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Qué dicen los datos económicos de Misiones
Misiones dio un fuerte salto de calidad al publicar, de manera oficial, un nuevo producto clave para el seguimiento de la actividad económica: el Indicador Sintético de Actividad Económica de Misiones (ISAEM) elaborado por el Instituto Provincial de Estadísticas y Censo (IPEC) de la provincia. Son pocas las provincias en el país que cuentan con esta herramienta, que viene a llenar un vacío principalmente temporal, ya que los cálculos de PBG suelen tener un tiempo de elaboración mucho más complejo y por ende, muchas veces el dato ya llega tarde.
Antes de analizar que dejó el ISAEM, vale la pena mencionar como está compuesto. El objetivo de ese indicador es resumir en una sola serie trimestral el movimiento económico local en base a siete indicadores parciales y se calibra con el PBG; si bien no lo reemplaza, se aproxima para medir la evolución de la actividad económica con mayor frecuencia y menor rezago. Exactamente la misma lógica que el EMAE nacional respecto al PIB. El ISAEM sigue de cerca siete indicadores parciales seleccionados, según el IPEC, “con tres criterios: disponibilidad trimestral con rezago acotado, cobertura provincial o de su aglomerado principal y correlación cruzada con la serie de referencia. Cinco provienen de organismos externos y dos de relevamientos propios”. Estos son: tasa de empleo del aglomerado de Posadas, empresas activas en la construcción, permisos de edificación, pasajeros de transporte urbano por kilómetro recorrido, demanda de energía eléctrica, venta en supermercados a precios constantes y consumo de cemento Portland. El ISAEM, como se dijo, se presenta de manera trimestral.
Un aspecto importante para dimensionar la utilidad del indicador es su validación estadística. Según el propio IPEC, para el período 2018-2024 el ISAEM presenta una correlación de 0,93 en niveles y de 0,89 en variaciones anuales con el PBG real. Además, coincide con el signo de la variación del producto provincial en cinco de los seis años analizados. Esto le otorga un respaldo importante como herramienta de seguimiento, aunque no significa que ambos indicadores sean equivalentes: en 2020, por ejemplo, el ISAEM subestimó la caída del PBG en 8 puntos porcentuales, mientras que en 2024 sobreestimó el retroceso en 5,2 puntos.
Ahora sí, vamos a los datos. En el primer trimestre de 2026, la actividad económica provincial mostró una doble cara: creció 0,7% interanual, pero cayó 2,3% contra el trimestre anterior. Pero vale la pena, en este marco, hacer un repaso un poco más largo en el tiempo, para ver cómo llegó a esto.
El ISAEM inicia en el año 2018 y muestra que la actividad provincial tuvo una dinámica bastante alineada con la nacional: caídas trimestrales entre mediados de 2018 y finales del 2019, un rebote a inicio de 2020 interrumpido luego por la pandemia y una fuerte recuperación hasta el inicio del 2023, momento en el que la cosa comenzó a complicarse: cayó entre el segundo y cuarto trimestre de ese año, recuperó levemente a inicio del 2024 y comenzó desde allí un proceso de volatilidad con mayor tendencia a la baja hasta hoy. Entre puntas, la actividad del primer trimestre 2026 está +0,7% vs. igual período de 2025, pero -13,2% frente a 2024, -15,7% vs. 2023 y -11,7% respecto al 2022. A su vez, la serie desestacionalizada muestra que la actividad de inicios del año está -11,9% contra el cuatro trimestre del 2023, momento que inició el actual gobierno nacional.
Hay un dato que permite dimensionar mejor el deterioro: Misiones llegó a su máximo nivel de actividad en el tercer trimestre de 2022, cuando el ISAEM alcanzó los 119,4 puntos. Desde entonces comenzó un prolongado proceso de retroceso que llevó al indicador prácticamente al nivel de su año base (100 puntos).
La tendencia-ciclo pasó de 115,8 puntos en el cuarto trimestre de 2022 a 99,9 en el primero de 2026. No se trata, por lo tanto, de una caída concentrada exclusivamente en el último año, sino de un deterioro que lleva más de tres años y que prácticamente deshizo la expansión acumulada durante la recuperación pospandemia.
La evolución de los promedios anuales confirma esta tendencia. En 2023, el ISAEM prácticamente se estancó, con una caída de 0,4%; en 2024 retrocedió 7,9% y en 2025 volvió a caer 4,7%. Así, la provincia acumuló dos años consecutivos de contracción significativa, con un retroceso cercano al 12,1% entre los promedios de 2023 y 2025.
La comparación con la dinámica nacional permite advertir que Misiones viene atravesando un proceso particularmente desfavorable. Mientras que en 2024 el ISAEM provincial cayó 7,9%, el EMAE nacional retrocedió 1,3%. La divergencia se hizo todavía más evidente en 2025: mientras la actividad económica argentina creció 4,4% en el promedio anual, Misiones volvió a retroceder 4,7%. Es decir, en un año en que la economía nacional mostró una recuperación, la provincia transitó su segundo año consecutivo de contracción. La diferencia entre ambos resultados fue de 9,1 puntos porcentuales. Obviamente, esto en el marco de la recuperación nacional se da sobre la base de tres actividades específicas y no de un proceso genuino y abarcativo a toda la economía nacional.
En el primer trimestre de 2026, la brecha se redujo: el ISAEM creció 0,7% interanual, mientras que el EMAE nacional acumuló una expansión de 1,7% en el mismo período. Sin embargo, esto no alcanza para hablar de una convergencia consolidada. Más bien, muestra que Misiones continúa creciendo por debajo del promedio nacional, después de haber atravesado una contracción mucho más profunda durante los dos años anteriores. ¿Por qué? Entre otras cosas, por lo dicho anteriormente: el crecimiento nacional se apoya en energía, minería, finanzas y algo del agro. Pero a la par, se destruyeron economías regionales. Esto torna casi lógico el proceso inverso que muestra Misiones respecto al dato nacional.
Si nos detenemos en el último dato disponible, el leve crecimiento interanual de la provincia, aunque positivo, es débil. De los siete indicadores que integran el ISAEM, solo uno mejoró: la tasa de empleo del aglomerado Posadas subió de 42,4% a 44,4%. Los otros seis cayeron, desde los permisos de edificación (-55,6%) como las empresas activas en la construcción (-2,4%), el consumo de cemento (-12,9%), los pasajeros del transporte urbano (-17,2%), las ventas en supermercados (-7,3%) y la demanda de energía eléctrica (-11,1%). El índice termina en positivo porque el empleo es la variable con más peso en el modelo.
De todos modos, hay que tener presente que el ISAEM no representa la totalidad de la estructura productiva misionera. Sus siete componentes permiten observar la evolución del mercado laboral urbano, la construcción, el transporte de pasajeros, la demanda eléctrica y el consumo en supermercados, pero no incorporan directamente indicadores del sector primario, la cadena foresto-industrial ni las exportaciones. Esto constituye una limitación relevante, porque una parte de la dinámica económica provincial puede estar determinada por actividades que no están contempladas en el índice. A esto se suma que los últimos ocho meses de la serie de consumo de cemento (agosto de 2025 a marzo de 2026) fueron estimados por extrapolación debido al rezago de publicación de la fuente.
Como conclusión, podemos afirmar que el ISAEM permite ponerle dimensión a un proceso que, detrás de las oscilaciones trimestrales, muestra una tendencia bastante más preocupante. Compararlo con la Nación, como se hizo antes, es casi anecdótico en términos de correlación, pero es muy gráfico para entender hacia donde el modelo económico nacional que deja afuera del mapa a las economías regionales y los sectores más tradicionales como la industria y el comercio. En ese marco, el dato positivo del primer trimestre de 2026 puede ofrecer una señal de estabilización, pero todavía está lejos de representar un cambio de ciclo. El desafío para la provincia no es solamente volver a crecer, sino recuperar el dinamismo perdido y lograr que esa recuperación alcance a los distintos sectores de su estructura productiva.
