA en la productividad, mientras que México lidera el indicador con 70%. Uruguay, en cambio, presenta una mirada más moderada: solo 54% de los trabajadores percibe mejoras productivas asociadas a la inteligencia artificial, lo que marca una brecha de entre 8 y 16 puntos porcentuales respecto del promedio global y de los otros países de la región.
Al analizar la profundidad de este proceso, el informe señala que el 52% de los trabajadores argentinos considera que la IA impactará en una alta proporción de sus tareas laborales, un valor prácticamente idéntico al promedio global (53%). Esta percepción refuerza la idea de una adopción consciente, que reconoce el alcance de la tecnología sin sobredimensionar su efecto disruptivo inmediato.
Sobre estos resultados, Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, afirmó: “Con cada vez más compañías incorporando IA en distintas etapas de su operación, automatizando tareas y optimizando procesos, esta tecnología ya no es percibida por los trabajadores como una promesa lejana, sino como una herramienta concreta que tiene impacto en su día a día laboral”.

La mirada de las empresas y el desafío de las habilidades
La percepción del impacto de la inteligencia artificial no es exclusiva del talento. En Argentina, el 65% de los empleadores estima que la IA tendrá un impacto significativo en las tareas laborales, una proporción que se ubica por encima del promedio global. Esta convergencia entre la visión de los trabajadores y la de las organizaciones refuerza la idea de la IA como un instrumento de apoyo para mejorar procesos y fortalecer la competitividad, más que como un factor de sustitución masiva de empleo.
Sin embargo, el avance tecnológico plantea desafíos estructurales. El propio estudio indica que el 65% de los trabajadores reconoce la necesidad de mejorar sus habilidades digitales y de IA, mientras que el 52% busca activamente oportunidades para asegurar el futuro de sus competencias de manera independiente. En este punto, la formación y la equidad en el acceso a nuevas habilidades emergen como ejes centrales para evitar brechas en el mercado laboral.
Avila subrayó que este escenario implica una responsabilidad creciente para las organizaciones: “El nivel de confianza que muestran los trabajadores es una señal positiva, pero plantea a las empresas un desafío no menor para asegurar la formación de la fuerza laboral en habilidades digitales y de IA, poniendo especial atención a la equidad para evitar brechas de acceso”.
Tendencias globales y brecha de expectativas
A nivel global, el Workmonitor 2026 revela que la inteligencia artificial se consolidó como un componente clave del proceso de adaptación de la fuerza laboral, aunque persisten tensiones entre expectativas empresarias y percepciones del talento. Según el relevamiento, uno de cada cinco trabajadores (21%) cree que sus tareas son inmunes a las eficiencias de la IA, mientras que el 47% teme que la tecnología beneficie más a las empresas que a los propios trabajadores.
En paralelo, los datos muestran una transformación acelerada de la demanda laboral: durante 2025, las ofertas de empleo que incluyeron como requisito habilidades de “Agente de IA” crecieron un 1.587% a nivel global, mientras que la demanda de “Formadores de IA” aumentó un 247%, confirmando un escenario en el que los trabajadores humanos entrenarán a las máquinas y convivirán cada vez más con sistemas digitales.
Este proceso refuerza una tendencia central del informe: el impacto de la IA apunta principalmente a la ampliación de tareas y al aumento de la productividad, más que a la eliminación directa de puestos de trabajo. En este marco, las habilidades blandas, la capacidad de aprender y desaprender y la adaptación al cambio tecnológico ganan peso en la evaluación del talento.
IA como complemento del trabajo humano
A modo de conclusión, Andrea Avila sintetizó el enfoque dominante que surge del estudio: “Avanzamos hacia un rol de las herramientas de IA como un complemento y no como un reemplazo del trabajo humano. El consenso sobre la necesidad de regulación y control humano de la IA indica que, en el corto plazo, esa seguirá siendo la dinámica dominante”.
En ese sentido, el informe de Randstad muestra que el talento argentino enfrenta la transformación tecnológica desde una posición abierta y realista, en la que la inteligencia artificial se integra como un copiloto del trabajo humano, potenciando la productividad y la empleabilidad en un mercado laboral que exige cada vez más habilidades digitales y capacidad de adaptación.
