Ya se fugó más de la mitad de la deuda externa tomada en los últimos dos años

Escribe Magister Guillermo Knass. Entre valijas y cuadernos, vemos como estos días la gente suma malestar al ver que está pasando por un muy mal momento económico cuando otros, por medio de presuntos actos de corrupción la estaban pasando bastante bien.
La corrupción es un delito que una vez demostrado no tiene muchos puntos de vista, el pago de un sobreprecio, una coima, un tráfico de influencias, son hechos penados judicialmente y condenados socialmente dado que se trata de recursos públicos, y que,  de haber tenido el destino correcto, la situación económica estaría mejor.
Pero existen operaciones un poco mas confusas para catalogar de delito pero que sin lugar a dudas generan un gran daño a la economía; por ejemplo, la venta de dólares a futuro, tan cuestionada en el 2015 y que se repitió hace un par de meses.
Pero vamos a algo más grave que está ocurriendo y que, legal o no, nos va a dejar una carga pesadísima por varios años o hasta que el milagro de la soja a 600 dólares nos salve.
Fuga de capitales
La fuga de capitales ocurre cuando residentes en la Argentina compran bienes (departamentos, casas etc.), también cuando realizan inversiones financieras (compra de bonos u acciones) en el exterior, o cuando sucursales de empresas extranjeras envían recursos a sus casas matrices en el exterior por diversos motivos. Las compras en el exterior se realizan en dólares y por ende salvo que sea un exportador que no liquidó sus divisas, se trata de personas que vendieron pesos, compraron dólares y los colocaron fuera del país. También se puede incluir en esta definición a los dólares comprados y puestos debajo del colchón o sea que salen del sistema financiero.
Si bien no son fuga de capitales, debemos mencionar los viajes y compras en el exterior que realizan los turistas argentinos, realizando el siguiente análisis: los residentes (personas que viven en la Argentina realizan sus ganancias en pesos; para viajar compran dólares y estos terminan saliendo principalmente de dos fuentes: o el excedente entre importaciones y exportaciones del país que hoy no existe; o la deuda tomada en dólares que va a parar como reserva del Banco Central). El punto es que si el dólar está barato mucha más gente viaja y compra afuera y más impacta en la necesidad de dólares del país. Asumimos que la energía subsidiada no es viable, pero en este caso si comprábamos dólares a 20 pesos cuando tendría que estar a 30 estamos subsidiando también las vacaciones de muchos.
Vayamos a los números:
A los efectos de simplificar el análisis tomamos como base la información del Banco Central que en su informe sobre el balance cambiario expone los resultados netos (compras menos ventas) que se realizan al sector privado para diferentes fines el resultado es el siguiente:

  Fuente: elaboración propia en base al BCRA
Bajo esta medición se fugaron del país en la era Macri (2016; 2017 hasta julio de 2018) 52.126 millones de dólares.
Podemos realizar diferentes lecturas y comparaciones, por ejemplo: las reservas totales del BCRA rondan los 57.000 millones de dólares, o sea que a esta velocidad de fuga en dos años y medio nos cuestan casi el total de las mismas.
Hasta el 31 de marzo de este año la deuda tomada por Macri fue de 90.000 millones de dólares. Tomo esa fecha dado que fueron ingresos de dólares, o sea no incluye el acuerdo del FMI ni las recientes emisiones de letes. O sea, más de la mitad de lo que nos endeudamos ya está de vuelta en el exterior, pero la deuda queda y la tendremos que pagar.
Conclusión
La bicicleta financiera de las altas tasas de interés, el dólar atrasado y la absoluta libertad para comprar y vender dólares (sobre todo para comprar) y llevarlos al exterior generaron que de cada dos dólares que trajo el gobierno vía crecimiento de la deuda externa, uno vuelva a fugarse al exterior.
Todo esto sumado a que el contexto de crisis e incertidumbre que tiene hoy la Argentina y que los dólares ya no están tan baratos desde que Estados Unidos hacen que las divisas tiendan mas a salir que a entrar.
Se sabía que el dólar tenia que estar a 30 pesos o más, lo indicaba el déficit comercial y la caída de reservas, igual trataron de mantenerlo a 20 o menos lo más que se pudo hasta que en abril empezó la realidad (como siempre pasa ) a ´ponerle el precio que corresponde. Pero mientras tanto hubo mucha gente que compró a 20 pesos muchos dólares y los fugó y hoy por cada dólar ganó 10 pesos o más solamente sentándose a esperar que ocurriera lo que iba a ocurrir.
¿Es, legal por ende el que fugó puede dormir tranquilo, pero el que permitió esto no debería sentirse al menos un poquito mal?

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