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En lo forestal, sumar sería multiplicar

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Sabemos fehacientemente que la Argentina en general y el NEA en particular están destinados al desarrollo forestal.

La mayor superficie forestada y con potencial forestal del país, los mejores crecimientos, años de experiencia en muchos actores empresarios y profesionales; un panorama que es repetido, previsible. Pero el desarrollo forestal hacia industrias de escala y exportación que generen divisas en una cadena de valor donde todos ganen y el trabajo sea digno, aún es una asignatura pendiente.

Lamentablemente, como en las novelas de TV, quizá uno se pierda algo si no las ve un día, pero si no las mira durante un tiempo largo, enseguida entiende de qué va la cosa.

Hoy la encrucijada una vez más enfrenta a pequeños productores con grandes consumidores, en una saga de lucha que no parece tener un fin; mucha energía, intervención pública ahora fijando precios, insatisfacción de muchos…

Más allá de las buenas intenciones, la historia económica nos enseña que las soluciones duraderas son las que generan incentivos correctos en el largo plazo; se puede sobrevivir un tiempo con ayuda de un pulmotor, mero el objetivo debiera ser que el “paciente” respire por sus propios medios y mejore su estado con hábitos saludables después de la internación.

Hace tiempo que postulo que, para garantizar participación sostenible y justa en beneficios, todos los actores de la cadena deben participar de la propiedad del proyecto completo (desde la plantación hasta la industrialización y comercialización) y contar con los beneficios de la escala; para eso, la herramienta no es una quimera: existe y está al alcance de nuestras manos: hablo de los “fideicomisos”.

El manejo operacional de un fideicomiso otorgaría transparencia en el manejo y profesionalismo; cuidaría la seguridad en el trabajo forestal aplicando los más altos estándares, buscaría certificaciones de calidad y de gestión ambiental,  y la escala generaría  mejores costos (compra de insumos; contratación de servicios forestales).

A su vez, esa propuesta sería atractiva para los pequeños productores para que elijan que esa tierra tenga destino forestal en el largo plazo, aventando el “fantasma” de la soja (vale mirar la foto satelital para ver el destino del suelo en nuestros países limítrofes a la zona forestal del NEA).

Además, les daría poder “de venta” competitivo frente a los pocos compradores actuales, y fomentaría en el mediano plazo la instalación de nuevas industrias de consumo de chip y raleo, lo que mejoraría la competencia con mayor desarrollo.

Contar con contratos de suministro a largo plazo con las industrias serían un respaldo del flujo del fideicomiso, por lo que sus costos de financiamiento serían sensiblemente menores a los de las pymes forestales actuales. Además, esa oferta maderera planificada y con calidad asegurada fomentaría o aceleraría la instalación de industrias que no cuenten actualmente con materia prima de su propiedad, ya que daría certeza a esa provisión en el mediano plazo.

A su vez, los fideicomisos pueden indagar acuerdos de factoring (cesión de facturas en garantía) y financiarse también mediante ese tipo de instrumentos a costos competitivos. Los fideicomisos pueden emitir títulos de deuda, que tienen el respaldo de la forestación; por lo que las tasas serían muy buenas y sería una alternativa de inversión no especulativa para todo el mundo.

Este esquema se relaciona íntimamente con la potencial emisión de los llamados “bonos de carbono”, que con superficies forestales grandes que manejarían los fideicomisos promoverían otro instrumento de inversión para el que en el mundo hay fondos disponibles.

Todos estos posibles flujos de fondos disponibles, pueden derivarse a reinvertir en forestación, e incluso, en su industrialización, integrándose verticalmente hacia adelante.

En Misiones, por ejemplo, puede haber al menos un fideicomiso “norte” y otro “sur” para atender las distintas cuencas.

De este modo, y utilizando herramientas hoy disponibles y sostenibles, podríamos tener una industria forestal mucho más grande e importante que la actual, con más trabajo decente, con pautas y elementos de seguridad adecuados para aumentar la protección a los trabajadores, con salarios dignos, respetando el medio ambiente. Y generando un clima de negocios propicios para el crecimiento sostenible.

Nunca es tarde para empezar

En términos forestales, hay que pensar en el largo plazo; el Estado Provincial podría capitalizar fuertemente inversiones a su alcance: planes sociales que se aporten al fideicomiso de modo que la gente que los recibe se incorpore al trabajo forestal; y también podría pensarse en el aporte en “especie” de impuestos provinciales, a lo que pueden sumarse los municipios; eso generaría que el Estado Provincial y los Estados Municipales recibieran Certificados de Participación (el equivalente a acciones) del fideicomiso, o Títulos de Deuda (el equivalente a “deuda”); en ambos casos, son títulos negociables, circulatorios, que pueden darse en pago o en garantía para otras cosas; es generar valor que va creciendo al ritmo de las plantaciones.

Este esquema requiere capacidad de negociación y articulación, conocimiento del sector y, sobre todo, capacidad para generar capital social y confianza; armado de una estructura legal sólida y habilidades de negociación para generar acuerdos con los diversos actores. Sólo eso, y está al alcance de todos los actores del sector, tanto públicos como privados.

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El misionero, corajudo y tenaz, aplica ingenio a las soluciones

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Un poco más de un año antes se habían visto por primera vez (¡por Dios, parecía que todo ocurrió un siglo atrás!). 

Había sido en el porteñísimo barrio de San Telmo de Buenos Aires. La vinculación fue instantánea. 

Él, el candidato a Presidente convocaba y charlaba con todos. Así se llamaba su Frente que lo llevaba de aspirante a la primera magistratura. 

El hombre de Misiones, un médico sanitarista que había trabajado años primero en Eldorado y luego en San Pedro, ya había sido elegido Gobernador tras un período como vicegobernador. Enseguida, se vio que se entendían de maravillas. “En nosotros, Alberto, encontrarás un equipo de mucho trabajo.  Tenemos nuestra bandera desde hace 17 años y se llama el misionerismo”, le había dicho el médico al abogado.

Dos meses después, a la sazón el de Buenos Aires (hincha fanático de Argentinos Juniors, para más datos) todavía era el candidato a Presidente y andaba de gira por el país. Ya no podía ir a la cancha a ver a su equipo.

El Gobernador electo no había asumido aún, pero se jugó y realizó un viaje relámpago. Tenía que volver a verlo.

Se encontraron en San Miguel de Tucumán y se vio que seguía buena vibra.

“Tenés que venir a mi provincia cuando seas Presidente”, le dijo “y vas ver lo que estamos haciendo. Tenemos un líder que nos va marcando el paso y entre todos estamos logrando algo increíble y queremos contar con vos y el Gobierno nacional para todo lo que llevamos adelante”.

Y no quedaron ahí. 

El vicegobernador no permanecía detenido. Hubo otra reunión de todos los que apoyaban al entonces candidato del Frente de Todos y viajó a Mendoza para volver a dialogar a solas. El convite seguía siendo el mismo. “Venite a mi provincia que te vas a sorprender”.

Y fue elegido Presidente, nomás. En diciembre (¡hace diez meses!) asumió.

Y, cumpliendo con su aliado, viajó a Misiones. 

Y lo hizo más de una vez en un año que –está demás decirlo- es de los más difíciles de las últimas décadas, y eso, en Argentina, ya significa algo.

En la Argentina, “hacer una gauchada” significa ayudar a alguien en apuros. Los gauchos constituyen el símbolo de un país en el siglo XIX y que quedaron retratados en manos maestras por los versos de José Hernández en su obra cumbre del Martín Fierro.

Las gauchadas en la política existen.

Pero, para eso se tiene que tener confianza (un recurso donde la lealtad está por sobre otros valores) y coraje.

Borges lo relató en tantos cuentos que huelgan los ejemplos.

El coraje es una marca de los antiguos habitantes de este país.

Y, ya elegido, el Presidente vino más de una vez a esta tierra de hombres y mujeres corajudos que aplican la inventiva donde la naturaleza pone frenos y se quiere tascar como los caballos ariscos.

Vino una vez, luego en la siguiente ocasión envió a su pareja y finalmente vino otra vez. Algo no tan habitual para estas épocas. Pero lo hizo.

Fue todo intenso como es esta época. Días pasados arribó por segunda vez.

Avión, vuelo, aterrizaje. Posadas. Helicóptero. Vuelo…

Y ahí sí, el verdor pasma. Deja boquiabierto. Mira y no entiende nada. El contraste con la tierra roja y el movimiento de vehículos en la cinta gris oscuro configura un panorama impactante. 

-¿Ves? -le dice su socio misionero. Esto es lo que aportamos al país y al mundo: aire puro, absorción de dióxido de carbono. Y queremos que esto que es valioso también tenga un valor…

El Presidente mira, se asombra, se acomoda en el pequeño asiento del helicóptero y asiente. El interlocutor tiene razón.

Pero faltaba lo mejor.

-Tenés que conocerlo más a fondo. Él es nuestro líder. Nuestro guía, nuestro mentor. El hacedor, como diría Borges. Si no, ¿cómo pensás que podríamos tener un Silicon Misiones, para darte un solo ejemplo?

El Presidente asintió.

Había sido un día muy intenso. Con mucho calor y todos los problemas del país que no le quitan el pie de encima. En Misiones, hubo anuncios e inauguraciones. Viajes y saludos protocolares. Todo se había cumplido.

Siempre dicen lo mismo: lo urgente no deja tiempo a lo importante.

Pero ese día se decidió que sí le daría tiempo a lo que importaba.

Y se reunieron los tres.

Fue un encuentro de más de una hora. Sólo ellos tres.

Misiones es extraña, qué otra queda.

En la mayoría de las otras jurisdicciones y a nivel presidencia, los que mandan salen (en su gran mayoría) de las escuelas del Derecho. Son abogados.

Aquí no. Aquí un gobernador puede ser ingeniero, otro médico y, ¡oh, sorpresa!  hasta un comunicador social fue mandatario.

Y el primer gobernador de este ciclo histórico es ingeniero químico. Y es una mente pensante que siempre propone… y realiza. “Solo los hechos dan fe a las palabras”, era un slogan que lo describe muy bien.

Y el Presidente (que es abogado) se reunió con el ingeniero que institucionalmente preside el Poder Legislativo. Pero que es mucho más que eso.

Ese encuentro selló una cercanía notable en estos tiempos que fija un entendimiento clave que va mucho más allá de la temática gubernamental.

La mente para funcionar necesita inteligencia y así, las neuronas hacen sinapsis. Que es cuando se “tocan” y transmiten la información. Y la mente se pone en movimiento.

Y así se dio ese diálogo. Encuadra en las variadas e inconmensurables dimensiones del intelecto, de la psiquis, de la inteligencia colectiva.

La interacción de mentes pensantes puede resultar un cóctel explosivo, pero explosivo en lo que tiene ver con lo creativo, en lo innovador, en lo que cambia, para bien, el mundo. De eso se trató el encuentro entre el Presidente, el Gobernador y el Presidente de la Legislatura.

El Presidente volvió al ruedo nacional, pero llevaba marcado en la entretela de su saco gris oscuro el rojo de la tierra colorada, el verde de su respiración vegetal y, por sobre todo, el pensamiento creativo de sus líderes. 

De la necesidad, en Misiones, se hacen las cosas.

En los años 30 del siglo pasado, la Argentina vendía su trigo al Brasil. Pero este país no había mucho para enviar hacia acá. ¿Qué tenía? Yerba mate. 

Así que Brasil exportaba a la Argentina eso mismo que se producía en el Territorio Nacional de Misiones. Y este cultivo poblador pasaba a ser una moneda de cambio. ¿Cuánto podían importar en la consideración federal los colonos misioneros si en los molinos de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba la yerba canchada venía del Brasil o del Nordeste? Nada, claro está.

Eso no amedrentó a los misioneros. 

Salieron a pelearla. Había que conseguir que la yerba fuera del país. Si aquí estaban los yerbales, ¿por qué comprar a los brasileños?

Y, con el tiempo, lo lograron. Y las industrias empezaron a surgir aquí. Y los molinos empezaron a agregar valor y dar trabajo a los misioneros. Aún hoy, algunos llevan el 95 por ciento de la yerba canchada a Córdoba para agregarle allá el 5% de hierbas y envasar la yerba mate en la provincia mediterránea. Pero esa es otra historia.

Días después de que el Presidente estuviera en la provincia y contactara a fondo con sus líderes, el Congreso de la Nación aprobaba en Diputados una ley que Misiones estaba pidiendo. Una región aduanera especial con menos impuestos para esta provincia desfavorecida. Como antes, en la época en que la yerba se traía del Brasil.

En Misiones, sus habitantes ya lo saben: no queda otra que pelear con coraje, con lealtad, hacer las gauchadas a los que se merecen y ponerle mucho ingenio y mucho “pienso” a las soluciones.

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Juego de roles

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La madrugada que tuvo en vilo a Misiones comenzó a gestarse formalmente hace un par de meses, cuando el proyecto de creación de una zona aduanera especial tomó forma definitiva. La media sanción en Diputados fue el éxito de una fina estrategia que encuentra sus primeros brotes en 2002, cuando el estallido de la Convertibilidad se llevó también la “generosidad” del Gobierno central que había concedido una rebaja de los combustibles para cinco municipios misioneros. El entonces gobernador Carlos Rovira se puso al frente de las negociaciones para recuperar el ITC diferenciado y hacerle entender a la Nación que no era un subsidio, sino una herramienta para mitigar las asimetrías que ya se hacían insoportables en medio de la crisis. “El ITC es una estrategia comercial que beneficiará al turismo y al comercio en general”, decía Rovira en plenas negociaciones con Eduardo Duhalde. Pasaron 18 años de maduración hasta que la idea fue plasmada en el Presupuesto de la Nación y puso a Misiones en la agenda de todo el país. 

¿Qué era eso que estaba pidiendo Misiones? ¿Qué son las asimetrías? Misiones pide condiciones para morigerar las diferencias fiscales con Paraguay y combatir la agresiva política de frontera de Brasil, que desplegó en toda la frontera, un sinnúmero de “lojas free” que atraen compradores con precios “regalados”. 

A diferencia de otras ciudades, en Misiones todo el territorio es fronterizo, lo que la hace vulnerable a los vaivenes macroeconómicos propios y ajenos. El contrabando hormiga y la fuga de divisas “cultural”, son problemas en Misiones desde que se tiene memoria. Los empresarios posadeños hicieron sendos piquetes en 1995 y 1997 para llamar la atención de un país embelesado con el 1 a 1 que nos emparentaba con el consumo de Miami, pero fundía pymes y economías regionales en cada rincón del país. 

Nunca antes fue el “momento ideal”. Durante la gestión Cristina, con el boom del consumo, reclamar por problemas estructurales era demodé. El gobierno de Cambiemos prometía atender las asimetrías con el promocionado artículo 10 de la ley Pymes hasta que el propio presidente Mauricio Macri admitió desconocer de qué se trataba la idea. Después el proyecto durmió al calor del “dólar competitivo”, un placebo que apenas aplaca la fiebre. 

El momento justo llegó ahora. El gobernador Oscar Herrera Ahuad comprometió en campaña al candidato presidencial Alberto Fernández a atender las demandas misioneras, una compensación por la escasa coparticipación, otra por el cuidado del medioambiente y obras de infraestructura que quedaron a medio camino. 

La pandemia aportó lo suyo. Fue el laboratorio ideal para comprobar la tesis misionera: con las fronteras cerradas, el flujo económico se concentró y la crisis que se sintió en otras provincias, acá pasó casi desapercibida. La Agencia Tributaria pudo demostrar que había mayor facturación que el año anterior y en el comercio se quedaron 10 mil millones extra que hasta hace unos meses se “fugaban” a Encarnación. La madera con una demanda inédita, la yerba con sus buenos precios para la materia prima generaron fluidez. Misiones se convirtió de pronto en el lugar donde crecía la venta de cemento y de combustible, a contramano de lo que padece el país a más seis meses de iniciada la cuarentena. 

El diálogo cercano, el conocimiento mutuo entre Fernández y Rovira, de cuando uno era jefe de gabinete de Néstor Kirchner y el misionero gobernador, acercaron posiciones. No fue casualidad que hayan venido con diferencia de una semana, el presidente de la Cámara baja, Sergio Massa y el propio Presidente. 

Massa jugó un rol clave en el tratamiento parlamentario. Diálogo permanente con el Gobernador. Teléfono abierto con Rovira que estuvo en cada detalle desde la redacción inicial al texto que fue consensuado. 

En el recinto, los diputados Diego Sartori -en la comisión de Presupuesto con Carlos Heller- y Ricardo Wellbach, presidente del bloque misionerista, negociaban minuto a minuto con el resto de los diputados que, con celos, amenazaban con poner reparos a la hora de levantar la mano. “Fue el triunfo de la estrategia y del trabajo en equipo. Cada uno cumplió su rol cuando se jugaba algo grande”, definió Wellbach en una entrevista con Economis.  

Fue casi el último en hablar en el recinto cuando el sol del jueves ya había salido. Hasta el radical Luis Pastori, quien inicialmente no había acompañado el dictamen que incluía el proyecto misionero, en la sesión hizo de articulador para frenar los embates de la oposición para tumbar la iniciativa. Sin embargo, fueron más duros los gobernadores del Frente de Todos, Gildo Insfrán, de Formosa y Jorge Capitanich, de El Chaco. Ambos pusieron reparos y ante la inevitable aprobación, exigieron para sí más obras y recursos. Los vecinos se mostraron más reacios que los más intransigentes de la oposición. De más está decir que ambas provincias, lo mismo que Corrientes, reciben mucho más recursos que Misiones, aunque tienen menos población y una economía menos potente que la misionera, que ocupa desde hace algunos años, el octavo puesto del ránking nacional. 

Finalmente, a instancias de Misiones serán 19 las ciudades que se beneficiarán con el decreto final del Presidente, una vez que el proyecto sea ratificado en el Senado. Será Alberto Fernández, en un trabajo final con los funcionarios misioneros, el que defina los beneficios y los alcances de la propuesta de territorio aduanero especial. Lo que pide Misiones es una exención total de todos los impuestos nacionales y que cada beneficio sea extensivo a todo el territorio. Puede que no se consiga el paquete completo en una primera instancia, pero ya se habrá plantado la semilla de una reivindicación histórica. 

Es la primera vez en la historia que Misiones es protagonista en un debate tan relevante como el del Presupuesto, con ideas propias y con la posibilidad de generar ingresos propios a un país que está ávido de conseguir divisas para salir de la crisis en la que está inmerso desde mediados de 2018, cuando el ciclo de endeudamiento reiniciado por Mauricio Macri, se cortó abruptamente y hubo que recurrir al auxilio del FMI. También es la primera vez que se consigue un significativo paquete de obras mucho más generoso que el amarrete proyecto original del Presupuesto, que solo contemplaba poco más de dos mil millones para la provincia. Finalmente serán más de diez mil millones de pesos y compromisos políticos para conseguir financiamiento para otras obras emblemáticas. El bloque misionerista también se anota el poroto de haber conseguido la automatización de los giros del Fondo Especial del Tabaco. Si bien la iniciativa original era de Héctor “Cacho” Bárbaro, del Frente de Todos, la idea de hacerlo por una ley aparte iba a demorar por lo menos un año más los pagos inmediatos. Por eso se metió la iniciativa dentro del proyecto del Presupuesto. 

Esta vez Misiones no sólo pide, sino que ofrece la posibilidad de generar recursos y triplicar las exportaciones, además de generar valor agregado a la producción primaria. “Este histórico logro de Misiones puede significar el fin de las asimetrías comerciales y una palanca de desarrollo definitivo”, dijo Rovira al caer la noche del jueves, después de la sesión de la Legislatura misionera, en la que todas las bancadas celebraron el triunfo en el Congreso nacional.

También inclinó la balanza a favor de Misiones que no se trató de un pedido de auxilio desesperado, sino una sólida demanda sustentada en números, datos y proyecciones. A diferencia de otros gobernadores, que se conformaron con giros abultados para disimular sus rojos, Misiones exhibe finanzas ordenadas y planes de obra en marcha, con legislaciones de avanzada incluso en medio de un momento crítico como el que impuso la pandemia. Lejos de esperar que la Nación resuelva, la Provincia puso en marcha diversos paquetes de ayuda a los sectores más vulnerables y a las grandes empresas. El plan Vacaciones, presentado esta semana por el Gobernador es una síntesis: ayuda para trabajadores autónomos y agencias de viajes, prefinanciación y reintegros para el turismo interno. El Gobierno invirtió 65 millones de pesos en el programa para tener una temporada exitosa dentro del contexto. 

La incógnita que se abre es ¿está Misiones preparada para de pronto despertarse un día y ser competitiva? La pregunta recorre los pasillos de la política, pero especialmente, las reuniones empresarias. Tantos años de reclamar por la “competitividad”, que muchos temen no saber qué hacer con ella. 

Si se cumplen los objetivos de máxima que se plantea Misiones, automáticamente los costos impositivos para la producción, importación o exportación se derrumbarían en promedio 40 por ciento. Pero ¿alcanza con bajar los costos o habrá que pulir mecanismos de producción, capacitación de mano de obra, tecnología? Es la pregunta del millón. Pero si se cumplen los objetivos, se terminará el tiempo de las excusas.

En un relevamiento realizado por Economis, diversos empresarios celebraron el resultado del debate en Diputados y el impulso que tomó la iniciativa de la mano del Gobierno. En el sector industrial yerbatero, agobiado por problemas financieros, prefirieron la cautela, a la espera de la firma presidencial, pero aunque la coyuntura haya crisis, se sienten preparados para el nuevo estadío. En cambio, en la industria forestal admiten que los costos son apenas un elemento de la falta de competitividad: hace falta una fuerte reinversión en maquinaria y tecnología.

El proyecto de Misiones interpela también a los hombres de negocios: pone como condición para acceder a los beneficios de rebajas impositivas, cumplir una serie de pautas, como la reinversión de la mitad de las utilidades y un compromiso social y ambiental con el entorno. Las empresas además deberán garantizar el aumento de las ofertas laborales, incorporación de tecnologías, niveles crecientes de productividad y competitividad y formación de capital humano para el desarrollo científico y tecnológico. ““Ahora necesitamos una burguesía grande, que piense en Misiones”, sintetizó Wellbach.

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Recuperar el empleo: Misiones muestra incrementos en el trabajo registrado

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Uno de los puntos más críticos de la Argentina de los últimos años tiene que ver con el empleo, y particularmente el registrado. La destrucción de los puestos de trabajo producto de sucesivas crisis económicos, sumado al garrotazo mundial que trajo el coronavirus, generó un escenario de preocupación para aquel que todavía conserva su empleo e incertidumbre acompañada de angustia para aquel que estaba fuera del mercado y no veía posibilidades de acceso. Para los gobiernos, genera además un desafío extra de lograr el mayor nivel de sostenibilidad del mercado de trabajo.

En este marco y como ya se mencionó previamente, el coronavirus y sus consecuentes medidas de restricciones y aislamiento fue contundente con esto: las caídas del empleo fueron fuertes y no distinguió provincias ni estructuras productivas.

Pero una vez pasada la peor fase de la tormenta (a la que esperamos no volver), Misiones está mostrando un todavía leve pero sostenido crecimiento del empleo registrado.

Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, publicados este viernes 30 de octubre y que corresponden al mes de agosto, Misiones tuvo un incremento mensual (agosto vs juli 2020) del 0,5% en la cantidad de asalariados registrados del sector privado. Esta es la más alta entre las provincias del NEA y también mayor a la media nacional que marcó 0% de variación.

De este modo, es el segundo mes consecutivo de alzas para la provincia, y si consideramos que en junio la variación mensual fue del 0%, se puede decir que se trata del tercer mes sin caída, luego de haber atravesado dos meses (abril y mayo – el momento más fuerte de la pandemia en términos de actividad económica) con caídas de considerable magnitud.

Si observamos la variación en lo que va del año se puede corroborar la línea de crecimiento misionera: febrero (por cuestiones ajenas al coronavirus) había registrado una importante caída pero que fue de cierta manera compensada por el alto incremento de marzo; abril, ya con el coronavirus encima, volvió a mostrar un descenso de magnitud, pero fue el piso al que Misiones no volvió más: desaceleró la caída en mayo y dejó de perder a partir de junio.

La caída del empleo registrado en abril fue más fuerte que en el promedio nacional y también del regional, pero la recuperación se dio en un nivel un poco por encima del resto del NEA, reafirmando entonces (a partir de una variable distinta) lo que se señaló semanas atrás en Economis, que Misiones es la provincia del NEA con el mayor nivel de recuperación económica.

En este punto es fundamental también poder analizar la situación actual del empleo con la inmediatamente anterior a la crisis pandémica. Si bien lo menciona en los párrafos anteriores toma el análisis mes a mes, si hacemos la observación de agosto contra febrero, Misiones es también la provincia con la mejor performance de la región, teniendo una caída consolidad del empleo registrado de solo el 0,3%, cuando el promedio regional es de -1,6% y el nacional de -3,2%. Además, es la única provincia en el noreste cuya caída es menor al punto: Corrientes muestra una retracción de – 1,3%, Chaco de -2,7% y Formosa de -4,4%.

Otro dato auspicioso de la recuperación del empleo tiene que ver con el trabajo registrado, pero exclusivamente del sector de la construcción: también en agosto, Misiones mostró el mayor incremento del NEA respecto a julio. En la provincia, el empleo creció un 2,6%, superando al promedio regional (+2,3%) y con más fuerza al nacional (+1,5%). Dato importante considerando que la construcción es un sector muy dinámico de la economía nacional.

Este escenario es positivo, pero todavía falta: las consecuencias no solo del coronavirus sino del arrastre de la crisis en términos laborales son fuertes y se necesitan muchos meses de incrementos sostenido para volver a hablar de crecimiento real. En el caso misionero, el primer desafío sería volver a superar el nivel de los 100 mil trabajadores registrados del sector privado que tenia al iniciar el año, pudiendo incorporar al mercado de trabajo no solo a los que perdieron su empleo sino también a aquellos que desde hace mucho tiempo buscan y no encuentran.

En este punto será fundamental la zona aduanera especial en Misiones: todavía faltan varios pasos, como ser la aprobación del Senado y la posterior reglamentación. La auténtica voluntad política del Presidente y su Gabinete de impulsar esto se analizará justamente a la luz de la velocidad que le impriman a esto. El hecho de que sea aprobado junto al Presupuesto es necesario (e importante), pero no es el final del camino. Iniciar el 2021 con la reglamentación ya establecida podrá cambiar el rumbo de manera positiva.

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Felicitaciones, fracasaste

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Elegí en esta instancia este sugestivo títulos que se encuentra dentro de mi libro www.elexitodelfracaso.com.ar porque en la última entrega veíamos como los miedos son buenos si nos ayudan a movernos de donde estamos y no llegar al pánico, porque ése nos paraliza. El miedo a fracasar ya no es un problema, al contrario, es un aliado que nos fortalece. Ya a esta altura podemos ser una persona que jamás va a tener miedo a empezar de nuevo.

El tema central es que todos perseguimos el éxito como estandarte porque la sociedad nos impone que exista casi una veneración, un costado cuasi místico para quienes son definidos como tales, ahora bien ¿por qué y para que persigues el éxito? ¿Nos preguntamos si es un estado de ánimo, una recompensa? O tal vez si verdaderamente es nuestro propósito o ¿es algo único y concreto? Puedo decirte algo: tanto el fracaso como el éxito son muy subjetivos.

Un líder como lo fue Winston Churchill dijo que “el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin detenerse”, huelgan comentarios sobre este hombre que jamás tuvo éxito al comienzo de su vida ni en los cargos que desempeñó ni académicamente pero se transformó, gracias a su liderazgo, en un ícono de la historia.

Es bueno y sano saber que ese éxito que buscas tiene que ser el tuyo, el que te haga feliz no el que tratan de inculcarte porque, puede ocurrir, que en el camino por alcanzar ese éxito dejemos olvidadas cosas importantes como como el hermoso camino que estamos recorriendo.

Solemos hacer comparaciones respecto a quien es más o menos exitoso de acuerdo a su vida, a sus pertenencias, a sus riquezas, a su familia, pero ¿existe forma de medir quien lo es más exitoso?; quizás la respuesta rápida sería un no pero, yo creo que sí, es más exitoso quien esté más feliz, de eso trata. Hay una frase que me gusta mucho y resume esto cuando se dice que rico no es quien más tiene, sino el que menos necesita.

Yo creo que el gran desafío es ser lo suficientemente hábiles en la vida para liberarnos de los paradigmas que la sociedad intenta imponernos, para que podamos definir el triunfo a nuestra propia manera y de esa manera estar seguro que esa conquista será tener la satisfacción de saber que estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para ser cada día una mejor versión de nosotros mismos.

Por eso, si crees que fracasaste en algo es tu momento de revertir no solo la palabra sino la acción, tienes una oportunidad, úsalo como combustible porque ya lo decía Jhon C. Maxwell. “a veces se gana y a veces?se aprende”.

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