La responsabilidad de gobernar

Quienes tenemos responsabilidades de gobierno, y diariamente asumimos ante los vecinos la tarea de resolver sus problemas y llegar con soluciones, hemos perdido un conjunto de recursos y obras fundamentales”, señala el documento firmado por los 77 intendentes de Misiones.  

“Un Gobierno no se puede quedar sin Presupuesto. No puede ser una opción del país. Más allá de que este Presupuesto que llevó era invotable, en el marco de una situación difícil, donde se está negociando con el FMI, tendría que haber habido más diálogo”, señaló el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales. El además flamante presidente del radicalismo dejó en offside a toda la oposición, incluidos los tres misioneros, Martín Arjol, Florencia Klipauka y Alfredo Schiavoni, que votaron, entusiastas, en contra del Presupuesto 2022, que privó a Misiones de 96.500 millones en obras, pérdidas por menor recaudación y la caída de la Zona Aduanera Especial.

Los intendentes y el gobernador jujeño, en la gestión, saben que el presupuesto es una herramienta imprescindible para la toma de decisiones y que va más allá de un color político. “El que gana gobierna y el que pierde acompaña”, recordó el conductor de la Renovación, Carlos Rovira, trayendo a la memoria la frase de Ricardo Balbín, líder radical que supo pararse por encima de la grieta. 

Rovira aseguró que la negativa de los diputados de la alianza Cambiemos, provocó un “daño irreparable a la República” al quitarle una “herramienta de vital importancia para desarrollar un Gobierno y brindar soluciones al pueblo”.

Desde el Congreso no se gobierna, se ayuda a gobernar a quien está en el Ejecutivo porque el lugar que tiene cada uno lo decidió la gente”. Rovira sabe, desde su propia experiencia, lo que significa gobernar a pesar de, cuando en tuvo que vetar un Presupuesto que no coincidía con la proyección diseñada por el Ejecutivo.  

El contraste se potencia entre lo que piensan quienes tienen responsabilidades de Gobierno y la victimización de quienes se sintieron apuntados por el daño provocado. Los diputados de Cambiemos se quejaron de una campaña de “desprestigio” y hasta de “persecución” por haber sido sindicados como actores clave del fiasco que significó para Misiones el rechazo al Presupuesto nacional. Las expectativas estaban puestas en el paquete de obras por casi cien mil millones de pesos y la creación de la Zona Aduanera Especial, que esta vez parecía encaminarse a ser una realidad. 

Particularmente, el radical Martín Arjol dramatizó el cruce político y elevó al Congreso una “cuestión de privilegio” contra el gobernador Oscar Herrera Ahuad por haber divulgado su teléfono particular en un intercambio de tuiters, donde el mandatario hizo notar que explícitamente había hablado con el diputado por la Zona Aduanera y éste había prometido interceder ante Mario Negri para conseguir los votos necesarios. La diputada Graciela Camaño le puso un freno al diputado debutante: “Le pediría que se lea el segundo párrafo del artículo 128 para que nos pongamos en onda de qué son las cuestiones de privilegio. Si no, traemos acá las cuestiones personales que nada tienen que ver con las cuestiones de privilegio”, opinó. 

El voto de Cambiemos en contra del Presupuesto no genera tanta sorpresa. El propio Arjol hacía campaña para “poner un freno al gobierno nacional”. Pero en campaña también decía que quería llegar al Congreso para “poner a Misiones” en la agenda y que para conseguir atender sus demandas, se debía “liderar un reclamo regional y para eso necesitamos saltar la grieta”. En el primer momento importante, levantó la mano por la grieta y olvidó la agenda de Misiones

En el radicalismo pretendieron bajarle el precio al olvido. Gustavo González aseguró que “no hace falta tener ley de Presupuesto” para atender las demandas de Misiones y que para la reglamentación del artículo 10 de la ley Pymes, pensado para combatir las asimetrías, hace falta “únicamente un decretito del Presidente”. Una pena que no lo hayan advertido cuando Macri lo era y vino a Misiones literalmente sin saber de qué se trataba el pedido conjunto de Gobierno y cámaras empresarias. 

Está claro que la ley de Presupuesto hace falta y su rechazo fue una jugada de la grieta. La alianza Cambiemos pedía “números creíbles”, la bendición del Fondo Monetario Internacional y certeza sobre la inflación y el dólar. La inflación del proyecto Guzmán no es distinta al 33 por ciento del presupuesto diseñado por Horacio Rodríguez Larreta.  

 “Invotable”, números poco creíbles y proyecciones improbables, denunció el coro opositor que cuando estuvo en el Gobierno dinamitó toda la credibilidad del Presupuesto cuando el jefe de Gabinete dió la famosa conferencia de prensa en la que echó por tierra todas los números aprobados en la ley que entonces sí contaba con los votos de quienes no estaban en el oficialismo.

Llamativa laguna de Cambiemos, que cuando estuvo en el Gobierno, no hace demasiado tiempo, dejó al país con récord de inflación, una meteórica deuda tomada para sostener al presidente en el poder y una enorme sangría de capitales. No lo dice el Gobierno. 

Lo dice el propio FMI, que, por primera vez en la historia, hace un mea culpa por el desastre provocado en la Argentina. Así de malo fue el salvataje a Mauricio Macri. Tan malo que obligó al organismo financiero a reconocer el fracaso de sus planes y la inconsistencia del programa de Cambiemos, que no logró “generar confianza” en los mercados, frenar la salida de dólares ni contener la suba acelerada de precios. Tan malo fue el préstamo que por primera vez el FMI debió reconocer, a regañadientes y tácitamente, que sus préstamos tienen un componente político, mucho más relevante que el técnico. 

Nobleza obliga, Kristalina Georgieva no se diferencia demasiado de Christine Lagarde, el amour platonique de Mauricio Macri: como buena prestamista, quiere cobrar. El mea culpa del FMI no alcanzó a dar certezas sobre un buen plan de pago que no aplaste la recuperación de la Argentina. 

La deuda con el Fondo es un ancla que obstaculiza () cualquier atisbo de reacción de la economía si no se imponen condiciones de pago que sean accesibles y que reconozcan las condiciones que la generaron. Es una deuda sucia que condena al país, pese a que los responsables siguen opinando como si se tratara de un relato de una realidad paralela. 

“Para volver a crecer necesitamos una economía estable y para eso debemos ser creíbles. No hay credibilidad sin un sendero fiscal sustentable y sin una política monetaria consistente”, tuiteó Nicolás Dujovne. Credibilidad. Creer. Creer o reventar. El ministro que reconocía que Macri recibió el país con “un nivel de deuda bajísimo, de los más bajos del mundo” y prometía no volver al FMI, fue el responsable del salvavidas de 57 mil millones de dólares para tapar el fracaso del modelo de la deuda. 

Esa realidad paralela es la que domina el relato de la grieta. No valen argumentos ni datos. Solo lo que se dice y al público al que se apunta. Los vagos son los otros, pero los de Cambiemos faltan al Congreso para irse a Disneylandia a menos de un mes de haber asumido. “Pensé que ya había terminado el año”, dijo sin sonrojarse la cordobesa Gabriela Brouwer de Koning, de la bancada UCR-Evolución que pese a su larga historia familiar vinculada a la política -su abuelo fue interventor de Misiones-, no sabe cómo se maneja el Congreso. Si pasa, pasa. En la sesión en la que se discutía la suba del impuesto a los Bienes Personales, Cambiemos también votó en contra, pero fracasó por la ausencia de varios legisladores. La parábola es clara: voto en contra del Presupuesto, voto en contra de aumentar impuestos a los de mayores ingresos. 

Nuevamente aquí, los que están en el Gobierno no discuten la necesidad de recaudar más. Los gobernadores de Cambiemos, salvo Horacio Rodríguez Larreta, respaldan el nuevo Consenso Fiscal que se firmará este lunes y que frena la rebaja impositiva que impuso Macri en 2017 y que incluso permite subir algunos. 

El Consenso Fiscal que se aplicará a partir del año que viene permitirá a las provincias crear nuevos impuestos, como por ejemplo, un “impuesto a la herencia” y también incrementar otros, como las alícuotas de ingresos brutos de algunas actividades, como las financieras. Además se pondrá un tope de alícuotas para algunos tributos y se volverá a imponer reglas de responsabilidad fiscal que fueron obviadas por la pandemia. Misiones firmará el acuerdo, pero ya se anticipa que no habrá modificaciones en los tributos. 

La economía misionera cierra el año con indicadores positivos. Se registró una nueva baja en los índices de desocupación -se crearon once mil empleos durante 2021- y en algunos sectores Misiones es líder de todo el Norte Grande, como el comercio o el sector forestal, que duplica a los trabajos registrados en Corrientes. La chacra, que duda cabe, es uno de los motores de la economía misionera y también de la creación de empleo. Para 2022, la Provincia tiene previsto invertir mil millones de pesos en la transición hacia una producción más verde, acorde con las exigencias internacionales para mitigar el cambio climático y a tono con el rótulo misionero: capital nacional de la Biodiversidad. 

“La actividad económica, por los datos que tiene la Agencia Tributaria Misiones, muestran un crecimiento del 15 al 18%”, reveló a Economis el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán. 

Incluso el turismo, el sector más golpeado por la pandemia, muestra signos acelerados de recuperación. Para el fin de semana navideño, las reservas en Iguazú alcanzaron un promedio del 80 por ciento, con picos del 95 por ciento en algunos hoteles. Además es un sector que no deja de atraer inversiones. La ciudad de las Cataratas ya vio nacer los cimientos de un shopping de primer nivel y se anticipan nuevas inversiones hoteleras apuntadas a un público internacional de alto poder adquisitivo.

Juan Carlos Argüello245 Posts

Periodista, director de Economis

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