Analytica detecta desaceleración de precios en el NEA y marca una inflación semanal de 0,5% en alimentos
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La consultora registró en la tercera semana de mayo la menor suba de precios del país en el Nordeste argentino. El dato aparece mientras el Gobierno nacional busca consolidar la desaceleración inflacionaria y las economías regionales siguen bajo presión por consumo débil y costos elevados.
La consultora Analytica informó que los precios de alimentos y bebidas aumentaron 0,6% durante la tercera semana de mayo en cadenas de supermercados de todo el país, mientras que en el NEA la variación fue de 0,5%, la más baja entre todas las regiones relevadas.

El informe proyecta además una inflación mensual de 2,5% para mayo en el nivel general de precios, una cifra que el mercado sigue de cerca por su impacto político y económico sobre la estrategia antiinflacionaria del Gobierno nacional.
La desaceleración regional aparece en un contexto donde el consumo masivo todavía muestra señales de fragilidad y donde las economías del interior enfrentan un escenario distinto al de los grandes centros urbanos.
Según el relevamiento, las mayores subas semanales se observaron en: región pampeana, NOA, Cuyo, y Patagonia, todas con incrementos de 0,7%.
El NEA quedó por debajo de ese promedio con una suba semanal de 0,5%, dato que introduce una señal relevante para provincias como Misiones, donde el comportamiento del consumo está condicionado por factores adicionales como la frontera con Paraguay y Brasil, además de los costos logísticos y la presión sobre ingresos reales.
El informe no detalla causas específicas de la menor variación regional, aunque la desaceleración se da en paralelo a un mercado interno todavía debilitado.

Verduras lideran los aumentos y las frutas muestran bajas
En el promedio de cuatro semanas, Analytica identificó fuertes diferencias entre rubros. Las mayores subas correspondieron a: verduras (+11,9%), y pescados y mariscos (+3,4%). En cambio, los menores aumentos se registraron en: otros alimentos —categoría que incluye salsas, snacks y condimentos— (+2,0%), y carnes y derivados (+0,8%).
El dato más significativo del informe aparece en frutas, donde se observó una caída de 5% en las últimas cuatro semanas.
La composición de esos movimientos resulta relevante porque los alimentos continúan siendo el componente de mayor sensibilidad social dentro del índice inflacionario.
La proyección de 2,5% mensual para mayo consolida una tendencia de desaceleración respecto de los niveles registrados durante 2024 y parte de 2025.
Sin embargo, para las economías regionales el problema ya no se concentra únicamente en inflación, sino en la combinación de: caída de ventas, menor circulación de dinero, financiamiento caro, y deterioro del poder adquisitivo.

En provincias del NEA, donde gran parte del empleo depende de comercio, servicios y cadenas agroindustriales, una inflación más moderada puede aliviar presión sobre costos cotidianos, aunque todavía no garantiza recuperación del consumo.
El Gobierno sigue de cerca alimentos por impacto político
Los precios de alimentos mantienen centralidad dentro de la estrategia económica nacional por su efecto directo sobre inflación general, salarios y pobreza.
Cada desaceleración en supermercados es observada por el mercado y por la política como un indicador de estabilidad social y capacidad del Gobierno para sostener el proceso de desinflación.
Al mismo tiempo, el comportamiento regional adquiere peso adicional en provincias periféricas, donde las variaciones de precios suelen convivir con diferencias cambiarias fronterizas y estructuras de costos distintas a las del centro del país.

El dato de la tercera semana de mayo todavía no define la dinámica inflacionaria del mes completo, pero sí refuerza la percepción de desaceleración gradual en alimentos.
Las próximas mediciones mostrarán si la baja semanal logra sostenerse o si reaparecen presiones en rubros sensibles como verduras, carnes y productos frescos.
