Burda extorsión para imponer el unitarismo decimonónico  

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El supuesto “Pacto de Mayo”, condicionado a la previa aceptación de la inaceptable “ley ómnibus”, que pretende dar poderes omnímodos y claramente dictatoriales, al controvertido presidente anarco – libertario, no es otra cosa que una maniobra extorsiva presentada bajo la falsa apariencia de un “pacto” o “acuerdo”. 

Un pacto o un acuerdo se discute previamente, y requiere la aceptación de pautas definidas por las partes que buscan acordar. Pero practicando la extorsión mediante el ahogo financiero a las provincias, y con eso acelerando la miseria general del pueblo, el verborrágico líder libertario, pretende la subordinación lisa y llana de los Estados Provinciales, a los dictados y caprichos del pretendido detentador de la suma del Poder Público. 

Con eso evidencia una vocación de tiranía unitaria, a la cual solo le faltaría enviar tropas o mercenarios para degollar opositores o gobernadores “indóciles”, para ser similar a las sanguinarias operaciones de “represiones policiales” que el mitrismo perpetró ferozmente contra los patriotas caudillos federales, empobreciendo a las provincias y sus pueblos, en beneficio de las clases privilegiadas portuarias y sus respaldos de los intereses extranjeros que nos subordinaron y sometieron al deplorable rol de colonia económica y financiera de la Corona de “La Rubia Albión”. 

La pretendida vuelta al más retrógrado unitarismo, con la pésima distribución de la riqueza vigente en aquellos oprobiosos años, y a las pautas de “país estancia” de economía primaria y reducida a un subordinado rol de colonia dócil, que en los hechos fue nuestro país en los sesenta y cuatro años de vigencia del mitrismo, es el claro objetivo de mínima, de libertarios y neoliberales, debiendo precisarse que en ese período hubo implícita (e incluso explícita) subordinación al Reino Unido. 

La reedición de esos deplorables años de mero patrioterismo declamatorio, bajo la brutal normativa que se nos quiere imponer, de los Diez Puntos expuestos, son la copia de las nefastas imposiciones del Consenso de Washington, el cual pretendió ser la normativa obligatoria para instalar sin oposiciones el más crudo neoliberalismo, instrumento del neocolonialismo operado por las Potencias Atlantistas. 

Esa era y sigue siendo la doctrina económica funcional al globalismo salvaje, que busca la cosificación del ser humano y la destrucción de los Estados de los países excluidos del reducido grupo de naciones hiper desarrolladas, calificadas como de la Economía Post Industrial. Ese anacrónico e inviable unitarismo recargado, manejado a su antojo por el Poder Ejecutivo, que pretende arrogarse poderes y prerrogativas similares a los vigentes siglos atrás, en sistemas de monarquías absolutistas, que si se impusiera sería la reedición del virreinato. 

Nefasta figura que se complementa con la expresa subordinación que el propio líder libertario expresó respecto al Bloque Atlantista, y en particular -tal como lo dijo y opera- respecto a EEUU e Israel. 

El párrafo precedente, solo describe con crudeza el accionar internacional del gobierno libertario – neoliberal, pero de ningún modo implica con estas reflexiones, avalar acciones o ideas negativas o contrarias a la colectividad hebrea, que tan bien integrada está en la población argentina. 

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El unitarismo clasista y con fuertes ribetes racistas (proclamados por los dos “racistas inversos” Alberdi y Sarmiento), se pudo imponer, luego del derrocamiento de Rosas; unitarismo que se puso vigente eliminando toda oposición, en base a brutales matanzas de los caudillos federales, que en su momento se opusieron al vasallaje interno que Mitre y sus sucesores consiguieron perpetrar. 

Todo racismo es deplorable y negativo, pero quienes lo practican, desprecian y marginan a “los diferentes”, y nunca a “los propios”, como lo hicieron esos dos personajes controversiales de nuestra historia nacional. 

El calificativo de “racistas inversos” define el desprecio de Alberdi y Sarmiento, hacia los hispanos en particular, latinos en general y los pueblos preexistentes (pese a que sus apellidos muestran orígenes españoles), mientras que ambos se subordinaron expresamente a anglosajones y nórdicos, con pautas de menosprecio a “los cabecitas negras” y otros descalificativos excluyentes, que siguen practicando las oligarquías y sectores socio económicos vinculados, que no se caracterizan por el real patriotismo ni por un incluyente humanismo. Respecto a Alberdi, se puede diferenciar al “Alberdi joven”, del “Alberdi maduro”, el primero subordinado y alabante de las potencias que nos agredían (Reino Unido y Francia, en particular); mientras que rectificó posturas en sus postreros años, pero el establishment oligárquico – liberal, omite por completo sus rectificaciones. 

No es casual que los anarcos libertarios y sus “socios políticos” neoliberales, tengan como referencia al pensamiento del “Alberdi joven”, ocultando adrede sus rectificaciones, que en buena medida invalidan sus ideas ultra liberaloides. 

Como sea, la pretendida imposición, del falso “pacto” que en realidad tiene todo el contexto extorsivo, es totalmente incompatible con el Sistema Republicano, Representativo y Federal, que con base constitucional caracteriza a Argentina. 

Ese supuesto “pacto” no es más que otra de las abundantes mentiras y afirmaciones rotundas sin base alguna, expresadas en campaña y en ejercicio de sus funciones, por el muy controversial actual Presidente de La Nación. 

Dentro de esas falsedades, dichas y repetidas, caben citar: 

1) La supuesta “primera potencia mundial”, que nos atribuye y nunca fuimos; falacia acorde a la de “la grandeza del Centenario”, que solo era riqueza concentrada en pocas manos y el pueblo común en la pobreza y muchos en la miseria y exclusión total. Todo en el marco de una economía primaria centrada excluyentemente en la Pampa Húmeda. 

2) Que los costos del “plan de austeridad” los pagaría “la casta” política, siendo que en realidad todo recae sobre el pueblo común, en un contexto de miseria brutal y aceleradamente creciente, mientras que unos pocos detentadores del poder económico real, tienen enormes sobre utilidades, entre ellos el Sector Energético en general, y el del petróleo y gas en particular, haciéndonos pagar tarifas internacionales, en nada compatibles con los costos internos de producción, mucho menores a los costos promedios internacionales. 3) Repite como un mantra de fe, que “el mercado regula y soluciona todo”, falsedad que la tremenda crisis del ’30 demostró con toda su crudeza, pues sin el Estado regulador, proteccionista e intervencionista activo, los grupos del gran poder económico solo buscan maximizar sus utilidades, desentendiéndose por completo de los problemas y exclusiones sociales. Por algo, todas las grandes potencias económicas (tanto las tradicionales como las Potencias Emergentes), tienen Estados fuertes y marcadamente intervencionistas, precisamente lo opuesto a las “recetas” de la Escuela Austríaca, que es la base del negativo dogmatismo de los libertarios, el cual tiene su ancla principal en el liberalismo dieciochesco de Adam Smith, que Gran Bretaña predicó hacia afuera, pero no practicó fronteras adentro. 

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4) No se hacen cargo de las desastrosas consecuencias económicas, sociales y geopolíticas, de la brutal crisis auto provocada por el dogmático y nada inocente accionar de libertarios y neoliberales; y también omiten con alevosía las directas responsabilidades del actual Ministro de Economía, en el corsé de la enorme deuda externa, promovida y asumida por el mismo funcionario, en el gobierno macrista. 

5) La machacona demonización del déficit fiscal, como supuesta causa principal de todos los males económicos, es una brutal falsificación de la realidad, pues prácticamente todas las naciones del mundo se manejan con déficits fiscales, pues en las naciones con criterio de grandeza buscan como prioridad el desarrollo, el cual necesita fomentarse mediante inversiones públicas (por caso en infraestructura), y fomento a inversiones privadas…y si no hay inversores privados suficientes, el Estado toma su lugar, pues la prioridad es el desarrollo y el bienestar de la población. Todo eso lo desprecian claramente los nada inocentes dogmáticos libertarios y neoliberales, que son totalmente apátridas. 

Resulta muy claro, que el mesiánico dogmatismo libertario, nos está empujando no solo al subdesarrollo crónico, sino también a la disolución nacional, acorde esto con el claro desprecio a la soberanía de su accionar en Política Exterior. 

Eso concuerda con lo expresado y actuado por sus “socios políticos” neoliberales, que no solo ningunean la Causa Malvinas y desprecian los fundados derechos argentinos en La Antártida; sino también claramente promueven una potencial implosión disgregadora, fomentando la exclusión de las provincias que no pertenecen al núcleo duro de la Pampa Húmeda y sus pocas prolongaciones, pretendiendo facilitar desaprensivamente las masivas compras de tierras por grupos de poder extranjero, entre otras acciones de claro perfil antinacional. 

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ 

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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