COLUMNISTAS

Urge nacionalizar las fuerzas armadas

Compartí esta noticia !

FUERZAS DE DEFENSA O TROPAS DE OCUPACIÓN AL SERVICIO DE LA ANTIPATRIA
Desde los prolegómenos hasta el golpe de Estado del “proceso.”
    Evitando errores de enfoques o capciosas interpretaciones, es necesario expresar claramente que las muy fundamentadas críticas al muy negativo “proceso”, en modo alguno significan avalar o justificar el accionar de las guerrillas, el cual de hecho fue funcional a las “sugerencias” del intelectual canadiense – británico Harry S. Ferns, quien pocos años antes había escrito que para anular los notables avances económicos y sociales concretados por el peronismo, solo una guerra civil los podría destruir.
    Ambos sectores, las guerrillas con fuerte impronta marxista, en sus más violentas versiones; y las FFAA totalmente cooptadas por la también muy apátrida ideología neoliberal, fueron instrumentos al servicio de la destrucción nacional, instalando odios viscerales que perduran…¡y aun no se dieron cuenta, salvo tal vez pocas excepciones!
    Fatídica fecha la del comienzo del “proceso”, el 24/03/76; pero claramente el prolegómeno fue el accionar de Videla en el Operativo Tucumán, cuando según todo parece indicar, consolidó su liderazgo, al mostrarse y compartir algunas jornadas con las tropas, movilizadas ya durante el gobierno de Isabel Perón.
    Las agresivas acciones de guerrilleros en Tucumán buscaban dominar una “zona liberada”, según la teoría foquista del teórico marxista francés Regis Debray, la cual fue también aplicada por el Che Guevara en Bolivia, con similares consecuencias de regueros de sangre en medio de violencias con muy negativas secuelas.
Esa supuesta “zona liberada” era contraria a la soberanía nacional, por lo cual fue enfrentada y derrotada, con el especial accionar de tropas de regimientos de monte, o sea especializadas en el combate en ese tipo de lugares, como en el monte tucumano.
    Esos claros enfrentamientos a las violencias guerrilleras, comenzaron y pudieron continuarse y acentuarse en el contexto del constitucional gobierno civil. Por otra parte, faltaban no muchos meses para que terminara el mandato presidencial constitucional, debiendo convocarse a nuevas elecciones presidenciales. ¡Falso que el golpe era “necesario”!
    Además, el gobierno democrático de M.E.M. de Perón seguía activo, tomándose muchas medidas de gobierno, como la nacionalización de las bocas de expendio de combustibles, el fortalecimiento de YPF (anulándose procedimientos sin base técnica alguna, que a costa de la petrolera estatal beneficiaban a las dos petroleras extranjeras); además que la economía seguía creciendo y no se aumentaba el endeudamiento externo.
    Pero hubo innegables problemas, como la casi imposible sustitución del carismático y excluyente poder de conducción de Perón, con el vacío de poder que provocó su deceso, el 31/07/74. Desde ese momento, las usinas de rumores y comentarios negativos, propaladas por “agentes especiales” expertos en tareas de zapa muy destructivas, sobre la opinión
pública, fue constante. Y sin duda, tuvo un descomunal efecto negativo el breve, pero muy negativo accionar de Celestino Rodrigo, en el Ministerio de Economía, con sus medidas de muy fuertes ajustes, provocando subas de precios muy acentuadas y un descalabro económico generalizado. Su severísimo plan de ajuste, aplicado entre junio y julio de 1975, fue conocido como “el rodrigazo”, con un alto costo político para el ya debilitado “gobierno peronista sin Perón”.
    También había sido muy negativo el accionar de José López Rega, quien fuera un poderoso alfil en el esquema del poder, de cuestionables procederes políticos y económicos (apodado “El Brujo”, por su afición al esoterismo), además de su rol en la tristemente célebre Triple A, de violento accionar, casi como prolegómeno de la violencia general institucionalizada en el posterior “proceso”, la cual excedió en muchos aspectos el combate a las también muy violentas guerrillas, cargadas de odio e irracionalidad.
    Pero con limitaciones y frente a la creciente hostilidad de los sectores visceralmente pro oligárquicos y ultra conservadores, el gobierno tomó iniciativas económicas y mantuvo una política exterior básicamente soberana.
    La notable usina de ideas principales de gobierno con carácter estratégico estaba en la Secretaría Legal y Técnica, conducida por el experimentado abogado e inclaudicable patriota, Julio Carlos González y su destacado equipo técnico.
Es decir que eran falsos los argumentos según los cuales el golpe de Estado “era necesario para combatir a las guerrillas”, como también era falaz la muletilla que los muchos agentes de “los servicios” diseminaban, pretextando una total carencia de gobierno efectivo y/o de falta total de capacidades para esas funciones.
    Las violencias de las guerrillas y la de las FFAA fueron totalmente funcionales a los dictados destructivos del Reino Unido, sutilmente definidos por Harry S. Ferns, pocos años antes. Pese a ser escritos en Argentina y publicados en castellano, evidentemente los libros de ese autor canadiense – británico, no fueron leídos por las FFAA ni sus mandantes y asesores civiles, pese a la importancia geopolítica de conocer el pensamiento de los usurpadores territoriales.
Si el pretexto era la necesidad de un cambio de gobierno, las elecciones estaban ya a meses de distancia.
    Menos de una semana antes de la perpetración de la toma del poder por Videla y sus secuaces, Ricardo Balbín -líder político indiscutible del arco opositor al gobierno peronista-, se dirigió al país en una cadena radial.
    El viejo líder radical, de notable oratoria (apodado “pico de oro”), era no obstante su verba “institucionalista”, poco o nada proclive a definir imprescindibles ideas estratégicas, y eso mismo sucedió en el discurso pronunciado en los prolegómenos de la asonada militar, cuando la toma del poder era un “secreto a voces”, y de hecho, Balbín no ofreció ninguna idea en concreto, diluyéndose en generalidades, con lo que terminó allanando las últimas resistencias políticas que podrían oponerse al golpe de Estado.
    En la madrugada del 24 de marzo de 1976 se dio el anunciado golpe de Estado, el cual no por casualidad fue llamado Gobierno de Reorganización Nacional, ubicándose como continuador histórico del Gobierno de Organización Nacional, comprendido entre 1852 y 1880; período en el cual el unitarismo mitrista consolidó a fuerza de brutales represiones y asesinatos, el poder económico oligárquico que instrumentó un esquema económico excluyentemente agropecuario, con su poder político que consolidó una realidad de características semi feudales, con una minoría ahíta de riquezas y las mayorías excluidas y sumidas en la pobreza, mientras en lo geopolítico, operábamos como subordinados totales al Imperio Británico.
    Los uniformados perpetradores del “proceso” y los civiles que comandaron de hecho las brutales medidas económicas destructivas, estaban decididos a superar con creces el accionar de sus admirados predecesores del siglo XIX, y para ello se abocaron con saña, aplicando violencias y “desapariciones” (pseudónimo de asesinatos políticos), contra todos los quo osaran oponerse, así sea abiertamente o incluso con moderadas críticas.
    Uno de los pocos opositores al “proceso”, que no fue “desaparecido” fue el gran historiador revisionista José María Rosa, quien dentro de sus geniales escrituras, se permitió la fina ironía de tildar de “gobierno marzista” al “proceso”, mezclando el declamado anti marxismo de la milicada procesera con el hecho de la asonada perpetrada en marzo.
    En la noche del golpe de Estado, apresaron a M.E.M. de Perón y al Dr. Julio C. González, quienes pese a no haber cometido delito alguno, padecieron cárcel y malos tratos, como presos políticos, durante todo el infame “proceso”. Otros abogados, del equipo de J.C. González, fueron brutalmente interrogados, falleciendo uno de ellos por un paro cardíaco a consecuencia del sádico interrogatorio.
    Comenzaban los siete años cargados de violencia estatal, destrucción socio económica y subordinación vergonzosa a las imposiciones del Consenso de Washington. La violencia de las guerrillas, pasó a ser la excusa suficiente para tanto horror institucionalizado.
    Ese contexto de violencia y terror institucionalizados, evitó en los hechos toda oposición -así sea ella pacífica y con sólidos fundamentos-, al accionar político, económico y social, del siniestro “proceso”, que a punta de bayonetas allanó el camino para que Martínez De Hoz y sus “Chicago’s Boys”, implementaran con toda brutalidad y sadismo apátrida, el muy nefasto sistema neoliberal, acorde a los mandatos del Consenso de Washington, cuyos ejes directrices fueron el FMI, el BM y el gobierno de EEUU, con sus aliados “occidentales”.
    Para los pobres de memoria o faltos de elementales conocimientos de Economía, es bueno señalar que el neoliberalismo, con sus imposiciones de “libertad de los mercados”, “libre comercio”, achicamiento brutal del Estado, y en los hechos denigración del concepto concreto de Soberanía Nacional; todo ese perverso combo tuvo como buscadas consecuencias la destrucción intencional de la industria argentina, la concentración de la riqueza en pocas manos, con la consecuente extensión de la pobreza y de la miseria extrema; como también el comienzo de la destrucción de los entes tecnológicos estatales; todo en un marco de deuda externa descomunal e impagable.
    Los sucesivos gobiernos neoliberales, que padecimos después del “proceso”, continuaron en esas destructivas tareas, lo cual es fácilmente verificable.
    Resulta interesante transcribir un listado de los “motivos” por lo que los sectores oligárquicos y antinacionales, perpetraron el golpe de Estado del “proceso”.
    Medidas que implementó el gobierno de M.E.M. de Perón:
1. Se nacionalizaron las bocas de expendio de combustibles, que quedaron en manos de YPF.
2. Se nacionalizaron las agencias noticiosas extranjeras.
3. Incorporaron al patrimonio nacional el canal 7 y 36 radioemisoras comerciales.
4. Nacionalizaron los canales de Televisión 9, 11 y 13.
5. Nacionalizó “Panamericana de Televisión”, única convertidora de ciclaje de Sudamérica.
6. Nacionalizó Editorial Codex.
7. Sancionó la Ley de represión de la subversión, incorporando la represión de la subversión
económica (Usura).
8. Sancionó la Ley de represión al narcotráfico.
9. Suspendió el negociado que colocaba por cincuenta años la producción siderúrgica en manos del Brasil (Mineração Corumbaense Reunida de Brasil).
10. Declaró la nulidad de los contratos del Estado, la ITT y Siemens, por mayores costos cobrados a ENTEL (Empresa Nacional de Telecomunicaciones).
11. Suspendió el negociado de la Italo que pretendía venderle la empresa al Estado, la que debido al tiempo transcurrido ya le pertenecía a la Nación. (Los cipayos del PRN hicieron el negociado y la estatizaron, pese a ser liberales en lo económico)
12. Suspendió el negociado de valores internos y de bonos externos.
13. Suspendió el negociado del Banco Popular Argentino y otros.
14. Implementó el profesionalismo militar integrado a la nación (coronel Damasco y General Numa Laplane).
15. Sancionó la Ley de nacionalización de los depósitos bancarios (cuya anulación permitió el alevoso robo de todos los bancos en el 2001).
16. Decretó el arresto del directorio de Bunge y Born, por subvención a la guerrilla.
17. Sancionó la Ley del Sistema Nacional Integrado de Salud.
18. Sancionó la ley de contrato de trabajo 20.744.
19. Proyectó la Ley nacional de prensa.
20. No contrajo ningún empréstito. La deuda externa al 25 de mayo de 1973 era de u$s 5.189 millones de dólares, y al 24 de marzo de 1976 seguía siendo de u$s 5.189 millones de dólares, con los intereses pagos (conceptos coincidentes, con datos diferentes respecto al estudio de la Dra. Noemi Brenta).
21. Declaró prioritaria a toda elección de autoridades nacionales, provinciales y municipales, mediante el Decreto 620 del 13 de febrero de 1976. La reunión de la Convención Constituyente, que decidiría sobre la Constitución Nacional que organizaba el Estado Nacional Argentino en consonancia con las actuales necesidades de su pueblo y los supremos intereses de la Patria, y así incorporar el artículo 40 de la Constitución de 1949, donde establece que los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas y demás fuentes de energía y recursos, son propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación Argentina.
22. Realizó una reunión de gabinete en la Antártida, dando a conocer al mundo, y dejando sentado, que ese territorio pertenece a la Nación Argentina.
23. Interceptó armamentos destinados a las guerrillas, enviados desde Gran Bretaña. 160.000 proyectiles consignados a la embajada británica y remitidos de contrabando en la carga de un buque. Toneladas de armas con el mismo destino, descubiertas en el avión de la British Caledonian. Contrabando de ametralladoras marca Stirling, por nombrar sólo los casos conocidos e interceptados (ver diarios de la época).
24. Pidió, mediante la Cancillería, el retiro del embajador inglés el 13 de enero de 1976. La reacción del gobierno respondía a la decisión unilateral del Reino Unido de suspender las negociaciones sobre las Islas Malvinas y de enviar la misión “Shackleton”, habiendo ordenado Isabel Perón el cañoneo de una nave británica, el 4 de febrero de 1976, por su incursión en aguas territoriales argentinas.
    Cabe suponer que por todo esto, los anglófilos y otros apátridas, la derrocaron y la quisieron borrar de nuestra historia política.
    En las tres entrevistas, que muy amablemente me concedió el Dr. Julio C. González, corroboró la certeza de las afirmaciones precedentes, respecto a los hechos del accionar del gobierno de M.E.M. de Perón, que molestaron al establishment ultra conservador y apátrida. Impulsado por esos deleznables intereses, que operó el infame “proceso”.
    Hechos y consecuencias del “proceso”, tal vez poco conocidos, dan forma a la Quinta Parte de esta serie de artículos, que será publicada en breve, Dios mediante.

Compartí esta noticia !

¿La gloriosa CGT?

Compartí esta noticia !

Hace pocas horas tuvo media sanción la reforma laboral más importante de los últimos años y en este contexto resulta abrumador el silencio del aparato sindical ante modificaciones tan importantes, pareciendo ésta una decisión consciente de hacer cargar con el peso de aprobarla o no a los gobernadores de las Provincias.

Si bien es cierto que la Ley de Contrato de Trabajo (Ley 20.744)  tiene más de 40 años y resulta necesario aggiornarla o modernizarla de alguna manera (sobre todo luego de la pandemia y con la aparición de nuevas formas de trabajo) sería prudente entender que eso no debería significar la disminución en la protección y el cercenamiento a derechos constitucionalmente consagrados de un sector ya precarizado e informal, sino todo lo contrario.

Una legislación que pregona en la mayoría de sus puntos una negociación entre las partes, sin preguntarse si en verdad el trabajador y el empleador se encuentran en igualdad de condiciones para negociar, o si esto no será solamente un ambiente propicio para que el empleador disponga a su gusto de los salarios, condiciones laborales y vacaciones de sus empleados.

¿Cuál fue la urgencia de tratar una ley de ésta índole, con reformas tan abruptas al sistema laboral argentino y en detrimento de los trabajadores? ¿Somos los trabajadores los responsables de que no lleguen grandes inversiones, o lo es la falta de seguridad jurídica de la Argentina, atravesada por un sistema corrompido? 

Se pretende una reforma laboral ignorando  los límites que la propia Constitución Nacional le impone al Congreso de la Nación, no sólo en su articulado sino también a raíz de los tratados incorporados a través del art. 75 inc. 22. Los legisladores deberían pregonar por lograr una legislación armoniosa con los principios constitucionales y no todo lo contrario, recordando además que la Argentina también se ha adherido e incorporado a su plexo normativo diversos acuerdos vinculados al trabajo dispuestos por la Organización Internacional del Trabajo 

En este contexto de reformas y desprotección, se evidencian modelos que se están acabando por ser ineficaces en brindar respuestas a quienes representan: el sindicalismo.

En la Argentina ganó el modelo individualista de “sálvese quien pueda”, y esto llegó hasta las cumbres sindicales que dejaron de proteger con una mirada de construcción colectiva, solidaria y con justicia social del país, priorizando sus propios intereses por sobre los derechos de los trabajadores que dicen representar.

Se aburguesaron, se alejaron del pueblo y se dedican a hacer buenos negocios  La realidad de las ideologías y del compromiso hoy es otra.

Pareciera que los “muchachos de la revolución” prefieren cuidar otros intereses y asegurarse que no se modifiquen algunos porcentajes o algún otro fondo, y es por eso que en las negociaciones con el gobierno sólo se pasan por mantener algún  financiamiento sin importar si esto implicaba ceder terreno en el avasallamiento de las condiciones de los trabajadores (lo que se deja ver en que no plantearon objeciones en lo que respecta al banco de horas, al fraccionamiento de las vacaciones o el tope de las indemnizaciones).

El individualismo llegó hasta a la organización que más colectiva pretendía ser. La visión de una patria compartida y de intereses en común ya no existe. Y no parece muy errado pensar en el chiste que circulaba en redes sociales acerca de la CGT, diciendo que sus siglas significan “Confederación General de Twitter”, por la elección de sus dirigentes de estar más presentes en redes sociales que en la calle.

Compartí esta noticia !

Los desafíos de la Forestoindustria: Del mercado interno a la escala global

Compartí esta noticia !

El sector forestoindustrial argentino se caracteriza por una de las tasas de crecimiento más altas a nivel mundial (y una superficie forestada de aproximadamente 1,3 millones de hectáreas principalmente ubicadas en la Mesopotamia) y una estructura productiva diversificada con industrialización tanto de la madera sólida, como de triturable (pasta celulósica y papel) y de generación de energía en base a biomasa.

Este sector, que llegó a explicar más de 100 mil puestos de trabajos registrados a nivel nacional en 2011 y 2012, ha mostrado un estancamiento desde entonces y actualmente registra aproximadamente 90 mil puestos de trabajo. En los últimos tres años se observa una caída del orden del 5% al 7% en todos los subsectores (silvicultura, aserrado, productos de madera y papel) con la única excepción del sector de muebles (donde el empleo generado cayó en 2024 pero se recuperó rápidamente en 2025).

Al analizar la dinámica del empleo, encontramos que a partir de 2010 y hasta el año 2023 la cantidad de trabajadores registrados totales en la economía argentina aumentó un 14%, mientras que en la forestoindustria registró una caída del 4%. A su vez, en los últimos dos años se observa que, mientras el empleo total registra una nueva caída en 2024 y una leve recuperación en 2025 (+0,3%), el sector forestoindustria registró una contracción del 3,1% en 2024 y del 1,3% en 2025. Ante esto, surge la pregunta: ¿Qué explica esta dinámica?

Haciendo foco en la industria del aserrado y remanufactura de madera (con productos como tableros, madera estructural, molduras, pisos, entre otros), encontramos una fuerte dualidad: por un lado, empresas grandes y medianas con alta tecnología y orientación exportadora y, por otro, una vasta red de PyMEs (más de 750 empresas en la provincia de Buenos Aires, más de 400 en Misiones y más de 200 en Corrientes) enfocadas en el mercado interno (principalmente con productos para la construcción).

En esta línea, se observa que el Índice de Producción Industrial de Madera (IPI Madera) elaborado durante el 2023 tuvo una caída del 6%, explicado por la caída tanto de la demanda del sector de la construcción (-4%) como por una fuerte caída en las exportaciones (-19%). En 2024 el sector maderero tuvo una contracción aún más pronunciada (-14%) explicada principalmente por la caída del 27% en la actividad de la construcción (la cual no pudo ser compensada totalmente por las exportaciones a pesar del crecimiento del 18% registrado ese año). A partir de allí, en 2025 observamos un crecimiento del 12% en el índice industrial sectorial, con crecimiento de las exportaciones además de cierta recuperación de la construcción.

Cabe agregarse que hasta el momento el ingreso de importaciones de madera y derivados está concentrado en dos productos (tableros de fibras de madera y de partículas de madera) y, si bien tuvo un crecimiento importante el año pasado (+114%), representó un total de 13 millones de dólares en 2025.

Por lo todo lo anterior, vemos que luego de varios años de caída el indicador de actividad industrial sectorial muestra cierta recuperación en 2025… pero ¿es suficiente la tendencia actual para recuperar los niveles de actividad y empleo?

En base a lo anteriormente señalado, el mayor desafío está en aquellas empresas orientadas principalmente al mercado de la construcción local. La leve recuperación del sector señalada en 2025, y que se suma también a la pequeña recuperación (+7% anual) de la superficie autorizada a construir (el cual es un indicador relevante para anticipar la demanda de materiales) dan señales de que la caída de la construcción habría encontrado un piso, aunque la recuperación es aún muy leve para revertir la caída de 2023 y 2024.

Adicionalmente, desde el sector maderero señalan que a esto se deben sumar otros desafíos que tienen que ver con cambios tecnológicos en la construcción (mayor uso de andamiajes y perfilería metálica en vez de madera) y la difusión de viviendas industrializadas (en algunos casos incluso importadas totalmente), entre otros.

En este marco, la dinámica exportadora registrada, así como la política de apertura comercial nacional y los acuerdos firmados con la Unión Europea y Estados Unidos parecen oportunidades de mercado muy interesantes para el sector, aunque el proceso de reconversión necesario para un gran número de PyMEs dista de ser un proceso sencillo.

A partir de consultas al sector es posible mencionar varias líneas de trabajo para dicha reconversión: financiamiento (destinado no solo a capital de trabajo, sino también a la mejora e innovación tecnológica y a los créditos hipotecarios para la construcción), reducción de costos logísticos internos (desde las plantas productivas hasta los puertos de Zárate o Buenos Aires), el costo de la energía eléctrica y la necesidad de contar con certificaciones ambientales exigidas en los principales mercados de destino (como por ejemplo FSC- Forest Stewardship Council).

En el marco de las reformas legislativas actualmente en discusión, el RIMI (Régimen de Incentivos a las Inversiones Medianas) surge como una propuesta para cerrar la brecha con los grandes proyectos de amparados por el RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones), alentando nuevas inversiones, competitividad, exportaciones y empleo formal a través de la amortización acelerada de inversiones en el impuesto a las ganancias y de la devolución de créditos fiscales por inversiones productivas.

La propuesta tiene como fortaleza la inclusión de empresas PYMES de cualquier sector económico y con proyectos de inversión mucho más cercanos a su realidad (a partir de montos mínimos de 150 mil dólares para microempresas), por lo cual es positivo y genera instrumentos muy interesantes para el sector, aunque la magnitud del desafío de reconversión del sector y las restricciones mencionadas exceden las herramientas propuestas en este proyecto.

Adicionalmente, como también se ha tratado en anteriores informes, los gobiernos locales y provinciales tienen un potencial enorme para reducir el costo argentino y generar herramientas que complementen estos instrumentos nacionales acompañando el proceso de modernización industrial para la elaboración de productos que abastezcan tanto el mercado doméstico como el externo.

En esta línea, podemos mencionar la reducción de impuestos distorsivos, la creación de incentivos tributarios para apoyar la reconversión y adaptación a los mercados internacionales, facilitar los acuerdos para las inversiones en infraestructura a nivel regional y nacional que reduzcan el costo logístico dentro del país (además de la modernización del transporte fluvial) y la reducción de las tarifas de energía para industrias en proceso de reconversión.

Actualmente, el mercado se encuentra en una etapa de reconfiguración estratégica: mientras las exportaciones muestran signos de crecimiento, el consumo doméstico lucha por recuperarse, impulsando al sector a buscar una mayor eficiencia operativa y nuevos estándares de sostenibilidad para aprovechar el enorme potencial existente basado en ventajas comparativas claras en la producción primaria, pero para que esto también implique competitividad en las industrias es necesario el compromiso tanto de nación, como de las provincias y los municipios para acompañar ese proceso de modernización.

Compartí esta noticia !

Y la inflación?? Y Candela??

Compartí esta noticia !

Tranquilos. Está todo bajo control.

Lo dicen los decimales.

2,9%. Número prolijo. Peinadito. Domesticado. Casi simpático.

Un numerito que entra cómodo en una placa de TV mientras afuera el changuito hace terapia intensiva.

Eso sí: pequeño detalle técnico. Es el sexto mes consecutivo con inflación en alza, en medio del ajuste más grande en décadas. Dos años largos de motosierra, salarios licuados, jubilaciones exprimidas y consumo en coma inducido… pero la inflación, caprichosa, insiste.

Raro experimento: enfriás la economía, frenás la actividad, multiplicás despidos… y los precios no obedecen.

Quizás el mercado no leyó el PowerPoint.

Y no, no hubo ningún “nuevo índice revolucionario”.

Se sigue con la base 2004. 2004.

Cuando los smartphones eran ciencia ficción y el alquiler no equivalía a medio sueldo. Pero claro, si el consumo promedio se mide con una canasta que no dialoga con la Argentina real, el número puede verse más amable que la góndola.

No se bajan los precios: se administra la foto.

Mientras tanto, el otro índice —el que no tiene hashtag— sube sin maquillaje: el desempleo. Despidos en el Estado, despidos en privados, suspensiones, cierres. El salario real en caída libre. Pero tranquilos, porque el Excel sonríe.

Y como frutilla del postre, la reforma laboral.

Porque si el sueldo pierde contra la inflación, la solución no es fortalecerlo: es hacerlo más flexible. Más fácil de despedir. Más barato de reemplazar. Más dócil. Es casi poético: salarios más débiles para una inflación que no cede.

Lo curioso es la amnesia selectiva. Hubo una época en que sectores hoy oficialistas desconfiaban activamente del INDEC y armaban su “IPC Congreso” porque el número oficial no les cerraba. Cuestionar estadísticas era un acto de transparencia republicana.

Ahora, si dudás, sos conspirativo.

La pregunta, entonces, no es “¿Y la inflación?”.

La pregunta es: ¿cuánta realidad puede esconder un decimal?

Porque mientras el índice se calcula con base 2004, el alquiler se paga en 2026.

Mientras el Gobierno festeja el 2,9%, el salario pierde contra el 269% acumulado.

Mientras se habla de estabilidad, el empleo se precariza.

Y cuando ajuste, inflación y reforma laboral avanzan juntos, ya no es herencia.

Es diseño.

Así que sí, preguntemos:

¿Y la inflación?

Está ahí.

Y no se va a ir preguntando por Candela.

Compartí esta noticia !

Estados Unidos y Rusia ¿un segundo round nuclear?

Compartí esta noticia !

Hace apenas unos días venció uno de los tratados más relevantes para el control del armamento nuclear estratégico. En el nuevo orden mundial, su expiración no solo deja al descubierto la fragilidad de los mecanismos de contención existentes, sino que también abre la puerta a una nueva carrera armamentística sin controles internacionales efectivos. El fin del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como Nuevo START, no simboliza únicamente el desamparo frente al poderío nuclear, sino que expresa un síntoma de época: una vez más, el orden global parece quedar en manos de quienes concentran el poder.

Tratado viejo, mundo nuevo

El 5 de febrero llegó a su fin el último gran acuerdo nuclear vigente entre las dos principales potencias militares del planeta. No se trata de un dato menor: Estados Unidos y Rusia concentran cerca del 90 por ciento de las ojivas nucleares existentes en el mundo, una realidad que explica la centralidad del tratado ahora extinguido.

Lo que durante años mantuvo cierta moderación entre Moscú y Washington no fue únicamente la letra del acuerdo, sino también la voluntad política de sostener canales diplomáticos mínimos que transmitieran estabilidad al resto del mundo. Hoy, ni siquiera ese gesto subsiste.

El tratado establecía límites claros: un máximo de 1.550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas por cada parte, junto con un tope de 700 sistemas de lanzamiento activos, que incluían misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos lanzados desde submarinos y bombarderos pesados adaptados para portar armamento nuclear. A ello se sumaba un límite total de 800 lanzadores, considerando tanto los desplegados como los no desplegados. Estos mecanismos no eliminaban el riesgo nuclear, pero al menos lo encuadraban dentro de parámetros verificables.

Con la caducidad del acuerdo y la decisión de Estados Unidos de no renovarlo, pese a la solicitud formulada por Rusia el año anterior, el escenario queda reducido a dos opciones: una carrera armamentística sin límites o la negociación de un nuevo tratado.

Donald Trump dejó entrever la posibilidad de avanzar hacia un nuevo acuerdo “modernizado”, en sus propios términos. Su propuesta apunta a incorporar a China, una idea que el gobierno chino rechaza por ahora de manera categórica, argumentando que la cuestión debe ser resuelta entre quienes concentran la abrumadora mayoría del arsenal nuclear mundial: Estados Unidos y Rusia.

La intención de sumar a China responde a una lógica estratégica clara: mantener al principal competidor geopolítico bajo observación directa, al tiempo que se busca equilibrar el vínculo entre Washington, Moscú y Pekín. No es casual que China sea, además, el socio estratégico más relevante de Rusia en el escenario global.

El dato no es menor: desde hace más de medio siglo no existía un mundo sin un tratado nuclear vigente entre Estados Unidos y Rusia. La ausencia de reglas compartidas nos devuelve a un clima de tensiones y amenazas propias de los momentos más álgidos de la Guerra Fría, particularmente durante las décadas de 1950 y 1960. La historia muestra que fue precisamente una carrera armamentística descontrolada la que condujo a Europa a la llamada “paz armada”, cuyo desenlace fue la Primera Guerra Mundial. Si bien los contextos históricos no son idénticos, resulta difícil no advertir similitudes inquietantes.

Un mundo en guerra latente

Tal vez debamos empezar a acostumbrarnos a este nuevo escenario. Tanto la Primera como la Segunda Guerra Mundial estuvieron precedidas por períodos de alta conflictividad localizada, que desembocaron en un mundo formalmente diplomático, pero estructuralmente tensionado.

El retroceso de la globalización dejó como saldo una China consolidada como potencia económica, una Rusia que logró recomponerse tras la caída de la Unión Soviética y la caótica década de Boris Yeltsin, y un Estados Unidos que, bajo el liderazgo de Trump, retomó una visión más cerrada y regionalista, en línea con los principios históricos de la Doctrina Monroe.

Hoy no existen frentes bélicos claramente delimitados a escala global, pero sí conflictos que funcionan como laboratorios geopolíticos para las grandes potencias. La guerra en Ucrania y la permanente inestabilidad en Medio Oriente no pueden ser leídas como episodios aislados, sino como anticipos de escenarios futuros que podrían extenderse a regiones estratégicas como Taiwán o incluso las islas Malvinas.

La ausencia de un tratado nuclear efectivo entre Estados Unidos, Rusia y China no parece ser únicamente el resultado de una confrontación irreconciliable, sino también de un acuerdo tácito que permite a cada potencia expandir su capacidad militar según sus propios intereses y posibilidades. La historia demuestra que, cuando las grandes potencias consideran que las reglas ya no les resultan funcionales, no dudan en abandonarlas.

Una carrera armamentística sin límites profundiza la distancia entre Estados Unidos y Rusia respecto del resto de los países con capacidad nuclear, consolidando un dominio casi excluyente. El intento de incorporar a China a este esquema deja en evidencia la configuración de un orden mundial tripartito, donde el poder se reparte entre tres actores centrales.

En este contexto, la acumulación de armamento nuclear no apunta necesariamente al uso directo, sino a reforzar la disuasión como herramienta central. Corea del Norte lo ha demostrado durante décadas: exhibir capacidad nuclear, incluso mediante lanzamientos no armados, funciona como mecanismo de protección frente a presiones externas.

Tal vez el mundo se encamine hacia una diplomacia basada en la amenaza permanente, donde cada potencia busque consolidar su área de influencia: Estados Unidos en América, Rusia en Europa y China en Asia y el Indo Pacífico.

Mientras tanto, sociedades cada vez más absorbidas por la inteligencia artificial, las redes sociales y los avances tecnológicos que mejoran la vida cotidiana parecen adormecidas frente a estos movimientos estructurales. Quizás estemos atravesando una nueva “bella época”, sostenida sobre una paz aparente, mientras las grandes potencias se rearman silenciosamente.

La historia ofrece lecciones claras. Volver a estudiar las causas profundas de la Primera Guerra Mundial no es un ejercicio académico nostálgico, sino una necesidad urgente para evitar que los errores del pasado se repitan en el presente.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin