El giro estratégico de Lory Máquinas, de vender cosechadoras a ofrecer “soluciones” integrales

Una pyme de Misiones apuesta a exportar soluciones integrales en maquinaria agrícola y enfrenta el desafío de escalar con mano de obra calificada.

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Una pyme de Misiones redefine su negocio y apuesta a exportar “soluciones”. El giro estratégico de Lory Máquinas, de vender cosechadoras a ofrecer sistemas integrales. La empresa busca escalar en mercados internacionales con foco en África y Estados Unidos

En un contexto donde la industria nacional busca sostener competitividad y abrir mercados, una empresa metalmecánica de Misiones ensaya un cambio de enfoque que trasciende lo productivo: Lory Máquinas dejó de pensarse como fabricante de equipos para posicionarse como proveedora de soluciones integrales. El giro, explicitado por su gerente, Jorge Lory en una entrevista en LT17 Radio Provincia, no es solo discursivo. Se apoya en experiencias concretas de exportación y en una estrategia de inserción internacional que vuelve a poner en agenda una pregunta estructural: ¿pueden las pymes industriales del interior escalar sin cambiar el modelo de negocio?

El punto de inflexión aparece con claridad en una operación reciente. En 2025, la empresa vendió una máquina a Carolina del Sur, en Estados Unidos, y participó directamente en su montaje y puesta en funcionamiento. Allí, según describió Lory, se produjo un cambio de lectura: el producto dejó de ser una cosechadora para convertirse en una plataforma que integra múltiples funciones —cosecha, poda, fertilización, fumigación— y resuelve problemas operativos en origen.

Ese desplazamiento conceptual, de máquina a solución, redefine la lógica comercial y también el posicionamiento en mercados externos.

De Oberá al mundo: una estrategia que madura con los años

El intento de internacionalización no es nuevo. La empresa tuvo un primer contacto con el mercado africano en el año 2018, cuando colocó una máquina en Kenia. Allí detectó un diferencial estructural: mientras Misiones cuenta con unas 35.000 hectáreas de té, ese país africano supera las 260.000. La escala, sumada a un problema proyectado de escasez de mano de obra, configuró una oportunidad.

Sin embargo, en aquel momento la empresa no tenía capacidad operativa ni tecnológica para sostener esa expansión. El proyecto quedó en pausa.

Hoy el escenario es distinto. Tras años de acumulación de experiencia, capacitación y desarrollo, Lory Máquinas retoma esa agenda con un enfoque más sofisticado: diseñar equipos adaptables, optimizar logística —como el envío de múltiples unidades en un mismo contenedor— y acompañar la implementación en destino.

El dato no es menor. Implica pasar de una lógica de exportación puntual a una estrategia de inserción sostenida, con transferencia de conocimiento incluida.

Capital humano: el cuello de botella de la expansión

El crecimiento proyectado expone, al mismo tiempo, una limitación estructural. La empresa cuenta con entre 15 y 16 trabajadores y ya ocupa la totalidad de su capacidad instalada, en un predio de 2.000 metros cuadrados.

El problema no es solo de infraestructura. Es, sobre todo, de mano de obra calificada.

Lory lo plantea sin rodeos: la principal restricción para escalar no está en la inversión en maquinaria o en la ampliación edilicia, sino en la disponibilidad de trabajadores formados para el sector metalmecánico. La respuesta empresarial apunta a un esquema de vinculación directa con escuelas técnicas, a través de pasantías y formación en planta.

Ese modelo cumple una doble función. Por un lado, abastece de recursos humanos a la empresa. Por otro, genera un circuito de formación práctica que reduce tiempos de adaptación y fortalece capacidades locales.

En términos productivos, la ecuación es clara: sin capital humano, no hay expansión posible, incluso con demanda externa en crecimiento.

Exportaciones y mercados: oportunidades y límites

La empresa ya concretó exportaciones a destinos diversos como Ecuador, Brasil, África y Estados Unidos. En paralelo, registra consultas desde países de la región, especialmente Brasil y Paraguay.

El interés externo se apoya en un diferencial tecnológico específico: la capacidad de integrar múltiples funciones en una sola máquina, reduciendo costos operativos y dependencia de mano de obra. En mercados donde esa variable comienza a escasear, el valor agregado se vuelve decisivo.

Sin embargo, el propio Lory reconoce que, más allá de las consultas, los negocios concretos aún son limitados. La expansión internacional se encuentra en una fase de transición entre la exploración y la consolidación.

En ese punto, la estrategia empresarial se cruza con condiciones macro: tipo de cambio, costos logísticos y financiamiento inciden directamente en la posibilidad de escalar exportaciones desde el interior del país.

Una empresa familiar frente al desafío de escalar

El recorrido de Lory Máquinas también expone una dimensión menos visible, pero clave en la industria argentina: la continuidad generacional. La empresa atraviesa su tercera generación, con un fundador aún activo, un gerente que consolidó el negocio y un hijo ingeniero que incorpora herramientas de diseño y planificación más avanzadas.

Ese cruce de saberes —experiencia, gestión e innovación— permite sostener la competitividad en un sector donde la adaptación tecnológica es permanente.

Pero también plantea un desafío: cómo transformar una estructura familiar en una organización con capacidad de escalar sin perder flexibilidad ni identidad productiva.

Un movimiento en construcción

El giro hacia la venta de soluciones no garantiza resultados inmediatos, pero redefine el horizonte estratégico. La empresa ya no compite solo por precio o por volumen, sino por capacidad de resolver problemas complejos en contextos productivos diversos.

En las próximas etapas, la clave estará en convertir las consultas en contratos, ampliar la capacidad productiva y sostener la formación de mano de obra. También será determinante cómo evoluciona la demanda en mercados como Brasil o África, donde la mecanización aparece como una necesidad creciente.

El movimiento ya empezó. Resta ver si logra consolidarse como un modelo replicable para otras pymes industriales o si queda limitado a casos puntuales en un entorno todavía inestable.

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