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Necesitamos grandes cantidades adicionales de energía eléctrica – debe ser segura, de calidad y en lo posible económica

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Es previsible que en poco tiempo, Argentina vaya superando la doble pandemia, la del impiadoso y destructivo neoliberalismo, y la del Covid 19.
Consecuentemente, a las necesidades actuales, acentuadas por cuatro años de inacción casi total en el reciente período neoliberal, casi sin nuevas obras en Transmisión y Generación, y deficiente mantenimiento, se le agregarán los requerimientos adicionales que con seguridad serán consecuencias del proceso de reindustrialización, de desarrollo económico general, y de las mejoras sociales que derivarán de mayor demanda de trabajadores y posible mejora real de los salarios.

La demanda puede tener incrementos abruptos y sostenidos, que si no se satisfacen con suficientes ”espaldas” técnicas, pueden provocar situaciones complejas, con cortes del suministro generales y deficientes abastecimientos a grandes usuarios industriales.

Son necesarias inversiones en algunos casos inmediatas, y en otras a concretar a la brevedad, o en los casos más complejos, comenzar cuanto antes las tareas imprescindibles de planificaciones técnicas. Se trata de inversiones cuantiosas, que llevan tiempo de implementación, pero que si se soslayan, los costos de las carencias serán mucho mayores.

De los años de carencias eléctricas acentuadas en Misiones, cuando trabajaba en la Dirección General de Electricidad, recuerdo una certera frase de alguno de los excelentes profesionales con quienes compartí tareas: “la energía más cara es la que no se tiene”. Esa situación debemos evitar, a escala nacional.

El Sector Eléctrico se compone de tres grandes áreas técnicas: Generación, Transmisión y Distribución. En todas ellas hay carencias, pero las más delicadas, de mayores complejidades técnicas y mayores plazos de ejecución, y de mayores volúmenes de inversiones, son las obras en Transmisión (redes en alta y extra alta tensión); y en Generación.

Recordemos que solo por falta de elemental mantenimiento del Sistema Interconectado Nacional –durante el nocivo neoliberalismo macrista-, hubo un descomunal corte del servicio, que afectó a casi toda Argentina y a partes de países vecinos interconectados con nosotros. Recordemos también, que el corte de energía no se sintió en Misiones, gracias a contar con la Hidroeléctrica Urugua-Í y con la interconexión con ANDE (Paraguay), además de algunos equipos generadores termoeléctricos.

Los sistemas de Transmisión son como las arterias, que llevan el imprescindible fluido eléctrico a todo el territorio abastecido. Y que tal como sucede con otras obras de infraestructura, por el crecimiento de la demanda es necesario reforzar las instalaciones que ya se poseen. En muchos casos es necesario duplicar las redes de alta tensión, por estar saturada la capacidad de transporte de energía, ante el crecimiento de la demanda. Es como entender que por incremento del volumen del tránsito, en muchos lugares son necesarias autovías de cuatro o más carriles, pues las rutas de dos carriles resultan muy insuficientes. Piénsese como comparación, en el Acceso Norte a Buenos Aires, que antes tenía solo dos carriles, y hoy con tramos múltiples de varios carriles, ya vuelve a mostrarse insuficiente. Eso mismo ocurre con el sistema de Transmisión de energía eléctrica.

Tener buenos sistemas de Transmisión, concretados ex ante, mediante una correcta planificación a largo plazo, permite notables economías de escala, en contra de la nefasta “filosofía” de la generación distribuida, instalada como lo “energéticamente correcto” para dar cabida a las muy ineficientes y costosas “energías renovables” eólicas y solares. Las economías de escala, se obtienen montando grandes centrales de Generación, las cuales por lógica necesitan grandes y bien planificados sistemas de Transmisión.

Fue un conjunto de grandes obras, de importancias estratégicas irreemplazables, construir más de 5.500 Km. de redes de alta tensión, materializado ello en el anterior gobierno de economía heterodoxa (en el precedente gobierno peronista), que por primera vez en la historia conectó a todas las provincias continentales, incluso completando anillados que dan mayor seguridad operativa, en los casos de las redes NEA – NOA, y Comahue – Cuyo, además del anillado en el extremo sur, de lado a lado, como grandes obras de integración territorial efectiva.

Pero queda mucho por hacer, tanto en el imprescindible mantenimiento (dejado de lado con estulticia soberbia en los períodos neoliberales), como en nuevas obras para optimizar el servicio.

Tan solo en la pequeña Misiones, falta completar el anillado en 132 Kv que mejore y de mayor seguridad operativa, a la traza oeste (paralela a la ruta 12), con la traza central – este, paralela a la ruta 14, con prolongaciones al Alto Uruguay), además de construir nuevas ternas en trazas que operan al límite de sus capacidades técnicas, como la interconexión Posadas – Oberá, y seguramente el extenso tramo desde Jardín América hasta Iguazú.

Similares cuellos de botella en los sistemas de Transmisión, deben adolecerse en todas las provincias. Y eso con “parchecitos” de ineficientes eólicas y solares, no se soluciona, como tampoco con las algo más eficientes pero pequeñas usinas a biomasa.

En Generación, las necesidades son cuantiosas, y requieren prontas decisiones, de grandes importancias estratégicas.

No solo es urgente aumentar en forma acentuada la capacidad instalada efectiva de generación, sino también disminuir la patológica muy alta dependencia de los combustibles fósiles.

Al expresar capacidad instalada efectiva de generación, eso implica enfatizar las instalaciones de usinas que generen con alta calidad y sean efectivas como Energía de Base; o sea, generadoras técnicamente confiables y sin adolecer de insalvables e impredecibles baches en el servicio, como sucede con las centrales eólicas y solares, que padecen constantes variaciones de voltaje y de potencia efectiva generada, e incluso permanentes e imprevistos ceses de suministro, como son las nocivas características técnicas de las muy “promocionadas” eólicas y solares. Son INTERMITENTES, pues el ser humano no controla ni los vientos ni el sol, que varían aleatoriamente.

Las tecnologías de generación eléctrica aptas técnicamente para funcionar como bases de cualquier sistema eléctrico, son genéricamente solo tres:
 Termoeléctricas, quemando hidrocarburos, o alternativamente biocombustibles o biomasa.
 Hidroeléctricas.
 Nucleares.

Dado el previsible enorme volumen de las necesidades adicionales de Potencia Instalada y de Energía, se necesitarán instalar masivamente los tres tipos de centrales aptas para funcionar como Energías de Base.
Lo ideal será acentuar las inversiones en hidroeléctricas y nucleares, que son los dos tipos de centrales eléctricas de menores costos reales de generación, de mayores vidas útiles y de menores impactos en el ambiente.

Claro está que para eso hay que vencer las múltiples resistencias que constantemente interpone el establishment (el poder establecido, en las sombras), que opera al servicio de petroleras y gasíferas transnacionales, con sus distintos operadores visibles y otros encubiertos, entre los que están los mercenarios del periodismo y los opinólogos al voleo.

Desde el recalcitrante neoliberalismo, operan machacando desde diversos institutos y entes supuestamente de “excelencia técnica”, como es el caso más visible de “los 8 exsecretarios de energía de la partidocracia cleptocrática” y su ente mascarón de proa, el Instituto Argentino de la Energía, con Jorge Lapeña y Daniel Montamat como figuras preponderantes. En mérito a la brevedad, citemos las fundamentadas opiniones del OETEC, con Federico Bernal y otros especialistas, de indoblegable mentalidad y accionar de defensa de los intereses argentinos, quienes pusieron en evidencia las posturas y accionares de esos personajes en contra de lo nuestro y al servicio de intereses extranjeros que lucran a costa y en perjuicio de Argentina. Lapeña congeló el Plan Nuclear, causando un enorme daño, en épocas del alfonsinato. Montamat fue testigo contra Argentina en un juicio en el CIADI. Y no se agota el listado de acciones antinacionales de esos 8 exsecretarios de energía.

Y desde las “progresías” supuestamente izquierdosas y “anti sistema”, que en buena parte son marxistas, trostskistas o anarquistas, carentes de los soportes de sus ideologías o huérfanos de causa, que se volcaron masiva e irracionalmente a asumir los postulados de ONGs ultraecologistas, no advierten o se niegan a analizar que sus argumentos responden a “letras” dictadas desde los centros del poder hegemónico mundial, vinculados con las Potencias Atlantistas y con el mega poder financiero especulativo transnacional.

Esas “progresías” compran fácilmente el discurso “verde”, y llenos de odio se niegan a admitir las sobradas pruebas que ellos y otros crédulos carentes de basamentos técnicos y deficientes en patriotismo, son usados por el ultra ecologismo, para favorecer al como sea, a las muy ineficientes y no precisamente “limpias” energías eólica y solar, las cuales están estrechamente vinculadas con la generación termoeléctrica (quemando petróleo o gas), de la cual dependen para solucionar los “baches” y oscilaciones de voltaje, sin cuyo respaldo no son aptas para ser inyectadas directamente al sistema interconectado, además de ser completamente inútiles como energías de base.

En los volúmenes masivos y superando el 20 % del total generado, causarían un descalabro técnico descomunal, siendo ese el objetivo de las múltiples ONGs ultraecologistas (la mayoría de las transnacionales son ONGs británicas que buscan nuestra dependencia y subdesarrollo crónicos) y promotoras a ultranza de las ”renovables” eólica y solar. Dichas generadoras en realidad pasan a ser verdaderos salvavidas de plomo, que en tales casos, pasan a caotizar el sistema eléctrico y a provocar cuadros de pobreza energética, por sus altísimos costos y por sus serias ineficiencias operativas.

Es imprescindible relanzar fuertemente el Plan Nuclear y agilizar las construcciones de grandes hidroeléctricas, varias de las cuales cuentan con estudios técnicos completos, listas para ser licitadas. El Plan Nuclear contribuirá al desarrollo tecnológico argentino, y por su parte, las grandes hidroeléctricas tienen varios beneficios adicionales, que se suman a sus grandes y muy económicos volúmenes de generación.

Una nación que busca su grandeza, no puede derrochar semejantes potencialidades, de factibles e incluso necesarias concreciones.

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