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De un experto internacional: “Argentina tiene la madera más barata del mundo, pero eso es muy relativo para atraer inversiones”

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En medio del debate por el precio del raleo y el chip en Misiones, Economis entrevistó a Fernando Correa, un experto en grandes proyectos foresto- industriales que trabaja en Pôyry, la consultora de origen finlandés líder a nivel mundial en este rubro.

Correa nació en Tucumán, pero desde hace más de 20 años se fue a vivir al exterior. Estuvo años en Finlandia y actualmente trabaja en la sede de Madrid de la firma finlandesa. Desde allí asesora a grandes grupos con proyectos para invertir en la industria de pasta celulósica.

La firma fundada en 1958 por Jaakko Pöyry está casi siempre detrás de la mayoría de los proyectos de grandes inversiones en la industria pastera, esos que involucran cifras de entre 1.000 y 3.000 millones de dólares y que hoy se hacen con una capacidad de producción nunca por debajo del millón de toneladas (casi tres veces el volumen de Arauco Argentina, planta inaugurada en 1982 cuando el negocio admitía otras escalas).

El sello de esta consultora en un plan de inversión, es también un signo de viabilidad de un negocio en esta materia para el mercado: bancos, organismos multilaterales de crédito, multinacionales, inversores, organismos oficiales, o todo aquel con interés en apostar al sector forestal. Si Pôyry dice que el negocio es viable, el proyecto ya tiene otro valor.

Correa monitorea todo lo referido a este mercado, desde el precio internacional de la pasta celulósica, la demanda mundial de papel para embalaje, tiusse o impresión; las tasas de interés en EE.UU. o Europa y, por supuesto, también el valor de la materia prima para producir una tonelada de pasta.

Argentina, con la madera más barata del mundo

“Argentina tiene la madera más barata del mundo, siempre fue así y ahora tiene un valor especialmente bajo”, explica Correa, mientras muestra unas curvas de evolución de la tonelada de raleo medida en dólares entre países tan disimiles como Argentina, Uruguay, Chile, Australia o Estados Unidos.

El gráfico, que muestra muchas líneas (de todos los países donde hay pasteras) tiene una que se destaca en verde, bien abajo, solita. Ese es el precio de la materia prima en la Argentina.

Siempre al fondo de la tabla. Así que nadie mejor que Correa, experto internacional y argentino, para explicar los “por qué” de esta situación que, del otro lado de la mesa, se traduce en productores forestales a los que históricamente siempre les falta “cinco para el peso”.

No se puede comparar Argentina con otros países

“Argentina tiene la madera más barata del mundo, si, pero cuidado, es incorrecto compararte con otros países y decir: el valor debería ser mayor. El valor es el que es por múltiples factores. Tiene que ver con los costos de producir y una ganancia que se agrega y no es comparable”, advierte Correa.

Además, explica que la Argentina tiene sobreabundancia de materia prima (madera) que tira el precio para abajo y la ausencia de más industrias que apuntalen la demanda de esa sobre oferta. “Si mañana ponen una pastera nueva, el precio va a subir inmediatamente”, asegura.

Y acá viene lo más complicado. Argentina tiene materia prima barata, si, pero el ámbito para hacer negocios que castigan también y han derivado en una total ausencia de inversiones forestales nuevas en los últimos 40 años. Todo esto mientras en Chile, Uruguay y Brasil, las inversiones multimillonarias en este rubro florecieron.

A esta situación, se agrega el tiro de gracia: Paraguay, que directamente no tiene bosques suficientes, ya tiene confirmada una inversión de más de u$s 2.000 millones en una pastera en el departamento de Concepción, con participación de inversores locales (la familia Zapag, de Copetrol) e inversores chinos y austríacos, según lo que se hizo público hasta ahora.

Cuando se concrete y, probablemente, la Argentina le envie los troncos sin mayor valor agregado, se materializará otra gran frustración en el camino al desarrollo de nuestro país.

¿Cómo se atraen las inversiones?

“Que la materia prima sea la más barata del mundo ni siquiera es decisivo para captar inversiones. Hay muchos otros factores que los inversores tienen en cuenta, es importante la estabilidad macroeconómica, las seguridad en las reglas del juego a largo plazo”, señala Correa.

“Paraguay está avanzando en un proyecto para instalar una industria de pasta celulósica de 1 millón y medio de toneladas (entre 4 y cinco veces la capacidad de Arauco Argentina) y tiene sólo 50.000 hectáreas de bosques en todo el país”, explica Correa. (N. de la R.: Misiones, nada más, tiene diez veces esa cantidad de bosques para la producción forestal).

En el gráfico, la evolución de la ton de raleo de pino en u$s. Argentina siempre es el más barato, comparado aquí con Brasil, España, EE.UU. o Sudáfrica. Sólo en el retraso cambiario previo al estallido de la Convertibilidad (2000 y 2001) hubo precios similares a estos países.

-¿Por qué la Argentina tiene la madera más barata del mundo?

-Eso se debe a muchos factores, no es negativo que tenga el costo bajo, al contrario es una ventaja. Pero tenés que tener cuidado, que el costo de la madera no es todo lo que incide en el costo de la producción. Esto significa que en celulosa, que es el principal uso de la madera, por la cantidad de madera que usa, mas o menos el 40 por ciento del costo es madera (materia prima).

Comparativo de la evolución de la tonelada de pino para producción de pasta celulósica.

-¿Podrías desglosar el otro 60 por ciento, típicamente?

-Tenés varios ítems: Producción de energía, mano de obra, costos fijos. Son distintos, no es solamente materia prima.

-¿Cuál es la materia prima principal, para la producción de pasta celulósica?

-Principalmente madera y luego algunos químicos y soda cáustica y energía.

-¿Cuando decís madera, es siempre el raleo de pino u otras especies?

-No siempre. Se puede usar cualquier tipo de madera, vieja y joven, pero la madera joven de raleo no se puede usar para otra industria de mayor valor agregado. China, por ejemplo, paga cara la materia prima. Porque es el costo puesta en planta (del árbol) y en China llega madera astillada desde afuera (se refiere al rollizo de eucaliptus, que desde hace un tiempo, también está enviando la Argentina desde los puertos de Ibicuy y Concordia).

Argentina siempre está en el cuadrante bajo. Cuando analizás el costo de producción es relevante el hecho de que el comercio de la madera en la Argentina no puede decir: la madera me cuesta esto, y el producto de Corrientes le quiere vender a Papel Misionero a 60 dólares, porque eso es lo que cuesta en Uruguay. Ese razonamiento es incorrecto.

Argentina esta bajo no solamente por el tipo de cambio que ahora está alto (se refiere al dólar en la Argentina). El costo es bajo por el potencial forestal de la Argentina. En Argentina la madera crece bien, rápido y es de calidad. Por eso hay un costo bajo. Hoy está particularmente bajo, porque nadie la demanda. En el momento que haya una fabrica de pasta celulosa, el precio sube para arriba

-¿Sería razonable tener valores similares a Uruguay o Brasil?

-No, Argentina tiene que tener el costo de producción, más el margen de su productor. Si instalo una industria y comparo costos de producción, con los costos de madera en china o Finlandia, no es realista. Los costos son tuyos, de mano de obra, energía, todo, son de la Argentina.

-¿En el producto final, la tonelada de pasta celulósica si el precio es comparable entre países?

-El producto final sí, sale al mundo y ahí si tienen un precio que tiene que ser competitivo. Porque compite con otros países, es un commodity y si tenés un producto eficiente, podes competir en el mercado global.

-Pero en la materia prima, no.

-Exacto. No tenés que mirarte en el espejo de los demás, tenés que mirarte en el espejo tuyo. Una inversión forestal, con una tasa interna de retorno del 10 o 15 por ciento, (en dólares) está buena. ¿Qué banco te paga eso?  No es que si Uruguay vende la tonelada a 40 dólares, lo vendo a 40. No es lo mismo. Lo mismo pasa con los coches o las pelotas de fútbol. El costo de la materia prima no es comparable, el precio del producto final, sí. Distinto es el precio de la madera astillada (el rollizo de eucaliptus) que se le vende a China desde la Argentina. Ese sí, si lo puedo comparar con madera similar que le venden urugauyos a los chinos. Madera en rollo.

-Si soy inversor internacional y miro estos precios, ¿no surge la idea: Pongo una pastera en la Argentina?

-No, porque como te habrás dado cuenta, el precio de la madera siempre fue bajo en la Argentina. Y el precio de la madera no es el único aspecto para que un inversor invierta en la Argentina.

-¿Qué otros aspectos entran a jugar en la decisión?

-Estabilidad económica, riesgo financiero, costo de capital. Son partes no intrínsecas a la parte forestal, pero es parte del entorno. La estabilidad socio política, estabilidad macro económica. El riesgo país.

-Supongo que este cepo que impidió a firmas sacar dividendos o pagar deudas con bancos o casas matrices, genera impacto en futuras posibles inversiones.

-Absolutamente, desde mi punto de vista si. Imaginate que harías si te dicen que para trabajar o ganar dinero, el dinero se queda en la oficina y no lo podés llevar a tu casa, no tiene sentido. Una parte te puede servir porque comés en el restaurante del edificio de tu oficina, pero una parte tenes que llevarte a casa.

-¿Esto hizo que en los últimos 20 años las inversiones en industria pastera crecieron en Uruguay, Brasil, Chile, pero no en la Argentina?

-Si.

-¿Cómo se ve desde exterior a la Argentina en este rubro? Ustedes hablan con inversores de todo el mundo en este sector, que deben mirar todos los países con potencial.

-Argentina tiene mucho potencial. Claro. Cada vez que no se hace una inversión así en la Argentina se está construyendo en otro sitio. Hay un mercado, una demanda y un producto en particular que llama a esa inversión, cada vez que s pierde en la Argentina, ya se instaló en otro sitio. Hay que esperar a que las condiciones sean tal que requieran otra fábrica.

-¿Con Macri los primeros dos años parecía que se abría el panorama para estas inversiones?

-Con Macri había muchísimos iniciativas, preguntas y consultas sobre inversiones en el país. Salieron en los medios estas manifestaciones de interés, pero nada se concretó y después del primer año ya empezaba a haber dudas, por eso nadie avanzó.

¿Cómo está el mercado de la pasta celulósica?

-Depende de cuál es el producto final de la pasta celulósica. Esta un poco mas bajo que lo que era antes de la pandemia, pero no en bajos históricos. En el sector de embalajes hace poco tiempo subió, el precio de la madera para embalaje. La parte de impresión venia cayendo y bajó más por la pandemia, pero es una tendencia que tiene que ver con la digitalización. En cambio otras cosas, como la celulosa para la producción de para barbijos o mascarillas, subió. La celulosa que se usa para tissue, subió mucho.

-¿Papel Misionero y Arauco Argentina qué hacen?

-Embalaje, Papel Misonero bolsa de harina, azúcar, súper y Arauco Argentina hace celulosa kraft blanqueada para distintos tipos de cajas. También se usa para mezclar el papel higiénico y toallitas, para eso se usa celulosa de eucaliptus, pero con un porcentaje de fibra larga de coníferas (las que hace Arauco Argentina).

-¿Está bien vender troncos pelados a China?

-Claro, lo hizo Chile por 20 años, hasta que empezó a poner sus propias fábricas. A comienzos de los 80, Chile le vendía madera en rollo a Tailandia, China, Japón, todavía la sigue vendiendo. La exportación, te da la posibilidad de que el sector forestal primario siga exportando y las plantaciones produzcan mejor y mas barato. En Chile y Brasil, las inversiones las hicieron empresas de allá. En Uruguay son multinacionales. En Argentina también, firmas como Ledesma, Arcor o Molinos podrían invertir en pasteras. Sabrían balancear mejor el riesgo país.

-¿No es mala señal no poder darle más valor agregado?

-Por supuesto que será mejor agregarle todo el valor que se pueda, pero si no tenes otra alternativa y el productor ya hizo su inversión y tiene su capital invertido por 15 años y no lo puede cortar porque no tiene a quien venderlo. Para replantar tiene que cosechar y vender, lógicamente al vender con poco valor agregado, está cobrando menos dinero y se va mucho dinero en la logística.

-¿Qué me podés decir del proyecto de la pastera en Paraguay?

-Estamos haciendo algunos trabajos, así que solo puedo comentar lo que es público. Es un fondo de inversores que están considerando la fabrica, salió en los medios no hace mucho que esta negociando la parte financiera, esta avanzando, un millón y medio de toneladas de fibra corta, similar a las que hay en Uruguay. De eucaliptus. Le podrían comprar a la Argentina, por supuesto. Hay que aprovechar el río, la logística no es tan pesada.

-¿Es importante la estabilidad económica de Paraguay para concretar esa inversión?

-Paraguay tiene hace 15 años el dólar y la inflación al mismo nivel. Tiene un marco impositivo beneficioso, se paga menos impuestos. Los aspectos de confianza son importantisismo, por eso no muchos lo saben. Paraguay hace 15 años tiene la misma tasa de cambio, la inflación al 3 por ciento.

(Nota de la Redacción: Concluimos que las inversiones forestales son como el Papa Francisco. Tienen todo el potencial para venir acá, pero en las últimas décadas fueron a Chile, Uruguay, Brasil y Paraguay, evitando cuidadosamente la Argentina. Como nuestro porteñísimo Jorge Bergoglio, que hace ocho años se fue a Roma y desde entonces visitó todos los países vecinos, pero sigue sin volver a su querida Argentina).

Eje vertical: Precio de la madera. Eje horizontal: condiciones para la inversión.

FIN

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Apuntes de fronteras cerradas

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Del otro lado del teléfono, la voz sonaba sorprendida. Los datos mostraban a Misiones con un crecimiento de ventas a contramano del resto del país, donde todavía no hay recuperación en medio de la pandemia que profundizó la recesión que sofoca al país desde fines de 2018. En septiembre el patentamiento de cero kilómetros en Misiones creció 27 por ciento interanual, pero también en relación con agosto. ¿A qué obedece este fenómeno después de una caída del 47 por ciento durante 2019? “Un poco de fronteras cerradas, pero también el buen momento de actividades como la yerba mate o la madera”, explica la empresaria al teléfono. Se vendieron muchas unidades de alta gama y destinadas al transporte. Aunque también, por primera vez en el año, hubo un crecimiento real en la venta de planes de ahorro. Las restricciones a la compra de dólares pueden incluso estimular esa modalidad: la cuota de un auto medio está en promedio por debajo de los cien dólares más impuestos. 

El dato se conoció horas después de una extensa reunión de las concesionarias con el Gobierno provincial, en el que se acordó una serie de medidas para que las empresas recuperen rentabilidad. Se acordó el incremento de 1 a 3 millones del tope para beneficiarse de la bonificación por venta de vehículos y se amplió el Ahora Patentamiento para vehículos usados que se vendan y radiquen en Misiones. 

Pero después de la sorpresa inicial, los datos: no es el primer indicador que muestra a Misiones haciendo punta en la recuperación. El consumo de cemento está en niveles altísimos y tuvo a la tierra roja como la única con saldo positivo en los últimos cuatro meses, lo que implica una recuperación bastante por encima de los niveles pre pandemia.

Esos indicadores económicos se traducen en los indicadores económicos. Aunque la pandemia disparó el porcentaje de desocupación, la pobreza cayó en comparación con 2020 y muestra a la capital misionera con la menor tasa de la región.

Como contraste al aumento promedio  nacional al 49,9 por ciento (cinco puntos por encima de la herencia en alza dejada por Mauricio Macri, la capital misionera logró contener la pobreza. En el primer semestre de 2019 el 28,6 por ciento de los hogares estaba en esa situación, con el 39,8 por ciento de la población. Un año después la pobreza bajó a  27,1 por ciento de los hogares y  38,1 por ciento de la población. En el primer trimestre de este año, de acuerdo a los datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, la pobreza en hogares era de 32,1 por ciento.

La capital misionera está entre las diez provincias con menor cantidad de hogares pobres y es una de las cinco donde bajó la pobreza. En el Gobierno aseguran que la baja se produce por una doble condición: inflación a la baja y fronteras cerradas en la segunda mitad del semestre. Eso hizo que el mayor circulante de dinero interno, mitigara los efectos de la parálisis de algunos sectores de la economía.

Misiones tiene la tasa de pobreza más baja del NEA y por debajo de la media nacional con una caída de 2 puntos porcentuales. Además, la indigencia fue del 5,1%, también la menor del NEA, cayendo tres puntos. De este modo, en el último año, 4.465 personas lograron dejar de ser pobres en el principal aglomerado misionero

Los datos que más preocupan son los de la desocupación, ya que el segundo trimestre cerró con 8,2 por ciento en Posadas, contra 2,4% del primer trimestre, lo que elevó de cuatro a trece mil el número de desocupados. La pérdida de ocupación afectó especialmente a cuentapropistas y trabajadores informales, ya que el empleo registrado se mantuvo estable en los últimos meses. 

¿Se puede hablar de reactivación? Alejandro Pegoraro desgrana en su columna en Economis algunos indicadores clave. En el Gobierno sostienen que la combinación de cierre de fronteras con una buena administración de la economía que apenas se detuvo en la pandemia, ha generado un flujo de divisas interno que permitió una rápida recuperación por encima de cualquier otro distrito. En esa línea, el gobernador Oscar Herrera Ahuad fue uno de los más cautos en materia sanitaria, pero al mismo tiempo, uno de los que mayor velocidad le imprimió a la reactivación económica, con protocolos particulares para cada uno. No hubo apuro en los permisos sociales, pero sí inmediatez en lo económico. Esa focalización es también una herramienta que puede usarse ahora para, eventualmente, retroceder si es necesario dado el crecimiento de los casos de coronavirus. Septiembre fue el mes negro, con una duplicación de los casos en comparación con agosto y en los últimos días se dieron los picos de reportes, aunque todavía muy lejos del epicentro de la pandemia, en el gran Buenos Aires y otras provincias mucho más complicadas. Los números sanitarios de Misiones están entre los mejores del país, con un sistema público que en más de seis meses, todavía no fue exigido al máximo. 

Prácticamente no hay sector de la economía que no haya recibido una asistencia del Estado provincial y desde el inicio de la pandemia se ha trabajado para atender las demandas particulares de cada sector. 

El turismo es, por obvias razones, el más complejo de resolver, pese al permiso de la circulación interna. El Gobierno decidió jugar fuerte ahí con una rebaja de Ingresos Brutos exclusiva para Puerto Iguazú, de cinco a 2,5 por ciento, potenciar el Ahora Turismo, extendiendo el programa a todos los fines de semana de noviembre y diciembre y un plan de compra anticipada, con fondos de la Provincia, que después será revendido, pero que significará una inyección inmediata a los hoteles. Buena parte de los beneficios se destinó exclusivamente a Iguazú, como ciudad que vive del turismo. 

Sin embargo, el sector no parece haber quedado conforme. Se llegó a hablar de “insolvencia” si no se abre las puertas al turismo nacional e internacional. Pero eso depende de las cuestiones sanitarias y no únicamente de decisiones políticas. 

Lo cierto es que además de la rebaja de Ingresos Brutos por dos años, la condonación de los intereses y la refinanciación de las facturas acumuladas por la energía eléctrica, el Estado ha aportado mucho en la ciudad de las Cataratas. Según números oficiales de la Nación, 50 empresas recibirán ahora 90,8 millones de pesos no reembolsables para sostener a poco más de mil trabajadores. Desde el inicio de la cuarentena fueron más los recursos que llegaron directamente a las empresas. 

Entre marzo y septiembre, recibieron 95 millones por Asistencia al Trabajo y la Producción, 80 millones por el Ingreso Familiar de Emergencia, 10 millones por un plan de Aptur y otros cinco millones por IFE turístico. Entre octubre y marzo del año que viene llegarán otros 100 millones por ATP, 80 de IFE y otros 60 del IFE turístico. En total, 510 millones de pesos no reembolsables. Hay empresas que recibieron más de diez millones para cubrir sus gastos. 

A eso se debe sumar la quita del 95 por ciento de las cargas patronales, la condonación de deudas y créditos a tasas subsidiadas. Llamativamente, algunos empresarios insisten por más y casi que miraron con desdén lo propuesto por el Gobierno, aunque otros reconocen que el diálogo que tienen en Misiones no se registra en otras provincias. 

¿Es mucho? ¿Es poco? Siempre depende de la lupa. Pero las medidas para el turismo prácticamente dividieron a la provincia en dos: solo Iguazú recibe una baja de Ingresos Brutos -la actividad turística- y quitas en las facturas de energía -las empresas-. En El Soberbio, nadie protestó por lo conseguido. 

De todos modos, el martes seguirán las negociaciones con el sector turístico de Iguazú en una reunión en la que harán de locales. Se espera la presencia del ministro de Turismo, José María Arrúa, del de Hacienda, Adolfo Safrán, Gobierno, Marcelo Pérez y de Salud, Oscar Alarcón, además de entidades empresariales. 

El Estado debe atender las demandas de todos y en la pandemia, son tantas como finitos los recursos. El turismo, aunque cuente con mucha inversión privada, está atado a la suerte de un recurso natural, que es de todos y cuya custodia es, otra vez, una mochila estatal. 

El sector forestal también desdeña el rol del Estado en este momento. No por poco, sino por mucho. La industria está que trina en contra de la fijación del precio de la materia prima para la pasta celulosa y los aserraderos, definida el viernes -por primera vez en la historia- en torno a los 20 dólares la tonelada. 

Es una ley que va a generar consecuencias negativas para la forestoindustria”, señaló el presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná, Román Queiroz, alineado a la postura de la compañía Arauco, principal exportadora de pasta celulosa de la provincia. 

El sector industrial plantea que el Instituto Forestal Provincial no está facultado para fijar precios mínimos, sino para “acordar” entre los distintos actores de la cadena foresto industrial el precio de los productos forestales y que la fijación de precios mínimos con una pretendida penalidad por incumplimiento resulta una amenaza contra la sana competencia, toda vez que puede forzar un incremento de precios en el mercado “aguas abajo”, que perjudique a los consumidores y al interés económico general. En efecto, la ley habla de acordar entre los distintos sectores de la cadena forestoindustrial el precio de los productos forestales. Pero advierte que ese precio resulta de un estudio de costos de producción elaborado por el órgano asesor, según condiciones y estándares de calidad, que los sectores deben respetar. “El incumplimiento del mismo hace pasible al infractor de multas que fija la reglamentación”, aclara la ley.

Horas antes del primer acuerdo de precios, los empresarios pidieron tiempo para analizar el impacto de costos y algunos dijeron desconocer la ley de creación del Instituto Forestal y sus alcances. Pero la ley se aprobó el 29 de septiembre de 2016 y ya en el debate legislativo se planteaba un precio promedio de 20 dólares por tonelada de raleo. 

En medio, el gobierno de Mauricio Macri armó una mesa forestal con los principales jugadores y eliminó retenciones a las exportaciones de pasta celulosa. Se redujeron los impuestos provinciales a las exportaciones, entre otros beneficios. Se prometían inversiones y multiplicar exportaciones. Ni una ni otra se cumplieron. 

El productor forestal no recibió más por la madera, insumo esencial. Los valores actuales promedian entre nueve y once dólares la tonelada de materia prima. La pasta celulosa se vende a 600 dólares. Ahora recibirán 600 pesos más por tonelada. Es muy discutible afirmar que las empresas hacen más o menos inversiones dependiendo de la mayor o menor injerencia del Estado. Durante los últimos cuatro años sin pandemia, cerraron 24.537 empresas en el país, bajo un Gobierno que despreciaba el rol del Estado, pero que dejó inflación y endeudamiento récords. La lluvia de inversiones nunca se concretó.

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Faima apoyó las medidas anunciadas por Nación para potenciar exportaciones

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La Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines respaldó el paquete de medidas anunciadas por el ministro de Economía, Martín Guzmán, con foco en las exportaciones mediante la eliminación de derechos de exportación a los bienes industriales.

Las medidas anunciadas incentivan a la búsqueda de mayor valor agregado en las exportaciones y fomentan nuestra industria. En este marco la Foresto Industria tiene mucho para ofrecer”,remarcó Roman Queiroz, presidente de FAIMA.

“Los productos del sector foresto-industrial tienen una muy baja utilización de productos importados lo que los coloca en una posición única para tener un rol central entre los complejos exportadores promocionados”, destacó Pedro Reyna, vicepresidente de FAIMA.

Se observa una demanda internacional creciente para los productos con base de madera tanto en los productos tradicionales como en aquellas nuevas aplicaciones como la construcción con madera. Este conjunto de medidas permiten al sector concentrarse en la búsqueda de mercados.

La cadena de valor foresto industrial presenta uno de los sectores con mayor aptitud para incrementar el desarrollo regional de forma sostenible proporcionando empleo tanto en la zona rural como urbana.

En el segmento muebles esta medida permite orientar los incentivos hacia el diseño y la diferenciación de producto en la búsqueda de nuevos mercados.

“Hay un mercado muy grande en donde la industria local tiene un rol que jugar. Hay que salir a conquistar los mercados externos,”, apuntaló Soledad Milajer, Secretaria General de FAIMA.

En el marco de las mesas sectoriales tanto de Foresto Industria como la Mesa de Muebles coordinada por la Secretaría de Industria seguiremos trabajando en la articulación público-privada para mejorar la competitividad de nuestras exportaciones, señalaron desde la entidad.

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Román Queiróz: “No me parece justo para las Pymes fijar 20 dólares la tonelada de raleo”

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El presidente de Faima y Amayadap consideró que lo mejor para las empresas más pequeñas sería fijar un precio de referencia. “Les puede jugar en contra, además no se sabe si el precio de hoy puede acompañar la inflación, se termina distorsionando todo”

Hace algunos días desde el Instituto Forestal de Misiones se comenzó a analizar la intención de fijar un mínimo de 20 dólares la tonelada de raleo, por la que hoy se paga en promedio unos 9 dólares. 

El argumento, despertar a una actividad de la que muchos se están alejando por los bajos precios.

A valores actuales, con nueve dólares la tonelada, los productores recibirían menos de cinco millones de dólares por el raleo e incluso menos si se tiene en cuenta que la industria posee sus propias plantaciones. 

Si se elevara a 20 dólares promedio, con la misma cantidad de madera, los productores se quedarían con poco más de diez millones dólares, con un incremento de 5.176.480 dólares. El monto exportado en 2019, a pesar de una leve baja, fue de 130 millones de dólares entre papel y pasta celulosa.

Román Queiroz, presidente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) y de la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap) mostró su escepticismo sobre la eficacia de fijar precios para regular el mercado. 

“Cada productor tiene su matriz de costos, no es lo mismo una empresa como Arauco que una persona que tenga 50 hectáreas de raleo, no me parece justo para los más chicos. Ni yo, ni el sector privado Pyme está de acuerdo, las grandes empresas sí. Les puede jugar en contra. Además qué se sabe si el precio de hoy puede acompañar la inflación, se termina distorsionando todo”. 

Misiones tiene la mayor superficie de bosques implantados y un gran número de industrias vinculadas. Es la protagonista del NEA, donde se produce el 51 por ciento de las exportaciones forestales del país. Y aunque la madera disfruta hoy de una demanda inédita los precios están bajos y el productor es el que menos beneficios recibe pese a que es factor indispensable para que haya calidad del producto. 

¿La actividad de las industrias cómo está?

Hay mucha actividad, pero hay una situación de rentabilidad que no es buena. No es como otros años. Hay mucha demanda en el mercado interno y en el mercado externo. Eso hace que los grandes manden sus productos afuera y dejen el mercado interno liberado para los más chicos. 

Que era de los principales problemas…

Sí. Cuando las grandes empresas vendían en el mercado interno las más chiquitas desaparecían, porque las grandes empresas daban mucho margen para pagar, mucho plazo, y los chiquitos no pueden aguantar esa financiación. 

¿Qué porcentaje del mercado componen los chiquitos? 

Más del 50 por ciento. Entre los diez aserraderos grandes se llevan 40 por ciento de la producción y después hay 300 chiquititos que son el otro 60 por ciento. 

Cuando comenzó la pandemia la mayor preocupación era preservar el empleo. ¿Eso cómo está ahora?

Ahora están tomando gente. Nunca hubo despidos, sí suspensiones. Pero ahora hay aserraderos que están tomando gente. 

¿Cómo ves el manejo que está haciendo Nación de la pandemia? 

Lo veo muy bien. Pero no quisiera estar en sus zapatos, porque también a medida que se fue flexibilizando la cuarentena crecieron los contagios, y cada vez se necesita más flexibilización y habrá más contagios. Igual el tema no son tanto los contagios sino que no se sature el sistema. 

¿Y en el manejo de la economía? 

Una de las principales metas que veo del Gobierno es fomentar la construcción, lo cual al sector de la madera le viene muy bien porque se usa mucha madera para la construcción. La vuelta del Procrear, créditos blandos, etc. Eso va a reactivar fuertemente la actividad de muchos sectores. También hay una fuerte emisión para que haya dinero en la calle y que hoy el comercio chico pueda funcionar. Hay muchos que se quejan del IFE pero eso es reactivación para ese sector. Se arregló con los acreedores privados, que era un paso fundamental. 

Igual hay sectores que todavía siguen esperando, los vuelos, transporte de larga distancia, el turismo… 

Pero ¿qué se puede hacer? No queda otra alternativa que esperar. Se pueden otorgar ayudas pero abrir las fronteras es correr el riesgo de que todo vuelva para atrás. 

¿Pero visualiza un plan pospandemia, un horizonte? 

Yo creo que hay un plan. Después si funciona o no, se verá. 

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En maderas y muebles, seis de cada 10 empresas registraron caídas en ventas que superan el 70%

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Hay otro 20 por ciento donde la baja oscila entre 50% y 70%. Así lo indica un estudio de la Federación de la Industria de la Madera y Afines (Faima).

El 58 por ciento de los fabricantes de maderas y muebles registraron una caída en las ventas que supera el 70 por ciento interanuales y otro 20 por ciento registra bajas de entre 50 y 70 por ciento, por efecto del aislamiento dispuesto para frenar el virus Covid-19.

El dato lo aporta un estudio presentado hoy por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (Faima) en el que participaron 330 empresas del sector.

El 72% de las empresas de 1 a 19 empleados cree que no podrá abonar el sueldo de abril o que como máximo podrá abonar un 50%. Casi el 90% se registró para el programa de asistencia al Trabajo y la Producción (ATP).

Según el informe, 60 de la muestra todavía no pudo acceder a la línea de crédito al 24 por ciento para el pago de salarios, al mismo tiempo 57 por ciento advierte la presencia de cheques rechazados en abril.

Dada esta lentitud de los bancos en otorgar los préstamos, la mayoría de las empresas del sector de la madera y el mueble tuvieron que descapitalizarse para hacer frente a los compromisos.

El problema es que se trata de una industria que viene golpeada desde el año pasado.

“La mayoría de ellas no podrá recurrir nuevamente fondos propios en los próximos meses dejando a las pymes en una situación de alta fragilidad financiera”, indicó Faima en un comunicado.

Entre los motivos para la falta de acceso al crédito, explicó la entidad, se destacan la falta de información por parte de las entidades sobre todo lejos de los principales centros urbanos, la exigencia de la nómina completa de empleados y el pedido de mayores garantías desconociendo herramientas como el Fondo de Garantías Argentino (Fogar).

“A la imposibilidad de vender en locales comerciales, la falta de obra pública-privada o el acceso a obra terminada para equipamiento se le suma una altísima demora de los bancos en otorgar créditos o aplicar la normativa vigente que ponen al sector en una situación preocupante”, destacó Pedro Reyna, presidente de Faima.

Para realizar el informe “Estado de Situación ante COVID-19 y Cuarentena. Industria de la madera y el mueble” se encuestó a más de 330 empresas del sector de la madera y el mueble. La muestra abarca casi todas las provincias argentinas mostrando el alcance de la cadena foresto industrial y muestra la gravedad de la situación.

El sector madera y muebles está integrado por Pymes en un 98,7% y genera 110.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos.

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