La confianza en el Gobierno subió 0,9% en octubre, pero Milei sigue 7% por debajo de 2025
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El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella registró en octubre una leve recuperación mensual, aunque se mantiene por debajo de los valores de fines de 2025 y de los alcanzados un año atrás. El indicador llegó a 1,95 puntos, sobre una escala de cero a cinco, con una suba de 0,9% respecto de septiembre, una caída interanual del 7% y un retroceso acumulado del 20,7% desde diciembre pasado.
El relevamiento, realizado por Poliarquía Consultores entre el 5 y el 16 de octubre, muestra que la confianza en la gestión de Javier Milei atraviesa una etapa de variaciones mensuales moderadas, sin una tendencia definida desde abril. Según el informe, la mayor parte del deterioro registrado durante 2026 se concentró entre enero y mayo. Desde entonces, el índice osciló en torno a los dos puntos, con movimientos que la propia medición considera compatibles con el error muestral.
La mejora de octubre, por lo tanto, no alcanza para revertir la caída acumulada durante el año. El resultado refleja un indicador prácticamente estable en el corto plazo, pero todavía por debajo de los registros previos. El promedio del ICG durante la gestión de Milei descendió a 2,33 puntos, su nivel más bajo hasta el momento, frente a promedios de 2,45 puntos durante el mismo tramo de la presidencia de Mauricio Macri y de 1,85 puntos en el caso de Alberto Fernández.

Honestidad, capacidad y eficiencia: resultados dispares
Los cinco componentes que integran el índice registraron variaciones acotadas frente a septiembre. La percepción sobre la honestidad del Gobierno se ubicó en 2,37 puntos, con una caída mensual del 3%, y continuó como el componente de mayor puntuación. La capacidad para resolver problemas llegó a 2,27 puntos, tras avanzar 3,3%, mientras que la eficiencia alcanzó 1,99 puntos, con una mejora del 2,5%.
La evaluación general del Gobierno subió 2,1%, hasta 1,63 puntos, y la preocupación por el interés general avanzó 0,5%, a 1,51 puntos. Estas diferencias muestran que la evolución del índice agregado no se explica por un movimiento uniforme en todas las dimensiones: mientras algunas percepciones mejoraron, otras retrocedieron o permanecieron casi sin cambios.

En la comparación histórica correspondiente al mes 34 de cada presidencia, el registro de octubre quedó por debajo de los 2,70 puntos de Néstor Kirchner en el mismo período. En cambio, superó los valores de Mauricio Macri, con 1,76 puntos; Cristina Fernández de Kirchner en su primera presidencia, con 1,70; en su segundo mandato, con 1,65; y Alberto Fernández, con 1,28 puntos.
La edad y el nivel educativo marcan diferencias
El comportamiento del índice presentó diferencias relevantes según las características de los encuestados. El segmento de 18 a 29 años volvió a registrar el nivel más elevado, con 2,38 puntos y una mejora mensual del 3,6%. Entre las personas de 30 a 49 años, el indicador llegó a 1,96 puntos, con un incremento del 6,5%.
En contraste, entre los mayores de 50 años la confianza cayó 10,2%, hasta 1,81 puntos, el valor más bajo de ese grupo durante la actual presidencia. El informe señala que la tendencia descendente en este segmento se observa desde julio. Por nivel educativo, quienes cuentan con estudios terciarios o universitarios registraron 2,07 puntos, una suba del 6,8%, mientras que el segmento con instrucción secundaria retrocedió 9%, hasta 1,84 puntos. Entre quienes tienen educación primaria, el índice cayó 4,8%, a 1,29 puntos.
La evolución también fue diferente según el género. El ICG entre los hombres se ubicó en 2,17 puntos, con una baja mensual del 1%, mientras que entre las mujeres aumentó 7,2%, hasta 1,73 puntos. La brecha entre ambos grupos quedó en 0,43 puntos, levemente por debajo de la registrada en septiembre.

Diferencias entre el interior, la Ciudad y el conurbano
La distribución geográfica mostró una recuperación en el interior del país, donde el indicador alcanzó 2,13 puntos, con una mejora mensual del 3,7%. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el ICG llegó a 1,88 puntos, un incremento del 2,1%. En el Gran Buenos Aires, en cambio, cayó 6,2%, hasta 1,62 puntos.
El informe también identificó una variación significativa entre las personas que declararon haber sido víctimas de un delito durante los últimos 12 meses, o que algún integrante de su familia lo fue. En ese grupo, la confianza aumentó 21,2%, hasta 1,70 puntos. Entre quienes dijeron no haber atravesado esa situación, el índice descendió 4,4%, a 2,02 puntos. Pese al incremento, el nivel de confianza continuó siendo más alto entre quienes no reportaron victimización.
Las expectativas económicas también estuvieron asociadas con diferencias pronunciadas. Entre quienes creen que la situación económica mejorará dentro de un año, el ICG se ubicó en 4,10 puntos, con una suba del 1,8%. Entre quienes esperan que se mantenga igual, alcanzó 2,58 puntos, tras avanzar 7,7%. En cambio, quienes anticipan un empeoramiento registraron apenas 0,40 puntos, aunque con una mejora mensual del 3,4%.
Un indicador para seguir la evolución de la percepción pública
El Índice de Confianza en el Gobierno se elabora desde noviembre de 2001 y mide la percepción de la opinión pública sobre la gestión nacional en una escala de cero a cinco. La encuesta de octubre se realizó por vía telefónica sobre una muestra de 1.000 personas mayores de 18 años, residentes en ciudades de más de 10.000 habitantes, distribuidas en 39 localidades del país. El informe establece un intervalo de confianza del 95% de entre 1,83 y 2,08 puntos para el resultado general.
La ficha técnica es relevante para interpretar la variación mensual: el cambio de 0,9% se ubica en un contexto que los autores describen como de oscilaciones moderadas y sin una tendencia clara desde abril. Por eso, el dato de octubre debe leerse junto con la caída interanual, el retroceso acumulado desde diciembre y las diferencias entre grupos sociales y regiones.
Para el seguimiento de la gestión pública, el indicador ofrece una referencia sobre cómo evoluciona la percepción ciudadana, aunque no identifica por sí solo las causas de esos cambios. Su lectura conjunta con variables económicas, sociales y territoriales permite observar qué segmentos muestran mayores retrocesos o recuperaciones y aporta elementos para orientar futuras evaluaciones sobre las demandas y expectativas de la población.
