Por Juan Manuel Rodríguez de NA – Una encuesta de Manpower entre más de 700 empleadores argentinos revelo que el 36% planea dar trabajo mientras el 33% disminuirá la plantilla y un 28% espera poder mantenerla. Qué panorama vivirá el sector en los próximos meses.
Con la profunda recesión que viene atravesando el país, la caída de consumo y la perdida del poder adquisitivo que algunos dicen empieza a ¿recuperarse? la preocupación que comenzó a aparecer en las encuestas de opinión en los primeros lugares, incluso sobre la inflación, es el empleo.
La fuerte baja del consumo, una de las razones de la baja de la inflación, hizo caer la actividad y se empieza a resquebrajar el mercado del empleo. Las empresas ajustan su oferta al nivel de demanda y hay mucha preocupación por el aumento del desempleo en la segunda mitad del año.
Así lo refleja la Encuesta de Expectativas de Empleo correspondiente al tercer trimestre de 2024, que lleva a cabo Manpower y de la cual se desprende que se mantienen bajas las expectativas de contratación desde hace un año, y así seguirán al menos el tercer trimestre del año.
Los datos fueron obtenidos tras encuestar a más de 700 empleadores argentinos, quienes reportaron una Expectativa Neta de Empleo (ENE) de +3% ajustado por estacionalidad, demostrando un aumento de 2 puntos porcentuales en la comparación trimestral y sin cambios en la interanual.
La encuesta revela que el 36% de los empleadores planea aumentar sus dotaciones de personal, el 33% disminuirlas, el 28% no espera realizar cambios y el 3% restante no sabe si los realizará durante el periodo relevado.
“En comparación con otros países de la región, la expectativa de contratación en Argentina se mantiene estancada. Hace un año que nuestro país está perdiendo una oportunidad de oro de atracción de inversiones que sí la están captando los empresarios de otros países” afirma Luis Guastini, Director General y Presidente de ManpowerGroup Argentina y Director de Talent Solutions para Latinoamérica.
Y agregó: “El factor decisivo para que una empresa invierta en Argentina no se basa necesariamente en el costo laboral, sino en la seguridad jurídica. Es muy difícil atraer inversiones cuando la legislación no es clara y hay altos niveles de conflictividad laboral”.
Los expertos justifican esto en dos fenómenos, uno el descripto arriba sobre ajustar la oferta al nuevo nivel de la demanda, y otro por el aumento de la población económicamente activa. Se ha empezado a ver el fenómeno del empleado pobre, tiene trabajo pero no alcanza. Por lo que debe salir otra persona del grupo familiar a buscar trabajo, lo que por definición estadística aumente el desempleo.
Segú un informe de Epyca, la consultora del economista Martin Kalos, “todas las ramas de actividad redujeron sus puestos de trabajo. Principalmente, en línea con la caída en su nivel de actividad, por ejemplo la construcción disminuyó su empleo en -2,4% intermensual y -13,5% interanual. Si se contabilizara el empleo público y el privado no registrado, la caída sería sustancialmente mayor tanto en este sector como en general”.
En base a los datos de SIPA para el último trimestre de 2023, dan como resultado que la caída de empleo en los primeros 3 meses de 2024 representa alrededor de 58 mil puestos de trabajo, de los cuales alrededor de 11 mil son de pequeñas y medianas empresas.
Comparaciones por sector
En cinco de las nueve actividades económicas relevadas los empleadores esperan incrementar sus nóminas durante el tercer trimestre de 2024. El sector de Sanidad y Ciencias de la Vida lidera esta tendencia, con una ENE de +29%, seguido por Tecnología de la Información, con +20% y Finanzas y Real Estate, con +17%. Mientras que quienes reportan las expectativas de contratación más débiles son Bienes y Servicios de Consumo, con una ENE de -1%, seguido por Transporte, Logística y Automoción e Industrias y Materiales, que reportan expectativas de contratación nulas.
En comparación con el segundo trimestre del 2024, las expectativas de contratación se fortalecen en cinco de los nueve sectores industriales relevados. El mayor incremento es reportado por Sanidad y Ciencias de la Vida, revelando un aumento de 43 puntos porcentuales, seguido por Energía y Servicios Públicos, con un crecimiento de 15 puntos.
Comparaciones regionales
En cinco de las seis regiones del país encuestadas, los empleadores esperan aumentar sus nóminas durante el tercer trimestre del 2024. La región de Cuyo lidera esta tendencia, con una ENE de +15%, seguida por el Noreste Argentino (NEA), con una ENE +12%; mientras que la Pampeana arroja las expectativas de contratación más débiles, revelando una ENE de -4%.
En comparación con el periodo relevado anteriormente, los resultados de la Encuesta indican que las intenciones de contratación aumentan en cinco de las seis regiones. La Patagonia lidera esta tendencia con un incremento de 20 puntos porcentuales, seguido de Cuyo, con una mejora de 15 puntos. Por otro lado, la región Pampeana muestra un decrecimiento de 3 puntos porcentuales.
Los datos relevados por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación muestran que, en el mes de febrero, se perdieron 20.666 puestos de trabajo registrados asalariados en el sector privado, lo cual implica una caída de 0,3% con respecto al mes previo. Desde la asunción de Javier Milei, se observa que la pérdida de puestos de trabajo alcanza los 62.920. Para marzo, la Encuestade Indicadores Laborales (EIL), que releva el nivel de empleo en unas 3.500 empresas los aglomerados urbanos, estima una caída de otros 34.166 puestos.
Hasta agosto 2023, se registraron 37 meses de crecimiento sostenido del empleo registrado privado que se vieron interrumpidos en septiembre en el contexto de incertidumbre electoral, a partir del cual comenzó un sendero a la baja. Con la asunción del nuevo gobierno, esta tendencia se profundizó, movida por el derrumbe de la actividad económica.
En este marco, vuelve a aparecer la amenaza de una crisis de empleo de la mano de un modelo de país que deja de lado el mundo productivo. A su vez, se impulsa una reforma profunda del Estado, pero también del trabajo registrado. El argumento esgrimido para llevar adelante esta reforma es sostenido desde hace varios años: “en Argentina hace 10 años que no se genera empleo privado”. En este informe, nos proponemos poner en cuestión dicha afirmación.
Si realizamos un análisis entre puntas, cabe destacar que, al comparar la cantidad de puestos de trabajo asalariado registrados en el sector privado en noviembre de 2023, último mes del gobierno del Frente de Todos, y enero de 2012, primer mes de la serie SIPA, el crecimiento es de 305.752 puestos. Ello representa apenas un 5% en 12 años. Sin embargo, resulta menester desagregar los datos y ver qué sucedió al interior del período.
Para poder discutir cualquier tipo de reforma, es necesario preguntarse qué pasó en el medio: ¿acaso el empleo privado se mantuvo constante durante los últimos 12 años? O, por el contrario, ¿hubo momentos muy marcados de caída y crecimiento?
Como puede observarse en el gráfico n°2, el período está lejos de ser homogéneo. En los últimos años, Argentina enfrentó dos grandes crisis de empleo: la primera, iniciada en abril de 2018, producto del colapso del gobierno de Cambiemos y, la segunda, iniciada en marzo de 2020, en el contexto de la pandemia del COVID-19. Mientras que la segunda resultó de una crisis sanitaria que afectó al mundo entero, la primera estuvo asociada a un modelo económico que subestimó el peso del consumo interno en el nivel de actividad y se centró en la atracción de capitales externos especulativos.
A partir de allí, desde agosto de 2020, Argentina comenzó un sendero de crecimiento del empleo que le permitió recuperar no sólo lo perdido durante la pandemia, sino también en el macrismo. Al mes de noviembre de 2023, se habían generado 581 mil puestos de trabajo desde el mínimo de la pandemia (julio 2020), superando en casi 93 mil los niveles de empleo registrados en abril de 2018 (máximo del período de Cambiemos).
Es decir, si bien la creación de empleo en el análisis entre puntas muestra resultados más bien magros, no se trató de un período homogéneo, sino que encontramos un claro contraste en la evolución de esta variable en función del modelo económico sostenido. Mientras que en las etapas en las que se puso el foco en lo productivo, se creó empleo, cuando se potenció un esquema de valorización financiera, se destruyeron puestos de trabajo. Ante un nuevo intento de apertura, liberalización y desregulación de la economía, resulta imperioso poner en el centro de la escena esta cuestión. Un indicador relevante es que, a partir del triunfo del nuevo gobierno, se revirtió la tendencia de la EIL:
En resumen: n el mes de febrero, se perdieron 20.666 puestos de trabajo registrados en el sector privado. En el primer trimestre de Javier Milei la caída totaliza 62.920 empleos. Para marzo, se espera la eliminación de otros 34.166 puestos.
Luego de la doble crisis de empleo originada por el gobierno de Cambiemos y después por la pandemia, se recuperaron todos los puestos de trabajo con creces. Sin embargo, con la asunción del nuevo gobierno, el abandono del mundo productivo despierta las alarmas sobre el mercado de trabajo.
2- Caracterización sectorial y territorial del empleo y su vinculación con la actividad económica
Entre agosto de 2022 y agosto de 2023, se produjo un fenómeno muy particular: un crecimiento del empleo a la par de un amesetamiento de la actividad (la actividad se retrajo 1,1% pero se generaron 200 mil puestos de trabajo registrado privado). Sin embargo, a partir de septiembre 2023, la evolución de ambas variables se alinea y comienza a ir en el mismo sentido.
En febrero 2024, la caída de los puestos de trabajo va en consonancia con un desplome de la actividad económica de 3,2% interanual. Hacia adelante, los indicadores tempranos de actividad económica de marzo, que muestran caídas de dos dígitos interanuales, permiten estimar que el empleo va a continuar esta trayectoria a la baja.
Si analizamos la evolución del empleo en relación con los sectores de actividad, en el mes de febrero de 2024, once de los catorce sectores redujeron la cantidad de personas trabajadoras.
Particularmente en dicho mes, la caída estuvo impulsada por Construcción (-12.949), Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (-4.488) e Industria (-2.013). Por el contrario, los únicos tres sectores que crecieron son aquellos ligados con la explotación de los recursos naturales: Agricultura (1.814), Minería (303) y Pesca (22), que no están ligados a la suerte de la actividad económica interna, pero que tampoco alcanzan a compensar la caída generalizada del empleo.
Si analizamos la evolución del empleo desde la asunción de Javier Milei, se observa que la pérdida de puestos de trabajo alcanza los 62.920. De dicho total, 46.249 -el 74% del total- son explicados por el sector de la construcción, en el marco de la decisión política de paralizar por completo la obra pública.
En este contexto, se torna necesario incorporar al análisis la composición del empleo privado registrado en la Argentina. La construcción abarca en febrero de 2024, como se observa en el gráfico a continuación, un 6,2% de los puestos de trabajo. La principal actividad económica en materia de empleo en el sector privado es el comercio, que reúne al 19,5% del total.
La distribución de los puestos por sector es relevante en el marco de la discusión en el Congreso de la Nación de un Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI)[2], con el cual se pretende dinamizar el empleo en nuestro país.
Dicho Régimen apunta a atraer inversiones que dinamicen determinados sectores de actividad: el agro, la minería y los hidrocarburos. Sin embargo, si analizamos la incidencia que tienen estos sectores sobre el total del empleo registrado, encontramos que su participación es más bien marginal: constituyen sólo un 6,5% del total.
Por el contrario, como señalamos en el informe citado, este Régimen pondría en jaque a la industria manufacturera, que genera el 18,8% del total de los puestos de trabajo, constituyendo la segunda actividad económica más importante en materia de empleo. En los últimos tres meses, este sector ha perdido 5.520 puestos, una retracción de 0,5%.
En lo que refiere a la evolución de los puestos de trabajo según las jurisdicciones, en el mes de febrero de 2024, sólo 3 de las 24 registraron un incremento del empleo: Santa Cruz (224), Salta (579) y Mendoza (1.160). Por el contrario, las más perjudicadas resultaron Buenos Aires (11.222), Misiones (3.905) y La Rioja (1.844).
En términos porcentuales, la variación del empleo en los primeros tres meses del gobierno de Javier Milei muestra mayoritariamente caídas (en el 87,5% de las jurisdicciones) que alcanzan hasta un 6,2% del total de los puestos de trabajo de la provincia. El mapa número 1 nos permite distinguir tres grupos de jurisdicciones:
Un grupo muy reducido logró aumentar la cantidad de puestos de trabajo: Mendoza (0,8%), Salta (1,1%) y Chubut (1,8%);
El grupo más numeroso redujo sus puestos de trabajo entre 0,1 y 2,9%: Chaco, San Luis, San Juan, La Pampa, Buenos Aires, Corrientes, Neuquén, Santa Fe, Tucumán, Córdoba, Río Negro, Santa Cruz, CABA y Entre Ríos.
Entre las más perjudicadas, aquellas cuya caída es superior a 3%: Tierra del Fuego (-6,2%), Formosa (-6,0%), La Rioja (-6,0%), Misiones (-5,1%), Santiago del Estero (-4,5%), Jujuy (-3,0%) y Catamarca (-3,9%).
En resumen: los sectores de actividad que mayor pérdida de empleo sufrieron fueron construcción (-12.949), actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (-4.488) e industria (-2.013). En los primeros tres meses del gobierno de Milei, el sector más afectado fue la construcción, en el que se destruyeron 46.249 puestos de trabajo.
Los dos sectores más importantes en materia de empleo son comercio e industria. Esta última perdió 5.520 puestos en estos tres meses.
En lo que refiere a jurisdicciones, en febrero de 2024, sólo 3 de las 24 registraron un incremento del empleo. En tan sólo tres meses, hay provincias que perdieron hasta 6,2% de sus puestos de trabajo.
3- Otras modalidades de trabajo registrado
Dentro del universo de personas con trabajo registrado se encuentran, además del trabajo asalariado en el sector privado que hemos abordado en los puntos anteriores, el empleo público, en casas particulares y el monotributo.
En los últimos años, se produjo un crecimiento sustancial del monotributo. Esta figura de trabajadores independientes permite el acceso a una jubilación en el futuro y a una obra social en el presente, pero no garantiza el acceso a otros derechos laborales como vacaciones, aguinaldo ni licencias (si bien se presentaron proyectos en el Congreso para ampliar las licencias para monotributistas). Sí a asignaciones familiares.
A febrero de 2024, 2.092.842 personas tienen al monotributo como su modalidad ocupacional principal.En el último mes, crecieron 9.375 puestos bajo esta modalidad.
Con el proyecto de reforma laboral que se encuentra en discusión en el Congreso, esta categoría podría adquirir especial relevancia en los próximos años: se crea una figura nueva, que permite que puedan contratarse hasta 5 trabajadores en relación de dependencia pero bajo la categoría de “colaboradores”, es decir, monotributistas. En definitiva, es la negación misma de la relación de dependencia para evadir los aportes y contribuciones, pero también los derechos a ella asociados. ¿Quién va a contratar bajo la modalidad asalariada pudiendo contratar monotributistas?
En la modalidad empleo en casas particulares, en febrero 2024, se redujeron 1.497 los puestos de trabajo, totalizando 458.235. En los tres meses del nuevo gobierno se destruyeron en esta categoría 5.903 empleos.
En lo que refiere al trabajo registrado en el sector público, a febrero de 2024, abarca a 3.462.472 personas. En el último mes se perdieron 6.180 puestos y desde la asunción del nuevo gobierno, se destruyeron 21.393, incluyendo tanto el nivel nacional como los subnacionales. Esto se suma a los 62.920 puestos perdidos en el sector asalariado privado, totalizando 84.313 empleos. En términos porcentuales, la caída es mayor en el sector privado (-1%) que en el público (-0,6%). Por ende, a contramano del discurso oficialista, que sostiene que el sector privado absorberá la oferta de trabajo resultante de los despidos masivos en el Estado, el desplome se profundiza.
En resumen: en lo relativo a otras modalidades de trabajo registrado, a febrero de 2024, 2.092.842 personas tienen al monotributo como su modalidad principal. Esta categoría creció 9.375 puestos en el último mes.
En la modalidad empleo en casas particulares, en febrero 2024, se redujeron 1.497 los puestos de trabajo. En los últimos 3 meses se destruyeron en esta categoría 5.903 empleos.
En lo que refiere al trabajo en el sector público, desde la asunción del nuevo gobierno, se destruyeron 21.393 puestos, incluyendo tanto el nivel nacional como los subnacionales.
En términos porcentuales, la caída es mayor en el sector asalariado privado (-1%) que en el público (-0,6%), a contramano del discurso oficial.
4- Evolución salarial del empleo registrado privado
Las estadísticas del SIPA aportan datos sobre la evolución de la media, que refleja el promedio simple de los salarios del empleo registrado asalariado privado, y sobre la mediana salarial, que representa la línea que divide en mitades la cantidad de trabajadoras y trabajadores.
Al analizar dicha evolución, se puede detectar que, en el último mes disponible, febrero 2024, la evolución del promedio salarial (16,0%) y de la mediana (12,8%) presentaron un comportamiento dispar: mientras que el promedio superó la inflación (13,2%), mejorando el poder adquisitivo 2,5%, la mediana quedó por debajo con lo cual perdió 0,4% de capacidad de compra. Esta disparidad implica que los salarios más altos tuvieron mejor desempeño que la mayoría de las remuneraciones, elevando el promedio, pero que, en general, los trabajadores privados perdieron contra la inflación. Aumenta así la fragmentación al interior del universo de los trabajadores asalariados privados.
En el gráfico 9, se presenta la evolución en materia salarial desde diciembre de 2015, tanto de la media como de la mediana. Se puede identificar el enorme impacto que tuvo sobre el salario real la inflación resultante de la devaluación y la desregulación de diversos sectores económicos llevadas adelante por el gobierno de Javier Milei: tanto el promedio como la mediana registraron una pérdida en términos reales de 6,2% y 9,7% respectivamente en los primeros tres meses. Esto implica que los trabajadores de menores ingresos fueron los más perjudicados en el período reciente.
En la siguiente tabla, se puede observar la evolución de la media y mediana en términos reales durante los últimos gobiernos. Hacia el final del gobierno de Macri, los salarios alcanzaban a comprar entre un 14 y un 18% menos de lo que podían adquirir en 2015: la mediana salarial perdió 17,3% y el promedio 14,7%. Hacia noviembre de 2023, último mes del gobierno del Frente de Todos, los salarios habían retrocedido 2,6 puntos (mirando tanto media como mediana). En los primeros meses del gobierno de Javier Milei, los salarios perdieron entre 6,2% y 9,7% (medido por promedio y mediana respectivamente): una caída sin precedentes en tan corto plazo.
En resumen: En febrero de 2024, la evolución del promedio salarial (16,0%) y de la mediana (12,8%) presentaron un comportamiento dispar: mientras que el promedio superó la inflación (13,2%), mejorando el poder adquisitivo, la mediana quedó por debajo: ello significa que los salarios más altos crecieron proporcionalmente significativamente más que los salarios más bajos, aumentando la dispersión.
En los primeros meses del gobierno de Javier Milei, los salarios perdieron entre 6,2% y 9,7% (medido por promedio y mediana respectivamente): una caída sin precedentes en tan corto plazo.
Los jóvenes de entre 25 y 30 años están formados pero carecen de la experiencia que ofrecen los primeros trabajos formales. Se trata de una generación poco relacionada con la estabilidad laboral y con dificultades para desarrollar los primeros pasos en su carrera profesional.
En un informe realizado a mediados de 2022 acerca de la empleabilidad joven, realizado por Adecco y la ONG Cimientos, se destacó que el 46% de las empresas tiene dificultad para encontrar el perfil joven que requiere. Además, se reveló que a un 83,2% de los jóvenes que busca trabajo, se le presenta como principal dificultad el requisito de experiencia previa. De acuerdo con especialistas, una de las causas de estos indicadores es que hay una generación de jóvenes de entre 25 y 30 que inmediatamente después de obtener su título universitario tienen la necesidad lógica de emigrar en busca de nuevas experiencias para su vida.
Los estudios académicos y los títulos universitarios son esenciales en muchas disciplinas pero también lo son las habilidades duras y blandas que requieren las empresas, así como la experiencia inicial. Esta última es considerada un factor clave en los procesos de selección, ya que se presenta como una dificultad a la que se enfrentan los jóvenes a la hora de buscar empleo y donde la falta de experiencia los hace poco atractivos en el mercado laboral.
“En todos los casos, se trata de jóvenes muy bien formados en sus carreras pero que estando en el exterior eligen trabajos que no les permiten desarrollarse profesionalmente, encontrar su lugar en el mundo del trabajo, ni conseguir el puesto que les gustaría para cubrir sus necesidades económicas cuando deciden volver a Argentina”, cuenta Maia Martinez Mornaghi, partner de CoEducation.
La escasez de talento profesionalizado es una problemática de este tiempo a la que las empresas se están enfrentando cuando demandan jóvenes profesionales con competencias para la dirección de equipos, conversaciones difíciles, resolución de problemas, comunicación interna o la experiencia con el cliente.
“Son generaciones que tienen propósitos diferentes a los de otras generaciones y los pueden mantener mientras no necesitan estabilidad y que también vienen con muy poca tolerancia a la frustración porque no están acostumbrados a lidiar con un jefe, porque rotan y porque les resulta difícil la estabilidad. Nunca ejercieron en un cargo similar ni se desarrollaron para poder desenvolverse en el mundo laboral para el cual se formaron. Es una tensión en la que hay una incomodidad y dónde no sólo las empresas pierden sino que también hay sufrimiento por parte de estos jóvenes que se fueron porque sentían que el país no les ofrecía oportunidades de crecer y que al volver no encuentran su lugar en el mundo .” agregaron desde CoEducation.
En un par de años, las consecuencias de la actual dificultad que enfrentan las empresas para atraer talento joven serán evidentes. Ante la escasez de jóvenes profesionales con las habilidades y experiencia requeridas, las empresas están recurriendo a la contratación de personal de mayor edad, buscando una mayor estabilidad en su fuerza laboral. Sin embargo, la preocupación no se limita a la falta de “activos digitales” – jóvenes con experiencia en tecnologías emergentes – sino al vacío de desarrollo que los expertos consideran que se ha generado. Se ha perdido una generación de jóvenes que no han tenido la oportunidad de adquirir las habilidades y la experiencia necesarias para ocupar puestos de trabajo de alto nivel.
Entonces, ¿cómo se puede hacer frente a este problema? Los líderes empresariales deben comprender que el mundo laboral ha cambiado y que las expectativas de las nuevas generaciones son diferentes. Ya no basta con ofrecer un salario competitivo y un buen ambiente de trabajo. Las empresas deben adaptarse a las necesidades y expectativas de los jóvenes talentos, ofreciendo oportunidades de desarrollo profesional, flexibilidad laboral y un propósito significativo en el trabajo. Se trata de una generación de jóvenes que necesita líderes cercanos que los acompañen, que los desarrollen y que les den feedback.
Se trata de la número dos de la Secretaría, Mariana Hortal Sueldo
La subsecretaria de Trabajo Mariana Hortal Sueldo renunció a su cargo en medio de los despidos que dispuso el gobierno del presidente Javier Milei en esa dependencia y el resto del organismos del estado.
Así lo confirmaron a Noticias Argentinas fuentes oficiales, luego de la salida de la número dos de la Secretaría que lidera Julio Cordero.
La renuncia de Hortal Sueldo se suma a la de varios funcionarios que salieron del Ministerio de Capital Humano durante las últimas semanas.
Hortal Sueldo había sido designada como subsecretaria el 15 de febrero pasado, para ser la segunda en el área del Omar Yasín.
En ese cargo había sido desplazado con su llegada Horacio Pitrau, a quien en el Gobierno señalaron por buscar entablar negociaciones con los gremios.
Tras la salida de Yasin y la llegada de Cordero, Hortal Sueldo, de vínculos cercanos al ex ministro de Trabajo de Mauricio Macri Jorge Triaca, quedó en su cargo hasta este miércoles que se conoció su dimisión.
La ahora ex subsecretaria también había tenido un paso por la ANSES durante la gestión macrista.
De acuerdo a las fuentes oficiales, su salida del área laboral se relaciona con su cercanía a Yasín, quien fue desplazado del cargo tras una polémica por aumentos de sueldos a distintos empleados públicos.
La renuncia se da en momentos en que se profundiza el conflicto de los gremios con el Gobierno nacional por los despidos que se dispusieron en distintos organismos del estado.
Este miércoles, la Secretaría de Trabajo fue la sede central del reclamo de los trabajadores agrupados en ATE, que anunciaron un nuevo paro para el próximo viernes en el marco de un plan de lucha contra los despidos.
Aun considerando que se trata de una foto que ya quedó vieja, es importante poder analizar algunos datos que el INDEC difundió esta semana referido a la medición del EPH Urbano. Como adelantamos en esta nota de Economis el organismo estadístico nacional difundió los resultados correspondientes al tercer trimestre 2023 de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de alcance urbano, que es una ampliación de la cobertura de la EPH continua ya que incorpora a la muestra viviendas particulares de localidades de 2.000 y más habitantes que no son alcanzados por el EPH Continua, cuya medición es en los aglomerados urbanos más importantes.
Ya en esa nota mencionada destacábamos los muy buenos resultados de Misiones en relación con las tasas del mercado de trabajo. No solo exhibió subas respecto al 2022, sino que además mostró las mayores tasas desde el 2016, año que se inició la medición del EPH Urbano. La tasa de Actividad misionera fue del 47,3% creciendo 1,7 puntos porcentuales (p.p.) respecto al año anterior y siendo así la mayor tasa registrada para la provincia; la tasa de Empleo fue del 46,1%, se expandió 2,0 p.p. y marcó también récord. A su vez, la tasa de Desocupación fue del 2,7%, cae 0,6 p.p. contra 2022 y se convirtió en la segunda más baja de todo el registro histórico, solo por debajo del 2016 (2,3%).
Detrás de esas importantes mejoras, hay algunos factores de tipo territorial que podrían ayudar a entenderla: si comparamos las tasas de Posadas medida por EPH Continua y las de Misiones medidas por EPH Urbana, la primera conclusión a la que se arriba es que el interior provincial ha tenido un desempeño muy positivo en términos de evolución, hecho que se verifica en como se reducen las brechas en las tasas de ambas mediciones.
Si se observa la tasa de Actividad, al tercer trimestre 2022 Posadas tenía una del 49,8% y Misiones del 45,6%, marcando así una brecha de 4,2 puntos porcentuales. Al tercer trimestre 2023, esa brecha se redujo al 0,4 p.p., apoyado en el buen desempeño del total territorial. En la tasa de Empleo se observa igual fenómeno: en 2022, la brecha en favor de Posadas era de 4 p.p. y disminuyó a 0,4 p.p. en 2023. En lo referido a la tasa de Desocupación, es menor en la medición provincial, algo ya observado también en 2022.
Esto no es un dato que deba pasar desapercibido en su comparación con la región. En Chaco, la tasa de actividad cayó 1,4 p.p.; en Corrientes, lo hizo en -1,9 p.p.; en Formosa creció más (+3,2 p.p.) aunque sigue teniendo la más baja de país y con una amplia diferencia respecto a Misiones (36,6% en Formosa contra 47,3% en Misiones). En la tasa de Empleo ocurrió lo mismo: cayó en Chaco y Corrientes (-1,7 y -1,0 p.p., respectivamente) y creció en Formosa, que también sigue registrando la más baja de país y en igual distancia contra Misiones (35,9% vs. 46,1%).
Ya observando el plano nacional, Misiones fortalece su posición como la provincia con las mejores tasas del empleo de la región, la macrroregión ampliada del Norte Grande, e incluso del país. En el NEA y el Norte Grande, la tasa de Empleo misionera es la más grande; en la Argentina, es la tercera más alta, superando a las “grandes” provincias como Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y Mendoza, entre otras; a la vez, se coló entre el top diez de provincias que más han incrementado su tasa de empleo respecto al año anterior.
Hasta acá lo referido al empleo. Pero al mismo tiempo que INDEC difundió estos datos, también hizo lo propio en relación con la distribución del ingreso, un aspecto central para evaluar el pasado reciente y entender una buena parte de la situación actual. Son varios los aspectos que evalúa INDEC al respecto, así que repasemos uno por uno para el caso misionero.
El primer punto de análisis refiere al Ingreso Per Cápita Familiar (IPCF), definido como el cociente entre la suma de los ingresos totales individuales de los miembros del hogar y la cantidad de miembros del hogar. El total nacional marcó una media de $ 117.230 y la mayoría de las provincias se ubicó por debajo de ese nivel, incluidas todas las del Norte. En este punto, el IPCF de Misiones fue por $ 98.526, con crecimiento del 5,6% real contra el año anterior. Se trata del segundo más alto entre las provincias del Norte Grande, superado solo por Corrientes por un escaso margen ($ 98.616 fue en esa provincia). Esa evolución interanual fue superior al total país (+3,6%).
Si lo queremos analizar en términos de igualdad o desigual de los ingresos, Misiones ha tenido un importante avance en el IPCF, al haber reducido su Coeficiente de Gini. Ese coeficiente es un indicador de la desigualdad en la distribución del ingreso que oscila entre 0 y 1: el valor 0 corresponde al caso de “igualdad absoluta de todos los ingresos” y el valor 1 implica una “desigualdad absoluta” donde solo una persona concentra el total de los ingresos.
En 2022, el coeficiente de Gini para el IPCF en Misiones fue de 0,399, el más alto de todo el Norte Grande y sexto mayor del país, situación que marcaba una considerable desigualdad en la distribución. Sin embargo, en 2023 y con crecimiento real del IPCF, el Gini descendió al 0,368, el más bajo de NEA y quinto menor del país. Traducido a impactos sociales, significa que el IPCF creció en mayor medida en los hogares de menores ingresos reduciendo su brecha respecto a los hogares de mayores ingresos. Esto sucedió en un escenario nacional inverso: el Gini creció del 0,420 de 2022 al 0,429 del 2023, pudiendo aplicarse entonces la expresión de que “los ricos se hicieron más ricos”, algo que no se dio en Misiones.
Veamos otros de los puntos analizados por el EPH Urbano de INDEC: el Ingreso Total Individual (ITI), definido como el ingreso monetario mensual percibido por las personas tanto en concepto de retribución por las ocupaciones que desempeñan, como los provenientes de otras fuentes no laborales (jubilaciones o pensiones; alquileres, rentas o intereses; indemnización por despido; beca de estudio; cuota de alimento; subsidios estatales, entre otros.
La media nacional del ITI fue por $ 184.455 creciendo 1,5% real. En Misiones, fue de $ 148.436, el segundo valor más alto en el Norte Grande. El 73,1% de esos ingresos corresponden a fuentes laborales mientras que el 26,9% a no laborales. Aquí se verifica que Misiones tiene la mayor proporción de ingresos laborales en el NEA, ya que Chaco, Corrientes y Formosa se ubican por debajo del 70%. Además, la participación de los ingresos laborales sobre el total de ITI creció 1 punto porcentual en Misiones, mientras que en Corrientes y Chaco disminuyeron (-0,7 y -2,0 p.p., respectivamente), algo que se relaciona con el alza del empleo mencionado al principio de esta columna.
La nota negativa en este aspecto tiene que ver con la brecha de género: la media del ITI para varones en Misiones fue de $ 171.484, mientras que para mujeres fue de $ 125.503: la brecha de ingresos es de 26,8%, pero en 2022 fue del 23,5%, por lo tanto se observa un retroceso en esa materia.
Ante lo expuesto, la situación de los ingresos mostraba signos positivos previo al cambio de gobierno en Misiones, aunque todavía mostraba muchos puntos de pendiente resolución. Lo relevante, más allá del dato específico, es que se observa un proceso de mejora que, aunque algo lento, era sostenido. Pero, como decíamos anteriormente, se trata de una foto que a luz de la coyuntura, queda vieja y nada parece indicar que podremos observar mejoras en el corto plazo; por el contrario, en todo el país se espera altos deteriores vinculados a los ingresos, al empleo y las condiciones socioeconómicas generales que, como ya de comenzó a adelantar, tendrán su reflejo en los indicadores de pobreza.
Respecto al tema pobreza, el último dato oficial que se conoce corresponde al primer semestre 2023. Dicho indicador es medido por la EPH Continua y por ende, toma solo a los aglomerados urbanos más importantes. Para Posadas, en ese período mencionado, la pobreza fue del 35,9%, contra el 40,1% del total nacional. Dentro de un mes, específicamente el 27 de marzo, el INDEC dará a conocer estos datos para el segundo semestre del 2023, donde se espera que en todo el país los niveles de pobreza crezcan a partir de una fuerte aceleración inflacionaria desde julio y que tuvo su pico justamente en diciembre con la asunción del nuevo gobierno.
Si bien la ultima publicación del INDEC sobre pobreza toma datos hasta el mes de junio del año pasado, y lo hace por aglomerados, existen estimaciones que pueden realizarse a partir de los datos de la EPH Urbana que detallamos a lo largo de esta columna. Es decir, estimar inflación con datos hasta septiembre incluido para las provincias con base en la medición de las localidades de 2.000 habitantes y más. Esto es un trabajo que realiza Martin Rozada, un reconocido economista especializado en econometría que de manera constante elabora estimaciones de pobreza (nowcast) en base a las mediciones mensualizadas de inflación y de canastas básicas. Este economista, en base a los datos de la EPH Urbana del tercer trimestre 2023, estimó que la tasa de pobreza para ese período en todo el país fue del 40,6% (+0,5 p.p. respecto a la medición oficial del primer semestre de INDEC). Una suba de esa proporción de la pobreza entre junio y septiembre era esperable, como también es esperable que la suba sea significativa mayor entre septiembre y diciembre, lo que conoceremos a finales de marzo.
Volviendo a las estimaciones de Rozada, su medición arrojó una tasa de pobreza para Misiones del 36,6%, que equivale a una suba de 0,7 p.p. respecto al dato INDEC del primer semestre, aunque cabe destacar que, al igual que para el total nacional, son dos mediciones distintas por la muestra tomada (EPH continua vs. EPH Urbana).
Lo relevante de la estimación realizada por ese economista es que, en ese contexto, Misiones es la provincia con la sexta menor tasa de pobreza del país y la más baja de todo el Norte, con considerable distancia respecto al resto. Para citar el caso NEA, el 36,6% estimada para Misiones queda muy por debajo del 43,7% estimado para Corrientes, el 51,4% para Formosa y el ¡68,3%! para el Chaco. A su vez, la tasa de Indigencia en el país se ubicaría en torno al 10,5% y en Misiones se da la más baja de Norte Grande con 6,6%. El pico en el país la tiene Chaco, con 32,9%.
Según esas mismas estimaciones, el porcentaje de niños entre 0 y 17 años que viven en hogares pobres fue de 56,6% para el total nacional en ese período analizado; en Misiones, la estimación marca 52,5%, la menor marca del NEA; el pico en el país se da en el Chaco con 84,7%. A su vez, el porcentaje de personas de 65 años y más que viven en hogares pobres se estimó en 15,2% para el total país y en Misiones es de 8,0%, la tercera más baja de todo el país, al tiempo que Chaco vuelve a liderar (28,8%).