Gisela Spasiuk: “No somos ni adoctrinadores ni terroristas, somos docentes comprometidos”

La vicerrectora de la UNaM cuestionó los ataques del Gobierno nacional al sistema universitario, reclamó el cumplimiento de la ley de financiamiento y advirtió por el impacto de la crisis económica sobre la permanencia estudiantil

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La Universidad Nacional de Misiones (UNaM) atraviesa un escenario de tensión presupuestaria y dificultades crecientes para sostener la permanencia de sus estudiantes, pero mantiene abierta una agenda de expansión académica y nuevas propuestas de formación. En ese contexto, la vicerrectora Gisela Spasiuk cuestionó los recientes cuestionamientos del presidente Javier Milei contra las universidades y el Conicet y sostuvo que detrás de esas declaraciones existe un “acto sistemático” contra el sistema universitario nacional.

“La estrategia de Gramsci de tomar la educación, de tomar los medios de comunicación, de tomar la cultura, de tomar el Estado pasó a una etapa 2.0, entonces se le meten como estudiantes, como profesores, se le meten como investigadores. […] Usted tiene terroristas disfrazados de estudiantes, terroristas disfrazados de periodistas, terroristas disfrazados de profesores, terroristas disfrazados de investigadores”, enumeró Milei.

En contraste, la vicerrectora de la UNaM,, respondió que “no somos ni adoctrinadores ni terroristas, somos docentes comprometidos con una educación integral cívica y critica“.

“Como comunidad de la universidad, como autoridad, claramente es un acto sistemático en donde quieren que el sistema universitario nacional deje de existir”, afirmó Spasiuk. La vicerrectora planteó que los cuestionamientos alcanzan a docentes y estudiantes y consideró que el conflicto de fondo está vinculado con el papel de la universidad en la formación del pensamiento crítico.

“Si hay algo que sigue bien vivo adentro del sistema universitario es la posibilidad de la formación integral del pensamiento crítico y creo que es contra eso por lo que vienen”, sostuvo. Frente a ese escenario, aseguró que la comunidad universitaria continuará defendiendo la educación pública y remarcó el acompañamiento de estudiantes, docentes y demás integrantes de la institución.

La discusión también alcanza al concepto de adoctrinamiento que el Gobierno nacional utiliza para cuestionar a las universidades públicas. Spasiuk reivindicó la libertad de cátedra y sostuvo que la formación universitaria permite abordar un mismo tema desde diferentes perspectivas, para que cada estudiante construya su propio posicionamiento y esquema de valores.

En esa mirada, la universidad no se limita a formar profesionales. “La universidad pública forma además de profesionales, ciudadanos también”, señaló la vicerrectora, al destacar el papel de la institución en la construcción de ciudadanía y en el desarrollo de la ciencia pública y nacional.

Spasiuk puso el foco, además, en una característica que considera distintiva del sistema universitario argentino: la posibilidad de ampliar el horizonte social de jóvenes que, sin la universidad pública, tendrían mayores dificultades para acceder a una formación superior.

“La universidad pública sigue siendo ese espacio construido históricamente que es muy de nuestro país. No existen otros lugares del mundo que facilita que cualquier hijo de un obrero pueda acceder a un título universitario”, expresó. Para la vicerrectora, esa posibilidad tiene un impacto que excede la obtención de un título y se proyecta sobre las condiciones futuras de las familias y de la sociedad.

Financiamiento: el reclamo por el cumplimiento de la ley

En materia presupuestaria, Spasiuk señaló que la UNaM espera que el Gobierno nacional anuncie el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, luego de la ratificación legislativa a la que hizo referencia durante la entrevista.

La autoridad universitaria explicó que, más allá de los acuerdos salariales parciales alcanzados, la institución espera que se concrete el cumplimiento “total y efectivo” de la norma. En paralelo, indicó que existen acciones colectivas junto con los gremios y gestiones desde el Consejo Interuniversitario para insistir con ese reclamo.

El financiamiento aparece así como una de las variables centrales para sostener no solamente los salarios, sino también las políticas que permiten que los estudiantes permanezcan dentro del sistema. En la UNaM, esa discusión se encuentra atravesada por el deterioro de las condiciones económicas de una parte de su comunidad estudiantil.

La crisis golpea la permanencia de los estudiantes

Spasiuk aclaró que los problemas de permanencia y egreso no son nuevos ni pueden atribuirse exclusivamente a la actual administración nacional. Sin embargo, sostuvo que las dificultades vinculadas con las condiciones de vida se profundizaron durante los últimos años.

Uno de los indicadores que mencionó es el crecimiento de la demanda de albergues universitarios, especialmente relevante para estudiantes provenientes del interior de Misiones que necesitan sostenerse en Posadas durante su formación.

La vicerrectora reconoció que la situación presupuestaria limita la posibilidad de ampliar los cupos de alojamiento pese al aumento de la demanda. El problema se suma a otras dificultades que atraviesan los estudiantes para sostener la cursada.

La UNaM mantiene, con esfuerzo de sus facultades, el funcionamiento de los comedores universitarios en cinco de sus seis facultades y una escuela. Spasiuk también destacó el sistema de becas y puso en valor el Boleto Educativo Gratuito implementado en Misiones como una herramienta que facilita la permanencia y que, según señaló, no está disponible de la misma manera en otras provincias.

Pero las restricciones económicas también se reflejan directamente en las trayectorias académicas. Según describió, algunos estudiantes cursan menos materias, abandonan determinadas asignaturas o deben incorporarse al mercado laboral para sostener sus estudios.

“Muchos se ven obligados a trabajar y muchos trabajan en condiciones sumamente precarias”, advirtió.

Ese punto transforma al financiamiento universitario en una discusión que excede las cuentas de una institución. Para la UNaM, sostener servicios como becas, comedor, alojamiento y mecanismos de accesibilidad puede convertirse en una herramienta concreta para evitar que la situación económica determine quién puede continuar una carrera y quién debe abandonarla.

Nuevas carreras para responder a la demanda regional

A pesar de las restricciones, la universidad mantiene una política de expansión de su oferta académica. Spasiuk destacó que se están desarrollando nuevas carreras en Oberá y Eldorado y que también avanzan propuestas de formación a distancia, entre ellas tecnicaturas vinculadas con la Facultad de Ciencias Forestales.

La estrategia apunta a responder a nuevas demandas de la sociedad y del mercado laboral, pero también a ampliar las posibilidades de acceso territorial. La universidad combina para ello la expansión de sus propuestas en distintas localidades con el crecimiento de las modalidades a distancia.

“Genera otro tipo de accesibilidad”, explicó Spasiuk al referirse a la educación virtual. No obstante, remarcó que la modalidad a distancia también presenta sus propios desafíos y no constituye una solución automática para todos los estudiantes.

La UNaM sostiene además un programa de expansión territorial mediante articulaciones con municipios e intendencias. El objetivo es acercar las oportunidades de formación superior a estudiantes que encuentran dificultades para trasladarse o radicarse en Posadas.

El desafío, en este punto, es doble: ampliar la oferta académica para acompañar las transformaciones productivas y sociales de Misiones y, al mismo tiempo, garantizar que esa oferta sea accesible para quienes tienen mayores dificultades económicas.

Una universidad que busca sostenerse en medio de la crisis

La entrevista con Spasiuk expone una tensión que atraviesa actualmente a la Universidad Nacional de Misiones. Por un lado, la institución enfrenta restricciones presupuestarias, mayores dificultades de permanencia y una demanda creciente de herramientas de asistencia. Por otro, mantiene una estrategia de expansión académica y territorial para responder a las necesidades de la provincia.

La cuestión central, desde esta perspectiva, no se reduce a la discusión política sobre el rol de las universidades. Tiene una dimensión económica concreta: cuando un estudiante debe trabajar más horas, reducir materias, abandonar asignaturas o enfrentar dificultades para acceder a alojamiento y alimentación, la crisis presupuestaria puede terminar convirtiéndose en una barrera de acceso y permanencia.

Frente a ese escenario, la respuesta institucional que plantea la UNaM combina financiamiento, políticas de bienestar estudiantil, expansión territorial y nuevas modalidades de enseñanza. El objetivo es sostener la universidad pública como una herramienta de movilidad social y, simultáneamente, adecuar su oferta a las demandas de una economía regional que requiere nuevas capacidades profesionales.

Spasiuk sintetizó esa posición al señalar que, pese al “agobio” que atribuye al actual contexto, la universidad continúa apostando por nuevas propuestas. “Todas las carreras que hemos creado son carreras novedosas que responden a lo que el mercado y sobre todo la sociedad y los tiempos nos están pidiendo”, afirmó.

En Misiones, la discusión sobre la universidad pública queda así ligada a una pregunta de impacto social: cómo sostener el derecho a estudiar cuando las condiciones económicas empujan a una parte de los jóvenes a trabajar en empleos precarios. La respuesta no pasa solamente por abrir nuevas carreras, sino por garantizar que quienes ingresan tengan condiciones reales para permanecer, avanzar y finalmente graduarse.

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