La actividad económica cayó 1,7% interanual en agosto y registró su mayor retroceso de 2026
La explotación de minas y canteras fue el sector con mayor aporte positivo al EMAE, con 0,47 puntos porcentuales, mientras que la pesca registró la mayor caída interanual, pero restó apenas 0,09 puntos al indicador. La industria manufacturera y el comercio concentraron las principales incidencias negativas.
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La actividad económica argentina cayó 1,7% interanual en agosto de 2026 y registró su mayor contracción en lo que va del año, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El indicador acumuló así dos meses consecutivos de retroceso en la comparación interanual, aunque el balance de enero a agosto todavía mostró una suba de 1,2% frente al mismo período de 2025.
El resultado refleja un desempeño dispar entre los sectores productivos. Mientras la explotación de minas y canteras encabezó las subas, con un crecimiento interanual de 11,1%, la pesca sufrió la mayor caída porcentual, con una contracción de 15,7%. Sin embargo, la magnitud de esas variaciones no se tradujo de manera equivalente en su incidencia sobre el nivel general de la actividad.
Minería y pesca: cuánto aportó cada sector al resultado del EMAE
De acuerdo con el gráfico de incidencias del informe técnico del INDEC, la explotación de minas y canteras aportó 0,47 puntos porcentuales positivos a la variación interanual del EMAE en agosto. Fue el sector con mayor contribución favorable al resultado general, en un mes en el que el indicador agregado registró una caída de 1,74%, valor que el organismo redondeó a -1,7% en el resumen ejecutivo.
En el extremo opuesto, la pesca registró una contracción interanual de 15,7%, pero su incidencia negativa fue de 0,09 puntos porcentuales. La diferencia entre ambos indicadores es relevante: la variación porcentual mide cuánto cambió la actividad de un sector respecto del año anterior, mientras que la incidencia expresa cuánto contribuyó ese movimiento al resultado total del EMAE, considerando el peso de esa actividad en el conjunto de la economía.
Por eso, una rama puede experimentar una caída pronunciada sin ser la principal responsable del retroceso general. Del mismo modo, un sector con una expansión más moderada puede tener una incidencia importante si su participación en la actividad económica es mayor.
Industria y comercio concentraron el mayor impacto negativo
Las mayores contribuciones negativas provinieron de la industria manufacturera y del comercio mayorista, minorista y reparaciones. La industria cayó 3,2% interanual y restó 0,50 puntos porcentuales al EMAE, mientras que el comercio retrocedió 3,5% y aportó una incidencia negativa de 0,44 puntos porcentuales.
En conjunto, ambos sectores restaron 0,94 puntos porcentuales al indicador, aproximadamente 0,9 puntos según el resumen del INDEC. Su peso en la medición ayuda a explicar por qué sus retrocesos tuvieron un efecto más significativo sobre el nivel general que la caída de la pesca.
La intermediación financiera también registró una variación negativa, de 3,8%, con una incidencia de -0,16 puntos porcentuales. A su vez, la construcción cayó 2,5% y restó 0,07 puntos. Entre las demás actividades con contribuciones negativas figuraron la administración pública y defensa, con -0,08 puntos, y la agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con -0,04 puntos porcentuales.
Las actividades que sostuvieron el indicador
Además de la minería, otras ramas contribuyeron positivamente a la variación interanual. Electricidad, gas y agua creció 4,3% y aportó 0,08 puntos porcentuales, mientras que hoteles y restaurantes avanzó 3,1%, con una incidencia positiva de 0,05 puntos. Las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler sumaron otros 0,05 puntos porcentuales.
El aporte conjunto de la explotación de minas y canteras, electricidad, gas y agua, y hoteles y restaurantes fue de 0,60 puntos porcentuales positivos. Sin embargo, esa contribución no alcanzó para compensar el efecto negativo de la industria manufacturera, el comercio y otros sectores.
El comportamiento de agosto muestra, por lo tanto, que el resultado agregado no depende únicamente de identificar qué actividad subió o bajó más en términos porcentuales. Para comprender la evolución económica es necesario observar también el peso relativo de cada rama y su contribución efectiva al índice general.
Una mejora mensual que todavía no revierte la caída interanual
En la medición desestacionalizada, el EMAE aumentó 0,1% respecto de julio. En tanto, la serie tendencia-ciclo no registró variaciones mensuales. Estos datos describen una evolución reciente distinta de la comparación interanual, pero no alcanzan por sí solos para confirmar un cambio sostenido de tendencia.
El acumulado de los primeros ocho meses de 2026 permaneció en terreno positivo, con un crecimiento de 1,2% respecto de igual período del año anterior. La combinación de ese avance acumulado con dos caídas interanuales consecutivas plantea un escenario heterogéneo, en el que la evolución de la industria, el comercio y las actividades con mayor incidencia sobre el índice será clave para evaluar la continuidad de la recuperación.
Para el análisis económico, la distinción entre variación sectorial e incidencia permite dimensionar mejor dónde se concentra el impacto sobre la actividad general. En agosto, la minería encabezó los aportes positivos, pero la contracción de la industria manufacturera y el comercio tuvo un efecto considerablemente mayor sobre el resultado agregado que la caída de la pesca.
