AMAZONAS

Petro se reunió con Georgieva y pidió apoyo del FMI para revitalizar la selva amazónica

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El presidente colombiano, Gustavo Petro, se reunió hoy con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, y dijo que espera el apoyo del organismo para revitalizar la selva amazónica.

“Mi encuentro con Kristalina Georgieva, directora general del FMI”, escribió Petro en un mensaje de Twitter acompañado de una foto junta a la directora del organismo de crédito y agregó que el Fondo “se alista” a prestar “todo su apoyo al programa de revitalización de la selva amazónica”.

Por su parte, Georgieva dijo en la misma red social que fue “genial” escuchar la visión de Petro para Colombia.

“Elogio su enfoque en el clima y la equidad y espero continuar nuestra estrecha cooperación”, agregó.

Petro participó en el Foro Económico Mundial que se desarrolló esta semana en el centro de esquí suizo de Davos, adonde viajó acompañado del canciller, Álvaro Leyva; la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad; la jefa de Gabinete, Laura Sarabia, y una comitiva de Gobierno.

En el marco de este evento, mantuvo encuentros bilaterales con líderes mundiales para hablar de las iniciativas que lidera su Gobierno y lograr apoyo internacional para proteger la Amazonia.

“Estamos convencidos que, con una fuerte inversión en turismo, dada la belleza del país, y en la capacidad y potencialidad que tiene el país en generación de energías limpias, podría perfectamente, en un corto plazo, en una transición, llenar los vacíos que puede dejar la economía fósil que, precisamente es de la cual hemos dependido”, declaró en el Foro de Davos, según recogió el diario colombiano La República.

En Davos, el mandatario propuso que las decisiones de las Conferencias de las Partes (COP) o cumbres anuales que realiza la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático sean “vinculantes” y no solo sugerencias.

“Las COP deberían tener poder vinculante, es decir, que sus decisiones sean órdenes. El Tratado de la Organización Mundial del Comercio (OMC), si se evade por alguna razón, tiene una sanción; en cambio, lo que deciden las COP son sugerencias que un gobernante puede tener o no en cuenta, son apenas consejos. ¿Por qué un TLC sí es vinculante y las decisiones para salvar al planeta no?”, manifestó Petro en su intervención.

Argumentó que esta sería una primera medida para poner en marcha su idea de capitalismo descarbonizado, tesis que, según el mandatario, contribuiría con una compensación mundial ante la crisis ambiental que este sistema ha causado durante los últimos años.

En ese sentido, aseguró que una modificación en las decisiones de las cumbres sobre cambio climático implicaría modificaciones en los tratados comerciales de la OMC y del sistema financiero global, iniciando por los organismos multilaterales, como el FMI y el Banco Mundial, para que se prioricen recursos del sistema y de los presupuestos nacionales en el cuidado ambiental.

“Implicaría que los TLC de la OMC y del FMI se supediten a los acuerdos del clima y no al revés, y también una reforma del sistema financiero mundial. ¿Cómo se financia la transición? En la COP 27 me dijeron: endéudese”, expuso el mandatario, según replicó la agencia de noticias Sputnik.

El 8 de noviembre, en la COP27 que se celebró en Egipto, Petro pidió un diálogo entre las Américas para revitalizar la selva amazónica e invertir en ella.

El jefe de Estado señaló entonces que solo “la unificación de grandes bloques mundiales puede permitir transformar la inercia en torno al cambio climático”.

El mandatario subrayó también que en la unión de esos grandes bloques “el FMI tiene ahí un papel que cumplir, liderado por los grandes países desarrollados del mundo”.

En ese sentido, el presidente agregó que el objetivo no es que se regale el dinero, sino que se libere el pago de deuda a los países pobres y en desarrollo para que los recursos sean llevados a combatir el cambio climático.

En el marco del Foro de Davos, el mandatario se reunió también con el director general del FBI, Christopher Wray, tras haber declarado su intención de buscar la colaboración de la agencia estadounidense para investigar a los grandes empresarios del narcotráfico y el lavado de activos y a los agentes del más alto nivel de la corrupción.

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“Conservar ya no basta, tenemos que restaurar la selva amazónica”

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Por Carlos Nobre, Nathália Nascimento, Julia Arieira y Pedro H. S. Brancalion – Aproximadamente 2 millones de km² de la selva amazónica han sido deforestados o degradados. La restauración forestal es esencial para evitar que la Amazonia alcance un punto de inflexión que liberaría más de 200 mil millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. La restauración requiere planificación, inversión, seguimiento y un firme compromiso gubernamental.

Se calcula que desde 1985 se han talado más de 870 000 km² (~87 millones de hectáreas) de bosques primarios en el bioma amazónico. Esta superficie es mayor que los territorios de Francia, Reino Unido y Bélgica juntos. Las causas de la pérdida de bosques son varias en los ocho países por los que se extiende el bioma: Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, y el territorio francés de ultramar de la Guayana Francesa.

El principal motor de la pérdida de bosques en la Amazonia es la expansión de la frontera agrícola y la conversión de los bosques para usos agrícolas, principalmente pastos y la producción de materias primas como la soja y la palma aceitera. Sin embargo, otras actividades también se destacan en la dinámica de pérdida de bosques en los países amazónicos, como la tala y la explotación de minerales, gas y petróleo. En la Amazonia peruana, por ejemplo, la extracción de oro es uno de los principales motores de la deforestación.

La mayor parte de la deforestación se realiza ilegalmente. Solo en la Amazonia brasileña, por ejemplo, se calcula que más del 98% de la deforestación se llevó a cabo sin estudio ni aprobación de los organismos responsables. En países como Colombia, Perú y Bolivia, las actividades ilegales también ejercen una fuerte presión sobre los bosques.

Los bosques degradados comprenden un área aún mayor que la deforestada y se estima que se extienden a alrededor de 1 millón de km2 en 2017. Entre 2007 y 2019, la superficie total deforestada en la Amazonia brasileña fue de 99 630 km², mientras que la superficie degradada fue el doble (198 059 km²). La degradación forestal está causada por muchos factores, entre ellos, la tala selectiva, los incendios forestales y la fragmentación de los bosques.

Los cambios en la estructura forestal y en el balance energético de la superficie pueden alterar funciones ecosistémicas críticas que garantizan el mantenimiento de los bosques y les confieren un alto valor ecológico, como la capacidad de enfriar la superficie, amortiguar los extremos climáticos y los incendios forestales, almacenar grandes cantidades de carbono y reciclar nutrientes y precipitaciones. Todas estas funciones, ciertamente enormes, que desempeñan los bosques amazónicos, benefician a toda la humanidad.

Una economía del bosque en pie

En conjunto, la superficie forestal deforestada y degradada en el bioma amazónico alcanza aproximadamente los 2 millones de km². Es decir, alrededor de un tercio de la selva amazónica ha sufrido o sigue sufriendo algún tipo de perturbación humana. Estas tierras abiertas y degradadas pueden ser una oportunidad valiosa y subutilizada para los mercados de carbono y los sistemas agroforestales para lograr un doble objetivo: conservar los bosques que quedan y construir cadenas de mercado sostenibles para los productos de la biodiversidad. Estos pueden en turno generar oportunidades de empleo para las poblaciones locales, creando desarrollo socioeconómico al tiempo que se restauran los ecosistemas amazónicos. En suma, son esenciales para el desarrollo de la nueva bioeconomía forestal en pie en la Amazonia.

La restauración forestal es una necesidad urgente para reconectar los ecosistemas amazónicos y sus objetivos varían según la categoría de uso del suelo. Restaurar la biodiversidad y la función ecológica lo más cerca posible del bosque remanente puede ser un objetivo dentro de las áreas protegidas gestionadas principalmente para la protección de la naturaleza. Mientras tanto, recuperar las reservas de carbono puede ser un objetivo en la cubierta forestal que no está totalmente protegida por la legislación.

La restauración forestal requiere planificación, inversión, monitoreo y, sobre todo, un firme compromiso gubernamental con la restauración a gran escala en la Amazonia. La planificación requiere, entre otras cosas, la identificación de las zonas que se convertirán en prioritarias para las iniciativas de restauración.

Del Arco de la Deforestación al Arco de la Restauración

Las zonas deforestadas deben ser una prioridad no solo por su mayor necesidad de restauración, sino también por su nivel de vulnerabilidad ante escenarios de cambio climático. En Brasil, históricamente, la deforestación se ha concentrado en la frontera del bioma Amazónico, una región en forma de arco que es particularmente frágil porque hace la transición entre los biomas Amazónico y del Cerrado, donde la dinámica ecológica y climática es más compleja. Sin embargo, debido a la intensa deforestación y a la aparición de incendios, esta zona también se conoce como el Arco de la Deforestación.

Los estudios han señalado que ya han comenzado los cambios en el clima de esta región, lo que se evidencia en el aumento del número de días secos y el acortamiento de la temporada de lluvias. Además, esta región empezó a emitir más CO2 que su capacidad de absorción.

El Arco de la Deforestación puede extenderse a otros países amazónicos, alcanzando la zona de intensa deforestación en la región norte de Bolivia y el centro de Perú, formando un gran arco en el sur del bioma Amazónico. Otro arco puede identificarse en la parte oriental de los Andes, donde la deforestación se ha intensificado. Ambas zonas deben convertirse en “Arcos de Restauración” y pasar a ser prioritarias para las iniciativas de restauración.

El coste de restaurar la selva amazónica

Otro aspecto que debe tenerse en cuenta es el gran esfuerzo que supone cartografiar las zonas sujetas a restauración forestal y calcular los costes de ejecución. Dependiendo del tipo de regeneración, el costo por hectárea en la Amazonia puede variar de alrededor de U$ 50 (regeneración natural) a aproximadamente U$ 2000 (replantación total). Considerando solo el área deforestada entre 2019 y 2022 en la Amazonia brasileña, que suma más de 4 millones de hectáreas, el costo de la restauración sería de alrededor de U$ 190 millones (si la restauración se hiciera solo a través de la regeneración natural). Una suma aún mayor sería necesaria para restaurar más de 9 millones de hectáreas de bosque, si consideramos la deforestación de la última década (2012 a 2022) en la Amazonia brasileña. Sin embargo, dada la complejidad del uso de la tierra y la degradación a lo largo del tiempo en las zonas deforestadas, la restauración puede requerir técnicas más complejas que la regeneración natural, lo que elevaría los costes y exigiría inversiones de unos US$ 20 000 millones.

Tal cantidad requiere un gran esfuerzo para obtener fondos destinados a la inversión en restauración en la Amazonia. Podría haber costes adicionales para preparar la infraestructura para la restauración, como la producción de plántulas, la formación técnica y los sistemas de vigilancia para garantizar la protección de las zonas en regeneración. Como aspecto positivo, el coste de la regeneración de zonas deforestadas en territorios indígenas y áreas protegidas podría ser menor dado el cumplimiento de la legislación en estas zonas.

Necesitamos el compromiso de los gobiernos en todos los niveles

Un proyecto de restauración a gran escala en la Amazonia interrumpiría la dinámica de conversión forestal que ha prevalecido en la región durante décadas. Por este motivo, el compromiso de los gobiernos nacionales y regionales es fundamental para apoyar las iniciativas de restauración. Esto es aún más importante en tierras no designadas que podrían convertirse en áreas protegidas y considerarse prioritarias para la restauración, y en asentamientos rurales donde la restauración podría asociarse a sistemas agroforestales. Esto representaría no solo una ganancia para el clima y la biodiversidad, sino también ingresos y seguridad alimentaria para miles de familias.

Las iniciativas de restauración son urgentemente necesarias porque, aunque los bosques secuestran una gran cantidad de carbono durante su crecimiento, la biodiversidad tarda en restablecerse y apenas se compara con los niveles iniciales de un bosque primario no perturbado. Además, un gran programa de restauración puede apoyar cadenas de producción sostenibles, por ejemplo, con la inclusión de productos procedentes de la agrosilvicultura o incluso la inclusión de proyectos de restauración en la dinámica de los créditos de carbono y la biodiversidad.

La restauración forestal no es sencilla. Requiere tiempo, trabajo e inversiones. Sin embargo, teniendo en cuenta los escenarios de cambios medioambientales globales, es un camino que inevitablemente debemos emprender de inmediato. Son esenciales para evitar que la selva amazónica alcance un punto de inflexión que provocaría que más del 50% del sistema forestal se convirtiera en ecosistemas degradados de dosel abierto, liberando más de 200 000 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.

Carlos Nobre Member, Co-chair of the Science Panel for the Amazon.
Nathália Nascimento Member, Science Panel for the Amazon
Julia Arieira Member, Science Panel for the Amazon
Pedro H. S. Brancalion Member, Science Panel for the Amazon
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Descubren una nueva especie de boa enana en la Amazonia de Ecuador

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Un equipo de científicos descubrió en la Amazonia de Ecuador una nueva especie de boa enana, considerada una “reliquia” en el mundo animal por poseer vestigios de una pelvis, se informó hoy.

El ministerio de Ambiente de ese país señaló que la serpiente recibió el nombre “Tropidophis cacuangoae”, en honor a la activista ecuatoriana Dolores Cacuango, “quien fue pionera en la lucha por los derechos de los indígenas y fundó las primeras escuelas bilingües”.

De hasta 20 centímetros de largo y con colores y patrones muy similares a los de una boa, los dos ejemplares de Tropidophis cacuangoae usados en el estudio fueron hallados en la reserva nacional Colonso Chalupas, en la provincia de Napo, y en la privada Sumak Kawsay, en la vecina Pastaza, consignó la agencia de noticias AFP.

“Son una reliquia del tiempo, son animales tan viejos que encontrarlos es un privilegio”, indicó Mario Yánez, investigador del Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio).

“La nueva especie presenta una pelvis vestigal, característica de las serpientes primitivas, que es evidencia de la reducción de las extremidades en los reptiles escamosos hace millones de años, producto de las presiones climáticas en la era del Cuaternario”, señaló Yánez.

La investigación, que duró cuatro años, fue realizada por los ecuatorianos Mario Yáñez y Mauricio Ortega, el estadounidense Alexander Bentley, la alemana Claudia Koch y el brasileño Omar Entiauspe Neto.

Los resultados se publicaron a finales de diciembre en el European Journal of Taxonomy.

“El descubrimiento elevó a seis el número de especies del género Tropidophis que habita solamente en Sudamérica”, afirmó el ministerio de Ambiente.

La nueva especie de boa enana es considerada endémica de Ecuador y su hábitat está en los bosques piemontanos, que son zonas lluviosas, húmedas y con neblina.

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Lula llegó a la COP27 para anunciar los planes para la Amazonia de su futuro gobierno

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El presidente electo de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, se reunió hoy con los enviados especiales para el clima de Estados Unidos y China a la 27 Conferencia de las Partes (COP27) de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij.

“Me reuní hace un momento con John Kerry, de Estados Unidos, y Xie Zhenhua, de China, quienes representan a sus países, las dos economías más grandes del mundo, en el debate climático en COP27”, tuiteó el expresidente brasileño (2003-11).

Kerry fue secretario de Estado durante el segundo mandato de Barack Obama (2013-17), Xie ofició como vicepresidente del Comité Nacional de Reformas y Desarrollo, y ambos son los principales representantes de sus países en reuniones globales sobre desafíos climáticos.

Según informaron los diarios brasileños O Globo y Folha de Sao Paulo, el mandatario electo anunciaría nuevas metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y proclamaría su compromiso con la “deforestación cero” de la Amazonia.

Según Folha, Lula, que asumirá el 1 de enero, también planea proponer que su país sea sede de la COP30, a realizarse en 2025.

El presidente electo llegó a Sharm el Sheij de madrugada acompañado del exalcalde de San Pablo, Fernando Haddad, al cual algunos analistas consideran como candidato a ser canciller, y de su esposa Rosángela Janja Silva, informó la agencia de noticias Ansa.

En Egipto, el presidente electo será asesorado por las exministras de Medio Ambiente Marina Silva e Izabella Teixeira y por el senador Randolfe Rodrigues.

El legislador Rodrigues también integra el equipo de transición, que ayer denunció que la gestión del presidente Jair Bolsonaro no entregó los últimos datos sobre la deforestación de la Amazonia.

El dirigente de izquierda es la personalidad más esperada esta semana por una comunidad internacional ansiosa de ver concretarse un giro medioambiental en Brasil luego de que la deforestación de la Amazonia avanzara con fuerza bajo Bolsonaro.

Según cifras oficiales, durante el Gobierno de Bolsonaro la deforestación anual en la Amazonía brasileña aumentó un 75% respecto a la década anterior.

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Brasil buscará recuperar la Amazonía más allá de que llegue la ayuda internacional

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Brasil protegerá la Amazonía “con sus propios esfuerzos”, sin condicionar la tarea a la recepción de fondos internacionales, aseguró hoy en la COP27 la exministra de Medio Ambiente y diputada electa Marina Silva.

En un encuentro con la prensa dos días antes de que el presidente electo de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, llegue a la conferencia del clima que se está celebrando en Egipto desde el domingo pasado, Silva enumeró las prioridades ambientales del próximo Gobierno.

Silva, que podría repetir como ministra de Medio Ambiente, cargo que ya desempeñó con Lula entre 2003 y 2008, insistió en la necesidad de crear un superórgano nacional que coordine la acción climática entre varios ministerios.

“Es algo innovador y potente”, declaró la exministra, citada por la agencia de noticias AFP.

Silva aseguró que la visita de Lula a Sharm el Sheij, antes incluso de asumir el cargo el 1º de enero, envía el mensaje poderoso de que “Brasil recobra el protagonismo ambiental en el espacio multilateral”.

Según sostuvo, “una prioridad estratégica” será la lucha contra la deforestación de la Amazonía, que bajo el Gobierno de Jair Bolsonaro avanzó con fuerza desde 2019 y en 2021 alcanzó un máximo en 15 años, por su política de promoción de la minería y las actividades agropecuarias incluso en zonas protegidas.

En esa tarea por preservar el mayor pulmón verde del planeta y un sumidero fundamental de CO2 capaz de combatir el cambio climático, Silva aseguró que Brasil actuará “con sus propios esfuerzos”, sin condicionarlo a la ayuda internacional.

Y al combatir la destrucción de la Amazonía y perseguir un objetivo de reforestación de 12 millones de hectáreas, Brasil adoptará un papel de liderazgo mundial “por medio del ejemplo”, destacó.

Silva celebró, no obstante, que Noruega y Alemania hayan anunciado, que están dispuestos a reanudar su apoyo financiero ahora que Lula vuelve al poder y anticipó que buscarán socios adicionales.

Noruega es el mayor contribuyente de ese fondo, y según su ministerio de Medio Ambiente, hay actualmente 641 millones de dólares disponibles.

Silva detalló que la ayuda internacional puede ser útil igualmente para promover la llamada bioeconomía.

Según ella, una de las pistas es fortalecer la agricultura familiar en la Amazonía, no para hacer retroceder su extensión sino para aumentar la productividad en explotaciones ya existentes por medio de tecnología más moderna.

Igualmente, la aliada de Lula reconoció que hay una tarea urgente en recomponer los presupuestos destinados a la preservación de la Amazonía, recortados por el Gobierno de Bolsonaro, y también los equipos especializados en la conservación.

“No es algo difícil, habrá que sustituir a personas inadecuadas, militares que no saben de medio ambiente”, por “equipos técnicos” capaces de hacer su trabajo y que están “amenazados y asediados por el actual Gobierno”, apostilló.

La ex ministra, que viajó a Egipto para preparar el terreno a la esperada visita de Lula, enfatizó por otro lado que será necesario revisar el mercado de créditos de carbono, para evitar que las empresas de energías fósiles los usen para lavarse la cara y evitar tener que reducir sus emisiones.

“No creo que se deba perpetuar la generación de energía fósil apoyándose en esos créditos. Esas empresas tendrán que transitar a un modelo consistente en generar energía y no sólo vender petróleo”, explicó Marina Silva.

“Ese es el camino que con certeza se perseguirá en Brasil, que también es un productor de petróleo”, y que por lo tanto empleará “este recurso aún necesario para hacer la transición a otras fuentes de generación de energía”, agregó.

Silva enfatizó que, “en su opinión” personal, esto aplica a la petrolera estatal Petrobras, que debe ir más allá del petróleo y contribuir a la transición energética de Brasil.

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