Capacidad instalada industrial: diciembre terminó peor que 2024 y con un quiebre en el último bimestre
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Capacidad instalada: las 7 claves de diciembre 2025
- Nivel general: 53,8% (dic-2024: 56,7%).
- Máximo 2025: 61,1% (septiembre) y 61,0% (octubre); cierre en baja.
- Más alto: Refinación del petróleo 87,1%.
- Sobre el promedio: Papel y cartón 65,0%; Alimentos y bebidas 63,6%; Químicos 58,6%; Metálicas básicas 57,5%.
- Más bajo: Automotriz 31,2%; Caucho y plástico 33,4%; Textiles 35,2%.
- Factor de caída: Metalmecánica 38,9% por menor producción de electrodomésticos (-43,0%) y maquinaria agropecuaria (-22,9%).
- Dato crítico: Neumáticos con caída interanual de 57,3%.
Fuente: INDEC, Utilización de la capacidad instalada en la industria, diciembre 2025 (publicado 12/02/2026).
La industria argentina operó en diciembre de 2025 al 53,8% de su capacidad instalada, contra 56,7% en diciembre de 2024, confirmando un deterioro interanual.
El dato adquiere mayor relevancia cuando se observa la trayectoria del año: tras alcanzar niveles cercanos al 61% en septiembre y octubre, la utilización cayó a 57,7% en noviembre y profundizó la baja en diciembre.
La señal es clara: el último bimestre mostró un enfriamiento significativo de la actividad manufacturera.
Tras alcanzar niveles cercanos al 61% en septiembre y octubre, la industria comenzó a perder impulso: bajó a 57,7% en noviembre y profundizó la caída en diciembre. El cierre anual deja así un promedio sostenido por algunos sectores puntuales, pero con amplias áreas operando con fuerte capacidad ociosa.
La foto sectorial muestra una industria partida en dos. Por encima del promedio se ubican refinación del petróleo (87,1%), papel y cartón (65%), alimentos y bebidas (63,6%), químicos (58,6%) y metálicas básicas (57,5%). Son rubros con estructuras productivas más estables o vinculadas a insumos esenciales, lo que les permite sostener niveles relativamente altos de actividad.
En el otro extremo aparecen los sectores más sensibles al ciclo económico. La industria automotriz operó apenas al 31,2% de su capacidad; caucho y plástico al 33,4%; textiles al 35,2%; y metalmecánica (excluida la automotriz) al 38,9%. Son niveles compatibles con plantas subutilizadas, reducción de turnos o menor intensidad operativa.
El INDEC identifica con precisión las causas de la retracción. En metalmecánica pesó la fuerte caída en la producción de electrodomésticos (-43% interanual) y maquinaria agropecuaria (-22,9%). En automotriz influyó la menor cantidad de unidades fabricadas respecto del año anterior. En caucho y plástico impactó especialmente el desplome de neumáticos (-57,3%). Incluso alimentos y bebidas —que sigue por encima del promedio— registró una leve baja frente a 2024, asociada a menor molienda de oleaginosas (-10,9%) y menor producción de carne vacuna (-7,3%).
La excepción parcial fue metálicas básicas, impulsada por un crecimiento interanual del 11,9% en la producción de acero crudo. Sin embargo, ese repunte no alcanza para compensar la debilidad en los sectores más intensivos en bienes durables e inversión.
La utilización de la capacidad instalada es un indicador clave porque anticipa comportamientos de inversión y empleo. Cuando el nivel general se mueve en torno al 53-54%, la presión sobre los costos fijos aumenta, los márgenes se reducen y las decisiones de ampliar capacidad productiva se postergan. No es un dato de ventas, sino de uso efectivo del aparato productivo disponible. Y hoy ese aparato muestra un margen amplio de ociosidad.
Para Misiones y el NEA, el impacto no es lineal, pero sí indirecto. El hecho de que papel y cartón opere al 65% a nivel nacional es un dato relevante para la cadena forestal vinculada a pulpa y papel. Sin embargo, la desaceleración general limita el dinamismo de la demanda industrial agregada. En alimentos, la menor molienda y la caída en carnes pueden afectar el ritmo de procesamiento y la logística asociada en economías regionales.
La baja en maquinaria agropecuaria también es un punto sensible para el NEA, donde la inversión productiva depende en buena medida del financiamiento y del ciclo agrícola. Si la industria nacional de bienes de capital reduce producción, el efecto se traslada a proveedores, servicios y transporte.
