Lug, la fábrica de luminarias led instalada en el Parque Industrial de Posadas comenzó un proceso de expansión de producción que le permitió ingresar al mercado de Paraguay y estar listo para competir en el enorme Brasil. En paralelo, ya son varias las provincias argentinas que compran los productos fabricados en Misiones.
La apertura de nuevos mercados también derivó en un plan de sustitución de importaciones. Componentes que se compraban en el exterior, fueron reemplazados por producción propia y de componentes nacionales.
Paraguay comenzó a comprar luminarias para alumbrados y espacios públicos, pero la gran apuesta es el sector privado: Lug se presentó a una licitación de Shell para reemplazar las luminarias de todas las estaciones de servicio en el vecino país. “Es el mismo producto que le vendemos a YPF en Argentina y estamos en condiciones de competir”, señaló Rogelio Bertone, el inversor local de Lug, en sociedad con la casa matriz en Polonia.
“Ahora se frenaron un poco las importaciones, especialmente de China y eso nos permite a nosotros sustituir importaciones y ganar mercados. Estamos vendiendo a Buenos Aires, Mendoza, cerramos un acuerdo con Ande (Administración Nacional de Electricidad de Paraguay) y podemos entrar a Brasil”, indicó Bertone.
José Luis Félix Chilavert: dueño histórico del arco de la selección paraguaya de fútbol, ídolo y multicampeón con Vélez Sarsfield, tres veces electo como el mejor arquero del mundo, y ahora… ¿posible presidente de Paraguay? La certeza única es que Chila lanzó su candidatura oficial rumbo a la presidencia del país guaraní, respondiendo a un fenómeno político y sociológico, conocido como outsiders.
El ex futbolista se ha caracterizado, dentro y fuera de la cancha, por ser un personaje sumamente polémico, altanero, soberbio y de carácter fuerte. Esa forma de concebir al mundo, llevó a Chilavert a la gran dicotomía de los héroes: amado u odiado, no hay término medio. En esa disyuntiva es que el ícono del arco paraguayo construyó su imagen política, hoy materializada en una candidatura para ser presidente de su país.
Una lectura breve nos permite comprender su postura política. Chilavert está claramente ubicado a la derecha de la brújula ideológica. Una persona que siempre mantuvo posturas firmes acerca de la punición a la “delincuencia” política y de culpar de los males económicos a la clase dirigente, a la cual él mismo ahora busca pertenecer. Paralelamente, el discurso de Chilavert se posiciona desde la construcción de un relato evidentemente populista, apelando al sentir más cercano a la opinión popular. En el fútbol se le dice “tribunero”. Y esto no es casualidad, Chilavert y su mesa chica comprenden que esa es una forma de hacer política. La desconfianza en los partidos tradicionales, generada muchas veces por relatos pos verídicos, por la ampliación de las redes sociales, las fake news y también por las mismas malas gestiones que se suceden en el país guaraní, son el leitmotiv principal de su discurso.
El mismo Chilavert declaró a un portal colombiano: “No estamos contaminados con la política sucia de los partidos tradicionales”.
El gran rival de Chilavert no pareciera ser ni los elevados precios del combustible ni el vaciamiento del aparato público (hospitales y escuelas) para los paraguayos, sino ese significante vacío tan (mal)tratado en los medios: el populismo. Chilavert considera que ese término, graficado según él en personas como Nicolás Maduro o Evo Morales, es la máxima preocupación que afronta su país.
Este término, descontextualizado y desde el “sentido común” generalmente se lo asocia a mandatarios de izquierda o que al menos priorizan las políticas públicas. Nada más lejos de la realidad, de hecho… Chilavert y la construcción de su discurso forman parte del populismo de derecha más duro, gestado en la última década y con sobrados ejemplos.
Ahora bien, ¿por qué Chilavert es parte del reflejo de la sociedad paraguaya? En principio, gran parte del conglomerado social que habita Paraguay padece de problemas estructurales que trastocan la posibilidad de ascenso y movilidad ascendente en el marco económico. Estas no son cuestiones aisladas de Paraguay, sino que las mismas se hacen presente en gran parte de los países sudamericanos, y muchas veces, las respuestas a esos dilemas se encuentran en la historia y en la política y economía internacional.
Sin embargo, a quien sale a trabajar de sol a sol en Paraguay, poco le interesa eso. Asimismo, previamente se comentó sobre la desconfianza en la política tradicional, otra constante de las sociedades americanas contemporáneas, las cuales llevaron a personajes nefastos a la conducción nacional, solo basta pensar en Jair Bolsonaro en Brasil. Hay que anexar a estas situaciones, el paradigma ideológico planteado hasta hoy en día en Paraguay: el fenómeno de Stroessner. El dictador paraguayo se mantuvo en el poder durante casi 35 años y bajo su régimen se cobró 18.772 víctimas de torturas, 337 desaparecidos y 58 ejecutados. Más allá de los atroces números que se acaban de presentar y de la historia misma que fue testigo de lo sucedido, en Paraguay aún pululan discursos cercanos al ala ideológica más recalcitrante de su sociedad, la cual recuerda e inclusive resignifica positivamente al manejo político de Alfredo Stroessner. Estos pensamientos ultra – conservadores son en gran parte tomados por Chilavert y sus allegados, sin glorificar muertos, pero en connivencia con lo más duro de esos discursos de antaño, sumado a un rechazo profundo hacia la izquierda política y todas sus expresiones.
Su figura suma puntos a la hora de hablar de proliferación del discurso a partir de su carisma y de su pasado en el fútbol. Chilavert fue el ídolo futbolístico de toda una generación, fiel representante de la selección paraguaya en todo el mundo, un arquero goleador y sobre todo un gran defensor de sus colores. Chilavert es, comunicativamente, ese líder en donde los paraguayos se han refugiado durante años, por su seguridad y su excelente desempeño en el verde césped. Esa misma imagen, es trasladada al campo político, porque es indivisible la persona del futbolista, y ahora, del político. Un punto más que primordial para Chila.
Chilavert: un outsider más y van…
Outsider es una palabra de habla anglosajona y que, según el sociólogo Howard Becker refiere a “aquel individuo incapaz de seguir las normas acordadas por el grupo”. En paralelo, este término se asocia a los personajes que aparecen en el escenario político sin hacer una carrera dentro, sin ser personas de militancia, sin ser letrados o académicos que tengan certezas teóricas para llevar las riendas de una sociedad. Generalmente los outsider, provienen de afuera de la política tradicional, son políticamente incorrectos y arremeten con un discurso demagógico que apela al sentido de una sociedad cansada, entendida en términos de auto – explotación según el filósofo surcoreano Byung – Chun Han. En este sentido, es simple ver que José Luis Félix Chilavert pertenece a ese orden, cumple básicamente con todos los requisitos. Pero, además, el paraguayo no es un fenómeno aislado, él no es el único que podría encasillarse en ese fenómeno sociológico y político propio de esta época. Chilavert, su discurso y sus seguidores son producto de un proceso mucho más grande y que ya ha tenido y tiene referentes internacionales.
Con el mote de “outsider” podría nombrarse a Donald Trump en EEUU, Boris Johnson en Gran Bretaña, Jair Bolsonaro en Brasil, Nayib Bukele en El Salvador, Luis Lacalle Pou en Uruguay y Javier Milei en Argentina. De hecho, con el último, Chilavert mantuvo reuniones y compartieron ideas, aunque el paraguayo se despegó del argentino diciendo que “él (Chilavert) es liberal y que Milei es mas bien libertario”. Estos personajes, en un análisis mas profundo tienen raíces en el sector empresarial y con una queja constante hacia las políticas estatales de redistribución o impositivas que pesan sobre sus negocios en pos del beneficio de la sociedad a partir de la materialización de las acciones, ya sea en la salud, la educación o la seguridad social. Además de compartir ese génesis empresarial, que apoya reformas previsionales y achicamiento indiscriminado del Estado, ponderan la creación de un enemigo en común, el cual reúne ciertas características y apela a conceptos repetitivos: populismo, izquierda, comunismo, socialismo, ideología de género, casta política, entre otros. Estos conceptos, absolutamente descontextualizados y explayados desde un panorama anti – académico son palabras repetidas hasta el hartazgo, creando una posverdad desde el discurso de estos personajes, y que, a la vez, son consumidas y propagadas en redes sociales, lugar donde el academicismo ha perdido terreno y donde abunda la inmediatez, la polémica y la ignorancia puestas al servicio del consumo. Inclusive, esta construcción de un enemigo en común no es algo nuevo, sino que responde a uno de los 11 principios de la propaganda nazi, creados por Joseph Goebbels, quien supo ser el ministro de propaganda del Tercer Reich de Adolf Hitler. Hablamos del principio de simplificación y del enemigo único. Cabe aclarar que no solamente los outsiders utilizan este principio, sino que es de amplia concurrencia también en la política tradicional, sino basta ver la construcción el eje del mal que constantemente se dinamiza en EEUU, hoy puesta en Rusia, China, Irán, Corea del Norte y Venezuela.
Analizar el discurso político de Chilavert lleva a trazar un evidente paralelismo con todos los referentes previamente nombrados con distintas experiencias políticas, sin embargo, hay uno que es demasiado incuestionable. El slogan de Chilavert es “Orgulloso de ser paraguayo”, y apela al retorno del principio de exaltación de la nacionalidad paraguaya por sobre las demás, dando a entender que hoy en día un paraguayo no siente el orgullo que debería tener (en base a una generalidad), según este silogismo enarbolado por el ex arquero de Vélez Sarsfield. Ahora bien… ¿esto ya se escuchó antes? Pareciera ser que sí. Durante toda su campaña preelectoral y durante su gestión presidencial, el republicano Donald Trump repitió hasta que su población lo memorice: “Make América great again” (Hacer a América {Estados Unidos} grande otra vez). Esta premisa claramente apela al sentir nacional estadounidense, al hecho de que durante los años previos a la gestión trumpista, Estados Unidos perdió el protagonismo que tuvo durante décadas, echando la culpa a los demócratas y progresistas y posicionándose como el líder que puede cambiar el rumbo de su país. Un slogan que comparte varias aristas.
Con Bolsonaro, es evidente la postura autoritaria y sin filtros que mantiene Chilavert. La forma de simplificar problemas de índole absolutamente enquistadas en cuestiones históricas y estructurales es una constante de ambos. Cabe pensar como Bolsonaro aborda la inseguridad en su país, con una respuesta tan simple como aumentar la presencia policial y combatir con todo el peso de los grupos de choque a la delincuencia y las situaciones particulares que viven las favelas brasileñas. Chilavert utiliza la palabra “delincuencia” con total liviandad en sus discursos, sobre todo dirigidos hacia la clase dirigente, pero que busca trazar un paralelismo con la dicotomía del ladrón común y el “ladrón de guante blanco”, algo que también se ve en las esferas bolsonaristas. Asimismo, Chilavert considera a Bolsonaro y Lacalle Pou como “una bocanada de aire fresco que tiene la democracia liberal”.
Un tema al cual no gambeteó el ex arquero goleador guaraní es el lenguaje inclusivo, muchas veces incluido dentro de los discursos outsiders como parte de un significante vacío mucho más grande: la ideología de género. En este sentido, Chilavert deslizó una reflexión en su cuenta personal de Twitter el año pasado, en donde dijo lo siguiente: “El mejor lenguaje inclusivo es que todo niño desayune, almuerce, meriende, cene y estudie, y cuando sea grande trabaje”.
Con eso queda clara cuál es la postura tomada sobre el lenguaje inclusivo por el actual candidato rumbo a la presidencia de Paraguay.
Si hablamos desde el paradigma económico, hay una queja constante de Chilavert hacia la cuestión impositiva. Y es justamente esta, un concepto recurrente por el cual despotrican los outsiders. El fisco, la presión fiscal son comparados con el leviatán de Thomas Hobbes, son de las tantas palabras que se utilizan. De hecho, el ex arquero apuntó varias veces contra los líderes políticos paraguayos por los impuestos en ese país, e inclusive tomando como ejemplo, su queja contra los impuestos extraordinarios para los sojeros de Paraguay en épocas de incipiente pandemia de COVID – 19, en donde todos los estados del mundo buscaron refugio económico para los sectores más postergados a raíz de la ralentización económica y el enfriamiento productivo ejercido por las cuarentenas, necesarias a nivel sanitario. Asimismo, Chilavert se sumó a la ola de peticiones de que los políticos deben bajarse los sueldos, con el fin de que ese dinero sea distribuido en otros sectores. Más allá de la evidente ineficiencia en un sistema redistributivo de la baja de los sueldos políticos, Paraguay se ubica con un promedio de mitad de tabla cuando se habla de los legisladores que más cobran en la zona, teniendo a la cabeza a Colombia y Chile con los políticos más caros de Sudamérica. Asimismo, si hablamos de los presidentes actuales, el paraguayo Mario Abdo Benítez se ubica de la mitad de tabla para bajo en cuanto a sueldos más acaudalados se habla; y, paradójicamente, Luis Lacalle Pou es el máximo mandatario regional que tiene el sueldo más elevado quien percibe más de 20.000 dólares estadounidenses por mes, con un descuento de su neto, percibe 10.896 dólares, con una imagen completamente diferente a quién supo ser presidente de Uruguay: el humilde, José “Pepe” Mujica.
La política paraguaya en plena tormenta
Paraguay es un país que presenta una realidad política sumamente compleja. En principio, lo que anteriormente se nombró, una desconfianza en el sistema tradicional galopante entre la población, pero más allá de eso, se puede nombrar a la eterna disputa bipartidista entre liberales y colorados, con propuestas que, si no dan el golpe sobre la mesa, podrían comenzar a perder esa hegemonía que se ha construido en su joven democracia. A eso hay que sumarle la resolución de problemas graves y estructurales, como la salud y la dificultad de su acceso, la educación, la economía informal y el narcotráfico. En ese último punto cabe realizar un apartado, ya que la reciente muerte del fiscal Pecci en su luna de miel en Colombia en conjunto con la balacera que le provocó el deceso a José Carlos Acevedo, quien era intendente de Pedro Juan Caballero al momento del atentado, movilizaron a la sociedad paraguaya y la pusieron en la mira internacional sobre el avance del narcotráfico en las redes de poder. Es evidente que la figura de un narcoestado paralelo en Paraguay, dirime gran parte de las vidas en ese país y cobran una vital relevancia con la cual deben lidiar los líderes políticos en dicho país. Pareciera ser un flagelo que no cesa.
El año que viene, precisamente en el mes de abril, los paraguayos deberán concurrir a las urnas con el fin de elegir un nuevo presidente. Actualmente, y según consultoras privadas, Mario Abdo Benítez padece más de 80% de desaprobación de su población, lo cual dificulta la buena imagen que pueda llegar a tener su partido de cara a elecciones presidenciales. La izquierda bien definida no parece tener certeza alguna de poder disputar por el máximo cargo político que se gesta en un país democrático. Ante este vacío, Chilavert y su gente podrían posicionarse como una fuerza política que motive y movilice a gran parte de la sociedad paraguaya, con gran aceptación en ancianos, adultos y jóvenes.
¿Chilavert se subirá a la oleada ultraderechista o será sometido por el contexto de su país? Es una incógnita hasta que se vea su desempeño en un cargo político, aunque el crecimiento de la influencia narco en distintos ámbitos de la sociedad paraguaya, ya cavó hondo en el aparato político y donde el mismísimo Chilavert deberá luchar. Su imagen futbolera, tal cual fue la de Mauricio Macri en Argentina, podrían darle una cierta credibilidad, aunque la misma pueda pender de un hilo, maquillada por decisiones mínimamente polémicas en su cargo.
¿La pelota siempre a Chilavert?
El ídolo del fútbol paraguayo está a un paso de perder esa idolatría. Esta a menos de un año de perder ese pedestal en el cual el pueblo de Paraguay lo puso, y también se puso él, por su histórico accionar en las canchas de fútbol. Habrá que pensar, sin embargo, sobre los intereses empresariales que se hallan detrás de la figura del gran arquero, y, sobre todo, como afrontar un contexto de magna desigualdad social imperante en Paraguay, con un discurso meramente de “cultura del trabajo”, sin indicar, por el momento, cual será el plan para llevar a cabo una transformación cabal. Podría ser Chilavert consumido por un espacio al cual nunca perteneció, que tiene responsabilidades mucho más grandes que las previamente afrontadas por el ícono de Vélez Sarsfield, y por otro lado mirar a la integración regional. La cohesión de Sudamérica podría polarizarse aún más con la posible llegada de Chilavert al poder, entendiendo la clara diferenciación entre el progresismo expuesto en Chile y Bolivia, y el conservadurismo y neo – liberalismo materializado en Brasil (aunque afrontará elecciones presidenciales este año) y Uruguay. Las elecciones paraguayas del 2023 moverán, indudablemente, la brújula geopolítica de Latinoamérica.Paraguay es un país absolutamente importante para Misiones, entendiendo que la tierra colorada comparte gran parte de su frontera con el país de Chila. Es claro que sus decisiones provocarán reacciones, que podrían repercutir en Misiones. Solo basta pensar en una mala gestión económica que aumente la oleada de migraciones paraguayas que tengan como destino a la provincia misionera, como fin último o como un territorio transitorio hacia otras provincias u otros países. También es válido pensar en el sistema sanitario misionero, a partir de las decisiones que podría tener Chilavert como funcionario político. El ex arquero mencionó que su Estado debe hacerse cargo de los gastos sanitarios de los paraguayos en Argentina, un tema que provoca comentarios encontrados en nuestro país. Cierto es que Misiones tiene un acuerdo de reciprocidad sanitaria que pocas veces se cumple por el estado paraguayo. En gran parte, los paraguayos presentan una doble documentación para ser atendidos en la tierra colorada y en muy pocos casos son arancelados. Lo cierto de esto, es que la República de Paraguay no se hace cargo de estos acuerdos. De esta forma, un simple comentario preelectoral de Chilavert podría repercutir en nuestra realidad y eso reviste a las claras, la importancia de la integración política, económica, social y cultural en la región y sus consecuencias, positivas o negativas.
Mientras que en Brasil reclaman elevar el tope de contaminantes inorgánicos en la yerba mate, en Misiones cobra fuerza un regreso a lo natural, con la yerba, un superalimento, como protagonista. La yerba orgánica de Misiones gana terreno con marcas que apostaron a romper los moldes y algunos productores vuelven a yerbales bajo sombra de especies nativas. En la misma sintonía, productores locales se suman a esta propuesta y avanzan en la comercialización de un producto orgánico y sustentable, tanto para consumo interno como para exportación.
Bajo esta premisa y con el objetivo de regenerar parte de la Mata Atlántica, el argentino Alex Pryor y su socio, David Karr, fundaron Guayakí. Es una empresa cuyos cimientos están en la mirada social vinculada a la producción sustentable, a la reforestación de especies nativas, el precio justo y la igualdad de oportunidades con perspectiva de género. Parece un plan ambicioso, pero el negocio funciona y lograron inyectar en el mercado estadounidense y canadiense sus productos a base de yerba mate certificada, de origen paranaense, de pequeños productores y aldeas originarias.
La directora regional de Guayakí, Fabiana Pose, contó a Economiscómo es el trabajo que se realiza en la región y la filosofía de la empresa que trabaja con más de 113 productores y comunidades guaraníes de Argentina, Brasil y Paraguay. Además, cuentan con trabajadores que cosechan de los propios yerbales que tienen en Comandante Andresito. “Guayaki se dedica a la comercialización de yerba mate orgánica producida bajo sombra y los productos derivados de ella en los Estados Unidos y Canadá, a través de un modelo empresarial basado en la equidad social y la salud ambiental”, advirtió.
“Es una empresa B, y este tipo de empresas han sido reconocidas como parte de las Nuevas Economías, y cuyo propósito es el Triple Impacto Positivo. Generar ganancias, beneficios sociales, y beneficios ambientales. Guayakí es una de las primeras Empresas B del mundo y ha sido partícipe del proceso fundacional de estas empresas”, agregó.
En Argentina, además de las certificaciones base, cuentan con una Certificación Orgánica Regenerativa (ROC), que es un nuevo estándar que busca elevar la vara de cómo se producen los alimentos. “La Certificación ROC utiliza un estándar orgánico de base y se agregan otros pilares de agricultura orgánica regenerativa, que tienen que ver con la salud del suelo, el plan de la tierra, el bienestar, además de la equidad social entre trabajadores y productores. Por eso, en Argentina tenemos esa certificación y que se planea replicarla este año en Brasil y en el 2023 en Paraguay”.
Por ello, también trabajan con la certificación Comercio Justo, que garantiza que cada eslabón dentro de la cadena de producción de yerba mate reciba un precio justo, es una certificación que apunta mucho a lo social. Además de los aspectos ambientales, Guayakí tiene el principal foco en lo social, donde los productores o cosecheros, dependiendo de cada escenario que tengan, reciben un premio, que es un porcentaje del valor de exportación de la yerba mate que luego invierten en proyectos comunitarios.
“Por ejemplo, en Andresito se construyó una sala de atención médica primaria que, para poder hacerlo se trabajó junto a la municipalidad. Lo bueno es que estos premios y diálogos, porque no se trata solo del premio material, ya que hay mucho diálogo y trabajo en conjunto con otras organizaciones, eso es la parte de comercio justo”, explica la directiva..
Un producto saludable
Según explica Fabiana, el consumo de estos productos tiene que ver con una cuestión de salud personal, además de la ambiental. A pesar de que se habla de un sistema de cultivo que permite preservar y, en muchos casos regenerar, la biodiversidad, hay un componente en la educación de los consumidores que no debe descuidarse y que es un arista importante a la hora de preservar estas prácticas.
“Hay productores que, en Argentina incluso, hacen un manejo orgánico porque toman conciencia de hacer un producto más saludable, para el ser humano, para consumir, pero además es beneficioso para la parte ambiental también. Hoy el mercado orgánico está creciendo, cada vez la gente está más preocupada por lo que consume por el tema de la salud y cuál es el impacto que tiene eso que consume”, manifestó.
“Cuando compra una yerba que es orgánica o una yerba que está cultivada bajo sombra, sabe que detrás de ese paquete de yerba que está comprando hay todo un trabajo que tiene que ver con la salud, pero también tiene que ver con cómo está ese trabajador, en qué condiciones se trabaja, cómo está afectando”, agregó y señaló que el consumidor, al adquirir yerba mate cultivada bajo sombra, también está talando menos bosques.
Concientizar, educar e informar son algunas de las tareas que consideran fundamentales para generar estos hábitos que son saludables para la población y para el medio ambiente. Esa tarea es responsabilidad de las empresas, pero también de entidades e institutos de injerencia, como el Instituto Nacional de la Yerba Mate,, a través de los programas que impulsa, algo que desde Guayakí aprecian y esperan que se pueda replicar en Paraguay y Brasil, los países con los que trabajan actualmente.
Sin embargo, esto debe estar balanceado con el sistema productivo, para que no deje de ser redituable para el productor. “Hay varias partes: Está el productor, pero creo que una parte importante de este sistema es el consumidor, que tiene que estar informado, que tiene que estar educado sobre qué es lo que está consumiendo. Lo que vemos en Argentina y charlando con la gente que hace yerba mate orgánica, es que hay un aumento de consumo en los últimos años, una demanda mucho mayor“.
A pesar de que la yerba mate es un cultivo que no precisa de la aplicación de tantos agroquímicos, salvo para controlar la maleza, el agroquímico se puede reemplazar con un correcto uso de cubiertas verdes. El impacto mayor fue y es, en gran parte, el desmonte para la plantación de grandes yerbales, algo que se está comprobando, no es necesario, con la arborización en las plantaciones o la incorporación de cortinas de especies nativas.
Un plan de cinco años
Un plan de cinco años
Llevar a góndola este tipo de productos no es sencillo, menos aún económico y es uno de los escollos que atraviesan muchos pequeños productores y cooperativas de baja producción yerbatera. El contexto económico local del país a veces conspira contra los planes de largo aliento. En ese caso, Guayakí actúa como respaldo mediante un proceso, en el cual cubre los costos de la certificación. “Hoy estamos elaborando un plan a cinco años y dentro de ese plan vamos a visitar a cada uno de los productores. Hay gente que ya tiene manejo orgánico y hay gente que quiere cambiar por el manejo orgánico, pero debe tener un mercado para eso también o el costo de la certificación, que para un productor pequeño no es económicamente viable a veces”, reflexionó Fabiana.
Una de las alternativas que tienen estos pequeños productores, es la certificación participativa, donde se trabaja con sellos otorgados por universidades y entidades locales, para una comercialización interna. Pero la exigencia cambia cuando se pretende exportar, donde los sellos sólo lo pueden otorgar certificadoras internacionales y es ahí donde interviene Guayakí.
“Nosotros trabajamos, por ejemplo, con Brasil y para el próximo año vamos a trasladar a Argentina un grupo de productores, donde certificamos, brindamos asistencia técnica a ese productor, hacemos un acompañamiento permanente, pagamos la certificación y después pagamos un precio diferencial por esa yerba mate, porque uno tiene que reconocer ese trabajo que se está haciendo, porque en nuestro caso no es sólo orgánico, también tenemos la certificación comercio justo y también el cultivo bajo sombra, que también tenemos en muchos yerbales”.
Otra de las ventajas de la plantación bajo sombra, quedó en evidencia durante la gran sequía del verano pasado, donde los yerbales a cielo descubierto perdieron gran rentabilidad, mientras que los que implementaron arborización de especies nativas, la pasaron un poco mejor. “Quizás hoy tiene un yerbal que no cumpla con la bajo sombra para nuestro estándar, pero si está haciendo ese proceso, entonces nuestro plan a cinco años es incluir a estos productores que están en transición, para apoyarlos, para que puedan seguir con este proceso de conversión”, detalló.
Producción con perspectiva de género
Una realidad a la que no escapa la producción yerbatera, es la desigualdad de género durante la cosecha, donde las mujeres cosecheras cumplen un rol fundamental, pero que históricamente fueron invisibilizadas y, por este motivo, mal remuneradas. Es por esto que, desde Guayakí, trabajan en la implementación de prácticas y políticas que sostengan con coherencia su filosofía y compromiso social, ya que no se trata sólo de igualdad, también de equidad.”Es una realidad que muchas mujeres no poseen la misma fuerza en las manos que los hombres, por lo que el rendimiento no es el mismo y, por este motivo, el hombre reclamaba un mejor pago”, señaló. Ante esta problemática, decidieron comprar tijeras automáticas que permiten potenciar el trabajo de las mujeres y equiparar el ritmo con los hombres.
“Ellas reciben el mismo salario y las mismas herramientas, porque más allá de la igualdad, queremos darle equidad, darle las herramientas que ellas necesitan”, advirtió Fabiana y agregó que estas herramientas son acompañadas de capacitación y formación, para que tengan prioridad de uso.
Otra problemática histórica que atraviesan muchas cosecheras es la de no tener con quien dejar a sus hijos, aquellas que son madres, mientras trabajan. Eso las obliga a llevarlos al yerbal, no necesariamente para hacer trabajar a los niños, pero eso ya era razón suficiente para que se las señalara como partícipes de explotación infantil, por lo que tuvieron que recurrir a organismos del Estado para buscar soluciones en conjunto.
“Estamos trabajando con la Secretaría de la Mujer, en Andresito, para darle trabajo a mujeres que están desempleadas, también tienen una EPI, donde las mujeres pueden dejar a sus chicos. Necesitamos que las mujeres se puedan desarrollar, puedan trabajar al igual que el hombre”, finalizó Fabiana.
Junto a ella fue presentada como Princesa Daniela Quiñones, ambas tienen, a partir de la fecha, la representación de los ancestros, la cultura y la idiosincrasia del pueblo paraguayo. Los Reyes Mayores de la Colectividad de este año son Karina Guimaraes y Armando Paniagua quienes recibieron los atributos de los Reyes mayores salientes: Ramona Benitez y Francisco Garcete. En tanto, el Principito Álvaro Rafael Alvez y la Princesita Eliana Anahí Bernhardt son los representantes de la niñez paraguaya. Durante la velada, se escucharon las palabras de la 2da Princesa Nacional de los Inmigrantes, Sol Rivero, quien delegó en Laura Lasa, los atributos de Reina de la Colectividad Paraguaya. Sol continuará como Princesa Nacional hasta la próxima edición de la Fiesta Nacional del Inmigrante, a realizarse del 1 al 11 de septiembre de este año. No faltaron los obsequios para los soberanos salientes y entrantes, los reconocimientos y agradecimientos para todos los que hicieron posible este evento.
Acompañaron en esta tarde de Té, la Presidente de la Federación de Colectividades, Marta Wieremiey de Motta, la 1°Princesa Nacional Dana Moniec; el vicepresidente de la Confederación Argentina de Colectividades, Juan Hultgren, y las flamantes Paisanas del Centro Cultural Argentino, Claudia Molas, Melisa Báez y Taiana Haidar. Las danzas típicas a cargo del Ballet Ñasaindy coronaron esta maravillosa tarde. Una tarde llena de emociones, con rostros que reflejaron el orgullo de pertenecer a esta gran familia.
Laura Agustina Lasa tiene 22 años, es estudiante de la carrera de Abogacía y además es bailarina profesional, formando parte del ballet del Centro del Conocimiento. Su ascendencia es por parte de su familia materna, y como dato aparte, es hija de Mariela Aguilar, quien también fuera Reina de la Colectividad en 1992.
No hay recurso más vital para el ser humano que el agua. Sin embargo, hoy el acceso a este preciado bien es muy poco equitativo.
Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), hoy un cuarto de la humanidad no tiene acceso a una fuente segura de agua.
Se trata de la población más pobre del mundo. Y es que, en reglas generales, el acceso al agua está determinado por la capacidad económica.
Cuanto más rico es un país, más amplia es su red de cobertura. Y, en los países en desarrollo o subdesarrollados, las poblaciones más acaudaladas tienen más disponibilidad de agua que las más pobres, y las urbanas más que las rurales.
Pero no en todos lados ocurre esto. Hay un país en particular que es considerado un ejemplo de que no hace falta ser rico para poder brindarle agua a toda la población por igual.
“Una cuestión de gobernanza”
Parte del problema con el acceso al agua tiene que ver con que es un bien escaso.
Si bien nuestro planeta contiene más agua que tierra, más del 97% es agua salada, no apta para el consumo humano o el riego.
Y de ese 3% de agua dulce, dos terceras partes está congelada, ya sea en glaciares o hielos.
Esto significa que los casi 8 mil millones de habitantes del planeta dependemos, ya sea de las poquísimas fuentes de agua superficial no salada (lagos, pantanos y ríos, que representan menos del 1% del total de agua dulce) o del agua subterránea, que es nuestra principal fuente.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “el agua subterránea proporciona la mitad de toda el agua utilizada por los hogares de todo el mundo, una cuarta parte de toda el agua utilizada para la agricultura de riego y un tercio del suministro de agua requerido para la industria”.
Pero para aprovechar ese recurso debajo de la tierra -en los lugares donde existe- se requiere equipo e inversión, y para llevarla hasta los hogares hay que construir una red de distribución.
Es por esto que el factor humano es clave para explicar las inequidades que existen en el acceso al agua.
“La crisis mundial del agua hoy es principalmente una cuestión de gobernanza más que de disponibilidad del recurso“, aseguró recientemente el director regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Luis Felipe López-Calva.
“El agua es un servicio básico y un derecho humano que los Estados deben garantizar por igual a todos los ciudadanos, sin importar en qué parte del territorio vivan o cuánto puedan pagar por el servicio”, señaló.
López-Calva denunció que “en América Latina y el Caribe, como en gran parte del mundo, el acceso al agua sigue siendo muy desigual“.
Pero resaltó que “estas desigualdades no son inevitables”, y como ejemplo citó a Paraguay.
La 15va economía de América Latina tiene una “cobertura casi universal de acceso al agua potable”, destacó.
Pero los méritos de Paraguay no terminan ahí, dijo. En comparación con otras naciones latinoamericanas que también garantizan un servicio básico a casi toda su población, como Chile, México y Uruguay, este país sudamericano se distingue por ser el que reparte agua de forma más ecuánime.
“En Paraguay hay menos de 2 puntos porcentuales de diferencia en el acceso al agua entre áreas rurales/urbanas o entre los grupos más ricos/pobres”, destacó el funcionario del PNUD.
Esto lo convierte en el país de la región con acceso más equitativo al agua.
Y no solo de la región. Paraguay también ha sido reconocido por la ONG Water Aid por ser uno de los países del mundo que más aumentó la distribución de agua a regiones rurales.
A comienzos de este siglo, cerca de la mitad de los habitantes de estas zonas tenían acceso a este preciado recurso, cifra que hoy se duplicó.
Una vocera de Water Aid dijo a BBC Mundo que, según las cifras más recientes compiladas en 2020 por el Programa de Monitoreo Conjunto de la OMS/UNICEF para el suministro de agua, el saneamiento e higiene (JMP, por sus siglas en inglés) el 99,6% de los paraguayos tienen al menos “un acceso básico” al agua.
Cómo lo lograron
La ingeniera Sara López, máxima responsable de garantizar el acceso al agua potable en el país, explicó que la clave del éxito fue una ley promulgada hace 50 años por el entonces gobierno de facto de Alfredo Stroessner.
La ley 369, de 1972, creó el organismo que hoy dirige López: el Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental de Paraguay (Senasa).
Pero no se trata de la típica agencia gubernamental que se encarga de distribuir el agua.
Porque la misma ley implementó un nuevo modelo comunitario que descentralizó el manejo del agua, creando una nueva figura: las Juntas de Saneamiento, que reciben asistencia técnica y capacitación de parte del Senasa.
“Son organizaciones comunitarias constituidas por vecinos de cada localidad, y son quienes operan y mantienen los sistemas de agua”, dijo López a BBC Mundo.
La funcionaria estimó que en la actualidad en Paraguay operan unas 4.000 Juntas de Saneamiento, que van desde las más pequeñas, en los pueblos más chicos, hasta las más grandes, que se encargan de llevarle agua a hasta 50.000 habitantes.
También hay otras 1.000 Comisiones de Saneamiento, como se conoce a los grupos comunitarios que aún no han obtenido la personería jurídica que otorga el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, del que depende el Senasa.
Y es que otra particularidad de la ley de agua es que puso al organismo que se encarga de supervisar la distribución de este preciado recurso bajo la órbita de esa cartera, ya que, según López, el acceso a una fuente de agua segura es un tema de “salud preventiva”.
Las Juntas de Saneamiento
López explicó que las Juntas se conforman de apenas cinco personas: un presidente, vicepresidente, secretario, tesorero y vocal, que se eligen a través de una Asamblea Constitutiva.
“Trabajan ad honorem, no perciben un salario o dieta y son reemplazados cada cinco años”, señaló.
Sin embargo, operan “como una empresa comercial, contratando a operarios, administradores, técnicos y plomeros” entre otros.
Estos profesionales sí reciben un sueldo, que se obtiene de las tarifas que se cobran por el agua.
“Hay una tarifa básica por un consumo básico mensual, que es de 12.000 a 15.000 litros al mes, y quien usa más paga más”, señaló la funcionaria.
En cuanto a los precios, “la primera tarifa se define con ayuda del Senasa, pero después cada Asamblea determina los precios”.
Cómo se obtiene el agua
“Las Juntas de Saneamiento pueden operar los sistemas porque son sencillos”, explicó la funcionaria.
“Se perfora un pozo más o menos de 150 metros y el agua se impulsa por bombeo a un tanque elevado, desde donde se distribuye por gravedad. No necesita otro tipo de bombeo”, dice.
La perforación está a cargo del Senasa, que también suele aportar los tanques de agua.
“El sistema es sencillo de operar y mantener para gente que no está muy calificada”, destaca la funcionaria.
“Como el agua que sale del pozo es de buena calidad, lo único que pedimos es que se desinfecte el sistema”, afirma.
Por su parte, Walter Godoy, asistente de proyectos del Senasa, explicó a BBC Mundo que el Estado financia el 82% de las obras, mientras que las comunidades aportan el resto.
“El 15% de los costos de la comunidad es la mano de obra para instalar la cañería y los predios donde se colocan, y solo se paga un 3% en efectivo, que equivale a entre US$70 yUS$100”, afirmó.
“En las comunidades indígenas, el Estado financia el 100% de las obras”, agregó.
Este virtuoso sistema comunitario, que aprovecha la disponibilidad de agua subterránea, ha permitido a Paraguay duplicar el acceso al agua segura en pocas décadas.
“En el 90 teníamos una cobertura del 50% del país, pero con este modelo pudimos incrementar rápida y fuertemente la cobertura en toda la república”, dice López.
“Si comparamos este aumento con el experimentado por otros países, Paraguay se destaca como uno de los países que más ha mejorado en el mundo“, destacó por su parte López-Calva, del PNUD.
“Este cambio no es resultado de un repentino aumento en la cantidad de agua disponible en el país, sino el resultado de inversiones intencionales para mejorar la gobernanza del agua”, resaltó.
Lo que falta
Aunque el sistema de Juntas de Saneamiento ha permitido a Paraguay llevarle agua a casi toda su población, hay una pequeña franja que sigue excluida, reconoce la directora general del Senasa.
“En la regional oriental del país, donde vive el 97% de la población, hay abundante agua subterránea y ahí se cubre a las poblaciones más vulnerables y más dispersas, pero en el Chaco paraguayo, en el este, hay muchas comunidades indígenas, unas 200.000 personas, y ahí la fuente es más difícil porque el agua subterránea es salada”, explicó.
Por este motivo, allí la principal fuente de agua es la captación de agua de lluvia, proceso dificultado por la extrema sequía que ha vivido la región en los últimos dos años.
“Creo que en el Chaco no estamos llegando a las poblaciones más pobres, al menos no de una manera sostenible, porque llegamos, pero después de un tiempo hay que volver”, lamentó la funcionaria.
“Esa es la materia pendiente, donde debemos efectuar mayor esfuerzo”.