El Banco Central suma US$124 millones y consolida la mayor racha compradora
El BCRA compró US$124 millones y alcanzó 41 ruedas consecutivas de compras. La racha cambiaria más larga desde 2012 refuerza la estrategia del Gobierno.
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La entidad acumula 41 ruedas consecutivas de compras en el mercado oficial y casi US$3.000 millones en 2026. La dinámica fortalece la estrategia cambiaria del Gobierno, aunque las reservas volvieron a caer por factores externos.
Un Banco Central comprador en un contexto global adverso
El Banco Central aceleró este jueves su intervención en el mercado de cambios y compró US$124 millones, en una jornada que extendió la racha compradora a 41 ruedas consecutivas, la más larga desde 2012. La operación consolidó un saldo positivo cercano a US$3.000 millones en lo que va de 2026, en un contexto internacional más volátil por el conflicto en Medio Oriente y el fortalecimiento global del dólar.
El dato no pasó desapercibido en la City. El inicio de marzo suele estar marcado por una mayor demanda minorista de divisas y pagos vinculados a consumos en el exterior, un escenario que habitualmente presiona al mercado cambiario. Sin embargo, la autoridad monetaria logró sostener compras netas y mantener estabilidad relativa en el tipo de cambio, con el dólar minorista promedio vendedor en $1.425,473.

La pregunta que empieza a circular entre analistas es si esta dinámica representa una señal de fortaleza estructural del esquema cambiario del Gobierno o si se trata de una ventana transitoria sostenida por condiciones específicas del mercado.
La dinámica del mercado oficial y el rol central del BCRA
Según el seguimiento de la consultora Facimex, en las primeras tres ruedas de marzo el Banco Central acumuló compras por US$127 millones en el mercado de cambios, distribuidas en US$70 millones el lunes, US$17 millones el martes y US$40 millones el miércoles.
La secuencia se amplió con la intervención de este jueves, que elevó la magnitud de las compras diarias y reforzó una tendencia que el mercado evalúa en dos dimensiones: persistencia y volumen. La continuidad de las intervenciones es clave para medir si el proceso de acumulación de reservas responde a una estrategia sostenida o a condiciones circunstanciales.
En ese sentido, el actual ciclo de 41 ruedas consecutivas de compras en el mercado oficial se convirtió en un indicador político y económico relevante. La última vez que el Banco Central registró una racha comparable fue en 2012, cuando alcanzó 52 jornadas consecutivas.

La comparación adquiere mayor peso porque, al observar la intervención cambiaria en dólares constantes durante las primeras ruedas de cada año, 2026 se ubica entre los tres mejores registros de la última década. El acumulado de US$2.800 millones queda solo por detrás de 2025 (US$3.700 millones) y 2024 (US$6.400 millones).
Los tres registros corresponden al actual ciclo de política económica, un dato que el mercado utiliza para evaluar consistencia y sostenibilidad del esquema cambiario.
Reservas en retroceso y señales mixtas
Pese a las compras, las reservas brutas cayeron US$383 millones y cerraron en US$45.825 millones, perforando nuevamente el umbral de los US$46.000 millones.
La baja respondió principalmente a factores de valuación y compromisos externos. La caída del precio del oro, que retrocedió 1,4%, generó una pérdida cercana a US$200 millones, mientras que los pagos a organismos internacionales sumaron alrededor de US$30 millones.
Este contraste entre compras sostenidas en el mercado oficial y retrocesos en el stock de reservas ilustra una de las tensiones estructurales del frente cambiario: acumular divisas no siempre se traduce de forma inmediata en mayor nivel de reservas, especialmente cuando intervienen factores financieros globales.
Tipo de cambio y tasas: el equilibrio que busca el Gobierno
El tablero cambiario mostró movimientos moderados en las distintas cotizaciones.
El dólar mayorista subió $6,50 y cerró en $1.407, consolidándose por encima de los $1.400, mientras que el dólar minorista en el Banco Nación avanzó 0,4% hasta $1.425. En paralelo, el dólar blue retrocedió a $1.400, con una baja diaria de $15.
En los segmentos financieros, el contado con liquidación (CCL) se ubicó en $1.474,93 y el MEP en $1.432,10, mientras que el dólar tarjeta alcanzó $1.852,50.
Las tasas también forman parte del esquema de estabilización. La TAMAR de bancos privados se ubicó en 31,00% nominal anual y la BADLAR en 28,44%, niveles que el sistema financiero utiliza como referencia para sostener el atractivo relativo de los instrumentos en pesos frente a la dolarización.
Un peso fortalecido y un Tesoro con bajo protagonismo
Otro dato relevante del reporte es el rol limitado del Tesoro en el mercado de cambios. Facimex registró ventas por US$265 millones en enero y estima que en febrero el resultado fue prácticamente neutro.
Según esa reconstrucción, el Tesoro realizó una compra de US$132 millones el 23 de febrero y ventas por US$118 millones entre el 24 y el 26, lo que confirma un protagonismo acotado frente a la intervención del Banco Central.
En ese marco, el peso mostró una fortaleza inusual: las compras de divisas no generaron presiones cambiarias y el tipo de cambio se mantuvo lejos del techo de la banda. Durante el primer bimestre del año la moneda argentina se apreció 3,5%, y en el inicio de marzo sumó 0,5% adicional, convirtiéndose en la moneda emergente con mejor desempeño relativo, incluso en un contexto global de fortalecimiento del dólar.
Un frente cambiario que sigue bajo observación
La dinámica actual ofrece al Gobierno un margen de estabilidad en uno de los frentes más sensibles de la economía. La continuidad de compras del Banco Central, combinada con un tipo de cambio contenido y tasas en niveles positivos, refuerza la narrativa oficial de un esquema cambiario ordenado.
Sin embargo, el escenario externo introduce un elemento de incertidumbre. La guerra en Medio Oriente elevó la aversión al riesgo global y fortaleció al dólar frente a otras monedas, una tendencia que podría trasladar presión a los mercados emergentes.
En ese contexto, la clave para las próximas semanas será observar si la racha compradora del Banco Central logra sostenerse cuando aumenten las tensiones financieras externas o si el actual equilibrio responde a condiciones transitorias del mercado.
