Rattazzi respaldó a Milei, pidió dolarizar y advirtió sobre un posible 2001
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El empresario automotriz Cristiano Rattazzi ratificó su respaldo al presidente Javier Milei, pero cuestionó la continuidad del peso y reclamó avanzar más rápido hacia una dolarización de la economía. También pidió profundizar las reformas, eliminar restricciones cambiarias y advirtió sobre la incertidumbre que podría generar el escenario electoral de 2027: “Tengo miedo de un 2001”, sostuvo.
Las declaraciones del actual chairman del Gruppo Modena y exdirectivo de Fiat, realizadas en una entrevista con Ahora Play, exponen una tensión dentro del universo empresario que acompaña al Gobierno: el apoyo al rumbo económico convive con cuestionamientos sobre la velocidad de los cambios y la persistencia de instrumentos que, desde esa perspectiva, limitan la libertad económica.
Rattazzi afirmó que comparte la visión económica del Presidente y expresó su afecto personal por Milei. Sin embargo, consideró que el éxito inicial de la gestión pudo haber reducido el impulso reformista. “Al principio fue exitoso y uno se enamora del éxito. Esa es mi sensación. Entonces, falta avanzar”, planteó al referirse a la dolarización, una de las propuestas centrales de la campaña presidencial de 2023 que todavía no se concretó.
El peso, en el centro de sus críticas
El empresario cuestionó con dureza la moneda argentina y sostuvo que perdió credibilidad después de décadas de inestabilidad. “El peso es una moneda basura desde hace 100 años”, afirmó, antes de definirlo también como una “moneda totalmente falopa”.
Su argumento se apoya en el impacto que atribuye a la depreciación monetaria sobre los ingresos de la población, en particular entre los sectores de menores recursos. Según su planteo, avanzar hacia una moneda estable permitiría reducir la exposición de los hogares a la pérdida de poder adquisitivo y evitar que los trabajadores de menores ingresos soporten de manera recurrente los efectos de la inestabilidad.
Rattazzi consideró que la economía mundial tenderá a concentrarse en un grupo reducido de monedas de referencia, entre ellas el dólar, el euro y el yuan. Desde esa perspectiva, defendió la dolarización como una alternativa que, a su entender, podría implementarse sin las dificultades que suelen atribuirse a una transformación de ese alcance.
No obstante, sus declaraciones expresan una posición sobre el régimen monetario deseable, no una evaluación técnica detallada de las condiciones financieras, fiscales y operativas necesarias para instrumentar un cambio de moneda.
Dólares, controles cambiarios y actividad productiva
El reclamo de Rattazzi también alcanzó a las restricciones cambiarias. El empresario cuestionó que continúen vigentes limitaciones sobre una economía que cuenta con fuentes relevantes de generación de divisas, entre ellas el agro, la producción energética y la minería.
“¿Cuál es el objetivo? Tenemos que llegar a tener el país más libre del mundo”, afirmó al plantear la necesidad de acelerar la apertura económica y remover controles.
La discusión adquiere relevancia porque el acceso a divisas y las condiciones para operar en el mercado cambiario forman parte de las variables que influyen sobre las decisiones de inversión, la planificación empresarial y el comercio exterior. Para los sectores exportadores, la previsibilidad del régimen cambiario puede incidir en el cálculo de costos y en la administración de los ingresos provenientes de sus ventas externas.
En paralelo, Rattazzi relativizó las dificultades que atraviesan algunas actividades productivas y sostuvo que el cierre de empresas forma parte de una dinámica en la que también se crean nuevos emprendimientos. Mencionó, además, señales de recuperación en la construcción privada, aunque advirtió que el sector necesita un mayor acceso al crédito.
Su diagnóstico combina, de esta manera, una defensa de la liberalización económica con el reconocimiento de que algunas actividades requieren mejores condiciones de financiamiento para recuperar el ritmo de inversión.
La advertencia sobre las elecciones de 2027
El punto más delicado de sus declaraciones apareció al analizar el escenario político de cara a las próximas elecciones presidenciales. Rattazzi sostuvo que numerosos inversores prefieren esperar definiciones antes de comprometer nuevos recursos y vinculó esa cautela con la incertidumbre sobre la continuidad del programa económico.
Ante la posibilidad de que Milei no consiga la reelección, el empresario fue contundente: “Tengo miedo de un 2001”.
La referencia remite a uno de los episodios más críticos de la historia económica argentina reciente. Sin embargo, la frase debe interpretarse como una advertencia personal sobre los riesgos que Rattazzi asocia con un eventual cambio de orientación política, no como una predicción de que se repetirá necesariamente una crisis de esas características.
La incertidumbre electoral puede influir sobre las decisiones de inversión cuando las empresas consideran que el marco regulatorio, las condiciones monetarias o las reglas económicas podrían modificarse. En ese contexto, la continuidad de las políticas públicas se convierte en una variable de análisis para quienes evalúan proyectos de largo plazo.
El planteo del empresario deja expuesta una cuestión central para el Gobierno: la necesidad de consolidar expectativas de estabilidad sin que el proceso de reformas dependa exclusivamente del resultado de una elección.
El BCRA acumula reservas mientras continúa el debate monetario
Las críticas de Rattazzi sobre el peso y la dolarización coinciden con una etapa de compras de divisas por parte del Banco Central. Según los datos incluidos en la información de base, la autoridad monetaria compró US$45 millones durante la jornada del miércoles y completó ocho ruedas consecutivas con saldo positivo en el mercado oficial.
Las adquisiciones acumuladas durante octubre alcanzaron los US$228 millones, mientras que las compras de 2026 sumaron US$14.796 millones. Las reservas internacionales brutas se ubicaron en US$49.134 millones, luego de registrar un incremento diario de US$11 millones.
La mayor oferta de divisas también acompañó una baja del dólar mayorista, que retrocedió $3 y cerró en $1.517 para la venta, en niveles similares a los registrados al finalizar septiembre.
El Gobierno espera mantener la acumulación de reservas durante los próximos meses, apoyado en el ingreso de divisas del agro, la cosecha de trigo, la energía, la minería y los proyectos vinculados con Vaca Muerta. De acuerdo con los datos aportados, todavía quedarían alrededor de US$4.600 millones por liquidar provenientes de esas actividades.
La evolución de las reservas constituye una variable relevante para evaluar la capacidad del Banco Central de administrar el mercado cambiario y afrontar compromisos externos. Sin embargo, el nivel de reservas brutas, por sí solo, no permite determinar la disponibilidad neta de divisas ni las condiciones necesarias para implementar una dolarización.
El respaldo empresario no elimina las diferencias sobre el rumbo
Las declaraciones de Rattazzi muestran que el respaldo al Gobierno no implica necesariamente coincidencia absoluta sobre la estrategia económica. El empresario defiende la orientación liberal de Milei, pero considera que el proceso debería avanzar con mayor rapidez hacia una reforma monetaria y una eliminación más amplia de las restricciones cambiarias.
Al mismo tiempo, su advertencia sobre 2027 introduce un factor político en la evaluación económica: la previsibilidad que necesitan los inversores para tomar decisiones de largo plazo.
La acumulación de reservas, el ingreso de divisas de los sectores exportadores y la evolución del mercado cambiario forman parte de ese escenario, pero no resuelven por sí mismos el debate sobre el régimen monetario futuro. La discusión sobre una eventual dolarización exige considerar, además, las condiciones fiscales, la disponibilidad efectiva de divisas y los mecanismos de transición.
Por ahora, Rattazzi mantiene su respaldo a Milei y reclama acelerar las reformas. Su planteo deja abierta una pregunta que atraviesa tanto al Gobierno como al sector privado: cómo transformar la estabilización económica en reglas previsibles y duraderas, capaces de sostener la inversión y reducir la incertidumbre más allá del calendario electoral.
