Jutex, proveedora de Rapsodia y Le Utthe, entró en concurso por una deuda de $710 millones

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La empresa textil Jutex SRL, fabricante para terceros de marcas como Portsaid, Rapsodia y Le Utthe, ingresó en concurso preventivo de acreedores luego de acumular una deuda de $710,3 millones y registrar 53 cheques rechazados por $191,4 millones durante el primer semestre del año. El caso expone la presión financiera que enfrenta una parte de la industria de la confección, donde el capital de trabajo resulta decisivo para sostener la producción hasta el cobro de las colecciones.

La apertura formal del concurso fue dispuesta por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°13, a cargo del juez Fernando Javier Perillo, después de que la compañía solicitara el amparo judicial. A partir de la resolución, bancos, proveedores, trabajadores y organismos impositivos que acrediten créditos contra la firma deberán presentar la documentación correspondiente ante la sindicatura. El plazo establecido para ese trámite vence el 30 de noviembre.

Una deuda que llegó junto con el corte del crédito

Los reportes crediticios elaborados a partir de información de la Central de Deudores del Banco Central muestran que el pasivo financiero de Jutex alcanzó los $710,3 millones. La deuda se distribuye entre entidades bancarias públicas y privadas, sociedades de garantía recíproca y fondos de garantía.

El deterioro también quedó reflejado en el sistema de pagos. Entre febrero y julio, la compañía registró 53 cheques rechazados por un valor conjunto de $191,4 millones. De ese total, consiguió cancelar apenas ocho, mientras que otros 45 permanecían impagos, por $173,6 millones.

En una actividad como la confección, el financiamiento no constituye solamente una herramienta para expandirse: también permite sostener el ciclo productivo. La compra anticipada de telas e insumos, el pago de mano de obra y la logística ocurren antes de que las prendas lleguen a los comercios y se concrete el cobro. Cuando el acceso al crédito se interrumpe, esa diferencia temporal entre costos e ingresos puede convertirse en un problema operativo.

El concurso preventivo busca precisamente ordenar esa situación bajo supervisión judicial y establecer un marco para que la empresa pueda negociar sus obligaciones con sus acreedores. Para los trabajadores, proveedores y entidades financieras involucradas, la evolución del proceso determinará cómo se instrumentará el reconocimiento y eventual reestructuración de los créditos.

De fabricar para terceros a quedar atrapada por el capital de trabajo

Jutex fue fundada en 2009 por Guillermo Leopoldo Rodríguez y Jacobo Daniel Azubel y desarrolló un modelo basado en la fabricación para terceros. La compañía organizaba desde sus instalaciones distintas etapas de la producción de prendas que posteriormente llegaban al mercado bajo marcas reconocidas.

Entre las etiquetas para las que produjo se encuentran Rapsodia, Portsaid, Le Utthe, Jazmín Chebar, Desiderata, Penguin, Paula, La Martina, Roxy y Quiksilver. Ese esquema le permitió ocupar un lugar dentro de una cadena de valor en la que la marca concentra la comercialización y el posicionamiento frente al consumidor, mientras la confeccionista absorbe una parte relevante de los costos industriales y financieros previos a la venta.

La trayectoria de la empresa también había mostrado planes de expansión. A comienzos de 2023 se presentó el proyecto La Rioja Textil, que contemplaba una inversión proyectada de $60 millones y una capacidad de producción de hasta 30.000 prendas mensuales.

El contraste entre aquel proyecto de crecimiento y la actual convocatoria judicial muestra uno de los puntos críticos de la industria: una mayor capacidad productiva necesita estar acompañada por financiamiento suficiente para atravesar el ciclo completo del negocio. En el caso de Jutex, el volumen de deuda y los cheques rechazados terminaron convirtiendo ese capital de trabajo en el principal cuello de botella.

El proceso concursal permitirá ahora determinar la situación patrimonial de la compañía y ordenar la relación con sus acreedores. Más allá de la situación particular de Jutex, el expediente vuelve a poner bajo la lupa la capacidad de las empresas textiles para sostener producción, empleo y proveedores cuando el financiamiento se deteriora y cambian las condiciones de competencia del mercado.

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