Rollover del 61% obliga a licitación extra: el Gobierno apunta a $6 billones

Licitación extraordinaria: el Gobierno busca absorber $6 billones para contener la presión cambiaria

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Tras un rollover del 61% en la última colocación de deuda, Economía y el BCRA apuntan a retirar pesos excedentes con una emisión especial de letras TAMAR para bancos, en un movimiento clave para evitar que la liquidez se traslade al dólar

El Ministerio de Economía anunció una licitación extraordinaria de deuda pública para el próximo lunes 18 de agosto, con el objetivo de absorber aproximadamente $6 billones que quedaron sin renovar en la última colocación.

El miércoles pasado, sobre un total de vencimientos por $15 billones, el Tesoro logró renovar $9,1 billones, alcanzando un rollover del 61%. El resultado, menor al esperado, encendió alertas sobre el destino de los pesos excedentes, en un contexto en el que cualquier sobrante de liquidez podría trasladarse rápidamente al mercado cambiario, presionando sobre el tipo de cambio.

El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, confirmó que se ofrecerá una letra TAMAR con vencimiento el 28 de noviembre, destinada exclusivamente a bancos y a ser suscripta con cartera propia.

La TAMAR ofrecerá una tasa equivalente a la de un plazo fijo mayorista, con un diferencial que se definirá en el precio de corte.

La liquidación se realizará el mismo lunes, dado que el viernes 15 es feriado nacional.

El Banco Central (BCRA), por su parte, endureció las normas de encajes para que los bancos utilicen los nuevos títulos como parte de las regulaciones de inmovilización de fondos, forzando la absorción de liquidez excedente.

“Los pesos excedentes de la licitación serán absorbidos de manera inmediata, mayoritariamente vía aumento de encajes remunerados con nuevos títulos públicos a ser suscriptos el lunes”, explicó el director del BCRA, Federico Furiase, en su cuenta de X.

La decisión de Economía y el BCRA combina dos frentes:

  1. Evitar que los $6 billones sobrantes presionen sobre el dólar, un riesgo latente en un escenario electoral y con expectativas cambiarias inestables.
  2. Fortalecer el financiamiento del Tesoro, asegurando recursos sin recurrir a emisión monetaria directa.

En la licitación anterior, el Tesoro había limitado la emisión de bonos de corto plazo —a menos de un mes— para bajar tasas y estirar vencimientos. La TAMAR, que tuvo buena aceptación en esa instancia, vuelve a ser la herramienta elegida.

La medida no está exenta de tensiones con el sector bancario. Fuentes del sistema financiero expresaron malestar por los llamados fuera de programa y por la obligación de cumplir nuevas normas de encaje con títulos que habían rechazado adquirir apenas 24 horas antes.

“El BCRA y el Tesoro fijan las reglas y el sistema se ajusta a eso”, señaló un referente del sector, evidenciando la incomodidad de las entidades con la dinámica de medidas sorpresivas.

El éxito de la licitación dependerá de la capacidad del Gobierno para captar la totalidad o la mayor parte de los fondos excedentes.

De no lograr absorberlos, el riesgo de que se canalicen hacia la compra de divisas podría impactar en la cotización del dólar y, por ende, en la dinámica inflacionaria.

En paralelo, la coordinación entre Tesoro y BCRA refuerza el mensaje de que la política económica seguirá priorizando la estabilidad cambiaria como ancla para la desaceleración de precios en los meses previos a las elecciones.

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