Una reposición de recursos de la AIF sin precedentes es esencial ante una inminente crisis de la deuda

Es fundamental contar con una sólida Asociación Internacional de Fomento (AIF) —la entidad del Banco Mundial que otorga donaciones y préstamos sin interés o a bajo interés a los países con los niveles más altos de pobreza— para que los países que enfrentan una crisis generalizada de la deuda no pierdan sus avances en el desarrollo.

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Por Shane Romig para Grupo Banco MundialLos países de ingreso bajo se enfrentan a una crisis generalizada de la deuda, por lo que es aún más urgente que la reposición de recursos de la AIF-21 sea la mayor de la historia de la institución.

Los abultados pagos de la deuda obligan a retirar recursos escasos destinados a prioridades de desarrollo, poniendo en peligro los avances en materia de desarrollo logrados con gran esfuerzo y las inversiones en las personas y el medio ambiente.

El financiamiento privado para los países de ingreso bajo se ha evaporado, y ello lleva al Banco Mundial y a otros bancos multilaterales de desarrollo a ser prestamistas de última instancia para muchos países, en particular los más pobres.

Los países de ingreso bajo se enfrentan a una crisis generalizada de la deuda, por lo que es aún más urgente que la reposición de recursos de la AIF-21 sea la mayor de la historia de la institución. En el Informe sobre la deuda internacional 2023, se subraya que los abultados pagos de la deuda obligan a retirar recursos escasos destinados a prioridades de desarrollo. Es fundamental tener una sólida Asociación Internacional de Fomento (AIF) —que otorga donaciones y préstamos sin interés o a bajo interés a los países más pobres del mundo— para que muchos países pobres puedan invertir en su población y en el medio ambiente, y no se pierdan avances en el desarrollo logrados con gran esfuerzo.

“Los países más pobres necesitan ayuda, y la necesitan ahora mismo”, dijo Haishan Fu, estadístico jefe y director del Grupo de Gestión de Datos sobre el Desarrollo del Banco Mundial. “Cada trimestre que las tasas de interés se mantienen altas, más países de ingreso bajo y mediano se ven afectados y se enfrentan a la difícil decisión de elegir entre pagar la deuda pública o invertir en salud pública, educación e infraestructura. Debemos redoblar los esfuerzos y proporcionar a la AIF los recursos que necesita para combatir la pobreza e impulsar una transición verde”.

La AIF es la mayor fuente de financiamiento en condiciones concesionarias del mundo, y otorga el 30 % de los fondos en forma de donaciones. Desde 1960, la AIF ha proporcionado USD 533 000 millones en financiamiento a 115 países y, en el ejercicio económico que finalizó el 30 de junio de 2023, sus compromisos ascendieron a un total de USD 35 400 millones, de los cuales USD 7300 millones fueron donaciones (y el 75 % de esas donaciones se entregaron a países africanos).

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La magnitud del problema es enorme. Tan solo en los últimos tres años, se produjeron 18 casos de incumplimiento del pago de la deuda soberana en 10 países de ingreso bajo y mediano, es decir, más que en las dos décadas anteriores. En la actualidad, alrededor del 60 % de los países de ingreso bajo muestran un alto riesgo de sobreendeudamiento o ya se encuentran en esa situación.

La deuda externa de los países que pueden recibir financiamiento de la AIF se duplicó con creces en el último decenio, hasta alcanzar la cifra sin precedentes de USD 1,1 billones. En 2022, pagaron un monto récord de USD 88 900 millones para cubrir el servicio de su deuda externa. En la última década, los pagos de intereses derivados de esa deuda se cuadruplicaron hasta alcanzar una cifra histórica de USD 23 600 millones en 2022. Y las cosas van a empeorar. Se espera que los costos generales del servicio de la deuda de los 24 países más pobres aumenten considerablemente en hasta un 39 % en 2023 y 2024.

El problema se ve agravado por el débil crecimiento observado en muchos de los países más pobres durante la última década. Entre 2012 y 2022, la deuda externa de los países que pueden recibir fondos de la AIF se incrementó un 134 %, mucho más que el aumento del 53 % que registró su ingreso nacional bruto.

Al mismo tiempo, el financiamiento privado otorgado a los países clientes de la AIF se ha congelado. Los nuevos bonos emitidos por los países de ingreso bajo y mediano en los mercados internacionales se redujeron en más de la mitad de 2021 a 2022. La caída fue aún más marcada en los países que pueden recibir financiamiento de la AIF, donde las nuevas emisiones de bonos se redujeron en más de tres cuartas partes en 2022, y llegaron a USD 3100 millones.

En respuesta, el Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo han intensificado su apoyo, a menudo como prestamistas de última instancia. Para muchos países, en particular los más pobres, los acreedores multilaterales fueron la principal fuente de nuevo financiamiento en 2022: proporcionaron USD 115 000 millones en nuevo financiamiento de bajo costo a los países de ingreso bajo y mediano, de los cuales casi la mitad provino del Banco Mundial.

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Sin embargo, a medida que los países clientes de la AIF se enfrentaron a múltiples crisis y a un deterioro de la posición de su deuda, el capital estratégico de la AIF se ha reducido de manera significativa desde 2019. Las reposiciones de recursos han aumentado desde 2018 gracias a enfoques innovadores que combinan el capital de la AIF con contribuciones del mercado de capitales, pero los aportes de los donantes han disminuido en términos reales. Para que los compromisos de los donantes estén a la altura de las aspiraciones mundiales, esta reposición de recursos deberá aumentar aún más que el histórico paquete de financiamiento de la AIF-20, de USD 93 000 millones.

“El mundo necesita una AIF mucho más grande para movilizar financiamiento que genere impacto en el desarrollo, con compromisos de los donantes que se correspondan con nuestra ambición mundial compartida”, dijo Dirk Reinermann, director de Financiamiento para el Desarrollo. “La AIF tiene una capacidad única de movilizar financiamiento en condiciones concesionarias para respaldar el desarrollo. Por cada dólar de las contribuciones de los donantes de la AIF se movilizan casi cuatro dólares en los países destinatarios. Eso significa aumentar cuatro veces la cantidad de niños escolarizados, el número de vidas salvadas en los servicios de salud y la cantidad de empleos creados a través de inversiones productivas del sector privado. Necesitamos alianzas, eficiencia financiera e innovación para multiplicar nuestro impacto”.

La AIF también desempeña un papel clave a la hora de ayudar a los países a trazar un futuro con energía limpia y generar resiliencia. El Banco Mundial es la principal fuente de financiamiento climático a nivel global. Dada la urgencia de los desafíos climáticos y de desarrollo interrelacionados, ha llegado el momento de ampliar el financiamiento de instituciones que pueden movilizar recursos de los donantes y del mercado para generar el máximo impacto y optimizar los recursos. De ello depende el futuro de quienes viven en los países más pobres del mundo.

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