El mapa de los votos

Pasado el fervor de las elecciones legislativas, una realidad ineludible queda a la vista cuando se limpia la hojarasca: nada se ha modificado demasiado y nuevamente, cada cual atiende su juego en una política que se mira permanentemente el ombligo. El gobierno de Alberto Fernández celebró que la derrota no haya sido tan abultada y la alianza Cambiemos que Cristina haya perdido el control del Senado. Victorias pírricas. Los caídos en batalla son los argentinos. 

Ninguna de las dos fuerzas parece haber entendido en forma cabal el mensaje de las urnas. Hubo lecturas apresuradas con lo que se esperaba pero poco adecuadas a lo que resultó. Ni fue una apabullante derrota ni fue un amplio triunfo. La sociedad intenta poner límites a una grieta que obstaculiza cualquier avance. 

Las lecturas, sesgadas, tanto del Presidente como de las principales figuras de la oposición, redujeron el domingo a sus propias conveniencias. 

Para Fernández, alcanzó con haber remontado en Buenos Aires y algunas otras provincias. Lo cierto es que ganó en sólo nueve distritos. Y en muchas terminó tercero, como en Misiones, con un retroceso desde las primarias y una fuga de votos del 59 por ciento desde 2019. La comparación es abrumadora: perdió 138.963 adhesiones desde entonces, cuando había ganado en la tierra colorada. 

Juntos por el Cambio se impuso en trece distritos, pero fue mínima la diferencia en Buenos Aires y perdió bancas en Capital Federal y otras provincias. Ninguno de sus dirigentes quedó automáticamente habilitado a probarse el traje de candidato en 2023. 

En Misiones Cambiemos ganó por cuatro puntos sobre el Frente Renovador. La diferencia en las PASO había sido de ocho puntos. Incluso en Posadas, supuesto bastión amarillo, Cambiemos retrocedió desde las PASO, mientras que la Renovación sumó casi 10 mil votos. 

De hecho, la alianza Cambiemos mejoró poco desde las primarias, menos de cinco puntos, mientras que la Renovación desde septiembre creció casi 16 puntos porcentuales. 

En el escenario actual, ni el Frente de Todos ni Cambiemos tienen mucho que festejar. La gestión presidencial ha sido rechazada a lo largo y ancho del país, por las escasas mejoras económicas, los desvaríos de fiestas en Olivos y el vacunatorio VIP. Es una advertencia que, sin embargo, parece no haber sido entendida en toda su magnitud por el Presidente que celebra no darse por vencido.  

El problema central es la economía. La falta de reflejos para resolver el problema acuciante de miles de argentinos que no encuentran cómo hacer frente al día a día. La ineficacia para resolver la suba de precios llegó al paroxismo con el congelamiento del precio de la carne… por el fin de semana largo. Es una mueca que proyecta la fractura del contrato simbólico del Frente de Todos. 

Del otro lado, apenas terminaron los eslóganes de campaña, Cambiemos mostró nuevamente el rostro que no pueden disimular los Durán Barba. Horacio Rodríguez Larreta, que había prometido no subir impuestos, anunció una fuerte suba del Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) y las patentes en el Presupuesto para 2022. Una semana antes de las elecciones María Eugenia Vidal, Martín Tetaz y Ricardo López Murphy rubricaron en vivo y directo un documento en el que se comprometían a no subir impuestos. ¿Votarán los socios libertarios los aumentos de impuestos? Larreta no fue el único intendente del PRO en aumentar impuestos. 

Larreta tampoco pudo hacer demasiado para tapar la crisis desatada por el asesinato de Lucas González a manos de la policia de “la Ciudad”. Los agentes acostumbran recorrer los barrios de civil y en autos sin identificación cual escuadrones de la muerte cazando morochos. Tanto celebrar la mano dura y la doctrina del queso gruyere de José Luis Espert, a la que adhiere entusiasta la presidenta del PRO, al final cualquier policía se cree avalado para hacer justicia por mano propia. Esta vez fue un pibe que salía de jugar al fútbol, pudo ser cualquiera. 

Los contrastes están demasiado alejados de la realidad de Misiones. Y eso también se expresa en las urnas. La gestión tuvo un respaldo contundente en las elecciones de junio y ahora, en el debate por el Congreso, el concepto misionerista se instaló con fuerza, tanto que interpela a la oposición y expone su compromiso. 

Misiones reclama más. Los temas que se imponen en la agenda son la creación de una Zona Aduanera Especial, una compensación ambiental y un enorme paquete de obras para equilibrar (un poco) los años de atraso. 

El gobernador Oscar Herrera Ahuad invitó a los diputados de la oposición a sumarse a la cruzada, pero hasta ahora hubo evasivas, casi lo mismo que cuando se conocieron los detalles del Presupuesto 2022 y ninguno ofreció colaborar para corregir los desequilibrios. 

El presidente de la Legislatura de Misiones, Carlos Rovira, también pidió que el resultado “se traduzca en soluciones para los misioneros” y sostuvo que desde la Renovación “vamos a seguir dando batalla, día a día, cara a cara con la gente, por construir una provincia más justa, igualitaria y lograr el reconocimiento por parte de la Nación de las deudas históricas que el país central tiene con los misioneros”. 

El llamado al diálogo no tuvo eco. “Problemas de agenda” adujo el radical Martín Arjol para eludir la reunión. 

El diputado electo por la alianza Cambiemos insistió en que hace falta “una reforma laboral e impositiva”, a tono con el discurso porteño. Envalentonado, piensa en liderar un armado pensando en 2023, pero primero deberá resolver la interna radical y sobre todo la convivencia con el macrismo que quedó relegado a un incómodo rol de reparto en la alianza. 

El ahora diputado nacional y su compañera puertista Florencia Klipauka convocaron a una conferencia de prensa donde expusieron sus condiciones para trabajar en los temas que Misiones reclama en el Congreso como el aumento del presupuesto y las compensaciones ambientales. Pero descartaron de plano trabajar en tandem en la Cámara de Diputados.

A la luz de los resultados, cobra fuerza la proyección de un nuevo eje político, por fuera de la grieta, que condense las demandas de las provincias. El bloque neorevisionista que propuso Rovira antes de las elecciones puede ser un protagonista en el nuevo escenario, porque el Gobierno necesitará votos para aprobar las leyes que pretende. Herrera Ahuad coincidió en ese punto con un grupo de gobernadores en una cumbre que se realizó en San Juan, con Sergio Uñac como anfitrión. “Un proyecto que nos incluya a todos”, fue la síntesis del encuentro a solas entre el mandatario misionero y el sanjuanino.

En la cumbre de gobernadores también estuvieron el de Santa Fe, Omar Perotti, y el de Entre Ríos, Gustavo Bordet. También estuvieron mirando el clásico entre Argentina y Brasil, Gustavo Saenz de Salta, Ricardo Quintela de La Rioja, Raúl Jalil de Catamarca, Rodolfo Suárez de Mendoza.

En la Renovación valoraron el respaldo conseguido en las legislativas del domingo, a sabiendas de que lo que estaba en juego dependía mucho más de la puja entre el Frente de Todos y Cambiemos. Lo local fue resuelto en junio y ahí fue contundente el respaldo a la gestión, lo mismo que en Wanda, donde Andrés Cuper fue electo intendente para completar la gestión del fallecido Felipe Jeleñ. La Renovación sacó el 70 por ciento de los votos y triplicó los obtenidos por Cambiemos para elegir al intendente. La gestión tiene respaldo. 

Por eso, proyectar los resultados de las legislativas del domingo con una lectura anticipada de 2023 puede resultar un equívoco. La sociedad dejó la gestión en manos de la Renovación y ahora dispuso un equilibrio mayor en el Congreso, pero, sin embargo, no le quitó mayorías al Frente de Todos. 

Pensar que hay carta blanca puede resultar un reduccionismo al calor de los votos. Como definió la politóloga Milva Carlino, “los ciclos de confianza son cada vez más cortos”. 

Si no se alimenta esa confianza, ésta se pierde de modo acelerado. Basta recordar 2019, cuando el Frente de Todos ganó en las legislativas nacionales en Misiones y sus dirigentes se ufanaban por lo que vendría. Hoy terminaron terceros con una sangría que deja a sus figuras en una incómoda posición. No hubo construcción ni expansión territorial. Y muchos aliados sufrieron desplantes innecesarios. Podrán culpar a Alberto, pero lo cierto es que en los dos años en sus bancas, no han hecho casi nada por Misiones y prácticamente dejaron a la deriva a su candidato Isaac Lenguaza. Será difícil la reconstrucción del FdT con tantos heridos en el camino. 

Queda claro que hay un distanciamiento particular entre la Nación y Misiones. El nuevo precio fijado por Julián Domínguez para la yerba mate, se aleja demasiado de lo que pedían los productores y se acerca mucho más a lo que pretendían imponer Corrientes y la industria local. 

El precio de mercado supera los 50 pesos en promedio. Pero Agricultura fijó el laudo en 36,83 pesos, apenas 24 por ciento más que el precio oficial que regía. El argumento nuevamente es que se busca evitar un impacto mayor en las góndolas. Lo cierto es que la inflación es el talón de Aquiles de la gestión y la yerba no tiene una influencia mayor. Pero para la Nación, el pequeño productor misionero tiene que vivir con lo justo. Comparado con octubre del año pasado, el aumento del precio es del 51 por ciento. La inflación interanual fue del 52 para el NEA. Ahora los productores comenzaron su propia batalla para desconocer los valores oficiales: llamaron a que nadie venda hoja verde por menos de 50 pesos al contado.

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