Las lluvias de junio destrabaron la campaña: el trigo ya cubre el 50% del área prevista en la región núcleo
La recarga de humedad permitió acelerar la implantación del cereal tras un mayo seco. Aunque la intención de siembra se mantiene similar a la campaña anterior, los productores descartan ampliar superficie por los altos costos y la incertidumbre sobre la rentabilidad.
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Las lluvias registradas durante los primeros días de junio cambiaron el escenario para la campaña fina 2026/27. Tras un mayo marcado por la escasez de precipitaciones, los nuevos aportes de agua permitieron reactivar la siembra de trigo en la región núcleo, donde el cultivo ya alcanzó el 50% del área proyectada y volvió a ganar ritmo en una ventana clave para las variedades de ciclo intermedio.
El último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario señala que las precipitaciones llegaron en un momento oportuno para destrabar las labores, aunque aclara que no modificaron las decisiones productivas adoptadas meses atrás. La superficie destinada al cereal se mantendrá, en términos generales, en niveles similares a la campaña pasada, mientras que en varias zonas incluso se prevén reducciones por cuestiones económicas y de rotación.
La mejora climática puso fin a una prolongada pausa pluvial que había frenado el avance de las sembradoras. Durante los primeros diez días de junio se registraron lluvias generalizadas, con acumulados que en algunos sectores triplicaron el promedio histórico mensual. En el oeste de la región pampeana hubo registros de entre 40 y 90 milímetros, mientras que gran parte del área agrícola recibió entre 15 y 30 milímetros, suficientes para recomponer la humedad superficial y habilitar la continuidad de la implantación.
Los técnicos destacan que el agua llegó en el momento justo para asegurar una buena emergencia de los lotes ya sembrados y completar la implantación en mejores condiciones de humedad.
Sin embargo, el clima favorable no alcanza para modificar las decisiones de inversión. En distintas zonas de la región núcleo persisten las dudas sobre la rentabilidad del trigo debido al elevado costo de los fertilizantes nitrogenados y a la baja del precio futuro del cereal.
En San Gregorio, por ejemplo, la siembra ya alcanza el 70% y los primeros lotes muestran una emergencia muy satisfactoria. No obstante, la intención de siembra registra una reducción del 20% respecto del ciclo anterior, impulsada principalmente por criterios de rotación y por la falta de incentivos económicos. Los asesores remarcan que la compra de urea a valores elevados y la caída del precio del trigo eliminaron cualquier estímulo para ampliar la superficie originalmente prevista.
La situación es similar en la zona de Venado Tuerto. Aunque las condiciones agronómicas son mejores que un año atrás y el período actual resulta ideal para sembrar variedades de ciclo intermedio, los productores decidieron reducir considerablemente el área destinada al cereal. Incluso los establecimientos de mayor escala disminuyeron cerca de un tercio de la superficie implantada, mientras que entre los pequeños y medianos productores el retroceso es aún más pronunciado. Los especialistas atribuyen esa decisión a la incertidumbre sobre los márgenes económicos y a que la baja reciente en algunos costos llegó cuando la planificación de la campaña ya estaba definida.
En otras regiones el panorama es diferente. En Río Tala y San Pedro, el fuerte impacto que dejó la mala campaña de soja llevó a numerosos productores a volver a apostar por el trigo, aun con márgenes ajustados. Allí la necesidad de generar ingresos antes de fin de año, sumada a una recuperación del precio futuro del cereal y a una reducción en el valor de la urea, impulsó un renovado interés por la siembra. Como consecuencia, crecieron las consultas, las compras de fertilizantes y la demanda de semillas durante las últimas semanas.
En Marcos Juárez el avance de la implantación ya se aproxima al 90%. Las lluvias resultaron determinantes para consolidar la emergencia de los lotes sembrados con humedad muy ajustada y permitir completar la campaña en excelentes condiciones. Aun así, los productores mantienen la previsión de reducir un 30% el área destinada al trigo respecto de la campaña anterior, ya que el elevado costo de la fertilización condicionó las decisiones desde el inicio del ciclo.
Desde el punto de vista climático, el informe anticipa que la estabilidad dominará gran parte de la próxima semana, con probabilidad de lluvias débiles durante el fin de semana y un marcado descenso térmico posterior. Entre el domingo y el lunes podrían registrarse heladas intensas, con mínimas de hasta cinco grados bajo cero en algunos sectores de la región núcleo.
Aunque las precipitaciones permitieron recuperar humedad y acelerar la implantación, el inicio de la campaña triguera confirma que las decisiones productivas continúan condicionadas por variables económicas. El clima volvió a jugar a favor del cereal, pero los costos de producción y la rentabilidad esperada siguen definiendo el tamaño final de la apuesta de los productores.
