El dólar oficial cayó 3,5% en febrero y marcó la mayor baja mensual desde 2019
El dólar oficial cayó 3,5% en febrero, la mayor baja desde 2019. El BCRA compró divisas, pero las reservas cayeron u$s749 millones.
|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El dólar oficial cerró febrero con una caída de 3,5% mensual y firmó así la mayor baja en más de seis años y medio. Para encontrar un descenso de esa magnitud hay que remontarse a junio de 2019. El movimiento no pasó inadvertido: en un mercado acostumbrado a tensiones cambiarias, la corrección bajista funciona como señal política y económica al mismo tiempo.
El tipo de cambio mayorista terminó el mes en $1.397, luego de algunas ruedas de rebote sobre el cierre. En el segmento minorista, el Banco Nación lo ubicó en $1.420, mientras que el promedio de entidades bancarias informado por el BCRA lo estableció en $1.426,454. En paralelo, el dólar blue culminó en $1.425; el dólar cripto operó en $1.453,68 según Bitso; el MEP se posicionó en $1.427,01 y el CCL en $1.471,92.
El dato central no es sólo la baja nominal. Es el mensaje implícito: el mercado cambiario atravesó un mes atípico en comparación con la dinámica de los últimos años, donde predominaban las presiones alcistas. La pregunta ahora es si se trata de un reordenamiento coyuntural o del inicio de una fase de mayor estabilidad.
Compras en el mercado y caída de reservas: el doble movimiento del BCRA
En paralelo a la baja del dólar oficial, el Banco Central acumuló 37 jornadas consecutivas con compras de divisas en el Mercado Libre de Cambios (MLC). Sin embargo, el ritmo comenzó a moderarse. El jueves 26 de febrero la autoridad monetaria adquirió u$s41 millones, el menor monto diario desde el 2 de febrero (u$s39 millones) y por debajo del promedio de los cinco días hábiles previos (u$s94 millones).
Según datos citados por Portfolio Personal Inversores (PPI), el acumulado semanal ascendió a u$s269 millones y el total del año a u$s2.682 millones.
No obstante, mientras el Central sostuvo compras en el mercado oficial, las reservas brutas internacionales retrocedieron u$s749 millones, luego de haber alcanzado en la semana un récord desde 2019. Desde fuentes oficiales explicaron que la caída respondió a pagos de deuda a organismos por u$s30 millones, baja de cotizaciones por otros u$s30 millones, un pago de deuda provincial y el inicio de movimientos bancarios de fin de mes, que suelen impactar negativamente en el stock.
Ese doble movimiento —acumulación en el MLC y caída en reservas brutas— refleja la complejidad del equilibrio cambiario. El Banco Central interviene y compra, pero las obligaciones externas y las variaciones contables erosionan parte de ese esfuerzo.
Impacto en el mercado y señales al sistema financiero
La baja del dólar oficial y la relativa convergencia con los tipos de cambio paralelos reducen, al menos transitoriamente, la presión sobre las brechas cambiarias. El blue cerró apenas por encima del minorista del Banco Nación y el MEP prácticamente alineado con el promedio bancario, mientras que el CCL se mantuvo en niveles más elevados.
Para el sector financiero, la señal es clara: el tipo de cambio oficial mostró capacidad de retroceso en un contexto de compras sostenidas del BCRA. Para empresas importadoras y sectores con exposición a insumos dolarizados, la estabilidad —e incluso la baja— puede aliviar costos en el corto plazo. Para exportadores, en cambio, la dinámica abre interrogantes sobre el ritmo futuro del crawling o la política cambiaria.
El mercado también observa el ritmo de compras. La desaceleración en el volumen diario podría interpretarse como una fase de menor oferta o como una estrategia más prudente de intervención. En cualquier caso, el dato de u$s2.682 millones acumulados en el año marca un punto de partida relevante para la política de reservas.
Un febrero atípico y un nuevo test para la estrategia cambiaria
El descenso mensual de 3,5% rompe una inercia prolongada de depreciaciones o saltos cambiarios. No se trata de un dato menor en términos políticos: la estabilidad cambiaria es un componente central de cualquier estrategia de desinflación y de reconstrucción de expectativas.
Sin embargo, la caída simultánea de reservas brutas recuerda que el frente externo sigue condicionado por pagos de deuda y movimientos financieros estacionales. La dinámica de marzo y abril mostrará si la baja de febrero fue una excepción estadística o el anticipo de un nuevo esquema más estable.
Por ahora, el mercado registra un mes que no encaja en la lógica de los últimos años. Y eso, en materia cambiaria, siempre abre un nuevo capítulo.
