DESREGULACIÓN

Alerta yerba: Bullrich también tiene un plan de desregulación económica

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Pocos días antes de las Primarias, el candidato presidencial Horacio Rodríguez Larreta reveló en Misiones su intención de desregular el mercado yerbatero, retomando una idea antes expresada por Mauricio Macri. Patricia Bullrich, apenas unos días después del intendente porteño también visitó Misiones y negó tener un plan similar al de su rival en la interna de Cambiemos. De todos modos, el sector yerbatero, incluso dirigentes afines a Cambiemos, quedó en alerta, ya que Cambiemos presentó un proyecto de ley de desregulación económica que incluye la eliminación de las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate de regular precios y condiciones del mercado. 

Ahora Federico Sturzenegger -presidente del Banco Central de la República Argentina durante la gestión Macri-, admitió que preparó un plan de “desregulación económica” a pedido de su ex compañera en las alianzas radical y macrista. “Es cierto que he preparado un trabajo sobre desregulación de la economía, pero dicho trabajo ha sido hecho no para Javier Milei sino para Bullrich”, reconoció el cerebro detrás del Megacanje de De la Rúa al desmentir una publicación de La Nación. 

“Hace un año acordamos con Bullrich hacer una revisión de la legislación argentina en busca de trabas a la competencia, excesos regulatorios, privilegios económicos y opacidad en el gasto público. Abordaría áreas complementarias al trabajo que estaban haciendo sus otros equipos”, contó Sturzenegger. Ese trabajo ahora se lo pasó a Carlos Melconian, eventual ministro de Economía si Bullrich ganara las elecciones. 

Trabajé con Bullrich el gobierno de la Alianza, en diputados y en el gobierno de Mauricio Macri. En todas esas instancias encontré una persona con un temple, coraje, serenidad y claridad de objetivos que no creo haber visto en otros actores políticos del país. Su mensaje de “todo o nada”, tan acorde al espíritu del trabajo realizado, es lo que me motivó a prepararlo“, detalló Sturzenegger.

Cambiemos ya tiene un proyecto de desregulación económica que descansa en el Congreso. Fue firmado, entre otros, por Alfredo Schiavoni, alineado con Larreta, pero hermano del senador Humberto Schiavoni, quien forma parte del equipo de Bullrich y que tiene como candidato a sucederlo a Martín Goerling. 

En las últimas semanas el presidente del INYM, Juan José Szychowski se puso al frente de los reclamos para que ese proyecto sea retirado del Congreso -se lo planteó incluso a Jorge Macri, primo de Mauricio y posible alcalde de Buenos Aires-, porque una eventual desaparición del organismo, puede volver a generar una crisis como la que explotó después de una década de desregulación.

En cambio ahora, con el INYM con sus funciones plenas, el mercado yerbatero atraviesa uno de sus mejores momentos, con consumo interno en alza y exportaciones récord.

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¿Volver al mensú? Relaciones de trabajo en la cosecha de yerba mate: libre mercado o regulación estatal

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En Misiones la cosecha gruesa de hojas de yerba mate se realiza entre los meses de marzo y septiembre. Aproximadamente, 18 mil trabajadores tareferos/as se adentran en los yerbales para realizar la zafra, trabajando de sol a sol, con salarios muy bajos y pago a destajo (según la productividad), en condiciones de trabajo precarias, sin las ropas ni los elementos de seguridad e higiene adecuados, muchos de ellos acampando en lugares inhóspitos, con carpas de lona, sin agua potable, ni baños. A pesar de que existen convenios de corresponsabilidad gremial un alto porcentaje de trabajadoras y trabajadores, no cuenta con la registración laboral, por lo tanto no acceden a los beneficios de la seguridad social para ellos/as y sus familia: sin obra social, sin aporte jubilatorio, sin ART están lejos de acceder a los derechos que gozan las/los demás trabajadores en Argentina.

Los/las tareferos/as y sus familias trabajan y viven en situaciones muy precarias, donde se vulneran muchos de sus derechos, principalmente el derecho humano de tener un trabajo digno, con salarios justos y en condiciones legales de empleo. Frente a la constatación de situaciones como esta el estado en sus distintos niveles -provincial y nacional- y a través de distintos organismos competentes (RENATRE, MTEySS, MTyE, AFIP) tiene la facultad y la obligación de velar por los derechos de trabajadores, exigiendo a los empleadores el cumplimiento de las leyes y normativas laborales. Un estado “presente” debe regular las relaciones que existen entre trabajadores y empleadores, para evitar situaciones de explotación de la parte más débil del encadenamiento económico yerbatero, en este caso los trabajadores tareferos/as. 

Sin embargo, desde posicionamientos políticos conservadores y desde ideologías económicas neoliberales, se viene criticando la “intervención del estado”, y pregonando “la desregulación de las condiciones de contratación en los “mercados de trabajo”. Empresarios y productores yerbateros llegaron a manifestarse públicamente con cortes de rutas ante la implementación de controles de seguridad, higiene e inspecciones de trabajo y seguridad social en las plantaciones donde se cosecha la yerba mate. Alegan que con éstas intervenciones el estado no los deja producir, que no se respeta su propiedad privada -ya que las inspecciones se realizan sin previo aviso y sin pedir autorización para ingresar a los yerbales-, y que se les multa por las infracciones constatadas. Argumentan que la capitalización de los empresarios favorecidos por una irrestricta libertad de mercado, es el camino para acumular riqueza que luego se  derramaría generando más empleos y bienestar.

Desde las posiciones más extremas, se llegó a plantear la propuesta de volver a desregular el mercado de la yerba mate, que implicaría la desaparición del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), organismo creado por Ley en el año 2002, luego de los reclamos de pequeños productores y trabajadores agrarios en el histórico “tractorazo” que solicitaban la intervención estatal para obtener un precio justo para la hoja de yerba cosechada y para el salario de los trabajadores, frente a las profundas inequidades generadas a partir de la desregulación en la década de los años 90. 

Estas argumentaciones niegan los derechos adquiridos por los trabajadores, y se sustentan en los siguientes mitos que intentaremos poner en cuestión:

  1. “El estado no debería intervenir en los mercados de trabajo”: El supuesto de la economía liberal capitalista que el mejor asignador de recursos es el mercado a través del libre juego de la oferta y la demanda, se intentó aplicar de la misma manera para los intercambios de mercaderías, que para las relaciones entre personas, ocultando los  intereses de una minoría que detenta el poder y que de esta manera se apropia del valor generado por los trabajadores y agricultores. La desaparición de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM) y del Mercado Consignatario,  favorecieron los intereses de empresas oligopólicas que redujeron abruptamente el precio pagado por la materia prima y los salarios, como manera de maximizar ganancias y concentrar el valor generado por la  actividad yerbatera en su conjunto. 

Entendemos que en las sociedades capitalistas el estado siempre interviene, por acción u omisión; ahora bien hay que explicitar a que intereses beneficia. Generalmente se critica y estigmatiza cuando el estado acciona con medidas a favor de los trabajadores como en las últimas semanas cuando se realizaron las inspecciones de trabajo, cuyo fin fundamental es la de velar por el cumplimiento de los derechos laborales y evitar las formas de explotación extrema, como el trabajo infantil, el trabajo no registrado y las pésimas condiciones de trabajo y de vida de las cuadrillas en los yerbales

  1. “Los tareferos no quieren registrarse porque pierden los planes sociales”: Desde el año 2021 a través del decreto 514/21 el gobierno nacional hizo compatible las asignaciones por programas sociales con el salario registrado para aquellas personas que sean contratadas bajo las modalidades del trabajo rural, entre ellas la cosecha de yerba mate. Esto quiere decir que los/las trabajadores tareferos/as al ser dados de alta por el empleador/ra pueden seguir percibiendo los planes y programas sociales (AUH, potenciar trabajo, prestación alimentar), por lo tanto no debería ser un obstáculo para la registración laboral. Sin embargo, muchos tareferos al ser registrados perdieron la prestación alimentar debido a que en diciembre de 2021 el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (MDSN) a través  de la resolución 1734/21, desacopló la Tarjeta Alimentar situación que  generó desconfianza y contradicciones entre un decreto nacional que las compatibiliza y una resolución ministerial que las desacopla. La prestación alimentar es un ingreso significativo para estas familias que deben buscar formas complementarias de sumar ingresos para llegar a fin de mes, frente al impacto de la inflación, la caída del poder adquisitivo de salarios inestables y a empleadores que no pagan lo estipulado por los acuerdos y normativas vigentes. Los reclamos de sindicatos y asociaciones de productores logró subsanar el inconveniente y el MDSN a través de la resolución 1163/23, permite a las y los trabajadores rurales temporarios o estacionales de la República Argentina, que tengan hijos o hijas hasta 14 años, recibir la prestación Alimentar. Por ende, ya no debería ser un argumento la no registración de los trabajadores tareferos por la incompatibilidad con otros ingresos como los planes sociales. 
  1. “No se consiguen tareferos, tendrían que trabajar desde adolescentes”: En diciembre de 2011 se sancionó la Ley 26.727 que aprobó el Régimen de Trabajo Agrario, en que la edad de inicio en las actividades laborales se encuentra específicamente contemplada en el título IX denominado Prohibición del trabajo infantil y protección del trabajo adolescente. Se explicitan las actividades rurales que puede realizar adolescentes (entre 16 y 17 años) y cuáles son los requisitos y condiciones para que comiencen a trabajar. Las y los adolescentes no pueden realizar trabajos peligrosos, como es el caso de la cosecha de yerba mate, donde se manipulan herramientas filosas y punzocortantes (tijeras y serruchos), bajo condiciones climáticas adversas, riesgo de frío intenso o de golpes de calor en época de cosecha (bajas temperaturas en invierno y altas temperaturas durante primavera y verano). Existen además riesgos de contraer enfermedades por trabajar con la ropa húmeda durante las jornadas lluviosas, de picaduras de animales tales como arañas y víboras, y por no poder acceder a agua potable y alimentos en buen estado. Para su resguardo y protección, adolescentes no deben trabajar en tareas de cosecha de yerba mate, y menos las y los niños (está absolutamente prohibido la presencia y el trabajo infantil), situación que se encuentra aún en las inspecciones de los yerbales más alejados o de más difícil acceso. 
  1. “No puede ingresar a los yerbales porque es propiedad privada”: Esta justificación habitual de los encargados cuando llegan las inspecciones de trabajo, buscan evitar o demorar los operativos. Según las normativas vigentes los inspectores de trabajo y seguridad social están autorizados para entrar libremente y sin previo aviso, a cualquier hora del día o de la noche, en todo sitio de trabajo sujeto a inspección. Cuando se realiza una inspección de trabajo se focaliza la tarea en actividades y objetivos donde se pueda detectar el trabajo no registrado y hacer valer los derechos de los trabajadores. Sería ilógico avisar previamente al empleador que está en infracción, que podría rápidamente desarmar el campamento y evadir el cumplimiento de sus obligaciones. Al ingresar a lugares donde hay una actividad económica con trabajadores en relación de dependencia, susceptibles a la fiscalización del estado, no se está invadiendo a la propiedad privada. Según el artículo 32 de la ley 25.877 (ley de ordenamiento laboral) los inspectores para el cumplimiento de sus labores pueden solicitar la participación de la fuerza pública para garantizar el correcto cumplimiento de la acción inspectiva y proteger a los funcionarios actuantes (campamentos inhóspitos, indicios de explotación laboral, etc.) 

Ante la falacia de los mitos expuestos, es menester analizar en profundidad cómo interviene el estado, cuáles son sus obligaciones, qué políticas públicas están en vigencia. Pero también reflexionar sobre cuáles faltan, cómo se puede mejorar su accionar, subsanando errores y mejorando sus competencias y funciones. Entendemos que eso se  logra con un estado presente y activo, no con achicamiento y desregulación.

Las intervenciones del estado en las relaciones laborales deben ser estratégicas, orientadas a evitar la explotación laboral, el abuso ante las asimetrías entre empleadores y empleados, la persistencia de desigualdades por cuestiones de género o de identidad étnica, y la utilización de trabajo infantil o adolescente.

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La yerba y el federalismo: la agenda política sigue siendo centralista

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Aunque no en niveles como quizás sea deseable, la cuestión del federalismo estuvo presente en la campaña electoral nacional, ayudada por el mayor protagonismo que muchos gobernadores han tenido, territorio adentro pero también territorio fuera, principalmente en el reclamo puntual de políticas de desarrollo locales. Mucho de esto tiene que ver con el aporte que hizo el Consejo Regional del Norte Grande al debate federal, visibilizando la necesidad de cortar con la mirada centrista de la política nacional. En forma individual hubo algunas provincias que también realizaron aportes concretos. Misiones es claramente una de ellas. 

¿De qué hablamos cuando decimos auténtico federalismo? Hay en esta pregunta muchas respuestas. En primer lugar, el reconocimiento de las provincias como formadoras del Estado nacional y no al revés. Seguido de esto, la necesidad de descentralizar política, económica y operativamente el desarrollo de políticas. Tercero, poner en valor las realidades locales que requieren de soluciones puntuales; y cuarto, el involucramiento de actores nacionales en la discusión local. 

El centralismo político argentino es histórico pero, a criterio personal, se acentúa con el hiperpresidencialismo argentino, que en cierto modo consolidó y robusteció la figura Ambacentrista como única opción de relevancia en la agenda nacional. Sí, es cierto que cerca del 40% de la población vive en el AMBA y ello genera una fuerte mirada hacia ese territorio; pero no es cierto que la única opción de desarrollo pase por allí. 

Si hoy existen polos productivos centralizados en la Pampa Húmeda es porque la política así lo hizo: puertos, desarrollo de vías de comunicación, infraestructura logística, legislación y otros tantos elementos se centran allí obligando al resto del país a sumirse a ese centro. Pero el interior tiene mucho por aportar a partir de elementos que siempre pudo haber aportado, pero careció de opciones.

La campaña de cara a las PASO desnudó cuáles son los frentes con una inclinación federal real, cuales tienen inclinación federal ficticia y cuáles no la tienen. En este sentido, nuevamente Misiones hizo un enorme aporte a este blanqueamiento de posturas. ¿Cómo? Veamos.

No puede pensarse a la economía misionera sin pensar en la yerba mate. De manera directa e indirecta este producto tan misionero y tan argentino, cada vez más instalado en el mundo, emplea a cerca de 40 mil personas en la Provincia y desde la tierra colorada se exporta más del 80% del total vendido al mundo de la yerba. 

En los años 90, con la desregulación de este mercado, el sector yerbatero vivió una de las crisis más importantes que se tenga registro, empobreciendo la actividad pero, a la par, empobreciendo a muchas localidades donde la yerba es el eje de la actividad económica. 

No se trata solo de cosecha y producción: un producto como la yerba tiene una cadena compleja y extensa que repercute en todos los sectores de la economía: producción, comercialización, logística, innovación, tecnología. 

Las diferentes variantes del producto que se están realizando en el último tiempo, con miras en particular a la exportación, complejizan aún más la cadena. Esa complejización implica, en el mediano y largo plazo, mayor empleo, mayor valor agregado, mayor valor del producto, más exportaciones, etc.

Durante la década de los ´90, la producción de yerba mate entró en crisis afectada por la desregularización y la disolución de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM) que trajo como consecuencias la caída de los precios de la yerba canchada y la hoja verde, situación que produjo una fuerte reacción de los productores yerbateros, tractorazo mediante, que lograron finalmente la sanción de la Ley 25.564 que crea el Instituto Nacional de la Yerba Mate, promulgada el 14 de marzo del 2002.

Hecha la síntesis histórica, ¿a qué viene? En los últimos años el Gobierno de Misiones tuvo como una de las principales banderas de lucha la defensa del INYM entendiendo a éste como el actor necesario e imprescindible para el desarrollo de la actividad, de los productores y de la producción, evitando (o intentando evitar) que los sectores más concentrados de la actividad impongan su tamaño y posición en desmedro de la chacra misionera. 

Una muestra de esto se dio en abril de este año cuando la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación laudó en 107 pesos el kilo de hoja verde de yerba mate y en $ 406,6 peso el kilo de yerba canchada, con sumas para mayo y junio a $ 112 la hoja verde y $ 425,6 la canchada; y otro incremento desde julio a septiembre a $ 120 y $ 456 respectivamente. 

Este laudo fue posible, en parte, por un fuerte trabajo del Gobierno misionero para alcanzar esos valores. El propio gobernador Oscar Herrera Ahuad calificó en la oportunidad que fue un laudo “histórico y justo” y afirmó que “cuando la estructura de costos es real y la transmisión del sector político interesado en esto, en este caso el Gobierno de la Provincia, de defender y de cuidar toda la cadena yerbatera hace que quienes son los interlocutores válidos en donde se dirimen estas cuestiones, podamos tener un precio acorde a lo que es la estructura de costos”. 

En términos de costos, decía Herrera Ahuad, justamente, este laudo fue importante por su base: desde septiembre 2022 a abril 2023, el precio de la hoja verde no se movió (era de $ 70), perjudicando de manera directa al agricultor de la chacra porque cobró el mismo valor en todo ese período, pero el paquete de yerba mate si incrementó su precio. Por ello, el laudo logrado fue directamente beneficioso para el sistema productivo misionero

En síntesis, la postura de las autoridades misioneras siempre tendió a favorecer al producto de la chacra, algo posible por dos cosas fundamentales: la voluntad política (y el entendimiento de la importancia que tiene el sector para la provincia) y la regulación vigente que permite justamente que exista una mesa formal de discusión para el sector. 

Esta postura del Gobierno provincial de defender el producto insignia de los misioneros tiene resultados, más allá del laudo: en lo que va del 2023 “la yerba está en su mejor momento con el consumo interno más alto de los últimos cinco años y el mejor nivel de exportaciones desde 2020, el año récord”, recuerda Juan Carlos Arguello en Economis.

Pero en la otra vereda, no se concibe de la misma manera la situación. En una declaración más tribunera que estudiada, al precandidato Horacio Rodríguez Larreta no se le ocurrió mejor idea que, en la propia Misiones, decir que “el tema de la yerba, el tema del precio sostén, toda esa parafernalia de un Gobierno metiéndose: desregulación”. Esto provocó una ola de reacciones por parte de productores que manifestaron que, de ir en esa línea, no solo corre riesgo el papel del INYM sino también, y sobre todo, el de miles de personas que desempeñan tareas en el sector.

Las declaraciones de Rodríguez Larreta son, en el “mejor de los casos”, una nueva muestra de falta de conocimiento de las cuestiones federales. Se repiten discursos globales sin conocer el contexto, las reacciones específicas de los involucrados y las consecuencias que traería esa aplicación

La presencia de Gerardo Morales en la fórmula con Larreta podía suponer que iba a traerle a ese precandidato el aire federal que le faltaba. Morales en Jujuy, en términos generales, realizó una buena gestión con claros avances en políticas productivas y de desarrollo propias de su provincia. Prueba de ello es el Parque Cauchari y el desarrollo del litio y la minería. 

Morales entiende perfectamente la necesidad de contar con políticas nacionales que acompañen las potenciales provinciales, y sobre todo en el norte. Pero su presencia no alcanzó (o no buscó hacerlo) para que uno de los principales competidores para la presidencia de la Nación entienda que el federalismo no es solo una cuestión de recursos. 

La situación puntual de la yerba es solo una muestra de un pensamiento que sigue centrado en el AMBA y no logra entender que no hay desarrollo posible de la Argentina sin desarrollo de las provincias. 

Aunque Larreta fue el protagonista de este episodio, no es el único. Si bien todos prometen “más federalismo” (expresión vacía de contenido, además) Bulrrich no habló de manera puntual del asunto; en la agenda de Milei las provincias no existen y Massa navega entre las ambigüedades de su narrativa federal y su papel como uno de los ministros más ajustadores a las provincias que tuvo la Argentina en los últimos años. 

A primera vista, Massa parece ser el único en entender las demandas puntuales de las provincias y lo comprobó con Misiones, ganándose el respaldo de la Renovación, pero aún con ello no es garantía de lograr un real desarrollo federal porque, en el fondo, sigue con los vicios del centralismo que son sistémicos y no personales.

Si entendemos al federalismo desde una visión integral de programas de desarrollo y no solo de recursos, entonces Massa corre con ventaja. Si añadimos la cuestión de recursos, se complica un poco más. 

Quienes vivimos, sentimos y amamos nuestros provincialismos, entendiendo a éste como el sentirse provinciano, entendemos que la Argentina está lejos de lograr ser el país que decimos (y anhelamos) ser. También entendemos que las provincias tenemos mucho más para aportar que lo que suele decirse en Buenos Aires; y también sabemos que necesitamos impulsos para explotar esa potencialidad. ¿Será el 2024? Gane quien gane las elecciones generales, será difícil.

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“Cada vez que voy a Misiones aprendo sobre yerba mate con Alfredo Schiavoni”, dijo Rodríguez Larreta

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Así defendió su mirada sobre el sector yerbatero, el precandidato a Presidente de Juntos por el Cambio, Horacio Rodíguez Larreta, reconociendo que el legislador que impulsó un proyecto de ley de desregulación de la yerba mate es quien lo instruye en como “mejorar el mercado yerbatero”.

El candidato remarcó que “el equipo conformado por Alfredo Schiavoni, Pepe Pianesi, Martín Arjol y Pedro Puerta tienen muy bien estudiado la problemática del sector yerbatero”, dejando en claro cuál es el plan que seguiría en caso de llegar a la Presidencia.

En el cierre de la campaña hacia las PASO, Rodríguez Larreta, conversó esta mañana con radio FM Visión de Puerto Iguazú, Misiones, en donde sostuvo que “hay que terminar con la aduana paralela que rige en la provincia” y, además, afirmó que de ser electo presidente construirá la infraestructura necesaria para que los misioneros puedan acceder al servicio de gas.

“Es difícil pensar en desarrollar la provincia si no tenemos gas en un país donde tenemos Vaca Muerta, uno de los yacimientos más grandes del mundo”, expresó. En consecuencia, aseguró: “Vamos a hacer las obras y los gasoductos necesarios. Ya me comprometí, vamos a llegar con el gas a Iguazú y en toda la provincia de Misiones”.

A su vez, hizo alusión a la “aduana paralela y a las trabas que hay en los controles fronterizos”. Respecto a la primera sostuvo que “está empobreciendo el funcionamiento de la provincia”, mientras que los obstáculos aduaneros van en contra del turismo: “Muchísima gente que venía a pasear no lo hace porque tarda dos horas en la entrada y dos horas más en la salida”.

En ese contexto, hizo énfasis en desarrollar el potencial de la industria yerbatera: “Podría estar exportando mucho más, tenés que tener un tipo de cambio único”. “Hoy con los planes sociales cuesta mucho conseguir trabajadores”, detalló ante la dificultad de contratar empleados formales.

Y agregó: “Hay que hacer un replanteo integral de la industria de la yerba, el mundo necesita nuestros productos y nos dá una gran oportunidad, vamos a poner al país a hacer acuerdos comerciales”. Otra de las industrias que aseguró que mejorará es la forestal: ”Hay una oportunidad enorme por el suelo que tenemos pero no lo estamos explotando”.

Asimismo, Rodríguez Larreta destacó al equipo de dirigentes misioneros que trabaja en la provincia, conformado por el precandidato a diputado, Alfredo Schiavoni; el precandidato a senador, Pepe Pianesi; Martin Arjol y Pedro Puerta.

“Les digo a los misioneros que se puede, vamos para adelante con hechos concretos y resultados. Yo estoy convencido de que hay una gran mayoría de argentinos que coincide con mi visión de dejar las peleas y buscar resultados que le mejoren la vida a la gente”, concluyó de cara a las PASO del próximo domingo.

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El desafío de seguir por la buena senda

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El año que se inicia encuentra a Misiones con una economía sólida y un escenario político definido. Los datos de empleo y actividad marcaron el fin de 2022 en alza en contraste con la complejidad de la economía nacional, agobiada por una inflación que recién sobre fin de año pareció aflojar la presión. en Misiones el empleo privado llegó a los 110 mil puestos registrados, la construcción termina el año en ascenso y el turismo dejó atrás el tiempo de la pandemia para pasar a una etapa de crecimiento, con 1,6 millones de visitantes y 30 mil millones de pesos de movimiento económico. Las principales empresas de Misiones cerraron el año con empleo en alza.

El 2023 puede llegar con buenas noticias. El puerto de Posadas espera su habilitación inminente para el transporte de cargas y la Zona Aduanera Especial puede convertirse en una realidad para competir de igual a igual con las asimetrías externas e internas. 

En el plano político, el llamado a elecciones para el 7 de mayo, define el tiempo político alejado de la grieta nacional. La Renovación ya tiene a sus candidatos formalizados -Hugo Passalacqua y Lucas Romero Spinelli- y van asomando varios más para pelear por las intendencias. En Posadas el intendente Leonardo Stelatto, uno de los más valorados de la Argentina, buscará un segundo mandato en una competencia con otros postulantes del oficialismo que no dejan de exaltar los logros de su gestión.

La oposición no tiene un panorama tan claro ni en Misiones ni en la Nación. La cúpula comenzó a reunirse para definir el mecanismo de elección de candidatos y baraja varias opciones: una interna cruzada, un improbable consenso y hasta encuestas para dirimir a los principales postulantes. Sin embargo, como en otras oportunidades, no hay una propuesta clara.

Por el contrario, la alianza Cambiemos exhibe hoy un abismo entre el macrismo duro y el radicalismo. El proyecto de desregulación económica, con la yerba mate incluida, presentado por el larretista Alfredo Schiavoni, terminó por dividir a la alianza. El radicalismo no puede retroceder sobre sus pasos y hasta el puertismo rechazó la iniciativa por inconsulta. “No somos lo mismo”, se quejó un dirigente radical vinculado a la yerba mate. 

La desregulación yerbatera está fresca en la memoria y los recuerdos no son buenos para Misiones ni para los productores. “Anacrónica y reduccionista al extremo, la propuesta se fundamenta en un puñado de mandamientos neoliberales que no resisten ninguna aplicación práctica y, si en tal caso fueran implementados, perjudicarían directamente a los eslabones más débiles de la cadena productiva”, advirtió el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán en una dura réplica a la iniciativa de Cambiemos.

“En Misiones hay alrededor de 7.500 productores tienen menos de 10 hectáreas y otros 4.500 que cuentan con menos de 5. Si las intenciones de este Proyecto de Ley se aplicaran, todos estos pequeños productores quedarían desprotegidos frente a los actores más fuertes del mercado. Bajo la invocación engañosa del concepto de “libertad”, palabra esencial para comprender la cultura democrática, los autores de este proyecto argumentan que la “interacción espontánea” entre la oferta y la demanda es una garantía para el crecimiento y el desarrollo. Tal vez Alfredo Schiavoni no recuerda (o prefiere olvidar) que durante el gobierno de Ramón Puerta se impulsaron este tipo de iniciativas que no hicieron más que perjudicar a los trabajadores del sector durante los años 90”, apuntó el titular de la cartera económica. 

“Políticas que “espontáneamente” dejaron expuestos a los miles de productores yerbateros de Misiones frente a la fijación de precios por parte de los jugadores más grandes del sector. Si analizamos la evolución del precio de la hoja verde, vemos que a partir de 1991, con Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía y la disolución de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM), medida similar a lo que persigue este Proyecto de Ley de Desregulación el valor de la materia prima se desplomó hasta llegar a los seis centavos de dólar (que a valor de hoy oscilaría entre $12 y $18). Como contrapartida, se da una recuperación del precio para los productores a partir de la creación del INYM hasta llegar a los 70 pesos actuales”, comparó.

“Durante la década del 90, a raíz de esta política sin regulación, muchas chacras fueron abandonadas y se produjo una expulsión hacia las grandes ciudades. Un fenómeno que no se puede volver a repetir. Como respuesta a ese tipo de omisiones (que son las intervenciones del modelo de Estado que propugnan los nuevos y viejos neoliberales) en febrero de 2002 se produjo la creación del INYM. A casi 21 años, algunos diputados del Pro y de los partidos libertarios insisten en un modelo de desregulación en donde “libertad” significa inclinar la balanza hacia los sectores más poderosos y concentrados de la economía”, argumentó Safrán.

Nadie de Cambiemos, salvo el hermano mayor, Humberto Schiavoni, salió a defender la idea de la desregulación. “Sorprende semejante énfasis en querer vincularme con actitudes que van en contra del sector productivo”, intentó atajarse Alfredo Schiavoni. “Lejos de pretender perjudicar a los pequeños productores, presenté varios proyectos para beneficiar a las economías regionales”, insistió el menor de los hermanos. Como uno de los aspectos clave de su proyecto de desregulación, Schiavoni cita el crecimiento de la actividad en Brasil que “pasó de 270 millones de kilos y en 2015 alcanzó los 941 millones de kilos”.  

Ese único dato bastaría para contradecir su propio proyecto, ya que a mayor oferta, en un mercado inelástico, los precios tenderían a caer. Pero lo cierto es que no hay dónde corroborar ese indicador del crecimiento de la producción brasileña. O habría que preguntarse qué pasó entre 2015 y 2021, porque el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, marca que en ese último año, la producción fue de 557.987 toneladas, a razón de 8.132 kilos por hectárea. En Misiones y Corrientes la producción llegó a las 882.096 toneladas y una chacra con manejo aceptable produce cerca de 10.000 kilos de hoja verde por hectárea por año. Hay chacras donde se produce el doble. 

Como sea, el proyecto de Schiavoni adelantó el debate económico de 2023. Ya no sólo es hacer lo mismo pero más rápido. La vuelta a los 90 es el modelo económico que ofrece Cambiemos, aunque en la alianza pretendan diferenciarse. Humberto respalda a Bullrich, pero también está a favor de la desregulación.

Del otro lado, la Renovación ofrece otro modelo productivo, con respaldo directo al pequeño productor y el arraigo en la chacra. 

No es el único contraste. Larreta protagoniza una disputa con la Nación por el reparto de los recursos de la coparticipación. Capital Federal versus el resto. Unitarios y federales versión siglo XXI. La política no ha cambiado demasiado. 

Aunque cruza la historia del país, este capítulo por los impuestos se inició cuando Mauricio Macri, a poco de iniciar su gestión presidencial, subió la cuota porteña del 1,40 por ciento al 3,75, un incremento de más de dos puntos que Juntos por el Cambio justificó en el costo del traspaso de la Policía Federal al ámbito de la Ciudad.

En septiembre de 2020, el Frente de Todos, evaluó que ese incremento de más de dos puntos era injusto para el resto de los distritos y la bajó cerca de un punto para dejar la porción porteña en un 2,32 por ciento.

Finalmente el 21 la Corte, con la firma de sus cuatro integrantes, dispuso que el Gobierno Nacional le pague a la Ciudad de Buenos Aires el 2,95 por ciento de la masa de impuestos coparticipables.

Los gobernadores salieron todos ahora a cuestionar a la Corte Suprema que ordenó volver a aumentarle la mesada al candidato de Cambiemos, pero pocos hacen notar que el federalismo exige más. Son recursos que deberían repartirse entre todas las provincias y no sólo en Buenos Aires. 

El presidente Alberto Fernández, que había amagado con desobedecer a la Corte, reculó rápidamente y decidió pagar un bono, mientras evalúa subir impuestos para compensar. En cualquiera de las opciones, el federalismo brilla por su ausencia. 

Y el recule también generó ruido hacia dentro del Frente de Todos. Cristina volvió a criticar la estrategia del amague permanente, aunque ella misma pareció retroceder sobre su promesa de no ser candidata en 2023: “No es renunciamiento ni autoexclusión, es proscripción”, advirtió la vicepresidenta al pedir ¿desencantada? mayor protagonismo a los dirigentes y militantes kirchneristas. 

El fallo de la Corte además de chocar contra la idea de “federalismo”, quedó manchado de sospechas al revelarse una nueva tanda de “chats” que dejan al desnudo la obscena connivencia entre funcionarios y dirigentes de Cambiemos y la Justicia, ya no de escalas menores, sino de la misma CSJ. Salieron a la luz  intercambios del ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’ Alessandro con Silvio Robles, vocero del titular de la Corte, Horacio Rosatti, y con Marcelo Violante, empresario que maneja el servicio de grúas en la Ciudad de Buenos Aires.

En uno de los diálogos que se difundieron, Robles parece darle indicaciones a D’Alessandro sobre maniobras que debe realizar la gestión de Rodríguez Larreta para lograr un fallo favorable por parte de la Corte en el diferendo sobre coparticipación federal que mantiene con la Nación, algo que finalmente sucedió.

También hay sospechosos diálogos con “sobres de verdes” y propuestas de “negocios” que llegan hasta el propio Horacio Rodríguez Larreta. El intendente porteño sostiene a D’Alessandro. Echarlo sería admitir debilidad o salpicaduras. La Corte sigue en silencio. La cloaca está abierta. 

El gobernador Oscar Herrera Ahuad fue uno de los cuatro mandatarios que no se sumaron al amague de Alberto. Dejó claro que no coincide con el fallo de la Corte adicta, pero que Misiones reclama desde hace tiempo por una reparación de la coparticipación que ningún gobierno desde 1994 cumplió. Misiones es hoy la principal provincia del NEA y una de las principales del Norte Grande. Es la séptima economía del país, pero está demasiado lejos de recibir como tal: está casi última en el reparto. 

La mirada porteñocéntrica obvia ese detalle y sale a bancar a Larreta. Ricardo López Murphy, uno de los socios de Cambiemos, volvió a mostrar todo su desprecio por la realidad de las provincias. “Los porteños recibimos del Estado Nacional $11 por cada $100 que aportamos en impuestos nacionales. ¿Para qué? Para mantener feudos peronistas en el interior del país. Yo soy un tipo federal, pero no tonto: para generar recursos hay que laburar”, aseguró el fugaz ex ministro de Economía de la fugaz alianza.

Pero el diputado toma solo el aporte de empresas que fijan domicilio fiscal en CABA pero obtienen su renta en otros distritos. Hay poca producción en Capital Federal. El caso de Misiones, es al revés: recibe casi la tercera parte de lo que aporta. 

Pese al escenario complejo, la economía de Misiones logró distinguirse del resto. En Corrientes hubo un retroceso del empleo y la tierra colorada hoy se transformó en un imán para inversiones en un año difícil para la economía Argentina que, sin embargo, no termina tan mal. Diciembre pasó sin mayores inconvenientes. Las reservas son las más altas de los últimos años y la inflación cerrará el año por debajo del cien por ciento. Indicadores para comenzar un 2023 con mejor pie. 

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