El INYM elimina la Secretaría Privada de Presidencia que fue creada por Rodrigo Correa
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El Directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) dejó sin efecto la creación de la Secretaría Privada de Presidencia, un cargo incorporado apenas un año atrás durante la última reestructuración institucional. La decisión implica una modificación puntual del organigrama y busca adecuar la estructura interna bajo criterios de funcionalidad, simplificación administrativa y uso eficiente de los recursos.
La medida fue aprobada por unanimidad en la reunión ordinaria del Directorio del 11 de junio de 2026 y quedó formalizada mediante la Resolución 61/2026, publicada en el Boletín Oficial. El cambio deja sin efecto exclusivamente el artículo que había creado la Secretaría Privada de Presidencia dentro de la reforma organizacional aprobada en 2025, mientras el resto de la estructura permanece vigente.
La resolución no modifica competencias regulatorias ni instrumentos vinculados al mercado de la yerba mate. El alcance de la medida es estrictamente organizacional: elimina un puesto jerárquico que dependía directamente de la Presidencia del organismo y ordena que sus funciones no sean incorporadas al futuro Manual de Misiones y Funciones.
Para el entramado productivo de Misiones y Corrientes, donde el INYM mantiene un rol central en la cadena yerbatera, la decisión tiene un impacto administrativo más que operativo. No altera los mecanismos de regulación, fiscalización o promoción del sector, aunque sí refleja una revisión interna de la estructura de conducción del Instituto.
El Directorio fundamentó la modificación en la necesidad de que el organigrama responda permanentemente a criterios de racionalidad, economicidad, funcionalidad y simplificación administrativa, facultades que le otorga la Ley 25.564 para definir y modificar la organización interna del organismo.
Un organigrama sin cargos personalizados
Otro aspecto relevante de la resolución es el criterio adoptado para la publicación del nuevo organigrama.
El Directorio dispuso que la representación institucional refleje exclusivamente la estructura de áreas, cargos y dependencias, eliminando cualquier identificación de las personas que circunstancialmente ocupan esos puestos. La decisión busca separar la organización permanente del Instituto de las designaciones que pueden modificarse con el tiempo.
Desde el punto de vista de la gobernanza pública, este esquema facilita futuras reorganizaciones sin necesidad de modificar documentos estructurales cada vez que cambia un funcionario.

Qué cambia para el funcionamiento del INYM
Más allá de tratarse de una modificación puntual, la resolución introduce definiciones institucionales relevantes se elimina la Secretaría Privada de Presidencia creada en la reestructuración de 2025. Se aprueba un nuevo organigrama actualizado del Instituto. El organigrama deja de incluir nombres propios, limitándose a cargos y relaciones jerárquicas. Las funciones del cargo eliminado no serán incorporadas al Manual de Misiones y Funciones. El resto de la estructura organizativa permanece sin modificaciones.
Para productores, cooperativas, secaderos e industriales de la cadena yerbatera, la medida no modifica las herramientas regulatorias del Instituto ni introduce cambios sobre precios, controles o programas sectoriales.
Sin embargo, la decisión constituye una señal institucional respecto de la administración interna del organismo, en un contexto donde distintos entes públicos revisan estructuras organizativas para reducir áreas consideradas prescindibles y concentrar funciones.
La eliminación de un cargo político-administrativo no altera la capacidad operativa del INYM, aunque será relevante observar cómo se redistribuyen las tareas que dependían directamente de la Presidencia y si ello mejora los tiempos de gestión interna.
La reorganización aprobada representa un ajuste de estructura más que un cambio de política pública. Para la cadena yerbatera, el foco continuará puesto en las decisiones regulatorias que afectan la actividad productiva. La evolución del nuevo esquema organizativo permitirá evaluar si la simplificación administrativa se traduce en una gestión más ágil sin afectar las funciones técnicas que el INYM ejerce sobre una de las economías regionales más importantes del NEA.
